Midi-Pyrénées, grandes parajes
Francia
Toulouse, la ciudad rosa, las orillas del Canal du Midi, el grandioso espectáculo del Circo de Gavarnie o del Viaducto de Millau, la autenticidad de los pueblos con personalidad como Saint-Cirq Lapopie, la exuberancia de un festival como Jazz in Marciac…
Els Blaus de Roses

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GRANDES PARAJES DE MIDI-PYRÉNÉES

Toulouse, la ciudad rosa, las orillas del Canal du Midi, el grandioso espectáculo del Circo de Gavarnie o del Viaducto de Millau, la autenticidad de los pueblos con personalidad como Saint-Cirq Lapopie, la exuberancia de un festival como Jazz in Marciac…explore todas las facetas de una región dónde la alegría de vivir se contagia. Entre en la cultura Midi-Pirineos, su acento, sus sabores, sus risas, su generosidad. No hay lugar para las medias tintas, ni los lamentos. Viva su estancia a fondo como una auténtica pasión.

El Viaducto de Millau, gran paraje turístico de Midi-Pyrénées. Aveyron

Inaugurado en diciembre de 2004, el Viaducto de Millau fue diseñado por el ingeniero francés Michel Virlogeux y dibujado por el arquitecto inglés Norman Foster. Esta construcción franquea el valle de río Tarn con una longitud de 2.460 metros y ostenta el récord del mundo de altura con un pilar de 343 metros.

Gracias al Viaducto de Millau, la “Méridienne” (autopista A75) es la vía más corta, más económica y más fluida entre París y el Mediterráneo.
Esta construcción, única por su tamaño, con aspecto de velero, se ha convertido en una obra de arte a contemplar. Cada año, más de un millón de visitantes se dan cita en el mirador del Viaducto. Esta área única, muy solicitada, constituye el único observatorio autorizado, protegido y acondicionado para el público en general. Mirador y punto de información turística, es también un espacio gastronómico, ofreciendo a las personas de paso o de visita un tipo de restauración ligera, en la que predomina un enfoque gustativo, representativa de las excelencias de Aveyron.

El Viaducto de Millau al Aveyron es lo que la Torre Eiffel a París, al que acuden visitantes de todo el mundo para contemplar la obra.

Fino, ligero, esbelto, el Viaducto de Millau se integra perfectamente en el paisaje. También es un guiño a dos mundos. Esta obra de arte contemporánea se encuentra en el corazón del Parque Natural Regional de los Grands Causses. Apoyado al norte en el Causse Rouge y al sur en los famosos Causses du Larzac, el Viaducto de Millau se puede ver desde cualquier lugar.

A unos kilómetros, en las cuevas de Roquefort, de extraordinaria arquitectura, se elabora el rey de los quesos.

A dos pasos de las gargantas del Tarn, las ciudades templarias y hospitalarias del Larzac como Couvertoirade o Sainte Eulalie de Cernon, se erigen orgullosa y apaciblemente, recordando al visitante la historia de estos lugares.

Más al sur, la abadía cisterciense de Sylvanès acoge cada verano el Festival internacional de música sacra. Sus sesiones de formación y cursillos de canto lírico atraen a talentos de todo el mundo.

Por último, Millau cuyo patrimonio se remonta a la Roma antigua, es famoso por sus fábricas de guantes.

La ciudad recibe a numerosos visitantes, encantados de disfrutar de todos estos atractivos turísticos a los pies de tan majestuosa obra.

En esta nueva joya del patrimonio francés, tradición y modernidad coexisten de la manera más natural del mundo. La simbiosis entre el viaducto y su entorno es sorprendente.

Claves de la visita

13 años de estudios y 36 meses de obra fueron necesarios para construir el Viaducto de Millau. Su tablero de acero culmina a 270 m. Está sustentado por 7 columnas sobre cada una de las cuales se halla un pilar de 87 m. Con la columna P2, el Viaducto de Millau ostenta el récord mundial de altura, alcanzando los 345 m.

A las puertas de las Gargantas del Tarn y a los pies del Larzac de los templarios y de los hospitalarios, Millau es una de las pocas ciudades de Francia situadas dentro de un Parque Natural Regional, el de los Grands Causses.

La piel, procedente del ganado ovino del Larzac, ha dado la fama a los guantes de Millau. La leche con la que se elabora el queso de denominación de origen controlado Roquefort proviene también de esa actividad secular.

El Pic du Midi, la nave de las estrellas. Hautes-Pyrénées

El Pic du Midi de Bigorre, una de las cumbres más majestuosas de los Hautes-Pyrénées, le espera a 2.877 metros de altitud. Accesible para todos los públicos, el Pic du Midi es conocido por la belleza de su paisaje y por su observatorio astronómico.

Para alcanzar la cumbre del Pic du Midi déjese llevar simplemente por una espléndida ascensión. Durante todo el año, tanto en verano como en invierno, podrá ir a La Mongie, estación de esquí de Tourmalet. 1.000 metros de desnivel superados en 15 minutos en la cabina del teleférico… justo el tiempo necesario para prepararse antes de tocar el pico a 2.877 metros de altitud.

Allí arriba, la pureza y la transparencia del aire y la luz constituyen el secreto de un lugar durante mucho tiempo reservado a los científicos. Se acondicionaron 750 m2 de terrazas panorámicas: la vista se extiende a 300 km de cumbres de la cadena pirenaica, desde el Mediterráneo al Atlántico, y sobre las mesetas del Gran Suroeste. El esplendor de los paisajes le valieron al Pic du Midi ser declarado en 2003 Paraje Natural Nacional.

Todo comenzó, a finales del siglo XIX, con un observatorio meteorológico. Desde entonces el Pic du Midi es una increíble epopeya cuyos héroes son apasionados, eruditos y curiosos, porteadores, constructores y sabios ávidos por comprender mejor el universo. Las cualidades excepcionales del lugar permiten efectuar observaciones y mediciones que explican la evolución de la Tierra. Esta aventura humana, que continúa en la actualidad, se divulga en el espacio museográfico más alto de Europa.

La magia del lugar prosigue también por la noche. Durante todo el año, con motivo de la celebración de actos nocturnos, el Pic du Midi está abierto para las «Soirées Etoilées», con un programa de animaciones sobre astronomía. De carácter aún más mágico, el Pic du Midi ofrece también las «Nuits au Sommet». Previa reserva, 19 privilegiados podrán dormir en esa cumbre emblemática y compartir momentos inolvidables bajo las estrellas.

Claves de la visita

El Pic du Midi es un lugar excepcional que debe descubrir:

Por la mañana: para disfrutar al máximo de la ascensión en teleférico a 2.877 metros y del panorama excepcional que ofrece la cumbre, porque las condiciones meteorológicas en la montaña son a menudo más favorables durante las primeras horas del día.
En invierno: las estaciones configuran el paisaje, renovándolo constantemente. La subida invernal al Pic es el encuentro de un mundo de blancura y silencio reconfortante. ¡Para cortar el aliento!
Por la noche: el Pic du Midi organiza Soirées Etoilées y Nuits au Sommet durante todo el año. Programas originales y siempre diferentes, donde la magia del lugar adquiere otra dimensión: el anochecer en los Pirineos, observaciones y animaciones desde las terrazas. ¡La aventura humana en el Pic du Midi se vive también de noche!

Santuario de Lourdes. Hautes-Pyrénées. Francia
Lourdes, una ciudad con un mensaje universal. Hautes-Pyrénées

Una pequeña ciudad de 15.000 habitantes a los pies de los Pirineos: así aparece Lourdes como uno de los lugares espirituales más relevantes del mundo. Cada año, aproximadamente 6 millones de visitantes acuden a la Ciudad Mariana (8 millones en 2008 con ocasión del 150º Aniversario de las Apariciones). Déjese sorprender por el ambiente único que reina aquí, impregnado de espiritualidad, paz y fraternidad.

A orillas del Gave -nombre dado a los torrentes pirenaicos-, en la cueva de Massabielle, fue donde la Virgen María se apareció a Bernadette Soubirous en 1858, cambiando para siempre el destino de Lourdes.
Irguiéndose como un himno a la fe, los templos se distribuyen en una inmensa explanada. Descubrirá la cripta excavada en la cueva -el santuario original-, la basílica superior (1866), la basílica del Rosario con sus 15 capillas revestidas de magníficos mosaicos venecianos (1883-1889), la sorprendente basílica subterránea de San Pío X (1958) y por último, la Iglesia de Sainte Bernadette, de 1988, y el centro de acogida Notre Dame inaugurado en 1997.

En esos lugares de oración, la ciudad mariana acoge a millones de visitantes de todas las nacionalidades y confesiones. Más de 100.000 voluntarios, en su mayoría jóvenes, están a disposición de los enfermos y personas con problemas. Ambiente cosmopolita, clima fraternal y emoción compartida constituyen la fuerza de Lourdes y su «mensaje», un mensaje universal basado en tres símbolos importantes: el agua purificadora, la roca y la luz.

Un paseo por el centro de Lourdes le permitirá disfrutar del ambiente de la ciudad, que recibe a todo el mundo sin perder su carácter de aldea pirenaica. Un castillo del siglo XI, antiguo refugio de los condes de Bigorre, corona las alturas rocosas de Lourdes, sus calles agrupadas en torno al mercado cubierto y la iglesia parroquial.

