Venezuela, conocerla es tu destino
Venezuela
Tierra del Caribe... Costas de gran valor escénico, donde el ambiente marino muestra su riqueza biológica. Mundo recorrido por el río Orinoco desde su nacimiento en la Amazonía, que a su paso deja atributos naturales: densas selvas tropicales, valles,...
Els Blaus de Roses

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Venezuela. Una Joya para el Mundo

Tierra del Caribe... Costas de gran valor escénico, donde el ambiente marino muestra su riqueza biológica. Mundo recorrido por el río Orinoco desde su nacimiento en la Amazonía, que a su paso deja atributos naturales: densas selvas tropicales, valles, montañas y majestuosas caídas de agua. Serpentea el río padre hasta el delta, donde se entrega al océano Atlántico. No sin antes haber recogido las aguas que bajan de las altas cumbres donde imperan las nieves del trópico en la cordillera andina, recorridas por el majestuoso vuelo del cóndor, y las que escurren por los extensos llanos, paraísos de vida, espejismos sin fronteras, ríos que apaciblemente buscan el Orinoco.

Venezuela, país anfitrión, le espera para brindar la diversidad de su territorio y la amabilidad de su gente, que al ritmo de cada región, hacen que esta tierra y su naturaleza sean una joya para el mundo.

Venezuela es una gran mezcla de culturas. Su joven población es el fruto de un mestizaje ancestral que se manifiesta en su religión oficial, la cristiana, tocada por rasgos indígenas y africanos.

Costa de aguas cristalinas junto a la selva
Venezuela habla español, ... pero cantando: Venezuela habla cantando ... esta frase de una canción folclórica ilustra el acento local del español, idioma oficial. Si quiere practicarlo, esté atento a los usos locales y a la velocidad de su interlocutor. Actualmente, en la mayoría de las principales ciudades existe un dominio básico del inglés.

Venezuela le espera en la orilla norte de Sudamérica, donde el continente se encuentra con el mar Caribe. Sus variados paisajes, unidos a una flora y fauna de gran diversidad, hacen de este país un lugar único. Mosaico geográfico y cultural, Venezuela ofrece costas de arenas blancas y aguas cristalinas, médanos de arenas ocres, llanuras de excepcional belleza y particular interés para los naturalistas, serranías cuya máxima expresión es la cordillera de los Andes y formaciones orogénicas como los tepuyes, consideradas entre las más antiguas de la Tierra, que emergen del espeso verde de la selva. Toda esta diversidad es accesible gracias a los sistemas de transporte disponibles y a una creciente y acogedora infraestructura de alojamiento.

Venezuela, país de superlativos:

• La mayor caída de agua del mundo: salto Angel.
• El lago más grande de Sudamérica: el de Maracaibo.
• El tercer río más largo de Sudamérica: el Orinoco.
• El teleférico más alto y largo del mundo: el de Mérida.
• Las rocas más antiguas del planeta: el Escudo Guayanés.
• 43 parques nacionales y 21 monumentos naturales.

Arreo de ganado, Estado Cejodes
Llanura infinita como el horizonte

Los Llanos centrales abarcan alrededor de una tercera parte del territorio venezolano, y se explayan en un gigantesco arco de 300 mil kilómetros cuadrados que va desde el suroeste venezolano y pasa por los estados Apure, Barinas, Portuguesa, Cojedes y Guárico.

Geológicamente es la región más joven de Venezuela, pues se formó con las deposiciones sedimentarias de la era Cuaternaria, al haber estado ocupada anteriormente por las aguas del mar. De todas las regiones del país, es quizás la que cambia más dramáticamente con el paso de la lluvia y la sequía. Durante la estación seca ("verano"), se ven grandes extensiones de tierra calcinada por el sol, ríos fantasmas que desaparecen, vegetación reseca. Durante la estación de lluvias ("invierno"), la llanura no sólo reverdece increíblemente, sino que sus numerosos ríos se salen del cauce e inundan grandes extensiones. Son los dos extremos absolutos de una región de indómita y fantástica belleza, un mundo anfibio donde su habitante y la naturaleza han aprendido a vivir en estrecha comunión.

