Segovia, caminos para el viajero
Castilla y León
Segovia es así porque desde ella Alfonso X estudiaba el firmamento. Porque Quevedo se inspiró en sus espacios –y aún en sus gentes- para escribir el Buscón don Pablos.
Els Blaus de Roses

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PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.

Comenzamos el paseo en el Azoguejo, diminutivo de zoco, frente al zoco grande, que era la Plaza Mayor. Centro de reunión, nexo de comunicaciones, calles y carreteras, centro de comercio y contratación, ha sido el centro vital de la ciudad. Es uno de los lugares que ha experimentado mayores transformaciones, como se puede apreciar en los grabados de época.

Acueducto Segovia. España
El Acueducto romano, el monumento más emblemático de la ciudad, traía agua desde La Acebeda (17 km), y atravesando la ciudad llegaba hasta el Alcázar. Su solera –las hipótesis apuntan al siglo I, en la época de los Flavios, y también a la época de Nerva o Trajano- no impide que encabece la clasificación de mejores obras de ingeniería civil en España. Sus 166 arcos de piedra granítica del Guadarrama están constituidos por sillares unidos sin ningún tipo de argamasa mediante un ingenioso equilibrio de fuerzas.

Obra extraordinaria, en la que la utilidad convive con la armonía y la belleza, ha prestado servicio a la ciudad hasta fechas recientes. A través de los siglos, apenas ha sufrido modificaciones; sólo durante el ataque contra Segovia dirigido en 1072 por el musulmán Al-Mamún de Toledo sufrieron deterioro 36 arcos; los daños fueron restaurados en el siglo XV.

Casa de los Picos. Segovia - España
Desde antiguo, existen dos hornacinas que probablemente protegían a dioses paganos, sustituidas en tiempo de los Reyes Católicos por las imágenes de San Sebastián y de la virgen. Bajo las hornacinas existió una leyenda en letras de bronce, relativas a la fundación del puente, de la que hoy sólo queda el rastro de la inscripción.

La calle principal de la ciudad, por la que subimos hasta la Plaza Mayor –calle Real- es la de más tránsito y comercio. Partiendo del Azoguejo está dividida en los siguientes tramos: Cervantes, Juan Bravo, Plazuela del Corpus e Isabel la Católica. Arteria principal de la ciudad recoge un interesante conjunto arquitectónico que partiendo de los siglos XV y XVI llega hasta comienzos del siglo XX.

La primera parada es el Mirador de la Canaleja desde el que se contempla la montaña de la Mujer Muerta y el Barrio de San Millán. A pocos metros está La Casa de los Picos. El edificio perteneció a Juan de la Hoz quien le añadió a la fachada los picos para cambiar el carácter de la casa que era conocida como la Casa del Judío o Casa del Verdugo. A su lado se abría la Puerta de San Martín destruida en 1883.

Junto a este edificio, el visitante curioso puede asomarse al patio de columnas renacentistas del Palacio de los Torreagero de los siglos XV-XVI. Su estructura –tres lados porticados y uno sin columnas- es típica de los patios de la ciudad.

Continuando la Calle Real, en la pequeña Plaza del Platero Oquendo, se alza el Palacio del Conde Alpuente, de fines del siglo XV. Además de sus delicadas ventanas de estilo gótico flamígero destaca su esgrafiado. Siguiendo por la callejuela, la Alhóndiga, edificio del siglo XV que fue almacén de cereales, pósito municipal, que conserva su estructura funcional; reconvertido hoy en Archivo Municipal y Sala de Exposiciones.

De vuelta a la Calle Real, aparece la deliciosa Plaza de Medina del Campo, conjunto arquitectónico con una configuración en niveles que recuerda a las plazas italianas por sus elegantes edificios. Preside la Iglesia de San Martín. El espléndido templo, un compendio del románico castellano, está definido por un triple atrio de columnas dobles –acogedor lugar de reunión en ciudades frías- tres ábsides, una torre mudéjar y un cimborrio. Especial interés poseen los capiteles labrados y las cuatro estatuas columnas de la fachada. En su interior se puede contemplar un Cristo yacente atribuido a Gregorio Fernández y dos magníficos trípticos hispano flamencos.

Pero hay más detalles especiales en la Plaza de Medina del Campo, habitación de juegos para los segovianos cuando, con el buen tiempo, los bares y restaurantes extienden sus terrazas animados por los conciertos de jazz, música popular o títeres. En la plaza se haya la Casa Solier y la Casa de Bornos, ambas del siglo XVI precedidas por una fuente con figuras de leones y niños. Junto a ellas parece el Torreón de Lozoya (siglo XIV), altiva torre rectangular de tipo defensivo. Su interior, embellecido por dos patios renacentistas, ha sido reconvertido en centro cultural por la Caja de Ahorros de Segovia.

Plaza de San Martín, Segovia
La Casa del Siglo XV conocida como Casa de Juan Bravo y la Casa de los Mexía Tovar son otros ejemplos de los palacios que configuran esta plaza.

Una estatua de Juan Bravo realizada por el escultor Aniceto Marinas, situada en el primer tramo de la escalinata y dos esfinges neoclásicas de piedra con cabeza y busto de mujer y cuerpo de leonas, conocidas popularmente como Las Sirenas, culminan la plaza.

En la parte alta de la misma, en la Plazuela de las Bellas Artes, se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, situado en el que fuera Palacio de Enrique IV, concretamente en la parte conocida como Hospital de Viejos ( siglo XVI). El museo alberga la extraordinaria colección donada por Esteban Vicente (Turégano, 1903), el único pintor español perteneciente a la Escuela de Nueva York.

Retomando la principal arteria ciudadana y comercial de la capital, a la derecha está la Cárcel Real o Cárcel Vieja, hoy Biblioteca Pública. Utilizada como prisión hasta 1933, en sus celdas estuvo encarcelado el dramaturgo Lope de Vega en 1577. Su portada está presidida por el escudo de Los Austrias y en el interior existen restos románicos trasladados desde la iglesia de San Medel.

La última parada antes de pisar la Plaza Mayor es la Plazuela del Corpus, dominada por el convento del mismo nombre, antigua Sinagoga Mayor. El edificio, dañado por un incendio en 1899, fue reconstruido a finales del siglo pasado.

