Sanfermines en Navarra, una fiesta universal
Navarra - España
Los Sanfermines es una fiesta que se vive en la calle y en la que cada persona participa en la apasionante tarea de crearlas cada día; una fiesta para todos los gustos. Por el norte, sur, este y oeste; Navarra es una Comunidad que cautiva
Els Blaus de Roses

navarra - españa, sanfermines en navarra, una fiesta universal

SAN FERMINES, NAVARRA. LA FIESTA UNIVERSAL


Por el norte, sur, este y oeste; Navarra es una Comunidad que cautiva. La magia se abre al viajero a través de una Naturaleza que emociona. Desde el desierto de las Bardenas Reales (Reserva de la Biosfera) hasta la Selva de Irati (el bosque de los bosques), los valles navarros guían al viajero por una geografía donde el agua y el aire puro mantienen la memoria del Reyno de Navarra. La Historia de un Reyno, de antiguos reyes, sigue presente en sus paisajes, pueblos, castillos, iglesias y fortalezas. Historia que ha marcado el carácter de todo un pueblo.

Puerta de entrada del Camino de Santiago. La ruta jacobea recorre Navarra por sus cuatro costados. Más de 300 kilómetros jalonados de joyas arquitectónicas. El Camino ha propiciado durante siglos la fusión y el encuentro de culturas y civilizaciones. Pamplona, la capital del viejo Reyno, es buen ejemplo de ello. Cruce de caminos y puerta de acceso a la Península, Pamplona mantiene intacta su historia y su rico patrimonio artístico. Se trata de una ciudad verde rodeada de murallas y fortificaciones. Su Ciudadela es la primera que se construyó en la Península. 

Navarra, colgada de los Pirineos y mecida por el Río Ebro, se encuentra en una privilegiada situación geográfica que le hace ser el perfecto campamento base para conocer los encantos de las ciudades vecinas. A un paso del mar Cantábrico, de la pintoresca San Sebastián, de la moderna Bilbao o de las increíbles playas de Biarritz y de la Côte d’Argent de las Landas. Esta geografía hace de Navarra un encuentro de climas que se traducen en una increíble diversidad gastronómica; en productos autóctonos e irrepetibles: verduras, carnes con sabor, foies, hongos, vinos (rosados, blancos y tintos), pacharán... La gastronomía navarra recoge la tradición y la une con las últimas tendencias, consiguiendo así una cocina sincera. 

Pasado, presente y futuro. Navarra es una Comunidad innovadora, que ama sus raíces y al mismo tiempo vive mirando al futuro. De hecho, Navarra ha sido y es pionera en la utilización de energías renovables, en medicina y en educación. Una comunidad experta en calidad de vida. Y es que Navarra es una región de Gente auténtica y solidaria, donde las historias y leyendas perduran a través de Tradiciones ancestrales y Fiestas Populares que enraízan la fidelidad de los navarros a su tierra. Sin duda, San Fermín, la fiesta universal, reúne todas las condiciones de la autenticidad de Navarra y de la hospitalidad de sus gentes. 

San Fermín y Navarra, la fiesta y la calma. Navarra ofrece al viajero un Turismo tranquilo-slow tourism; momentos especiales a aquellos viajeros que disfrutan de cada momento, de la contemplación y de la charla sin prisa. En definitiva, a aquellos que aman la vida. Navarra es un lugar para perderse y volver a encontrarse. Tan solo hay que respirar hondo y dejarse abrazar.

SAN FERMÍN, DEL 6 AL 14 DE JULIO

Las calles eran una masa sólida de gentes danzando. La música era algo que golpeaba y latía con violencia. Todos los carnavales que había visto palidecían en su comparación”. Así definía el escritor Ernest Hemingway en el año 1923 el día que descubrió por primera vez las fiestas de San Fermín. Y la historia no ha cambiado mucho. Lo cierto es que del 6 al 14 de julio Pamplona se convierte en la capital del mundo, en el encuentro de multitud de culturas; en la ciudad en la que nadie se siente extraño.

