Zamora, sus rutas
Castilla y León
Una ciudad con un atractivo territorio lleno de belleza y tradiciones. La Zamora de hoy conjuga el mantenimiento de su legado histórico, con edificaciones más modernas que reflejan los distintos estilos y usos.
Els Blaus de Roses

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RECORRIENDO ZAMORA


1. RUTA DEL DUERO

El río Duero no sólo atraviesa la provincia de Zamora de este a oeste sino que es el río que nutre a estas tierras de tradiciones y leyendas, una riqueza cultural que se refleja en el arte de sus ciudades ribereñas. Es el río fronterizo con la vecina Portugal que recrea los más angostos y hermosos paisajes. También es el río del vino.

Esta ruta del Duero se inicia en la histórica Ciudad de Toro, atraviesa la provincia pasando por la capital, Zamora y excavando en la comarca de Sayago el profundo cañón de sus Arribes se pierde en la lejanía hacia Portugal.

Toro


Este será el punto de partida, la primera gran ciudad que nos encontramos una vez tomada la desviación de Tordesillas hacia Zamora. Durante estos kilómetros de entrada se pueden observar numerosos campos de viñedos que acompañan al gran río. Una vez llegados a Toro nos encontramos con una ciudad de marcado sabor medieval situada en un estratégico altozano dominando Duero.

Toro es una ciudad de rico patrimonio artístico. Su nombre posiblemente proceda del verraco celtíbero encontrado en la ciudad durante su repoblación en el siglo X, y que hoy puede admirarse a la entrada de la villa, bajo el arco de Santa Catalina.

Toda la ciudad posee un gran poder de evocación que nos remite a su pasado histórico, de gran esplendor. Es necesario recorrer las calles para encontrarse con sus bellos rincones, viejos y nobles casones con ricos porticados y vetustas casas con escudos heráldicos. Innumerables iglesias románicas de influencia mudéjar, de inexcusable visita, como San Salvador, el Santo Sepulcro o la Ermita del Cristo de las Batallas. Numerosos son también los monasterios de antiquísima fundación como el de Sancti Spiritus, Santa Sofía, Santa Clara o el de las Mercedarias y cómo no, palacios civiles de gran valor; o de las Leyes, sede de las Cortes de 1505, del que solo se conserva la fachada, hay que sumar el de los Condes de Requena, el de los Marqueses de Alcañices o el de los Marqueses de Castrillo, sin olvidar el Alcázar que se conserva en la ciudad, pobre si se compara con el de Villalonso, del siglo XV, situado a poca distancia de Toro.

Sin embargo su monumento más destacado es la Colegiata. Emplazada en un privilegiado lugar, donde se divisa toda la vega toresana con su puente románico cruzando el Duero, es un hermoso templo del siglo XII y siglo XIII, con una altiva cúpula que guarda cierta unidad con las de Zamora y Salamanca, y donde destaca sobremanera el pórtico occidental denominado de la Majestad, un espléndido conjunto escultórico policromado que constituye su más preciada joya.

Paisaje de Toro
La riqueza de esta villa no sólo está en sus monumentos, en su historia o en su arte, sino también en su abundante y rica gastronomía, que tiene como base su fértil vega con productos como el pimiento (rellenos a la toresana), los espárragos y otros productos hortofrutícolas de gran calidad. De la riqueza de estas tierras se extrae también la uva que origina el vino de Toro, excelente complemento para cualquier tipo de carne o guiso. En Toro también se fabrican magníficos quesos de oveja, acogidos a la denominación de origen Queso Zamorano.

En los bares de la puerta del mercado y en la Plaza Mayor y sus alrededores se puede saborear el vino de Toro y degustar exquisitas tapas.
Como postre, lo más apropiado es saborear los hojaldres y los bollos en aceite y de almendra que son tradición de esta tierra.

Vino de Toro. Zamora
Inevitable visitar una bodega y hacer acopio del buen vino. Si se es abstemio, Toro tiene una larga tradición alfarera y repostera.

Son muchas las fiestas y acontecimientos que durante el año se celebran en Toro, algunas de las más importantes son:

Las fiestas de San Agustín: a finales de agosto, donde se celebra la tradicional Fuente del Vino en la antigua plaza de toros de madera.
En los Carnavales, declarados de Interés Turístico Regional, se disfruta de un gran apoyo popular.
En Octubre, durante la Fiesta de la Vendimia.
Y en la Semana Santa, donde se desarrolla una pasión con características peculiares.