Es la tierra para los amantes de los espectáculos naturales: la anaconda tiene aquí su hábitat natural, así como el tigre y el puma, y a menudo sus ríos están infestados de caribes (pirañas) y rayas, a la vez que grandes bandadas de patos, garzas, gabanes y corocoras (ibises) se agrupan allí donde se concentra el alimento y los chigüires o capibaras (un roedor de unos 60 kilogramos) recorren las sabanas en manadas pastando junto al ganado.

Alfombra azul de bienvenida

El Caribe custodia Venezuela por el norte y se le ofrece al visitante como una gran alfombra azul de bienvenida ribeteada por islas e islotes. En el área insular del país destacan Margarita, con su oferta de sol y playa, y Los Roques, único atolón coralino del Caribe sur, reconocido por su riqueza submarina y la calidad de su pesca deportiva.

Islas de nombres evocadores como La Tortuga, Los Testigos y Las Aves -antiguos refugios de piratas- ofrecen hoy hermosos paisajes terrestres y submarinos, con playas de arenas blancas donde anidan las aves y tortugas marinas. El estado primigenio en que permanecen estas islas invita a disfrutarlas en un viaje de contacto con la naturaleza.

En tierra firme, la costa se extiende a lo largo de 2.150 kilómetros. En el occidente destacan las zonas áridas de las penínsulas de La Guajira y Paraguaná, el lago de Maracaibo, los médanos de Coro y los manglares de Zulia y Falcón. Hacia el oriente la costa está adornada de playas arenosas y acantilados rocosos, bosque y mar se fusionan en la península de Paria y el delta del Orinoco toca discretamente el mar Caribe, para continuar como océano Atlántico en la desembocadura del Orinoco, al este de los estados Monagas y Delta Amacuro.

Numerosas especies de aves marinas, como chíparos, pelícanos, corocoros, flamencos, tijeretas y gaviotas, tienen su hogar en esta región, y muchas de sus playas arenosas son lugar de desove de tortugas marinas como la verde, la carey y la cardón. También se encuentran en abundancia especies para la pesca deportiva, como la aguja, el pez vela, el sábalo y el ratón. Ocasionalmente las navegaciones son acompañadas por manadas de delfines y quizás algunas pequeñas ballenas de Bryde o ballenatos.

Las nieves del trópico

Los Andes semejan una columna vertebral que se extiende a lo largo del continente suramericano, y penetra en Venezuela unos 400 kilómetros. En el ascenso hacia las cumbres se alternan diferentes ecosistemas según la altura y varían desde las selvas del piedemonte, los bosques enanos, el páramo salpicado de frailejones de hojas aterciopeladas, las escarpadas cumbres rocosas donde la vegetación se reduce a su mínima expresión, hasta los glaciares que coronan las máximas alturas de Venezuela.

Entre los meses de octubre a diciembre los Andes muestran un deslumbrante despliegue de flores que tapizan las laderas de las montañas: amarillo intenso las del frailejón -emblema de estas tierras-, de un brillante y vivo rojo las del chispeador y azules o rosadas las del chocho. En las regiones más altas del paisaje, la vegetación y la vida en general han tenido que adaptarse a un día de mucho sol y a una noche helada: ¡verano e invierno cada 24 horas!

El viajero puede combinar los recorridos en carretera con caminatas y cabalgatas en el páramo y el bosque nublado del piedemonte, o si prefiere, puede usar el teleférico de Mérida para remontar los 4.765 metros de altura del pico Espejo. Al recorrer en mula las trochas andinas que atraviesan los páramos entre una finca y otra, estará penetrando en un mundo donde todavía se utilizan bueyes para arar las difíciles pendientes. Muchas de sus casas fueron construidas durante la Colonia y muestran estoicas las huellas del tiempo. El andino se caracteriza por su profunda religiosidad: a lo largo de las vías se observan toda clase de capillas y templos católicos y no es raro toparse con procesiones durante las festividades, especialmente en diciembre.

Aquí el hombre comparte las alturas con deslumbrantes aves como el cóndor de 105 Andes, el colibrí chivito de los páramos, el ángel del sol de Mérida o la imponente águila real, que domina los vientos sobre las crestas. Para los observadores pacientes no es raro ver venados y conejos. En los ríos, la trucha, introducida en las frías corrientes y lagunas andinas, entretiene a los aficionados a la pesca deportiva. Sin duda, una visita a la porción de los Andes más cercana al Caribe es inolvidable.

