Vizcaya - Bizkaia, un lugar para perderse
Pais Vasco, Euskadi
A lo largo y ancho de la geografía que definen sus pueblos y villas se disponen lugares que se han mantenido inalterables al paso del tiempo. Expresiones exclusivas del más original y cuidado patrimonio, iconos de un irrepetible acervo cultural.
Els Blaus de Roses

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La sucesión de cadenas montañosas que cruzan Bizkaia de Norte a Sur dotan a este territorio de un paisaje accidentado, fragmentado en amplios valles separados entre sí por obstáculos naturales que en ocasiones alcanzan alturas considerables. Las montañas vizcaínas llegan hasta el mar, dando lugar a una costa escarpada sólo suavizada en los estuarios que se crean en las desembocaduras de los principales ríos vizcaínos. De clima continental, húmedo y con temperaturas templadas, Bizkaia es un territorio densamente arbolado en el que siguen teniendo una importante presencia las especies forestales autóctonas, como el roble o el haya, aunque en amplias zonas hayan sido sustituidas por especies foráneas de rentabilidad más inmediata como el pino o el eucalipto.

Bizkaia es el territorio con más densidad de población de los tres que integran el país. Ambos hechos se derivan del gran peso demográfico que tienen Bilbao, la capital, y su zona de influencia, por lo que el resto del territorio, aun estando fuertemente urbanizado, sigue manteniendo un ambiente eminentemente rural y una apreciable calidad paisajística.
Poblado desde la prehistoria, los yacimientos de hierro vizcaínos despertaron ya el interés de los romanos, y han constituido la base de un desarrollo industrial pionero, fundamentado en la minería y la metalurgia. La actividad industrial se concentra en Bilbao, la margen izquierda del río Nervión y los grandes núcleos de población del territorio. El Puerto de Bilbao ha sido, desde la Edad Media, el acceso a Europa de los productos de Castilla, condición que, junto con el intenso movimiento mercantil que impulsó la exportación de hierro vizcaíno, ha determinado la importancia comercial tanto de Bilbao como de otras villas del territorio. Tampoco se puede olvidar la intensa actividad pesquera y marinera de sus localidades costeras, que sigue siendo en la actualidad una de las bases de la economía vizcaína.

El nombre de Bizkaia aparece por primera vez en el siglo IX. Era entonces una entidad constituida por varias merindades que pronto se convertiría en un Señorío, con el conde de Bizkaia a la cabeza, que, aunque estuvo vinculado a Castilla desde el siglo XII, mantuvo su propio sistema jurídico, recogido en los Fueros, conjunto de leyes y tradiciones propias que los reyes castellanos debían acatar y que pervivió hasta finales del siglo XIX.

Pueblo pesquero de Elantxobe
LA COSTA DE BIZKAIA

La costa vizcaína se extiende entre Ondarroa, en el límite con Gipuzkoa, y Punta Covarón, lindando con Cantabria. Es una costa muy accidentada, en la que se suceden acantilados inaccesibles, extensas playas, y valles fluviales de gran singularidad.
La primera villa marinera vizcaína una vez traspasados los límites con Gipuzkoa es Ondarroa, situada en la desembocadura del río Artibai. La población se asentó inicialmente en el interior de la ensenada, pero poco a poco fue extendiéndose hacia el mar, ocupando una estrecha franja de terreno, característica común a muchos pueblos portuarios vascos. Junto con el puerto, base de la flota de altura más importante de la costa vasca, el visitante podrá pasear por la Alameda, el Puente Viejo y las calles próximas que conservan el sabor de las pequeñas localidades pesqueras. En el casco urbano, destacan la torre gótica de Likorna y la iglesia de Santa María, también gótica, construida sobre una plataforma artificial.