Calle y restaurantes de Toro
Arribes del Duero

La ruta del Duero continúa hacia el oeste y tras cruzar la ciudad de Zamora, el río se encaja en los llamados Arribes, que constituyen un paraje natural único, formado por un profundo cañón de paredes rocosas que pueden llegar a alcanzar alturas de más de 200 metros.

La comarca que alberga este paraje natural tan singular es Sayago, una de las pocas comarcas españolas en las que menos se nota el paso del tiempo, donde es posible todavía disfrutar de un paisaje único, de una peculiar arquitectura rural que se enmarca en una naturaleza viva.

Siguiendo la carretera de Zamora a Fermoselle, y antes de llegar a Bermillo de Sayago dejamos a la derecha uno de los puentes romanos mejor conservados de la provincia: el puente de Sago. Podemos, también, desviarnos hacia Pino, donde cruzando el Duero nos encontramos una obra de ingeniería que marcó época: el puente Pino, viaducto metálico con gran arco de luz construido a comienzos de siglo. Desde allí podemos acercarnos a visitar el verraco prerromano de Villardiegua de la Ribera o cruzar el paso fronterizo de Torregamones que, llega hasta la ciudad portuguesa de Miranda do Douro. Desde el embarcadero aquí situado parte un barco que en rutas de 1 ó 2 horas muestra el interior del cañón de los Arribes.

Antes de llegar a Fermoselle es obligada la visita a los espectaculares miradores o “balcones” al Duero que se nos presentan en los pueblos de Pinilla y Fornillos de Fermoselle.

Siguiendo  por la carretera nacional y escondida tras un altozano está situada la localidad de Fermoselle, en cuyas laderas hacia el Duero se asientan escalonados bancales donde se cultivan árboles frutales, olivos, almendros y  vides al contar con un microclima mucho más suave.

La villa de Fermoselle merece una visita para contemplar su particular tipismo, sus pintorescas calles, su arquitectura popular y sus vestigios del pasado medieval: Iglesia parroquial del siglo XVII, algunos restos de su fortaleza y las ruinas del monasterio de San Francisco.

Al regreso, podemos visitar, a escasos kilómetros de Fermoselle, la espectacular presa de Almendra sobre el río Tormes o bajar hasta la frontera y observar la desembocadura del Tormes en el Duero.

Imagen de Fermoselle desde el mirador
Resaltaremos de esta zona de Sayago, fundamentalmente ganadera, una excelente carne de ternera, que se puede degustar en los restaurantes del lugar, así como el embutido.

De los viñedos que asoman al Duero se extraen vinos de agradable sabor y color rojizo brillante. En Fornillos y Fariza se hallan ubicadas sendas fábricas artesanales de queso y una casa de turismo rural en Fornillos, donde además se puede solicitar información sobre los Arribes.

Para llevarse en su equipaje un buen recuerdo de esta tierra debe parar en el pueblo de Pereruela, allí alfareras tradicionales venden fuentes de asar, hornos y bellos cántaros que ellas mismas elaboran.

En Junio tiene lugar una de las romerías más espectaculares de la provincia de Zamora, la denominada romería de los pendones o “Viriatos” de Fariza. Son célebres y emocionantes los encierros de Fermoselle que se desarrollan en sus fiestas patronales en el mes de agosto.
Encierro de Fermoselle

RUTA DE LA PLATA


Esta importante vía de comunicación, conocida como la Ruta de la Plata, ha sido a lo largo de la historia una de las más importantes de la península, ya desde época romana y probablemente con anterioridad.

La Ruta de la Plata que originalmente unía las ciudades romanas de Mérida y Astorga mediante una vía pavimentada y señalizada, recorre hoy todo el oeste peninsular, desde Sevilla a Gijón, y corta la provincia de Zamora de sur a norte penetrando por la tierra del Vino y saliendo por la comarca de Benavente.

Así pues, a su paso atraviesa dos ciudades: Zamora y Benavente, las más importantes poblaciones de la provincia, desde las cuales se puede iniciar esta ruta.

Zamora.


Tomamos como punta de partida Zamora, ciudad antigua, sobria y sencilla, repleta de historia y de templos románicos, cuya estratégica situación bien defendida sobre el Duero le valió el nombre de “la bien cercada”.