Por último, recortándose sobre el escenario de las montañas muy próximas, el Pic du Jer domina Lourdes. En cuanto llegue, tome el funicular para su ascensión y disfrute de un aireado panorama de la región de Lourdes y del acerado perfil de las cumbres pirenaicas.

Claves de la visita

En temporada, no puede perderse la procesión nocturna de las antorchas. En el interior de los templos, vivirá un intenso momento lleno de emoción...

Una idea original para conocer Lourdes: siga el camino señalado con flechas que en el centro del casco antiguo le llevará tras los pasos de Bernadette Soubirous. Una vuelta al pasado que le transportará 150 años atrás, a la época de las apariciones.

A dos pasos del centro de Lourdes, descubrirá el Pic du Jer. Después de unos minutos de trayecto en funicular, podrá contemplar uno de los más bellos panoramas de la cadena pirenaica.

Rocamadour, la ciudad sagrada. Lot

Rocamadour, ciudad medieval suspendida en su acantilado, esplendor de piedra, iluminada por las luces del anochecer: una imagen teñida de eternidad que permanecerá en su memoria. Este extraordinario pueblo le transportará a otro tiempo, aquel en el que se venía de muy lejos a venerar a su Virgen Negra.

Diríjase hacia el Lot, y más concretamente hacia el Parque Natural Regional de los Causses du Quercy. Llegará muy cerca del valle del Dordoña, y de la famosa Sima de Padirac. A la vuelta de una curva, el efecto sorpresa: Rocamadour surge de repente.

La ciudad fue edificada en niveles superpuestos en la ladera. Se encuentra suspendida sobre un cañón por el que discurre el río Alzou. Sus casas, sus tejados e iglesias, parecen formar parte de la roca que cae desde el Causse de Gramat (causse: en el suroeste francés, es una meseta calcárea que se extiende entre dos valles).

¿Qué genio pudo imaginar y construir Rocamadour? Quizá su visita se lo descubra. Ya en la Edad Media, Rocamadour suscitaba admiración. En el siglo XII, los peregrinos recorrían toda Europa para venir a orar aquí. De hecho, el pueblo guardaba las reliquias de Saint-Amadour y era también el santuario venerado de la Virgen Negra.

A la ciudad entramos por la puerta del Figuier, antes de continuar por la calle de la Couronnerie, la única calle de Rocamadour, animada, llena de tiendas coloristas y bellas residencias.

A continuación, llegamos antes una escalera monumental -233 peldaños-, que asciende hasta el corazón de Rocamadour: una explanada en la que se agrupan, protegidas bajo la roca, siete antiguas iglesias y capillas. Visita imprescindible: la capilla de Notre-Dame. En ella podrá contemplar la imagen de la Virgen Negra, pequeña talla de madera, endeble, casi infantil, que, sin embargo, desprende una fuerza espiritual sorprendente.

No deje tampoco de pasear alrededor del castillo superior. Su silueta romántica corona Rocamadour. La vista desde este mirador ofrece una panorámica vertiginosa de la ciudad sagrada, mezcla de audacia y serenidad.

En sus alrededores, se encuentra el Parque Natural Regional de los Causses du Quercy. Una extensa área ideal para recorrer, entre senderos rodeados de muretes, pequeños robles, simas, pequeños pueblos del Quercy y deliciosos encuentros con sus habitantes.

Claves de la visita

Rocamadour, aferrada a su acantilado, le ofrece una vista nocturna de postal, fascinante y mágica, que no puede perderse. Al día siguiente, baje al centro de la Tierra y conozca la famosa Sima de Padirac. A continuación continúe por el conocido Valle del Dordoña.

A los pies de la ciudad, el cañón del Alzou y el valle del Ouysse ofrecen excursiones inolvidables.

La iglesia de Saint-Sauveur y la cripta de Saint-Amadour fueron declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO debido a su importancia en el camino de peregrinación a Santiago de Compostela.

Lago de Saint-Ferréol. Canal du Midi. Francia
Sorèze-Revel-St Ferréol: en las fuentes del Canal du Midi. Tarn / Haute-Garonne

Midi-Pyrénées le invita a las más bellas de las aventuras: la del saber, la del conocimiento y la imaginación. Para ello, tendrá que ir a 60 km al sudeste de Toulouse, y conocer la abadía-escuela de Sorèze y el lago de Saint-Ferréol, cerca de Revel. Aquí, los hombres hicieron gala de todo su ingenio, empezando por Pierre-Paul Riquet, el inventor del Canal du Midi.

Primera parada en Sorèze, al sur del Tarn. A los pies del gran macizo forestal de la Montaña Negra, este pueblo con carácter creció en torno a su abadía benedictina. Bajo el reinado de Luis XVI, se convirtió en una escuela militar real. En el siglo XIX, Sorèze se consolidó como uno de los lugares más importantes del saber en Francia, gracias a educadores emprendedores como el Padre Lacordaire. En esta escuela se enseñaban letras, matemáticas y ciencias, pero también arquitectura, canto, teatro…

Visite la abadía-escuela de Sorèze y podrá imaginarse la vida cotidiana de este mundo tan particular, conocido por su método pedagógico tan innovador que la gente venía de todas las partes del mundo a estudiar en Sorèze. Un recorrido museográfico le llevará desde La Cour des Rouges a la sala de los Ilustres, de las aulas a los dormitorios de los alumnos… y hasta el parque centenario que sirve de marco a la arquitectura monumental de la prestigiosa abadía-escuela.

¿Están preparados para irse a Revel? A unos kilómetros de Sorèze, esta encantadora villa fortificada del Haute-Garonne acoge cada sábado uno de los 100 mercados más bellos de Francia. En la plaza central encontramos también la casa donde vivió Pierre-Paul Riquet (1609-1680), el inventor del Canal du Midi.

Están muy cerca de los orígenes del Canal du Midi. Esta excepcional obra comunica Toulouse con Sète en las orillas del Mediterráneo. Se ha declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996, como expresión ejemplar del ingenio creador humano.

A 6 Km de Revel se extiende el lago de Saint-Ferréol. Aquí se encuentran ante las auténticas fuentes del Canal du Midi. El lago de Saint-Ferréol es un lugar idílico, perfecto para el baño y las actividades de ocio. Creado en el siglo XVII, este lago de 67 hectáreas ocupa el centro de la excitante aventura de la construcción del Canal du Midi y es la pieza maestra del dispositivo que le suministra el agua: un sistema complejo y sorprendente, puesto en marcha por Pierre-Paul Riquet.

Para saber todo sobre esta obra única en el mundo, se debe visitar el Museo y Jardines del Canal du Midi. A los pies del dique del lago, este museo inaugurado en 2008 se organiza en torno a 6 salas temáticas. Descubrirlas es un placer porque reproducen con gran realismo (maquetas, aparatos audiovisuales, documentos originales…) la epopeya del Canal du Midi a la vez que revelan la personalidad singular de su creador. Rodeado de las sombras de los árboles, cascadas y un surtidor de agua de un exuberante parque romántico del siglo XIX, el museo forma con el lago de Saint-Ferréol un conjunto de una calidad paisajística y patrimonial extraordinaria, ¡imprescindible la visita!

Claves de la visita

Durante la temporada estival, la abadía-escuela de Sorèze le ofrece numerosas animaciones a través de talleres de pintura, decoración, teatro... No puede faltar en julio para acudir al festival «Musiques des Lumières» (obras para coros, música antigua o sinfónica, ópera…), donde se codean artistas de renombre con jóvenes intérpretes.

Prolongue su estancia en Sorèze alojándose en el conjunto hotelero de gran calidad, situado en el corazón de la abadía-escuela. Podrá elegir entre el Logis des Pères (52 habitaciones de 3 estrellas) o el Pavillon des Hôtes (20 habitaciones de 2 estrellas), y cenar en el restaurante Collets Rouges, acondicionado en el antiguo refectorio de la abadía.

El lago de Saint-Ferréol, pieza maestra de la red de alimentación del Canal du Midi, fue durante muchos siglos la presa más grande del mundo. Auténtica playa en la montaña, actualmente es un remanso de paz, naturaleza e historia.

Cuando la esperanza de vida no llegaba a los 40 años en esa época, Pierre-Paul Riquet emprende en 1667, con más de 57 años, una obra colosal que unirá el Atlántico con el Mediterráneo. Se les cuenta esta fabulosa epopeya en el Museo y Jardines del Canal du Midi.

A los pies del Museo y Jardines del Canal du Midi, el Parque de Saint-Ferréol, trazado en el siglo XIX, le seducirá por el romanticismo de su surtidor de agua y sus cascadas. Un lugar muy refrescante en verano, que es la puerta de acceso a la galería que alberga los mecanismos que regulan el paso del agua y que le conducirá hasta el corazón de la presa.

Senderismo en los Pirineos. Francia
Moverse, Respirar, Inspirar.

Pasear en libertad

Bienvenido al reino del senderismo.
26.000 kilómetros de senderos señalizados cruzan la región y le llevarán al encuentro de tesoros insospechados (pueblos pintorescos, paisaje de las grandes mesetas, los montes de Aubrac, las bastidas del Gers, las cumbres de los Pirineos, etc.). Camine según sus deseos, en estancias itinerantes por los caminos de Santiago de Compostela o la célebre GR10 que sigue la columna vertebral de los Pirineos o simplemente, durante algunas horas, en un circuito circular alrededor de un pueblo o de un tema fácilmente accesible para todos.