Tomando la carretera hacia el interior llegaremos a Markina-Xemein, muy próxima a Gipuzkoa. Esta proximidad está precisamente en el origen de su carácter de villa defensiva.
Muy cerca se encuentra la puebla de Bolívar, en la que se puede visitar el Museo Simón Bolívar y la Colegiata de Ziortza.
Volviendo a la costa, la villa de Lekeitio muestra en su trazado un bello ejemplo de urbanismo rural en el que destaca por su singularidad a Plaza de los Fueros, y la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción, un gótico tardío en cuyo interior se conserva un retablo flamenco del siglo. XVI.
Lekeitio cuenta con dos playas, muy recomendables ambas. Durante varias décadas compitió con Donostia-San Sebastián por hacerse con el título de sede del veraneo real. Isabel II, que contribuyó a convertir la capital de Gipuzkoa en la ciudad más decididamente turística del País Vasco, también realizó visitas a Lekeitio, y fue precisamente en esta localidad donde le sorprendió la rebelión que le obligó a tomar el camino del exilio el 1868.

Entre Lekeitio y la siguiente localidad costera más conocida, Bermeo, se suceden una serie de pequeños pueblos pesqueros, como Ea, Elantxobe y algunos de los enclaves más pintorescos de la costa vizcaína. Las casas de Elantxobe, por ejemplo, cuelgan literalmente de la montaña hasta aproximarse a un pequeño puerto. Quien desee disfrutar de un rato de playa en esta zona, encontrará no lejos de Elantxobe la playa de Laga, en la base de los acantilados del cabo Ogoño.

Urdaibai, Reserva de la Biosfera
Siguendo la costa nos encontramos con la ría de Mundaka, un área en la que se concentran innumerables puntos de interés paisajístico e histórico. Este entorno, por el que transcurren los diez últimos kilómetros del curso del río Oka en su camino hacia el mar, es la parte más espectacular de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, calificación otorgada por la UNESCO en 1984. El estuario, muy interesante por su avifauna y flora, dispone también de extensos arenales y grandes playas, como la de Laida. Este territorio de singular belleza ha estado ocupado por el ser humano desde la prehistoria, tal como puede comprobarse visitando las cercanas cuevas de Santimamiñe, en Kortezubi. En el mismo término municipal descubriremos una de las máximas atracciones de Urdaibai: el bosque encantado de Oma, obra del artista Agustín Ibarrola.
Y a pocos kilómetros, en la localidad vecina de Gautegiz Arteaga se levanta un castillo decimonónico, hecho construir por la emperatriz Eugenia de Montijo sobre el solar de los Arteaga, de los que descendía.

En el comienzo de la ría se sitúa Gernika­-Lumo, la ciudad-símbolo de los vascos. Importante nudo de comunicaciones y cruce de varios caminos jacobeos, en esta villa se alza el roble bajo el que se celebraban las Juntas Generales de Bizkaia - órgano de representación de los pueblos de Bizkaia- que pervivieron hasta que en 1876 se abolieron los Fueros. Las Juntas Generales se recuperaron en 1979, y en la actualidad siguen celebrando sus reuniones en la Casa de Juntas de Gernika.
La carretera que desde Gernika-Lumo y Forua se dirige hacia Bermeo es una invitación constante a la contemplación de los paisajes de la ría y su entorno, visión que es prácticamente perfecta desde el mirador de Portuondo, al que se llega después de pasar Sukarrieta.
Desde el mirador divisaremos Mundaka, población que compatibiliza su carácter pesquero con una importante tradición turística. La Atalaya de Mundaka es otro mirador privilegiado para conocer, en esta ocasión, las aguas bravas del Cantábrico que han convertido a esta zona en una de las más apreciadas por surfistas de todo el mundo. Desde la Atalaya se divisa igualmente la pequeña y cinematográfica isla de Izaro.

La "Kaixarranka"
Bermeo, villa que fue durante años Cabeza de Bizkaia, cuenta en la actualidad con un activo puerto pesquero y una importante flota. La actividad del Puerto Nuevo se convierte en calma en el Puerto Viejo, donde sobresale la torre gótica de Ercilla convertida en el Museo del Pescador. Todas las calles del casco viejo rezuman tipismo y aromas de pescado a la brasa, y en ellas pueden encontrarse monumentos de interés como la iglesia gótica de San Francisco.
Retomando la carretera de la costa, hacia Bakio, avistaremos el islote de Gaztelugatxe, unido a tierra firme por un puente. Podremos acceder a su cota más alta -tras superar 231 escalones- y visitar una pequeña ermita en cuyo ábside destaca la imagen de San Juan Bautista. A su lado, completa el panorama el islote de Aketz.

