Sevilla, su provincia
Andalucía
Enclavada a orillas del río Guadalquivir, Sevilla es heredera de un rico legado árabe y de su condición de próspero puerto comercial con las Américas
Els Blaus de Roses

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INTRODUCCIÓN

El atractivo de la provincia de Sevilla y su completa oferta turística hacen de Sevilla uno de los más demandados destinos turísticos: cruce de culturas, sus pueblos son mosaicos y columnas que dibujan y sustentan la historia de un pueblo tarteso, íbero, árabe y cristiano.

Un destino poético donde sus seis comarcas turísticas coquetean con el sol, la naturaleza, el deporte, la poesía y el flamenco, la gastronomía y la historia.

Con una extensión de 14.001 km2, la más grande de Andalucía, la provincia de Sevilla la componen 105 municipios, incluyendo su capital.

Disfruta la provincia de un extenso patrimonio natural y cultural: en torno al 14% de su superficie está protegida como espacios naturales, el número de conjuntos históricos  y de monumentos (más de trescientos), su rica artesanía, sus fiestas y costumbres populares.

La provincia de Sevilla ha experimentado notables cambios en los últimos años, fruto del esfuerzo de una sociedad dinámica y moderna, donde la calidad de los servicios y la incorporación tecnológica la muestran como un producto turístico de primer orden en el sur de Europa.

Situada al suroeste de la Península Ibérica, pertenece a la Comunidad Autónoma de Andalucía, siendo Sevilla su capital, con una población que supera el 1.700.000 habitantes.

La provincia, emplazada en plena Vega y Campiña del río Guadalquivir, y a orillas de éste,  conforma una aglomeración urbana que se extiende hacia el Aljarafe, las Marismas y Doñana, la Sierra Norte y la Sierra Sur.

La provincia de Sevilla se encuentra dentro del área climática mediterránea. Su temperatura media anual se sitúa entre los 18  y 20° C y un elevado número de horas de sol a lo largo del año (alrededor de 3.000).

Inviernos con temperaturas suaves, veranos secos y calurosos, primavera y otoño con temperaturas moderadamente cálidas y precipitaciones concentradas entre los meses que van desde el comienzo del otoño al principio de primavera

DATOS HISTÓRICOS Y GEOGRÁFICOS

Sevilla posee, como pocas, una rica historia. Multitud de civilizaciones llegaron a través del río y decidieron asentarse en una de las tierras más fértiles de la Península.

Surgió como "ciudad-puente" y  "ciudad-puerto" y los primeros asentamientos humanos se ubican en una pequeña meseta que no era inundada por las crecidas del río Guadalquivir. Cuando Roma invade la Península con motivo de su enfrentamiento con los cartagineses, Sevilla estaba habitada por los turdetanos, descendientes de Tartessos. Finalizada la guerra tras la batalla de Ilipa los romanos fundan, al otro lado del río, Itálica (año 206 a.C) para el retiro de los legionarios romanos.

Comienza así un rápido e intenso proceso de romanización en la Península que supone, especialmente para Sevilla, un gran avance en todos los aspectos: económico, político y cultural.

Tras la disolución del Imperio Romano de Occidente en la Península ibérica se asentaron los visigodos que lograron por primera vez la unidad política e independiente en tiempos de Leovigildo. En 711, cuando los musulmanes invaden casi toda la Península, a la que llaman Al-Andalus, y conquistan Sevilla, la ciudad más grande e importante, le dan el nombre de Isbiliya y la convierten en la primera capital islámica del país, sede del gobierno general de Al-Andalus y puerto y base militar para las expediciones.

Pero tan sólo diez años más tarde los cristianos asentados en el norte de la península, comienzan a avanzar, iniciándose la etapa de la Reconquista. Empieza, de este modo, un proceso de mestizaje que convertirá a la ciudad en un mosaico social, cultural y religioso, fruto de la convivencia de musulmanes, judíos y cristianos.
Desde este momento, se suceden períodos de guerra y paz, mientras que Sevilla se va engrandeciendo con importantes obras como la Mezquita Mayor o la Giralda.

En el siglo XIII la España musulmana entra en una fase de caos, mala administración y conflictos internos, que es aprovechada por Fernando III el Santo para iniciar la reconquista andaluza. En 1248 comienza el proceso de cristianización en el que Sevilla va a jugar un papel muy importante.

El puerto, donde confluyen mercancías, del Atlántico y del Mediterráneo, permitirá que Castilla se integre en la corriente comercial de Europa y, dos siglos después, impulsará a Colón al  descubrimiento de América.

Ya en el siglo XVII principios del XVIII acontecimientos como la pérdida del monopolio comercial con América -como consecuencia del traslado de la flota de Indias a Cádiz-, la expulsión de los moriscos, la epidemia de peste que acabó con la mitad de la población y la pérdida de territorios en Europa, suman a Sevilla en una profunda crisis económica que paraliza radicalmente el crecimiento de la ciudad.

El siglo XIX, siglo del romanticismo, se abre con la llegada de los franceses y una nueva epidemia de peste que vuelve a golpear a una ciudad ya socialmente deprimida. Pero como contrapartida llega a Sevilla la industria del tabaco y algunas importantes reformas económicas, educativas y urbanísticas. Se funda la fábrica de La Cartuja, se tiende elpuente de Triana, se inaugura el alumbrado público de gas y se crea la Feria de Abril. A mediados de siglo finaliza la crisis económica y comienza un nuevo período de paz. El siglo XX trae consigo un magnífico período cultural, teniendo como máximas representaciones la Generación del 27 en literatura  y la Exposición Iberoamericana  de 1929, que consigue embellecer y reestructurar urbanísticamente la ciudad. En la segunda mitad del siglo Sevilla se convierte en destino turístico esencial y se va modernizando poco a poco, hasta recibir el fuerte impulso cosmopolita que trae consigo la celebración, en la capital andaluza, de la Exposición Universal de 1992, coincidiendo con el 500 aniversario de la llegada de Colón a América y el consecuente comienzo de la Era de los Descubrimientos.

Isla de la cartuja Sevilla
Éste será, por tanto, el lema y el tema central de la Expo'92: la congregación de más de 100 países para mostrar los avances en ciencia, técnica, artes y humanidades desde 1492 hasta la fecha, pero abierto al futuro del ya presente siglo XXI.

CÓMO LLEGAR A LA CIUDAD

Sevilla tiene una accesibilidad muy variada y eficiente, convirtiéndose no sólo en un punto de destino turístico, sino también en la puerta de la Comunidad Autónoma Andaluza.

Dispone la ciudad de un puerto navegable de primera categoría en el río Guadalquivir, único río navegable del interior de España. Mantiene tráfico de mercancías y de cruceros turísticos. Las comunicaciones en tren tienen su máximo exponente en la Estación de Santa Justa, con el servicio de terminal del tren de Alta Velocidad AVE y del Talgo 200, que ha reducido el tiempo de viaje entre Barcelona y Sevilla en cinco horas y media, Madrid y Sevilla en dos horas y media y con Córdoba a sólo 40 minutos.

El aeropuerto internacional de San Pablo está situado a sólo diez kilómetros del centro de la ciudad. Está diseñado para poder recibir hasta ocho millones de viajeros por año y ofrece vuelos regulares con distintas capitales españolas y europeas.

CÓMO DESPLAZARSE POR LA CIUDAD

La ciudad cuenta con un servicio municipal de autobuses, cuyas paradas terminales se encuentran ubicadas en la plaza Ponce de León, Macarena, Puerta Osario, Pasarela- Prado de San Sebastián y Gran Plaza. Existen múltiples posibilidades de compra de bonos de transporte llamados "bonobus" del que pueden recabar más información en www.tussam.es.
También existe el Metrocentro. Se trata de una línea de tranvía que enlaza la línea 1 del metro con el centro de la ciudad.

Y si lo que desea es un paseo turístico por la ciudad, pueden también hacerlo en coche de caballos. Las paradas de estos se encuentran en el Parque de María Luisa, en la Catedral, en la plaza del Triunfo, en la plaza Virgen de los Reyes y en la Torre del Oro o en su lugar utilizar la bicicleta. Existe un sistema de alquiler de bicicletas repartidas por toda la ciudad, con 250 paradas, los 7 días de la semana, las 24 horas del día.

Asimismo, los autobuses turísticos de Sevilla Tour y Sevirama, con salidas ambos desde la Torre del Oro, plaza de España, Isla Mágica y el Monasterio de la Cartuja, le  recrearán con los mejores lugares de la ciudad durante una hora y media de duración del paseo. Su salida serealiza cada 30 minutos desde los sitios reseñados.

PASEOS POR LA CIUDAD

La Macarena.


Nuestro punto de partida será la céntrica Parroquia de San Pedro, en la plaza del mismo nombre. Aunque de origen gótico-mudéjar, fue muy reformada en época posterior. Su portada aparece fechada en 1624. En esta iglesia fue bautizado el pintor Diego Velázquez. En su  fachada principal hay un azulejo que  representa el purgatorio en cuyo marco el  autor puso un pajarito camuflado. Dicen que el que lo encuentra se casa.