Una decoración de ensueño. 4 Parques Naturales Regionales y un parque nacional

El Parque Natural Regional de Grands Causses (Grandes mesetas) se extiende sobre toda la parte este del departamento de Aveyron, Incluye, entre otros, al país de Millau, la meseta de Larzac, la meseta Negra, las gargantas de la Dourbie y el país de Roquefort. De gran colorido, este territorio es fuente de múltiples descubrimientos donde se alternan los pequeños apriscos, los enclaves de escalada o de práctica de piragüismo y los numerosos circuitos de senderismo. ¡Abra los ojos, es posible que descubra un buitre fraile o leonado surcando los cielos!

A caballo por el Tarn y el Hérault, el Parque natural regional de Haut-Languedoc es un inmenso balcón aéreo que se abre a los cerros de Lauragais y al desarrollo vitícola de Languedoc. Reino de los grandes caminos, del bosque, de la tranquilidad y de las aves (247 especies), lo atraviesa la línea divisoria donde el agua bascula misteriosamente hacia el Atlántico y hacia el Mediterráneo. No debe perderse el herbario gigante de los Montes de Lacaune, el Sidobre o la Montaña Negra, espléndidos y emblemáticos parajes naturales de estos paisajes.

El Parque natural Regional de las mesetas de Quercy, delimitado por los valles del Lot y del Dordoña, une los altiplanos calizos y los cortes recientes del Lot y del Célé. Presenta sitios turísticos importantes como Rocamadour, Saint-Cirq-Lapopie o incluso el precipicio de Padirac, socavado por el agua. Pero además, es en la arquitectura pastoral (muros y cabañas de pastores), hecha a base de piedras secas, que se expresa toda el alma de estos paisajes. ¡Ideal para la meditación!

Recién llegado a la familia, el Parque natural regional de los Pirineos de Ariège está delimitado al oeste por el departamento de Alta-Garona y al este por el río Ariège, entre Foix y Tarascon. Paisaje montañoso típico y lleno de contrastes (grandes desniveles, biodiversidad, reserva de actividades deportivas, etc.), alberga una excepcional concentración de cuevas prehistóricas que se remontan a los orígenes del hombre.

El Parque Nacional de los Pirineos

El Parque Nacional de los Pirineos se extiende sobre un centenar de kilómetros de este a oeste, en el corazón de los altos Pirineos. Aquí los contrastes son fuertes entre las cumbres vertiginosas y los valles abruptos, los verdes pastos, la blancura de las cumbres y los reflejos castaños y azules de los pueblos en los tejados de pizarra. Reino de las alturas, de los lagos de altitud, de los panoramas espectaculares, se explora a pie por sus numerosos circuitos de senderismo. El medio más seguro para apreciar la belleza soberana de la naturaleza y ver marmotas y gamuzas que pueblan este grandioso territorio.

Fundirse con la naturaleza

El deporte rey
En contacto con esta naturaleza tan generosa, vaya a hostigar las pendientes y los torrentes pirenaicos en busca de sensaciones fuertes. Practique rafting, hydrospeed y barranquismo en los torrentes pirenaicos y, por qué no, una iniciación a la espeleología, el parapente o la escalada, etc. Que no cunda el pánico, todas estas actividades están perfectamente organizadas, aseguradas y son accesibles para todos. Así que, ¡métase de cabeza en ello! Más tranquilos pero igual de intensos serán los baños en el río y los deportes náuticos en los espléndidos lagos de Saint-Ferréol, de Lévezou o de la Montaña Negra, un recorrido oscilante por uno de nuestros 34 campos de golf, una jornada acrobática en el bosque o un paseo en canoa-kayak por el Dourbie o el Tarn, en medio de una belleza inolvidable.

¡A la pista!

No hay crisis en la nieve en las altas estaciones de los Pirineos. Como en Saint-Lary Soulan, en Tourmalet, en Luchon-Superbagnères o en Ax 3 Domaines, una veintena de dominios de esquí celebran deslizamientos de todo tipo en un marco excepcional. ¿Por qué gustan tanto estas estaciones? Porque ellas han preservado una vida de pueblo a la vez que ofrecen servicios de calidad (balnearios, puesta en forma física, equipos deportivos, equipos infantiles) para satisfacer tanto a las familias como a los deportistas más exigentes. Para los deportes alternativos, ponga rumbo a los espacios nórdicos de los Montes de Aubrac, de Beille y del Valle de Azun, propicios para las excursiones en raquetas, grandes paseos en ski de fondo o en trineo tirado por perros, etc.

Agua de Manantial

Entre montaña y aire puro, las estaciones termales de Ariège, de Alta-Garona, de los Altos-Pirineos, del Gers y de Averyron tienen una excelente reputación y rivalizan en imaginación para proponerle estancias personalizadas para la puesta en forma física y la relajación. Venga a mimar su cuerpo en el ambiente aterciopelado de un espacio para el bienestar en Bagnères de Bigorre, Génos-Loudenvielle, Lucho, Saint-Lary y Lectoure, o las aguas termales de Luz Saint-Sauveur, de Ax-les-Thermes y de Cauterets ¡Ya verá, la experiencia es deliciosa!

Circo de Gavarnie. Los Pirineos, Francia
El Circo de Gavarnie, el coloso de los Pirineos. Hautes-Pyrénées

¡Grandioso! ¿Cómo calificar de otra manera al circo de Gavarnie? Los grandes circos calcáreos pirenaicos deben su existencia a la acción de inmensos glaciares actualmente desaparecidos. Gavarnie, en los Hauts-Pyrénées, es el más conocido de todos.

En primer lugar, imagine el entorno… Se encuentra en el corazón del Parque Nacional de los Pirineos. A caballo de la frontera francesa y española, se erige el macizo del Mont Perdu que sobrepasa los 3.000 metros de altitud. Al sur, los extraordinarios cañones de Ordesa, Añisclo y Pineta; al norte, el país de los circos con el majestuoso Gavarnie, Troumouse -el más grande de todos-, y Estaube, el más salvaje.
En 1997, este conjunto de más de 30.000 hectáreas fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, tanto por sus riquezas naturales como culturales. Solamente 27 lugares del mundo cuentan en la actualidad con este reconocimiento.

Desde hace mucho tiempo Gavarnie suscita asombro. Su renombre se forjó con las diversas exploraciones a las que dio lugar. Desde el siglo XVI, botánicos, científicos, románticos, pintores, poetas, montañeros en busca de proezas o sensaciones, hicieron de Gavarnie la cuna de lo que conocemos como “pirineismo”.

El circo entró a formar parte de la leyenda cuando Víctor Hugo, en su ilustre poema Dieu, lo describió como «objeto imposible y extraordinario », «coloso de la naturaleza».

Ahora usted se encuentra ante esta prodigiosa muralla de 1.700 metros de altura y 14 kilómetros de circunferencia. Esta armonía de gradas concéntricas con una simetría estremecedora está rodeada de un cortejo de gigantes: Mont Perdu (3.352 m), Pic du Marboré (3.248 m), Taillon (3.144 m) y la muy conocida Brèche de Roland, lugar de múltiples leyendas.
Desde aquí podrá contemplar la cascada más grande de Europa con sus 413 metros de caída libre.

El acceso a Gavarnie es sencillo. Una vez en el pueblo frente a la muralla, en una hora y media de marcha fácil llegará a los pies del circo, donde se encuentra la antigua hospedería. El paseo debe hacerse a pie o a caballo: de esa forma, la aparición de Gavarnie adquiere una dimensión realmente teatral.
Menos conocidos, pero no por ello menos impresionantes, los circos de Estaube y Troumouse también se encuentran al alcance de todos. Del paseo familiar a la búsqueda de sensaciones fuertes, hay para todos los gustos.

Claves de la visita

Para los más atrevidos: no se detenga a los pies del circo de Gavarnie; suba hasta la Brèche de Roland, uno de los lugares más emblemáticos de los Pirineos. La leyenda cuenta que este tajo gigantesco entre dos paredes situado en la frontera franco española fue obra de la espada de Roldán de Roncesvalles.

Piense en Gavarnie para sus próximas vacaciones de invierno. En efecto, la superficie esquiable de Gavarnie-Gèdre cuenta con 33 pistas integradas en un marco natural excepcional. El programa incluye esquí de fondo, esquí de travesía y paseos con raquetas.

Descubra también el alma de los lugares en el Museo-Descubrimiento Millares, en Gèdre, o bien asistiendo al Festival de Gavarnie. Este espectáculo de teatro y canto, único en su género, tiene lugar al aire libre a los pies del Circo, en la meseta de Courade.

Etapa en los caminos de Santiago, el pueblo de Gavarnie fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO gracias a su iglesia parroquial.

Saint-Cirq-Lapopie, perla del valle del Lot. Lot

A la salida de Cahors, una carretera jalonada de acantilados se estrecha por el valle del Lot para llevarle a un espectáculo inolvidable, el de Saint-Cirq-Lapopie. Este pueblo medieval, totalmente intacto, se abraza a la pared rocosa 100 metros por encima del río.

