Turismo rural en Rumanía, una fuga de la realidad
Rumanía
Rumanía te ofrece lugares y paisajes increibles donde las casas rurales se encuentran en la montaña, en las llanuras o en el delta del Danubio. Hay una gran variedad de zonas rurales magnificas con diferentes estilos.
Els Blaus de Roses

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EL TURISMO RURAL-UNA FUGA DE LA REALIDAD

El patrimonio natural y cultural de Rumania junto con la tradicional hospitalidad de los habitantes, son los principales “triunfos” del desarrollo del turismo rural. Este ha sido desde siempre practicado en el territorio del país. Por lo demás, la agricultura fue, hasta la mitad del siglo XX la principal actividad económica. El segmento del turismo rural conoció un gran empuje después de 1990. el turismo rural es una de las principales formas de turismo practicadas en Rumania, cada vez más visitantes prefiriendo las pensiones tienen la oportunidad de aclimatarse a las tradiciones y las costumbres rumanas conservadas inalteradas a pesar del transcurso del tiempo y a la belleza de los paisajes. Por lo demás, gracias a la fundación en 1994 de la Asociación Nacional de Turismo Rural, Ecológico y Cultural (ANTREC) este segmento llegó a ser importante a nivel europeo.

Turismo rural, una fuga de la realidad
DESDE LA TERAPIA ANTIESTRÉS HASTA EL CULTO A LAS TRADICIONES

La estadía en una hacienda rural rumana proporcional al viajero la ocasión de descubrir el traje típico y la danza popular, de participar en fiestas típicas de las zonas, de pasear en carretas de bueyes o en coches de caballos. La civilización postindustrial, que es lo característico de este fin de milenio, ha inculcado al hombre la necesidad de volverse a la naturaleza, lejos del alboroto de las ciudades. Los países donde el potencial del turismo rural representa la oferta más cautivadora son precisamente cada vez más buscados. Entre ellos se encuentra también Rumanía. La terapia antiestrés representa una de las principales ventajas del turismo rural rumano. El medio ambiente sigue siendo no especial pero, al mismo tiempo, es un participante inmediato en las actividades y los rituales cotidianos. Los turistas tanto los individuales como los de grupos, pueden ir de excursión por varios trayectos en la proximidad de las pensiones donde se alojan.

El potencial de este tipo de turismo está representado en Rumanía por más factores: la arquitectura original de las casas, la riqueza del folklore, la variedad de los trajes tradicionales, las iglesias de madera encontradas especialmente en la zona de maramures o los monasterios de pinturas exteriores construidos en la zona de Bucovina hace 500 años aproximadamente. En las grandes metrópolis del país hay museos consagrados a la aldea y la espiritualidad rurales, entre los cuales destaca el Museo de la Aldea (Bucarest) fundado en 1936, uno de los primeros del mundo de este tipo, el Museo del Campesino Rumano (Bucarest), el Museo de Etnografía de Transilvania (Cluj-Napoca), el Museo de la Civilización Popular Tradicional “Astra” (Sibiu), el Museo de las Frutas y de los Vinos (Golesti), el Museo de la Aldea (Bran), el Museo de Etnografía y Arte Popular (Bujoreni).

Cabe mencionar que el turismo rural se encuentra en todas las provincias históricas de Rumanía: Transilvania, Banato, Crisana, Muntenia, Moldavia, Bucovina, Dobrucha, Maramures, y Oltenia. Las pensiones están ubicadas en zonas de relieve muy variado: campos la zona subcarpática, los Montes Cárpatos, el Delta del Danubio. Entre las más importantes localidades donde se practica el turismo rural destacan: Bran-Moeciu (Brasov), Vama (Suceava), Boitza (Maramures), Tismana (Gorj), Ponoare (Mehedinti), Agapia (Neamt), Cotnari (Iassy), Uzlina(Tulcea-Delta del Danubio), Vama Veche (constanza), Cheia (Prahova).

