Oporto - Porto, una ciudad para descubrir
Portugal
Esta es la ciudad de los lugares donde el tiempo echó raíces en las marcas de la Historia, en las evocaciones de los cronistas, en las leyendas guardadas en lo imaginario de la población, la ciudad de las calles y caminos, plazas y...
Els Blaus de Roses

portugal, oporto - porto, una ciudad para descubrir
Esta es la ciudad de los lugares donde el tiempo echó raíces en las marcas de la Historia, en las evocaciones de los cronistas, en las leyendas guardadas en lo imaginario de la población, la ciudad de las calles y caminos, plazas y lugares, escaleras, callejuelas y jardines, con nombres y referencias sedimentados en los siglos. La ciudad de significados plurales, divergentes, complementares. Porto entrada y centro vital del Norte, cabeza del territorio de donde Portugal nació y tuvo nombre, esta es la ciudad orgullosa de sí misma, leal e indomable - según su mismo blasón. Esta es la ciudad de los contrastes: burguesa y cosmopolita, conservadora e innovadora, individualista, familiar y comunicativa, ribereña y atlántica, miñota-duerense y europea, la ciudad de los reencuentros: tiempo y memoria, continuidad y cambio, intimidad y hechizo. Una ciudad para descubrir en el sentido más auténtico de la canción: Si vas a Porto, / yo también voy, / a buscar una rosa, / que allá se quedo.

1 - El encanto de la mirada

Ver Porto! Ver Porto es evocar cierta forma de ciudad escondida que conservamos dentro de nosotros, densa, impenetrable, como la neblina envolviendo las mañanas y fundiendo el río con el muelle y los barcos. Ilusión de sombras irreales. Transparencias. Crepúsculos cayendo, suaves, recortando la levedad de los puentes, la elegancia de las torres, los contornos del caserío.

Ver Porto es evocar la suave melancolía de los jardines de la ciudad - sobe todo en Otoño - cuando el ambiente se convierte en nostalgia. Es sorprender la atmósfera urbana en la sinuosidad de las calles medievales, en el esplendor del barroco, en la construcción depurada del neoclásico, en el sabor romántico del ochocientos.

Ver Porto es reconocer la diversidad de sus parroquias, del interior de las márgenes del Duero, en Campanha, a la costa Atlántica, en la Foz y en Nevogilde. Se descubren los eecretos de una ciudad impregnada de espontánea y asumida identidad.

2 - El espíritu de los lugares

Los lugares de la ciudad pertenecen a un espacio moldeado por los hombres y afrmar el carácter del paisaje urbano. Marcados por la historia, son testigos de ideales y concepciones de las épocas en que fueron proyectados. Espacio para vivir (y morir), los lugares de la ciudad consevan atmósferas patinadas en el granito por el tiempo. Reflejan extraños misterios que parecen esconderse en los meandros del burgo, evocan episodios o acontecimientos - políticos, económicos, sociales y culturales - que forjaron la realidad portuense y retratan la personalidad de sus habitantes.

Reflejo de la inteligencia de los hombres, los lugares de la ciudad son invitaciones al entendimiento de un Universo aun habitable y poético.

3 - La persistencia de la memoria

A lo largo del tiempo, Porto conoció cambios urbanos y sociales que, a partir del siglo XVIII (bajo el impulso del comercio del vino) y a lo largo del siglo XIX (con la industrialización), operaron alteraciones radicales de su fisionomía y en la manera de ser de los habitantes. Tales cambios se acentuaron en el siglo actual, particularmente en las últimas décadas.

Todavía, agarrada a un instinto vital para sobrevivir, la ciudad guardó el culto y la admiración por los testigos de la particularidad de su genio, de las realizaciones artísticas de su pasado, de la autonomía de su espíritu inventivo. Edificios con dibujo singular, embellecidos por incontables pormenores requintados, artes decorativas adaptadas al proyecto constructivo para deleite de la burguesía portuense, monumentos consagrados a acontecimientos o personalidades que forjaron el progreso del país, creaciones estéticas grabadas en talla dorada de harmonía o incomparable, cerámica y azulejo, escultura y pintura representativos de formas propia de expresión, afirman la perennidad de una tradición cultural.

Más que un gran museo donde se concentra una herencia estructurada, Porto ofrece la descubierta de un repositorio magnífico de valores paisajistas, urbanos, arquitectónicos y artísticos donde persisten las referencias de una ciudad con memoria.