Junto a esta parroquia se encuentra el Convento de Santa Inés, precedido de un compás. Se alza sobre las casas cedidas por Doña María Coronel en la segunda mitad del siglo XIV. Tras la reja que cierra el coro del templo se encuentra la urna donde se expone el cuerpo momificado de esta dama, requerida de amores por el rey Pedro 1. Muy cerca de ella se conserva el órgano barroco que dio lugar a la leyenda de Maese Pérez el Organista, popularizada por el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Las monjas elaboran y venden a través del torno de la clausura una variada gama de repostería.

Al final de la calle Doña Maria Coronel habremos de girar hacia la izquierda para dirigirnos al Palacio de las Dueñas, residencia sevillana de la Casa de Alba. Su estilo constructivo marca la transición entre el Gótico y el renacimiento, entre los siglos XV y XVI. Sus dependencias guardan una notable colección artística. En los jardines de esta casa nació el poeta Antonio Machado y allí surgió uno de sus poemas más populares: "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero..."

Desde el Palacio de las Dueñas partiremos hacia la Parroquia de Santa Catalina, otro templo mudéjar  erigido en los comedíos del siglo XIV. Su portada procede de otra parroquia del mismo estilo y cronología, la de Santa Lucía, habiéndose instalado allí en 1930.

palacio de las dueñas Sevilla
Continuando por la calle Sol, nos encontramos la iglesia de los Terceros  que perteneció a los franciscanos de la Orden Tercera. Su portada, de sabor hispanoamericano, da acceso a un interior del siglo XVII.

Nos continuamos adentrando hacia el Convento de Santa Paula, uno de los más bellos de clausura sevillanos. Traspasada la portada exterior, en el ajardinado compás, se abre la puerta de la iglesia, donde se combinan elementos góticos, mudéjares y renacentistas. El artesonado que cubre la nave de la iglesia es obra del carpintero Diego López de Arenas en 1623. Como en tantos otros conventos de Sevilla, en la nave se disponen dos retablos dedicados a los Santos Juanes, el Evangelista y el Bautista, imágenes de Martínez Montañés. La escultura más antigua de la iglesia es la del Cristo del Coral, crucificado tardogótico del siglo XV.
Un importante dato del Convento lo constituye su Museo, instalado en varias dependencias altas, así como la repostería elaborada por las monjas. Son muy populares las distintas mermeladas y membrillos elaborados con frutos de sus huertos.

Cercano se encuentra el templo de estilo mudéjar de San Marcos, en cuya torre se nos evoca la decoración de sebka -red de rombos- de la Giralda. Dignas de mención son dos esculturas barrocas que se sitúan en su interior: la del titular San Marcos, muy cercana a la órbita de Juan de Mesa en el primer tercio del siglo XVII, y el Cristo Yacente que se puede relacionar con producciones de la segunda mitad de la citada centuria.

En la plazuela trasera a San Marcos se localiza el Convento de Santa Isabel. Su iglesia fue trazada por Alonso de Vandelvira en 1602, presentando la tradicional planta conventual de cajón. El relieve que se sitúa sobre la portada principal, donde se erigía la escena de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel, fue labrado por Andrés Ocampo en 1609. Uno de los retablos más interesantes que se custodian en su interior es el que, con diseño de Juan de Oviedo, ejecutara Juan Martínez Montañés entre 1610 y 1614; en su hornacina recibe culto el Crucificado de la Misericordia, obra de Juan de Mesa en 1622. Las monjas de este Convento mantienen durante el año un taller de bordados de oro en terciopelo, estando considerado como de gran valor en la artesanía sevillana relacionada con la Semana Santa.

Continuando por la calle San Luis, se encuentra la iglesia de San Luis de los Franceses, antiguo noviciado de los jesuitas. La iglesia es uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura barroca sevillana, cuyo diseño se adscribe a Leonardo de Figueroa. Su interior es de una riqueza sorprendente.

Frente a San Luis de los Franceses, la iglesia de Santa Marina. La historia reciente de este templo ha estado plagada de vicisitudes, entre incendios y saqueos. Reabierta hace escaso tiempo al culto, se trata de una edificación mudéjar del siglo XIV, fecha a la que corresponden sus portadas y torre.

Seguimos por la calle San Luis y desembocamos en las Murallas de la Macarena y el Arco de este nombre, verdadero símbolo del barrio. Este tramo de las murallas se encuentra jalonado por siete torreones cuadrados y uno octogonal. El origen de esta cerca, a pesar de su pretendida filiación romana, no se remonta más allá de la época almorávid. El corazón del popular barrio de la Macarena lo constituye la Basílica de la Macarena.

Este templo es de factura contemporánea, levantado por el arquitecto Aurelio Gómez Millán en 1949. Aquí se venera la que es por excelencia la Dolorosa de Sevilla, la Macarena, cuya devoción traspasa las fronteras de la ciudad para alcanzar trascendencia mundial. Se desconoce el nombre de su autor. La Virgen de la Macarena procesiona en la madrugada del Viernes Santo y la acompañan más de dos mil hermanos vestidos de nazarenos. La Virgen era a la que tenía especial devoción el torero Joselito el Gallo.

Frente a la Basílica de la Macarena, nada mejor que el Hospital de las Cinco Llagas, también conocido como Hospital de la Sangre, sede del Parlamento de Andalucía. Su traza renacentista se debe en gran medida a Martín de Gaínza. Para su diseño se inspiró en el Hospital Mayor de Milán de Filarete, sirviendo a su vez de modelo para otras construcciones hospitalarias del Nuevo Mundo. La iglesia, donde se celebran las sesiones parlamentarias, fue realizada por Hernán Ruiz II en estilo manierista.

Murallas de la macarena Sevilla
Partiremos hacia la calle Feria, donde se encuentra la Parroquia de Omnium Sanctorum. Es otro de los muchos ejemplos de templos mudéjares que se levantan en la Sevilla del siglo XIV. En la Capilla Mayor, y bajo baldaquino que evoca el de la Basílica vaticana de San Pedro, recibe culto la imagen de la Virgen, Reina de Todos los Santos. Esta escultura, debida a Roque de Balduque (siglo XVI), fue muy alterada en el XVIII por Benito de Hita y Castillo.

Al final de esta calle encontraremos la iglesia de San Juan de la Palma. En este templo mudéjar, muy transformado, reciben culto las imágenes titulares de la Hermandad de la Amargura, La Dolorosa es de las más expresivas de Sevilla, relacionándose su hechura con el taller de Roldán en los primeros años del siglo XVIII.
El San Juan Evangelista que le acompaña es obra de Benito de Hita y Castillo en 1760.

Metropol-parasol Sevilla
El Metropol Parasol es una estructura de madera con núcleo de hormigón ubicada en la céntrica plaza de la Encarnación. Tiene unas dimensiones de 150x70 metros y una altura aproximada de 26 metros. Su diseñador fue el arquitecto berlinés Jürgen Mayer. Sus instalaciones albergan un mercado de abastos, locales comerciales y de restauración, una plaza de espectáculos, un mirador y el museo Antiquarium, donde se muestran los restos arqueológicos encontrados durante las obras, de época romana.

El Barrio de Santa Cruz

Partiremos desde la Parroquia del Sagrario, en la avenida de la Constitución. Este templo marca la transición desde el Tardomanierismo al primer Barroco sevillano, lo cual se  manifiesta en el clasicismo y austeridad de su exterior. Su retablo mayor es una auténtica joya que representa  el Descendimiento de Cristo.

Adyacente al Sagrario se halla la Santa iglesia Catedral, erigida sobre la mezquita Plaza de Santa Cruz mayor almohade de Sevilla. Ante la majestuosa visión de su mole arquitectónica, comprendemos la afirmación del Cabildo de Canónigos, cuando declararon en 1401 que pretendían edificar una Catedral "tan grande, que los que la vieren acabada nos tengan por locos".
Este templo gótico es el mayor en dimensiones de España, y el tercero de la Cristiandad, después de San Pedro, de Roma, y San Pablo, de Londres.

El Patio de los Naranjos y la Giralda, símbolo de la ciudad, son los únicos restos que perviven de la mezquita musulmana. La Giralda muestra sobre su esbelto cuerpo de ladrillo almohade el campanario levantado por Hernán Ruiz II en 1568. Coronando la soberbia torre,  una estatua de la fe, en forma de mujer con vestidura clásica romana, que lleva en una mano un escudo y en la otra una palma. Es conocida Popularmente como "el giraldillo".

Al cuerpo de campanas de la Giralda se accede mediante un sistema de rampas que circundan el interior de la torre. Dice la leyenda que los árabes subían a caballo. Desde la primera balconada Su Santidad Juan Pablo II rezó el ángelus en su visita a Sevilla en junio de 1993, con motivo del XLV Congreso Eucarístico Internacional. Era la segunda visita a Sevilla del Papa polaco, que en noviembre de 1982 acudió a beatificar a Sor Ángela de la Cruz.