La Plaza Mayor es el corazón de la ciudad, fue fruto de la política urbanística del siglo XVII. Denominada Mayor desde 1461, fue el hundimiento (1532) de la iglesia de San Miguel, que estaba situada en la zona central y fue reconstruida en un lateral, la que propició su diseño actual. La Ordenación trazada por Brizuela en 1623, está dominada por la presencia del Ayuntamiento (1610), con fachada de granito, torres con chapiteles de pizarra y reloj con campanas.

Catedral de Segovia. España
En la plaza con soportales y decorada por un kiosco de música se ubica el edificio del Teatro Juan Bravo (1917), punto de encuentro de la vida cultural de la ciudad. Junto a él la Iglesia de San Miguel, de estilo gótico, con elementos románicos del primitivo templo en cuyo atrio se celebró la proclamación de Isabel la Católica como Reina de Castilla en 1474.

Casas construidas en los años 20 y 30 rodean el perímetro de la plaza y la conceden un perfil regular y agradable. Destacan los pináculos del ábside de la Catedral, punto de reunión vespertino de las cigüeñas. De estilo gótico tardío, comenzó a construirse, con la colaboración desinteresada de los segovianos, en 1525, por la familia Gil de Ontañón, tras quedar destruida la Catedral Vieja –situada en los actuales jardines del Alcázar- durante la Guerra de las Comunidades en 1510. En su exterior, al oeste la fachada principal, conocida como Puerta del Perdón, junto a la que se extiende el Enlosado, un espacio utilizado para actividades culturales; la Puerta de San Geroteo, primer obispo de Segovia, al sur, y, al norte, la Puerta de San Frutos, construida en honor del patrono de la ciudad a principios del siglo XVII. Otro foco de interés es el ábside, que linda con la Judería Vieja, aderezado por contrafuertes y pináculos del gótico florido, de piedra caliza.

La grandiosidad y armonía de dimensiones define el interior. Observación pausada merecen las vidrieras (siglo XVI), el Retablo Mayor dedicado a Ntra. Sra. De la Paz (siglo XIV), la sillería del coro (fines del siglo XV) procedente de la Catedral Vieja, los bellos órganos barrocos, la rejería o el trascoro neoclásico que guarda la urna de la reliquia de San Frutos. Se recomienda la visita a las 18 capillas que se encuentran en la girola y en las naves laterales, con importantes pinturas y esculturas.

Claustro de la catedral. Segovia - España
Un claustro, de la escuela de Juan Guas, precede a las salas del Museo Diocesano, que cuenta con piezas de orfebrería, pintura, escultura, etc. Destaca la colección de tapices de Bruselas del siglo XVII que cubre los muros de la Sala Capitular. El Archivo Catedralicio conserva más de 500 incunables, entre ellos el Sinodal de Aguilafuente, primer libro impreso en España.

Frente a la catedral, se alza el Palacio del Marqués de Arco (siglo XVI) con un precioso patio renacentista. Más adelante aparece el antiguo Corral del Mudo, uno de los últimos vestigios de los corrales de los barrios judíos, que acoge un caserío tradicional de arquitectura de ladrillo con entramado de madera.

Casas nobles con esgrafiados y bonitos patios nos acercan hasta la Plaza de la Merced, con la iglesia románica de San Andrés, rincón típico de la ciudad y espacio verde que invita al descanso.

En el último tramo hasta llegar al Alcázar, atravesamos el barrio de Las Canonjías.

El perfil del Alcázar aparece como un buque imaginario sobre el tajo en el que confluyen los ríos Eresma y Clamores, festoneado por el escenario de ocres y azules de la llanura y la sierra. Le anteceden unos cuidados jardines con la estatua de los héroes de la Guerra de la Independencia Daoiz y Velarde, obra del escultor segoviano Aniceto Marinas. A la izquierda la Casa de la Química, construida en la época de la Ilustración y centro de investigación de Louis Proust.

A ambos lados del castillo se nos ofrecen espléndidas vistas del Pinarillo (con el cementerio judío) y la Iglesia de la Vera Cruz y Zamarramala.

Un profundo foso con puente levadizo abre paso a una fortaleza de ubicación privilegiada, posiblemente habitada desde la época celta. El castillo, convertido en Alcázar –residencia real- en el siglo XIII, adquirirá su fisonomía gótica en los tiempos de Juan II y Enrique IV. Su restauración ha sido continua tras un grave incendio ocurrido en 1862 y que ha ido restaurando artesonados, frisos, retablos y muros.

Ventanal gótico, Segovia
En la silueta del monumento destaca la torrecita de Alfonso X El Sabio, en el ángulo nore, desde la que este monarca estudiaba el firmamento y la torre de Juan II, de 80 metros de altura, con bellos esgrafiados y doce torrecillas adornando su volumen. A través de una empinada y extenuante escalera de caracol, el visitante puede acceder a la parte superior de la torre, desde donde se divisa una bellísima vista de la ciudad, así como los barrios de San Marcos y Zamarramala y la cantera de la que se extrajo parte de la piedra empleada en la construcción de la Catedral.

En el interior, y alrededor del Patio de Armas –marco habitual de conciertos de música de cámara- y del Patio del Reloj se sitúan las estancias.

Alcazar desde el pinarillo. Segovia - España
A la izquierda están las salas dedicadas al Colegio de Artillería; a la derecha, el Palacio de los Reyes de Castilla, núcleo principal del edificio. Sobresalen por su belleza la Sala de Ajimeces, con retratos de reyes y armaduras; de la Galera, con vidrieras modernas realizadas por el artista segoviano Carlos Muñoz de Pablos; del Trono –con una llamativa cúpula mudéjar-; de la chimenea; del Cordón; de las Piñas, con un artesonado formado por 92 piñas doradas; la Cámara Regia; Tocador de la Reina y Capilla, con un lienzo de Bartolomé Carduccio, entre otras estancias.

De todas ellas destaca la Sala de Reyes con un extraordinario artesonado de hexágonos y rombos dorados y una original friso en el que 52 imágenes policromadas y sedentes representan a los Reyes y Reinas de Asturias, León y Castilla desde Don Pelayo hasta Juana la Loca.

LAS CANONJÍAS

Puerta de la Claustra, Segovia
El origen de este barrio, antigua residencia de los canónigos, se remonta al siglo XII. Es el conjunto urbano mejor conservado de la ciudad alta. Comienza en la Plaza de la Merced y se extiende por las calles de Daoiz y Velarde, con sus casas de portadas románicas y bellos patios interiores coloreados por huertas o jardines.