El valle del Lot describe río arriba de Cahors un sinuoso desfiladero por el que navegan embarcaciones de recreo y de paseo. Los acantilados se elevan altos y blancos, estrechando a un río refrescado por árboles y prados. La carretera se entalla algunas veces en la roca, siguiendo de cerca a ese encantador camino de agua, uno de los más bellos recorridos fluviales de Francia.

Enseguida entramos en el Parque Natural Regional de los Causses du Quercy. Un cruce de caminos indica el valle vecino del Célé: adéntrese en él para visitar, entre otras, la magnífica cueva decorada del Pech Merle. Continuamos por el valle del Lot, un auténtico tesoro en el que destaca una perla excepcional: Saint-Cirq-Lapopie.

Suspendido por encima del río, el pueblo medieval se ciñe a su acantilado de una manera espectacular. Discurre por una cascada embriagadora de callejuelas empedradas, de fachadas góticas, de puertas fortificadas y malvarrosas.
Antaño testigo de una vida fluvial floreciente y conocido por sus torneros de madera, Saint-Cirq-Lapopie es un paraje declarado que incluye 13 monumentos históricos. El pueblo ha conservado todo su patrimonio y también su encanto. Tiendas, restaurantes y cafés se protegen del sol a la sombra de puertas ojivales, mientras que el lugar impresiona por la armonía de su conjunto.

Desde comienzos del siglo XX, el pueblo atrajo a artistas y galeristas parisinos, y a partir de 1950, a numerosos artistas surrealistas. Aún se percibe con claridad esta dimensión artística al descubrir el recorrido de arte contemporáneo, sin olvidar la residencia internacional de artistas ubicada en la Maison Daura. El poeta y escritor André Breton fue el que dio a conocer Saint-Cirq-Lapopie. A propósito de este pueblo, donde se instaló para vivir, afirmaba: «he dejado de soñarme en otra parte». ¡Es fácil comprenderle!

Claves de la visita

A lo largo de las carreteras y caminos del valle del Lot, déjese seducir por los majestuosos acantilados dorados, disfrute del vértigo de dominar los meandros del río y deslícese hasta este maravilloso valle del Célé.

En Saint-Cirq-Lapopie: a lo largo de una callejuela trazada con cantos rodados, observe el detalle de un picaporte, indague en el tesoro de un rostro esculpido en la piedra y desde la parte superior de las ruinas del castillo admire la cascada de los tejados del pueblo.

En el corazón del pueblo, deambule por los talleres y galerías, testigos de las antiguas tiendas. Artistas y artesanos seducidos por la belleza del lugar, encuentran en él su inspiración, dotando a su obra de un espíritu original.

Pont d’Espagne. Cauterets, Francia
Cauterets-Pont d’Espagne, un espectáculo en todo su esplendor. Hautes-Pyrénées

Prepárese para vivir emociones que solamente la naturaleza puede depararle. Cerca de Cauterets, en los Hautes-Pyrénées, el Pont d´Espagne y sus cascadas concentran toda la fuerza y el romanticismo de las montañas pirenaicas. El acceso a este paraje excepcional del Parque Nacional de los Pirineos no reviste mayor dificultad.

En dirección a Cauterets, en el departamento de los Hautes-Pyrénées, una pequeña ciudad de montaña con encanto y animación, conocida por sus termas, sus pistas de esquí y sus deliciosos berlingots.
En los años 50, Cauterets se negó a que los lagos de sus valles fueran represados para producir energía hidroeléctrica. Desde entonces, en las montañas que dominan la ciudad el agua discurre libremente entre los pinos, en una sucesión de cascadas y a través de marmitas (oquedades en las rocas provocadas por el agua); un espectáculo que podrá contemplar desde la carretera de Pont d´Espagne, con una parada especial ante las cascadas de Lutour y Ceriset.

En coche o a pie, siguiendo el sendero de las cascadas, llegará enseguida a Pont d´Espagne, puerta del Parque Nacional de los Pirineos, el más antiguo de los parques nacionales de Francia, creado en 1967. Este parque se extiende sobre más de 100 km de este a oeste, incluyendo dentro de sus límites 6 altos valles fronterizos con España. Su existencia contribuye a preservar una biodiversidad excepcional.

El Pont d´Espagne, con el lago de Gaube situado más arriba, se encuentra entre los lugares más visitados del Parque Nacional de los Pirineos. Tanto en verano como en invierno, contemplación, paseos, senderismo, esquí nórdico, paseo en raquetas o luge seducirán a pequeños y mayores. Para facilitar el acceso, se han llevado a cabo obras de acondicionamiento, siempre con el mayor respeto hacia el medio ambiente, que incluyen aparcamiento, edificio de recepción, lanzaderas, establecimientos hosteleros…
Un camino señalizado le permitirá admirar desde una pasarela el famoso Pont d´Espagne, dominando las gargantas por las que se precipitan impetuosos torrentes. A continuación, el telesilla de Gaube le llevará sin sobresaltos hasta las inmediaciones del lago.

Después de una corta marcha de 15 minutos en llano, verá aparecer el lago con todo el esplendor de sus aguas cristalinas. En su orilla se encuentra la antigua hospedería, en la que ya en el siglo XIX los excursionistas hacían una parada. Ensalzado por los románticos franceses y por Víctor Hugo, el lago de Gaube está dominado por la impresionante silueta del Vignemale. Con sus 3.298 metros de altitud, es la cumbre más alta de los Pirineos franceses.

Claves de la visita

El Pont d´Espagne es un lugar que merece ser visitado con calma. Es necesario un día entero para disfrutar de toda su majestuosidad y diversidad, entre bosques de pinos, cascadas, pastos, lagos y cumbres.

En invierno, a pie o sobre raquetas, déjese seducir por el mágico decorado de las cascadas heladas. Disfrute de un alto en el monumento Meillon para contemplar las pistas y el espacio lúdico de Pont d´Espagne.

El Parque Nacional de los Pirineos, creado en 1967, es el más antiguo y el más visitado de los 9 parques nacionales franceses. Prepárese para descubrir un territorio excepcional donde el visitante debe cumplir el código de buena conducta y el reglamento del Parque.

Aproveche su estancia para pasar una tarde en las Termas de Cauterets. Disfrutará de los placeres del agua termal y de los tratamientos personalizados que le propondrán en ese espacio dedicado al descanso y al bienestar.

Saborear, Compartir, Degustar.

En el país de la oca y del pato…

Esas son las estrellas incuestionables de nuestros platos. La oca y el pato forman parte del paisaje culinario regional y se han convertido en el producto festivo por excelencia que se aprecia en todas sus formas: foie gras enteros, patés de pato, confits, magrets, rillettes, patos rellenos… ¿Sabía usted que el foie gras se conoce desde la época romana y que su producción es próspera en Gascuña desde el siglo XV? Se negocia en los mercados de foie gras del Gers como un verdadero producto de lujo que a menudo se asocia al Armañac. ¡Atención, toda la familia le va a hacer un pedido!

Armagnac. Tipo de brandy francés.
El Armañac

¡Otro producto insignia del Gers! He aquí un néctar extravagante de aroma complejo, fabricado en el secreto de las haciendas familiares según una ciencia mantenida por los cosecheros destiladores. Sólo los vinos blancos producidos a partir de diez cepas reglamentarias tienen la autorización para ser destilados (los más apreciados son el “folle Blanche”, el “ugni blanc”, el «colombard” y “el baco blanc”). Su degustación obedece a todo un ritual: El Armañac se degusta a temperatura ambiente, se admira primero el color haciendo girar el preciado líquido en un vaso de fondo grande para oxigenarlo. Es el momento de iniciarse.

Escapadas de viñadores

Los aficionados a los vinos apreciarán en esta gran región vitícola la variedad de su producción. Están primeramente las estrellas DOC, que son Cahors, Gaillac, Frontón, Madiran, Pacherenc du Vic Bilh y Marcillac, seguidas de un séquito de excelentes VDQS como Coteaux du Quercy o Côtes de St Mont, que harán honor a su mesa. A modo de aperitivo, no dude en descorchar cosas sorprendentes como el Hypocras d’Ariège, el Opuse-Rapière o el Floc de Gascuña. Potentes expresiones de una cultura, estos vinos son también una bella entrada en materia para conocer haciendas y regiones con carácter.

DOC & Co

Región de abundancia y calidad, Midi-Pyrénées cuenta con más de un centenar de productos etiquetados, con todas las categorías mezcladas. En la sección DOC se encuentran los pavés de Rocamadour cremoso, el ineludible Roquefort, primera Denominación de Origen Controlado francesa, el Bleu des Causses o el Laguile, la uva Chasselas de Moissac, blanca y jugosa, la nuez del Périgord, entre otras delicias. Bajo la familia Etiqueta Roja e IGP (indicación geográfica protegida) se ocultan otros tesoros para el paladar como el cordero de granja del Quercy, el ajo Rosa de Lautrec, la ternera de Aveyron y del Ségala, el buey gascón, las aves del Gers o incluso el melón del Quercy, que participan en todos los grandes banquetes.

Toulouse, «¡encantado!». Haute-Garonne

Toulouse es una de esas ciudades que seducen al visitante. La ciudad rosa del Haute-Garonne hechiza, atrae y atrapa. Capital de la región Midi-Pyrénées, con 437.000 habitantes, es la cuarta población francesa. Joven, moderna, activa, esta metrópolis de dimensión europea vibra con un calor latino que inspira su temperamento y arquitectura. ¡Vibre usted también con Toulouse!

