Valencia, Valle de Albaida
Comunidad Valenciana
El Valle de Albaida es una comarca natural e histórica enclavada en la Comunidad Valenciana. La rica y amplia oferta gastronómica, natural, artística y cultural, junto con actividades deportivas o de aventura harán que el viajero disfrute de la visita.
Els Blaus de Roses

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INTRODUCCIÓN

Os sorprenderá sin duda la blancura de una tierra que los árabes del siglo VIII dieron en llamar al-Bayda, "la Blanca"; el ensimismamiento de un valle con más de treinta pueblos, cobijados por un hermoso recinto de sierras, de donde manan fuentes copiosas y en donde gozaréis de espléndidas vistas y de umbrías llenas de plantas aromáticas. Hablamos, en efecto, de una de las comarcas que más han sabido conservar el carácter de lo autóctono, de lo mediterráneo, de lo valenciano. Encontraréis a vuestro paso casas tradicionales de llaurador, con sus portales de madera de mobila; ermitas insólitas y cautivadoras; callejones islámicos; palacios señoriales y castillos de roca. Degustaréis delicias de pastelería y platos tradicionales. Y tendréis ocasión de conversar amigablemente con los habitantes de la zona: cordiales, valencianohablantes y poco habituados a tratar con turistas. No en vano, la mayor parte de los valldalbaidins vive de la industria (textil, plástico, vidrio, mueble...), que es el verdadero motor económico del valle. Si bien, observaréis como destacable novedad la proliferación de casas rurales, campings y otros servicios turísticos de calidad que os harán pensar en la posibilidad de reposar unos días en la comarca, para poder así descubrirla, saborearla, hacerla vuestra poco a poco.

LA VALL D´ALBAIDA

Entre las diferentes opciones de que disponemos para adentrarnos en el valle, elegiremos la más sencilla, el acceso desde la costa de Gandía. Desde aquí se llega fácilmente a la villa de Llutxent, localidad coronada por su castillo-palacio medieval -que ha conservado almenas y artesonados- y rodeada de monumentos de excepción. Como lo son, sin duda alguna, la pintoresca ermita barroca de la Consolación, adornada de cerámicas y excotos; el cautivador monasterio medieval del Corpus Christi y el recinto islámico de Xiu, escenario de sangrientas batallas y milagros legendarios.

Más allá de Llutxent, divisamos los campanarios octogonales de Quatretonda, La Pobla del Duc y Benigànim, villas de secano de viñas y frutales. En la tercera de ellas, detendremos el paso, para observar de cerca la grandiosidad de su templo renacentista, la esbelta sencillez de su iglesia gótica de la Sang y el encanto de un callejero jalonado por casonas señoriales. A pocos kilómetros de Benigànim, se halla Bellús, con su imponente torre feudal, que parece defender el acceso a un paraje o lugar de paseo de los más interesantes del valle. Nos referimos al Estret de les Aigües, paso entre montañas que aprovechan conjuntamente el río Albaida; el acueducto medieval, que llevaba las aguas de Bellús a Xàtiva, y uno de los caminos más antiguos de nuestras tierras, donde recae el yacimiento paleolítico de la Cova Negra.

Si en lugar de descender, remontamos el río, llegaremos a Benissuera, cuyo palacio (siglo XVI) sorprende por el tamaño imponente de sus dos torres. Merece la pena también visitar la iglesia renacentista de la Magdalena de l´Olleria y el palacio de los Marqueses de Aielo de Malferit, recientemente rehabilitado. Cerca de allí, podremos disfrutar de una de las vistas más agradables y completas del valle, desde el mirador de la Ermita de Sant Esteve, ya en término de Ontinyent.

La villa o núcleo medieval de Ontinyet nos espera cada vez más restaurado y embellecido; siempre presidido, eso sí, por la imponente mole de la iglesia gótica y campanario barroco de Santa María. Si el recorrido por las murallas (Portal de Sant Roc, Alcázar, Barvacana... ) os agotara, podéis recuperar fuerzas mientras contempláis, en el interior del templo, el precioso retablo del pintor Segrelles. Y, nada más salir de la ciudad, no olvidéis preguntar por el paraje y manantial del Pou Clar. Podréis disfrutar allí de un agradable baño, en un entorno natural de excepción.

