Praga, ciudad en el corazón de Europa
República Checa
El encanto de Praga no reside únicamente en la inmensa cantidad de monumentos con los que cuenta, sino en que la ciudad, en general, posee una apariencia y una atmósfera propias.
Els Blaus de Roses

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El encanto de Praga no reside únicamente en la inmensa cantidad de monumentos con los que cuenta, sino en que la ciudad, en general, posee una apariencia y una atmósfera propias. Su ubicación natural y sus más de cien años de desarrollo arquitectónico, hacen de Praga – extendida por diversas colinas a ambas orillas del río Moldava – una de las ciudades más hermosas de Europa.

Praga no solo tiene una larga tradición arquitectónica, sino también una rica historia artística, musical y literaria. Durante muchos siglos fue un importante foco comercial y una ciudad por la que pasaban científicos y artistas de todo el mundo. La universidad de Praga es la más antigua del Centro de Europa y solamente la nómina de personalidades famosas que de una manera u otra están relacionadas con Praga bastaría para editar una publicación independiente.

Echando un vistazo a un mapa nos damos cuenta de que Praga es realmente el centro de gravedad, el corazón y el centro del continente. Es un lugar en el que durante siglos se ha ido mezclando la sangre de las naciones y adonde estas naciones convergieron y fundieron sus diferentes culturas. Quien transita por Praga transita también por la historia de Europa y por sus corrientes culturales, y pasa por las huellas de los reformadores, de los artistas, de los monarcas y de los jefes militares que configuraron la cara artística, política y filosófica de esta parte del mundo.

Aunque los praguenses se sienten muy orgullosos de la historia de su ciudad, Praga no vive en absoluto únicamente de su pasado célebre. Es una moderna ciudad europea con todo lo eso supone. Con una rica oferta cultural y deportiva, con clubes para los jóvenes, avenidas comerciales abarrotadas y un moderno centro administrativo. El pasado y el presente se funden en una perfecta simbiosis.

Iglesia de San Nicolas
Arquitectura

Praga tuvo la inmensa suerte de salir ilesa de los desastres de la guerra y de las reconstrucciones llevadas a cabo en muchas capitales europeas. Ha ido creciendo y cambiando de una manera progresiva y orgánica. Cada época ha dejado en sus calles la huella de su paso. El centro histórico es una abigarrada galería de todos los estilos arquitectónicos desde el Gótico hasta el Modernismo y el Contemporáneo. Un paseo por Praga es como un paseo a través de los siglos o como ir hojeando un libro de arquitectura europea.

La alusión más antigua de Praga se remonta a finales del siglo X. Ya por entonces el Castillo de Praga era la residencia de la familia del príncipe reinante. Praga es la capital del estado checo desde hace más de mil años. El monarca más conocido vivió en la Edad Media y era el emperador Carlos IV. Durante su mandato fue puesta la primera piedra del puente que uniría las dos orillas de la ciudad, y de la catedral gótica de San Vito, el principal templo de la ciudad.

El Barroco de Praga es de sobra conocido. Sin las iglesias barrocas con sus hermosos frescos en los techos, sus ostentosos y nobles palacios con sus extensos jardines, sus estatuas de santos y sus innumerables torres (que hacen que a la ciudad se la conozca como la de las cien torres), Praga no sería lo que es.

Caminar desde la Puerta de la Pólvora (Prašná brána), al lado de la actual Casa Municipal (Obecní dum), por el centro de la ciudad, a través del Puente de Carlos, hasta el Castillo, es lo que se llama la Vía Real. Ese es el camino que recorría el nuevo rey en el día de su coronación, cuando se dirigía a la catedral de San Vito.

El ambiente de Praga le estará hablando a usted tan vivamente como le hablaba en los siglos pasados a los célebres mensajeros y huéspedes de los países extranjeros.

Uno de los más valorados monumentos judíos en el mundo es la Ciudad Judía de Praga. En su cementerio se encuentran miles de tumbas renacentistas y barrocas. Su sinagoga Vieja Nueva (Staronová synagoga), de estilo gótico, es de finales del siglo XIII. Es la sinagoga conservada más antigua de Europa. Hoy se utiliza como lugar de oración y sinagoga principal de la Comunidad Judía Praga.

