Tarragona, itinerario para conocer la antigua Tarraco
Cataluña
A orillas del mar Mediterráneo y con una gran importancia histórica encontramos la fascinante y autentica ciudad de Tarragona. Esta urbe, que actualmente ofrece a sus visitantes una gran oferta turística y de ocio.
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Tarraco, la historia que ha permanecido hasta nuestros días
A orillas del mar Mediterráneo y con una gran importancia histórica encontramos la fascinante y autentica  ciudad de Tarragona. Esta urbe, que actualmente ofrece a sus visitantes una gran oferta turística y de ocio, además nos permite descubrir el paso de los siglos gracias al gran número de muestras que se han mantenido hasta nuestros días. Sus calles, sus edificios y sus habitantes nos permiten pasear por la historia y descubrir todos sus secretos, haciéndonos gozar de una experiencia inolvidable e única.

Aunque no podemos dejar de mencionar sus infinitas playas de arena fina, un atractivo principal que atrae muchos de sus visitantes, sin duda su tesoro más preciado es su conjunto arqueológico de Tarraco.  Esta muestra histórica nos permite descubrir la importancia que tuvo esta zona en la época romana, siendo el primer asentimiento romano con el cual se quería llegar a conquistar toda la Península Ibérica.

Si queremos situar Tarraco en el tiempo, tendremos que situarnos en el año 218 a. C. cuando fue la primera vez que se mencionó y no es, hasta la llegada de los romanos por estas tierras, cuando este asentimiento aparece como tal convirtiéndose en el alojamiento de invierno  de las fuerzas romanas. Sin duda el periodo que marcó un antes y un después de esta ciudad, fue durante la estancia del emperador romano Augusto, época en la cual Tarraco se consolida como la capital de la Hispania Citerior Tarraconensis. Esto permitió a la ciudad mejorar su desarrollo urbanístico, gracias a algunas de las construcciones que aun hoy en día se conservan, y convertirse en el puerto más rico de la costa.

Más tarde  la ciudad entra en un declive debido a las dificultades económicas que hubo sumadas a la caída del Imperio Romano y la ocupación por los visigodos. Estos acontecimientos no consiguieron que se pierdan todas las maravillas que podemos observar durante nuestro itinerario.  

En el corazón de Tarraco
Son muchos los restos históricos que se han mantenido hasta hoy en día y que podemos disfrutar durante nuestro paseo por el Tarraco. No podemos olvidarnos de que este conjunto arquitectónico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000, debido a que es uno de los más grandes conjuntos arqueológicos pertenecientes a la Hispania Romana.

Muralla romana de Tarraco
Nuestro recorrido empieza ante las grandiosas murallas que protegen el casco antiguo  y que nos dan la bienvenida. Aunque en sus principios, la muralla tenía una longitud de unos 4 km., lamentablemente hoy en día se conserva alrededor de 1 km. También hemos de mencionar que con el paso de los años, estas murallas han cambiado considerablemente, ya que en sus principios servían únicamente como defensa de la guarnición militar, más tarde fue ampliada y fortalecida, aumentando hasta los 12 m. y su anchura pasó de 4,5 a 6 m. Sin embargo, otro elemento importante es la puerta adovelada, pues es el único acceso original conservado, denominado Portal de San Antoni. Acompañando a la muralla también no nos dejaran indiferentes las tres torres originales que han perdurado con los siglos aunque con numerosas modificaciones, que son la Torre de l'Arquebisbe, la Torre del Cabiscol y la Torre de Minerva.

Una vez traspasadas las murallas nos permitimos explorar cada rincón y volver en los tiempos romanos con la ayuda de cada edificio, cada monumento y cada comercio que complementa este lugar. Por otro lado, además de sus importantísimos monumentos, a lo largo de toda la ciudad, sobre todo en las piedras de las casas,  podemos observar inscripciones en latín. Si decidimos pasearnos por el Paseo Arqueológico podemos observar la anteriormente mencionada Torre de Minerva, famosa por su escultura romana más antigua de la Península Ibérica, representando a esa divinidad. 

En la parte más alta de la ciudad situamos el Recinto de Culto romano. Este recinto consistía en una plaza rectangular de 153 por 136 metros envuelta por un porticado en tres de sus lados. Para conocer más detalles sobre este recinto, sin duda tenemos que visitar el Museo Nacional de Arqueología de Tarragona MNAT, siendo este uno de los más importantes mundialmente en restos romanos. Su localización es un poco apartada de la parte del recinto pero se ubica dentro de las murallas del casco. 

