El rasgo más singular de la costa de Galicia es la presencia de las rías. Se trata de brazos de mar que se introducen en el continente creando un litoral recortado.
Entre Marín y Bueiu hay, sobre todo, playas. Pero, además y sobre todo, unos petroglifos o inscripciones prehistóricas grabadas en piedra, a las que se llega como referencia la playa de Mogor.
La suave orografía de Vall d’Alba invita a pasear por sus campos para acercarse entre cultivos mediterráneos y aromas de yerbas aromáticas que como el romero, el tomillo, la menta, el té de roca, la lavanda, el poleo, etc.
Las islas Ons se encuentran en la desembocadura de la ría de Pontevedra, tiene un fuerte auge turístico al abrirse líneas regulares de barcos en temporada de verano.
Es el itinerario jacobeo con mayor tradición histórica y el más reconocido internacionalmente. Su trazado a través del norte da Península Ibérica se fijó a finales de el s. XI
Es el centro administrativo y comercial más importante de la comarca del Bajo Miño. La suavidad de su clima oceánico con marcada tendencia a la mediterraneización en época estival.
Galicia cuenta con unas excelentes joyas patrimoniales repartidas por toda su geografía: los centros históricos de los pueblos gallegos, muy abundantes debido al tipo de poblamiento que ha tenido la comunidad a lo largo de toda su historia.