Vic, monumentos y lugares que visitar
Barcelona - España
Vic es una ciudad rica en contrastes donde conviven la tradición y la modernidad, la herencia del mundo rural, la tranquilidad propia de una ciudad pequeña y la animación lúdica y festiva.
Els Blaus de Roses

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A medio camino entre el mar y la montaña, Vic nos invita a disfrutar de uno de los conjuntos medievales más atractivos de Cataluña. Esta mágica ciudad hoy en día se presenta como el centro administrativo, demográfico y de servicios de la comarca de Osona, y sin duda merece la pena ser visitada porque gracias a su larga historia nos ofrece la posibilidad de trasladarnos a otra época y disfrutar de maravillosos paisajes.

Podemos observar que la ciudad cuenta con un centro histórico donde durante nuestro recorrido podemos descubrir verdaderas joyas arquitectónicas y además curiosear sobre el crecimiento urbanístico de la ciudad. Hoy en día la villa ofrece un mundo de contrastes, donde se mezclan diferentes culturas, tradiciones e innovación.

Remontándonos al pasado de la urbe podemos observar que existen conocimientos de Vic desde el siglo IV a.C, cuando la zona estaba ocupada por la tribu ibérica de los Ausetanos. Más tarde fue habitada por los romanos, época en la cual se convirtió en una ciudad tributaria, y además se levantó un Templo en el punto más alto de la ciudad. Una vez la ciudad fue invadida por los sarracenos, Ausa, como se llamaba por aquel entonces la villa, fue destruida.

Fue en el año 878 cuando se empezó a repoblar la Plana de Vic y se reconstruyó la antigua Ausa, que recibió el nombre de Vicus Ausonae. Durante esta época se restauró la sede episcopal y se levantó la Catedral. En la época feudal, la ciudad de Vic estuvo dividida en dos partes, hecho que marcó la vida de la ciudad durante la época medieval.  Finalmente en el año 1450 el rey Alfonso “El Magnánimo” unifico la ciudad. Durante los próximos años Vic se vio en decadencia debido a la Guerra de la Sucesión y al traslado de algunas industrias, aunque también destacan otras épocas más prosperas que posibilitaron su crecimiento, como la aparición de nuevos talleres de escultura y arquitectura y la unió de Vic con Barcelona mediante el ferrocarril en el año 1875. Cabe mencionar que durante el mes de mayo del 1910 Gaudí estuvo durante tres semanas en Vic. Aunque su estancia tenía que ser de descanso total, el famoso arquitecto dejo sus huellas en la capital de Osona mediante algunos elementos arquitectónicos que hasta hoy en día podemos observar.

Ayuntaminto de Vic
Para disfrutar del pasado de la ciudad tenemos que perdernos por su casco histórico de estructura medieval donde nos toparemos con interesantes edificios y monumentos, todos ellos de interés histórico, arquitectónico y artístico y que harán nuestra visita inolvidable. Antes de entrar en el magnífico espacio no pasarán desapercibidos algunos edificios que se ubican en la periferia de este. Destacan el Hospital de la Santa Creu y la Iglesia y Convento de Sant Domènec. El primero se fundó en el año 1348 por Ramón de Terrades.  En el siglo XVI se realizó una ampliación que mantuvo la distribución en dos salas góticas que se unieron mediante una fachada renacentista. Más tarde se construyó una nueva iglesia de estilo barroco y la Casa de Convalecencia. Como curiosidad también destacamos que dentro del hospital podemos encontrar una farmacia, la cual data del 1933. Por su lado la Iglesia y Convento de Sant Domènec destaca por una nave central con capillas laterales y pinturas del vicense Llucia Romeu. Hoy en día podemos hallar en la parte superior del claustro la sede de la Escuela de Arte Junyent i Subirà. Tampoco pasará desapercibido el magnífico Puente de Queralt, presidiendo uno de los antiguos portales de la muralla. Este bello puente de estilo románico data del siglo XI y ofrece una espléndida panorámica sobre el casco antiguo de Vic. Las murallas son otro elemento que caracteriza esta zona de la urbe. Las que se conservan las podemos encontrar en la Rambla dels Montcada y reciben el nombre de Pedro III debido a que fue este mismo rey quien durante el siglo XIV ordeno levantar dichas murallas que servirían de defensa.