Interior de la catedral Sevilla
La Sacristía de los Cálices, la Capilla Real, la Sacristía Mayor y la Sala Capitular, son recintos privilegiados por su entidad arquitectónica. En cuanto a la colección escultórica, es tal su cantidad y calidad, que puede afirmarse que es una auténtica síntesis de la escuela sevillana de imaginería. No podemos dejar de mencionar la talla gótica de la Virgen de los Reyes, que es la patrona de Sevilla, a cuyos pies está enterrado en una gran urna de plata el cuerpo incorrupto de Fernando III el Santo, que dos veces al año (mayo y noviembre) es mostrado al público. El espléndido Retablo Mayor representa el mayor alarde constructivo de la cristiandad en este género, y cuya realización se dilató durante más de ochenta años (1480-1560). Obras de Martínez Montañés, como el Cristo de los Cálices, o la Inmaculada conocida como "La Cieguecita", junto a otras destacadas efigies de Juan de Mesa, Alonso Cano, etc., constituyen auténticas piezas de la escultura hispalense.

Junto a la Puerta del Príncipe, el sepulcro de Cristóbal Colón, cuyo cadáver había sido enterrado en Santo Domingo, posteriormente en La Habana y finalmente, tras la pérdida de la isla en 1898, en la Catedral de Sevilla. El túmulo funerario recibe cada 12 de octubre una ofrenda floral por parte de la Fundación Cristóbal Colón a la que asisten diversas autoridades. Todo el mausoleo está elaborado en bronce y representa el féretro portado por cuatro heraldos con los escudos del Reino de Castilla.

Son innumerables los lienzos que se guarda en su interior, siendo la segunda pinacoteca de la ciudad. Cuadros de Murillo, Zurbarán, Goya y de otros pintores españoles y  foráneos, hacen las delicias de los amantes de la pintura.
No conviene olvidar el fresco de Nuestra Señora de la Antigua, de vinculación americanista, que denota la influencia sienesa del Trecento. No le queda a la zaga la orfebrería. Dos obras de primera categoría son la Custodia, repujada entre 1580 y 1587 por Juan de Arfe, y la urna del Rey San Fernando, concluida por Juan Laureano de Pina en 1719.

Frente a la Catedral, el Palacio Arzobispal, residencia del Prelado de Sevilla. Traspasando su portada tardobarroca nos adentraremos en sus dos patios manieristas. Al fondo del segundo se abren las dependencias del Archivo  -General del Arzobispado, que reúne documentación eclesiástica de toda la Archidiócesis hispalense. Uno de los elementos más singulares de este Palacio es  su escalera de un sólo tiro y tres tramos, similar a la existente en la embajada española en Roma diseñada por Fray Manuel Ramos en la segunda mitad del siglo XVII.

Junto a la Catedral se alza el Archivo de Indias, antigua Casa Lonja de mercaderes, comenzada a construir en 1584. Es uno de los ejemplos más representativos del estilo manierista en Sevilla, de clara influencia herreriana. En tiempos de Carlos III, este edificio se adaptó para Archivo de Indias, el más importante archivo americanista del mundo, donde se guarda toda la documentación referida al gobierno y administración del Nuevo Mundo durante el período de colonización española. Es visitable para investigadores y de forma periódica se hacen exposiciones visitables por todo el público.

A continuación, nos adentramos en los Reales Alcázares por la Puerta de León, en la plaza del Triunfo. Desde la Reconquista de Sevilla en 1248 por Fernando III el Santo, la historia del Alcázar está vinculada a la de los reyes castellanos. Será Pedro I, llamado por unos el "Justiciero" y por otros el "Cruel", quien dé una impronta definitiva al antiguo Alcázar musulmán, transformándolo en un suntuoso palacio mudéjar. Durante el siglo XVI experimentará nuevas reformas, enriqueciéndose asimismo con arquitecturas y esculturas los magníficos jardines de sugestivos nombres: del Grutesco, de la Danza, del Laberinto ... Los patios de las Muñecas y de las Doncellas, así como el Salón de Embajadores, nos trasladan al mundo de las mil y una noches. El edificio es la sede de la Casa Real en Sevilla y en él se alojan Sus Majestades cuando se desplazan a la ciudad. 

Reales Alcázares Sevilla
Saldremos de los Reales Alcázares por el apeadero y nos hallaremos en el Patio de Banderas. Desde aquí parte la acodada calle Judería que nos introducirá de lleno en el Barrio de Santa Cruz. El callejón del Agua corre paralelo a los jardines del Alcázar; la casa número 2 nos ofrece uno de los patios más representativos de las mansiones señoriales sevillanas. Rodeado de columnas y repleto de coloridas macetas, despertó la imaginación de Washington Irving, cuya memoria se recuerda en una lápida de su fachada. El callejón del Agua desemboca en la plaza de Alfaro, con salida hacia los Jardines de Murillo; junto a ella se encuentra la Plaza de Santa Cruz en cuyo centro se levanta una esbelta cruz de hierro, llamada de la Cerrajería. El estrecho callejón Mariscal nos llevará a una de las plazas más recoletas de Sevillla, la plaza de las Cruces por las tres que se alzan sobre sendas columnas clásicas de mármol. Por la calle Cruces caminaremos hasta llegar a Ximénez de Enciso, en cuyo zócalo izquierdo se embuten grandes ruedas de molino. Al llegar a la altura de la calle Santa Teresa, penetramos en ella para visitar el Convento de San José del Carmen, donde se guardan valiosos objetos personales de Santa Teresa de Ávila, como el manuscrito de "Las Moradas" o su verdadero retrato pintado por Fray Juan de la Miseria. Justo enfrente del Convento se ubica la Casa de Murillo, ambientada según el siglo XVII, en que vivió el célebre pintor.

Retornemos sobre nuestros pasos para salir a las mismas puertas del Hospital de Venerables Sacerdotes.

Fundado en 1675 por el canónigo don Justino de Neve, en la actualidad es sede de la Fundación FOCUS y donde se conserva una de las más importantes colecciones sobre grabados de Sevilla. Cuenta con el que quizás sea el más bello de los patios sevillanos.

Nuestro paseo concluye en la Casa de los Pinelo, donde tienen su sede las Reales Academias Sevillanas: Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, Buenas Letras y Medicina. Esta mansión sevillana perteneció a la familia genovesa afincada en Sevilla de los Pinelo. La tradición cuenta que en esta casa nació San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia.

La Judería.

Comenzaremos en la Parroquia de San Nicolás. Es una iglesia del siglo XVIII, consagrada en 1758, cuya planta se divide en cinco naves que se separan por columnas marmóreas. El frontal de plata del altar mayor es una estimable muestra de la orfebrería sevillana de estilo rococó. Cercano a esta iglesia nos desviaremos hacia la cercana calle Aire. En la esquina de ésta con Mármoles se encuentran las tres célebres columnas romanas, que al parecer pertenecieron a un templo del siglo II d.C., erigido en tiempos de Adriano o de su sucesor Antonio Pío.

Continuando por la calle San José, llegaremos al Convento de Madre de Dios. Este cenobio femenino tiene una clara vinculación americanista, al conservarse en los laterales del presbiterio los sepulcros y  esculturas yacentes de doña Juana de Zúñiga, viuda de Hernán Cortés, y de su hija, doña Catalina Cortés.

Por la calle San José llegamos al Palacio de Altamira, antigua residencia de los Duques de Béjar y sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Los orígenes de este Palacio se remontan al siglo XIV, y su época dorada la vivió en tiempos de Teresa de Zúñiga a  comienzos del XVI.

A continuación, la iglesia de Santa María la Blanca, asentada sobre el solar de una primitiva sinagoga judía. La configuración actual del templo se vincula a la reconstrucción de que fue objeto en 1662. Su planta es de tres naves, divididas por columnas de mármol rojo. Sus bóvedas están recubiertas por abigarradas y turgentes yeserías, cuya ejecución se asigna a los hermanos Borja. Entre los muchos tesoros que se cobijan en su interior, despuntan las pinturas de la Sagrada Cena de Murillo y la Piedad de Luis de Vargas.

Calle de la Judería. Sevilla
Desandando unos metros de nuestro recorrido, nos introduciremos por la calle Céspedes, en pleno corazón del barrio de San Bartolomé que, junto al de Santa Cruz, conformaban la antigua Judería sevillana. En los últimos años, San Bartolomé ha experimentado un complejo proceso de rehabilitación, habiéndose recuperado tan importante sector del centro histórico de Sevilla. La calle Virgen de la Alegría nos conduce a la Parroquia de San Bartolomé, edificación neoclásica inaugurada en 1806. No encontraremos en toda la Judería una calle con un nombre hebreo más representativo que la de Levíes. En ella se sitúa la Casa de don Miguel Mañara, donde nació el más afamado de los Hermanos Mayores de la Santa Caridad. Para muchos, es el ejemplo más brillante de la típica casa de patio sevillana, de dos plantas en altura, con apeadero, patio y jardín.