Las fiestas de San Fermín se configuran en cada uno de los rincones de la calles de Pamplona; en cada uno de los 12.240 minutos que completan las 204 horas de alegría y diversión. En la Pamplona por San Fermín nadie puede sentirse extraño. 

El carácter abierto y participativo, impregnado de una universal hospitalidad, es el rasgo identificativo y genuino de los Sanfermines. Tan solo se exige un requisito: zambullirse en la fiesta, hacerla propia, manteniendo un enorme respeto hacia los demás. Sin duda, es la alegría en estado puro. “El que no ha estado por San Fermín en Pamplona no sabe lo que es divertirse”, decía el cronista Castro y Serrano en el año 1893. Y no le faltaba razón, ya que actualmente los Sanfermines son calificados como “la fiesta más divertida de Europa” o “uno de los viajes más auténticos que se pueden realizar en la vida”. 

Los Sanfermines son una fiesta que se vive en la calle y en la que cada persona participa en la apasionante tarea de crearlas cada día. La fiesta para todos los gustos.

SAN FERMÍN, 24 HORAS DE FIESTA CONTINUA

A las 6.45 horas de la mañana, todos los días menos el 6 de julio, la banda de música La Pamplonesa se reúne en la plaza Consistorial para anunciar con su música el inicio de un nuevo día. Son las Dianas

Con el encierro, a las 8.00 horas, comienza cada mañana, desde el día 7 de julio, la fiesta. Tras el encierro, en la Plaza de Toros se procede a la suelta de vaquillas emboladas, un espectáculo divertido pero peligroso. 

El final del encierro marca el inicio de la fiesta diurna. El desayuno típico en Pamplona es chocolate con churros en cualquier bar de la calle Estafeta o de la plaza del Castillo. Para las 9.00 horas regresa la fiesta y la música. En el Casino Principal de la plaza del Castillo se celebra todos los días el Baile de la Alpargata, al que solo se puede acceder mediante invitación.

A las 9.30 la calle se vuelve a inundar de colorido, música y fiesta. Esta vez para los más pequeños con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, que desde la Estación de Autobuses recorre las calles del Casco Viejo y del Ensanche. 

Mientras los pequeños se divierten corriendo delante de los kilikis, el resto de la humanidad sanferminera inicia, hacia las 9.45 horas el almuerzo. Una liturgia que no hay que perderse. Y si es 7 de julio y son las 10.00 de la mañana debemos acudir a la Procesión de San Fermín. Desde la iglesia de San Lorenzo parte la comitiva para acompañar la imagen del Santo, que recorre varias calles del Casco Antiguo. El día 14 a las 10.45 se celebra la Octava. La mañana se completa con espectáculos taurinos, festivales folclóricos, deporte rural, jotas y espectáculos para niños y mayores.

Pero si estamos en Pamplona el día 6 de julio a las 12.00 del mediodía, hay que disfrutar del Chupinazo. El cohete se lanza desde la plaza Consistorial y la marea blanca y roja se expande por todas las calles del Casco Antiguo.

El apartado en la Plaza de Toros (13.00 horas) es el paso previo para el aperitivo (prueba los pinchos) y a la comida. Con el desfile de las mulillas a las 17.30 horas desde la plaza Consistorial comienza la fiesta vespertina, donde la corrida de toros (18.30 a 20.30) marca el ritmo de la ciudad. No te pierdas la salida de las Peñas de la Plaza de Toros. Los más pequeños pueden disfrutar con las atracciones infantiles en la plaza Conde de Rodezno, en las Barracas o en el Circo. 

A las 20 horas el día 6 de julio se celebran en la iglesia de San Lorenzo las Vísperas en honor a San Fermín; y a esa misma hora arrancan las verbenas para todas las edades. Tras la cena llega desde la plaza de Santiago el toro de fuego (22.00 horas) y el inicio de los partidos de pelota del Torneo de San Fermín en el frontón Labrit (22.15 horas). A esa misma hora se lleva a cabo el encierrillo, donde los toros que protagonizan el encierro hacen el recorrido desde los corralillo del Gas a los de Santo Domingo (es preciso contar con un pase). 