Una vez entre las callejuelas del viejo Vic, nos encontramos con la Alberguería, que servía para acoger peregrinos y viajeros de paso y actualmente es una sala de exposición. A unos metros de la alberguería nos topamos con la Iglesia de los Dolores, data del siglo XVIII y se caracteriza por un estilo barroco, cuenta con un retablo barroco y la imagen de la Virgen, obras del escultor Vicenç Real. Seguimos hacia el Museo Episcopal, famoso por su increíble colección compuesta por más de 20.000 piezas procedentes de diferentes sectores de la diócesis, pinturas, esculturas medievales, orfebrería, vidrio, etc. Junto al museo encontramos la escultura Homenaje a la Paz y Tregua, además de la casa modernista Anita Colomer, que data del año 1906 y la Casa Bayés de los siglos XV y XVI y con características novecentistas. Nuestra siguiente parada es la magnífica Catedral de Vic. Este templo se configura por diferentes estilos que van del románico al neoclásico.  De la época románica sobresalen la cripta, el campanario y los restos del claustro inferior que sirvieron de base para el claustro gótico levantado en el siglo XIV. Otro elemento gótico destacable es el retablo mayor de Pere Oller, mientras que de la época barroca destacamos la capilla dedicada a Sant Bernat Calbó. Entre los años 1781 y 1803 la catedral sufrió una gran ampliación obra de Josep Morató i Codina y el pintor José Mª Sert fue el encargado de realizar las pinturas murales que fueron un papel fundamental en la definición del espacio.  Al lado de la Catedral encontramos el Palacio Episcopal que data del siglo XII. Señalamos sobre todo sus arcadas románicas, la tribuna del Palacio y la Sala de Sínodos. Justo enfrente al Palacio Episcopal podemos observar otro obra modernistas, la Casa Ricart.

Arcadas de la Plaza Mayor de Vic
Continuamos hacia el Convento de las Sacramentarias construido en el año 1886 por Ramón Callís, pasando por la Casa de Ramón Sala i Saçala, la cual data del siglo XV y se despunta por sus elementos góticos en la fachada. Fue la casa de Veguer de Vic, conocido por la lucha que mantuvo contra las tropas francesas en el siglo XVII. Antes de llegar a la Plaza Mayor, hallamos la Iglesia de San Felipe de estilo barroco, la Casa Natal de Sant Miquel dels Sants, la casa donde nació en el año 1591 el que sería el patrón de la ciudad, Miquel Argemir y la Casa Cortada, una magnifica muestra barroca construida durante los siglos XVII y XVIII. Sus salas destacan por su notable decoración con escenas de Telémaco y de San Mauricio, obras de Francesc Pla El Vigatà y Llucià Romeu. Presidiendo una de las entradas del Mercadal, encontramos el Ayuntamiento de Vic, ubicado en un edificio de estilo gótico construido en el año 1388. Se caracteriza por una lonja con arcos en la planta baja y una sala superior o Sala de la Columna. Encontramos sus elementos más importantes en su interior, como la Sala del Consistorio, la Galería de los vicenses ilustres y el Archivo Municipal. Finalmente llegamos hasta el principal punto de Vic, la Plaza Mayor o el Mercadal.  Rodeada por numerosos construcciones de diferentes épocas y estilos se caracteriza sobre todo por sus arcadas a priori diferentes pero que acaban perfectamente unidos y que nos hacen trasladarnos en otra época. Si lo deseamos podemos optar por sentarnos en algunas de las terrazas que se encuentran en la plaza y disfrutar de una de las mejores panorámicas de la urbe, donde además encontramos interesantes e importantes edificios entre los que destacan la Casa Comella, la Casa Costa, la Casa Cortina, la Casa Tolosa o la Casa Moixó, entre muchas otras.