Indispensable un paseo por su casco antiguo, contemplando las muchas iglesias románicas que allí se alzan y los sorprendentes tesoros que guardan, empezando por La Catedral, con su original cúpula de influencia bizantina, su torre románica, el museo catedralicio que alberga una espléndida colección de tapices flamencos, y un sobrio interior románico que te traslada en el tiempo. La iglesia de La Magdalena con un pórtico de extrema belleza, el templo Arzobispal de San Ildefonso, la iglesia de San Juan, situada en plena Plaza Mayor, con el admirable rosetón, símbolo de nuestra ciudad, la iglesia de Santiago el Burgo, la de Santa María de la Horta, San Cipriano, Santa María la Nueva, Santiago de los Caballeros y hasta una veintena de templos, la mayoría del siglo XII que, con sus peculiaridades y características crean en un reducido espacio un verdadero museo románico.

Aparte de estas iglesias existen otros edificios de especial interés, como son: el puente románico de piedra del siglo XII, que une el centro de la ciudad con los barrios de la otra margen; el castillo y murallas, vestigios de los tres recintos que defendieron la ciudad y que conserva aún muchos tramos; el Palacio de los Momos, un hermoso ejemplo del gótico civil del siglo XVI, el Palacio del Cordón, hoy sede del Museo de Zamora, ampliada con un moderno edificio, el Palacio de los Condes de Alba de Aliste, hoy reconvertido en Parador de Turismo; el Hospital de la Encarnación, sede de la Diputación Provincial, o las ruinas del Convento de San Francisco actualmente rehabilitado para albergar el Instituto hispano-luso Rei Alfonso Henriques.

Calle de Zamora
Obligada es la visita a los museos que muestran la cultura e historia de la ciudad, como el Museo de Zamora que alberga una importante colección arqueológica de esta provincia, entre la que destaca el famoso Tesoro de Arrabalde, el Catedralicio, el de Semana Santa, o el más reciente de Baltasar Lobo.

A escasos kilómetros de la ciudad, por la carretera de Fuentesaúco, el pueblo de Arcenillas acoge en el interior de su iglesia parroquial las famosas tablas de inspiración hispano-flamenca, obra del autor Fernando Gallego.

Puente de Piedra. Zamora
Tapeo o chateo. Zamora, como la mayoría de las provincias españolas, no es ajena a este fenómeno que se caracteriza por acompañar un buen vaso de vino con una pequeña tapa o ración. En todos los bares de esta ciudad se sirven tapas que, en algunos casos, adquieren un toque especial que las hace únicas. Las principales zonas son: los alrededores de la Plaza Mayor, la calle Alfonso de Castro y la zona de la Farola. No olvide degustar: las cachuelas, las perdices (lomos de boquerón rellenos y rebozados), la jeta (careta de cerdo al horno), las delicias (lomo rebozado con bechamel), el figón (jamón y queso rebozados), el chorizo al vino de Toro, pincho moruno, callos, morro, oreja, mollejas, sesos… La tapa en sí constituye un magnífico estímulo para degustar y conocer nuestra cocina.

Existen una serie de platos típicos de la ciudad que tienen un momento especial para su consumo. Así ocurre con las sopas de ajo, cuya tradición es degustarlas como desayuno en la madrugada del Viernes Santo, a la llegada de la procesión a las Tres Cruces, el mismo lugar donde tres meses después de celebra la feria del ajo, o el de dos y pingada (huevos con jamón) a la finalización de la procesión de la Resurrección también en Semana Santa.

Algunas de las bodegas excavadas en tierra más profundas se encuentran en el cercano pueblo de El Perdigón, convertidas hoy en tabernas, es un lugar ideal para degustar a un precio muy económico tintos de la tierra con carnes a la brasa.

Restaurantes de la ciudad ofrecen cocina típica zamorana, con platos como arroz a la zamorana, tostón “al galope de estado”, cochinillo “Dios nos libre”, bacalao al ajo arriero… Ningún viajero debería abandonar esta ciudad sin probar el rico rebojo zamorano, exquisito para mojar en café o chocolate.