La Puerta de Claustra es la única que queda de las tres que existieron cerrando el barrio. Las otras dos se demolieron para que pudiera pasar el cortejo nupcial de Felipe II y Ana de Austria. Conserva restos de esgrafiado renacentista y una imagen de la Piedad copia de la existente en la Catedral. En esta zona se ubicó la Casa de la Imprenta y la de la Inquisición e instalaron sus estudios artistas famosos como Ignacio Zuloaga y Maurice Fromkes. El pintor americano da nombre al jardín que aligera la estrecha calle del Eresma.

Por el Vallejo, donde se eleva la escultura de San Juan de la Cruz realizada por José Mª García Moro, sube empinada, la Calle Desamparados. En ella se encuentra la Casa Museo de Antonio Machado, tan sencilla y espartana como la habitó el poeta durante su estancia en Segovia. En el jardín que da acceso a la casa se encuentra un busto del poeta, obra de Emiliano Barral.

San Quince, Segovia
Bajando la calle, está la Plaza de San Esteban, interesante conjunto constituido por el Palacio Episcopal (siglo XVI), sede del Obispado desde el siglo XVIII, un edificio plateresco con fachada almohadillada y en su interior el Museo Diocesano (cuya visita recomendamos), y la Iglesia de San Esteban. Fruto del románico tardío, su torre es considerada una de las más bellas del estilo. Tras un incendio ocurrido en 1896, fue desmontada y reconstruida a principios de este siglo, durante el que se ha sustituido el chapitel barroco de pizarra por el actual. En su interior destaca un Calvario del siglo XIII.

Siguiendo la angosta calle, por la fachada lateral izquierda del palacio, llegamos a una pequeña placita en la que se encuentra la iglesia románica de San Quirce. Antigua Universidad Popular en los años 30 y actual sede de la Academia de Historia y Arte de San Quirce.

A su lado, encontramos un palacio barroco, dedicado hoy a Archivo Histórico Provincial.

Recorriendo el ábside de San Quirce se halla el convento de las Oblatas reconstruido en el siglo XVII por esta orden franciscana.

EL BARRIO DE LOS CABALLEROS

Torre de la Iglesia de San Esteban, Segovia
Entre las plazas de San Esteban y Colmenares se extiende el Barrio de los Caballeros en torno a las parroquias de la Trinidad, San Nicolás, San Martín, San Juan y San Sebastián, habitado en tiempo pasados por las nobles familias segovianas. Palacios góticos, renacentistas y barrocos conviven con conventos e iglesias románicas (algunas ya desaparecidas –San Pablo, San Facundo, San Román-) en un entramado netamente medieval.

La primera parada es el Palacio de Valdeláguila (siglo XVI), también conocido como Casa del Secretario de Felipe II. Su portada, de grandes dimensiones y con un arco de medio punto formado grandes dovelas es típica de las mansiones castellanas. Continuando por la angosta calle llegamos a un rincón apacible en el que se encuentra la Iglesia de La Trinidad, uno de los templos románicos mejor conservados de la ciudad, con un interior sencillo y auténtico que guarda pinturas de Benson y de Pontormo.

Enfrente, el convento de las Dominicas, complejo edificio fruto de diversas épocas, conserva tras sus altos muros –el lateral a la calle Trinidad con restos de saeteras probablemente el más antiguo de la ciudad- la clausura. El convento apunta a lo alto con el Torreón de Hércules, cerrado a las visitas, que perteneció a la familia de los Arias Dávila y conserva pinturas con escenas de caza y guerreros del siglo XIV.

La calle Trinidad está bordeada por casonas con patios segovianos y artesonados como el existente en el Palacio de los Campo. Junto a la iglesia está el Palacio de los Mansilla, edificio renacentista que integra elementos góticos y mudéjares con un patio relevante, actual Colegio Universitario de Segovia.

Torre de Hércules y de la Iglesia, Segovia
Avanzando un poco se llega a una placita ajardinada para desembocar en otro espacio arbolado, la Plaza de los Huertos. En ella se realiza el popular mercado al aire libre todos los jueves del año. El Torreón de Arias Dávila, (siglo XV), hoy sede de Hacienda, es una construcción de finalidad defensiva característica de la ciudad. Atravesando la calle Ildefonso Rodríguez está la plaza de la Reina Doña Juana, con la Casa de los Mercado Peñalosa, parte del antiguo palacio de Enrique IV. El edificio, muy dañado, guarda importantes yeserías de los tiempos de los Reyes Católicos.

Por la calle Angosta llegamos a la Plaza de los Espejos. La empinada calle de Grabador Espinosa nos descubre un sorprendente y recoleto espacio urbano. Contigua está la Plaza del Seminario, presidida por una iglesia jesuítica (finales del XVI) y el edificio del Gobierno Civil. Una callecita empedrada acerca a la plaza, dominada por el Palacio de Avendaño y recorrida por el final de las arcadas del Acueducto. Puede disfrutarse de la vista de la zona alta del monumento romano, aupado en el Postigo del Consuelo o bien, descendiendo desde Avendaño, toparse con la plaza de San Sebastián y la iglesia románica que le da nombre.

En la confluencia de la calle de San Juan con conde de Cheste se hallaba la Puerta de San Juan derribada en 1888 para facilitar el paso de carruajes. Las parroquias de San Juan de los Caballeros, San Facundo y San Pablo, estas dos últimas desaparecidas organizan el conjunto urbano cuyo núcleo acoge el mejor conjunto de palacios de la ciudad: la Casa de los Marqueses de Lozoya, con su portada románica; el Palacio de Quintanar (siglo XVI), hoy conservatorio de Música; el Palacio del conde de Cheste, hoy colegio de las Madres Concepcionistas; la Casa de las Canas (siglo XVI) y el Palacio de la Diputación Provincial o Casa del Marqués de Castellanos y de Uceda Peralta.

san juan de los caballeros, Segovia
Pasada la calleja que parte de la Casa de Lozoya, aparece la Plaza de Colmenares, antiguo coso donde los caballeros realizaban justas y juegos. En medio de la misma, ajardinada y con una frondosa vista del valle del Eresma, emerge el busto de Daniel Zuloaga, realizado por Emiliano Barral.

La Iglesia de San Juan de los Caballeros (finales del siglo XI) es una de las más antiguas de Segovia y se superpone a una probable basílica paleocristiana, origen de las sucesivas construcciones, cuya tradición se mantiene hasta nuestros días. Allí están enterrados Los Nobles Linajes de la ciudad.

En 1905 es adquirida y restaurada por Daniel Zuloaga, que la dedica a vivienda y taller de cerámica, transformándose posteriormente en museo familiar, con colecciones de cerámica y archivo documental. El conjunto pertenece al Estado.