Por otra parte, hoy en día sin duda nos llamara la atención el edificio que ocupa la parte más alta de esta zona, ya que no es más ni menos que la Catedral de Santa María, que seguro que no nos defraudará con su grandeza y su belleza. Esta catedral de estilo gótico temprano, construida entre 1170 y 1331, ocupa el lugar donde antiguamente se ubicaba el templo de Augusto, junto con una catedral visigótica y una mezquita árabe. No podemos dejar de observar todos los elementos que forman esta catedral tanto en su exterior como en su interior, destacando, entre otros, el Coro, el Órgano, la Capilla Mayor, sus magníficos Vitrales y su extraordinario campanario. Si queremos descubrir todos los secretos y joyas que guarda esta catedral no tenemos que perder la oportunidad de visitar el Museo Diocesà, emplazado desde 1914 en unas dependencias del claustro. En este museo podemos encontrar una importante colección de piezas arqueológicas romanas, curiosamente encontradas en excavaciones realizadas en la misma catedral, claustro y jardines adyacentes, diferentes esculturas como la Cruz de término gótica, imágenes de talla policromada, pinturas, libros manuscritos o mobiliario litúrgico, son solo algunos ejemplos de lo que podemos contemplar en este museo.

Torre del Pretori y parte de la muralla romana
Siguiendo nuestro recorrido por la antigüedad, junto al recinto del culto romano encontramos el Fórum provincial construido en torno al año 73 d.C. Constituido por dos plazas, aquí se podían localizar los principales edificios administrativos, religiosos y culturales de Tarraco. Más tarde, muchos de estos edificios fueron sustituidos por viviendas privadas. Esta zona también se caracteriza por edificios como la Volta del Pallol, siendo una galería del Fórum que durante el transcurso de los años ha tenido diferentes funciones y actualmente se usa como sala de exposiciones, la pequeña muestra que encontramos del Muro Perimetral o la Torre del Pretorio construida en el siglo I de un estilo romano, aunque actualmente se conserva un estilo plenamente medieval. Es también conocido por Palacio de Augusto o Castillo de Pilatos y fue residencia de los príncipes de Tarragona y los reyes de Aragón durante la Edad Media. Hoy en día dentro de este edificio encontramos el Museo de Historia de Tarragona caracterizado por la exposición de hallazgos romanos y medievales, aunque seguro que nos impresionará las magníficas vistas que se pueden contemplar desde esta torre.

Casi contiguo al Fórum Provincial, y como siguiente punto en nuestro recorrido, nos acercamos hasta el Circo Romano. Este circo construido a finales del siglo I d.C se encuentra entre los mejor conservados de Occidente, no obstante su mayor parte esta oculta bajo los edificios que se levantaron en el siglo XIX. Sus principales funciones eran las disputas de carreras de caballos, cuadriga, carros tirados con cuatro caballos o de bigas, con dos caballos, juegos de circo y teatrales y además tenía una capacidad aproximada de unos 25.000 espectadores. Actualmente podemos visitar su extremo oriental, donde podemos curiosear su estructura con bóvedas de San Hermenegildo y del Enrajolat que hacían la función de graderío, como también la fachada monumental y las puertas de acceso. Como singularidad podríamos destacar que algunas bóvedas también se pueden contemplar en locales de las calles Trinquet Vell y la plaza de la Font.

Anfiteatro romano
Una vez recorrida la parte amurallada y descubiertos todos los vestigios de las épocas que han marcado la historia de este lugar, nos acercamos hasta el Anfiteatro, situado en las afueras de la muralla. Muy próximo al mar, lo que nos permite una increíble panorámica, el anfiteatro fue construido a finales del siglo II d.C y podía albergar alrededor de 14.000 espectadores. Aunque entre sus principales funciones eran la matanza de cristianos, más tarde su utilización fue reservada a los espectáculos, como la lucha de gladiadores, lucha con animales, cacerías o exhibiciones atléticas. En su construcción podríamos destacar su estratégica ubicación, pues contribuía a la consistencia de la construcción, el fácil acceso tanto para el público asistente como para el desembarco en la playa de los animales y además favorecía a la acústica. Conserva su planta elíptica y buena parte del graderío original, de la cual una parte están construidas sobre las rocas y las demás sobre bóvedas. Es muy recomendable su visita tanto por lo que en si fue históricamente este anfiteatro como por su ubicación que nos dará una espléndida vista del jardín que lo acompaña y de un fondo mediterráneo azulado.

