Ruta de los Parques Arqueológicos
Castilla - La mancha
Nadie duda que el Patrimonio Arqueológico de la región castellano-manchega es envidiable por su extraordinaria calidad y dispersión, tanto en el espacio como en la cronología. Prácticamente no hay un pueblo de la región que no posea restos arqueológicos.
Els Blaus de Roses

castilla - la mancha, ruta de los parques arqueológicos

Nadie duda que el Patrimonio Arqueológico de la región castellano-manchega es envidiable por su extraordinaria calidad y dispersión, tanto en el espacio como en la cronología. Prácticamente no hay un pueblo de la región que no posea restos arqueológicos de interés. Por eso era urgente que la administración habilitara vías para su adecuada recuperación, investigación y puesta en valor.

Existen muchos yacimientos arqueológicos pero no todos están llamados a convertirse en parques arqueológicos o parques culturales. El conjunto de parques arqueológicos de Castilla-La Mancha está compuesto por cinco yacimientos que presentan una visión de las etapas claves para comprender los orígenes y evolución del hombre, dentro de los límites del territorio regional. Todos ellos cuentan con un entorno paisajístico, geológico, vegetal y faunístico que de manera grata arropa los valores históricos que a la vez están vinculados y suponen el desarrollo de aquél.

La elección de estos yacimientos ha atendido fundamentalmente a las posibilidades de realizar con éxito en ellos las tareas de adecuación para su visita por el público ya que, en definitiva, se trataba de poner en valor y a disfrute público los bienes culturales, previa musealización de los yacimientos científicamente más significativos.

Todos los yacimientos elegidos tienen la condición de Bienes de Interés Cultural, con categoría de Zonas Arqueológicas, al tiempo que unen a su interés científico, histórico y educativo, un estado de conservación óptimo.

EL TOLMO DE MINATEDA (HELLÍN, ALBACETE)

El yacimiento arqueológico denominado Tolmo de Minateda está ubicado a tan sólo ocho kilómetros de Hellín, junto a la carretera N-301 que conduce de Albacete a Murcia; es un espectacular peñasco que, a modo de mojón, se alza sobre un terreno llano y desde cuya cima es posible controlar un importante cruce de caminos; una estratégica situación entre Albacete, Murcia y Alicante lo convirtió, ya en la prehistoria, en un relevante asentamiento, ocupado de forma continuada a lo largo de los siglos, lo que ha propiciado que se convierta en el punto de referencia para el estudio de la arqueología del área circundante.

Este cerro, que tiene una superficie de 10 Ha. de extensión, en su parte superior está amesetado, lo que, unido a su privilegiada ubicación, facilitó que fuera elegido como asentamiento por diferentes grupos humanos en el transcurso de la historia, los cuales nos legaron necrópolis, sistemas defensivos, casas y edificios importantes que abarcan una cronología muy amplia: desde la Edad del Bronce hasta el siglo X d.C. Las investigaciones comenzaron en este conjunto arqueológico en el año 1988.

La zona amesetada coincide con los límites de la trama urbana a la que se accede por el lado oeste, denominado El Reguerón. Este lugar es el único punto donde el terreno permite una penetración fácil porque es una depresión. Es en este área donde se han construido las sucesivas murallas y puertas de la ciudad.

Hasta la fecha, la ocupación más antigua que se ha constatado en el cerro pertenece a la Edad del Bronce, en concreto, un enterramiento en fosa con el cadáver dispuesto en posición fetal que nos demuestra el interés geográfico que para estos grupos humanos pudo representar este peñón. El asentamiento pervive en época ibérica, momento en el que destacan sus monumentos funerarios, a modo de túmulo s escalonados, así como una estructura de muralla realizada en mampostería irregular que, por primera vez, se construye en El Reguerón. Esta defensa del asentamiento nos induce a pensar que estamos ante una ocupación relevante, con fuertes relaciones con el levante peninsular.

En época romana estas relaciones se mantiene y la ciudad, la Ilunum de Ptolomeo, refuerza la muralla precedente, recubriendo la cara externa de sillares. Posteriormente experimenta un espectacular desarrollo en la etapa tardorromana, momento al que pertenecen la mayor parte de la trama urbana y una compleja estructura defensiva, localizada en El Reguerón y compuesta por varios elementos: camino, puerta, baluarte y torre, dispuestos en "L", que llama la atención por el aprovechamiento del espacio y la reutilización de materiales de etapas anteriores. En la cima del tolmo se disponen las estructuras de habitación y espacios públicos de más interés, donde en la actualidad se está centrando la investigación. 

ALARCOS (CIUDAD REAL)

Alarcos
En el término municipal de Ciudad Real y a ocho kilómetros de la ciudad, se alza el yacimiento arqueológico de Alarcos, que se asienta en el cerro del mismo nombre, núcleo geográfico de la provincia al que se accede por la carretera N- 430. Constituye uno de los conjuntos arqueológicos más espectaculares por los importantes restos que alberga y sus 33Ha. de extensión lo convierten en uno de los yacimientos más grandes de la región.