Bakio dispone de una hermosa playa y es un tradicional lugar de veraneo, conocido por su txakoli rojo. A partir de esta localidad, se extiende un largo tramo de costa prácticamente salvaje, en la que se pueden encontrar pequeñas localidades pesqueras como Armintza.
El siguiente núcleo urbano de importancia es Plentzia, que tuvo antaño un activo puerto pesquero y es hoy una localidad básicamente turística y residencial, muy bien comunicada con Bilbao por medio del metro. Plentzia y la vecina localidad de Gorliz, comparten una misma bahía en forma de concha que alberga una extensa y cómoda playa. Desde Plentzia hasta la ría del Nervión, atravesando Barrika y Sopelana, se extienden las playas más concurridas de Bizkaia. Desde esta localidad se puede visitar el Castillo de Butrón, en Gatika, un edificio que parece salido de un cuento de hadas, edificado el pasado siglo sobre una torre mucho más antigua.

LA MARGEN DERECHA

Vista panorámica de Plentzia y Gorliz
Getxo es la puerta costera de la margen derecha de la ría del Nervión, lugar que ha tenido un desarrollo fundamentalmente residencial, excepto en el caso de localidades con más peso industrial, como Erandio. Tanto Algorta como Las Arenas, dos zonas bien diferenciadas del municipio de Getxo, son áreas residenciales con un alto índice de calidad de vida. En Algorta conviven el elegante barrio de Neguri, residencia en otros tiempos de la alta burguesía bilbaína, y el Puerto Viejo, puerto pesquero muy pintoresco entre cuyas diminutas casas y empinadas calles que sólo pueden recorrerse a pie, abundan las posibilidades de degustar un buen pescado. Desde el Puerto Viejo hasta el Club Marítimo de Las Arenas se extiende un largo paseo que atraviesa la concurrida playa de Ereaga, en el Abra, la parte exterior del puerto. Getxo cuenta igualmente con otra playa, la de Aizkorri, abierta al mar.

LA MARGEN IZQUIERDA

Aunque sólo les separe la ría, las dos márgenes del Nervión son radicalmente distintas. Si la derecha es residencial, con barrios cuidadosamente construidos, paseos y zonas verdes, la izquierda es netamente industrial. Las localidades que integran la margen izquierda de la ría, Barakaldo, Sestao, Portugalete y Santurtzi, conservan sus cascos históricos, si bien predomina en todos ellos la urbanización precipitada y funcional.

En Barakaldo se instaló, en 1857, el primer alto horno de la margen izquierda. La segunda ciudad vizcaína en número de habitantes acoge también una importante industria química y es un lugar especialmente idóneo para los interesados en conocer la historia industrial de la zona, ya que la carretera que une Barakaldo con Bilbao es una sucesión ininterrumpida de fábricas, muchas de ellas abandonadas, que conforman un paisaje urbano inquietante.

Portugalete ha mantenido desde sus orígenes una dura pugna con Bilbao, al que prácticamente iguala en veteranía, por erigirse en protagonista de la vida de la ría. Conserva en buenas condiciones su casco antiguo, con calles estrechas que confluyen en la iglesia parroquial de Santa María, en cuyas inmediaciones se advierten restos de la muralla que rodeó en su día a esta villa fundada en el siglo XIV y edificios de interés como la Torre de Salazar. Santurtzi, en la falda del monte Serantes, sucede a Portugalete en el curso de la ría hacia el mar. Pueblo agrícola y pesquero que alcanzó un gran desarrollo gracias a la explotación de las minas de hierro de sus inmediaciones, es la patria prácticamente indiscutible de las sardinas asadas. El remate pintoresco de la margen izquierda lo pone Zierbena, un pequeño puerto pesquero, que ha preservado gran parte de su encanto. La playa de La Arena, muy próxima a Zierbena, cierra la cornisa vizcaína en sus límites con Cantabria.

