Ribatejo, conócelo
Portugal
Su ciudad principal, es Santarém, que ofrece un rico patrimonio arquitectónico, al visitante, como las murallas de la ciudad, un bello mirador sobre la misma, con vistas sobre el rio Tajo y las lezírias.
Els Blaus de Roses

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Es la región administrativa portuguesa más reciente. Fue creada en 1936, pero su historia se remonta a muchos siglos atrás. La sociología de la región, tal vez debido a la inexistencia de ese acto administrativo, ha sido poco tratada, a diferencia de lo que puede haber ocurrido con otras relacionadas con regiones más distantes y diferenciadas, como el Miño o el Alentejo. Lo idiosincrásico de la región es, precisamente, que se asume como un crisol de los segmentos históricos, geográficos y humanos que componen en su totalidad el país.

Más que “corazón de Portugal”, el espacio geográfico de Ribatejo, tanto por su economía “convivencia de latifundio y minifundio) como por sus peculiaridades (que pueden ir de la sencillez a la ostentación) ilustra bien lo que es Portugal en nuestros días. Si reconocemos que está vivo y no abandonado. Esta fusión de influencias se acentúa aún más por el paso del río que le da nombre el Tajo y de las arterias viarias y ferroviarias principales: la columna vertebral del país. Todos pasan por aquí. Hermanados pro el patrimonio histórico y cultural, aquí coinciden el Portugal norteño y el sureño, vivo, dispuestos. De esa manera, sin quererlo, todos acaban por vivir un poco en Ribatejo. Además de contar con las mayores ferias nacionales de agricultura (Santarém) y del caballo (Golega) y el mayor festival de gastronomía (Santarém), los brazos de la tierra de la mesa y de la belleza portuguesas se celebran con una sola palabra: Ribatejo.

Cinco siglos de romanización intensa sobre raíces celtas se unen en Ribatejo a otras tantas centurias de influjo árabe. Hace casi un milenio que por estos pagos D. Alfonso Henriques comenzó a juntar el reino de Portugal con el de los Algarbes. Con los descubrimientos ultramarinos, allá por el siglo XVI, con la inauguración de la línea férrea, en el siglo pasado, y con el Tajo –desde tiempos prehistóricos, consolidados en Muge- todos van a encontrarse en una misma provincia: Ribatejo.

La geografía y la historia determinan la razón de ser del “corazón de Portugal”: entre el Tajo y el Atlántico se “extremaban” las tierras cristianas del norte. Y ese impulso norteño está presente en la región en los “barrios” las fincas pequeñas de la orilla derecha del río donde el olivo, y la higuera, nacida en suelo pedregoso, enriquecen las pequeñas explotaciones agrarias.

En la orilla izquierda del Tajo encontramos las aldeas del sur, perpetuadas en la dehesa sin límites por el poder medieval de las grandes donaciones reales, o repartidas entre labradores en aquellos asentamientos que recibieron fueros de la corona. Son gente que pastorea con reses bravas, a la sombra del bosque mediterráneo, donde impera el alcornoque y el pino piñonero, o que transforma las aldeas tostadas pro el sol en feraces campos de cereales y de productos hortícolas, entre los que destacan el melón y el tomate ribatejano.

En la frontera entre el norte y el sur de la región se encuentra el “campo” o “borda d’agua”, donde el río penetra en la tierra por arroyos y riberas y la vid es reina y señora. Si el sur, con sus cultivos de arroz, era la tierra que daba sustento a los jornaleros que llegaban desde el norte, desde las Beiras, para las tareas agrícolas, en las aguas del propio Tajo fue donde se fijaron los “ovarinos” y “avieiros” que venían a pescar el sábado.

¿Es posible, turísticamente, un paisaje más completo de Portugal en una sola región, como ésta de las tierras centrales, milenarias y feraces de las orillas del Tajo?

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