Els Blaus de Roses

segovia,

Creada tan sólo para el disfrute, solaz y sosiego por un ilusionado capricho del primer rey Borbón de España, la Granja de San Ildefonso es uno de los lugares de ocio más interesantes y completos del mundo. El paraje no puede ser más ameno: una curiosa encrucijada de la Sierra de Guadarrama, un microclima encerrado por montañas de granito y uno de los más bellos bosques de pinos y roble de España entre un verdadero laberinto de arroyos y manantiales.

Es una de las laderas, abrazada al Este por la cumbre más alta de la Sierra, Peñalara, y abierta al Oeste sobre el horizonte inmenso de la llanura castellana, se eleva un palacio de ensueño. Una verdadera obra de arte Barroco que se dió por llamar el "pequeño Versalles". Y, en efecto, los artífices versallescos fueron sus creadores pero hasta ahí su similitud. Así como la corte francesa se pierde en una inmensa llanura de preciosos jardines tan perfectamente simétricos que el conjunto parece el telón de fondo de una opera grandiosa. el Real Sitio de San Ildefonso (que es el nombre oficial de La Granja), se enfrenta con una Sierra abrupta y tan próxima, que las altas cimas y el bosque nevado semejan un adorno más de las fuentes monumentales.

Porque si el Palacio, perfectamente amueblado y mantenido y su colección de tapices, posiblemente la primera del mundo, son visita obligada, la popularidad de La Granja, su originalidad, son las Fuentes Monumentales. Unas fuentes verdaderamente teatrales, unas auténticas obras de arte que se crearon para que, desde palacio, se deleitaran los monarcas con los juegos de agua de sus surtidores. Claro que luego se aumentaron las fuentes y se varia- ron los juegos para que la Corte disfrutara del refrescante espectáculo en un magnífico paseo a pie, a elegancia de unos caballo o en coche  abierto por las cómodas avenidas del bellísimo parque cuidadosamente dividido en parterres. Comodidad y belleza sobre todo y además elegancia de unos nobles ilustrados que se deleitaban devolviendo las escenas mitológicas a la Naturaleza.

Con el paso del tiempo fuentes y jardines se abren al público. Personajes de la Corte, veraneantes y gentes de La Granja se enorgullecen de asistir a los "corros" ( el "grande" y el "chico") de la Infanta Isabel, la Chata, que hasta el año 1930 recibe en el rincón de los jardines donde aún permanece su magnífica escultura sedente.
La estrecha línea entre el edificio del Palacio y los jardines fue la línea de fuego entre uno y otro bando durante la desafortunada guerra civil. Menos mal que unos y otros se sentían orgullosos de tan magnífico edificio ya ninguno se le ocurrió destruirlo. Por eso sus hijos y nietos pueden hoy disfrutar de un Real Sitio cuidado con el mayor detalle histórico por el Patrimonio Nacional.

Pero es que La Granja es mucho más todavía. La primera visión del Palacio es la Colegiata. Soberbia, enmarcada por dos gigantescas sequoias "El Rey" y "La Reina" impresionantes obeliscos vegetales.
Una gloria para los expertos es el joyel arbolado que forma el conjunto de ejemplares botánicos del "Medio Punto", Allí se puede disfrutar de la sombra de los inmensos Castaños de Indias y Bananos en los cómodos sillones de mimbre que siempre se conocieron como "Cestos".

Y luego los pintorescos rincones del pueblo, las calles empinadas y las viejas casonas de arquitectura ochocentista, todo un regalo al paseante que se deja llevar del encanto de las plazuelas y el murmullo de las fuentes.
Pero aún no han terminado las sorpresas: es preciso conocer la única edificación fabril del siglo XVIII que se mantiene en el mundo, en todo su esplendor: la impre- sionante Real Fábrica de Cristales de fama mundial, que es otra visita inexcusable en La Granja. Y para reponer fuerzas La Granja atesora una buena cantidad de antiguas y sabias recetas en restaurantes de toda la vida que gozan de merecida fama. Tiendas de edredones y plumas, souvenirs, artesanía del vídrio, anticuarios de todas las épocas, vale la pena recorrer los "escaparates" del Real Sitio.

Pero lo mejor son los alrededores: cómodos y bien pensados paseos a pie por bosques y fuentes donde engañar al sol: el Polo, la Carabina, la Fuente del Cochero, las huertas de los auténticos judiones y cien direcciones más a las que se añaden los paseos por el bosque de pinos y robles bordeando el Eresma hacia Valsaín. Itinerarios más largos pensados para hacerse a caballo por vericuetos de la Sierra como La Chorranea, la Silla del Rey, la "Pera en Dulce" de Pacheco, las fuentes y manantiales de agua exquisita de la Fuente del Milano o del Ratón, donde vivir momentos maravillosos bajo los pinos más altos y rectos y de mejor madera del mundo. El pino blanco de Valsaín.