El monumento más visitado de Praga es el Castillo. Se levanta en un terreno elevado en la orilla izquierda del río Moldava y su silueta característica, con las afiladas torres de la catedral de San Vito, sobresale del panorama de Praga. El recinto del Castillo ha sido reconstruido muchas veces a lo largo de los siglos y hoy se usa como residencia del presidente de la República. Pero no solamente merece la pena visitar la catedral, el Antiguo Palacio Real o la pinacoteca, sino también los amplios jardines, desde donde la vista de la ciudad es espectacular. Y para aquellos a los que esta maravillosa vista no les baste, decir que también se puede subir a la torre, desde donde se puede tener literalmente a Praga en la palma de la mano.

El viejo Palacio Real
La visita al Castillo se puede unir con un recorrido por el cercano monasterio de Strahov y con un paseo por el parque de Petrin. En lo alto de esta colina, hasta donde se puede llegar en funicular, se encuentra el mirador, que en el siglo XIX fue construido como una Torre Eiffel en miniatura. En Petrin también se conserva el resto de la antigua muralla de fortificación medieval, la llamada Muralla del Hambre.

Praga también se puede jactar de tener una muy interesante arquitectura moderna. Junto al centro histórico de la ciudad, fue inscrita en la lista de monumentos de la UNESCO la villa de Miller, una importante obra de la arquitectura del siglo XX del famoso arquitecto Adolf Loos, que nació en el territorio de la República Checa.

Los especialistas en arquitectura admiran también el cubismo checo (un arte inspirado en los ángulos afilados de la pintura cubista) y los numerosos edificios de estilo funcionalista del período de entreguerras. Entre la arquitectura contemporánea merece la pena admirar la llamada Casa Danzante, junto a la orilla del margen derecho del río, inspirada en la famosa pareja de baile que formaban Fred Astair y Ginger Rogers. Este edificio fue propuesto por el arquitecto canadiense mundialmente conocido, Frank Gehry, así como el centro comercial y administrativo El Ángel Dorado del arquitecto francés Jean Nouvel. En los jardines del Castillo, cerca del palacete de verano Belvedér de estilo renacentista, se encuentra una original muestra de arquitectura de alta tecnología: el invernadero, obra de Eva Jiricna, arquitecta checa que trabaja desde Londres.

El monasterio de los monjes
La Praga mágica

Praga es una romántica ciudad de misterios. No es necesario que se crea en la magia y en los hechizos para sucumbir ante la sugestiva atmósfera de barrios como Staré Mesto y Malá Strana, especialmente en la tarde, al caer el sol, cuando los callejones de ambos barrios están cargados de energía. Uno fácilmente puede creer que de repente ha retrocedido en el tiempo y que a la vuelta de la esquina se podrá encontrar con alguna de las grandes personalidades del pasado.

Podría tropezarse quizás con Franz Kafka, que, pensando en sus personajes de ficción, camina rápido hacia casa, procedente de la oficina de seguros, donde todo el día se dedicaba a rellenar formularios sobre delitos laborales. O con Wolfgang Amadeus Mozart, que con su grupo de cantantes y compositores iba de un bar a otro a sentarse al piano y pasar al papel, como si tal cosa, un preludio de ópera o un fragmento de una sinfonía. O con algunos de los innumerables artistas, poetas, músicos, científicos o descubridores que vivieron en Praga al menos una parte de su vida.

El sitio favorito para citarse los enamorados se encuentra en el parque de la ladera de Petrin, al lado del Castillo. Desde la falda de esa pequeña montaña hay una excelente vista de Praga, y en primavera, cuando los árboles florecen, pueden verse, paseando por allí, a decenas de parejas. En Praga el día de los enamorados no es el día de San Valentín, sino el uno de mayo. Este día las parejas de enamorados vienen a ofrecer flores a la estatua de Karel Hynek Mácha, el más grande poeta checo romántico. Los primeros versos de su poema titulado Mayo, que habla del amor trágico de los enamorados Vilém y Jarmila, son conocidos casi por todos los checos.

