Túnez, el gran sur
Túnez
Nos imaginamos unas dunas extraordinarias, un mar de arenas con crestas de oro, los pasos sigilosos de un camello en el silencio del gran Erg. El Sahara no es sólo eso, son también los pueblos beréberes inclinados en la cima de las colinas, los ksars...
Els Blaus de Roses

túnez, túnez, el gran sur
Nos imaginamos unas dunas extraordinarias, un mar de arenas con crestas de oro, los pasos sigilosos de un camello en el silencio del gran Erg. El Sahara no es sólo eso, son también los pueblos beréberes inclinados en la cima de las colinas, los ksars edificados en la misma roca, los alojamientos trogloditas como los Matmata... Inmensidad y diversidad caracterizan este mundo sahariano. Más al sur, el horizonte se aplana hasta el gran desierto de las dunas y los espejismos. El aventurero se verá cautivado por el encanto arrollador de un entorno fabuloso.

Matmata
LOS MATMATA

En el país de los trogloditas

Los que visitan Túnez y no van a los Matmata han perdido una ocasión para conocer una arquitectura única en el mundo: los alojamientos trogloditas. Los Matmata, conjunto de varios pueblos, es el nombre de las tribus beréberes refugiadas en esta región de aspecto insólito. Los beréberes, hoy en parte arabizados, ocupan todavía pueblos construidos en la fada de las montañas. Otros se adentran en unas moradas subterráneas o excavadas en los valles.

Al sur de Gabes, se alzan súbitamente montañas ocres, desnudas que alcanzan hasta los 700 metros de altura. Montañas cónicas profundamente recortadas y separadas por estrechos barrancos donde crecen higos y olivos, cebada y algunas palmeras raquíticas. Una población laboriosa vive en pueblos donde un ojo inexperto sólo descubre cráteres en los que se disimulan las moradas formando un verdadero paisaje lunar. Paisaje que el cineasta americano Stevens Speilberg aprovechó para realizar sus célebres películas “La guerra de las galaxias” y “En busca del arca perdida". Estos pueblos invisibles están formados por varias moradas trogloditas escarbadas bajo tierra.

Una tierra similar al suelo lunar formado de agujeros gigantes. Cada cráter es en realidad una casa. Un túnel permite el acceso a una especie de "pozo", verdadero embudo circular, que recorta la cima de una colina, alrededor del cual son excavadas las salas de alojamiento y las reservas de grano. A lo largo del pasillo de entrada han sido excavados establos y salas para utensilios. Desembocamos en una terraza redonda, En las paredes arcillosas del “patio” están malamente escarbados unos nichos que forman las habitaciones para uso doméstico, de trastero para provisiones y de salas comunes. En el nivel superior se encuentran las habitaciones, a las que sólo se puede acceder por medio de una cuerda, que sirven de graneros. Se hacen verter los cereales por un estrecho conducto que sale al exterior. En la terraza están amontonados enormes silos de grano trenzados en alfa. Los nichos independientes los unos de los otros están notablemente climatizados, frescos en verano cuando la temperatura ambiente sobrepasa los 40º, templados en invierno. A sólo 40 kilómetros del mar y a 400 metros de altitud Matmata se beneficio de un aire puro y seco. Sus habitantes viven mucho tiempo y con buena salud. Si Matmata es considerada como el prototipo de pueblo troglodita, a varios kilómetros a la redonda, se esconden bajo tierra otros pueblos del mismo tipo y a lo mejor más "verdaderos” pues son menos frecuentados como pueden ser Beni Aissa, Chembali, Techine, Hedege.

Los pueblos de Crestas
LOS PUEBLOS DE CRESTAS

O el esplendor encaramado

El gran sur tunecino está habitado por los sedentarios de las montañas y los nómadas del valle. En los bordes de la meseta sur se han implantado los pueblos beréberes que presentan el mismo aspecto.

Los creeríamos desiertos con sus ciudadelas desmanteladas cuya masa dentada grisácea se recorta sobre un cielo de fuego. Varios lo están realmente, pero muchos esconden vida: Cheninni, Douiret, Ghomrassen, Guermassa. Discretos, poco preocupados por desplegar su belleza, los pueblos beréberes se revelan sólo poco a poco. Pero como la prometida de “Cántico de cánticos” toda su belleza es interna. En un abismo de luz, los pueblos beréberes se dejan descubrir,

Sobre el contorno de una cresta semi-circular, creeríamos que este pueblo está coronado de almenas o protegido por los restos de antiguas fortificaciones, así se recortarán sobre el azul del cielo, las masas de tonos dorados del antiguo ksar, con sus Ghorfas en ruinas. Una mezquita sobresale sobre la ladera de una colina. Mezclados al principio con el ocre de las montañas, los elementos se delimitan: aquí casas abombadas, ahí el marco de las puertas que forman largas líneas que parecen rodear completamente las pendientes de la montaña.
Sobre los picos, el pueblo bereber está dispuesto en anfiteatro sobre la ladera de una montaña formada por cuevas habitables como los alveolos de una gran termitero.