Revestida de tejas rojizas y ladrillos de color rosa-anaranjado, Toulouse se encuentra entre las primeras ciudades francesas que destacan por buen vivir. Repleta de belleza, desenfadada y efervescente, su poderoso encanto le conquistará. Tercera ciudad universitaria de Francia con 110. 000 estudiantes, Toulouse nunca duerme y brilla por su sentido de la fiesta, lo que no impide que tenga una importante vida económica. Cuna del Concorde y del cohete Ariane, patria del Airbus, la ciudad rosa se sitúa bajo el signo aeronáutico y espacial, actividades punteras y de investigación.

Cálida y espontánea, Toulouse se apasiona desde hace cientos de años por el rugby. Una auténtica cultura representada por el Stade Toulousain, uno de los mejores equipos del hemisferio norte. Toulouse vive también una relación casi amorosa con su río, el Garona. El Garona nace en los Pirineos y su tránsito por la ciudad está salpicado de embarcaderos bañados por el sol, uno de los lugares de paseo preferidos por los habitantes de Toulouse. Los embarcaderos de la orilla derecha ponen de relieve el espíritu de una ciudad conocida desde la Edad Media por sus refinamientos y su espíritu independiente.

Toulouse es también una gran metrópolis con alma provinciana. El centro se puede visitar fácilmente a pie o en metro: desde callejuelas peatonales a pequeñas plazas adornadas con fuentes, desde bellas avenidas a amplios jardines, desde pequeñas tiendas con encanto a tiendas de lujo.

Aquí, le esperan la prestigiosa plaza del Capitol, la famosa basílica de Saint-Sernin, el claustro de los Jacobinos, los palacetes renacentistas; también los museos de los Agustinos, de Saint-Raymond y de los Abattoirs -dedicado al arte moderno y contemporáneo-; la Ciudad del Espacio, todas ellas etapas de sus paseos, impregnados de sabores del arte de vivir al estilo de Toulouse. Descúbralo a través de los mercados, restaurantes y cafés, que hacen de Toulouse una ciudad moderna y hospitalaria.

Debemos añadir que Toulouse está estratégicamente situada entre el mar y la montaña, a tan sólo 150 km de las playas del Mediterráneo y a 110 km de los Pirineos, lo que contribuye a incrementar aún más su atractivo.

Claves de la visita

Para un enfoque personal y apasionante de Toulouse, elija una de las numerosas visitas guiadas propuestas por la Oficina de Turismo. A pie o en autobús, conocerá los monumentos de la ciudad, sus residencias históricas, sus secretos…

Visita imprescindible: a 15 minutos del centro de Toulouse, los hangares en los que se ensamblan los Airbus, entre los cuales el A380, el avión más grande de todos los tiempos.

Descubra Toulouse, desde otra perspectiva, en un paseo en barco por el Garona o bien por el Canal du Midi, obra declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Estos cruceros ofrecen una vista magnífica de la ciudad, sus puentes y sus espacios verdes.

Durante todo el año, Toulouse le espera con un calendario cultural y deportivo muy amplio. Los grandes acontecimientos: Rio Loco (festival de músicas del mundo), el Printemps de Septembre (festival de arte contemporáneo por las calles de la ciudad), Piano aux Jacobins (música clásica en el espléndido marco del claustro de los Jacobinos) y Toulouse les Orgues (festival internacional de música para órgano), sin olvidar los partidos de rugby del Stade Toulousain.

Solicite la City Card «Toulouse en libertad», de venta en la Oficina de Turismo. Tendrá acceso a más de 250 ofertas, con descuentos en alojamientos, museos, lugares de visita (Ciudad del Espacio, Airbus…), tiendas, restaurantes…

Albi, los colores de una ciudad. Tarn

Colorida, golosa, comercial, Albi le acoge en una dulzura de vida casi italiana. La primera ciudad del Tarn alberga dos celebridades: la catedral Sainte-Cécile y el museo Toulouse-Lautrec, conocido en todo el mundo. Visitas ineludibles de la región Midi-Pyrénées, ¡a descubrir sin falta!

Vestida de ladrillo anaranjado y de tejas rojizas, la ciudad episcopal de Albi, candidata al patrimonio mundial de la Unesco le seducirá por su aire de ciudad toscana, su amor por el arte y su elegancia de vida cotidiana.

El centro antiguo, desplegado alrededor de la catedral Sainte-Cécile, merece toda su atención. Lugar de mucha vida, el “Viell Alby” se sitúa en el centro de la actividad de esta ciudad de 52.000 habitantes. Herencia de la Edad Media, ofrece un vasto y delicioso laberinto a explorar. Sus callejuelas están bordeadas por casas con entramados a la vista, por tiendas encantadoras, por bellas mansiones particulares construidas en el Renacimiento y por otros tesoros del patrimonio de Albi.

La catedral Sainte-Cécile, objeto de todas las miradas, domina la ciudad de un modo magistral. Rodeada de comercios y restaurantes, es una verdadera obra maestra del arte gótico meridional. Quedará impresionado por sus ensamblajes de ladrillos y su campanario-torreón, animado por un ímpetu prodigioso. En el interior: una atmósfera llena de espiritualidad, una marcada decoración con el “Juicio final” más grande de la Edad Media, y el más vasto conjunto de pinturas italianas realizadas en Francia a comienzos del Renacimiento.

Adosado a la catedral, y casi igual de importante, el palacio de la Berbie solía ser la morada de los poderosos obispos de Albi. En el palacio se encuentra hoy el museo Toulouse-Lautrec, dedicado al célebre pintor nacido en Albi en 1864. Descubrirá aquí la singular personalidad de Henri de Toulouse-Lautrec y su universo de cabarets, prostíbulos, circos, campos de carreras, etc. Con más de 1.000 lienzos de juventud, importantes retratos, diseños, afiches y litografías, el museo de Albi alberga la colección más importante del mundo dedicada a este singular artista.

Completamente renovado y reestructurado, el museo Toulouse-Lautrec se cuenta entre los museos contemporáneos más grandes de Francia. Se abre a los jardines a la francesa de la Berbie, creados en el siglo XVII. Pasearse por estos jardines decorados con bojes tallados es un puro placer. Organizados en terrazas sobre el Tarn, le reservan un punto de vista inolvidable sobre el río y la ciudad.

Claves de la visita

Entre en la intimidad de Albi escogiendo una de las visitas guiadas de la Oficina de turismo. Ideal para adueñarse de la historia de los antiguos barrios, para apreciar plenamente las riquezas del museo Toulouse-Lautrec, o incluso para dejarse sorprender, por ejemplo, con la visita a la histórica Cristalería de Albi.

El museo Toulouse-Lautrec propone un nuevo recorrido de visita titulado“los imprescindibles de Toulouse-Lautrec”, para los que desean llegar a la esencia de su obra.

Un paseo en gabarra por el Tarn: una forma original de descubrir Albi. Las gabarras son barcos de fondo plano que solían utilizarse para el transporte de las mercancías locales (vino, pastel, etc.). Se proponen varias fórmulas: crucero pequeño de 30 min, crucero con picnic al mediodía, crucero de larga duración por la noche, etc.

Durante su estancia en Albi, pasee por los numerosos mercados de la ciudad: el mercado de productos de la granja en la plaza Lapérouse (sábado por la mañana), el mercado de productos ecológicos en la plaza Fernand Pelloutier (martes), el mercado de la creación y de los vendedores de libros en la calle Mariès (miércoles y sábado), sin olvidarse del mercado cubierto que alberga, en un pabellón de estilo Baltard completamente renovado, a una treintena de comerciantes en dos niveles.

Auch en el Gers: en el corazón de Gascuña. Gers

A una hora de camino al oeste de Toulouse, se dibuja la orgullosa silueta de Auch. Ha llegado al Gers, en el corazón de Gascuña. Esta tierra legendaria, donde nació D’Artagnan, será su cómplice durante una estancia con encanto en la más agradable de las campiñas.

Tierra de mosqueteros donde vibra el recuerdo de D’Artagnan, el Gers le hará viajar según el capricho de sus abruptos e iluminados paisajes, de castillos en bastidas y de viñedos en pueblos. El Gers sabrá también hacerle apreciar su filosofía del tiempo, su apetito natural por las cosas bellas de la vida, en una palabra, su temperamento gascón.

Su descubrimiento del Gers comenzará por su capital, Auch. Esta ciudad de 22 800 habitantes encarna de forma brillante el arte de vivir en Gascuña. Gracias a sus 370 escalones la escalera monumental de Auch, decorada con la estatua de D’Artagnan, enlaza la parte baja y alta de la ciudad. El legendario capitán de los Mosqueteros, convertido en emblema de Gascuña, nació en 1610 en el castillo de Castelmore, a 35 km al suroeste de Auch.

Cerca de la escalera monumental: las insólitas “pousterles”. Estas estrechas callejuelas con escalones que descienden la pendiente permitían antiguamente a los habitantes ir a buscar el agua al río.

Dominando la ciudad, podrá admirar el conjunto majestuoso constituido por la Torre de Armañac, la Catedral Sainte-Marie y la Prefectura (antiguo palacio arzobispal). La Catedral está inscrita en el patrimonio mundial, como etapa principal en los caminos de Santiago de Compostela.