Parque Nacional-Arquipiélago de Los Roques
Barrera neblinosa

La cordillera de la Costa, al norte de Venezuela, se elevó hace millones de años e hizo que el mar se retirara, dejando seca la región de los Llanos centrales. Hoy en día se yergue hacia el cielo atrapando nubes dentro del bosque, condensando en las alturas la humedad arrastrada por la brisa marina. Frente al Caribe, un mosaico de pueblos nacidos en la época del cacao ofrecen posada en una interesante mezcla de razas y costumbres, cultura inquieta que se manifiesta a través de cantos y toques de tambor de origen africano.

En plena montaña, en el Parque Nacional Henri Pittier, se encuentra el sitio de Portachuelo, un paso migratorio para insectos y aves. Más del 40 por ciento de las aves de Venezuela son transeúntes de este paso conocido a nivel internacional. El bosque nublado del parque ofrece una excelente muestra de la selva tropical, donde abundan las bromelias, orquídeas y otras epífitas, que cuelgan de imponentes árboles como el niño, un coloso vegetal que puede superar los 50 metros de altura. Este parque es especialmente conocido por observadores de aves de todo el planeta por la abundancia de especies, no sólo en el paso de Portachuelo, sino a todo lo largo de las caminerías y vías que lo atraviesan hasta llegar al nivel del mar.

Al caminar en su interior, bajo un cielo cubierto de copas habitadas por orquídeas, bromelias y helechos, es inevitable escuchar el saludo de la gran rana marsupial -que carga a sus crías consigo- y el de las aves más sonoras del bosque, como el gallito hormiguero, el conoto, la granicera hermosa, el perico cola roja, el sorocuá y el quetzal. Otros animales menos visibles requerirán un poco más de atención para descubrirlos. Entre ellos, la pereza, que se hace invisible gracias a su inmovilidad, y algunos ofidios. Finalmente, el eco de un rugido que atraviesa las distancias y reverbera en las laderas boscosas, nos indica la presencia de monos araguato que demarcan su territorio.

Guayana, madre de las aguas

El Orinoco ha separado una porción de tierra del resto del país, como queriendo reservarla para algo especial; no en balde novelistas de la talla de Julio Verne (El soberbio Orinoco) y Alejo Carpentier (Los pasos perdidos) encontraron inspiración en esta región mítica. Al este y al sur de este río se encuentra Guayana, extensa área que comprende los estados Amazonas -tierra de nacimiento del río más largo de Venezuela-, Bolívar y Delta Amacuro, lugar en donde el Orinoco se vuelca al océano Atlántico. Una interesante variedad de ambientes se ubica en esta región: el bosque lluvioso en el estado Amazonas sirve de marco grandioso a la unión de dos grandes cuencas: la del Orinoco y la del Amazonas. Destaca en la llanura selvática el tepuy Autana, árbol sagrado de los frutos de la vida según la leyenda indígena piaroa, y las tierras altas de Guayana, ubicadas en el estado Bolívar, regiamente coronadas por tepuyes como el Roraima y el Kukenán. El verdadero espíritu de esta tierra antiquísima quizás viva en la imagen del salto Ángel: casi mil metros de agua que se desprenden desde el Auyantepui e inundan de rocío el paisaje circundante. Finalmente el delta del Orinoco, un laberinto de más de 300 caños y ríos que conforman verdaderos caminos de agua: singulares caminos que se mueven y pueden cambiar de dirección y hasta de sitio, que constituyen la única forma de comunicación en el estado.

La Orinoquia alberga la mayor cantidad de poblaciones indígenas del país. Entre éstas destacan los yekuana, yanomami, pemón, warao, piaroa y panare, cuyas culturas son un verdadero reservorio de conocimientos ancestrales que les permite convivir en armonía con su medio ambiente.

El aficionado a la vida silvestre puede verse decepcionado si viaja con la imagen de una exuberante selva tropical pletórica de aves y otros animales: ¡sencülarnente en este lugar hay mucho sitio donde esconderse! Así que a pesar de que existe úna gran variedad de animales como monos araña, capuchino y araguato, dantas, cachicamos y hasta el esquivo jaguar, la verdadera seducción de esta región es su majestuoso paisaje lleno de superlativos, donde la figura humana se minimiza. Sin embargo, si su viaje tiene propósitos concretos, digamos, observación de aves, las oportunidades se multiplican: águila harpía, pájaro minero, pájaro campana y herrero, cotingas, así como gran cantidad de especies exclusivas del sur del Orinoco. En esta zona operan diversos campamentos tanto para esta actividad como para pesca deportiva.