Desde aquí, tenemos dos opciones para proseguir nuestra ruta: o bien, nos acercamos hasta el altiplano de los Alforins para mercar unas botellas de vino de calidad, en las bodegas artesanales de Fontanars; o bien, decidimos recorrer sin prisas el barrio medieval de Bocairent, una de las maravillas turísticas de Valencia. Se trata de un espacio urbano islámico (siglos VIII-X) de callejas laberínticas, escaleras imposibles y callejones sin salida. Sin olvidar en ningún momento la cámara de fotos, aprovecharemos para visitar la más que centenaria plaza de toros, excavada en la roca, y Les Covetes dels Moros, conjunto de habitaciones rupestres altomedievales, cuya función y primitiva datación continúan siendo un misterio para arqueólogos e historiadores. No dejéis de ver también el Museo Arqueológico; la iglesia y su Museo Parroquial, que custodia obras de Juan de Juanes y hermosas piezas de orfebrería, así como los diferentes parajes y neveres (pozos de nieve) de la Serra de Maiola, por donde se organizan excursiones a caballo y vuelos en globo. Si llegarais de noche, recibiríais además el inesperado regalo de ver el casco antiguo fabulosamente iluminado...

Hechizados aún por el encanto de Bocairent, regresaremos hacia la costa, por la vertiente de la Serra de Benicadell, otra de las riquezas naturales que atesora este valle de Albaida. Recomendamos la visita a Agullent y a su Ermita de Sant Vicent Ferrer; una subida a la Covalta (Albaida); una visita al castillo de Carrícola (muy bien conservado, siglo XIII); al mirador de la Font Freda, partiendo de Atzeneta, así como al bellísimo paraje de la fuente y balsa d´Elca (Salem), o el de la balsa y molino medieval de Micrient (Montitxelvo). En Castelló de Rugat encontraréis alojamiento económico en casas rurales, y acogedores restaurantes en Rugat y Terrateig. ¡Ah! Y no olvidéis por nada del mundo la fácil subida al pico de Benicadell (1.102 m) desde la Casa dels Guardes de Beniatjar. Se divisa un panorama espléndido. Si preferís, por el contrario, un día más sosegado y formativo, deteneos en Albaida, porque vale la pena. Os sorprenderá la fabulosa Casa-Museo del pintor Josep Segrelles, el Museo Internacional de Títeres y una insuperable maqueta a gran escala de la villa en época medieval. Igualmente, recomendamos visitar la iglesia arciprestal, con sus pinturas también de Segrelles, y la planta noble del palacio dels Milà i Aragó, que perteneció a los marqueses de Albaida.

GASTRONOMÍA

¡Qué mejor tentempié que un pedazo de coca al horno, con aceite de oliva, tomate y pimiento!  ¿O, por qué no una pericana de bacalao, reposada luego con una aromática infusión de timonet? De los platos sencillos, pasaréis luego a las comidas, del todo mediterráneas, preparadas con productos frescos "del terreno": arroz al horno, arròs caldós, o paella (de verano, con alubias y judías verdes; de invierno, con habas y alcachofas), entre otros. De postre, unos pastissets de boniato, si es invierno, acompañados de aguardiente de herbero (hecho con hierbas medicinales de la Serra de Mariola). O, si lo preferís, después del café, podéis acercaros a las pastelerías de Albaida, Bocairent y Ontinyent, en donde os cautivarán las deliciosas nueces y yemas al fondant, entre otras especialidades de cada casa.

FIESTAS Y TRADICIONES

Las fiestas más boyantes ahora son las de Moros y Cristianos de Bocairent (17 de enero), celebradas en casi todo el valle; las fogueretes de Agullent (septiembre); el carnaval de Bèlgida, o la festa del Xop (El palomar, mayo), consistente en cortar un chopo e izarlo en medio de la plaza mayor.

ARTESANÍA

El vidrio de L´Olleria une calidad y tradición, originalidad y artesanía. Y lo mismo diremos de las figurillas de cera de Albaida. Más conservadores y evocadores son los enseres y las alpargatas de esparto de Atzeneta d´Albaida. Además, tendréis ocasión de comprar edredones, mantas y toallas a precio de fábrica, en Ontinyent, Albaida y Bocairent.

Dónde alojarte en Valencia



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