La iglesia de San Esteban es nuestro próximo destino.  Se trata de un templo mudéjar, cuyas características arquitectónicas permiten fecharlo en la segunda mitad del siglo XIV. Son interesantes las exuberantes yeserías que ornan su Capilla Sacramental.
En el altar mayor se exponen lienzos de Zurbarán. La salida el Martes Santo de la cofradía que reside en esta iglesia es una de las más complicadas y difíciles de toda la Semana Santa.

Junto a esta iglesia, la Casa de Pilatos, residencia de los Duques de Medinaceli y Alcalá. Este suntuoso complejo palaciego fue levantado por Fadrique Enríquez de Ribera al regreso de su viaje a Jerusalén en 1519. Entre los numerosos elementos constructivos que fueron importantes desde Génova, destacan la portada de ingresos y las columnas y fuente del patio principal, labradas por Antonio Maria Aprile de Carona y Pace Gazini. En este patio se conserva una colección de veinticuatro bustos de emperadores romanos, a los que hay que añadir los de Carlos V y Cicerón. Los paños de azulejería se deben a los hermanos Polido, entre 1535 y 1538. El edificio es visitable a diario en horarios que figuran según la época del año en su puerta principal.

Continuamos por la calle Águila se encuentra el convento de Santa María de  Jesús. El artesonado que cubre su capilla mayor un buen ejemplo del estilo mudéjar, avanzado ya el siglo XVI. En este templo recibe culto una pequeña imagen de San Pancracio a la que largas colas de personas acuden cada lunes a pedir salud, dinero y trabajo. A través de la calle Rodríguez Marín, llegaremos al templo de San Ildefonso, cuya monumental portada aparece flanqueada por dos esbeltas torres. La fachada es de corte americanista y recuerda las iglesias de las misiones del Nuevo Mundo. Frente a esta parroquia se encuentra el acceso al Convento  de San Leandro, en cuyo torno podremos adquirir las deliciosas yemas elaboradas por las monjas agustinas.

Nuestro próximo destino es la Parroquia de San Isidoro. Este templo data de la segunda mitad del siglo XVI, habiéndose restaurado recientemente. Muy significativa es su torre-fachada.

El Parque de María Luisa.

Nuestro punto de partida es el Palacio de San Telmo, uno de los monumentos sevillanos que ha experimentado mayores fluctuaciones en su funcionalidad. De ser Universidad Mareantes fundada en 1682 pasó a convertirse en colegio de Enseñanza náutica en 1788.
En 1849 fijaron en él su residencia los Duques de Montpenseir, quienes lo donaron al Arzobispado sevillano, transformándose en Seminario Diocesano en 1901.
Por último su sección a  la junta de Andalucía en 1989 marca el comienzo del que parece ser su destino definitivo: sede de la presidencia de la Comunidad Autónoma. Doce personajes  vinculados a la historia de Sevilla nos saludas desde la fachada del Palacio que da a la calle Palos de la Frontera.

Continuamos hacia la calle San Fernando donde se alza la majestuosa mole de la antigua Fábrica de Tabacos, actual edificio central de la Universidad de Sevilla. Es la construcción industrial de mayores dimensiones que se levantó en la Europa del siglo XVIII. Las cigarreras que antaño trabajaron en el interior de sus naves, han quedado inmortalizadas en célebres lienzos como el de Gonzalo Bilbao, y en no menos famosas óperas como la "Carmen" de Bizet.

Continuamos por la glorieta de San Diego hasta encontramos con el Casino de la Exposición y el teatro Municipal Lope de Vega. El conjunto integrado por ambos edificios fue utilizado como Pabellón de Sevilla en la Exposición Iberoamericana de 1929, según el proyecto de Aníbal González. Su aforo es de 700 localidades. Es una de las sedes de la Bienal de Arte Flamenco.

Casino de la exposición. Sevilla
Por la avenida de Isabel la Católica entramos en el Parque de María Luisa, uno de los más hermosos de España. Este parque fue donado en 1893 a la ciudad de Sevilla por la Duquesa de Montpensier, la infanta María Luisa Fernanda de Orleáns. Este terreno ajardinado formaba en origen parte del palacio de San Telmo. Su extensa y frondosa vegetación nos invita más que nunca al apacible paseo, pudiendo reposar en sus íntimas glorietas.

Desde la misma entrada del Parque, ya despuntan en el cielo las dos esbeltas torres de la Plaza de España. Representa una auténtica delicia recorrer, a pie o en las barcas que surcan su estanque, el amplio semicírculo de doscientos metros de diámetro que configura el trazado de esta plaza. Su autor fue Aníbal González, el más afamado de los arquitectos sevillanos del siglo XX. El ladrillo es el principal elemento constructivo, centrándose su decoración en el revestimiento cerámico. Los grandes paneles de azulejería dedicados a las provincias española atraen la mirada de los curiosos. Traspasada la segunda torre de la Plaza de España, giraremos hacia la derecha por la avenida de los Cisnes, así llamada porque al final de la misma hay un lago donde podremos echar de comer a los cisnes y patos que allí se encuentran. Por la avenida de Hernán Cortés, en la que asombran sus empinados álamos, accedemos a la Glorieta de los Hermanos Álvarez Quintero, verdaderos creadores del teatro costumbrista andaluz. A su derecha se extiende el Jardín de los Leones, con sus pérgolas y leoninos surtidores de piedra. Aún hemos de reservar algunas fuerzas para acceder a la cumbre del Monte Gurugú, verdadero punto emblemático el Parque de María Luisa. La recta final de nuestro paseo transcurrirá por las avenidas de Pizarro y Bécquer. El hermoso monumento dedicado al autor de las “Rimas y Leyendas” fue labrado por Lorenzo Coullaut Valera en 1911.

Plaza de españa Sevilla
Llegamos a la Plaza de América, otro conjunto simbólico de la Sevilla americanista que fue sede de la Exposición Iberoamericana de 1929. Las palomas de esta plaza constituyen un polo de atracción para los más pequeños, quienes las alimentan con los clásicos arvejones. Aquí se dan cita tres edificios muy representativos del regionalismo sevillano, debidos también al ingenio de Aníbal González.

En primer lugar, el Pabellón Real, de estilo historicista de inspiración gótica, sede de servicios municipales. En el que fuera Pabellón de Bellas Artes en 1929 se aloja desde 1942 el Museo Arqueológico Provincial. En sus salas se exponen importantes testimonios arqueológicos, siendo destacable el Tesoro del Carambolo. Por último, el Pabellón Mudéjar alberga el Museo de Artes y Costumbres Populares. Las colecciones son de carácter etnográfico, dominando las llamadas artes suntuarias. Aquí se exhiben, por ejemplo, los carteles anunciadores de las fiestas primaverales de Sevilla, que han sido encargados a lo largo del tiempo a los más célebres pintores del momento.

Triana y el Río.

Partiremos este paseo desde la Casa de la Moneda.

Muy cercano se encuentra el Hospital de la Santa Caridad e iglesia del Señor San Jorge. Deriva de la hermandad benéfica fundada en el siglo XVI para "enterrar a los pobres desamparados". La construcción del mismo es impulsada por Miguel de Mañara, cuya lápida se encuentra en la entrada de la iglesia, en cuyo epitafio se puede leer "aquí yacen los huesos y cenizas del peor hombre que ha habido en el mundo". Cuenta con obras de Valdés Leal, Murillo, Pedro Roldán y Cristóbal Ramos. Las pinturas de Valdés Leal llamadas las "Postrimerías" representan la más pura representación del tenebrismo.

Desde allí, partiremos hasta la Torre del Oro, que permanece como testigo mudo del devenir histórico de Sevilla, de Triana y del Guadalquivir. Su construcción se remonta al siglo XIII, formando parte del sistema defensivo almohade. Del por qué de su nombre no se tiene total certeza. Algunos recurren a un antiguo revestimiento en azulejos con reflejo metálico, otros a su función como depósito de los metales preciosos traídos de América. En el interior de la Torre del Oro se aloja el Museo Naval, que alberga importante documentación gráfica y escrita sobre la historia náutica de la ciudad.  

Frente a la misma se encuentra el Teatro de la Maestranza. Edificación inaugurada en 1991 en el marco de las intervenciones urbanísticas realizadas con motivo de la Exposición Universal de Sevilla. Es el gran escenario andaluz de la ópera.
Junto al mismo, el coso taurino de la Real Maestranza, la Plaza de Toros más renombrada del mundo. La belleza de sus proporciones y lo acertado de su morfología es propio del espíritu ilustrado que la vio nacer. En el Museo Taurino se concentra lo más granado de la tradición taurina hispalense, exponiéndose el interesante patrimonio artístico de la Real Maestranza de Caballería. La puerta principal, conocida por la Puerta del Príncipe, es atravesada por los toreros a hombros de los aficionados sólo cuando han alcanzado un rotundo éxito.

Plaza de Toros de la Real Maestranza. Sevilla
Cruzaremos el río Guadalquivir por el popularísimo Puente de Triana o de Isabel II, una de las escasas muestras de la arquitectura del hierro que poseemos en la ciudad, junto al cercano edificio del Barranco, en la orilla sevillana. Fue construido en 1845 sobre el mismo emplazamiento del anterior puente de barcas.