4 - La continuidad de las tradiciones

El desarrollo de la ciudad se operó, de forma progresiva, en los siglos XII a XIX, cuando su área urbana quedó estabilizada. En esta expansión (del río hacia el interior), poblaciones y lugares se fueron integrando en la vida y en el pensamiento ciudadano. Las tradiciones portuenses son producto de la variedad de costumbres y mentalidades. Constituyen manifestaciones de costumbres, usos y creencias donde se encuentran juntos gustos gastronómicos populares con sutilezas de recetas conventuales e influencias de cocina cosmopolita. Donde se mezclan gestos, sones, olores, sabores y lenguajes antiguos en las fiestas, romerías y procesiones, ferias y mercados de raíces seculares con nuevas contribuciones culturales que les van siendo incorporadas. Donde se diluyen devociones cristianas en los orígenes paganos de ritos que sobreviven, como la Fiesta grande de S. Joao (consagrando el Verano, el sol, el fuego y las plantas), o la Romería de S. Bartolomeu (tributando las aguas del mar), los Fieles Difuntos (homenajeando los muertos), el Quemar del Judas, por la Pascua de Resurrección, y en el ciclo del Invierno, las Navidades, época de fantasía en que la ciudad se transforma, mágicamente, en deslumbramiento. No obstante las alteraciones urbanas y del impacto de las transformaciones en el tejido social de Porto, algunas de las más significativas tradiciones continúando activas, animando los días de su población.

5 - El desafío de la innovación

El trazo que sobresale de la identidad portuense es la armonización del espíritu conservador, tradicionalista, con los cambios culturales y sociales.

En un ambiente donde autenticidad y orgullo localista se mantienen como valores consistentes, las alteraciones del cuadro urbano y las influencias estéticas - en la música, en las arteplásticas, en la literatura, en los equipos de design cotidiano - fueron siempre asumidos como proceso natural de tradición, renovación e innovación. En la actualidad, además de los aspectos donde el típico motivo de atracción, la ciudad ostenta una faceta habitual de su carácter: el espíritu de modernidad. Galerías de arte, ateliers de creadores de moda, grupos y autores de música erudita y popular, festivales en múltiples áreas del espectáculo, nuevos espacios arquitectónicos integrando lenguaje difentes de las antiguas y brillantes tracidiones, edificios dibujados por los más notables arquitectos de la Escuela de Porto, esposiciones de objetos que sobresalen del design portugúes e internacional son aspectos de una dinámica afirmativa de la cultura actual.

6 - El placer del tiempo

El placer del tiempo! Pasar, gastar, perder o ganar tiempo, usándolo ségun el gusto, motivación y la disponibilidad de cada uno.

El placer del tiempo puede ser agarrar los días, vivir las horas en la contemplación de lo que la ciudad tiene para ofrecer: lugares, paisajes o sitios pintorescos. Vivir el instante inolvidable del crepúsculo junto al mar; asistir al concierto sinfónico en una iglesia del burgo o a un espectáculo del conjunto famoso, del grupo de jazz, del cantor de moda; una noche de teatro; un café concierto; encontrar la madrugada en un club dancing, discoteca o bar. Puede también ser, el juego de fútbol en uno de los estadios de la ciudad, o el espectáculo de hockey sobre patines o baloncesto en un pabellón deportivo. Puede ser un viaje en tranvía hasta la Foz del Duero. O, más gustosa y diáfanamente, puede ser probar un cáliz de Porto - sabor inconfundible y dádiva de la tierra - en una de las bodegas que, por paso de magia, transforman el vino del duero en néctar de dioses. El placer del tiempo puede ser verlo correr en la mesa de un café - lugar de todas las humanidades portuenses. O hacer compras en uno de los millares de tiendas de la ciudad, con el encanto del comercio antiguo manteniendo la relación directa del vendedor con el cliente, o la funcionalidad de los nuevos centros comerciales y las galerías donde se mezclan modas, tendencias, objetos y estilos de todo el mundo, todas la ñéocas y todos los precios.

En el comercio o en los ocios convívales, en los espectáculos, festivales y eventos deportivos, en los sitios donde se come o se bebe (o ambas cosas), Porto puede ofrecer innúmeras oportunidades de descubrir, encontrar, o - quién sabe? - aprender el placer del tiempo. (Con el sentido que cada uno le quiera dar).

Fuente: Ayuntamiento de Oporto (División del Turismo)

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