Aquí todo es pintoresco, imponente, grandioso, como la arrogancia del bereber.
En los pueblos de crestas, iremos a visitar los ksars que fueron los graneros mejor provistos del sur. Las aceiteras cavadas en el flanco de la montaña donde, en un molino compuesto de una gran pila de piedra, un enorme rodillo tirado por un camello ciego muele las aceitunas. Desde lo alto de estos pueblos podremos admirar los distintos paisajes. Nos preguntaremos ¿Cual es el más bello? Las ruinas del ksar brillantes de luz, bajo el fuego de atardecer del atardecer, o la caravana de camellos de vuelta de pastar a contra luz en el borde de las montañas. Las mujeres vestidas en rosa, rojo y negro ponen una nota de color en este extraño paisaje. Ellas sacarán con gusto frente a usted las alfombras de vivos colores que habrán tejido día a día y pintado punto por punto.

Calles y casas de Ksar
LOS KSARS

Castillos del desierto

Sobre los caminos del Gran Sur encontraremos varias construcciones extrañas, a veces misteriosas. Son los castillos del desierto llamados KSARS que podemos clasificar según su situación en ksar de llanura o de montaña. Su arquitectura los divide en ksar bereber o árabe.

El ksar o Gasr es una especie de cuadriláteros formados por un conjunto de alveolos superpuestos o no Ghorfa, donde los habitantes de una región almacenan sus cosechas en momentos de inseguridad protegidas de los saqueos. Puede servir de refugio. En tiempos de paz, se convertirá también, al mismo tiempo que en granero, en un lugar de intercambio y vida social. El comercio -mercados semanales- y las reuniones de los hombres se realizan en el ksar; pero no se vive nunca en ellos. El ksar, como las fortificaciones romanas, puede realizar otras funciones, es un lugar de festividad, de enseñanza; en organización social y religiosa. Los ksars se caracterizan por la elección del lugar crestas planas o valles protegidos y por su esquema de organización. La elección del lugar dota a estos fuertes de dispositivos estratégicos: acceso difícil para los extraños a la comunidad propietaria. Unos observatorios permiten controlar los alrededores. Dispersados entre las montañas o diseminados en la llanura podemos visitar en Jebel Abiodh el Ksar Oulad Soltane. En el Jebel Demer, el Ksar Jouamaa Ksar Khérafcha, Ksar Hallouf, Ksar Haddada (mejor conservado y transformado en hotel donde la comodidad se une a la originalidad de estas moradas beréberes). Otros están agrupados en Medenine o a Metameur o aislados como Ksar Oulad Debbab y Ksar Kirchaoua.

Moradas bereberes
MANOS DE MUJERES

En el sur de Túnez, la mano de la mujer es capaz de transformar mágicamente los colores en materia y objetos preciosos. La artesanía beduina es espontánea como el desplazamiento de las caravanas. La mujer sahariana y la de los ksours utilizan telares de base lisa horizontal. Sus manos tatuadas tejen los grandes sacos de grano Ghrara y los largos Filij, esas tiras largas y unidas, que, una vez cosidas entre ellas, forman la tienda beduina.

Cada tribu posee sus propios dibujos. Así de lejos, identificaremos fácilmente cada caravana. La mujer bereber de los pueblos de crestas utiliza el telar a alta lisa vertical. Teje tanto el Burnous del marido como su propio Banknoug, larga tela que le sirve de velo, con la cual se protege la cabeza y donde se envuelve ella misma, Cada región posee su propio color. El burdeos en Douiret, el negro es el color de Guermassa y el azul de Matmata y de Tataouin.