Subiendo una escalinata de la calle de la Parra, surge la Plaza del 18 de julio, con las ruinas góticas del Convento de San Agustín. Tras ella la plaza de San Facundo protagonizada por la Casa del Hidalgo (siglo XVI), antiguo Museo Provincial, un edificio que conserva interior y exteriormente su esencia. En la misma plaza está el Palacio de Villafañe hoy ocupado por Caja Segovia.

SEFARAD SEGOVIA

Puerta de la Sinagoga Mayor, Segovia
Las primeras referencias al asentamiento de la población judía en Segovia datan del siglo XIII. Dos centurias más tarde, en el siglo XV, el colectivo, originariamente radicado en la Almuzara, San Andrés y San Miguel está repartido por toda la ciudad, exceptuando el Barrio de los Caballeros. En 1481 son cercados en la llamada judería, sin sufrir las persecuciones a las que fueron sometidos en otros sitios.

El barrio estaba cercado por siete arcos de ladrillo; el eje del núcleo era la llamada judería Vieja, antiguamente denominada Calle Mayor. La población –perteneciente a diferentes niveles económicos, desde potentados a gente humilde-, residía en casitas de mampostería y ladrillo con entramado de madera, sin patio y con corral interior.

El núcleo ha sufrido numerosas transformaciones, especialmente radicales en tres momentos: tras el Decreto de Expulsión, cuando los conversos rehabilitaron sus casas con escudos y patios porticados; cuando se construyó la nueva Catedral y en el siglo XIX, cuando la ciudad acometió mejoras urbanísticas y de saneamiento.

Iglesia del Corpus Christi. Segovia - España
Los años apenas han dejado rastro de las sinagogas, aunque el visitante puede recrear la antigua judería siguiendo la pista del urbanismo típicamente oriental conservado.

La judería se ubica en el lado sur del recinto amurallado, en el sector comprendido entre el Corpus y Las Canonjías. El eje principal es la Calle Mayor, hoy Judería Vieja. En 1492, con la expulsión, pasó a denominarse Barrionuevo. La importancia de la aljama hebrea puede calibrarse en las cinco sinagogas con que contó.

Sinagoga Mayor: ubicada en la actual calle Real. Según documentos entre 1373 y 1419 ya estaba consagrada al culto católico. Hoy es la capilla de una comunidad de monjas franciscanas. Su entrada es un corral típico, y el interior está definido por tres naves separadas por arcos de herradura sobre pilares octogonales. Las yeserías que la recubrían se perdieron en un incendio ocurrido en 1899.

Sinagoga Vieja: situada en la Plaza de la Merced, fue donada en 1492 por el rey Juan I a los frailes del convento de la Merced.

Sinagoga de Burgos: parece ser que perteneció a una comunidad de burgaleses que vinieron tras las revueltas de 1391. Estaba en la calle de Escuderos.

Sinagoga del Campo: En la calle Martínez Campos, en la zona conocida como Corralillo de los Huesos.

Sinagoga de los Ibáñez de Segovia: sustituyó a la Sinagoga Mayor. Fue adquirida por el Cabildo Catedralicio a la comunidad judía en 1492, unos días antes de la expulsión y sufrió muchas modificaciones en el siglo XVIII, ocupada actualmente por el colegio de las Jesuitinas, aún conserva unos arcos con yeserías.

Otros restos de la importante judería –que según la documentación tuvo dos madrasas o escuelas rabínicas-, es la Casa del Sol, antiguo matadero, citado en el Buscón, actual Museo, y la Puerta de San Andrés o Arco del Socorro, con su casería popular. El recorrido puede concluir en los jardines del Paseo del Salón, de época de Isabel II, recortado por el ábside con aire oriental del convento del Corpus Chirsti.

SEGOVIA EXTRAMUROS. VALLE DEL ERESMA. VISTAS PANORÁMICAS.

El arrabal de San Millán se extiende por la zona suroccidental de la ciudad. En tiempos se le conocía como el Arrabal Mayor y el barrio de Las Brujas. Era un núcleo artesano en el que vivían los moriscos que trabajaban las pieles, la lana y la albañilería. Partiendo del Azoguejo por la calle Fernández Ladreda, eje porticado y comercial de la ciudad, el visitante arriba a la Iglesia de San Clemente, románica, con atractivas pinturas en el interior. Más adelante emerge San Millán, importantísimo templo modelo de las iglesias románicas segovianas, ya que integra todas sus características tipológicas. Construido a imagen de la Catedral de Jaca, posee atrios castellanos y una torre que perteneció a un edificio anterior.

San Millan, Segovia
Descendiendo por la plaza del Doctor Gila, está la Casa del Crimen (siglo XV) y, cercana la Casa de la Tierra (siglo XVIII) que da nombre a la plaza. Edificio recientemente restaurado, con interesantes pinturas en la fachada y un patio interior. El caserío conserva su sabor popular, y se ha convertido en guardián involuntario de las piruetas nocturnas de adolescentes, que han elegido la zona como lugar de reunión.

A pocos pasos, subiendo las escaleras de la Bajada del Carmen y rodeando el actual edificio de la Caja de Ahorros, que ocupa el solar del antiguo Convento del Carmen, aparece de nuevo el Azoguejo. En la placita adoquinada situada a los pies del Acueducto se levanta una casa típica con entramado de madera, ocupada por el Mesón de Cándido; hace esquina con la calle de San Francisco, arteria de comercio y hostelería. Antiguamente era un nudo de comunicación, en el que se ubicaban posadas y mesones. Se conservan casas importantes, como la Casa del Sello, en la que, a partir de la segunda mitad del siglo XVII, residió la Junta que sellaba los Paños Segovianos.

Frente a ella, la Academia de Artillería, antiguo Convento de San Francisco (siglo XV), despliega su belleza con desdén, ocultando un brillante patio plateresco y una importante biblioteca.

Antiguo Convento de San Francisco. Segovia - España
Pasada la Casa de los Peces, surge la Plaza de Muerte y Vida, cuyo nombre encierra una leyenda. Después, aparece el pequeño rincón verde de la Plaza de Santa Eulalia, con una iglesia muy remodelada envuelta por el mejor conjunto conservado de arquitectura civil del XVI. Estaba rodeado por casas de tres pisos con soportales de granito; era el centro de los Linajes Comuneros.