Plaza de Zamora
Todo viajero sabe que otras peculiaridades que también definen la personalidad de un pueblo son la gastronomía y la artesanía. En la ciudad de Zamora no solo podrá visitar obras de arte o degustar exquisitos platos, sino que podrá llevarse un pedazo de nuestra tierra en su equipaje de vuelta. Así encontrará en el casco antiguo una serie de tiendas de productos típicos que aglutinan la oferta artesanal (fuentes de asar, hornos y  bellos cántaros de Pereruela, Moveros o Toro) junto a los clásicos productos de la tierra como son el Queso Zamorano y el Vino de Toro (ambos con Denominación de Origen). Otros productos de gran renombre son los Garbanzos de Fuentesaúco y los productos chacineros curados que cuentan con gran tradición, sin olvidar la repostería zamorana y los famosos dulces de las monjas que los hacen llegar desde sus conventos de clausura.

Gastronomía de Zamora
Cualquier momento es adecuado para visitar esta ciudad, aunque en ciertas épocas del año adquiere especial relevancia como son:

Durante la Semana Santa, esta es la verdadera Semana Grande de Zamora, el pueblo se vuelca con gran pasión en esta sobria celebración religiosa declarada de Interés Turístico Internacional.

Durante las Fiestas y Ferias de San Pedro, festividad patronal de la ciudad de Zamora, celebrada en la última semana de junio, desarrolla en su programa dos ferias de especial importancia: la Feria del Ajo y la Feria de la Cerámica.

En el transcurso popular y festivo de sus dos Romerías, la del Cristo de Morales en mayo y la de la Virgen de la Concha en septiembre.

Castrotorafe, Moreruela, Villafáfila y Benavente.

Saliendo de Zamora y continuando la ruta de la Plata hacia Benavente, antes de llegar al pueblo de Fontanillas de Castro, nos encontramos las ruinas de una importante ciudad medieval: Castrotorafe, enclave defensivo levantado en el paso del río Esla llegó a ser importante centro de la Orden de Santiago en el Reino de León, tras rebelarse fue asolada y sembrada de sal. Al atardecer se convierte en un atractivo, intenso y misterioso paraje.

Por la misma carretera en dirección a Benavente, girando a la izquierda en el pueblo de Granja de Moreruela, se alzan las sugestivas ruinas del monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela. En la grandiosa cabecera de su iglesia destaca su capilla mayor con ábside circular y girola, a la que se abren siete absidiolos de gran belleza. Se conservan también diversas dependencias monacales.

Ruinas de Castrotorafe
Lagunas de Villafáfila
Continuando esta ruta se abre la enorme planicie de Tierra de Campos, y a la derecha de la carretera se halla uno de los espacios naturales más destacables de nuestra provincia: las Lagunas de Villafáfila. Esta zona húmeda de agua salobre es una reserva natural que acoge a cientos de especies migratorias como zona de invernada y descansadero natural. Existen miradores especialmente habilitados para la observación de estas aves y un centro de interpretación. Destacan además las avutardas donde en esta Reserva Nacional de Caza alcanzan la mayor densidad de población europea.

A pocos kilómetros de la Reserva se encuentra Villalpando, localidad histórica nombrada ya en el año 998. Cuenta con numerosos monumentos de interés entre los que hay que destacar la puerta de San Andrés, perteneciente al primitivo recinto amurallado.

Llegamos a Benavente, ciudad que domina la confluencia de los ríos Tera y Órbigo y que dio lugar al asentamiento de diferentes pueblos. Es un importante cruce de caminos, donde se bifurca la Ruta de la Plata para dirigirse hacia Zaragoza y hacia Astorga.

Sus monumentos destacables son: la Torre del Caracol, que formaba parte del antiguo castillo y en la actualidad acoge el Parador de Turismo, fue edificada en el siglo XVI y es mezcla de gótico y renacimiento; el Hospital de la Piedad, levantado en el siglo XVI, conserva elementos de gran interés; sus dos templos religiosos más interesantes son Santa María de Azogue, iglesia románica de cruz latina y cinco ábsides y San Juan del Mercado, templo románico de los siglos XII y XIII.

Templo. Benavente
Benavente constituye, al igual que Zamora, un excelente lugar para degustar tapas. En los alrededores de la plaza de Calvo Sotelo o de la Plaza de España existen numerosos bares donde tomar exquisitas tapas acompañadas de los buenos vinos de la Vega del Tera, de donde también se extraen numerosos productos hortofrutícolas de gran calidad.

Pero la gastronomía de esta zona destaca por los excelentes platos de caza: paloma, perdiz o codorniz, acompañadas por alubias; liebres y conejos y, hasta en ocasiones jabalíes, abundantes en estos montes. La tarta del Císter, elaborado a base de almendras, es buen postre para despedir esta ruta de la Plata.