El primer barrio de Valsaín que nos recibe con el taller real de Aserrío y las típicas viviendas de leñadores recientemente remodeladas, es La Pradera. Cruzando la carretera un pueblo nuevo de casas de piedra v tejados de pizarra se reune junto a la iglesia parroquial y, al otro lado del río, las casas del pueblo viejo se agrupan entre las ruinas del Palacio del Bosque, uno de los lugares favoritos del gran Felipe II.
Ante él las caballadas y toradas del Parque y hacia el Sur la impenetrable barrera serrana. El cazadero más preciado de los reyes de Castilla por la abundancia de reses y, sobre todo, de osos.

Aún hoy se pueden Dresenciar las carreras de los corzos y los trotes de los jabalíes, al recorrer, por ejemplo, la calzada romana perfectamente trazada entre Valsaín y Cercedilla.
Lo mismo que se pueden seguir las cañadas, cordeles y veredas de la Mesta que recorren la ladera norte de la Sierra, la Verasierra, y hacia el Oeste nos llevarán a la vista de otro Real Sitio que también forma parte del conjunto monumental de la Granja de San Ildefonso.
Se trata del Palacio de Riofrío, y es un enclave curiosísimo por su historia y su geografía. Se edificó un tanto a semejanza del Palacio Real de Madrid a instancias de la reina Isabel de Farnesio que no podía suponer que su hijo Carlos terminaría por ser rey alcalde de Madrid como Carlos III.
El Palacio se usó siempre más bien como Pabellón de Caza (un inmenso pabellón, eso sí, donde pasar el día y nunca la noche). Solamente se habitó por el rey-consorte Francisco de Asís en sus alejamientos de Isabel II y por uno de los mejores reyes de nuestra Historia, el infortunado Alfonso Xll, durante los lutos por la pobre reina Mercedes.
Por eso todo el lugar tiene un aire entre triste y nostálgico, un sello de soledad, que aún parecen aumentar la frondosidad de sus espesuras y la sorprendente silueta serrana de la "Mujer Muerta".

Sin embargo su par- que es uno de los sitios más alegres que se pueden visitar por la abundancia y la familiaridad de los cientos de gamos que parecen brotar del paisaje.
Y luego uno de los museos más entretenidos, el de Caza. Una interesantísima sucesión de diaporamas conteniendo todas las especies autóctonas de España y una interesante exposición de los cazadores de todas las épocas. Y por supuesto, la vi- sita al Palacio como tal. Otro Real Sitio magníficamente amueblado, mantenido y cuidado en todo su esplendor.

Todo esto, y mucho más, es La Granja amigos de todas partes y cualquier edad. Venid y repetiréis la visita hasta que os sintáis tan fascinados como nosotros. Como todos los que hemos conocido estas maravillas y nos las hemos arreglado, de una forma u otra, para quedarnos por aquí.

MONUMENTOS

Palacio Real de San Ildefonso

En 1720 Felipe V compró a los Jerónimos La Granja y edificaciones que poseían en estos con la idea de acondicionarlos para su retiro. Teodoro Ardemans construyó  un pequeño Alcázar de planta cuadrada con patio central, cuatro torres con chapiteles y una capilla. Hechas estas obras. Felipe V abdicó en Luis I, quien murió pocos meses después, volviendo el primer Borbón al Trono. Esta circunstancia motivó la ampliación del Palacio entre 1724-1734 con cuadro alas que formaron dos patios abiertos; el de Coches, y el de la Herradura, proyectados por Andrea Procaccini, para alojar a los Infantes y a la Corte. En 1735 Felipe Juvarra ideó una nueva fachada hacia el jardín en la que columnas y pilastras de caliza y mármol Baratta. En 25 años Palacio y Jardines quedaron completamente configurados.

Real Fábrica de Cristales

Considerando uno de los mejores edificos de la arquitectura industrial europea, es un enorme rectángulo que aloja en su interior una serie de construcciones que suman cerca de 25.000m2. Consiguió a finales del siglo XVIII dar respuesta a las necesidades del trabajo y de la producción del vidrio. Una rigurosa organización de espacio proporcionó la máxima eficacia y racionalidad a los procesos productivos. José Díaz Gamones. Maestro Aparejador Real dirigió este conjunto de edificaciones y patios en el que destaca en su interior una gran nave central de planta basilical. La Nave de Hornos, con dos cúpulas que actuaban de chimeneas de los hornos principales. Carlos III ordenó edificar en 1770 “una fábrica de ladrillo y granito contra el precaver del fuego y que fuera compatible con el adorno y el paseo” que además fuera en su edificación y fabricados fiel espejo de la Corona y que viniera a evolucionar las fábricas de vidrio y cristal instaladas por Felipe V en 1727.

Puerta de Segovia

Acceso principal desde sus orígenes al Real Sitio, fue realzado con estas bellas puertas en tiempos de Carlos III: la central fue diseñada por Juan Esteban y las laterales proceden del Jardín Plantel de Palacio.