Cerca se halla el Convento de Santa Isabel, de la orden franciscana. Fundado en 1486, en su interior destaca la reja, procedente de la antigua catedral.

Continuando por la calle Santa Isabel, con vestigios de casas con secaderos en la parte superior, aparece San Antonio el Real. El edificio fue palacio de verano de Enrique IV y en 1485, por orden real, es transferido a la orden franciscana, y posteriormente a las clarisas. La portada gótica, el calvario flamenco y un rico interior, capillas con retablos flamencos e impresionantes artesonados, los únicos de época, ya que los del Alcázar son fruto de la restauración, merecen una detallada visita.

Siguiendo el trazado del Acueducto surge la Plaza de El Salvador, realzada por la Iglesia de El Salvador, que entremezcla el estilo románico, gótico y barroco.

San justo y El Salvador, Segovia
Próxima está una pequeña joya, el templo románico de San Justo (siglo XIII), con unos bellos frescos interiores característicos del románico tardío.

Finaliza el periplo en la plaza de Díaz Sanz, parada tradicional de los pañeros, que aún conserva la Casa del Beato Alonso Rodríguez, además de una buena perspectiva vertical del Acueducto.

De nuevo nos encontramos en el Azoguejo. Tomando la calle Gascos o la Vía Roma llegamos a la Plaza de San Lorenzo.

El barrio de San Lorenzo con unas características urbanísticas muy peculiares, debido a la tipología de la edificación, ubicación junto al río y a su población, que desde siempre se ha ocupado del cuidado de sus huertas y la artesanía –principalmente la cantería-. En las riveras se conservan restos de un buen número de molinos que daban vida a las fábricas de paños, de harinas, borra o loza y que hoy son casas privadas. El barrio conserva su identidad como prueba la raigambre de fiestas populares como Las Águedas, Santa Bárbara –patrona de los canteros- o las patronales celebrada el 10 de Agosto.

La plaza, con casas de arquitectura popular, es el conjunto mejor conservado de la ciudad, además del centro de la vida del barrio; está rematada por una iglesia románica de proporciones muy armónicas.

Monasterio del Parral, Segovia
Al lado la Alameda de Santa Ana de los Huertos se extiende desde el Convento de San Vicente hasta el Monasterio del Parral. El que fue primer parque público dependiente del Ayuntamiento, es un lugar propicio para el paseo y el descanso, con huertas y árboles.

Entre sus copas asoma San Vicente el Real. El edificio está habitado por religiosas de clausura, que viven de su huerta.

En el borde de la Alameda se halla el Convento de Santa Cruz la Real, fundado por los Reyes Católicos a partir de iglesias románicas anteriores descubiertas en recientes excavaciones; entre sus priores destaca Torquemada. La iglesia de grandes dimensiones posee una portada gótica de Juan Guas. Al lado está la Cueva de Santo Domingo.

Desde este punto puede regresarse a la parte alta de la ciudad por la Puerta de San Cebrián o bien continuar hasta el Alcázar siguiendo la muralla.

Convento de Santa Cruz. Segovia España
Si el paseante elige continuar dentro del a Alameda se topará con el Monasterio del Parral, fundado por Enrique IV en 1447 y obra de Juan Guas. Su fachada está inacabada, y muestra, labradas, las armas de los Villena. En el interior hay bóvedas estrelladas y un retablo plateresco del siglo XVI, con la imagen de la Virgen del Parral. Monjes Jerónimos preservan el silencio en sus cuatro claustros; sólo está permitida la entrada al Patio de la Alberca.

Cruzando el puente sobre el Eresma está la Fábrica de la Moneda y, más allá, a través de la Puente Castellana, bajo la vigilancia del perfil de navío del Alcázar, se despliega el Barrio de San Marcos.

El antiguo barrio de hortelanos ha adquirido trazas de zona residencial, sin perder su belleza. En esta zona se encuentran restos de las iglesias segovianas más primitivas hoy desaparecidas: Santiago, San Blas y San Gil, que se dice que fue la primera catedral de Segovia fundada por San Geroteo.

Desde la Iglesia de San Marcos, románica y sencilla, siguiendo el camino hacia Zamarramala está la Vera Cruz, fundación de los Caballeros de la Orden del Temple. La iglesia de planta central posee un interior muy sobrio y emocionante, con un halo misterioso. Tiene dos plantas con bóveda de crucería al estilo musulmán, con arcos entrecruzados.

Bajando de nuevo, el Convento de los Carmelitas guarda los restos de San Juan de la Cruz.

Veracruz y Convento, Segovia
Compañera de la coqueta Alameda es la Iglesia de la Fuencisla, patrona de Segovia. El templo, realizado por Pedro de Brizuela, contiene una importante obra de rejería del siglo XVIII, donada por el Gremio de Cardadores. El espacio se cierra con el Arco de la Fuencisla.

Si el paseante aún quiere descubrir otros vestigios como el Molino de los Señores, en la ribera del río o San Pedro Abanto, antigua Iglesia mudéjar (San Juan de Requijada) hoy dedicado a mesón, debe traspasar el Arco.

Si la ruta se realiza en automóvil, puede subirse por la frondosa Cuesta de los Hoyos –se recomienda la magnífica vista del perfil sur de la ciudad- culminada por el Hospital de Sancti Spiritu, hospital de los constipados (operarios de la industria lanera).

La ciudad amurallada está delimitada de forma natural por los ríos Clamores y Eresma. Un segundo cinturón está formado por el verdor de las huertas y los árboles que la rodean.

A la iniciativa de la Sociedad Económica de Amigos del País, establecida en tiempos de Carlos III, se debe la plantación del cinturón verde.

Panorámica desde Peñas Grajeras, Segovia
El 11 de abril de 1947 se declaraba “Paraje Pintoresco” el conjunto de alamedas y arbolado de la ciudad.

Es recomendable realizar la circunvalación de Segovia, en coche. Pero, si quiere disfrutar de una reposada visión de ambos lados del casco viejo y su muralla, reconocer los perfiles de las torres de las iglesias y torreones de los palacios, y caminar por frondosos y tranquilos paseos, puede acercarse, a pie a los diferentes tramos señalados.

El Mirador del Terminillo, en la carretera de Valladolid, bajo el Parador de Segovia, ofrece la visión de la vertiente norte de la ciudad. La Piedad, en la vertiente sur, en la carretera que conduce a Villacastín y el tercero en la carretera de Arévalo y Zamarramala.