Su estratégica situación, en un cerro elevado en la margen izquierda del río Guadiana, le permite tener una magnífica visibilidad sobre el valle medio de dicho río y desde donde controlar su único paso, así como la zona natural de comunicación entre el interior de la Meseta y Andalucía, a través de los Montes de Toledo y Sierra Morena; su defensa, por lo tanto, no era muy difícil.

La economía de los pobladores de esta zona estaba basada, en parte, en la agricultura y la ganadería, pero se completaba con un aspecto a destacar: el control de las rutas comerciales. Todo ello hizo de Alarcos un lugar idóneo para el asentamiento de grupos humanos, que lo ocuparon desde la Edad del Bronce hasta nuestros días, con diferente grado de importancia. En esta amplia secuencia cultural destacan dos etapas: por un lado, el apogeo de la cultura ibérica, que podemos fechar entre los siglos V -III a.C. y, por otro, la etapa medieval centrada en el siglo XII. Esta última es la más conocida porque aquí se desarrollo la batalla de Alarcos en el año 1195. En el siglo XIV se edificó la ermita dedicada a la Virgen de Alarcos y desde entonces se celebra una romería por lo que el paraje es uno de los más visitados de la zona. Este conjunto cuenta con una buena infraestructura para el visitante, ya que dispone de amplio aparcamiento y restaurante-cafetería, entre otros servicios.

El cerro de Alarcos se dispone en sentido perpendicular al río Guadiana. Las excavaciones se han centrado, hasta la fecha, en la ladera sur, descubriéndose la muralla medieval que bordea el yacimiento; y parte del poblado y necrópolis ibéricas situadas en la zona este, prácticamente en la entrada al conjunto.

Las dos áreas más elevadas están representadas por la ermita, en la zona este, y el castillo o alcazaba situado en la zona más occidental, donde también se detectó la presencia de un asentamiento de la Edad del Bronce. 

SEGÓBRICA (SAELICES, CUENCA)

Ermita de Alarcos
El conjunto arqueológico de Segóbriga es uno de los más significativos que se han conservado en la Península Ibérica, punto de referencia para comprende los cambios que la sociedad experimentó con el llamado fenómeno de la romanización; está ubicado en el término municipal de Saelices, provincia de Cuenca y hasta él se llega por la carretera N-III que une Madrid con Valencia, con desvío en Saelices, de la que dista dos kilómetros. Se localiza en una elevación, enclave conocido como Cabeza del Griego, que tiene una altitud de 875 metros sobre el nivel del mar y está rodeado en la zona sur por el río Cigüela, lo que le proporciona, en este frente, una defensa natural que consiste en un foso de 75 metros de profundidad.

Al llegar a Segóbriga se divisa un magnífico paisaje propio de la meseta y perfectamente conservado, en el que los restos arqueológicos se intercalan e imbrincan, trasladándonos fácilmente a otras épocas, gracias a esta preservación del medio natural que es tan importante como la del propio yacimiento.

La secuencia cultural que nos ofrece Segóbriga es amplia en el tiempo, puesto que los primeros indicios de asentamiento se remontan a la Edad del Hierro. Existió, en dicha época, un castro que fue ocupado, al menos, desde el siglo V. a.C.; pero el auge del lugar no se experimentó hasta la etapa de dominación romana, cuando se combinan dos circunstancias favorables: el desarrollo de la actividad económica y la intensificación de las relaciones comerciales, al estar en un cruce de calzadas. Es entonces cuando se transforma en una verdadera ciudad, como lo demuestran los restos conservados. Bajo el dominio visigodo, la ciudad continuó disfrutando de este esplendor, puesto que fue sede episcopal; pero poco después se inicia un progresivo abandono, que culmina con un arrasamiento de lo que aún quedaba, en tiempos de la invasión árabe.

Teatro romano de Segóbriga
La visita nos permitirá recorrer una muralla de algo más de un kilómetro de longitud, una anchura de hasta tres metros y una altura de entre cuatro y seis metros, que bordea la Acrópolis y encierra una superficie de 10,5 Ha, desde la que se aprecia una visión de conjunto y un bello entorno, y que nos permite reparar en las edificaciones más destacables, que son el teatro y el anfiteatro, planificados en época de Augusto y terminados en tiempos de Vespasiano (s. I d.C.). El mejor conservado de los dos es el teatro; mientras que el anfiteatro es el edificio más grande de los excavados. A esto hay que añadir el conocimiento de otros elementos tales como unas termas, varias necrópolis cercanas a las principales vías de comunicación, una basílica visigoda y elementos de carácter hidráulico, especialmente un acueducto.

Cuenta además con un museo donde el visitante puede recrearse a la vez que adquiere una mayor información sobre el yacimiento. No podemos olvidar que este conjunto está inmerso en una zona donde los valores culturales son muy importantes y que su visita se encuadra en una ruta en la que los diferentes monumentos se complementan.

