Siguiendo la huella de San Frutos
San Frutos - Segovia
Espiritualidad, peregrinaje, naturaleza, patrimonio histórico y arqueológico, gastronomía y paisaje son algunos alicientes de esta ruta tras las huellas de San Frutos. San Frutos, patrimonio natural e histórico-artístico y gran devoción de los segovianos
Els Blaus de Roses

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SIGUIENDO LA HUELLA DE SAN FRUTOS


Un camino de peregrinación entre Segovia y la Ermita de San Frutos, en el extraordinario paraje de las Hoces del río Duratón, con un total de 77 kilómetros, permitirá conocer gran parte del nordeste de la provincia, una de las zonas más despobladas, con importantes restos del patrimonio histórico-artístico y natural.

A través de caminos rurales, el recorrido discurre por 20 municipios, partiendo de Segovia y del entorno de Zamarramala, dejando atrás una bella panorámica de la ciudad de la que es patrono el Santo eremita. La ruta contempla el paso por puntos de gran belleza monumental como la villa medieval de Pedraza, donde se encuentra un centro de interpretación de aves rapaces, o el castillo de Castilnovo, hasta concluir en pleno parque natural del Duratón.

Espiritualidad, peregrinaje, naturaleza, patrimonio histórico y arqueológico, gastronomía y paisaje son algunos alicientes de esta ruta tras las huellas de San Frutos, entre parajes desconocidos, silenciosos, caminando a los pies de la sierra o a caballo, y entre las principales señas de identidad de las tierras segovianas, como son su patrimonio natural e histórico artístico y la devoción de los segovianos por el patrón de su Diócesis.

ETAPAS

  • Segovia – La Lastrilla. 5.40 Kilómetros. Partiendo del Acueducto romano, el caminante baja hasta la Fuencisla, con la compañía de las chovas piquirrojas. Luego, asciende hasta Zamarramala, lugar de parada obligatoria, para disfrutar de una maravillosa vista de la ciudad.
  • La Lastrilla – Tizneros. 6,50 Kilómetros. La sonoridad de la ciudad desaparece. Aparece los pirineos cultivos de secano. Son tierras de pan llevar, buen hábitat para la alondra, la calandria o la cogujada
  • Tizneros – Basardilla. 5.80 Kilómetros. El paisaje cambia. La agricultura deja paso a la ganadería, con dominio de los pastizales. En Basardilla, la bonita iglesia románica de San Bartolomé.
  • Basardilla – Santo Domingo de Pirón. 4,40 Kilómetros. Es momento para gozar del vuelo de cometa de los milanos reales. Y, en Santo Domingo de Pirón, ir a la iglesia de Santo Domingo de Silos, situada en una pequeña loma a cuyos pies discurre el río Pirón.
  • Santo Domingo de Pirón – Pelayos del Arroyo. 5,10 Kilómetros. Se presenta al caminante un paisaje forestal, con predominio de fresnos. Es un magnífico ejemplo de bocage, un paisaje compuesto por pequeñas parcelas irregulares (tierras de cultivo y prados), separadas entre sí por muros y árboles.
  • Pelayos del Arroyo – Torre Val de San Pedro. 8, 10 Kilómetros. Entrada al Parque Natural Sierra Norte de Guadarrama. La encina y el roble melojo guían los pasos del peregrino.
  • Torre Val de San Pedro – Pedraza. 10,00 Kilómetros. El encinar da paso a la sabina albar. Es el lugar de invernada de los zorzales europeos. Luego, la visita a Pedraza es escala de los zorzales europeos. Luego, la visita a Pedraza es escala imprescindible, y la visita al Centro de Águila Imperial.
  • Pedraza – Orejanilla. 3,00 Kilómetros. Dejando atrás la monumental y a la vez rústica Pedraza se avanza por un precioso paseo, donde se ven sabinas y, con un poco de suerte, algún rabilargo. La iglesia de San Juan Bautista compensa el esfuerzo.
  • Orejanilla – La Matilla. 4,70 Kilómetros. Se abandona el Parque del Guadarrama, y, progresivamente, se va volviendo a un espacio abierto, donde los árboles empiezan a ceder el testigo a los cultivos de cereal.
  • La Matilla – Valdesaz. 5,40 Kilómetros. Campo ya totalmente abierto. Llegando a Valdesaz se recupera la presencia de la encina y a la Sabina, en los dominios del castillo de Castilnovo.
  • Valdesaz – Consuegra de Mujer. 4,20 Kilómetros. El caminante va en busca del poco conocido río San Juan, refugio del “buitre sabio”, el alimoche.
  • Consuegra de Murera – Villar de Sobrepeña. 4,00 Kilómetros. Sorprende un paisaje de cultivos limpio, nada urbanizado, que invita a la meditación.
  • Villar de Sobrepeña – Villaseca. 5,40 Kilómetros. El peregrino se adentra en el corazón de las Hoces del río Duratón, con los buitres leonados sobrevolando sobre su cabeza.
  • Villaseca – ermita de San Frutos. 5,00 Kilómetros. El último tramo atraviesa páramos donde vive la alondra de Dupont. Y el sudor del camino se premia con la vista lejana de la ermita sobre el impresionante cañón calizo, en un cuadro donde no puede faltar el buitre leonado.

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