SEGOVIA DE NOCHE

En la noche resalta el perfil de la ciudad con los afilados pináculos de la catedral, las altas torres de sus iglesias románicas y los torreones de las casonas nobiliarias con el juego mágico de lo sugerido y lo obvio conseguido a través de una cuidada iluminación monumental.

Un paseo nocturno por el centro histórico nos devuelve una nueva visión de la ciudad. Las viejas fachadas con sus esgrafiados presentan un matiz especial, un nuevo color y textura. Se descubren rincones que a la luz del día han pasado desapercibidos, nuevas escenografías urbanas y un silencio roto por los numerosos toques de campanas de los conventos de la zona alta.

En verano, las terrazas se adueñan de las plazas como concurrido lugar de reunión de los segovianos, veraneantes, turistas que acaban de descubrir la belleza de Segovia y gentes del espectáculo que después de la función quieren llevarse una nueva visión de la ciudad y sus gentes.

La importante programación cultural de Segovia, a partir de mayo y hasta finales de septiembre, propicia este ambiente nocturno: Teatro Juan Bravo, Festival Internacional de Títeres de Segovia –TITIRIMUNDI-, folk Segovia o el Verano Musical de Segovia.

Una invitación a disfrutar la noche.

RUTA DE LOS REALES SITIOS

Durante siglos, el sur de la provincia y más concretamente, tres puntos, La Granja de San Ildefonso, Valsaín y Riofrío, han sido la “casa de juegos” de los monarcas españoles.

Es probable que fueran los Trastámara quienes fundaran el primero de estos “refugios”, el Palacio de Valsaín. Hoy sólo puede adivinarse, con los muros derruidos, la estructura de este edificio, que vivió su época dorado en los siglos XVI y XVII, truncada por un incendio ocurrido en 1697. Parte de los materiales de Valsaín fueron reutilizados en el espléndido Palacio de La Granja de San Ildefonso, que comenzó a construirse en 1721. En la gracia armónica de sus muros y en las deliciosas estatuas sumergidas en el paraíso vegetal de sus jardines aún se respira el espíritu caprichoso que iluminó su nacimiento, prendido por Felipe V y su esposa Isabel de Farnesio. El palacio, antecedido por edificios que albergaron los servicios reales y de palacio –entre ellos, la Real Fábrica de Vidrios y Cristales, actual Centro Nacional del Vidrio-, es una obra del barroco español construida al gusto francés e italiano. Fue ideado por Ardemans al igual que la Colegiata, que guarda en su interior el Panteón Real donde están enterrados Felipe e Isabel. Fuera, en los magníficos jardines, dioses, ninfas y otras criaturas mitológicas dominan los juegos de agua de las fuentes y avenidas versallescas sobre el paisaje asilvestrado por la bella flora originaria –tilos, arces, fresnos-.

En un alto rodeado de un bosque de encinas poblado por gamos se halla el Palacio de Riofrío. La propiedad fue arrendada por primera vez por Felipe V en 1742. Fue residencia de caza –conserva un completo museo cinegético- de los monarcas españoles, incluido Alfonso XII, que la escogió como retiro a la muerte de María de las Mercedes. También tiene interés la pinacoteca, la majestuosa escalera de honor, y los papeles pintados de la época.

Por último, se recomienda visitar la Iglesia de Trescasas, del siglo XVIII, con interesantes pinturas en su interior.

RUTA DE LOS CASTILLOS

Para completar el itinerario de la ruta de los castillos hemos de tomar la carretera N-II0 Soria y discurrir por los numerosos pueblos serranos, con una notable arquitectura popular e iglesias románicas con pequeños atrios al estilo castellano.

Panorámica de Pedraza, Segovia
Pedraza de la Sierra se dibuja en lo alto de un cerro. Paseando por la villa, el visitante puede descubrir rincones recoletos, edificios recios y señoriales y el Castillo de los Velasco (1516) cuyas ruinas fueron compradas por Ignacio Zuloaga para establecer su estudio.

La fortaleza, de planta poligonal se encuentra situada en un extremo de la villa y separada de ella por un foso excavado en la roca. Conserva una torre cuadrada de tres pisos y su antiguo patio de armas hoy se ha convertido en un jardín en el que, en verano, se celebran Los Conciertos de las Velas.

Muy próximo está el condado de Castilnovo, con su romántico castillo, descolgado de un cuento de hadas; de gusto mudéjar, data del siglo XIV. Es un edificio de planta trapezoidal, con seis torreones redondos y rectangulares, construido con hileras de ladrillo y mampostería. En sus muros se abren multitud de ventanas ajimezadas que aligeran la construcción. En la actualidad alberga a la Asociación Hispano-Mexicana.

Después, Sepúlveda, con un importante recinto amurallado del que se conservan cuatro puertas de las siete con las que contó en su origen, que da paso a una Plaza Mayor soportalada cuya identidad la confiere el Castillo, aupado sobre el antiguo Ayuntamiento. Originariamente la fortaleza fue romana, pasó luego a ser alcazaba árabe y finalmente a palacio cristiano.

De regreso a Segovia el viajero puede tomar un café bajo los soportales de la Plaza Mayor de Turégano para visitar posteriormente la espléndida construcción del Castillo-Iglesia: el templo románico de San Miguel fue la raíz de la fortaleza (siglo XV), obra de Juan Guas y Gil de Hontañón, sobre la que se van añadiendo superponiendo edificaciones militares en siglos posteriores.

RUTA DE LOS PUEBLOS SERRANOS

Para recorrer los caminos de la ruta de los pueblos serranos tomamos la vía que marca la Cañada de la Vera de la Sierra, por la que discurre en paralelo la carretera de Soria. Como recuerdo de la industria lanera podemos visitar el esquileo de Cabanillas recortado sobre el fondo tenemos el paisaje del puerto del Malangosto.

Ermita de la Virgen de las Vegas. Segovia - España
Continuamos por pequeños pueblos, como Sotosalbos, con iglesias románicas de arquitectura popular y una economía basada en la gastronomía: asado de cordero.

Una artesanía especializada en el mueble y el equipamiento de la casa rural componen una serie de establecimientos con encanto que se suceden a lo largo de toda la ruta.

En Collado Hermoso, se recomienda la visita a las ruinas del monasterio cisterciense de Santa María de la Sierra, situado en un hermoso paraje natural, donde bajo la influencia de la Cañada Real que lo atraviesa se conforma su gastronomía, pudiendo disfrutar se sus Hornos de Asar y su caldereta de cordero al estilo pastoril así como de su bollería artesanal.