Surf en las playas de Getxo
MUY INTERESANTE

SAN MIGUEL DE ARRETXINAGA

El conjunto de Arretxinaga, en el término municipal de Markina-Xemein, lo componen la ermita de San Miguel, el antiguo consistorio y un carrejo o pista empedrada para la pruebas de arrastre de piedra. En el interior de la ermita hexagonal, del siglo XVII, tres grandes rocas se sujetan entre sí creando una especie de capilla en la que se venera a San Miguel. Esta curiosidad natural ha dado lugar a numerosas leyendas.

LA PUEBLA DE BOLIBAR

Los antepasados vascos de Simón Bolívar (1783-1830), héroe de la independencia americana, salieron de esta pequeña localidad para establecerse en Venezuela en el siglo XVI. La casa renacentista de sus ancestros, y la estatua erigida en su honor en la plaza del pueblo, junto con el Museo que lleva su nombre, recuerdan los vínculos del Liberador con esta comarca de Blzkaia. Cerca de Bolibar, no debemos dejar de visitar la Colegiata de Ziortza.

SANTIMAMIÑE

En las paredes de la cueva de Santimamiñe, en Kortezubi, plasmaron los cazadores del Paleolítico sus creencias y sus anhelos. Las pinturas rupestres que guarda esta cueva abierta al público, se encuentran entre las más interesantes de Europa, y no son menos espectaculares las formaciones calcáreas que pueden verse en sus grandes salas.

BOSQUE DE OMA.

También se encuentra en Kortezubi el bosque encantado de Oma. Agustín Ibarrola, buscando una nueva relación entre el arte y la naturaleza, ha cubierto de colores y de vida cientos de pinos, componiendo un gigantesco lienzo natural que cada visitante puede recomponer jugando con las formas, los colores y la perspectiva.

MERCADO DE GERNIKA-LUMO

Gemika-Lumo es cabeza de una de las comarcas agrícolas más ricas de Bizkaia, famosa por la calidad de sus productos. El animado mercado que se celebra todos los lunes, tiene carácter extraordinario el último lunes del mes de octubre. Sin duda es el mejor muestrario de los productos agrícolas de esta zona.

PARQUE DE LOS PUEBLOS DE EUROPA

En las proximidades de la Casa de Juntas de Gernika se encuentra el parque de los Pueblos de Europa, en el que se puede visitar el Museo de Euskal Herria y disfrutar de dos esculturas de renombre: "Gure Aitaren Etxea" (La casa de nuestro padre), de Eduardo Chillida, y "Gran Figura en un Refugio", de Henry Moore.


LOS VALLES DEL INTERIOR

El corredor que une Gipuzkoa con Bilbao atraviesa la Merindad de Durango, un valle que guarda las esencias de la Bizkaia rural y apacible. El corazón de la Merindad es Durango, situado en el valle de Ibaizabal, que por su estratégica situación tuvo una gran importancia comercial. Conserva Durango un casco histórico de estructura medieval, rodeado en su tiempo por una muralla de la que sólo queda la puerta de Santa Ana, junto a la cual se levanta la iglesia barroca del mismo nombre. Uno de los monumentos más destacados de Durango es la iglesia de Santa María Uribarri, del siglo XV, que está precedida por el amplio pórtico característico de las iglesias vizcaínas. Para conocer el Duranguesado a vista de pájaro es conveniente acercarse a las laderas de Goiuria o Garay, verdaderos miradores naturales.

Elorrio es otra de las villas señeras del Duranguesado, muy próxima a los límites de Bizkaia con Gipuzkoa y Álava. Elorrio destaca por la elegancia de su arquitectura, que se plasma perfectamente en su iglesia de Santa María de la Concepción, coronada por una torre-campanario renacentista. En el interior se veneran las reliquias de San Valentín de Berriochoa, hijo de la villa que murió mártir en Japón.