También el mismo Puente de Carlos alberga un secreto. Parece ser que, a mediados del siglo XIV, el perspicaz monarca Carlos IV mandó elaborar un horóscopo para este monumento que efectivamente le trajo suerte. El puente se usa hasta la fecha y es de la admiración de todos los visitantes que llegan a Praga. Los astrólogos calcularon una sucesión de cifras ascendentes y descendentes, de forma que la primera piedra fue colocada en el año 1357, el día 9, del mes 7, a las 5 horas y 31 minutos de la mañana. Es decir 1, 3, 5, 7, 9, 7, 5, 3, 1.

Villa Bertramka
La música

“Mis praguenses me entienden”, dijo un día Mozart. En Praga su obra era tan popular que la gente iba cantando por la calle alguna de sus arias. Una de las óperas más famosas de Mozart, Don Giovanni, tuvo su estreno en Praga en 1787, en el Teatro de los Estamentos (Stavovské divadlo). Hoy en día esta obra aún está en el repertorio.

Antonín Dvorák es uno de los grandes compositores checos de música clásica. Es el autor de la Sinfonía del Nuevo Mundo. En los últimos tiempos también son muy considerados otros tres compositores checos, Bedrich Smetana, Leoš Janácek y Bohuslav Martinu. Cada año en la República Checa se celebra un festival de música y un concurso de intérpretes. El más famoso es el Festival Internacional de la Primavera de Praga. La Filarmónica Checa se encuadra entre las principales orquestas filarmónicas del mundo. Su sala de conciertos se ubica en el palacio Rudolfinum. Los conciertos de este tipo de música se celebran también en la Casa Municipal, uno de los más hermosos monumentos del Modernismo checo. En Praga hay conciertos de música clásica prácticamente todos los días en las iglesias y en los palacios históricos de la ciudad.

Además, en Praga por supuesto funcionan numerosas discotecas y clubes de música, donde se ofrece desde música jazz hasta la más moderna música electrónica. Por ejemplo el club Karlovy Lázne, con cuatro plantas, al lado del puente de Carlos, es una de las discotecas más grandes del Centro de Europa. Praga es además una de las paradas habituales de los grupos musicales y de las estrellas universales de la música.

De vez en cuando los eventos musicales inundan las islas y los lugares públicos de la metrópoli checa, así como los clubes, los teatros y las salas de conciertos. Decenas de intérpretes venidos de todos los rincones del planeta presentan la riqueza de la música contemporánea a través de muchísimos géneros y estilos.

Museo moderno
Museos

Además de estas joyas del arte, que se pueden ver directamente por la calle o en las iglesias de Praga, también son dignos de atención algunos museos y galerías. La colección más importante de arte la alberga la Galería Nacional, que tiene exposiciones permanentes en más de siete salas. La exposición más amplia es la que habla del arte checo y europeo de los siglos XX y XXI en el palacio de las Ferias de Muestras (Veletržní palác). Además de un representativo panorama de la historia de la pintura checa, la escultura, la arquitectura y el diseño, se pueden ver aquí las obras de los principales creadores a nivel mundial.

De los artistas checos quizás los más famosos sean Alfons Mucha y František Kupka. El pintor Mucha es uno de los maestros del Modernismo. Su elegante estilo decorativo estvo muy de moda en París alrededor del año 1900. František Kupka, cuya obra más importante está en posesión de la Galería Nacional, es considerado como el precursor de la pintura abstracta. En la Plaza de Wenceslao, en un edificio neorrenacentista, se encuentra el Museo Nacional, dedicado a las Ciencias Naturales, que alberga colecciones históricas. Los visitantes pueden disfrutar de interesantes exposiciones en el Museo de las Artes Aplicadas, en el Museo Nacional de la Técnica, en el Museo Municipal de Praga y en muchos más. La mayoría de los museos tienen abierto todos los días de la semana excepto los lunes. La nación checa tuvo un papel muy destacado en el impulso que hubo en Europa con respecto a la técnica y la industria. La prueba del desarrollo técnico, de la industria, del transporte y de las ciencias está plasmada en las colecciones del Museo Nacional de la Técnica, admirado por personas de todas las edades. Su edificio, en la zona de Praga conocida como Letná, se abrirá a una nueva exposición después de haber sido sometido a una larga remodelación.