Asimismo fuera del recinto amurallado encontramos el Cementerio paleocristiano de Tarragona. Este conjunto funerario de época tardorromana de mediados del siglo III es el más importante del Mediterráneo Occidente. Antiguamente este cementerio surgió en torno a una basílica que más tarde desapareció para dejar paso a la construcción de la Fábrica de Tabacos de Tarragona. Gracias a estos sarcófagos con toda su diversidad podemos adentrarnos un poco más en la naturaleza de la sociedad cristiana que habitaba Tarraco.  

Cercano a Tarraco
Además del conjunto arqueológico que hemos explicado anteriormente, no nos hemos de olvidar de todos los otros elementos que se encuentran cerca de Tarragona y que son una clara muestra de dicha época.

Llamado en muchas ocasiones como el Puente del Diablo, el Acueducto de les Ferreres, forma parte del acueducto que suministraba agua desde el rio  Francolí a Tarraco. A una distancia de unos 4 km de la ciudad, este acueducto fue construido en el siglo I a.C. Sin duda destacan sus dos niveles de arcos superpuestos que se abren perfectamente ante nuestros ojos y con una altura de 27 metros curiosamente fue utilizado hasta bien entrado el siglo XVIII.

En el lado opuesto del acueducto, a una distancia de 5 km al este encontramos la Torre de los Escipiones. Esta torre funeraria, construida a mitad del siglo I d.C, es una de las tres torres funerarias romanas  mejor conservadas de la Península Ibérica. De ella podemos destacar las esculturas representadas divinidades y unas escrituras esculpidas, lamentablemente imposibles de descifrar su significado. La torre está formada por tres cuerpos rectangulares situados uno encima del otro, dándole una forma decreciente. De su nombre podemos señalar que proviene de un error en la identificación de los hermanos Escipión por la posible familia de la que fue propiedad.

Otro elemento que encontramos en la periferia de Tarragona, a unos 9 km, es la Cantera romana del Médol. Este lugar destaca por ser una gran hoya de la que se extraía la piedra en época romana y gracias a ella se han construido algunos de los edificios más importantes de Tarraco. Esta es la más grande de las seis canteras romanas que rodean la antigua ciudad y destaca la gran aguja de piedra no excavada o columna testigo, llamada “agulla del  Mèdol”. Este atractivo tiene horarios de visita por lo que es recomendable consultarlo antes de ir.

Los últimos dos atractivos que no tenemos que dejar de visitar son el Arco de Bará y la Villa-mausoleo de Centcelles. El primero, un impresionante arco de triunfo, se situa sobre el trazado de la Vía Augusta. Construido en el siglo XIII a.C con piedra calcárea, este arco honorifico se erige por un cuerpo central sobre un podio.  Sirvió para marcar los límites territoriales de las tribus  de los ilergetes y los cosetanos. Por su lado, la Villa-mausoleo de Centcelles destaca sobre todo por sus extraordinarios musaicos. Esta urbe romana localizada a unos 7 km de Tarragona, nos ofrece contemplar parte de su planta con elementos destinados a la vivienda, baños o la sala absidial. Sin duda el componente más importante es el mausoleo, donde podemos contemplar una cripta decorada con mosaicos y pinturas que podrían ser una clara muestra de arte paleocristiano.

Todas estas piezas forman el conjunto arqueológico de Tarraco y como hemos podido observa gracias a su gran importancia tanto en la época romana como en nuestros días es imprescindible nuestra visita. Hacer un recorrido por el pasado nos permite descubrir nuestros orígenes y cómo vivían las personas de la Hispania Romana. Nos sorprenderemos mientras exploramos todas las muestras que han perdurado hasta nuestros días, sus funciones y sus utilidades.  Tarragona y Tarraco, unidos para ofrecer a su visitante historia, costumbres y tradición.

Texto y fotos Miroslava Mihaylova Topalova - AbcViajes.com

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