México - San Luis de Potosí, descubra su región Huasteca
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Los aventureros aseguran que lo máximo está en sus torrenciales ríos y cascadas; los exploradores sostienen que en sus grutas y sótanos abismales...
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REGION HUATESCA DE SAN LUIS POTOSÍ


Los aventureros aseguran que lo máximo está en sus torrenciales ríos y cascadas; los exploradores sostienen que en sus grutas y sótanos abismales; y si los partidarios del paisaje apuestan por su penetrante belleza tropical, los viajeras culturales apuntan hacia su historia y tradiciones.

Ciudad Valles

Inmersa en lo más íntimo de la Sierra Madre Oriental, esta fortaleza recreativa no sólo es el segundo polo de desarrollo económico potosino. Ciudad Valles es como el gran puerto que dirige los destinos, suministra recursos y donde se comienzan a saborear las grandes expediciones. A manera de introducción, el Museo Regional Huasteco A.C. "Joaquín Meade" te muestra la esencia cultural de la Región con su colección de piezas arqueológicas; y como complemento, el Museo de las Culturas de la Huasteca "Tamuantzán" exhibe hallazgos materiales y elementos etnográficos de la Región.

La primera señal de su poderío natural se deja ver en las Cascadas de Micos, escalonadas caídas de agua para divertirse en kayak, balsa o lancha, y que a su alrededor cuentan con sencillos restaurantes, áreas de acampar y renta de cabañas. Muy cerca también de Ciudad Valles, los guías del ejido Los Sabinos te acompañarán a las Grutas de los Sabinos y a practicar cañonismo en el Sótano del Arrayo.

En la travesía hacia el norte haz un alto en TANLAJÁS para dar fe de su devoción en la Parroquia de Santa Ana con sus fiestas patronales, en la celebración del Día de Muertos y en los festejos de Semana Santa, cuando se lleva a cabo la Toreada Sagrada, escenario de la feroz lucha entre el bien y el mal. El municipio cuenta con uno de los mejores espacios recreativos formales de la Huasteca: el Parque Acuático Coy, equipado con albercas, restaurante y servicio de hotelería.

DELICIAS A LA CARTA
La Huasteca potosina tiene muchos representantes en la mesa: zacahuil, enchiladas huastecas, acamayas, caldo loco, tamales desarabanda, bocoles y palmito. Para brindar: licores de jobo, maracuyá, naranjita, lichi y capulín, sin faltar el aromático café, atoles de frutas y aguas frescas.

Cascadas
Un poco más adelante aparecerá el pueblo de SAN ANTONIO, del cual se dice que está asentado sobre ruinas prehispánicas. Su estandarte es el Templo de San Antonio de Padua, construido con caliche (especie de roca sedimentada) en el siglo XVIII. Al igual que en otras regiones de la Huasteca, aquí es común ver a mujeres portando indumentaria tradicional como el petob (rosca de estambres de colores entretejida en el pelo) y el quechquémitl o dhayem (capa triangular bordada con estambres de colores). En algunas de sus comunidades son hábiles para confeccionar bordados, tejidos de palma y artesanías en madera.

Lo fascinante de la Huasteca Potosina se manifestará con toda su fuerza en el municipio de AQUISMÓN. Atónito quedarás al contemplar la caída de 105 metros de la Cascada de Tamul, escenario fantástico para practicar descenso en balsa y kayakismo en el río Tampaón (que aquí nace), rapel, buceo, pesca deportiva y campismo en las cercanías. Recupérate pronto porque de la espesura montañosa aparecerá el Sótano de las Golondrinas, colosal abismo con más de medio kilómetro de profundidad, donde todas las mañanas y tardes miles de vencejos (parecidos a las golondrinas] y loros revolotean conformando un hermoso espectáculo. El lugar es un verdadero reto para los espeleólogos.

Otra maravilla subterránea se hará presente en el Sótano de las Huahuas, cuyo descenso de 478 metros de profundidad sólo está reservado a los intrépidos espeleólogos. Al desfile cavernoso se sumarán las Cuevas de Mantetzulel con sus tres húmedos salones decorados de figuras caprichosas. El recuento de lo vivido encontrará un relajante apartado en la corriente cristalina del Balneario Tambaque, acondicionado con asadores, restaurante y área de campamento.

Las tradiciones culturales son una constante en toda la Huasteca, y en TANCANHUITZ DE SANTOS tendrás uno de los mejores testimonios. Del 25 al 29 de septiembre, la Parroquia de San Miguel Arcángel se llena de júbilo con sus fiestas patronales. De profundo misticismo son también los festejos de Semana Santa y del Día de Muertos (Xantolo), cuando el pueblo se cubre de máscaras, deliciosas comilonas, música y pintorescos altares.