Nos sumergimos ahora en la efervescencia de la plaza de la Liberación y de las callejuelas medievales adyacentes. Hermosas tiendas, restaurantes y terrazas de cafés se codean entre sí, fragancias y sabores se mezclan para avivarle el deseo de conocer mejor el Gers. Una tierra de buen comer donde degustará foie gras, confits, melones, empanadas, sin olvidar el prestigios Armañac, el Floc de Gascuña o incluso los Vinos de las Costas de Gascuña, Saint-Mont, Madiran y Pacherenc.

También típico de Auch: un talento indudable para el entusiasmo por las artes. Artes circenses con CIRCA, el festival internacional del circo contemporáneo, en octubre. Arte cinematográfico con el Festival Cine 32 Independance(s) et Création, también en octubre. Artes del canto al menos con un festival muy conocido en ese ámbito, Eclats de Voix, que se celebra en junio.

Auch nos recuerda así que el Gers es también una tierra donde se pueden vivir las más bellas aventuras musicales, en particular con Jazz in Marciac, uno de los primeros festivales de jazz de Europa.

Claves de la visita

Descubra Auch siguiendo uno de los 2 circuitos peatonales señalizados que parten de la Oficina de turismo. En el Nº 1, calle Dessoles, este le recibe en una de las moradas más
antiguas de Auch (siglo XVI), que destaca por su arquitectura que combina ladrillos, madera y piedras.

La Catedral Saint-Marie de Auch (siglos XV-XVII) le sorprenderá por sus dimensiones: más de 100 m de largo y 40 m de ancho, 2 torres que terminan a 44m de altura para enmarcar la soberbia fachada. La catedral aloja tres tesoros:
• El coro y sus 116 plazas, rico conjunto iconográfico con más de 1500 personajes esculpidos en madera de roble.
• Las vidrieras de Arnaud de Moles, maravillas de luminosidad.
• El gran órgano del siglo XVII, el más grande de Francia en su tiempo.

Una visita que no se debe perder: el Museo de los Jacobinos, donde se descubre, entre otros, una magnífica colección de arte precolombino (2ª de Francia). Es el fruto de las aventuras de Guillaume Pujos, quien a finales del siglo XIX dejó Auch para irse a buscar fortuna en América del Sur.

Cahors, la piedra, el agua y el vino. Lot

Del majestuoso decorado del valle del Lot, surge Cahors, ciudad de arte e historia, ideal para descubrir. Desde el puente Valentré hasta la catedral de Saint-Étienne, pasando por la plaza del mercado y las terrazas del bulevar, en la primera ciudad del Lot encontrará un ambiente meridional repleto de riquezas históricas y placeres gastronómicos.

A medida que nos acercamos a Cahors, el Lot discurre por amplios meandros muy bien perfilados. En ese lugar donde el río traza una de sus más bellas curvas, nace Cahors en la época romana. En la Edad Media la ciudad se convierte en un núcleo comercial y financiero de dimensión europea, alcanzando una auténtica edad de oro que podrá revivir mientras visita el casco antiguo, intacto y deliciosamente vivo.

El recorrido se inicia en el puente Valentré, símbolo de la ciudad. Con una firmeza inquebrantable, franquea el río con sus tres torres fortificadas. Este puente de agitado pasado se puede atravesar a pie, o bien acercarse a él en barco durante un paseo por el Lot. Edificio fortificado del siglo XIV, el puente Valentré fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, al igual que la catedral de Saint-Étienne, en el marco de los caminos de Santiago.

La visita continúa hacia el corazón de Cahors, donde el rojo del ladrillo se une al gris de la piedra calcárea y al ocre del gres. Al recorrer las pequeñas callejuelas medievales, se disfruta del encanto de las plazuelas reformadas y de la originalidad de los Jardines Secretos que adornan la ciudad. Los soportales de tiendas de la Edad Media albergan restaurantes, cafés y comercios. A la sombra de los plátanos, el bulevar Gambetta, herencia del siglo XIX, invita al paseo...

Los miércoles y sábados tiene una cita a la que no puede faltar: el mercado con deliciosas especialidades, emplazado a las puertas de la catedral de Saint-Étienne. Lleve una cesta bastante grande porque le apetecerá todo: quesos de Rocamadour, cordero de granja del Quercy, nueces del Périgord, foie gras, melón del Quercy, vinos de la denominación de origen controlado Cahors…

Cahors está situada en el centro de la zona vinícola a la que da nombre desde la época de Francisco I. Es tierra de una acrisolada tradición vinícola, en la que tiene su origen el Malbec, cepa principal de la denominación. Châteaux y dominios abren sus puertas a los visitantes, una buena oportunidad para descubrir lo que se conoce como vino negro, un vino del que apreciará su color intenso, sus sutiles matices y su acusado carácter.

Claves de la visita

Cualquier momento es bueno para contemplar Cahors desde el monte Saint-Cyr, ya sea al amanecer, cuando la bruma se disipa para mostrar la ciudad, por la noche, cuando las luces iluminan calles y callejuelas o incluso a plena luz del día. Desde la colina que domina la ciudad, abarcará con su vista todo el meandro del Lot. ¡Una vista panorámica inolvidable!

La construcción del puente Valentré duró mucho tiempo. Cuentan que su arquitecto hizo un pacto con el diablo para acelerar la obra. En una de las torres del puente se esculpió un bajorrelieve en el que figura un diablillo evocando esta leyenda.

Únicos en Francia, los Jardines Secretos de Cahors conquistaron rincones y recovecos de la ciudad para hacerlos más bellos. Esta original iniciativa invita a pasear por sus calles medievales, que nos cuentan la historia de Cahors a través de su patrimonio y de las plantas cultivadas en la Edad Media.

Pinturas en Cueva de Niaux. Cavernas de las montañas de Ariéges. Francia
Explorar, Vibrar, Iniciarse.

En los orígenes del hombre

¡Es allí, en las cavernas de las montañas de Arièges, en innumerables cuevas, donde duermen desde hace 10000 años algunas de las obras maestras mundiales del arte parietal! La cueva de Niaux, la más emblemática, encierra en su “salón negro” una prodigiosa zarabanda de animales (bisontes, caballos, íbices, ciervos, etc.) que corren por las paredes. Pech Merle y las cuevas de Gargas son también verdaderos santuarios artísticos ornamentados con huellas de manos, rastros de pasos y pinturas de animales. Estas pinturas, tesoros inestimables surgidos de las profundidades del tiempo, no están todas abiertas al público. Se recomienda que vaya a admirar en familia sus reconstrucciones en el Parque de la prehistoria de Tarascon-sur-Ariège. Por último, si tiene alma de espeleólogo, numerosos enclaves geológicos extraordinarios atraerán su curiosidad, como por ejemplo la cueva de Lombrives y el precipicio de Padirac. ¡Feliz exploración!

Las bastidas y castelnaux

Es la gran especificidad arquitectónica de la región. Concebidas como verdaderas ciudades nuevas por poderosos señores, las bastidas nacieron hace 900 años en el suroeste. Las reconoce por su plano cuadriculado característico, donde las calles se cruzan en ángulo recto alrededor de una plaza central. Claro que este principio urbanístico puede variar infinitamente, produciendo ciudades únicas. Si Montauban es la más antigua de ellas, Villefranche-de-Rouergue es la más característica. Pero puede que Cordes-sur-Ciel, levantada sobre su colina, sea la más curiosa de visitar. Algunas llevan el nombre de las grandes ciudades europeas, como Colonia. Existen decenas de ellas y todas le contarán una historia personal. Venga a escucharlas…

En los caminos de Santiago de Compostela

Los pretextos no faltan para precipitarse sobre los caminos de Santiago de Compostela, con mochila al hombro y concha colgando. Hay que decir que el mítico peregrinaje medieval sigue atrayendo a miles de adeptos cada año por la belleza de los paisajes, pueblos pintorescos e iglesias romanas que jalonan los tres itinerarios oficiales. Por no hablar de los encuentros conmovedores que tendrá con lugares ineludibles como las abaciales de Conques y de Moissac (obras maestras del arte romano), la basílica de Saint-Sernin en Toulouse, la colegiata de la Romieu, la iglesia de Gavarnie, la catedral Sainte-Marie d’Auch y la ciudad de Cahors…

Fiestas tradicionales y festivales

Mercados tradicionales o de artesanado (de foie gras o de trufas en especial), fiestas históricas, pastorales o culinarias… todo el año, tanto de día como de noche, Midi-Pyrénées muestra su truculencia. Deporte regional por excelencia, el rugby despierta un fervor comunicativo en cada encuentro dominical. En cuanto al Gers, ha heredado el gusto por la tauromaquia y vive con ardor la Feria del Toro de Vic-Fezensac en Pentecostés. Por último, si viene a visitarnos podrá disfrutar también de una oferta cultural de calidad, marcada por encuentros tan emblemáticos como Jazz in Marciac, el festival de arte lírico de Saint-Céré, las fiestas del Grand Fauconnier en Cordes sur Ciel o «Ariège con el paso del tiempo» al pie del castillo de Foix...

Marciac, la cita del jazz. Gers

¿Ha vivido ya la experiencia «Jazz in Marciac»? Una fiesta cálida, un acontecimiento musical único para vivir bajo el cielo estrellado del mes de agosto. Reserve ya su billete para el Gers y acuda a Marciac; allí, en medio de los campos de girasoles y viñas, este hospitalario pueblo compartirá con usted la dulce locura de su festival de jazz.