Los fuegos artificiales del Concurso Internacional (23.00 horas) inundan de luz el cielo de la ciudad. Desde aquí y hasta la madrugada los conciertos y las verbenas entonan las calles de Pamplona. Si es 14 de julio y son las 24.00 horas significará que los Sanfermines han terminado. Desde la plaza Consistorial se entonará el Pobre de Mí.

CHUPINAZO

A las 12 del mediodía del 6 de Julio miles de personas se concentran en la plaza Consistorial, ante la fachada del Ayuntamiento, para enarbolar el pañuelo con ambas manos y corear de manera unánime el grito de las fiestas: “San Fermín, San Fermín, San Fermín…”

Tres minutos antes de las 12 del mediodía, en el balcón central del segundo piso del Ayuntamiento, engalanado para la ocasión, la persona encargada de prender la mecha del cohete hace su aparición. En el primer piso, los clarineros dan el aviso del inmediato lanzamiento. 

A las doce en punto el Chupinazo se alza para ser el protagonista de una de las imágenes internacionalmente más conocidas. Al grito de “Pamplonesas, pamploneses… ¡Viva San Fermín! (¡Viva!, responde la plaza) Iruindarrak Gora San Fermín! (Gora!, retumba el gentío).

Y la alegría se prende como un reguero de pólvora por las arterias de toda la ciudad. Comienza nueve días de auténtica diversión.

Sin embargo, los pamploneses comienzan la fiesta dos horas antes. La tradición marca que las cuadrillas se junten a eso de las 10 de la mañana para almorzar generosamente y reunir fuerzas para afrontar la larga jornada que supone el 6 de julio. En cualquier bar de cualquier calle mozos y mozas comparten su nerviosismo alrededor una mesa. En San Fermín es esencial la nutrición y la hidratación. 

Tradicionalmente, el lanzamiento del Chupinazo siempre ha recaído en personas ligadas al Ayuntamiento de Pamplona, principalmente concejales. La designación de la persona encargada de lanzar el Chupinazo es potestad del alcalde. En el año 1980 se estableció el criterio de ceder cada año el lanzamiento del cohete a un grupo político municipal. El ciclo se renueva cada cuatro años, con el cambio de mandato. La primera mujer que lanzó el Chu­pinazo fue la concejala Elisa Chacartegi Sánchez, en 1981.

¿Dónde ver el Chupinazo? 

Plaza Consistorial. En el momento del Chupinazo se agolpan en ella más de 12.000 personas, sin contar las 30.000 que pueblan las calles adyacentes. Para acceder a la plaza hay que acudir con al menos dos horas de antelación y aguantar la lluvia de toda clase de bebidas. Es conveniente llevar calzado deportivo y ropa cómoda. Es completamente desaconsejable acudir con niños o personas mayores, o si se es propenso a mareos o claustrofobias. 

Balcones. Otra posibilidad es alquilar uno de los balcones que dan a la plaza Consistorial. Semanas antes del inicio de las fiestas, en muchos de ellos cuelgan carteles con teléfonos de contacto para su alquiler. 

A través de pantallas gigantes situadas en diferentes puntos de la ciudad.

HISTORIA

El lanzamiento del Chupinazo desde el Ayuntamiento se realiza desde el año 1941. El primer Chupinazo de la historia lo lanzó Joaquín Ilundáin, recogiendo así una tradición que comenzó en el año 1901, cuando se adoptó el hábito de lanzar varios cohetes en la plaza del Castillo al llegar el mediodía del día 6 de julio. Hasta entonces, el primer acto festivo de los Sanfermines era la marcha de las autoridades municipales hasta la iglesia de San Lorenzo para participar en la función religiosa de las Vísperas cantadas en honor a San Fermín. Desde el año 1941, el Chupinazo se ha celebrado todos los años.