Un apartado especial merece la comunidad de Tamaleton (a 3.5 Km. de la cabecera), en donde, después de una ardua labor de rescate, se reconstruyó el Centro Ceremonial Maamts'itsin inik, escenario de la prehispánica Danza del Gavilán. En este ritual, cuatro danzantes o voladores se dejan caer de un tronco recto de 20 metros de altura; con sonidos de tambores y chirimía, descienden con lentitud formando círculos, al tiempo que extienden sus brazos imitando la planeación de un gavilán. Algunas investigaciones ubican a los voladores de Tamaletón como probables antecesores de los voladores de Papantla, Veracruz, y es tal su valor cultural que la UNESCO los declaró Patrimonio Intangible de la Humanidad.

NO LO OLVIDES

- Los voladores se presentan cada dos fines de semana, y especialmente en fechas religiosas.
- El espectáculo se complementa con venta de artesanías y platillos regionales.
- Aprovecha para visitar el Museo Comunitario, con fotos y objetos alusivos a los voladores. 

XANTOLO. FOLCLOR DE LA HUASTECA
El Día de Muertos o Xantolo —palabra introducida al náhuatl por la deformación de la frase latina festiumominum sanctorum, que significa "Fiesta de todos los santos"- es la tradición más importante en la Huasteca Potosina. Mística y fascinante, su celebración se caracteriza por la devoción, esmero y unión con que los habitantes de las pequeñas comunidades esperan la llegada de sus familiares y amigos que ya no se encuentran en el mundo terrenal. Celebrado los días 1 y 2 de noviembre, el Xantolo representa la conjunción de todo el conglomerado huasteco, la sagrada reunión entre los vivos y los muertos.
La fiesta inicia con el levantamiento de altares ricamente adornados con flor de cempasúchil, velas e imágenes, y las típicas ofrendas de dulces, frutas y bebidas al interior de los cementerios y hogares. Una costumbre es la de hacer senderos con velas y pétalos de cempasúchil a los altares domésticos para señalar el camino a las almas que visitan a sus familiares. Desde un día antes (1 de noviembre, Día de Todos los Santos), los deudos realizan una velación con rezos y alabanzas para convivir con el ánima durante toda la noche.
Ya en plena celebración, las comunidades indígenas de los Téenek y los Nahuas acostumbran llevar las ofrendas a los panteones para adornar las tumbas con flores, pues existe la creencia de que las ánimas de los difuntos permanecen todo noviembre entre los suyos. Para ellos, Xantolo es el acercamiento con los ausentes y dioses de todas las direcciones del universo; es el tiempo de ofrendar y de agradecer por los favores recibidos; tiempo de tornarse hospitalarios y recibir a los visitantes que desean acompañarlos entre flores, danzas, cantos y comida.

La abrupta geografía de HUEHUETLÁN resalta detalles a considerar. En la cabecera distinguirás la parroquia con su raro arco ojival, y en los alrededores la Gruta de los Cuatro Vientos, sitio ceremonial de los huastecos. En la localidad de Huichihuayán (la más importante] relájate visitando El Nacimiento, balneario natural que nace al pie de la sierra. Si pasas por la localidad de Chununtzén, conoce su Museo Comunitario y llénate de recuerdos artesanales.

En el vecino municipio de COXCATLÁN su parroquia tiene un estilo plateresco único, aunque para los historiadores tal vez sean más importantes las ruinas de un templo en El Jopoy, del cual se dice fue el primer edificio religioso en la Huasteca. Los rasgos folclóricos se aprecian en la vendimia de su tianguis (actividad común en toda la Región) y en sus trabajos de talabartería.

Te vas a arrepentir si no llegas a TAMPAMOLÓN CORONA a conocer su antigua parroquia y el kiosco belga que alguna vez luciera la capital potosina. Para mitigar el calor, el río Moctezuma te tiene reservada la Playa del Sol, con cabañas, palapas y zona de acampar. Comunidades como El Carrizal, Mancornadero y Coyobtojub tienen el oficio de bordar la manta y la palma, y crear maravillas con el bejuco y el ixtle.

Axtla
El arribo al municipio de AXTLA DE TERRAZAS, además de placentero te resultará saludable. Comienza visitando los templos de Santa Catalina de Alejandría y del Señor de la Salud; date una vuelta por el río Axtla e intenta cruzarlo maniobrando el viejo chalán. En la contigua comunidad de Ahuacatitla, como salida de un cuento fantástico, una vistosa arquitectura anunciará que has llegado al Rancho Botánico de Beto Ramón, especialista en medicina herbolaria y en donde hallarás la solución a casi todos tus males. Por si no fuera suficiente, la comunidad de Cuatzontitla tiene fama de contar con médicos tradicionales de relieve.