LOS VALLES DE ARRATIA Y ORDUÑA

Cresterío del Duranguesado
Los valles de Arratia y Orduña se encuentran en el Sur de Bizkaia, en las lindes con Álava el primero y en pleno territorio alavés el segundo. Arratia, que recibe su nombre del río que nace en las laderas del macizo del Gorbeia, carece de grandes ciudades monumentales. Ni tan siquiera cuenta con grandes poblaciones, y es más bien un valle salpicado de caseríos dispersos o agrupados en pequeñas comunidades rurales o de localidades poco pobladas. Es una zona ideal para conocer en toda su autenticidad la arquitectura popular vasca, tanto en lo que se refiere a los caseríos como a las ermitas o humilladeros próximos a casi todos los núcleos de población. Los puertos de Barazar o Dima propician excelentes panorámicas del valle. Salvando el puerto de Barazar, una de las vías clásicas de acceso a Álava, se llega a Otxandio, que presume de tener una de las más interesantes muestras del barroco vizcaíno, la iglesia de Santa Marina.

Orduña es la única población vizcaína que cuenta con el título de ciudad. Rodeada de tierras alavesas, adquirió gran importancia en el siglo XIII, cuando a través de la Peña de Orduña se abrió un nuevo camino entre Bizkaia y la Meseta y en esta ciudad se estableció la Aduana.
Los municipios que rodean Orduña pertenecen ya a Álava. Son pequeños pueblos donde es fácil encontrar casas-torre e iglesias con elementos góticos. Aquí precisamente nace el Nervión, en el monte Santiago que forma parte de la Sierra Salvada. El recién nacido río se precipita al valle desde una cascada de 150 metros de altura que en los años secos desaparece, ya que el agua se filtra en la tierra como consecuencia de la naturaleza caliza del suelo.


MUY INTERESANTE

CASTILLO DE MUÑATONES

El Castillo de Muñatones, cuna y solar del Linaje Salazar declarado Monumento Histórico-Artístico en 1944, es una de las fortalezas más sobresalientes de Bizkaia. Para Visitarlo tendremos que dirigirnos hacia Muskiz, población en la que encontraremos hasta once torres medievales. Su función no sólo se reducía a la defensa del territorio, sino que también constituía el centro organizador de la vida económica y social de la zona.

CASTILLO DE BUTRÓN

Situado en la localidad de Gatika, el Castillo de Butrón, que ha sido abierto al público después de restaurarse completamente, se levantó con su aspecto actual en el siglo XIX sobre el edificio originario, del siglo XIII, que sus propietarios, los señores de Butrón, abandonaron en el siglo XVI. Rodeado de un amplio parque, es un castillo que parece surgido de un cuento de hadas y está perfectamente acondicionado para acoger a los visitantes.

ZONA MINERA

Desde los principales municipios de la margen izquierda se accede fácilmente a la zona minera de los montes de Triano, ya explotada por los romanos, acercándose previamente a San Salvador del Valle o Valle de Trápaga¬Trapagaran. Desde allí parte un funicular que llega a La Reineta y La Arboleda. Un recorrido por el entorno nos mostrará un paisaje singular, que nos trasladará a otro tiempo.

PUENTE DE BIZKAIA

Inaugurado en 1893, este puente une las dos márgenes de la ría de Bilbao, entre Las Arenas y Portugalete, que se disputan amistosamente su titularidad. Suspendido de un bastidor apoyado en cuatro altas torres de más de sesenta metros, el transbordador de 22 metros transporta durante todo el día centenares de vehículos y peatones. Fue el primer puente colgante del mundo, y su autor Alberto de Palacio, supo conjugar ingeniería y arte.