El turista extranjero llegará a familiarizarse con la buena convivencia de varias culturas y etnias. Además de los rumanos, en distintas regiones viven los húngaros (especialmente en Transilvania), los lipovenos – población de origen eslava (Dobrucha, Moldavia Norte), los sajones de Transilvania – población de origen alemana (Transilvania y Banato). Las tradiciones y las costumbres de ellos siempre han sido respetadas y se han conservado también sin alterar.

Joyas en madera y piedra.
JOYAS EN MADERA Y PIEDRA

La arquitectura tradicional (fundada tanto en labrar madera como en emplear piedra) se ha conservado muy bien en numerosas aldeas. Dado que la mayoría de los habitantes han resistido a las influencias exteriores, Rumanía cuenta actualmente con una de las más importantes culturas folklóricas de Europa.

La madera es el material tradicional de construcción y se usa también para decorados. Sin embargo hay que mencionar que las antiguas viviendas de madera no están integradas en los circuitos rurales. En cambio ellas están bien conservadas y representan verdaderos museos al aire libre, joyas de inestimable valor desde el punto de vista histórico y artístico. Los edificios se caracterizan por ornamentaciones interiores y exteriores. Hacemos menciones sólo de las viviendas ricamente decoradas de Bucovina o las puertas monumentales de la entrada al patio (Maramures).

El arte popular es un punto de referencia que ningún turista debe desconocer. El arte de la cerámica, el arte de labrar la madera, la pintura sobre vidrio (especialmente para hacer iconos), las máscaras folklóricas, los instrumentos musicales (flautas de pan, flautillos, caramillos, orlos, violines), las costuras, los huevos decorados con motivo de la Pascua de la Resurrección, el trenzado de las fibras vegetales son “secretos” guardados inalterados en tiempo. Las artesanías han sido transmitidas a lo largo de los siglos, de manera tradicional, de padres a hijos. En muchas de las casas el campo los vestidos, los tapices y los bordados se confeccionan en el telar de tejar. Los tapices rumanos están reconocidos por su perfecta ejecución, por su cromática y por su motivos ornamentales. La alfarería ha conservado hasta el presente la técnica de trabajo, las formas y la ornamentación.

Traje popular
EL TRAJE POPULAR – UN VERDADERO “MUSEO VIVO”

El traje popular sobresale por la variedad estilística de cada región. El famoso pintor francés Matisse, fascinado por la belleza de los trajes tradicionales rumanos, ha pintado a una mujer vestida de una blusa típica rumana. La obra de arte, realizada en estilo expresionista y nombrada “La blouse Roumaine” está expuesta en el Museo del Arte Moderno de Paris. Los principales colores utilizados para los trajes son el blanco inmaculado y el negro. Las camisas de los hombres son, generalmente, blancas. Las mujeres llevan blusas típicas bordadas de motivos fascinantes que habitualmente representan figuras abstractas, flores ó animales. Los motivos están realizados en colores vivos: rojo, azul, amarillo, anaranjado, color de plata ó de oro. Los principales materiales empleados son de procedencia animal (lana de oveja) pero también son vegetales (lino, cáñamo). Cada región tiene sus trajes representativos. Así en Moldavia predominan los decorados en decenas de motivos y los abrigos largos de piel vestidos durante el invierno, también ricamente adornados de motivos tradicionales. Lo específico de la zona de Bucovina son los abrigos color marrón con decorados en color negro. En la zona de los Montes Apuseni (Transilvania) se visten abrigos largos de piel, sin mangas (llamados “sarica”). Las mujeres llevan siempre pañuelos de cabeza, tanto en matiz blanco y negro como en colores vivos, según cada región. Los hombres llevan gorros de piel de oveja (Astracán). En la zona de Maramures, sobresalen los sombreros altos, sin alas, decorados de diversos motivos (nombrados “clop”).

