Villefranche de Conflent, el lugar donde dejamos volar nuestra imaginación
Villefranche de Conflent - Francia
A menos de una hora de Perpiñán en coche, dentro de los Pirineos Orientales, hallamos este pequeño oasis para todos aquellos que quieran viajar en el tiempo y vivir unas experiencias inolvidables.
Els Blaus de Roses

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Mientras nos íbamos acercando, supimos que sería un lugar singular, especial y que nos marcará. A menos de una hora de Perpiñán en coche, dentro de los Pirineos Orientales empezamos a serpentear por la carretera mientras las expectativas y las ganas estaban cada vez más presentes, hasta que ante nosotros se abrió un paisaje que nos robó una sonrisa y así fue como descubrimos Villefranche-de-Conflent.

Rincón en Villefranche de Conflent. Turismo Francia


A pies del macizo del Canigó, en la confluencia del Têt, el Cady y el Rotja, se halla esta villa medieval, que nos hace trasladarnos en otra época mientras recorremos sus callejuelas y nos asombramos ante la naturaleza que la rodea. Fundada en el año 1090 por Guillermo Ramón, conde de Cerdaña, fue formando parte de diferentes casas de la época, tanto españolas como francesas, hasta que en el año 1659, mediante el Tratado de los Pirineos, acabo formando parte de Francia. Marqués de Vauban fortificó la ciudad con elementos defensivos entre los años 1669 y 1687. Los siguientes años quedaron en la historia con la Conspiración de Vilafranca, donde algunas de las familias de la villa querían volver a unificar este territorio con Cataluña, aunque finalmente no lo consiguieron. Después de que el general Dagobert recuperar la villa, se restauró su defensa y se erigieron nuevas baterías defensivas y también el Fuerte Libéria, un castillo en la cima del monte Belloc, símbolo de la ciudad.

Entrada de Fuerte Libéria. Turismo Francia


Este fue nuestro primer contacto con la villa, antes de adentrarnos por sus empedradas calles, disfrutamos de un recorrido por este majestuoso castillo construido en el año 1681 y fortificado en el siglo XIX. Mientras descubríamos todos sus rincones, gozamos además de las mejores panorámicas sobre Villefranche de Conflent y de las montañas que rodean este lugar, un paisaje de ensueño. Respiramos aire puro y nos dejamos seducir por la belleza y la paz del lugar, mientras captamos la uniformidad de las casas que componen la villa, con reclinados techos preparados para los días más fríos del año.

Después de recorrer los diferentes espacios que conforman este fuerte declarado monumento por la comisión Regional de Patrimonio y de la región de Languedoc-Rosellón, entre plazas, fosas, cuarteles de soldados y la pequeña capilla, vamos descendiendo de niveles hasta llegar a la escalera subterránea. Conocida como “mil peldaños”, esta escalera cuenta con 734 peldaños y se considera el subterráneo más grande de Europa. Aunque la escalera está en buen estado, tomamos nuestro tiempo en descender. Una vez llegamos a la entrada de la villa, nos percatamos de toda la belleza que la caracteriza. Son dos las calles principales que conforman esta ciudad, Saint Jacques y Saint Jean, donde curioseamos las fachadas en tonos rosados. Observamos también que la estructura de las casas tiene unas características en común, con planta baja con puertas semicirculares o arcos rotos, normalmente dedicada a los animales o a tiendas, una primera planta dedicada a actividades de ocio y profesionales, y un segundo piso que servía de vivienda. Encontramos las puertas y los porticones de las ventanas en diferentes tonalidades, adornados en muchas ocasiones por flores y plantas que hacen el paisaje aún más cautivador. Durante nuestro paseo nos encontramos con numerosas tiendas de artesanía, tanto de artículos como de productos gastronómicos de la zona.

Plaza en Villefranche de Conflent. Turismo Francia


Por su ubicación, en la ruta secundaria del camino de Santiago, no podía faltar el templo románico dedicado a Saint Jaques. Cuenta con un campanario gótico, que sobresale del resto de ericios de la villa. Durante los años ha habido dos ampliaciones, una en el siglo XII y otra en el XIII. Nos llama la atención los dos portales de la fachada, obra del taller de San Miguel de Cuxa, donde observamos ilustrados animales y criaturas fantásticas de inspiración oriental. Merece la pena entrar y observar los muebles y los retablos renacentistas y barrocos.

A pocos metros de la villa se esconde otra riqueza natural, como son las Cuevas de las Grandes Canaletas, un mundo subterráneo que nos quitará la respiración. Se empezaron a explorar en 1981 y fue en el 1982 cuando se descubrió la Sala Blanca. Hoy en día se pueden visitar y disfrutar de diferentes espectáculos que nos harán trasladarnos en un mundo mágico.

Para añadir una experiencia más a la esta visita, no podíamos dejar de subirnos al Train Jaune, o Tres amarillo, que serpentea entre las montañas de la Cerdaña Francesa. Nos adentramos en sus vagones históricos de color amarillo que desde principio de siglo comunican los altiplanos catalanes, entrelazando las localidades de La Tor de Querol con Vilafranca de Conflent, para descubrir algunos de los paisajes más singulares que alberga esta zona. Con una velocidad más bien lenta, y superando desniveles de hasta 1200 metros, disfrutaremos de 62 kilómetros donde nos encontraremos con grandes precipicios, viaductos de hasta 65 metros de altura, túneles excavados y una exuberante naturaleza que nos dejará sin aliento. Es recomendable consultar previamente los horarios y adquirir los billetes con antelación.

Train Jaune. Turismo Francia


Aprovechamos esta pequeña travesía para hacer una parada en Fontpedrouse, famoso entre otras cosas por sus baños termales, los Baños de St. Thomas. En forma de anfiteatro de piedra hallamos tres piscinas al aire libre con agua caliente sulfurosa, muy beneficiosa para nuestra piel. A lo largo de estas tres piscinas, equipadas con jacuzzis y chorros de masaje tendremos la oportunidad de relajarnos y disfrutar de un momento de bienestar. Además de eso, hallamos baños de vapor perfumadas, piscinas frías, jacuzzis y áreas de descanso en el interior del edificio, junto con un salón de té. Sin duda la panorámica que se forma ante nosotros nos cautivará, y aunque cualquier momento es bueno para disfrutar de este espacio, sin duda visitarlo durante el invierno es una experiencia inolvidable, pues mientras la nieve reina sobre las montañas, nosotros gozaremos  de esta imagen mientras disfrutamos del calor de las aguas termales  de 37° C.

Baños de St. Thomas. Turismo Francia


Así pues, a pocos kilómetros de España, hallamos este pequeño oasis para todos aquellos que quieran viajar en el tiempo y vivir unas experiencias inolvidables. El país vecino ofrece la posibilidad de adentrarnos por su historia, naturaleza y gastronomía de una manera singular e única. Un viaje que crea recuerdos inolvidables y unas tierras a la espera de recibir nuestra visita una y otra vez.

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