La ciudad de Benavente, cruce de caminos, constituye un paso obligado para muchos viajeros que acuden al noroeste de la península. Las máximas celebraciones son:

El Toro Enmaromado, festejo popular de gran colorido que se desarrolla en junio la víspera del Corpus, declarada de Interés Turístico Regional.

Para visitar las Lagunas de Villafáfila el mejor momento es de octubre a mayo, al amanecer o atardecer.
Pescando junto al Puente Romano. Benavente

RUTA DE LA MONTAÑA


Esta ruta parte de Zamora con dirección al noroeste de la provincia, hacia Sanabria y Carballeda, buscando las zonas montañosas, ricas en hermosos paisajes naturales y en una cultura tradicional que pervive. Para llegar a Sanabria se atraviesa la Tierra del Pan y más tarde el río Esla por el puente de la Estrella; poco a poco la vegetación cambia y la encina se torna roble bajo y castaño. Comienza a avistarse por el oeste una línea ondulante, la sierra de la Culebra, y al frente las cumbres de la Sierra Sagundera y Cabrera.
Zona montañosa de Sanabria

Sierra de la Culebra.


Siguiendo por la carretera N-525 nos encontramos el pueblo de Tábara, donde destaca la bella torre de su iglesia románica. Este es un buen punto de partida para visitar la sierra de la Culebra que, en su amplia extensión de terreno protegido bajo la figura de Reserva Nacional de Caza, alberga una de las poblaciones estables de lobo Ibérico más destacables de la península, así como otras especies cinegéticas: ciervos, corzos, jabalíes, ginetas, etc.

Merece la pena recorrer los pueblos de la sierra y disfrutar de las numerosas construcciones rurales que aún se conservan.

Ciervo en Sierra de la Culebra
Siguiendo la N-525 nos encontramos con el puente Ciervas que cruza el río Tera, en este punto embalsado recientemente por la presa de Agavanzal y, a escasos kilómetros, divisamos el bello pueblo de Villardeciervos, cuyo conjunto urbanístico dominado por construcciones de piedra le ha valido la declaración de Conjunto Histórico-Artístico.

Una vez tomada la carretera nacional 620 nos encontramos con Mombuey, pueblo situado a las puertas de Sanabria, que posee una original torre románica del siglo XIII, de planta rectangular y rematada en un curioso chapitel curvado.
Paisaje natural. Provincia de Zamora

Sanabria.


Es un singular paraje de montaña en el que persisten valores geográficos de gran interés, huellas que han dejado los glaciares como el lago y las numerosas lagunas de la sierra, así como una flora y fauna muy especial.

Puebla de Sanabria, atractiva villa medieval que se sitúa estratégicamente con su sólido castillo dominando el valle. Posee también una iglesia románica y numerosos edificios nobles que le han valido ser declarada Conjunto Histórico-Artístico.

Castillo. Puebla de Sanabria
El Parque Natural del Lago de Sanabria constituye el mayor atractivo de la zona. De origen glaciar y rodeado de montañas ofrece un buen pretexto para viajar hasta Sanabria.
En pleno monte, 200 metros por encima del Lago, se encuentra la localidad de San Martín de Castañeda, bello pueblo de montaña que tiene un magnífico monasterio cisterciense del siglo XII, en cuyo interior se alberga el Centro de Interpretación del Parque. Este centro informa de las posibles visitas, sendas, caminos o rutas que se pueden emprender en el Parque.

Los hermosos bosques de robles que coexisten con abedules, sauces, acebos y tejos cobijan en su interior especies animales de gran interés, como el corzo, gato montés, lobo, perdiz pardilla... Y están regados por arroyos y ríos que bajan de la montaña y en ocasiones proporcionan insólitos parajes como el creado en las cascadas de Sotillo.

Es obligado visitar algunos de los pintorescos pueblos sanabreses como: Trefacio, Vigo de Sanabria, Rábano y en la zona alta de la sierra Hermisende, Lubián o Porto.

En la Carballeda destacan localidades como Muelas de los Caballeros, con nobles edificaciones, o Rionegro del Puente con el santuario de Nuestra Señora de la Carballeda, patrona de la comarca.

