Toledo, Ciudad Patrimonio de la Humanidad
Toledo
Considerada por muchos como una Segunda Roma, Toledo no deja de ser una ciudad única. Única en sus detalles, su historia, su cultura y su encanto.
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Declarada Ciudad patrimonio de la Humanidad el 28 de Noviembre de 1986

Rebosa por sus cuatro costados el esplendor del pasado. Pasear por las recoletas calles de Toledo significa encontrarse a cada paso con el hechizo de la historia. La ciudad está enclavada en el corazón de la Península Ibérica, sobre un promontorio granítico que abraza el río Tajo. Sus orígenes se pierden en la antigüedad más remota. Los romanos se instalan en ella hacia el año 190 a.C. y los visigodos convierten Toledo en la capital de su reino, época en la que alcanzaría un gran desarrollo. Los árabes permanecen más de tres siglos, hasta que en el año 1085 Alfonso VI llega victoriosos a la misma. Son tiempos de convivencia y tolerancia entre musulmanes, judíos y cristianos, lo que favorece el auge de la ciudad, que se convierte en faro de la cultura occidental con la Escuela de Traductores, auspiciada pro los reyes y arzobispos toledanos, y que alcanzó su máximo brillo bajo el impulso de Alfonso X el Sabio. Carlos V mandó construir su impresionante Alcázar como Palacio Real. Su hijo Felipe II trasladó definitivamente la capital de la Monarquía a Madrid.

Portada Barroca en Toledo
El visitante queda fascinado al recorrer el laberinto de estrechas y retorcidas callejas, que siempre deparan nuevas sorpresas al doblar esquina. Hay tanto que ver en Toledo, que resulta imposible poder abarcarlo todo en una sola jornada. Sus sinagogas, como la de Santa María la Blanca, y la del Tránsito, legado maravilloso de la cultura hebrea. O la antigua Judería, con sus casas de ladrillo, adobe y madera, que en la Edad Media albergó una importante comunidad.

Sus primitivas mezquitas, algunas abiertas al culto cristiano, como la del Salvador y la de Santiago del Arrabal. Otra mezquita, la del Cristo de la Luz, pronto celebrará su milenario. Innumerables son las iglesias entre ellas la de San Ildefonso, San Nicolás, San Pedro Mártir, San Miguel el Alto o Santo Tomé, estas dos últimas con sus hermosas torres mudéjares. También, la de San Román, sede de un museo sobre la cultura Visigoda. Conventos como el de Santo Domingo el Real, de la Concepción franciscana o Santo Domingo el Antiguo. Sobresaliendo del perfil urbano aparece la magnífica Catedral gótica de Toledo, una de las más importantes del mundo, con sus extraordinarias fachadas y su interior bello y luminoso. Y San Juan de los Reyes, obra cumbre del gótico toledano, con su maravilloso claustro y la decoración de su capilla mayor.

Sinagoga Santa María la Blanca en Toledo
Durante el recorrido conviene hacer un alto en el camino, para adquirir la carácterística artesanía toledana. El damasquinado, la espadería y los aceros repujados son el símbolo y exponente de las más ricas tradiciones toledanas, que se mantienen gracias al empeño de los maestros artesanos. Pero hay que elegir la cerámica de Talavera y el Puente del Arzobispo, alfombras, tapices de Orgaz o los Yébenes, tallas de madera, muebles castellanos, etc.

Casas y palacios se añaden al valioso patrimonio monumental de esta ciudad, además de sus museos, entre los que cabe señalar el dedicado al insigne pintor El Greco, o el de Santa Cruz. Castillos y soberbios puentes sobre el Tajo, como el de Alcántara o el de San Martín. Murallas, Puertas imperiales, como la de Bisagra, la del Sol, del Cambrón, de Valmardón. Edificios grandiosos como el Hospital de Tavera o el Alcázar. Plazas emblemáticas, como la de Zocodover e incluso ruinas romanas…

Llegada la hora del a comida, se aconseja probar la caza, uno de los elementos básicos del a cocina toledana, bien la perdiz estofada, la codorniz, la liebre o el conejo al ajillo. También los asados de cordero o la ternera todo ello regado con los vinos de la tierra. Antes de pasar a os variados postres, de mazapán, yemas u hornazos, no está de más pinchar un trozo de queso en aceite. Una cocina tradicional que ha sabido abrirse a las nuevas tendencias y exigencias de los consumidores.

Catedral de la ciudad de Toledo
Cualquier momento del día es apropiado para realizar un recorrido por la Ronda sur que bordea la ciudad, justo al otro lado del río. Varios miradores ofrecen la posibilidad de contemplar una impresionantes vistas de Toledo, en especial desde el Parador Nacional de Turismo “Conde de Orgaz”. El Tajo acaricia los pies de esta mítica ciudad, que aún acrecienta su embrujo bajo las farolas y focos que alumbran sus momentos, para que jamás caiga en el olvido.


Fuente: Ciudades Patrimonio de la Humanidad

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