Al final de este puente se encuentra la Capilla del Carmen, conocida vulgarmente como "El Mechero" por su peculiar morfología, es uno de los símbolos del barrio de Triana. Su realización, en ladrillo limpio, se debió al arquitecto Aníbal González en 1924-1928, respondiendo a un delicado diseño historicista. La plaza del Altozano es uno de los centros neurálgicos de Triana. Allí se alza el monumento a uno de los toreros que mayor renombre han alcanzado en la historia de la tauromaquia: Juan Belmonte.

Junto al mercado de Triana se encuentra el Castillo de San Jorge, sede de la Santa Inquisición en España desde 1481 hasta 1785. Este lugar ha sido transformado en un centro temático sobre la tolerancia, un espacio de reflexión donde el visitante es el protagonista. Este  centro trata de explicar cómo funcionaba la Inquisición y el propio Castillo de San Jorge, y de hacer un razonamiento contemporáneo en el que se actualizan conceptos intemporales como la represión, el fanatismo y la intolerancia.

Adentrándonos en la calle Pureza encontraremos la Capilla de los Marineros, donde recibe culto la Esperanza de Triana, ante cuya imagen se postran diariamente cientos de trianeros. Continuando por esta calle, encontraremos la Casa de las Columnas, verdadero prototipo de arquitectura civil academicista. Actualmente son dependencias municipales. Un poco más adelante se encuentra la Real Parroquia de Santa Ana. Esta Parroquia fue la primera iglesia construida de nueva planta, tras la reconquista de Sevilla por Fernando III el Santo en 1248. En realidad, se trata de una fundación de su hijo, Alfonso X el Sabio, quien la consagró a la Abuela de Cristo por haberle sanado de una enfermedad de los ojos.

Desde la calle Pureza partiremos hacia la calle Castilla, para sentirnos sobrecogidos ante dos de las imágenes más queridas por los trianeros: el Nazareno de la O -Pedro Roldán (1685)-, que se  venera en la Parroquia de Nuestra Señora de la O, y el inefable Cristo de la Expiración (El Cachorro),  -que recibe culto en la Capilla del Patrocinio, a escasos metros de la parroquia de la O-, obra cumbre de la imaginería sevillana, que fue tallado por Francisco Antonio Ruiz Gijón en 1682 siguiendo el modelo natural de un hombre de raza gitana que se encontraba expirante, tras una reyerta. Numerosas singularidades conserva esta imagen, cuya talla puede apreciarse por el interior de su boca hasta la garganta.

Ya cruzando hacia la Isla de la Cartuja, el Centro Andaluz del Arte Contemporáneo expone más de medio millar de obras que ofrecen una panorámica de las tendencias artísticas desarrolladas en España desde comienzos de siglo: pinturas, esculturas, tapices y cerámicas de artistas de renombrado y reconocido prestigio. El museo se va completando con obras de jóvenes artistas, sobre todo andaluces, exposiciones periódicas de pintura vanguardista, conferencias, eventos, y otras actividades que dan muestra de vitalidad y apogeo.

San Lorenzo, San Vicente y Alameda de Hércules.

Comenzaremos este paseo desde la plaza del Museo, donde se encuentra el Museo de Bellas Artes, la segunda pinacoteca más importante de España, tras el Museo del Prado. Está instalada desde 1839 en el edificio que fue Convento Casa Grande de la Orden Mercedaria en Sevilla.

Nuestro próximo destino será la Parroquia de San Vicente, a la que llegaremos caminando por la calle rotulada con el nombre de dicho santo. En un costado de la parroquia se abre la encantadora plaza de Teresa Enríquez. Esta dama es conocida como "la loca del Sacramento", pues a su celo eucarístico se debió la fundación de las Hermandades Sacramentales.

Desde San Vicente llegaremos a la plaza de San Lorenzo donde se encuentra la Parroquia de San Lorenzo, donde puede contemplarse un clásico retablo de cerámica con la efigie del Señor del Gran Poder. Muchos y valiosos tesoros artísticos se guardan en el interior de la iglesia.

Quizás los más antiguos sean la pintura mural de la Virgen de Rocamador, que data del siglo XIV. Allí se ubica también el Templo de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.

Éste actúa como un poderoso imán que atrae hacia sí riadas de devotos, que acuden a postrarse a los pies del Señor de Sevilla. Juan de Mesa esculpió este portentoso Nazareno en 1620, que sigue arrancando, hoy como ayer, oleadas de plegarias en la Nuestro Padre Jesús del Gran Poder inigualable madrugada del Viernes Santo. Es, junto a la Macarena, la devoción más conocida de Sevilla.

En la cercana calle de Santa Clara, en el número 21, se encuentra el Palacio de Santa Colorna, ejemplo puntero de la arquitectura civil sevillana del XVII.

Continuaremos hasta el Convento de Santa Clara, de fundación medieval, que presenta una iglesia de tipología gótico-mudéjar, reformada ornamentalmente en el siglo XVII. Al fondo de la calle Santa Clara se encuentra el Convento de San Clemente, de monjas cistercienses. Este edificio fue restaurado por los arquitectos Fernando Villanueva y Rufina Fernández, siendo durante la pasada Exposición Universal de 1992 una de las sedes integrantes del Pabellón de Sevilla. La tradición afirma que es el monasterio más antiguo de la ciudad, y así lo acredita la documentación existente en su archivo, remontándose su fundación a la segunda mitad del siglo XIII. Por último, citar que en el lado izquierdo del presbiterio se halla la sepultura de la Reina doña María de Portugal, esposa de Alfonso XI y madre de Pedro I.

Alameda de Hércules. Sevilla
Desde la calle Santa Clara, accederemos hasta la popular Alameda de Hércules, el más importante paseo de la Sevilla renacentista y barroca. Fue creación del Conde de Barajas en el año 1574, quien pobló estos antiguos terrenos pantanosos con frondosos árboles y bellas fuentes. En uno de sus extremos colocó dos columnas procedentes del templo romano de la calle Mármoles, que se coronaron con las esculturas de Julio César y Hércules. Las otras dos columnas rematadas por leones con escudos, fueron puestas en la segunda mitad del siglo XVIII. Por último, cruzando el río Guadalquivir a través del Puente de la Barqueta, llegaremos al Parque Temático Isla Mágica.

El centro comercial.

Comenzamos este paseo desde el Ayuntamiento de la Ciudad. Este edificio tiene la fachada que da a la plaza Nueva de estilo neoclásico. La citada plaza ocupa el solar del derruido Convento Casa Grande de San Francisco. Este anchuroso espacio, de animada vida comercial, aparece centrado por el monumento ecuestre de San Fernando, obra del escultor Joaquín Bilbao. De otro lado, la fachada plateresca de la plaza San Francisco constituye uno de los ejemplos más representativos de este estilo en el panorama nacional. El extraordinario despliegue decorativo se debe a la fantasía del arquitecto Diego de Riaño, quien estuvo al frente de las obras desde 1527 a 1534. El edificio es visitable en grupos organizados cada tarde. En la entrada se facilita información de los horarios. Guarda una importante colección de pintura.

Junto al Ayuntamiento comienza la más famosa calle de Sevilla, la calle Sierpes, donde se dice que uno pasea más para ser visto que para ver. Esta vía nos ofrece múltiples posibilidades: desde el entretenido paseo viendo los más diversos escaparates, hasta tomar un sabroso dulce en cualquiera de sus afamadas confiterías; desde la improvisada tertulia con el amigo recién encontrado en un bar, hasta la visita a esa joya del arte Barroco que es la Capilla de San José.

De Sierpes saldremos hacia la plaza del Salvador, La Parroquia del Divino Salvador se alza majestuosa en esta plaza, haciendo gala del apelativo con que muchos la conocen: la segunda Catedral de Sevilla. Su interior, espacioso y solemne, aparece cálidamente exornado por una espléndida colección de retablos dieciochescos. Se asienta sobre una antigua mezquita. Frente a la parroquia se halla el Hospital de Nuestra Señora de la Paz, más conocido como de San Juan de Dios. Se encuentra en este lugar privilegiado de la ciudad desde 1574, fecha en la que se realizó la portada de su iglesia, que durante el siglo XVIII fue muy reformada. En su interior se encuentra la tumba del Santo fundador de la Orden hospitalaria.