Siguiendo la carretera y pasando por la ermita de la Virgen de las Vegas llegamos a Pedraza de la Sierra. Un conjunto medieval perfectamente conservado, con su plaza mayor soportalada y un caserío restaurado como segunda residencia, hacen de esta Villa un atractivo arquitectónico, gastronómico y de ocio para el visitante.

A pocos kilómetros encontramos Sepúlveda, villa de señores y cabeza de la antigua Comunidad de Villa y Tierra.

Al llegar encontramos una panorámica impresionante que se recorta frente al puerto de Somosierra: en la parte más baja el puente romano, huella de sus primeros pobladores; el recinto amurallado se caracteriza por típicas calles empinadas bordeadas de casonas blasonadas. Por último destacar el conjunto de magníficas iglesias románicas cuyas torres resaltan un perfil personalísimo.

Plaza portificada de Pedraza, Segovia
Los ríos Caslilla y Duratón han hecho posible, con el transcurrir del tiempo, un paisaje hoy declarado Parque Natural: las Hoces del Duratón. Es un paisaje abrupto, labrado en la tierra con cortados verticales en cuyo fondo destaca el color del agua y en cuyas paredes anidan el buitre leonado y otras especies de aves rapaces y carroñeras.

En el pueblo de Duratón podemos destacar los restos arqueológicos de una necrópolis visigoda.

A continuación, Riaza. Su corazón palpita en la plaza, utilizada como coso de toros y se extiende por las calles cuajadas de arquitectura popular. Más adelante, en Riofrío de Riaza puede visitar el Hayedo de la Pedrosa y perderse por recónditos pueblos como El Muyo y Majalrayo, que preservan su intimidad tras muros de pizarra negra o de tierras rojas como Alquité o Villacorta.

Madriguera y El Pico de Grado. Segovia
A 6 kilómetros de Riaza se halla la estación de La Pinilla y el santuario de la Virgen de Hontanares. Otra parada provechosa es Santa María de Riaza, con su bonita iglesia parroquial cubierta de artesonado morisco.

La zona nordeste es una de las partes más inéditas y bellas de la provincia. Centros especiales de atención son las villas amuralladas de Maderuelo y Ayllón. Esta última vivió sus mejores horas en la Edad Media, siendo señorío de don Álvaro de Luna. Penetrando en la ciudad por El Arco, medieval, se alza el Palacio isabelino de Juan de Contreras (1497). Cerca se encuentran la Plaza Mayor, bien conservada, las iglesias de San Miguel, Santa María, San Juan y el Convento de San Francisco. Ondea graciosa sobre la localidad la Torre de La Martina, construida sobre un cerro en el que se han descubierto restos de distintas épocas.

El regreso a Segovia se realiza por la carretera N-110 que nos lleva a Prádena, coqueto pueblo en cuyo subsuelo se encuentra la Cueva de los Enebralejos

En Navafría, localidad enclavada en un privilegiado entorno natural, con pinares que cubren el nacimiento del río Cega en el Nevero, se encuentra el Martinete, ingenio movido por agua, donde aún se fabrican unos calderos de cobre únicos.

RUTA DEL ROMANICO

Parte del valle abierto desde la carretera de Soria y recorre multitud de pueblecitos interesantes, conocidos como la “ruta del cordero”, por razones obvias.

Torrecaballeros, aparte de por su iglesia ha alcanzado popularidad por su excelente oferta de mesones, restaurantes y comercio turístico. Más adelante está Sotosalbos, con su iglesia románica. Originaria del siglo XI, ha experimentado remodelaciones que no le han restado un ápice de belleza. Cerca están las ruinas del monasterio cisterciense de Santa María de la Sierra (siglo XIII). Desde Sotosalbos, hacia el norte llegamos a Pelayos del Arroyo con restos de pinturas murales del siglo XIII con escenas de la vida de San Vicente y tablas del siglo XV.

Iglesia de Sotosalbos. Segovia - España
Otras iglesias de interés y netamente populares en la misma zona son: Tejares, Tenzuela, La Cuesta, El Guijar de Valdevacas, Turégano y Torre Val de San Pedro.

Más adelante, a pie de carretera se halla la ermita de Ntra. Sra. De las Vegas, una iglesia románica elevada sobre restos de una villa romana que conserva en su interior una posible piscina de bautismo por inmersión y restos de pintura.

A continuación, la villa amurallada de Pedraza de la Sierra se dibuja altiva en el alto de un cerro. El núcleo gozó de gran prosperidad económica durante la Edad Media: la lana de sus ovejas merinas era exportada al norte de Europa. Aún conserva la ciudad el olor medieval, impregnado en su piso empedrado y en la hermosa plaza, animada por tabernas y una farmacia con sabor de época. En su paseo, el visitante puede descubrir rincones recoletos y edificios sólidos como el Palacio de la Inquisición –humanizado y convertido en magnífico mesón-, el Castillo de los Velasco (1516), cuyas ruinas fueron compradas por Ignacio Zuloaga, o la antigua cárcel, a la que se accede traspasando la única puerta que se conserva en la muralla: la Puerta de la Cárcel.

Las numerosas casas blasonadas son la prueba del auge económico del que gozó la villa hasta el siglo XVII.

Desde Pedraza, siguiendo hacia el norte, llegamos a Orejana en cuya iglesia destacan los capiteles del pórtico.

El principal foco del románico de la provincia es Sepúlveda. Desde el mirador se aprecia la vista general de una ciudad que fue cabecera de la Comunidad de Villa y Tierra. Tuvo una importancia capital en la Edad Media –Alfonso VI confirmó su fuero-, época en la que se construye la muralla.

La plaza mayor con soportales y presidida por el antiguo Ayuntamiento, del siglo XVII, presenta un notable conjunto de casonas de arquitectura popular. Paseando por su calles pueden hallarse huellas de las antiguas morería y judería, además de algunas importantes iglesias románicas, entre ellas El Salvador, inspirada en Jaca, La Virgen de la Peña, con un poco frecuente tímpano decorado, San Bartolomé, San Justo y Santiago (hoy Centro de Interpretación del Parque Natural “Hoces del río Duratón”).

Es conveniente acercarse a la iglesia románica del pueblecito de Duratón. A pocos kilómetros, siguiendo una serpenteante carretera, está San Frutos del Duratón. En el paisaje espectacular de las Hoces del río Duratón se encuentra el Priorato de San Frutos (siglo XI), lugar de retiro del Santo, patrón de Segovia, al que la población recuerda en la tradicional romería del 25 de octubre.