Deportes acuáticos
El clima en Venezuela

En Venezuela el clima está determinado por su cercanía al Ecuador, con prevalencia de un régimen tropical donde los días son cálidos y las noches más frescas. La temperatura varía dependiendo de la altitud, desde 0° C o menos en las altas cumbres andinas, hasta más de 34° C en las zonas bajas, sean costeras. llaneras o amazónicas.

Existe una temporada de sequía y una de lluvias, "verano" e "invierno", como se les conoce localmente. La sequía ocurre entre noviembre y abril, siendo este último mes el más riguroso. En esta época los árboles caducifolios pierden las hojas, los pastos de las sabanas se vuelven dorados, aparecen las playas en los ríos lo que permite a aves y tortugas usarlas para el desove; en lagunas y pozos remanentes del Llano se concentran diversas especies de fauna, facilitando su observación. La época de lluvias se desarrolla desde mayo hasta octubre, siendo julio y agosto los meses más lluviosos. En esta temporada el viajero es recompensado por el verdor y la exuberancia del paisaje; los ríos y saltos de agua se muestran pletóricos y, aunque la fauna se dispersa, es la época para contemplar diversas especies de aves anidando en colonia (garceros) en el Llano.

Venezuela le abre sus puertas

A la hora de pagar: el viajero puede hacer cambio de US$ en casas de cambio y en la recepción de los hoteles medianos y grandes. Las tarjetas de crédito son admitidas en los principales establecimientos, como restaurantes, tiendas y hoteles, sólo en las principales ciudades y centros turísticos.

Estar en regla: durante su tiempo de permanencia en Venezuela debe portar su pasaporte original con, por lo menos, seis meses de vigencia. Siempre muestre documentos originales a las autoridades que lo requieran.

Hospedajes para todos los gustos: el país ofrece una amplia gama de alojamientos que varían desde hoteles lujosos en las principales capitales y centros turísticos, hasta sencillas posadas y campamentos ubicados cerca de los atractivos de importancia ecoturística.

Transportarse no es problema: Venezuela posee una amplia red aérea interna y muchas de las formas de transporte relacionadas con la gasolina. La mayoría de las conexiones aéreas entre ciudades deben hacer escala en Caracas. Si desea alquilar un vehículo, sólo necesita tener vigente la licencia de su país de residencia o poseer licencia internacional, pasaporte y tarjeta de crédito.

Buen provecho ... : el variado componente étnico de la cultura venezolana se refleja en su cocina, con toques indígenas, europeos y hasta asiáticos. Entre las especialidades locales le recomendamos el pabellón, las cachapas y las arepas rellenas. Una variada lista de restaurantes que ofrecen cocina internacional se encuentra disponible en las principales ciudades.

Recomendaciones para los visitantes

• Venezuela es un país tropical, por lo que es recomendable la ropa fresca; incluya también un suéter o jersey para las noches, cuando suele refrescar la temperatura. Si tiene planeado visitar los Andes, no olvide una chaqueta gruesa, medias y un abrigo de lana, porque la temperatura puede bajar a menos de cinco grados centígrados.

• Si el viaje es hacia Amazonas o los Llanos es muy recomendable llevar repelente de insectos, sombrero o gorra, botas ligeras de marcha y binoculares. En ningún caso olvide el protector solar, especialmente si va a la playa. Recuerde que se encuentra bajo el sol del trópico.

• En caminatas en el campo, utilice la protección adecuada para evitar accidentes, consulte con su guía o touroperador.

• Sea respetuoso de las comunidades indígenas y el ecosistema y exija estas condiciones al touroperador o guía turístico.

• No compre artesanía que posea partes de animales, tales como plumas, picos, garras o pieles. Aparte de estar penado por la ley, la demanda de estos objetos arriesga la supervivencia de ciertas especies.

• Cuando visite un parque nacional, aumente las medidas de conservación. Recuerde que se trata de ecosistemas de gran valor ecológico y delicado equilibrio.

• Sus ciudades no escapan de los problemas de las grandes urbes; tome las previsiones de seguridad que le dicte el sentido común y consulte con los operadores turísticos sobre este tema.

• Consulte con su médico sobre las previsiones y vacunas necesarias, especialmente si se dirige a zonas remotas.

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