EL ENCIERRO


Junto a la Procesión y al Chupinazo, el encierro es el símbolo de los Sanfermines. Es la imagen que ha conseguido que Pamplona se conozca en los cinco continentes. Los periodistas internacionales primero y la retransmisión en directo de la carrera después han permitido que el encierro sea uno de los actos festivos más reconocidos a nivel mundial. Los fines de semana se estima que en el recorrido se encuentran alrededor de 3.500 personas. Los días de entre semana se pueden contabilizar más de 1.800 corredores. 

La carrera se remonta a época medieval (la primera corrida documentada en Pamplona data de 1385) y nació por la necesidad de trasladar a los toros desde los extramuros de la ciudad al coso taurino, en origen en la plaza del Castillo y posteriormente las construcciones que sustituyeron a ésta. 

El nombre de ‘encierro’ para definir la carrera de toros y mozos por las calles de Pamplona se utilizó por primera vez en el año 1856, fecha en la que la calle Estafeta pasó a formar parte del recorrido en sustitución de la calle Chapitela debido a la inauguración de la Plaza de Toros ubicada en las inmediaciones del Teatro Gayarre. Hasta entonces el ‘encierro’ fue denominado ‘entrada’ para designar la irrupción de la manada en las calles de la ciudad. Hasta mediados del siglo XIX, la manada era conducida hasta la Plaza de Toros por un grupo de caballistas. A finales del siglo XVIII al grupo se fueron uniendo gentes del pueblo. Desde finales del siglo XIX la manada es conducida a la plaza por corredores.

La carrera comienza cuando el reloj de la torre sur de la iglesia de San Saturnino (construido en el año 1499) marca las 8.00 en punto de la mañana. En ese momento se lanza el primer cohete desde los corrales de Santo Domingo, disparo que marca el inicio del encierro. El segundo cohete señala la salida de los toros a la calle. El tercer cohete marca la entrada de la manada en la Plaza de Toros y el cuarto cohete indica el final del encierro.

¿Dónde ver el Encierro?

Calle. Se puede acceder hasta el segundo vallado (el más alejado al recorrido). El acceso es gratuito. Para coger sitio, es necesario llegar con dos horas de antelación. 

Plaza de Toros. Las entradas para ver el encierro cuestan entre 5 y 6 euros, dependiendo de los días. Con antelación se puede comprar en www.feriadeltoro.com 

Balcón. A lo largo del recorrido del encierro se alquilan balcones para presenciar la carrera (por internet o por teléfono). Los precios oscilan entre los 35 y los 60 euros por persona y día. El alquiler del balcón suele incluir, por lo menos, el desayuno.

848,6 Metros de EMOCIÓN

Este recorrido se realiza desde 1922, año de construcción de la actual Plaza de Toros de Pamplona.

Santo Domingo:
 280 metros. Primer tramo del encierro entre los corrales y la plaza Consistorial. La pronunciada pendiente (6%) es la característica fundamental de esta zona. Los astados tienden a agruparse. Es el tramo más veloz por la frescura y fuerza de los animales. Es una de las zonas más peligrosas. Es complicado desarrollar carreras de más de 40 metros.

Plaza Consistorial-Mercaderes: 100 metros. Se trata de un espacio amplio que permite correr. Hay que tener cuidado con las caídas.

Curva de la Estafeta. La calle Estafeta comienza con un giro de 90 grados a la derecha. Esto provoca que los toros resbalen y vayan a parar contra el vallado exterior.

Calle Estafeta: 304 metros rectos y estrechos. Los toros avanzan a razón de 6,35 metros por segundo. Es el tramo más concurrido y se subdivide en dos:
Estafeta-Bajada de Javier: ligera pendiente del 2%.
Bajada de Javier-Telefónica: la manada tiende a disgregarse

Curva de Telefónica: 100 metros en los que el cansancio hace mella en los toros. Es uno de los tramos más peligrosos, debido a la presencia de toros sueltos. Es uno de los lugares preferidos para todo tipo de corredores.