Más adelante está Maderuelo, con su silueta medieval trazada sobre el embalse de Linares. Visitas interesantes son las iglesias de San Miguel y Santa María y la Ermita de la Vera Cruz, cuyas pinturas se conservan desde 1946 en El Prado.

Los privilegios del paisaje y de la historia han macerado estas tierras. Tras Navares de las Cuevas, con la ermita de la Virgen del Barrio (posiblemente prerrománica), se esconde Montejo de la Vega. Esta villa medieval acoge ahora al Refugio del Buitre Leonado, además de la Ermita del Casuar, cobijada en un lugar bellísimo.

Más al norte aparecen las villas de Sacramenia, con los restos del monasterio cisterciense de San Bernardo y la ermita de San Miguel y Fuentidueña, con un importante recinto amurallado y un conjunto románico muy perdido.

En la parte superior de la población se encuentran los restos de San Martín, cuyo ábside se trasladó a Nueva York.

RUTA DEL MUDEJAR

Comienza la ruta por la carretera Segovia-Ávila, y atraviesa la llamada Tierra de Pinares, coloreada por pino resinero y campos de trigo y cebada. Desviándonos por la C-605 llegamos a Santa María de Nieva con un importante conjunto monástico en cuya colegiata pueden verse decoraciones de ladrillo en esquina típicamente mudéjares.

La siguiente parada es Nieva, de preciados viñedos que vienen produciendo un gran vino desde el siglo XIV. Se recomienda la visita a sus bodegas. En la Iglesia de San Esteban los arcos que decoran el exterior del ábside son de ladrillo.

Coca es el siguiente punto del itinerario. El acceso a la villa, que ondea sobre los ríos Eresma y Voltoya, se realiza a través de un arco, vestigio de sus antiguas murallas, flanqueado por dos verracos.

Cuna de Teodosio (siglo IV), fue feudo de los Fonseca que construyeron la fortaleza (1453) de etilo gótico mudéjar con una importante decoración de esgrafiados y pinturas.

Otros restos de enorme interés son las torres de San Nicolás, una antigua iglesia del siglo XII y Santa María la Mayor de estilo gótico tardío en cuyo interior destacan los sepulcros de los Fonseca.

En el camino de Coca a Cuéllar está Samboal y la Iglesia de San Benito con un ábside y presbiterio mudéjares.

Cuéllar, es el segundo núcleo de población de la provincia, habitado desde tiempos remotos. Tonos rosas y grises colorean el perfil de la ciudad, que conforma un conjunto muy característico, dividido en parroquias o barrios. Está circundada por una doble muralla con dos arcos de entrada, el “alto”, que une el Castillo con San Martín y San Esteban, y el “bajo”, junto a la plaza. En la parte más elevada de la villa está el Castillo, que perteneció al duque de Alburquerque y fue utilizado como prisión, como tristemente comprobó Espronceda. Son interesantes las nobles casonas que enaltecen la Plaza Mayor y la plaza de San Gil. Los edificios religiosos pertenecen casi todos al estilo mudéjar: San Martín, San Andrés, San Esteban, San Miguel, Santa Marina, El Salvador, La Concepción, etc., A pocos kilómetros está el Santuario de Nuestra Señora del Henar (siglo XVIII).

De regreso a Segovia podemos visitar Fuentepelayo con la iglesia de Santa María la Mayor, cuya fachada procede de la antigua catedral de Segovia y el templo de El Salvador con un precioso artesonado mudéjar. Aguilafuente también posee unas interesantes iglesias, la de San Juan y la de La Asunción de Nuestra Señora, con obra de ladrillo.

RUTA DEL GOTICO

Tomando la carretera de San Rafael y, superada esta localidad, se halla El Espinar, un pueblo de veraneo que conserva un recio conjunto de arquitectura popular en piedra, además de la iglesia parroquial, dedicada a San Eutropio (1572), en cuyo interior se encuentra un magnífico retablo realizado por Francisco Giralte y Alfonso Sánchez Coello. Próxima se encuentra la Ermita del Cristo del Caloco, honrado en una romería celebrada el domingo siguiente al 14 de septiembre.

Interior de la Iglesia de Villacastín. Segovia - España
En los aledaños de esta población se encuentran iglesias como las de La Losa y Otero de Herreros. En Valdeprados merece la pena visitar la casona de los condes de Puñonrostro con un torreón defensivo con fuertes matacanes.

Más hacia el norte, y siguiendo el recorrido de la Sierra de Guadarrama se llega a Villacastín con un caserío popular interesante que rodea a la plaza porticada. Destaca la iglesia de San Sebastián (1529), construida sobre planos de Rodrigo Gil de Hontañón, cuyo interior de tres naves está cubierto por bóvedas de crucería.

Cerca de Villacastín aparecen las ruinas del monasterio de San Pedro de las Dueñas con una iglesia del primer gótico y un claustro de doble arquería.

A continuación, Martín Muñoz de las Posadas conserva pequeños vestigios de su pasado esplendoroso en su plaza mayor, con soportales y ayuntamiento renacentista, y el magnífico Palacio del Cardenal Diego de Espinosa. La iglesia parroquial, de estilo gótico tardío, esconde un cuadro de El Greco, conocido como lienzo del Calvario.

Santa María la Real de Nieva es una localidad nacida alrededor del monasterio de Frailes Mendicantes de Santo Domingo (1414-1432), fundado por la reina Catalina de Lancaster, esposa de Enrique III de Castilla y regente durante la minoría de edad de su hijo Juan II. Su iglesia está dedicada a Nuestra Señora de la Soterraña.

Posee una portada al norte, aderezada por una bella decoración, y un claustro gótico tardío sostenido por capiteles finamente labrados. A su cobijo se celebran los días 7 y 8 de septiembre las Fiestas de la Soterraña y la inquietante Procesión de los Cirios.

Antes de regresar a Segovia merece la pena acercarse a Paradinas, con una iglesia gótica, y contemplar los restos de mosaicos romanos que se encuentran en su interior y después, volviendo a Santa María de Nieva, camino de la siguiente etapa: Carbonero el Mayor, es preciso detenerse en Domingo García para visitar el Cerro de San Isidro con un importante conjunto de arte rupestre.

La Iglesia de San Juan Bautista en Carbonero el Mayor, presenta fábrica gótica en su interior, con tres naves divididas en cuatro tramos cubiertas por bóvedas de crucería de piedra. La cabecera gótica fue sustituida por una obra barroca.

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