Tamil Nadu, un arte bien preservado
India
La naturaleza, la tradición y la religión han inspirado desde siempre a los artistas del sur. Por su parte, los artistas y artesanos pusieron toda la pasión que exige la devoción para preservar y perpetuar su arte.
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UN ARTE BIEN PRESERVADO


La naturaleza, la tradición y la religión han inspirado desde siempre a los artistas del sur. Por su parte, los artistas y artesanos pusieron toda la pasión que exige la devoción para preservar y perpetuar su arte.

Apenas haya entrado en el Estado del Tamil Nadu, tendrá la sensación de que el sol, en vez de alumbrar, ilumina un país en el que todo es belleza, paz y tranquilidad.
País de cocoteros, ricos cultivos, especias, plantaciones de algodón, caña de azúcar, tabaco, mangos, bananos, arrozales...

Tierra de colores y de aromas, verdadero “granero” de la unión india, con su santuario de flora y fauna, la india del Sur posee también una de las más ricas reservas naturales de Asia, con una jungla poblada de aves, serpientes, elefantes, búfalos, jabalíes, gamos, monos, tigres, leopardos, osos e incluso ardillas voladoras...

Tradición y religión

Para comprender la naturaleza profunda de la civilización de la India del sur, hay que tener en cuenta en primer lugar el mosaico de culturas y la diversidad de sus templos, pues no hay ninguna escultura ni pintura en la que no se halle representada una divinidad.

La devoción practicada en los templos de la India del sur constituye también una fiesta de todos los sentidos. La India del Sur es el centro de una intensa espiritualidad.

Según las creencias hindúes, bhakti (la devoción), gyana (el conocimiento) y karma (el deber) son las tres vías que llevan a la beatitud. Bhakti, la vía más accesible para las masas, implica una devoción sin fallo por la divinidad de predilección. La relación que se crea entre un devoto y el objeto de su devoción puede a veces ser tan profunda y admirable que el bhakta (devoto) se convierte a su vez en objeto de veneración.

CHENNAI, la puerta que da acceso al sur exótico

Chennai ha sido siempre la puerta del sur. Por sus puertos los grandes Reyes Cholas del siglo XI, comerciaban con Persia y Arabia, con China y Ceilán. Durante los siglos XVI y XVII entraba por sus puertas la seda y el sándalo que se encaminaba hacia la dinastía imperial de Vijayanagar. En la actualidad, Chennai es la capital de un Estado: Tamil Nadu; una encrucijada de vías aéreas, de carreteras y de ferrocarriles; y sigue siendo aun la puerta del sur...

Es una ciudad que encanta al visitante por el ritmo lento de su vida y por su inmensa playa. Las tradiciones desempeñan un gran papel en la vida de las gentes del sur. Aquí las costumbres han conservado todo su valor y la religión es respetada. Consagre dos días enteros a Chennai.

Un patrimonio de riquezas

La historia ha dejado en Chennai una gran riqueza cultural. Su arte clásico, los ritos de su danza y de su música siguen siendo únicos y no han sufrido influencia alguna del exterior. No se pierda el espectáculo de "Bharatnatyam", la danza típica de la región. Existen igualmente en Chennai galerías de pintura, un zoo y, naturalmente, la célebre playa "Marina".
A 8 kilómetros se halla "Guindy", donde existe un reputado parque de reptiles.
Artesanía: Seda, bronce, cuero, estatuillas de madera,  así como la famosa "bandeja de Tangore".

Los templos de Shiva y de Visnú

En el interior de la ciudad se encuentran los dos célebres templos de Kapaleeswarar y Parthasarathi, con sus torres Gopurams esculpidas de manera característica y sus estanques en forma de loto.

Templo de Chidambaram (c) O.N.I.T.
MONUMENTOS ETERNOS QUE CONSERVAN SU FRESCURA ORIGINAL

Hay en Madras y sus alrededores innumerables templos. ¿Cuántos? Un emperador Chola hizo esta pregunta a un Sabio de la Corte. "Uno más que los cabellos existentes en vuestra real cabeza, Majestad", respondió éste.

