El rasgo más singular de la costa de Galicia es la presencia de las rías. Se trata de brazos de mar que se introducen en el continente creando un litoral recortado.
Situada en el extremo Noroeste de la Península Ibérica, frente al Océano Atlántico, la antigua Brigantia de los ártabros, es una histórica ciudad marítima, cuya importancia destaca ya desde la época romana hasta nuestros días.
Casi desde el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago, determinados peregrinos decidían prolongar su viaje hasta la Costa da Morte, que era para los antiguos la punta más occidental de Europa.
Las rías de A Coruña, Betanzos, Ares y Ferrol se hallan situadas en el noroeste de Galicia. En su conjunto el sector se conoce como Golfo Ártabro, nombre proveniente de los habitantes que, antes de la llegada de los romanos, habitaban el sector
Es el itinerario jacobeo con mayor tradición histórica y el más reconocido internacionalmente. Su trazado a través del norte da Península Ibérica se fijó a finales de el s. XI
Esta ruta marítimo-fluvial por la Ría de Arousa y el río Ulla conmemora la llegada a Galicia, por mar, del cuerpo del Apóstol Santiago El Mayor, después de su martirio en Jerusalén en el año 44.
Más allá de la ría de Muros, de manera especial al norte de Fisterra, se extiende un tramo de costa brava y variada. En medio de tramos rectilíneos, en los que se encadenan amplios arenales, como Carnota, Razo, O Rostro o Baldaio...