Del municipio de TAMPACÁN registra en tu itinerario su gótica parroquia de piedra gris, las pozas del Rosario y de los Guayabitos, las cascaditas de Xochicuautla, las artesanías que se venden en sus tianguis (canastos, petates, cazuelas, etc.), y su gastronomía típica compuesta de zacahuil, enchiladas con cecina, gorditas rellenas y bocoles... ¡no te lo pierdas!

Una recepción de lujo tendrás en el recién nombrado Pueblo Mágico de XILITLA, que al Instante te mostrará el patrimonio histórico-cultural que lo llevó a recibir tal reconocimiento. Entre húmedos senderos que casi siempre conducen al encanto, el Jardín Escultórico de Edward James te llenará de asombro con su fantástica colección de 3B estructuras en medio de una exótica vegetación que parece mimetizarlas. Construido por el excéntrico escocés Edward James, aquí verás figuras tan extrañas y coloridas como sus propios nombres (Escalera al inframundo, La casa destinada a ser un cine o La casa de los tres pisos que podrían ser cinco) y experimentarás una paz y tranquilidad que sólo se acentúa con el estrépito de su cascada desembocando en Las Pozas.

Para recobrarte del impacto, dirígete hacia el centro del pueblo para descubrir los orígenes de esta población en el ex Convento Agustino, construido en 1557 y que sirviera de fortaleza frente a los feroces ataques chichimecas.

Los confines huastecos al sur también tienen una historia que contar en TAMAZUNCHALE. Rememorando muchos ayeres trágicos y gloriosos, la plaza principal te recibe con presentes como la Parroquia de San Juan Bautista y la Presidencia Municipal. Su relieve montañoso tiene en el Cerro de la Cruz y en el Balcón de Moctezuma (desde donde se aprecia una de las termoeléctricas más grandes del mundo) dos inmejorables panorámicas del valle donde se asienta; pero si lo que buscas son escenarios para divertirte, en la confluencia de los ríos Claro y Amajac (en la cercana localidad de Santa María Picula) cuentas con el Balneario Las Playitas, magnífico para acampar.

Hasta hace poco integrado a Tamazunchale, MATLAPA tiene su propia identidad. Entre cafetales y huertos de naranja, un paseo por la ribera del río Tancuilín o a las Pozas de Apanco te hará pasar momentos gratos; pero si quieres quedar plenamente complacido, es imprescindible saborees su artesanal cecina -dicen que aquí es la cuna de este platillo- y que te hagas de una guitarra, una jarana o un violín de la comunidad de Texquitote.

Rodeado también por las Huastecas veracruzana e hidalguense, SAN MARTÍN CHALCHICUAUTLA conjuga sus dotes naturales y culturales para cautivar. En un día puedes visitar el Cerro del Campanario, con vestigios arqueológicos; las márgenes del río Ixtepec y La Lajita (piedra con más de 170 m de longitud]. Los antojos incluyen bocoles, enchiladas, atoles, tapatastle (tamal grande envuelto con hoja de plátano y relleno con un pollo entero), el jobito de la Casa de Don Ramón y los machacados de frutas.

Exótica vegetación
TANQUIAN DE ESCOBEDO ofrece argumentos suficientes para retenerte. Su origen prehispánico lo notarás en el quechquémitl que aún portan las mujeres de Los Cerritos, Las Lomas y La Sagrada Familia, comunidades donde también se elaboran originales artesanías. Sus bondades ecoturísticas las hallarás a lo largo del río Moctezuma. Date gusto con las enchiladas y los taquitos rojos.

Verdes cañaverales y huertos frutales son la dulce bienvenida a SAN VICENTE TANCUAYALAB, que tiene su carta fuerte en la fiesta de Xantolo con su feria, diablos, catrinas y chacales. Si aprecias la naturaleza, date un paseo a la panorámica comunidad de San Francisco Cuayalab; pero si buscas un milagro, la Virgen del Rosario, en la comunidad de Tancuiche, tiene fama de hacer muchos. Nunca olvidarás la visita si pruebas sus quesos, garnachas y enchiladas de ajonjolí, y menos aún si compras una terrorífica máscara de madera.

Una historia distinta conocerás en ÉBANO. En 1901 aquí brotó el primer pozo petrolero del país, y aunque hoy las actividades derivadas del mismo no son primarias, han dejado recuerdos imborrables, como el Cerro de la Dicha y la Laguna del Cerro de la Pez. Date tiempo para visitar la Casa de la Cultura (con maquinaria y fotos de la vieja refinería) y acampar en las cercanías de la Laguna Plan de Iguala; con algo de suerte, tal vez encuentres "ese lodo negro pegajoso que no sirve para nada", como dijera el antiguo propietario de estos terrenos antes de malbaratarlos.