Desierto de Túnez
EXOTISMO EN LOS GRANDES RECORRIDOS

Todo espacio vacío e inmenso no se llama forzosamente desierto, En el sur tunecino, no hace falta viajar mucho para sumergirse en pleno sahara. En Douz, ciudad original y de aspecto particular, propia a las tribus guerreras de las M ´razig, el Sahara está a la puerta de su hotel El desierto está aquí, alrededor de usted. Le rodeo, le hechizo. El horizonte que se extiende llena los pulmones, los oidos de una masa que sin oprimir, sin pesar, le atrae. En la región de los grandes recorridos el silencio es grande y lo inmensidad es una llamada a viajar. Entonces ¿inquietud? ¿Llamada? pero el deseo de sumergirse... en el desierto permanece. El desierto no es el mar, sin balizas ni amarras. Cuanto más nos adentramos en los caminos que se borran con las horas, menos conseguimos dibujar itinerarios precisos. Aquí, los Méharées le esperan. Los safaris le invitan a salir hacia la inmensidad de los largos recorridos garantizándole las delicias y el placer exquisito de la aventura con la seguridad necesaria para navegar bien a espaldas de un dromedario, verdadera nave del Sahara, en los abismos de arena. El exotismo es total, Los tres desiertos están aquí, entremezclados. El desierto de arena fina que sube tercamente hacia Douz, donde el viento de arena esculpe dunas regularmente rizadas por la marea sahariana. El desierto de sal donde no se percibe signo alguno de vida, sólo los castillos moviéndose sobre los espejos de cristal dibujados por los espejismos. El desierto de estepa grisáceo donde crece una vegetación extraña que va de la retama al tamarisco. Aquí el aire es tan puro, tan ligero. El espacio no desvela más que la inmensidad del vacío. Aquí nos descubrimos. El vacío es sensación. Sobre el entrecruzado de las pistas entre dunas y ergs, sobre las rutas infinitas, nos cruzaremos con pastores, merodeadores, camelleros sin demasiada prisa; en el horizonte, rebaños de dromedarios pastando dibujan sobre el aire frescos rupestres. De cuando en cuando nacen algunos oasis, como islas perdidas en un océano de arena, El Sahara es un sitio sin fin. El placer de aventurarse es grande cuando uno se siente lejos de todo peligro. Pues el Sahara tunecino es uno de los grandes espacios que da más seguridad.

Campamentos en el desierto de Túnez
EL CHOTT

El Chott El Jerid es un lago seco de una longitud máxima de 250 km aproximadamente mientras que su anchura mínima es de 20 km. La superficie del Chott está formada por una aglomeración de cristales de sal que forman una capa suficientemente resistente y bastante espesa que descansa sobre una masa de barro arcilloso o de arena más o menos calcificada. En algunas zonas el agua emerge de la costra salada que pierde entonces parte de su espesor, pero la evaporación intensa y el régimen de vientos secan rápidamente la superficie. Es el legendario lago Tritón, objeto de numerosas leyendas. Laguna sagrada, cuna de numerosas historias fantásticas, conocidas por los escritores antiguos que le asignaban en cambio una situación geográfica confusa. Plinio y Herodoto lo citan, los viajantes occidentales lo han descubierto y han realizado proyectos que no han desembocado jamás en hacer llegar el mar hasta el fondo del desierto. Los espejismos flotan en la superficie cuando la temperatura sobrepaso los 30º. Hoy en día se practica el Speed Sail.

• CLIMA Y PLUVIOMETRIA
El clima de las regiones del Sur es más bien semi-desértico, veranos calurosos y secos, inviernos generalmente templados durante el día y bastante frescos durante la noche. Las lluvias en las regiones del Sur son bastantes raras y contrastan con las importantes capas de agua subterránea, origen de los bellos oasis del Sur.

• TEMPERATURAS
Las temperaturas medias mensuales varían de los 10 a los 30ºC. Los meses de Junio a Agosto son los más calurosos, los meses de Octubre a Abril son los más agradables del año. Los meses de Mayo y Septiembre presentan irregularidades térmicas.

• DIAS SOLEADOS
El buen tiempo es permanente a excepción de algunos días de invierno donde puede haber nubes ocasionales.

CONSEJOS PRACTICOS

VESTIMENTAS
Se recomienda llevar en verano un sombrero, vestidos ligeros preferentemente blancos, sandalias ligeras y protegerse los ojos con gafas de cristales verdes.

• DURANTE LOS VIAJES
Haga el viaje en la zona Sur con un coche en buen estado técnico. Vaya siempre provisto de una cantimplora o de un bidón de agua potable. Si tiene una avería, no se mueva durante los grandes calores del verano, quédese bajo la protección de su vehículo. En caso de enarenar, despeje las ruedas con la ayuda del gato levantando el coche. No despeje nunca las ruedas con las manos porque podría hundir más su coche en la arena (ponga el gato sobre un objeto plano y sólido, levante el vehículo despeje las ruedas, terraplene fuertemente el lugar de las ruedas, arranque ramas de los árboles, póngalas sobre el terraplén, deposite las ruedas sobre las ramas, retire el vehículo, ruede a una velocidad moderada).

Oficina Nacional de Turismo de Túnez
CENTRAL 1, Av., Mohamed V -Túnez
Tel.: 341.077-Télex: 14.381
Fax: 350,997


Fuente: Oficina Nacional de Turismo de Túnez

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