Montblanc, histórico y medieval
Montblanc - Tarragona
Montblanc, una población de rico patrimonio cultural, arquitectónico y cultural que nos fascinará desde el primer momento. Se trata, sin duda, de una visita de lo más recomendable que nos permitirá disfrutar del pasado como nunca antes.
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En el corazón de la Cuenca de Barberá encontramos el municipio de Montblanc, sin duda, una población con un rico patrimonio cultural, arquitectónico y natural que nos fascinará desde el primer momento. Designado desde 1387 con el título de Villa Ducal, Montblanc nos permite acercarnos a la época medieval, tanto por todos los vestigios que ha conservado hasta la actualidad, como también gracias a todas aquellas costumbres, fiestas y actividades que se celebran cada año y que nos posibilitan la oportunidad de vivir una experiencia única.


Breve Historia

Para descubrir los primeros asentamientos de la urbe nos tenemos que remontar en los siglos IV y I a.C., cuando hubo un poblado íbero y más tarde también se hallaron restos romanos. Entre los años 1080 y 1150 es cuando se crea la población Duesaigües, que cinco años más tarde pasa a llamarse Vila-salva y se traslada en su actual ubicación, en la colina del Pla de Santa Bárbara, lo que le permitió una estratégica situación. Desde este momento pasó a llamarse con su actual nombre, Montblanc, topónimo que viene de Montis Albis, monte virgen de vegetación, debido a que la zona no era fértil. Es a partir del año 1170 cuando la urbe crece considerablemente y se convierte en una de las poblaciones más importantes del sur de Cataluña. Asimismo, empiezan a construirse sus principales edificios y monumentos y además se le concede el privilegio de tener mercados y ferias. La urbe llegó en su máximo esplendor a la primera mitad del siglo XIV, pero en su segunda mitad entró en decadencia debido a las epidemias y las malas cosechas, ya que la agricultura fue una de las principales actividades de los montblanquenses.
Aun así, las construcciones que estaban en proceso se finalizaron y se construyó el Palacio del Castlà, el claustro de l’Hospital y se restauró el Pont Vell, pero durante la Guerra de los Segadorsen el siglo XVII, la población perdió su peso económico y político, definitivamente. Aunque un siglo más tarde volvió a crecer y a desarrollarse, durante 1893 y 1964, hubo otro período de crisis. Finalmente, en el año 1947 Montblanc fue declarado Conjunto Monumental y Artístico y no es hasta la década de los sesenta que la urbe empieza a recuperarse industrial y culturalmente. Así pues, podemos observar que actualmente la población es un importante punto turístico y el centro comercial, industrial y de servicios de la comarca.

Sus monumentos

Pasear por las calles de la capital de la Cuenca de Barbera nos hará transportarnos en otra época y descubrir un amplio abanico de monumentos y rincones extraordinarios.
Este conjunto medieval destaca primeramente gracias a su impresionante Muralla del siglo XIV con un perímetro de 1.500metros y con sus 32 torres. El recinto se divide en 4 tramos y en el pasado contaba únicamente con cuatro portales, de los cuales destaca sobre todo la Torre –Portal de Sant Jordi siendo el mejor conservado de la muralla y que debe su nombre a la leyenda de que en este lugar, Sant Jordi mató al dragón y salvó a la princesa. Para la construcción de la muralla se utilizó piedra, argamasa y tapia y podemos destacar que todas las torres, cubiertas por tres lados y con la parte interior descubierta, cuentan con una base rectangular, menos la Torre de Cinc Cantons que se presenta con base pentagonal. Aun hoy en día, algunas de estas torres son habitadas. Debido al levantamiento de edificaciones adosadas a la muralla esta se deterioró considerablemente y desde 1971 se inició su restauración que sigue hasta nuestros días.
Antes de entrar en el recinto amurallado tenemos que visitar la Antigua Iglesia de San Francesc, que después de perder su importancia y funcionalidad religiosa pasó a ser una fábrica de vino y aguardiente. En el siglo XX se rehabilitó y actualmente se usa como sala polivalente para diferentes usos además de albergar la Oficina Municipal de Turismo. De sus características podemos destacar que durante el siglo XIII tenía la función de antiguo convento franciscano que con el paso de los años fue adaptando su estructura actual. Es una iglesia de una sola nave con cabecera pentagonal plana y bóveda de crucería y capillas laterales abiertas.
Una vez en el interior del recinto podemos empezar nuestra particular visita en la Iglesia de Sant Miquel. Esta iglesia del siglo XIII es un excepcional ejemplo de la transacción entre el románico y el gótico, ya que cuenta con una fachada de estilo románica y en su interior predomina el gótico. Se levantó durante el crecimiento de la villa cuando la iglesia de Santa María no podía acoger a todos los habitantes de la urbe. Consta de una sola nave con cubierta de madera policromada y además, podemos observar la evolución del gótico en su interior. Este templo religioso destaca por ser sede de las Cortes Catalanas en los años 1307 y 1370. Si queremos visitar su interior debemos contratar una visita guiada ya que habitualmente está cerrada. En la misma plaza también podemos encontrar el Palacio-fortaleza del Castlà, que data del siglo XV. Aunque tampoco es visitable ya que es de propiedad privada, podemos observar su magnífico exterior. Cuenta con una forma cúbica y con unos ángulos curvados que le permitían una mayor defensa y unos ventanales renacentistas que fueron descubiertos durante la restauración en el siglo XX y que tienen un gran valor artístico. En el pasado fue sede del castellano, representante militar del rey de la Corona de Aragón.
Como hemos podido deducir la Iglesia de Santa María la Mayor fue la principal iglesia de Montblanc. Data del siglo XIV y destaca porque aunque empezó su construcción durante la prospera época de la urbe, no pudo llevarse a cabo debido a la época de decadencia, por lo que se hizo por tramos. Se halla en la parte más alta de la urbe donde antiguamente estaba la iglesia románica y para llegar hasta ella tenemos que subir una pequeña escalinata. Cuenta con una nave con bóveda de cañón y con esculpidas escenas del Antiguo Testamento. De su interior predomina la imagen gótica de la Virgen del Cor, el retablo de SantBernat y el órgano barroco.