Callejón: 25 metros de descenso hacia la Plaza de Toros. En forma de embudo, es muy temido por el riesgo de montones. En el callejón existen unas gateras donde se pueden refugiar los corredores.

Plaza de Toros: 50 metros. Los corredores se abren en abanico y dejan paso libre por el centro del redondel para que los toros lleguen en línea recta hasta los corrales de la Plaza guiados por los cabestros y los dobladores. El peligro está muy presente debido a la relajación de muchos mozos al pisar la arena del ruedo.

El antes y el después del encierro

A la luz de la luna y en completo silencio, el encierrillo supone el primer contacto de los toros con las calles de Pamplona. El acto consiste en el traslado desde los corralillos del Gas hasta los de Santo Domingo de los seis astados que correrán el encierro del día siguiente y que se lidiarán por la tarde en la Plaza de Toros. A diferencia del encierro, es un espectáculo que se contempla en silencio y se realiza sin corredores. El recorrido es de 440 metros y se mantiene invariable desde 1899, año en el que el Ayuntamiento decidió utilizar las instalaciones de la antigua fábrica de gas para alojar a los toros castellanos y andaluces que se traían para las fiestas. Acompañados por pastores y cabestros, los toros comienzan el recorrido con el ancestral sonido del cuerno. 

Vaquillas. Todos los días, tras la conclusión del encierro, el coso de la Plaza de Toros acoge la tradicional suelta de vaquillas. Hay que ser precavido, porque reviste peligro. Se sueltan cuatro vacas. Los animales corren por la arena procurando empellones a cuantos aficionados salen a su paso. Desde el año 1898 figura en el programa oficial de las fiestas de San Fermín.

CONSEJOS 

7,30 horas. Para participar hay que acceder al recorrido entre las 7 y las 7,30 horas, por las puertas existentes en la plaza Consistorial y en la plaza del Mercado. A partir de las 7,30 horas se cierran los accesos. 

Ver y preguntar. Antes de correr es conveniente haber visto varios encierros y hablar con corredores expertos. 

En la carrera. No correr más de 50 metros en las astas del toro; correr siempre por el centro de la calle; controlar lo que sucede alrededor; en una caída, acurrucarse y permanecer inmóvil boca abajo protegiéndose la cabeza; no estorbar a pastores; al llegar a la plaza, abrirse en abanico.

PROHIBICIONES EN LA FIESTA DE SAN FERMÍN

Menores de 18 años. La presencia en el trayecto de menores de 18 años. Tienen prohibido correr y participar.
A la espera. Estar a la espera, antes de la salida de las reses, en rincones, ángulos muertos, portales de casas o establecimientos situados a lo largo del recorrido. 
Alcohol y drogas. Permanecer en el recorrido en estado de embriaguez, bajo efectos de drogas o de cualquier forma impropia. 
Objetos. Portar objetos inconvenientes para el buen orden y seguridad del encierro. 
Calzado. Llevar vestuario o calzado inadecuado para la carrera.
Citar a los toros. Incitar a las reses o llamar su atención de cualquier forma. 
Correr al revés. Correr hacia las reses o correr detrás de ellas. 
Tocar a los toros. Agarrar, hostigar o maltratar a las reses y dificultar por cualquier acto su salida o encierro durante las capeas. 
Dificultar la carrera. Pararse en el recorrido y quedarse en el vallado, barreras o portales, en forma tal que se dificulte la carrera o defensa de los corredores. 
Fotografías. Sacar fotografías desde las calles, vallados o barreras sin la debida autorización municipal.

La Comparsa de Gigantes y Cabezudos

Todas las mañanas, durante más de cuatro horas, las calles de Pamplona se sumergen en una magia ancestral, en la que todo es real y posible. Este truco lo consigue la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Los Gigantes y los Cabezudos son la representación de la magia que envuelve los Sanfermines. Niños y mayores se dejan encandilar por unas figuras que durante las fiestas alegran las mañanas con sus bailes. Junto a ellos, los kilikis y zaldikos persiguen a los más pequeños en una carrera sin fin. 

