Toledo, patrimonio historico
Castilla - La Mancha
La provincia de Toledo por su posición geográfica en el centro de la Península Ibérica ha sido un lugar de caminos y viajeros en el que gentes e ideas han ido configurando un rico Patrimonio Histórico.
Els Blaus de Roses

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La provincia de Toledo por su posición geográfica en el centro de la Península Ibérica ha sido un lugar de caminos y viajeros en el que gentes e ideas han ido configurando un rico Patrimonio Histórico, muestra más que representativa de este tipo de manifestaciones en nuestro país.

En época prehistórica, las vías naturales de comunicación que discurren por nuestras tierras, posibilitaron la llegada de gentes muy diversas que ya, en el IV milenio a.C., realizaron monumentos de gran entidad que aún hoy podemos visitar. Es el caso de los grandes dólmenes de Azután o de Navalcán, ubicados en la zona occidental de nuestra provincia. Otras manifestaciones de gran interés de estos momentos prehistóricos son algunas grutas con pinturas rupestres como las localizadas en los Yébenes o en Mora de Toledo y, por último, toda una amplia colección de verracos pertenecientes a los siglos más cercanos al cambio de era, que pueden visitarse, de nuevo, en numerosas localidades del occidente toledano. En concreto son de gran interés las esculturas de Torralba de Oropesa, Castillo de Bayuela o Totanes.

Interior del monasterio de Santa María de Melque en San Martín de Montalbán.
El inicio de la historia viene marcado en nuestra zona por el proceso de romanización. Buena muestra de la importancia de momento es la existencia de restos de gran entidad como Circo romano de la propia ciudad de Toledo, uno de los mejores conservados del mundo, la presa romana de La Alcantarilla en Mazarambroz, comparable únicamente a alguno de los embalses de Mérida en Hispania, o villas tan suntuosas como la localizada en la localidad de Carranque, especialmente conocida por sus  ricos mosaicos.

En época visigoda, Toledo fue la capital del reino, sin muy pocos son los restos que conservamos de este. Destaca sin lugar a dudas, el monasterio de Santa María de Melque en San Martín de Montalbán, cuya iglesia es uno de los exponentes de la arquitectura altomedieval cristiana del del Mediterráneo. También hay que destacar el origen conocido Tesoro de Guarrazar visitable en buena parte en el Arqueológico Nacional.

Tras la conquista islámica, un nuevo momento histórico se inaugura en esta zona del interior peninsular. Fruto de todo ello es la configuración del urbanismo de ciudades como Toledo, que ha llegado prácticamente inalterado hasta nuestros días. Otros restos de gran importancia son las ruinas de la Ciudad de Vascos de Navalmoralejo, diversos sectores de las murallas de Talavera y las distintas mezquitas conservadas en nuestra capital.

Ruinas de la Ciudad de Vascos
La toma de Toledo por Alfonso VI en el año 1085, supuso el inicio de un nuevo periodo para nuestro ámbito territorial que en su mayor parte pasa a formar parte de los nuevos reinos cristianos. Es el momento de auge del románico que, aunque muy puntualmente, llega en algunos elementos a nuestra zona, especialmente en lo referente a las pinturas presentes en muchos templos toledanos. Será, sin embargo, un nuevo estilo forjado en estas tierras ante la atracción del mundo oriental, recién conquistado, el que caracterice a este momento. Nos referimos al mudéjar que con monumentos tan representativos como Santiago del Arrabal en Toledo, la Iglesia Parroquial de Illescas o el templo de Erustes, evidencian que nos encontramos ante uno de los momentos más definidores del espíritu creativo de nuestras gentes.

Es también el momento de llegada de nuevas influencias europeas que conocemos y agrupamos bajo el término de estilo gótico, del que poseemos uno de los mejores ejemplos que pueden encontrarse en nuestro país. Nos referimos, lógicamente, a la Catedral de Toledo, primada de las Españas. Otros monumentos de esta época son la Colegiata de Santa María en Talavera o la Iglesia de San Juan de los Reyes en Toledo, perteneciente ya a los últimos momentos de vigencia de este estilo artístico.

Con los inicios del siglo XVI, se produce la llegada de nuevos elementos europeos. Su resultado será el Renacimiento al que en su momento contribuimos con obras tan importantes como la del propio Alcázar de Toledo o ya más modestamente a través de templos como la Colegiata de Torrijos o el de Navamorcuende de gran monumentalidad. Es también el momento de mayor auge a las cerámicas de Talavera cuyos resultados pueden conocerse aún en los paneles de esta época conservados en la Basílica de Ntra. Sra. Del Prado de Talavera, en la Iglesia de Piedraescrita o en el Museo de cerámica Ruiz de Luna que justifica el nombre de ciudad de la cerámica con que Talavera aún se presenta al mundo.

Fachada y calle de Toledo
Los siglos XVII y XVIII son los grandes siglos del Barrocoes de nuevo en Toledo donde volvemos a tener algunos de los ejemplos más representativos, caso del altar conocido como el Transparente de la Catedral de Toledo. Entre otros muchos monumentos de este momento hay que destacar en nuestra provincia la Iglesia parroquial de Orgaz y la Plaza Mayor de Tembleque, auténtica exageración barroca del corral de comedias castellano.

Mención especial merece la figura de El Greca que desde fines del siglo XVI hasta las primeras décadas de la siguiente centuria, consiguió que Toledo continuase siendo uno de los principales focos del arte europeo.

El siglo XIX es un momento de crisis para nuestra tierra y son muy escasos los ejemplos de nuevas creaciones, al centrarse cualquier actividad en la reconstrucción de los daños provocados por la Guerra de la Independencia. Existen, no obstante monumentos como la Iglesia de Turleque o construcciones como la Universidad en Toledo que son buena muestra aún del hacer neoclásico de nuestras gentes.

Es a finales del pasado siglo cuando nuevas condiciones económicas y sociales, hicieron posible el surgimiento de nuevos estilos. En nuestra provincia y por su rico pasado medieval el romanticismo propició el auge del neomudéjar, del que existen restos por numerosos pueblos de nuestra provincia. Es el caso de monumentos tan representativos como la Estación de Ferrocarril de Toledo, ya de comienzos de nuestro siglo XX, caracterizado ya por las vanguardias.

De este nuevo mundo hay que destacar la rica colección de esculturas y dibujos que aún puede verse en Toledo del escultor Alberto Sánchez, anunciador del cambio cultural que se operó con posterioridad en nuestra tierra, en la que artistas como Cecilia Guerrero Malagón o los encuadrados en el grupo Tolmo, muestran ese carácter de Toledo como zona de paso y de contraste de ideas en la que todos los géneros y estilos tienen cabida y acomodo.
Pintura del Greco

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