Paisaje nevado. Provincia de Zamora
Excelente es la gastronomía que nos ofrecen los productos de este lugar. Empezando por los conocidos habones sanabreses cuya degustación es obligada, hay que referirse cada vez más a las setas, que se están convirtiendo en un plato suculento en la zona. El caldo sanabrés o el típico bacalao a la tranca dan paso además al pulpo a la sanabresa o la trucha asalmonada de los ríos de la comarca, sin olvidar la excelente carne de ternera sanabresa regada con los vinos de la tierra. Para los postres nada como los almendrados y dulces de canela de Villardeciervos, acompañados por aguardiente de guindas típico de la comarca. Otros productos que se comercializan en la zona son la miel y las castañas.

Pueblo pintoresco sanabrés
Las romerías otoñales son la peculiaridad de esta zona. En sus ermitas se dan cita anualmente cientos de sanabreses y carballeses en medio de un ambiente popular donde no falta la música de gaita y el pulpo. Este es el calendario que proponemos:

Romería de la Peregrina, primer domingo de septiembre en Dónado de Sanabria.
Romería de la Virgen de la Carballeda, en septiembre en Rionegro del Puente.
Romería de la Alcobilla, en el mismo mes en Rábano de Sanabria.
Romería de la Tuiza, último domingo del mes de septiembre en La Tuiza.
Romería de Nuestra Señora de los Remedios, en octubre en Otero de Sanabria.
Paisaje natural. Provincia de Zamora

RUTA DE LA FRONTERA


Partiendo de Zamora por la Nacional 122, en dirección a Alcañices, nos adentramos en las comarcas de Alba y Aliste. Se comprueba que el paisaje cambia sustancialmente. Las cortinas o vallas de piedra que delimitan las fincas se hacen omnipresentes, el terreno es sinuoso y la vegetación está salpicada de encinas y jara.

Estas tierras fronterizas con Portugal poseen una riqueza cultural sorprendente que pervive en numerosas tradiciones populares.

Iglesia. Zamora
A 12 kilómetros de Zamora, por la N-122, surge una carretera hacia la derecha que nos llevará a la Iglesia Visigoda de San Pedro de la Nave. Este impresionante templo, uno de los primeros de la cristiandad, se conserva en perfecto estado. Data del siglo VII y es de gran belleza arquitectónica y decorativa, destacando sus capiteles historiados.

Continuamos la carretera hasta encontrar los pueblos de Muelas del Pan y Ricobayo, separados por una gran presa sobre el río Esla. El sorprendente salto donde desemboca la presa forma un impresionante cañón, flaqueado por dos paredes de roca, que constituye una obra de ingeniería de interés, a la que se une la reciente construcción de un gran puente sobre el embalse, y que se convierte en un motivo más para visitar estos pueblos.

El destino de esta ruta es Alcañices, pueblo fronterizo, y capital de la comarca alistana. En esta villa, antiguamente fortificada, subsisten algunos cubos de la muralla, la llamada Torre del Reloj. Conserva además el palacio de los marqueses de Alcañices y dos iglesias, de los siglos XIII y XVI.

Pueblos como Riomanzanos, Villarino o Santa Cruz de los Cuérragos, fronterizos en los confines de la provincia, son rincones especialmente atractivos por su arquitectura y bello emplazamiento.

Paisaje natural. Pueblo de Zamora
En Alcañices y en otros pueblos cercanos como San Vitero y Rabanales se puede degustar uno de las carnes más tiernas y exquisitas que se hayan probado nunca, se trata de la ternera alistana, una ganadería autóctona que produce carnes de gran calidad. En esta misma zona se recogen gran cantidad de setas, sobre todo el Boletus, que se comercializa por una empresa de Rabanales. En la tierra de Alba, sobre todo en Carbajales se fabrica un magnífico pan artesano. Y el postre típico de la comarca son los borrachos de Alcañices que se pueden encontrar en cualquier tienda del lugar.

Cualquiera de los productos alimenticios anteriormente mencionados supone una compra acertada. Pero además, poco antes de llegar a Alcañices, podemos observar una desviación a la izquierda que nos conduce al pueblo de Moveros, allí existe un foco alfarero de gran antigüedad donde se pueden comprar vasijas y cántaros de gran belleza en las formas. Sin olvidar los bordados de Carbajales, alegres y coloristas.

El pueblo de Bercianos de Aliste es escenario el jueves y viernes santo de una de las pasiones más sobrecogedoras de la Semana Santa española. El domingo más próximo a San Maracos se celebra en Moveros la Romería de la Luz que constituye un encuentro fronterizo entre pueblos zamoranos y portugueses.
Río. Zamora

Dónde alojarte en Zamora