Aproximadamente un centenar de personas componen la Comparsa. Por cada Gigante van dos bailarines lo que hace un número de 16, más otros diez suplentes. Además, los seis zaldikos, los seis kilikis y los cinco cabezudos acompañan la música de cuatro txistularis y 21 gaiteros. 

Los gigantes son las figuras más conocidas y antiguas. El Ayuntamiento de Pamplona encargó las cuatro parejas actuales en 1860 al artesano Tadeo Amorena. Miden entre 3,85 y 3,90 metros. Sobre el bailador alcanzan los 4,20 metros. Su peso oscila entre los 59 y los 64 kilos. Los gigantes son ocho, dos por raza o color. Representan a las cuatro partes del mundo: su creador se olvidó de Oceanía. Los nombres de los monarcas son los siguientes: rey europeo: ‘Joshemiguelerico’; reina europea: ‘Joshepamunda’; rey africano: ‘Se limpia El cal-zao’; reina africana: ‘Larancha-la’; rey americano: ‘Toko-toko’; reina americana: ‘Braulia’; rey asiático: ‘Sidi abd El Mohame’; reina asiática: ‘Esther Arata’.

Los cabezudos preceden a los gigantes y son los serios de la comitiva porque no bailan y caminan muy dignos. Llaman la atención por sus enormes cabezas, de hasta 2 metros de perímetro. Los construyó en 1890 Félix Flores. Los cinco cabezudos son: ‘Alcalde’, que mueve los ojos, ‘Japonés’, ‘Japonesa’, ‘Concejal’ y la ‘Abuela’. 

La Comparsa cuenta entre sus integrantes con seis kilikis, ‘fuerza pública’ armada con vergas: ‘Coletas’, ‘Barbas’, ‘Caravinagre’, ‘Napoleón’, ‘Verrugas’ y ‘Patata’. Los kilikis, construidos entre los años 1860 y 1941, representan al cortejo de ediles y su misión es asustar y divertir a los niños, que les cantan “kilikiki, kilikiki, con el palo no, con la verga sí”. De todos ellos, ‘Caravinagre’ es el más querido y más temido por los niños y niñas de Pamplona. En 1912 se incorporan a la comparsa los zaldikos (potro en euskera), que también pegan a los niños con sus vergas.

La procesión

El 7 de julio, festividad de San Fermín, es el día grande de las fiestas. Junto al Chupinazo, la Procesión es el mayor acto multitudinario de los Sanfermines

Pamplona se viste de gala el 7 de julio, festividad de San Fermín. Es el día en el que el Santo, que reside todo el año en la parroquia de San Lorenzo, sale a la calle para recibir el cariño, la devoción y el agradecimiento de los miles de los pamploneses. Por unas horas, San Fermín recorre las calles de su ciudad natal. Si se quiere ocupar un buen puesto, es recomendable acudir con bastante tiempo de antelación y esperar en cual-quiera de las calles del recorrido de la Procesión. 

La talla de madera que protagoniza la Procesión es un relicario del siglo XV que fue guarnecido en plata en el año 1687. En el óvalo del pecho se conservan reliquias del santo. La figura, con peana incluida, pesa 364 kilos y la llevan seis porteadores. Alrededor de San Fermín se reúnen personas de todas las edades, ya que es el acto en el que confluyen algunos de los elementos característicos de las fiestas: jotas, música de La Pamplonesa, poderes civiles y religiosos, hermandades y gremios, timbales, clarines, dantzaris, txistularis, maceros y, por supuesto, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos.

La Procesión en honor a San Fermín se remonta en el tiempo tanto como el culto que Pamplona le tributa. La costumbre pudo iniciarse cuando en el año 1187 el obispo Pedro de Artajona trajo desde Amiens la primera reliquia del Santo.

San Fermín

Los Sanfermines honran a San Fermín, primer obispo de Pamplona y copatrón de Navarra. Según cuenta la tradición, en el siglo III San Fermín y toda su familia se convirtieron al cristianismo. El Santo pamplonés murió martirizado y degollado en Amiens el 25 de septiembre del año 303.