Museo de Segóbriga
RECÓPOLIS (ZORITA DE LOS CANES, GUADALAJARA)

Recópolis es una ciudad visigoda mandada construir por el rey Leovigildo en el año 578, en honor de su hijo Recaredo, heredero del trono del reino de Toledo. Su importancia radica en que es uno de los pocos núcleos urbanos que nos dejó la cultura visigoda.

Este yacimiento está situado en el término municipal de Zorita de los Canes, provincia de Guadalajara y se asienta en el llamado Cerro de la Oliva, un promontorio amesetado, de fácil defensa, desde el que se domina una gran extensión de terreno. En ella destaca, en primer término, la vega que riega el río Tajo, que discurre al pie del cerro y cuyo meandro rodea el conjunto por las zonas norte, sur y oeste.

La topografía del terreno, un cerro con laderas en ciertos puntos escarpadas, obligó a sus pobladores a realizar construcciones aterrazadas adaptándose al medio, todo ello entre buenas tierras de cultivo, sin duda asociadas a los aportes de limos de la vega del río. Zorita de los Calles.

Durante época visigoda la sociedad evolucionó discretamente; las grandes explotaciones territoriales siguieron siendo la unidad básica que definía el modelo socio económico, por lo que tanto la agricultura como la ganadería mantuvieron parámetros muy similares a los de la sociedad hispanorromana; también se han documentado amplias zonas boscosas que sin duda debieron verse reducidas con la construcción de la ciudad. Ésta se desarrolla en un período cronológico comprendido entre finales del siglo VI y principios del siglo IX. Posee una muralla conformada por lienzos de sillarejo, jalonados por torres separadas y equidistantes entre sí. Los lienzos, con una anchura de 2 metros, presentan dos caras, externa e interna, que en su interior se rellenan con material irregular, y abarcan una superficie de 30 Ha. La única puerta descubierta, localizada en la zona oeste, es de entrada recta; en la parte superior se documentan una iglesia y un conjunto palatino; la traza urbana se extiende por el resto del espacio. La iglesia, un templo de planta cruciforme, inédita en la Península Ibérica, que es de ábside semicircular y domina la ciudad, está unida al palacio, en el que destaca una construcción de grandes dimensiones (133 metros de longitud por 9 de anchura).

Recópolis. Zorita de los Canes
En la actualidad, las investigaciones en este yacimiento único en Europa se están centrando en edificaciones cercanas al palacio y a la iglesia. Los resultados demuestran que Recópolis fue un centro administrativo, político y económico, verdadero reflejo de lo que fue el reino de Toledo.

En las inmediaciones de la ciudad se han detectado importantes restos arqueológicos, tales como: canteras medievales, de donde se extrajo el material para la construcción de la ciudad, y acueductos para el abastecimiento de agua, reutilizados en posteriores épocas, etc. También cerca, en la población de Zorita de los Canes, se alza un majestuoso castillo que, al igual que el conjunto de Pastrana, distante escasos kilómetros, resulta de notable interés para el viajero en tránsito por estas tierras.

SANTA MARÍA DE ABAJO (CARRANQUE, TOLEDO)

Este interesante yacimiento de época romana se ubica en el término municipal de Carranque, provincia de Toledo, al sureste de El Álamo (Madrid) y al noroeste de Carranque; en la margen derecha del río Guadarrama.

El descubrimiento de este yacimiento es relativamente reciente; se produjo en 1983 y de manera casual. Poco después comenzaron las excavaciones sistemáticas que han demostrado que se trata de la villa romana de Materno (el nombre del propietario apareció en una inscripción existente en el mosaico del dormitorio). El conjunto está formado por un núcleo principal que es la villa romana, un edificio de planta basilical, reutilizado como monasterio cluniacense en el siglo XII y otras estructuras medievales, aún no datadas concretamente.

Yacimiento de Santa María de Abajo. Carranque
El conjunto está situado en un paraje muy agradable. Hasta ahora, las investigaciones se han centrado en la mansión del propietario y en la construcción de planta basilical, que distan entre sí  500 metros.

• La villa: Está constatado que fue residencia del propietario, Materno, que fue construida a pocos metros del río Guadarrama, y que a ella se accedería desde la zona de tal río. Se construyó en la segunda mitad del siglo IV d.C. y comprende uno de los conjuntos de mosaicos más importantes de la Península Ibérica. Es de planta cua­drangular y se organiza en torno a un patio con peristilo. Una gran estructura metálica cubre parte de esta residencia, lo que permite su protección y su visita.

• El edificio de planta basilical: En la actualidad es en esta zona donde se están centrando las intervenciones arqueológicas. Por lo excavado hasta el momento, sabemos que es un edificio de planta de cinco naves pero aún está por determinar su uso en época romana.

Los dos, villa y edificio basilical, se construyen en el mismo momento, el siglo IV d.C., y son debidas a un mismo arquitecto; pero la reutilización en época visigoda de este edificio y la construcción del monasterio en el siglo XII, dificultan una comparación entre los dos.
Mosaico del Océano, en la villa romana de Materno

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