Otro interesante y emblemático edificio es el Convento y Santuario de la Serra, que data del siglo XIII y es en honor a la patrona de la urbe. Está formado por el monasterio, el santuario, la antigua casa del capellán y la del monje y la iglesia con una sola nave. De su interior nos llamará la atención la imagen de estilo gótico italiano de la Virgen de la Serra, la Cruz Verde y los seis sepulcros medievales. Hoy en día podemos visitar únicamente la iglesia y el Camarín y se recomienda consultar previamente las fechas de abertura. El Antiguo Hospital de Santa Magdalena es otro de los bellos edificios de Montblanc. Podemos señalar que la iglesia data del siglo XIV y cuenta con una sola nave sin ábside, mientras que el hospital fue construido durante los siglos XV y XVI y se estructuro alrededor de un claustro central, un bello lugar caracterizado por arcos góticos que lo rodean.  También nos llamarán la atención el Convento de la Mercè, que data del siglo XIII y actualmente tiene la función de centro escolar por lo que no se puede visitar y laAntigua Iglesia de San Marçal, fundada en el siglo XIV como hospital para la gente humilde de la villa que actualmente acoge el Museo Frederic Marés.

No podemos irnos de Montblanc sin haber visitado el corazón de la urbe, su Plaza Mayor. En ella podemos encontrar diferentes elementos que la hacen muy especial y obligan nuestro paso por allí. Algunos ejemplos de lo que podemos hallar son la Casa de la Vila o Ayuntamiento, que data también del siglo XIII aunque el actual edificio data de 2001 ya que se restauró completamente, el Casal Desclergue del siglo XVI, los Porches de Cal Malet donde podemos ver el medidor de grano y la magníficaFuente Mayor destacando por sus tres escudos, el de España, Cataluña y Montblanc.La población también contaba con la presencia de judíos, por lo que antiguamente poseía un “Call” o barrio judío con tres accesos, un cementerio y una sinagoga. Lamentablemente hoy en día quedan únicamente un tramo urbano, una calle que se identifica por su arco medieval.
Finalmente, otro lugar interesante que merece la pena visitar en  Montblanc es el Puente Viejo de estilo románico que servía para cruzar el cauce del río Francolí o algunos de los interesantes edificios civiles que demuestran la importancia que tuvo la ciudad. Algunos estupendos ejemplos son el Casal de los Josa que data del siglo XIV y XVIII hoy en día alberga el Museo Comarcal con una excelente colección dedicada a los oficios históricos de la comarca. El Palacio Real es otro emblemático edificio y fue el lugar donde se hospedaba el Rey de la Corona Aragonesa durante su visita a la urbe. Data del siglo XIII y es principalmente de estilo gótico, aunque en su fachada podemos ver diferentes estilos debido a las modificaciones que sufrió. Por último, tenemos que mencionar la Cooperativa de Viticultores, obra de CèsarMartinell del siglo XX. Actualmente en este edificio modernista se elabora el cava “Pont Vell” y además durante nuestra visita podemos degustar productos típicos de la zona.

El mejor momento de realizar nuestra visita

Como ya hemos mencionado antes, Montblanc cuenta con una amplia lista de actividades que se organizan durante los 365 días del año, pero sin duda si queremos vivir una experiencia inolvidable, os recomendamos que visitáis la urbe durante su Semana Medieval. Durante siete días toda la ciudad se transforma y ofrece a sus visitantes una experiencia única, un viaje en el pasado con toda la suntuosidad de la época. Sus orígenes se remontan en el año 1987 cuando algunos de los nativos recuperar la tradición según la cual San Jorge mato al dragón en Montblanc. En un primer momento únicamente fue un complemento a las Fiestas de San matías pero gracias a buena aprobación se creó la asociación Medieval de la Leyenda de San Jorge en el año 1988 la cual permite hasta hoy en día seguir realizando estas celebraciones.
Pasear y observar a los montblanquenses con vestimentas tradicionales, contemplar a los diferentes oficios que se representan en distintos puntos de la ciudad, adquirir obsequios únicos y originales en los mercados o saborear algunas de las delicias típicas de la zona son solo algunas de las infinitas opciones que tenemos. Además de eso, se organizan diferentes actos como la Entrega de la Rosa, Cena Medieval, Rondas Trovadorescas, Coronación Real, Escuela Caballeresca o la representación de las Cortes Catalanas, entre otros. Sin duda, una visita de lo más recomendable que nos permitirá disfrutar del pasado como nunca antes. 

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