Ninguno de los visitantes de Praga debe dejar pasar la oportunidad de visitar el Castillo. Es uno de los monumentos más reconocidos y merece la pena ver su pinacoteca o la exposición dedicada a la historia de su recinto, levantado durante la Edad Media, que está ubicada en los sótanos del Palacio Real.

Edificio del arquitecto
De compras

A Praga también podrán venir aquellas personas a las que les interesan las compras mucho más que los monumentos. En el centro de la ciudad tienen sus tiendas algunas de las marcas de moda más famosas, así como grandes casas comerciales y lujosas joyerías y perfumerías. Aquí también encontrarán muchos anticuarios, galerías de arte y tiendas que ofrecen productos tradicionales checos. Es de reconocido prestigio el cristal tallado checo. Para los amantes del arte, hay una extensa oferta de discos de música clásica checa y publicaciones de arte figurativo.

Entre las zonas comerciales más conocidas destaca la plaza de Wenceslao, La Plaza de la República y las calles Parížská, Celetná y Na Príkope.

Smichov, barrio situado en la orilla izquierda del Moldava, se va transformando en una moderna zona comercial. Sus antiguas fábricas han sido sustituidas por modernos edificios administrativos y elegantes galerías comerciales. Los grandes centros comerciales de estilo americano también funcionan en el extrarradio de la ciudad. Desde el centro, se puede acceder a ellos comodamente en treinta minutos.

Tabernero
Comida y bebida

Los amantes de la buena comida y bebida no se encontrarán perdidos en Praga. Tienen a su disposición un amplio abanico de restaurantes que ofrecen tanto comida tradicional checa como cocina internacional. La cocina checa es quizás exótica y abundante, pero variada y muy sabrosa. La comida típica nacional es el cerdo asado con col agridulce estofada y una guarnición checa llamada knedlik. El knedlik se sirve con muchos tipos de salsa, entre las cuales destaca la llamada svíckova, una verdadera delicatessen. Los checos son amantes de la cerveza, y sentarse en las tradicionales tabernas delante de medio litro de cerveza de Pilsen o de Ceske Budejovice es definitivamente una parada obligada para todo visitante. El licor checo por excelencia es la Becherovka, que se fabrica en la ciudad balneario de Karlovy Vary, al oeste del país, aunque sabe igual de bien en los restaurantes praguenses.

Las cafeterías también pertenecen a la tradición centroeuropea. La historia de muchas de ellas en Praga se remonta a los tiempos anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Quizás la más famosa sea el Café Slavia, enfrente del edificio del Teatro Nacional, a orillas del Moldava. En los tiempos de su máximo esplendor, fue un club de acaloradas tertulias donde se daban cita artistas, actores y literatos. Praga es hoy en día quizás la única ciudad europea en la que sirven absenta, la legendaria bebida alcohólica tan del gusto de los artistas bohemios.

Un fenómeno de los últimos años son las teterías. Muchas de ellas están decoradas con un estilo oriental y, en la mayoría de los casos, la gente se sienta en el suelo encima de cojines. Sirven té procedente de todas las partes del mundo y es posible pedir una pipa de agua. En ese momento, la estresante Europa queda muy lejos.

Estación de metro
Transporte

El transporte en Praga funciona con mucho rigor, es seguro y te lleva a todos los lugares de la ciudad. El metro funciona todos los días hasta la media noche, y algunas líneas de autobús y tranvía ofrecen un servicio nocturno. Con este servicio de transporte es posible llegar a todos los rincones de la ciudad. Desde el aeropuerto salen algunas líneas de autobuses que nos llevan hasta las cabezas de línea de metro y hasta el centro de la ciudad. El trayecto en metro desde estas cabezas de línea hasta el centro de la ciudad no dura ni media hora. Los billetes se pueden comprar en las estaciones de metro, en los estancos, en las máquinas expendedoras, en los centros informativos de la red de transporte, en los hoteles y en otros muchos sitios más. Para los turistas son recomendables los billetes de uno, tres o cinco días.

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