Colegiata

Construída por Teodoro Ardemans como Capilla Real se erigió poco después como Real Colegiata de la Stma Trinidad. Fue ampliada por Andrea Procaccini, a quién se deben las torres y la cabecera actual en la que se alojan la Sacristía y la Sala Capitular. Interiormente destacan el retablo, obra de Ardemans, con un interesante cuadro de Solimena, la sillería del coro y la tribuna Real. La decoración interior se realizó en tiempos de Carlos III. La Capilla de las Reliquias alberga un monumento funerario donde yacen los cuerpos de Felipe V e Isabel de Farnesio.

Secuoyas

La plaza que procede al Palacio no tuvo arbolado hasta tiempos de Isabel II durante cuyo reinado se plantaron los Castaños de Indias. Poco después  este amplio espacio se ajardinó y ya en 1877 se plantaron las diferentes coníferas que en la actualidad configuran en gran medida la identidad del jardín. Entre estas coníferas destacan las dos Secuoyas gigantes próximas a la Colegiata.

Casa de Canónigos

El edificio primitivo se destinaba a alojamiento del Abad y Canónigos de la Colegiata. Ha sufrido cuatro incendios tras los cuales se reedificó nuevamente respetando la planta inicial aunque con algunas ampliaciones en altura. Es digno de ver su patio interior. La última reconstrucción se hizo en 1963.

Caballerizas Reales

Construida por iniciativa del Conde de Montijo en 1738 hubo de ser consolidada en 1747 y en 1773 se amplió siguiendo un proyecto de José Díaz Gamones. Destacan su portada de granito coronada por un escudo real de yeso. Los chapiteles de pizarra y la decoración pictórica que cubre las fachadas. Su planta es marcadamente alargada y presenta un amplio patio interior.

Casa de Oficios

Sempronio Subissati dirigió su construcción hacia 1725. se incendió en 1740 reconstruyéndose inmediatamente. En la planta inferior estaban las cocinas y oficios de boca, en la planta baja la dependencias administrativas del Secretario de Estado y en las restantes, habitaciones para los empleados. Todas estas dependencias se distribuyen en torno a tres patios.

Cuartel de Guardias de Corps

Construido en tiempos de Carlos III se finalizó en 1766 bajo la dirección de Juan Esteban. Su emplazamiento dimensiones y chapiteles coinciden con las Caballerizas Reales para dar simetría a la calle. Varía  sin embargo la puerta principal donde el escudo se sustituye por un balcón. La parte bajo se destinaba a Caballerizas y la principal para alojamiento de los Guardias de Corps hasta la supresión del cuerpo, lo que motivó su progresiva ruina.

Los Jardines de Palacio

Inspirados en la jardinería francesa de Marly se organizan en tres zonas: el jardín con sus parterres, el parque y los planteles. La decoración escultórica, tanto de las fuentes de Plomo como de las esculturas de mármol es obra de Fermín y Tierry entre otros. Destacan en estas fuentes sus impresionantes juegos de agua.

Casa de Infantes

Mandada construir por Carlos III para que habitaran en ella los  infantes D. Gabriel y D. Antonio con sus respectivas familias en el año 1770. Es de gusto severo y sencillo midiendo su gran fachada principal 129 metros de longitud. Tiene en el interior tres patios circundados con arcadas de sillería.

Relación de Monumentos y horario de visitas

Real Fábrica de Cristales – Museo del Vidrio y Escuela
Cerrado lunes- Abierto de 10 a 18h. Domingo de 11 a 15hrs. Visitas Guiadas Te. 921 471712- 471572

Palacio Real de la Granja * Palacio de Riofrío (Visitas Guiadas)
Cerrado Lunes – Miércoles gratis para los miembros de la CEE Horario: Diario de 10 a 13,30 y de 15 a 17h. Festivos de 10 a 14h Jardines abiertos de 10.00 hasta la caida de la tarde ( cambia con las estaciones)

Ceneam
Verano: todos los días de 10 a 14 y de 16 a 18h. Invierno: Abierto sábados, domingos y festivos al público en general. Entre semana grupos concertados.

Oficina de información Turística.

Tel 921 470900

Teléfonos de Interés
Ayuntamiento: 921 470018- 921 471621
Fax: 921 472160
Correos: 921 470778
Urgencias Médicas: 921 470994
Guardia civil: 921 470029
Bomberos: 921 422222
Ambulancia: 921 443440
Cruz Roja: 921 440202
Protección Civil: 921 471033
Taxis: 921 471841- 921 470856- 921 470356- 921 472330

Comunicaciones
Puedes llegar a la Granja, desde Segovia en autobús Información La Sepulvedana, Estación de Autobuses de Segovia. Tel: 921 427707- 915304800 (Madrid) También puedes venir desde Madrid con la empresa Linecar. Tel 921 427706- 915287632.  


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Hay más capítulos de este reportaje:
Cap. 1
Cap. 2 San Ildefonso, La Granja. Un sueño real



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