Los artistas de prestigio que actúan en el Festival Jazz in Marciac lo dicen: «una vez que has tocado aquí, no lo olvidas jamás». Marciac es una villa fortificada del siglo XIII, escondida en lo más profundo de los pequeños valles del Gers. Por su ambiente, su arquitectura y su espíritu, es muy representativa de esta región de Gascuña que vio nacer a D’Artagnan. Su encanto es auténtico y se vive de forma relajada. En Marciac, el foie gras, el vino de Côtes de Saint-Mont y el Armagnac tienen ritmo de fiesta y saben a jazz.

¡En Marciac, todo es jazz!
Creado hace más de treinta años por un grupo de amigos, Jazz in Marciac se ha convertido en uno de los principales festivales europeos. Cada verano, en la primera quincena de agosto, unos 200.000 espectadores vienen a aplaudir, en un ambiente incomparable, a las estrellas del jazz. Diana Krall, Bireli Lagrene, Didier Lockwood, Keith Jarrett, Sonny Rollins, Wynton Marsalis... todos ellos artistas excepcionales que han hecho de Marciac una cita ineludible.

En la plaza del pueblo, el «festival Bis» le permitirá descubrir gratuitamente a los mejores músicos del momento. Cursillos de alto nivel y master classes brindan a los músicos la ocasión de tener interesantes encuentros.
Compartir una pasión, transmitir conocimientos… la idea se trasmite a las aulas del instituto de Marciac, donde los alumnos pueden elegir una opción relacionada con el jazz.

Marciac vive todo el año. Si viene fuera de temporada, también será recibido con música gracias a las sesiones de otoño, invierno y primavera (un concierto al mes). Visitará los Territorios del Jazz, espacio museográfico que ofrece un viaje de introducción a la historia del jazz Galerías de arte, comercios, restaurantes…; descubrirá un pueblo especialmente animado, con un rico patrimonio, cuyo estandarte, el jazz, se ha convertido en el símbolo de una intensa vida local.

Claves de la visita

Jazz in Marciac ofrece una buena oportunidad para disfrutar de un amigable ambiente musical.

Bajo los soportales o a orillas del lago, disfrute de los encantos de un pueblo espontáneo y generoso.

Una gran plaza con soportales, tradicionales plazas de toros gasconas, un atractivo museo de historia natural: pasear por Marciac es un placer.

Aproveche su paso por Marciac para conocer el viñedo de Côtes de Saint Mont y visitar las bodegas de Armagnac. El Gers, un departamento decididamente festivo y musical: jazz en Marciac y también bandas en Condom (mayo), salsa en Vic-Fezensac (Festival Tempo Latino, en julio); canto vocal, coros y música clásica en Auch (Eclats de Voix, en junio) y música country en Mirande, durante el mes de julio.

Conques. Aveyron, Francia
Conques, un viaje fuera del tiempo. Aveyron

Déjese seducir por los eternos encantos de Conques, en el Aveyron. Parada ineludible en el camino hacia el Puy, el más conocido de los caminos que conducen a Santiago de Compostela, Conques le hará viajar a través del tiempo hasta los grandes constructores de la Edad Media.

Al norte del Aveyron, las escarpaduras del alto valle del Lot esconden un pueblo que fue un importante lugar de la Cristiandad. Se trata de Conques, oculto en un circo natural con una exuberante vegetación. Este pueblo es desde el siglo XII una etapa clave del Camino de Santiago.

La importancia de estos dos monumentos en el peregrinaje compostelano, la iglesia abacial de Sainte-Foy, famosa por su tímpano del Juicio Final, y el puente de los peregrinos que atraviesa el río Dourdou, sirvió para que la UNESCO declarara a Conques Patrimonio Mundial.
Vestigio intacto del año 1000, Conques vive en una armonía de pizarra gris azulada, piedra calcárea ocre y gres rojo; rosas y glicinias, y fachadas de entramados de madera. Un decorado auténtico, perfecto para apreciar el carácter de un pequeño pueblo con un destino excepcional.

Para Conques todo comenzó en el siglo XI, cuando unos monjes emprendedores edificaron sobre los restos de una antigua ermita una gran iglesia abacial, en la que fueron depositadas las reliquias de Sainte-Foy, una joven mártir cristiana. A partir de ese momento, los milagros empezaron a sucederse, atrayendo a miles de fervientes peregrinos.
La reputación de Conques alcanza su apogeo en los siglos XI y XII. Su riqueza sigue la misma trayectoria ascendente, materializada en el «Tesoro de Sainte-Foy», un tesoro de orfebrería único en Europa que podrá admirar en la propia iglesia abacial.

Sainte-Foy de Conques, proyectada para albergar a cientos de peregrinos, sigue manteniendo vivo el espíritu de la peregrinación. Iluminado por vidrieras contemporáneas, el edificio es una síntesis de las inquietudes arquitectónicas de la Edad Media. En su interior, espiritualidad y arte románico se conjugan para impregnar el ambiente de una emoción que embarga nuestros corazones.

Claves de la visita

Tesoro milenario de los caminos de Santiago, Conques cuenta con la denominación de «Gran paraje de Francia» y figura también entre los «Más hermosos pueblos de Francia».

Las vidrieras de la iglesia abacial de Conques, colocadas en 1994, son una creación del pintor contemporáneo Pierre Soulages, que las describe como «una fuente de luz, dentro del mayor respeto por la arquitectura románica y la emoción que suscita».

El tímpano de la iglesia abacial de Conques, cuya construcción se terminó alrededor de 1125, se compone de 124 personajes esculpidos y representa el infierno y el paraíso, a cada lado del Cristo en majestad.

Cordes-sur-Ciel, un pueblo de leyenda. Tarn

A 25 km de Albi, en el Tarn, déjese seducir por el rostro amable de Cordes-sur-Ciel. Este pueblo lleno de leyenda se arremolina en torno a su promontorio rocoso como una madeja de piedra. Uno de los más valiosos tesoros de la arquitectura gótica cuya visita convertirá sus vacaciones en Midi-Pyrénées en un momento inolvidable.

Dominando la región de Albi, Cordes-sur-Ciel se encuentra en un entorno privilegiado. El pueblo está situado en el cruce del viñedo con Denominación de Origen Controlado Gaillac y del inmenso bosque de la Grésigne, de 4.000 hectáreas. También se sitúa en el centro de una red de lugares históricos en la que destacan otras pequeñas maravillas como los pueblos medievales de Puycelsi, Castelnau-de-Montmiral, Penne e incluso Bruniquel, en las gargantas del Aveyron.

En Cordes-sur-Ciel descubrirá una de las más antiguas villas fortificadas de Midi-Pyrénées, una de esas ciudades cuya florecimiento marcó la región durante la Edad Media y que fue fundada en 1222 por Raimond VII, conde de Toulouse, que deseaba erigir un bastión contra el avance de las tropas enviadas desde el norte de Francia para acabar con los cátaros.

Rápidamente, Cordes-sur-Ciel experimentó una gran prosperidad gracias al comercio de paños, sedas y pieles. En los siglos XIII y XIV, los comerciantes y los nobles edificaron lujosas residencias: Maison du Grand Ecuyer, Maison du Grand Veneur, Maison du Grand Fauconnier y otros palacios góticos protegidos por la infranqueable red de fortalezas que rodeaba la ciudad.

A medida que va ascendiendo por las escarpadas callejuelas, observará las esculturas de las casas de Cordes-sur-Ciel, excepcionales por su expresividad y abundancia. En las fachadas de gres ocre cobran vida dragones, animales y personajes extraños, todo un lenguaje cuyo misterioso significado hace que reine un clima de leyenda.

Disfrutará del encuentro con los artistas y artesanos de arte que dan fama y vida a la ciudad. Pintura, escultura, cerámica, pieles..: entre en sus talleres y tiendas, repletos de conocimientos y auténticos talentos. Por último, no se pierda la visita al Museo de Arte Moderno y Contemporáneo, y la magia del arte del Azúcar, sin olvidar el delicioso Jardin des Paradis cuya belleza contribuye a hacer de Cordes-sur-Ciel un sueño despierto.

Claves de la visita

Tras pasar la noche en Cordes-sur-Ciel, suba al amanecer al Pied Haut, el promontorio rocoso desde el que quizás tenga la oportunidad de ver cómo surge la ciudad entre un mar de nubes. De este modo comprenderá mejor el significado de su nombre.

Para descubrir los encantos y misterios que alberga Cordes-sur- Ciel y conocer su historia, consiga en la Oficina de Turismo la Guía de Visita.

«Un artista podría estar aquí un año pintando sin repetirse y todos sus cuadros serían bellos; es una ciudad de ensueño…», afirmó Sir Lawrence de Arabia a propósito de Cordes-sur-Ciel.

No se lo pierda: Bajo el techo del mercado medieval, lugar emblemático del comercio en la Edad Media, se encuentra un pozo excavado en la roca de 113 metros de profundidad. ¿Por qué una construcción así? El misterio continúa…

Plaza de las escrituras en Figeac. Lot, Francia
Figeac: de las orillas del Nilo a los valles del Lot. Lot

Entre turismo verde y turismo cultural, Figeac es un destino ideal para sus vacaciones. A una hora de Cahors, en el departamento del Lot, la ciudad custodia un patrimonio excepcional y honra la memoria de los faraones. Figeac le llevará tras los pasos de Champollion, el descifrador de jeroglíficos que nació aquí en 1790.