Llegaremos por la calle Cuna hasta la iglesia de la Anunciación. Posee planta de cruz latina, cuyo crucero queda cubierto por una elegante cúpula. En un altar del lado izquierdo recibe culto la singular Dolorosa del Valle, una de las más expresivas de la Semana Santa sevillana, cuya ejecución se atribuye al cordobés Juan de Mesa hacia 1620. En la cripta de este templo halla el Panteón de Sevillanos Ilustres, donde se encuentran sepultados personajes tan conocidos como Arias Montano, Lorenzo Suárez de Figueroa, Rodrigo Caro o el propio Bécquer. A escasos pasos, se encuentra la Plaza de La Encarnación que constituye un espacio central y emblemático de la ciudad, y a la vez, el espacio libre de mayores dimensiones del Casco Histórico. Para concretar su nuevo diseño, resultó ganador el proyecto Metropol Parasol, del arquitecto alemán Jürgen Mayer. Tras pasar por la conocida plaza de La Campana, el centro neurálgico de la ciudad, podremos visitar el templo de San Antonio Abad, sede la Hermandad del Silencio, considerada por muchos como la madre y maestra de las cofradías sevillanas. El Nazareno es una escultura que se viene atribuyendo a Francisco de Ocampo hacia 1609-1611, mientras que la Virgen de la Concepción es obra señera de Sebastián Santos en 1954. Curiosamente, en el patio porticado que antecede a la puerta de la iglesia (llamado compás), hay una pequeña imagen de San Judas Tadeo, que congrega diariamente las plegarias y limosnas de cientos de devotos.

Nuestro paseo concluye en la Parroquia de la Magdalena. La calle Méndez Núñez nos conducirá a la comercial plaza de la Magdalena, lugar donde se levantó hasta el siglo XIX el templo del mismo título. Fue entonces cuando la Parroquia de la Magdalena se trasladó al vecino ex-Convento dominico de San Pablo, de centenaria historia. Una lápida de su fachada nos recuerda que Fray Bartolomé de las Casas fue aquí consagrado Obispo de Chiapas en 1544. Su interior es de los más suntuosos de Sevilla.

RUTAS POR LA PROVINCIA

Carmona-Écija­Osuna-Estepa.

El patrimonio monumental de Carmona es la memoria viva de su historia. En 1868 fue descubierta su necrópolis usada por los romanos en el siglo I a.C. y IV d.C. Debe aprovecharse la estancia en esta ciudad para visitar el Alcázar de la Puerta de Sevilla, de origen cartaginés; el Convento de las Descalzas, del siglo XVIII; la plaza de Abastos, construida en 1842. Quienes visiten la Prioral de Santa María, han de fijarse en el calendario litúrgico, de la época visigoda, que aparece grabado en una de las columnas del patio de los Naranjos.

Écija, la bellísima "ciudad de las torres", está asentada sobre el valle del Genil. Está considerada un centro artístico de importancia, por su patrimonio. Destacan las iglesias de Santa Bárbara, San Gil, Santa Ana o San Juan, así como los palacios de Peñaflor, Valdehermoso y Benamejí y el Convento de las Teresas. Como complemento a esto se encuentran los restos de la antigua muralla de traza árabe.

La historia de Osuna está ligada al linaje de los Duques que terminaron por dar nombre a la ciudad. La huella de este linaje puede rastrearse por numerosos lugares de la villa. Merece visita la Colegiata, fundada por Juan Téllez Girón. Anexo a este edificio, se encuentra el Panteón Ducal y el Museo de Arte Sacro, que ocupa las instalaciones de un antiguo hospital. Testimonio del paso musulmán por estas tierras es la Torre del Agua. Esta construcción alberga el Museo Arqueológico. También de interés es la cilla del Cabildo y los hermosos edificios que miran a la plaza de San Fernando. De Osuna, partiremos hacia La Lantejuela, donde se puede admirar un complejo endorreico, y de allí hasta Estepa, cuna de los mantecados y dulces típicos de la zona. Del patrimonio monumental cabe destacar el Convento de Santa Clara y la iglesia gótica de Santa María de la Asunción.

La Campiña.

Utrera, Marchena y Alcalá de Guadaira son las principales paradas en esta ruta. La nacional A-376 conduce a Utrera, localidad natal de los hermanos Álvarez Quintero a los que está dedicado un museo. El viajero no debe perder la oportunidad de visitar la iglesia de Santa María de la Mesa, de estilo gótico renacentista y el Santuario de Nuestra Señora de Consolación. De camino a Marchena, se encuentra la localidad de Arahal, donde es importante visitar el Templo de la Magdalena. Una vez en Marchena, se impone la visita a sus murallas, a la plaza de Arriba, así como a la iglesia mudéjar de San Juan Bautista. Alcalá de Guadaira es la última parada de esta ruta. Esta localidad invita a conocer el santuario gótico mudéjar de Nuestra Señora del Águila, la casa Pósito, la iglesia de Santiago, el Convento de Santa Clara y los molinos mudéjares que se levantan a orillas del río Guadaira.

Sierra Norte.

Esta ruta tiene su máximo exponente en la localidad de Cazalla de la Sierra, población situada en las últimas estribaciones de Sierra Morena. Es bien conocida por los anises que en ella se elaboran. La localidad, de casas encaladas y patios cuajados de flores, seducirá al viajante que no debe dejar de visitar la iglesia de la Consolación. Muy cerca de ella se encuentra el Monasterio de la Cartuja de la Inmaculada Concepción, del siglo XV. Continuando por esta ruta, la localidad de El Real de la Jara, situada en el límite de la Sierra Norte de Sevilla. Desde aquí la ruta sigue hasta Guadalcanal, declarado conjunto histórico­artístico, que se halla entre las sierras del Agua y del Viento.
Posteriormente, en San Nicolás del Puerto, el turista puede encaminar sus pasos hacia el nacimiento del río Rivera del Huéznar y el cerro del Hierro. Constantina, con sus barrios típicos como el de la Morería y la iglesia de la Encarnación; Las Navas de la Concepción; Alanís, con su retablo gótico en la iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Nieves; y La Puebla de los Infantes, son los últimos destinos de este itinerario.

Vía de la Plata.

El visitante debe saber que la Vía de la Plata está plagada de vestigios desde la primera de las paradas, el pueblo de Santiponce. En el mismo se encuentra el Monasterio de San Isidoro del Campo, que guarda celosamente la talla de San Jerónimo y el retablo del siglo XVII, ambos de Martínez Montañés. Las ruinas romanas de Itálica es otro de los atractivos de esta localidad cercana a Sevilla. En esta ciudad romana, que ha cumplido los 2.200 años de antigüedad, nacieron los emperadores romanos Trajano y Adriano. Fundada por el General Escipión, la zona abierta al público incluye parte del barrio construido por Adriano, un teatro situado en la vieja urbe y un parque moderno en torno a un anfiteatro, uno de los mayores del Imperio Romano, con capacidad para 25.000 espectadores. Las ruinas son visitables en el horario habitual de museos que establece cada año la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Adentrándonos en la Sierra de Sevilla, de El Ronquillo parte una carretera que nos lleva a Los Lagos del Serrano. Tras pasar el embalse de Cala, se accede a Castilblanco de los Arroyos. Antes de llegar a Villaverde del Río, se encuentra la Ermita de las Aguas Santas.

El Aljarafe.

Este conjunto de pueblos son los más cercanos a la ciudad y la mayoría d ellos se han convertido, con el paso del tiempo, en ciudades dormitorios de Sevilla, proliferando las pequeñas y medianas urbanizaciones en estas localidades.

Turísticamente, es interesante conocer la iglesia de Nuestra Señora de Belén, de primitivo estilo mudéjar, en la localidad de Tomares. Muy cerca se encuentra Bormujos, cuyo origen está íntimamente relacionado con una alquería árabe.
En Bolllullos de la Mitación, nos encontramos con la iglesia de San Martín y con dos ermitas: la de Cuatrovitas y la de Roncesvalles. En Espartinas se encuentra el Monasterio de Loreto, de curiosa arquitectura mudéjar. Palacios destacados se encuentran en las localidades de Olivares y Castilleja de la Cuesta. Benacazón, Pilas y Villamanrique de la Condesa son otras localidades que complementan esta ruta.
Esta ruta es también conocida como "Camino del Rocío", por su proximidad al mismo y por el número tan elevado de peregrinos que parten de estas localidades en tan singular romería. Muy cercano a esta ruta se encuentra también el Parque Nacional de Doñana.

El Parque Nacional de Doñana es un mosaico de ecosistemas. Su diversidad de ambientes da lugar a la riqueza eco lógica que caracteriza este espacio natural, con una extensión de 500.720 hectáreas.

Se distinguen en el mismo tres grandes complejos ambientales: la marisma, las dunas vivas y las arenas estabilizadas o cotos. Esta variedad ha dado lugar a un complejo de medios de tipología diversa, sobre los que se asientan, temporal o permanentemente, importantes poblaciones de aves y mamíferos, que constituyen una de las principales riquezas del Parque. Dos elementos caracterizan a este paisaje mediterráneo: su grandiosa horizontalidad y su aspecto cambiante, marcado por la rotación de las estaciones. Doñana constituye la reserva ecológica más importante de toda Europa.

ACTIVIDADES CULTURALES

Museos.


Museo de Bellas Artes.

Instalado desde 1839 en el edificio que fue Convento Casa Grande de la Orden Mercedaria en Sevilla. Aunque se trata de una fundación medieval, sus caracteres arquitectónicos responden a la total renovación que emprendió el arquitecto Juan de Oviedo a partir de 1602. El recorrido por las quince salas que componen el remozado museo, permite obtener una completa visión de la escuela pictórica sevillana desde el gótico hasta las primeras tendencias artísticas del siglo XX. Naturalmente, las estrellas de este panorama son Zurbarán, Murillo y Valdés Leal, genio de la pintura española y europea, del siglo XVII. Otras muestras escultóricas y suntuarias enriquecen el panorama artístico que se expone en este singular museo.