TAMTOC. PRESERVANDO EL PASADO

Luego de un sueño que durara más de 500 años, la ciudad prehispánica de Tamtoc despierta para contarte sus secretos.
La ciudad. Tamtoc fue fundada alrededor del 1150 a.C. y formó parte del grupo de ciudades-Estado que componían la cultura Huasteca. En su periodo de apogeo -300 a.C. y 300 d.C- fue un importante centro político y religioso con amplios conocimientos de ingeniería hidráulica y astronomía. Actualmente puedes visitar sus magníficos edificios piramidales que se yerguen sobre plataformas de tierra recubiertas con piedra de canto rodado.
En la zona central se han descubierto más de 60 montículos divididos en seis grupos. Llaman la atención la "Plaza A", un conjunto de 23 edificios que servía como punto de reunión para tratar asuntos relacionados con el comercio y los impuestos; la loma de Piedras Paradas, de 18 metros de altura y considerada el centro religioso; Corcovado, donde se cree residía alguno de los poderes económicos; y la pirámide El Tiziate, con 39 metros de alto y que todavía conserva sus escaleras originales.
Los habitantes. Cultivaban maíz y fríjol, pescaban y cazaban animales por la belleza de sus pieles y plumajes. Trabajaban el pedernal, obsidiana, basalto, tinguaita, bronce, oro y textiles de algodón. En las paredes de estuco de sus edificios aún se conservan algunos murales.
Hallazgos. Se han encontrado monolitos que datan hasta de 600 a.C., como es el caso de la Piedra Calendárica, un bloque de 27 toneladas constituido por tres figuras femeninas que probablemente representan el ciclo de la vida, y La Sacerdotisa, una escultura tridimensional -única en América- utilizada quizás como ofrenda en algún ritual agrícola-religioso. Ambos descubrimientos contradicen los viejos postulados que ubican a Tamtoc como una civilización tardía en el México prehispánico.
Ecoarqueología. Con el fin de ofrecerte un auténtico recorrido hacia el mundo precolombino, tu visita a Tamtoc comenzará con un paseo en lancha de remos sobre el río Tampaón. Hasta hoy se han sembrado más de 29 mil plantas y árboles, y han sido recuperadas dos lagunas cercanas que abastecieron a Tamtoc durante su época de florecimiento.

Si después de haber recorrido buena parte de la Huasteca potosina crees que ya nada te sorprenderá, siéntete privilegiado y agudiza muy bien tus sentidos porque lo que estás a punto de ver en el municipio de TAMUIN te dejará sin aliento. Revelando el señorío que hace más de 2,300 años dominara esta Región, la Zona Arqueológica de Tamtoc rescata entre pirámides, centros ceremoniales y esculturas monolíticas colosales, la importancia política y religiosa de la cultura Huasteca en el pasado.

La máquina del tiempo viajará ahora a los siglos XVIII y XIV para situarte en la Zona Arqueológica Tamohi (El Consuelo), otra contundente demostración del desarrollo que alcanzaran los Téenek. Los hallazgos incluyen estructuras circulares, plataformas, pinturas murales y, la más llamativa, la escultura El Adolescente Huasteco, que se exhibe en Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.

Hacia el poniente de Ciudad Valles, las limpias aguas de ríos, pozas y cascadas harán la delicia de chicos y grandes en el municipio de TAMASOPO. Acondicionadas con cabañas, áreas para acampar y restaurante, las Cascadas de Tamasopo conquistan a la familia con sus mansos y transparentes estanques en constante renovación. Otra maravilla natural tiene lugar en el cercano Puente de Dios, húmedo y selvático paraje que corona su encanto con una caverna de corriente azul profundo.

Cascada el aguacate
Siguiendo la ruta del río Tamasopo, a un kilómetro llegarás a Paso Ancho, otro paisaje familiar de azuladas y serenas pozas dotado con servicios de hotel, cabañas y áreas para acampar. Rumbo al norte del pueblo, las Cascadas de Damián Carmena ofrecen posibilidades ecoturísticas moderadas y atrevidas como el campismo, snorkeling, kayaking, tirolesa y river-boarding; el lugar cuenta con renta de cabañas.

EL NARANJO es el último paraje de la Huasteca donde se plasman los prodigios de la naturaleza. Un ejemplo lo encontrarás en la Cascada El Salto, cuyo velo de agua recorre 70 metros antes de formar enormes y azules pozas en temporada de lluvias. La ruta carretera te obsequiará una hermosa panorámica de la Cascada El Meco, visible desde un mirador junto al camino.

La fuerza del agua ha establecido sus dominios en la Cascada de Minas Viejas. Acondicionada con un mirador y áreas para acampar, el espectáculo lo aporta su caída de agua de 55 metros formando imponentes estanques alrededor de frondosos sabinos. Dentro del pueblo, los habitantes tienen junto al río El Naranjo, su balneario predilecto en el Parque Urbano, equipado con palapas y áreas verdes para un agradable día de campo.

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