Figeac le cautivará por su vitalidad y carácter, pero también por la belleza de los paisajes que la circundan: los relieves montañosos que anuncian al norte el Macizo Central, los paisajes pastorales de las mesetas del Quercy, los meandros y los acantilados del espléndido valle del Célé.
La situación envidiable de Figeac la convirtió en una ciudad floreciente. Al entrar en contacto con las vías comerciales que abastecían el Sur de Francia, se impuso desde el siglo XII por su vocación comercial, convirtiéndose al mismo tiempo en una etapa del Camino de Santiago.

El centro histórico de Figeac ofrece un paisaje de una armonía única. En él se vive, se trabaja, se hace la compra. Ese cálido ambiente acoge un conjunto extraordinario de casas y palacios urbanos que datan de la Edad Media, construidos entre los siglos XII y XIV por los ricos comerciantes de la ciudad.
Desde los soportales de las tiendas medievales hasta los soleilhos (galerías abiertas) donde se secaban los frutos, se puede leer en las fachadas de gres la evolución de la arquitectura de la Edad Media hasta nuestros días.

Sus pasos le conducirán hasta la plaza de las Escrituras, donde reina un ambiente de exotismo. Champollion y Egipto están muy cerca. Una inmensa baldosa de granito negro con jeroglíficos cubre por completo la plaza y representa la Piedra Roseta, fragmento de estela egipcia que permitió a Champollion (1790-1832) descifrar la escritura de los faraones.

Presidiendo la plaza de las Escrituras, el Museo Champollion – Las Escrituras del Mundo está ubicado en la residencia familiar del egiptólogo. Reúne colecciones formadas por objetos para escribir y caracteres de muy variada procedencia que reflejan la maravillosa diversidad de culturas. Este museo, único en Europa, se abre a la ciudad mediante una fachada con «1000 letras» de cobre y cristal, creando signos de luz sobre los suelos coloreados de las salas de exposición. Un viaje apasionante del que Champollion es héroe y guía.

Claves de la visita

Comience su visita a Figeac, ciudad de arte y de historia, por las terrazas del Puy, que ofrecen una espectacular vista panorámica. El paseo nocturno siguiendo las claves de la ciudad por las callejuelas iluminadas con antorchas no puede faltar durante el verano.

Disfrute de Figeac visitando el mercado el sábado por la mañana. Desplegado por toda la ciudad medieval, su color, ambiente meridional y productos del Quercy le esperan.

Desde Figeac, el río Célé le invita a un valle espléndido, entre acantilados de piedra calcárea y senderos a orillas del río a lo largo del Camino de Santiago.

Moissac, tierra de opulencia. Tarn-et-Garonne

Si le apasiona la vida, si tiene sed de descubrimientos, Moissac le espera para sus próximas vacaciones. En el Tarn-et-Garonne, esta pequeña ciudad se integra en un paisaje epicúreo en el que predominan los vergeles y las viñas de la uva denominación de origen controlado Chasselas. Moissac, etapa en los caminos de Santiago, es también un destacado lugar del arte románico en Francia.

Moissac ha crecido entre las soleadas laderas por las que se extienden las viñas y las orillas sombreadas del Tarn. Un puente inaugurado por Napoleón III cruza un río propicio para actividades náuticas. Sus orillas son un agradable lugar de paseo.

La vida tranquila de Moissac se conjuga con su dimensión histórica: la de una ciudad en el cruce de grandes vías de comunicación terrestres y fluviales.
Por Moissac pasa el Canal de Garonne, prolongación del Canal du Midi hasta Burdeos. Abierto a la navegación de recreo, franquea el Tarn gracias al puente-canal: una destacada obra de ingeniería que podrá conocer durante un paseo en bicicleta por la Véloroute des 2 Mers.

Moissac es también una etapa principal de los caminos de Santiago desde la Edad Media, y su fama, que llega hasta nuestros días, se debe a la poderosa abadía de Saint-Pierre declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.
El pórtico de la iglesia abacial, fundada en el siglo VII, está decorado con un monumental tímpano que representa el Juicio Final, una de las obras maestras de la escultura románica. La abadía se distingue también por su claustro. Consagrado en el año 1100, es único en el mundo por su estado de conservación y perfección estilística. Disfrutar de su belleza y serenidad, y de sus galerías decoradas con 76 capiteles esculpidos, es una verdadera delicia para la vista y el espíritu.

Tómese el tiempo necesario para degustar un racimo de uvas de denominación de origen controlado Chasselas. Esta uva blanca, de una finura exquisita, forma parte de la historia de Moissac desde comienzos del siglo XVIII. Fue la primera fruta fresca francesa que obtuvo, en 1971, la Denominación de Origen Controlado (DOC). Sus uvas translúcidas están llenas de abundante zumo con un frescor delicioso. Cada uno de sus racimos se recoge y se corta a mano con una técnica transmitida de generación en generación, que los cosecheros le enseñarán con mucho gusto.

Claves de la visita

Tras una visita a la abadía de Moissac, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, no deje de visitar los demás barrios de la ciudad: casas del siglo XVIII, arquitectura Art Déco, puente canal…

Solicite su Pass’Tour en la Oficina de Turismo. Gracias a esta guía digital, Moissac ya no tendrá secretos para usted. El Pass’Tour le llevará también hasta los cosecheros de uva denominación de origen controlado Chasselas.

Prolongue su estancia recorriendo el país de Moissac. Entre las etapas imprescindibles: la villa fortificada de Lauzerte, el pueblo de Auvillar, la abadía de Belleperche... Circuitos temáticos (paseos gastronómicos, circuito de los palomares…) también le esperan en la Oficina de Turismo de Moissac.

Para disfrutar de la tranquilidad del Canal des Deux Mers, siga desde Moissac la Véloroute en dirección a Toulouse o a Burdeos.

Colección Ariège, 14.000 años de historia. Ariège-Pyrénées

Déjese llevar por los maravillosos paisajes de los Pirineos y por su historia. Le presentamos el departamento Ariège y su abanico de parajes turísticos. Desde la cueva de Niaux hasta el castillo de Montségur, esta colección le invita a realizar un recorrido desde la Prehistoria hasta los tiempos de la cruzada contra los cátaros.

Imprégnese primero del ambiente de Niaux, de los misterios de su «salón negro», en el que encontrará pinturas de una calidad extraordinaria. Niaux es uno de los únicos gigantes del arte rupestre aún abierto al público. La visita a esta cueva es de visita obligada. Descubra la vida y el arte magdaleniense en el Parque de la Prehistoria de Tarascon-sur-Ariège.
A su vez, la cueva del Mas d’Azil, cuyas profundidas sirvieron de refugio en todas las épocas, da su nombre a la cultura aziliense.

Si bien Ariège posee un patrimonio prehistórico excepcional, su herencia medieval también le cautivará.

De la Prehistoria a la Edad Media, continuará su periplo haciendo una parada en Saint-Lizier, otra de las joyas de Ariège. Al pie de las montañas de Couserans, este pueblo es un recuerdo vivo de la gran época de las peregrinaciones a Compostela y una etapa del camino piamontés (GR 78).

Seguimos en dirección a Foix, capital de Ariège.
Apoyada contra los poderosos contrafuertes pirenaicos, Foix está orgullosamente dominada por el antiguo castillo condal, propiedad de Gaston Fébus, uno de los más destacados condes de Foix. Para empaparse del ambiente de la ciudad, debe pasear por las callejuelas medievales del casco antiguo, deteniéndose ante los escaparates de la calle Delcassé.

En el siglo XIII, Foix defendió la causa cátara con ahínco. A 30 km de allí, Montségur, otro de los parajes emblemáticos de la región, conoció un destino trágico.
Suspendido a 1.207 metros de altitud, Montségur fue el último bastión de la Iglesia cátara. El castillo fue tomado en 1244 y más de 200 defensores fueron quemados vivos en su interior, convirtiendo ese emplazamiento en un símbolo de resistencia frente a la opresión. Sus vestigios se abren sobre una vista panorámica cuya grandeza viene a añadirse a la intensa emoción que Montségur suscita en todos aquellos que lo conocen.

Claves de la visita

En el Parque de la Prehistoria, descubrirá numerosos talleres (encendido del fuego, talla del sílex…): una visita de al menos una jornada para conocer la vida en la época de los magdalenienses.

Para subir al castillo de Montségur, lleve un buen calzado y calcule unos 20 minutos de marcha. El museo situado en el pueblo es un complemento ineludible de la visita del castillo. Si tiene curiosidad, podrá continuar hasta la fuente de Fontestorbes.

Para visitar la Cueva de Niaux, no olvide reservar y llevar ropa de abrigo porque la temperatura en su interior es de unos 12 °C durante todo el año.

Aproveche su estancia en Foix para descubrir durante el verano el magnífico espectáculo de luz y sonido que le permitirá remontarse en el tiempo.

¿Sabía que..? La ciudad de Saint-Lizier fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, como parte de los Caminos de Santiago de Compostela.

Con motivo de su visita al Mas d’Azil, podrá dar un encantador rodeo: una pequeña excursión que le conducirá hasta un dolmen auténtico.

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