Las costumbres y su folckore
LAS COSTUMBRES Y EL FOLKLORE – SOBREVIVIENTES DE DOS MILENIOS

Permanentemente, durante todo el año en todas las partes del país, se celebran manifestaciones y rituales. Estos son atados a las principales fiestas cristianas, como son la Pascua de la Resurrección y la Navidad o a otros eventos como el comienzo del año agrícola, la cosecha, la vendimia. Sólo hacemos mención de algunos de ellos: El Cortejo Nupcial de Bargua (en febrero) La Subida de los rebaños ovejunos a las montañas de Novaci (en la segunda década del mes de mayo), La Feria de las Muchachas del Monte Gaina (en junio), Las Sanjuanadas (el 24 de junio son fiestas atadas a la tradición en Transilvania y Muntenia y Oltenia respectivamente, ocasionadas por el día de San Juan el Bautista), el Día del Santo patrón del Monte Ceahlau (4-6 de agosto, es el único monte que tiene un Santo patrón), Hora de Prislop –“hora” es una danza popular típica, un género de rueda (en agosto y es una fiesta que reúne a los artistas populares de los distritos de Suceava, Bistrita-Nasaud y Maramures, nombrada también Nedeea), La Feria de los Creadores Populares (en Vama, distrito de Suceava, a fines de agosto), El Festival de los Montañeses (Poienita Voinii, el 23 de agosto). El Festival de música popular y tradiciones de los pueblos balcánicos ( Constanza, en septiembre), El Festival Internacional del Vino (el distrito de Vrancea, en octubre) El Festival Folklórico de Sighetu Marmatiei (a fines de diciembre).

Los visitantes estarán cautivados por las ancestrales danzas rumanas. Las más conocidas son “calusarii” y “hora” “Calusarii” es una danza-ritual sólo para iniciados. Esta danza está dedicada a la fertilidad y la pueden bailar sólo jóvenes especialmente entrenados. Hora una especie de rueda, es otra danza popular tradicional encontrada en todas las regiones del país. Esta danza se baila por tres personas como mínimo que se cogen de las manos dando vueltas en círculo al compás de la música popular. Con motivo de las fiestas de Navidad y del Año Nuevo empiezan los juegos de máscaras y grupos de jóvenes y niños, que lucen los más hermosos trajes populares guardados cuidadosamente para tal ocasión, cantan villancicos recorriendo las aldeas. Como recompensa por tales “espectáculos” “los artistas anónimos” reciben frutas, dulces, roquillas. Entre las costumbres de esta época, merece mencionar “Plugusorul (Aradito)- género de villancico recitado con motivo de la Noche Vieja “Steaua” (Estrella) –otro género de villancico y los cortejos de máscaras como son “Capra” (la Cabra) y “Buhaiul” (Zambomba) por ejemplo.

Gastronomía típica
GASTRONOMIA RUMANA- UN FESTIN INOLVIDABLE.

Los rumanos están bien conocidos por su hospitalidad. El turista está acogido por el albergador, de manera tradicional, con pan y sal, con “tuica” aguardiente hecha de ciruelas, “palinca” (bebidas fuertes, tradicionales) ó con una copa de vino procedente de las ya famosas viñas. En el campo los platos típicos son las hojas de col fermentada rellenas de carne, llamadas “sarmale”, “mititei” que son una especie de salchicha sin piel, condimentada, asada a la parrilla, la sopa agria a la campesina, la tajadilla. La polenta con queso y crema no faltan de ninguna hacienda rural turística. De postre han de mencionar los hojaldres con requesón, los buñuelos, las creps ó el brioche ( preparado especialmente con motivo de las fiestas cristianas de las Pascuas y la Navidad). Todos los productos tradicionales son frescos y muy ricos, orgánicos y sin abonos químicos.

Los vinos rumanos, reconocidos mundialmente, son muy diversos. La mayoría de las regiones vitícolas se encuentran en zonas de cerros y en zonas subcarpáticas. Las más conocidas son Cotnari (renombrada ya desde el siglo XV, durante el reinado de Esteban el Grande), Murfatlar (Dobrucha), Tàrnave (Transilvania), Stefanesti y Dealu Mare (Muntenia). Entre las especialidades rumanas de vinos vale la pena mencionar Feteasca, Grasa de Cotnari, Tamâioasa, Muscat Otonel ó Jidvei.


Fuente: Oficina de Promoción Turística de Bucarest

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