La tradición cuenta que el cuerpo del Santo, sepultado en secreto por algunos cristianos, apareció el 13 de enero del año 615. Los restos se trasladaron a la catedral de Amiens. La primera reliquia de San Fermín llegó a Pamplona en el año 1186. 

El nacimiento de las fiestas de San Fermín fue consecuencia de la confluencia de tres elementos: el nuevo impulso del culto al Santo que supuso en 1386 la llegada de la segunda reliquia a Pamplona; las ferias comerciales organizadas bajo privilegio real desde 1324; y la celebración en 1385 de las primeras corridas de toros. 

En 1386 los representantes de los burgos de San Cernin y San Nicolás, enfrentados por entonces a la Navarrería, acordaron celebrar anualmente la festividad de San Fermín con la “máxima pompa y boato”. Para ello se eligió el 10 de octubre, día en el que el santo entró en Amiens a predicar el evangelio y en el que comenzaban desde el año 1324 las ferias comerciales. 

Aquellas fiestas guardaban escasas similitudes con las actuales. Se limitaban a la función de las Vísperas, a la Procesión, a la celebración de la Octava y a la llamada ‘Comida de los pobres’, un ágape al que se invitaba a los más pobres de la ciudad a berza, carne asada, pan y vino. Poco a poco, la celebración religiosa de los Sanfermines se fue aderezando con músicos, dantzaris, fuegos artificiales y... toros. 

Las fiestas se celebraron el 10 octubre hasta el año 1590, en el que se suspendieron por las lluvias. Este hecho impulsó al Ayuntamiento a solicitar al obispado su traslado al día 7 de julio, fecha actual y que se inició en 1591. San Fermín es desde 1657 copatrón de Navarra junto a San Francisco Javier. En la actualidad las festividades de San Fermín que se celebran en Pamplona son tres: 7 de julio, Sanfermines; 25 de septiembre, martirio; y enero la función de las Reliquias.

POR LA CALLE

La calle es el escenario en el que se celebran los Sanfermines, el escenario que da a las fiestas su carácter abierto y participativo. Todos, pamploneses y visitantes, se funden y confunden. Las fiestas de San Fermín comienzan y terminan en la calle. Quizá por esto sean unas fiestas singulares, en las que para integrarse con estar en la calle es suficiente. A todas horas y en todos los lugares encontraremos música y actos que nos llamarán la atención. Tan sólo hay que salir a la calle y disfrutar de ellos. La música, alimentada por cánticos y canciones, es la encargada de marcar el ritmo y de levantar los ánimos.

La Feria del Toro

El toro es uno de los principales ejes sobre los que giran las fiestas de Pamplona. Y así viene siendo desde tiempos inmemoriales. La unión entre los Sanfermines y los toros ha dado a Pamplona, a sus fiestas, una singularidad reconocida por quienes las han vivido; un espectáculo inimaginable en cualquier otro lugar. La Feria del Toro surgió en el año 1959. Es un homenaje a este animal. Es la primera feria del mundo que dedica un premio al mejor toro de cada año. 

La Plaza de Toros de Pamplona es diferente. Nada, o poco, tiene que ver con el resto de los cosos. El toro y el torero se funden en la alegría de las fiestas, que se mantienen y se potencian durante la corrida. El colorido y la algarabía son permanentes. Atraer la atención del respetable, sobre todo la del tendido de sol, es complicado... pero no imposible. El torero que lo consigue, normalmente un diestro valiente y dispuesto a todo, hace enmudecer la plaza. El silencio es síntoma de triunfo. 

En Pamplona el espectáculo está tanto en la arena, como en las gradas, donde las peñas tienen un protagonismo absoluto. Las peñas se sitúan en el tendido de sol y son referencia obligada en los Sanfermines. En tendido de sombra la cosa es más tranquila y el público suele permanecer en moderado silencio y más atento a la faena o a la fiesta de las peñas en el graderío contrario.