LAS ENCARTACIONES

Las Encartaciones ocupan la zona más occidental de Bizkaia, limitando con Cantabria, Burgos y Álava. Una decena de villas compone la red de poblaciones de las Encartaciones, que se alternan con pequeños núcleos de población y caseríos aislados.  La comarca es una sucesión de valles regados por ríos menores, una zona montañosa, rica en bosques y de vegas fértiles que producen buenas cosechas de hortalizas y frutas.
De carácter eminentemente rural, uno de los pocos lugares encartados en los que se ha asentado la industria es en la que puede considerarse capital natural de esta comarca, Balmaseda. Dada la importancia que ha tenido y sigue teniendo la madera en la economía de esta Merindad, la industria balmasedana está mayoritariamente vinculada a la fabricación de muebles.
Dos calles de corte medieval recorren el casco histórico de Balmaseda, en cuya plaza principal se encuentra la Iglesia de San Severino. Su planta es gótica, pero su torre y su fachada son barrocas. El Ayuntamiento comparte plaza con la Iglesia. Su amplio soportal recibe el nombre de La Mezquita, por la cantidad de columnas que lo soportan.

Los romanos construyeron el actual Puente Viejo para cruzar el río Cadagua, que se rehízo en el siglo XII. En sus inmediaciones se instaló también la comunidad judía que vivió en Balmaseda y, cuando fue necesaria una aduana en razón de la importancia comercial de la villa, por la que pasaban los mercaderes que se dirigían de Castilla a la costa cantábrica, ésta se instaló justo en uno de los extremos del puente. La Aduana siguió funcionando hasta mediados del siglo XIX.

Junto con Balmaseda, otras poblaciones como Zalla, Güeñes o Trucios cuentan con un patrimonio monumental interesante. Y punto de referencia es la Casa de Juntas de Avellaneda en Sopuerta, donde se celebraban las Juntas Generales bajo el árbol de Avellaneda.
En toda la comarca abundan las formaciones geológicas singulares. Así son famosas las cuevas de Venta Laperra y Pozalagua; ésta última preparada para recibir visitas.

El valle más occidental de las Encartaciones es el de Carranza, por el que no parece haber pasado el tiempo. A Carranza se llega atravesando el Puerto de la Escrita. Cerca de uno de sus escasos núcleos urbanos, Ambasaguas, se encuentra el Balneario del Molinar, muy conocido el pasado siglo. Reconstruido y gestionado por una orden religiosa, se utiliza en la actualidad como casa de retiro y hotel.


MUY INTERESANTE

NECRÓPOLIS DE AGIÑETA

En las proximidades de Elorrio y junto a la ermita de San Adrián se encuentra la necrópolis paleocristiana de Agiñeta, donde se conservan enigmáticos sepulcros y monumentos funerarios primitivos. Una veintena de sepulturas de piedra del siglo XI y varias estelas precristianas componen un conjunto de misteriosa belleza que todavía no ha terminado de desvelar todos sus secretos.

DURANGO

Junto con Elorrio y Bergara, Durango destaca por su rico patrimonio histórico-artístico. Quizás la muestra más singular sea la Cruz de Kurutziaga (en la foto), de extraordinaria riqueza barroca.
El paseo puede completarse visitando el Ayuntamiento, la Iglesia de San Pedro de Tábira, la más antigua de Bizkaia (siglo XVI), Santa María de Oribarri, y el ídolo de Mikeldi, copia del original que se encuentra en el Museo Arqueológico de Bilbao, y cuyo origen es anterior al imperio romano.

PUENTE DE LA MUZA

El Puente Viejo o Puente de la Muza, presente en el escudo de armas de Balmaseda, es uno de los elementos más emblemáticos de la villa de Balmaseda. Construido inicialmente por los romanos para cruzar las aguas del río Cadagua, el que puede verse actualmente es un puente románico construido en el siglo XII sobre las ruinas del anterior. Monumento nacional, su arco era una de las cinco puertas de acceso a la villa.

CASA DE JUNTAS DE AVELLANEDA

Perteneciente al municipio encartado de Sopuerta, en esta torre del siglo XIV se reunían las Juntas Generales de las Encartaciones. Restaurado y acondicionado, el complejo que integran la torre y la Casa de Juntas de Avellaneda alberga en la actualidad un pequeño museo, y está rodeado por un bello entorno natural.

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