¿Cuál es el origen de la palabra "Madras? Algunos sugieren que viene Madraspatnam, un pueblo de pescadores situado antiguamente en el emplazamiento de la ciudad actual.
Los ingleses desembarcaron allí en 1639 y edificaron una fortaleza a la que dieron el nombre de St-Georges, en tomo a la cual fue creciendo la ciudad. El fuerte existe todavía y con él subsisten los recuerdos de la era colonial.

A dos o tres kilómetros del fuerte, descubrirá la pintoresca colonia portuguesa de San Thomé, que data del siglo XVI. El barrio está dominado por la Catedral. Según la leyenda, el apóstol Santo Tomás, entonces llamado Didymus, vino a predicar el Evangelio en Mylapore.

Magníficos testigos del talento de sus artistas y de la grandeza de sus monarcas

El mejor sitio para comenzar su periplo es Madurai, la más célebre y antigua ciudad de la India. Su pasado se remonta al siglo VII antes de le. Se cuenta que durante el bautizo de la ciudad apareció Siva y de sus cabellos se desprendieron unas gotas de néctar. Y de ahí le vino el nombre de Mathuram o Madurai, la ciudad del néctar.

Un ejemplo característico del estilo dravidiano de arquitectura, el célebre templo de Minakshi fue construido durante un largo periodo estable del reinado de los Pandya.

El templo tiene dos capillas. Una está dedicada a Siva Sundareswara, el dios de la belleza masculina y el otro a Minakshi, su esposa. El templo se levanta en un recinto de 255 por 217 metros, jalonado de cuatro pórticos cada uno de ellos coronado por un gopuram. Por el pórtico sur, cubierto de esculturas multicolores, entramos en el patio, que da la vuelta al templo y luego penetramos ya en el edificio propiamente dicho, por una pequeña puerta. A la izquierda se halla el Golden Lotus Lake.

Más al norte, una puerta magníficamente recubierta de cobre, presente de Sivaganga Zamindar, forma la entrada del santuario de Sundareswara, circundado por un amplio claustro de columnas esculpidas, una marca del estilo Madurai.

El más extraordinario es el Kambathadi Mandapa, delante de un pequeño templo de Sudareswara. Las columnas están decoradas de estatuas de Siva de diferentes formas, de Minakshi y de Visnú, que los fieles untan de aceite y bermellón. Dos estatuas masivas de Siva bailando y de Bhadrakali, en el lado este, se hallan completamente recubiertas de mantequilla. Los creyentes las bombardean con bolitas de ghee para apaciguar su agresividad.

Al salir de Madurai para Tanjore (llamada Thanjavur su origen), llegamos a otra ciudad del Tamil Nadu, ilustre por sus templos. La ciudad adquirió gran importancia durante la dinastía imperial de los Chola (985-1013 después de le.) que construyó el hermosísimo templo de Brihadiswara.

Ante sus ojos aparece el magnífico templo, verdadera obra maestra de la arquitectura dravidiana. El macizo vimana, que se eleva por encima del santuario tiene una altura de 66 metros y comprende 14 plantas. A diferencia del estilo arquitectónico del extremo sur, donde el vimana central está dominado por la altura de los gopurams, en Tanjore el templo principal se eleva a mayor altura, como los de Orissa.

El vimana en forma de pirámide, con sus columnitas, sus encantadoras ventanas de balcón y sus decorados finamente esculpidos es un encanto para la vista.

Está coronado por un bloque de granito de 800 toneladas. Se cree que fue izado hasta la cima por medio de un plano inclinado de partía de Valayur, un pueblo situado a 4 kilómetros de Tanjore. Sobre esta piedra hay una bella estupa octogonal y el kalasa de cobre que lo corona pesa 9249 talas (más de 100 kilos). Está recubierta de placas de oro que pesan 250 palmas.