Tras el último toro no abandone la Plaza, o si está en las inmediaciones acérquese a ella, porque sobre las 20.30 horas tiene lugar la salida de las peñas, que desde el coso se trasladan en comitiva a cada una de sus sedes enarbolando su pancarta y sus himnos. Es todo un espectáculo.

La Plaza de Toros de Pamplona

La actual Plaza de Toros de Pamplona se construyó en el año 1922 y es propiedad de la Casa de Misericordia, quien organiza las corridas en beneficio de los alojados en sus instalaciones. Está considerada como una de las mejores plazas de España y por capacidad, la cuarta mayor del mundo, con un aforo de aproximadamente 19.721 localidades. Este número de espectadores sólo es superado por la de México DF, la de Valencia de Venezuela y las Ventas de Madrid.

La Plaza, de diseño renacentista, se inauguró el 7 de julio de 1922. En el encierro de ese día se produjo el primer montón del siglo XX, que dejó más de un centenar de heridos.

El ruedo El coso de Pamplona mide 50 metros de diámetro. En él han toreado los más famosos maestros, como Manolete (quien toreó aquí el 10 de julio de 1947, fecha negra en la historia del encierro, ya que esa mañana murieron dos corredores).

La enfermería Es la única que cuenta con dos quirófanos. Esto es así debido al encierro. En ocasiones es necesario disponer de un quirófano extra por si un corredor resulta herido de gravedad.

La capilla Se trata de una de las zonas más desconocidas de la Plaza de Toros. La mayoría de matadores se encierra en ella para rezar durante aproximadamente cinco minutos antes de enfrentarse al toro en el ruedo.

Entradas El 90% de las entradas están vendidas de antemano en forma de abonos. Sólo salen a la venta el 10 %, mínimo obligatorio. A los grupos de amigos a veces les sobra alguna entrada. Si alguien se la pide se la venden, generalmente a su precio. 

La reventa Si no se consigue entrada se puede acudir a la reventa y pagar el doble de su precio. La reventa es ilegal, aunque no se persigue al cliente. Las reventas se encuentran por los alrededores de la Plaza. Búscalos al final de Estafeta y al principio del callejón; pon cara de buscar algo y se acercarán.
Antes de comprar, decide primero qué tipo de entradas quieres y paséate de manera despistada. Los fines de semana y con toreros de renombre la entrada será más cara. En la propia entrada se encuentran todos los datos sobre el asiento, ten cuidado de que no sea una entrada de un día anterior. Regatea, ya que conforme se acerca la hora de la corrida la entrada baja de precio. 

Historia La primera corrida de toros que se celebró en Pamplona está documentada en el año 1385 y tuvo lugar durante el reinado de Carlos II. Se celebró en la plaza de Armas del Castillo, actual plaza del Castillo. En esa corrida el rey hizo pagar 50 libras a dos aragoneses por matar sendos toros en Pamplona. Parece ser que es la primera vez en la que se pagó a los toreros. Entre los años 1385 y 1844 las corridas de toros se celebraron en la plaza del Castillo.

El Apartado

Consiste en separar a cada uno de los toros para la corrida de la tarde, en el curso de un acto colorista y animado, para el que es preciso pagar previamente una entrada. En Pamplona este acto tiene un carácter más social que taurino, por lo que, además de aficionados, por allí desfilan personajes conocidos que aprovechan para degustar un fino andaluz o saborear unas criadilla de toro o un pincho de chistorra.
El precio de la entrada es de unos 8 euros y se pueden comprar en la taquilla de la Plaza de Toros. El acceso se realiza por la puerta del patio de caballos de la Plaza de Toros.


Estás leyendo: Sanfermines en Navarra, una fiesta universal

Hay más capítulos de este reportaje:
Cap. 1 Sanfermines en Navarra, una fiesta universal
Cap. 2 San Fermín, una fiesta para vivirla



Dónde alojarte en Pamplona

Poblaciones del reportaje
Guárdame en el móvil