Museo de Artes y Costumbres Populares.
El Pabellón Mudéjar alberga el Museo de Artes y Costumbres Populares. Las colecciones son de carácter etnográfico, dominando las llamadas artes suntuarias. Aquí se exhiben, por ejemplo, muestras de orfebrería, cerámica, bordado, mobiliario, instrumentos musicales, oficios tradicionales, etc., completan la visión de este museo, que no es tan conocido como debiera.

Museo Arqueológico.
El pabellón de Bellas Artes aloja desde 1942 el Museo Arqueológico Provincial. En sus salas se exponen importantes testimonios arqueológicos, desde la prehistoria hasta la época medieval. Entre las piezas de mayor interés destacan el Tesoro del Carambolo, máximo exponente de la cultura tartésica, y la escultura de Hermes procedente de Itálica, una de las mejores estatuas clásicas descubiertas en España.

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.
Expone más de medio millar de obras que ofrecen una panorámica de las tendencias artísticas desarrolladas en España desde comienzos del siglo XX: pinturas, esculturas, tapices y cerámicas de artistas de renombrado y reconocido prestigio. El museo se va completando con obras de jóvenes artistas, sobre todo andaluces, exposiciones periódicas de pintura vanguardista, conferencias, eventos, y otras actividades que dan muestra de vitalidad y apogeo.

Museo del Baile Flamenco.
Desde el 31 de marzo de 2006, el Museo del Baile Flamenco forma parte de los museos de la comunidad andaluza. Situado en el casco histórico de la ciudad, muy cerca de la Catedral, el centro ocupa un edificio del siglo XVIII que permite integrar sus dos ejes principales de actuación: escuela de baile y zona museística. En esta última, el visitante puede conocer desde los orígenes del flamenco hasta sus principales artistas.

Teatros.


Teatro de la Maestranza.
Edificado sobre el antiguo cuartel de la Maestranza de Caballería, este teatro fue diseñado por los arquitectos Aurelio del Pozo y Luis Marín quienes, aprovechando la infraestructura que dotó a la ciudad con motivo de la Exposición Universal celebrada en 1992, levantaron un edificio amplio y moderno, en el que se cuidó al máximo cada detalle con el fin de obtener la mejor calidad acústica en todo tipo de representaciones. De este modo y desde su inauguración el Teatro de la Maestranza ha visto pasar a lo mejor de la escena lírica mundial. Una de las filosofías fundamentales de Teatro de la Maestranza es la de realizar producciones relacionadas con la ciudad, como fue el caso de El Barbero de Sevilla y de las Bodas de Fígaro, a la vez que se van incorporando paulatinamente al repertorio títulos de autores consagrados del siglo XX junto a otros creadores contemporáneos. Otro gran acontecimiento que tiene como escenario al Teatro de la Maestranza es la Bienal de Arte Flamenco, organizada por el Ayuntamiento de Sevilla, que reúne los años pares a las figuras más destacadas de este arte andaluz y universal. La oferta musical de esta entidad se completa con la temporada de conciertos -alrededor de cuarenta- que la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla lleva a interesados programas para cabo cada año.

Teatro Lope de Vega.

Construido por el arquitecto Vicente Tráver y Tomás como sede del Pabellón de Sevilla en la Exposición Iberoamericana de 1929, el Teatro Lope de Vega se levanta siguiendo la  forma tradicional del llamado "teatro de la italiana" (una caja escénica y un auditorio de varios pisos), capaz de acoger a un total de 1.100 espectadores distribuidos entre la sala de butacas, plateas, palcos, anfiteatro y paraíso. En 1986 el arquitecto Víctor Pérez Escolano se encarga de rehabilitarlo, siendo reinaugurado dos años después con un concierto de la Orquesta Filarmónica de Londres. A partir de este momento comienza una etapa de amplia repercusión del teatro en la ciudad, en la que una programación sumamente variada -música clásica, jazz, new age o flamenco- no es más que el fruto de una intensa y rica actividad cultural.

Teatro Central. Dependiendo de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, el Teatro Central es un edificio escénico que se ha destinado a la exhibición de espectáculos cuyos creadores ponen al servicio de todos los interesados programas para compartir con ellos sus experiencias, métodos de trabajo, certezas, dudas, etc. A través de talleres y debates abiertos. De este modo, tomando como base el concepto de servicio público, este teatro se ha dotado de una programación diferenciada que lo distingue de otros espacios escénicos de la ciudad, buscando su utilidad como herramienta para la ampliación de los referentes escénicos del ciudadano y la movilización de profesionales con propuestas artísticas diferentes y enriquecedoras.
De este modo la, programación que se lleva a cabo en este teatro se puede estructurar en los siguientes ciclos: Ciclo Flamenco "Viene del Sur"; Ciclo de Jazz; Ciclo de Música Contemporánea; Ciclo de Teatro y Danza Contemporánea.

Teatro Alameda
. El público infantil dispone en el Teatro Alameda de una extensa programación que contiene espectáculos de danza, teatro, títeres, payasos ... dentro del ciclo El Teatro y la Escuela, que organizado por el lCAS busca ofrecer a los más pequeños una programación de calidad diseñada específica mente para ellos. El ciclo comienza en octubre y llega hasta marzo.

OCIO Y ESPECTÁCULOS

Deportes.


La ciudad de Sevilla tiene una amplia trayectoria en el deporte de alta competición y en el deporte de base. Salvo el béisbol, todas las modalidades olímpicas han celebrado alguna competición de alto nivel en la ciudad. El remo y el piragüismo, la hípica, el fútbol o el baloncesto son deportes que se practican en la ciudad con gran afluencia de público. Tiene tres estadios de fútbol de gran capacidad. El último fue inaugurado en 1999 para la celebración de los Campeonatos del Mundo de Atletismo.

Gastronomía.

La gastronomía sevillana es un fiel reflejo de toda su historia. Las raíces árabes son especialmente vigorosas, lo que ha hecho que algunos platos como el gazpacho, de origen semita, se encuentren por todas las provincias andaluzas e, incluso, se hayan  extendidos por el resto de España.

El gazpacho constituye uno de los mejores exponentes de nuestra cocina y fue evolucionando en su composición a medida que se fueron trayendo nuevos ingredientes procedentes de América y difundidos en el siglo XVII.

Además del mencionado gazpacho, otros platos constituyen la "carta" gastronómica de Sevilla, a saber: la ensalada sevillana, compuesta por escarola en vez de lechuga; el menudo, variante de los callos; la cola de toro; el lomo de cerdo en manteca; la ternera a la sevillana, mechada con aceitunas y vino blanco; la conocida "pringá", mezcla de carne de ternera, chorizo, morcilla y tocino de cerdo;  los "soldaditos de pavía", bien de merluza o bacalao, rebozados y fritos en aceite de oliva; las espinacas con garbanzos, receta de las más antiguas, heredadas de las abuelas y considerado el plato por excelencia de la gastronomía sevillana y el bacalao con tomate, plato típico de fechas de Semana Santa.  

Los postres de Sevilla y su provincia tienen su exponente más claro en los elaborados en los conventos de clausura, y sobre todos ellos las Yemas de San Leandro, pequeños bocados confeccionados con huevo y cabello de ángel, aún hoy en día elaborados de forma artesanal. La torrija, dulce típico de la Cuaresma y la Semana Santa Sevillana y los buñuelos de la Feria de Abril, conforman otro de los exponentes de la ciudad. La abundancia de pastelerías y confiterías en la misma, hacen que la cultura del dulce sea algo llamativo para todos aquellos que nos visitan.

Si bien la repostería sevillana es rica, la mayoría de sus pueblos cuenta con especialidades culinarias propias: mostachones en Utrera, tortas y cortadillos de Castilleja de la Cuesta; bizcochazas de Alcalá ... ; así como la carne de membrillo, los piñonates, los pestiños, etc.

En la comida, el sevillano prefiere la variedad a la cantidad y, como consecuencia del buen clima, le encanta "picar" fuera de casa. Esto es lo que se conoce popularmente como tapeo, una de las costumbres sevillanas más conocidas y que más llama la atención de los visitantes.

La cultura del tapeo se extiende por todos los rincones de Sevilla. Convive con la gastronomía de mesa y mantel, en perfecta conjunción y mutua potenciación. Ayudando, en definitiva, a hacer del sector de la hostelería uno de los más dinámicos de nuestra economía, aportando calidad y buen hacer. Y por supuesto, el tan ansiado binomio riqueza y empleo.

Compras y artesanía.

Otro de los aspectos que representan a nuestra ciudad es la larga tradición comercial que se ha ido desarrollando y manteniendo durante siglos.