Alejándonos un poco de la plaza, nos adentramos al otro extremo del casco antiguo de Vic. Nos topamos con la Iglesia de la Piedad, de estilo barroco. Su construcción se inició en el año 1614 sobre la antigua iglesia de Sant Sadurní, de la cual se conserva la fachada románica del siglo XI. Por su lado la Capilla de la Piedad hoy en día se usa como sala de exposiciones y es el lugar donde podemos contemplar algunas de las obras del pintor José María Sert. A pocos metros de esta hallamos a uno de los monumentos más importantes de la ciudad debido a su antigüedad, el Templo Romano.  Aunque se construyó a principio del siglo II durante muchos siglos estuvo escondido ya que formaba parte de Castillo de los Montcada. Es recomendable tomar nuestro tiempo para observar todos los elementos que lo configuran y sobre todo sus bellas columnas. Justo enfrente de esta suntuosa obra ubicamos la modernista Casa Masferrer. Se singulariza por una decorada fachada, una torre y un jardín, a lo alto del cual se sitúan cuatro estatuas que simbolizan las cuatro estaciones del año. Otro atractivo edificio es el Palacio Bojons, de estilo barroco construido a finales del siglo XVII y principio del XVIII. Actualmente alberga el Museo Balmes, debido a que en el año 1848 en una de sus habitaciones murió este filósofo vicense.

Casa Masferrer
Para completar nuestro recorrido no puede faltar nuestra visita a la Casa Parrella que data del siglo XVIII o la Iglesia y Convento de Santa Teresa, de estilo barroco, actualmente sede de las monjas carmelitas descalzas. Su construcción fue por mandato de Demènec Osona y es obra del arquitecto Josep Morató. También cabe mencionar el retablo mayor, obra de Pau Costa y el Monumento de Semana Santa del año 1751. Otros edificios que nos llamaran la atención mientras serpenteamos las calles de Vic son la Iglesia de Sant Antoni Maria Claret, construida entre 1957 y 1970 y en la cual encontramos conservados restos de santos, el Convento de la Mercè, de estilo novecentista, hoy en día alberga el Museo Claretiano con exposición de objetos y recuerdos de Padre Claret, su fundador. La renacentista Casa Galadies, la barroca Casa Clariana o la gótica Iglesia de Sant Just son otros edificios que merecen ser visitadas.

Por otro lado si deseamos ir de compras, tanto dentro del casco antiguo como en su periferia podemos encontrar numerosas comercios con productos típicos como conocidas marcas internacionales. Por otro lado también destacan cuantiosos bares y restaurantes donde podemos saborear algunos de los platos típicos de la zona, destacando sobre todo sus famosos embutidos, como la longaniza o salchichón de Vic o el dulce Pa de Pessic.

Finalmente no podemos no mencionar algunas de las principales fiestas y celebraciones de la villa. Sin lugar a duda uno de los mercados más importantes tiene lugar cada sábado en la Plaza Mayor, donde podemos hallar todo tipo de productos artesanales, productos agrícolas o ropa y complementos entre muchos otros. También destacamos el Mercado de las Antigüedades, celebrado el primer sábado de cada mes en la Plaza dels Sants, el Mercado de la Música Viva de Vic, durante el cual podemos disfrutar de numerosos conciertos y comprar diferentes instrumentos musicales. Pero hay un mercado que va unido al nombre de Vic y es su famoso Mercado Medieval que se celebra a principio del mes de diciembre. Este destacado evento se caracteriza por ambientar las calles del casco antiguo con un aire medieval gracias a sus puestos de artesanos, tabernas y diferentes espectáculos y exhibiciones que durante tres días adornan la ciudad y atraen a cientos de visitantes.  Sin duda Vic es un lugar que merece ser visitado tanto por sus joyas repartidas por sus calles como por su completa agenda para todos los gustos.

 

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