En el mandapam, delante del templo, se halla el enorme toro Nandi, de 25 toneladas de peso, tallado en una sola roca. Es el más grande de la India. En el pasaje circunvalatorio se pueden admirar los frescos Chola, que describen escenas mitológicas y sociales.

Columnas gigantes monumento
PUDUCHERRY, UN CIERTO PERFUME FRANCES

A orillas del mar, Puducherry, antiguo puesto comercial francés hasta 1954, representa la cultura francesa en India. A pesar de los cambios políticos y sociales intervenidos desde entonces, Puducherry ha conservado su carácter francés. Sus orígenes se remontan a 1500 años antes de J.C.

La ciudad posee avenidas bien trazadas y barrios residenciales de paredes encaladas, que recuerdan el panorama mediterráneo del sur de Francia.
No se pierda el Ashram, fundado por el gran filósofo Aurobindo, mundialmente conocido, que atrae cada año a millones de personas. El Ashram dirige también talleres de tejido, bordados, batik, alfarería y fabricación de palillos de incienso. Todos los días, a las 8:45h sale una visita guiada desde la entrada principal.

Las iglesias de Puducherry son hermosas y bien cuidadas. La estructura gótica de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús posee bellas vidrieras representando la vida de Jesús.
La iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles conserva un retrato al Oleo de Nuestra Señora de la Asunción ofrecido por Napoleón III.
En Villanur, la Iglesia de Nuestra Señora de Lurdes, construida en 1876, contiene una estatua de Nuestra Señora, ofrecida por Francia. Este santuario católico posee un estanque sagrado y la gente de diversas religiones se reúnen aquí para celebrar una fiesta que tiene lugar cada año en Junio.

Excursiones desde Puducherry

Auroville: la "ciudad de la Aurora", se encuentra a 10 kilómetros al norte de Puducherry, en la carretera costera que conduce a Mahabalípuram. El arquitecto francés Roger Anger, en honor del filósofo poeta Aurobindo, creó una ciudad futurista intentando poner en práctica las ideas utópicas de una fraternidad universal.
Tranquebar: a 35 kilómetros de Chidambaram, se encuentra el puerto construido por los holandeses en 1620.
Gingee: a 100 Km. al sur de Madras, una formidable fortaleza que se extiende sobre tres colinas.

VIDA SALVAJE

La mayor reserva de Tamil Nadu es el parque nacional Indira Gandhi.

Otras reservas son:
- Reserva de Kalakkad/Mundanthurai.
- Reserva de Mudumalai.
- Reserva de Point Calimere.
- Reserva aviar de Vedanthangal.

ESTACIONES DE MONTAÑA

Las estaciones de montaña del Tamil Nadu son lugares de estancia maravillosos para escaparse de una vida que vibra. Kodaikanal, situada a una altitud de 2133 m, es una encantadora estación en el centro de una espléndida floresta al sur de las montañas Palani, cerca de Madurai (120 km).

Los lugares interesantes a visitar son el observatorio de astrofísica, la fuente de las caídas de Shola, la vista sobre el valle verde, el lago Kodaikanal, el templo de Kurinji Andavar, las rocas de Pillar, el museo Shenbagaru...

Otra estación de montaña fascinante es Ooty (Udagamandalam), la reina de todas las estaciones, que se sitúa en el "Nilgiris" llamado también "Montañas Azules". Aquí se pueden descubrir las numerosas facetas de la naturaleza, cada unas con algo de grandioso. Ooty nos ofrece lugares como el jardín botánico, las montañas Elk, el museo nacional del valle Ketty, el lago Marlimund, el lago Ooty y los picos nevados de las colinas Wenlock, la explotación de pescados Wilson ... que deben visitarse.

Ooty es conectado a Mettupalayam por un encantador pequeño tren eléctrico, que será en el futuro, conectado a Coimbatore, la cabeza de línea principal.

Sin olvidar Coonoor en el Nilgiris situado sobre el Mettupalayam, conectado por una sección de ferrocarriles a estrechas vías.

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