Sevilla se caracteriza por su industria artesana, protagonizada, principalmente, por la cerámica y la alfarería. La producción de cerámica artística se localiza en el barrio de Triana y se inicia en la época árabe. Los ceramistas hispanomusulmanes aportaron el vidriado y su aplicación a la arquitectura en fachadas, solerías, zócalos y techos.

Hoy en día, Sevilla sigue manteniendo una extensa red de establecimientos en los que pueden adquirir multitud de productos artesanos, realizados con el mismo cuidado y dedicación que siglos atrás. Es el caso de las mantillas, bordados, encajes u objetos de guarnicionería de gran calidad que conforman la base de la más típica tradición sevillana. Muy apreciadas son también las piezas semiartesanales (vajillas, juegos de café y té, platos decorativos, etc.) de La Cartuja, firma fundada en 1839 por Carlos Pickman.

Sin embargo, en la actualidad la artesanía más peculiar de Sevilla se encuentra vinculada a su Semana Santa, gracias a la cual se siguen manteniendo algunos oficios artesanales impensables en el mundo moderno. Es el caso de los talleres de bordado en oro, la orfebrería, la ebanistería, la imaginería o la cerería.
Además de la labor artesana que caracteriza a nuestra ciudad, Sevilla se ha convertido en un importante centro de moda en los últimos años, contando con modistas locales de la talla de Victorio y Lucchino o Toni Benítez -pertenecientes a la Asociación de Moda de Sevilla (ADEMOS)- y el Centro Andaluz de la Moda (CAM), a los que se han unido recientemente establecimientos de firmas de gran relieve como Adolfo Domínguez, Roberto Verino, Loewe y una infinidad de tiendas recogidas en los más modernos centros comerciales que pueblan la ciudad.

Junto a ellos se siguen manteniendo los tradicionales mercadillos ubicados al aire libre en determinados días de la semana, en los que los visitantes pueden encontrar desde objetos usados o valiosas antigüedades hasta sellos y artesanía en general.

Fiestas y tradiciones.

Sevilla y su provincia ofrecen a sus visitantes innumerables motivos que la hacen ser algo más que un simple destino turístico: historia y tradiciones viven en este rincón de la geografía española un tiempo aparte, siempre contemporáneo, siempre realidad de ayer y de hoy.

Numerosos son los festejos que tienen lugar en la provincia de Sevilla a lo largo del año. Cada uno de los 104 pueblos de la provincia celebra anualmente sus fiestas patronales, su feria, o su romería ... y también su Semana Santa, todas ellas llenas de tipismo, interesantes y atractivas para el que las visita y puede disfrutarlas.

La mayoría de las ferias y fiestas de la provincia se celebran entre los meses de abril a octubre; y a estas hay que sumar la celebración, -principalmente en los meses de verano-, de no pocos y reconocidos Festivales Flamencos. También son muchos los pueblos sevillanos que celebran los carnavales (febrero); Cruces de Mayo; la festividad del "Corpus Christi" (junio) y la Cabalgata de Reyes Magos (enero).

Por el elevado número de pueblos que la componen, son tan numerosas las ferias y fiestas que se celebran en la provincia, que sería imposible describirlas a todas por separado en estas líneas. Y tan difícil o más es intentar realizar un resumen de las más destacadas: todas tienen interés, todas están llenas de tradición, belleza y autenticidad, todas dan la oportunidad al que las visita de integrarse en el divertimento y gozar la hospitalidad de su gente.

El conjunto de una serie de factores externos, como es el clima o la ya comentada variedad cultural que ha caracterizado a la ciudad desde sus orígenes, también se ve reflejado hoy en día a través de sus fiestas, algunas de las cuales han llegado a ser conocidas y admiradas en el mundo entero. Desempeñan, en este caso, un papel prioritario la Semana Santa y la Feria de Abril.

La primera de ellas, es, sin duda, la fiesta grande de Sevilla. Una celebración que alcanza en nuestra ciudad una intensidad, tanto estética como espiritual, única en su estilo. De este modo, entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección salen a la calle cerca de sesenta cofradías que dan vida a la pasión y muerte de Cristo. Aunque muchas de las Hermandades fueron fundadas por personajes notables o congregaciones eclesiásticas, el origen de las mismas se remonta a las primitivas reuniones gremiales del siglo XVI. De ahí que, hoy en día, salgan a la calle, desde sus iglesias y en estación de penitencia, representando a todos los barrios y sectores sociales sevillanos.

Una de las características más importante de la Semana Santa de Sevilla es la participación de los sevillanos, bien como actores de la misma participando en los cortejos procesionales, bien como espectadores de ella, adoptando según la corporación que se contemple una actitud distinta, siempre dentro del máximo respeto que las hermandades y cofradías confieren.

Las hermandades de Sevilla están vivas durante todo el año, realizando solemnes cultos a las imágenes titulares de Cristo y la Virgen María. Asimismo, también realizan importantes obras benéficas y sociales.

En la mayoría de los casos, las ofradías tienen dos "pasos" (enormes altares móviles llevados por costales): uno de Cristo y uno de Virgen, bajo palio. Recorren las calles de la ciudad hasta llegar a la plaza de la Campana, donde comienza el "itinerario oficial", que concluye, tras pasar por delante del Ayuntamiento en la santa iglesia Catedral. Para que esto suceda sin ningún contratiempo, las hermandades tienen que cumplir escrupulosamente unos horarios marcados por el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, máximo órgano rector de las mismas.

Muchas imágenes de la Semana Santa de Sevilla gozan de una popularidad que ha traspasado las fronteras de la ciudad. Los más claros ejemplos son la Virgen de la Esperanza Macarena y el Señor del Gran Poder. Ambas procesionan, con sus respectivos cortejos, en la madrugada del Viernes Santo. Asimismo, entre las imágenes de las cofradías de Sevilla se encuentran auténticas obras de arte, salidas de las manos de imagineros como Martínez Montañés, Juan de Mesa, Ruiz Gijón, Bautista Vázquez el Viejo o Francisco de Ocampo.

Dos semanas después se celebra en Sevilla la Feria de Abril. Sus orígenes son recientes: la inventaron dos concejales (curiosamente uno vasco y el otro catalán) con espíritu mercantil como feria agrícola y ganadera, a mediados del siglo XIX. Sin embargo, rápidamente fueron aumentando sus tres casetas iniciales, en detrimento de los animales, hasta llegar a convertirse en el más auténtico fenómeno social que vive nuestra ciudad en la actualidad. Su origen rural, que aún conserva el uso del caballo y el gusto por el traje corto y el sombrero de ala ancha, se combinan con la influencia del desarrollo urbano, dando lugar a una armónica mezcolanza.

Existen dos ambientes feriales completamente distintos: la feria de la mañana y la feria de la noche. La feria de la mañana, que no comienza hasta aproximadamente las tres de la tarde, cuenta con el paseo de caballos y de enganches. El sevillano acude a la feria a almorzar con "parsimoniosa" tranquilidad. El almuerzo suele prolongarse, por lo sosegado de este, hasta bien entrada la tarde.

La feria de noche, por el contrario, no tiene caballos ni enganches, ya que estos según la Ordenanza y Normativa Municipal, abandonan el Real de la Feria a las ocho de la tarde. La feria de noche es más luminosa y desde hace algunos años ya, más propia de ambiente juvenil. En ambas se canta, se baila, se disfruta y se degustan sabrosos platos y vinos de la tierra.

Las casetas de la Feria de Abril pueden ser públicas o privadas. En el primer apartado existen las de los distritos municipales, de entrada libre, al igual que las de las Peñas Béticas y Sevillistas, de Hermandades y Cofradías, de grupos empresariales, de partidos políticos, de asociaciones y colectivos, etc. Por otro lado, las casetas privadas pertenecen a grupos de amigos, familiares o asociaciones y colectivos con reserva de entrada.

Como dijo un conocido escritor de la ciudad, "el sevillano se traslada a vivir, durante siete días, al Real de la Feria. Su caseta se convierte en su propia casa".

PARQUES TEMÁTICOS

Isla Mágica, el primer parque temático de España ubicado en el centro urbano, recrea la ciudad de Sevilla en 1492, coincidiendo con el Descubrimiento de América. Se asienta en parte de los terrenos utilizados para la Exposición Universal de 1992. Piratas, náufragos, pícaros y archiduquesas son algunos de los personajes que salen al encuentro de los visitantes de este Parque Temático, el único del mundo situado en el corazón de una ciudad. El "Corral de las Comedias", la "Fiesta Caribeña", la "Fábula del Tiempo", y la "Fragata", son los títulos de algunos de los montajes concebidos para los públicos de todas las edades. El Parque cuenta con atracciones como el "Quetzal", el "Iguazú", el "Tren de Potosí", el "Vuelo del Halcón" o la intrépida montaña rusa "Jaguar". La torre de caída libre de más de sesenta metros de altura ("El Desafío"), es una de las atracciones más visitadas.

Isla Mágica cuenta también con un auditorio en el que se realizan actuaciones en directo y programas de televisión. Cuenta con las infraestructuras necesarias de restauración y avituallamiento para pasar todo el día en el Parque.

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