México - San Luis de Potosí, descubra su región del Altiplano
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Atraídos por el brillo del oro y la plata, hace casi quinientos años arribaron del Viejo Continente exploradores y misioneros en busca de la conquista mineral y espiritual.
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REGIÓN ALTIPLANO DE SAN LUIS POTOSÍ


Atraídos por el brillo del oro y la plata, hace casi quinientos años arribaron del Viejo Continente exploradores y misioneros en busca de la conquista mineral y espiritual. Las entrañas de la sierra y el desierto les dieron lo que buscaban, al tiempo que fundaban pueblos al amparo de las riquezas que encontraban. Los siglos han pasado y el Altiplano potosino sigue aquí, con su rica veta cultural dispuesto a compartir.

MATEHUALA

Estratégica en el desarrollo económico-político de la Región, el origen de la llamada Ciudad de las Camelias se remonta al año de 1550. Históricamente pretendida y disputada por propios y extraños, Matehuala fincó su florecimiento en el auge mineral de las montañas cercanas. Consolidada como el más importante centro comercial, agrícola e industrial del Altiplano potosino, hoy el centro histórico de la ciudad es un derroche de arquitectura con mil historias qué contar y tradiciones que te encantarán.

Sabrás de batallas, monumentos y personajes cuando pasees por su Plaza de Armas y conozcas la Presidencia Municipal (de 1838), la Casa de los Portales (que albergó en 1811 al Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo) y el Templo de San Salvador de Orta (S. XVIII).

No muy distante, los alrededores de la populosa Plaza Juárez te tienen reservadas algunas sorpresas, como la Catedral de la Inmaculada Concepción (obra del arquitecto italiano Adamo Boari), réplica del Templo de San José en Lyon, Francia; y el folclórico Mercado Arista, rodeado de nostálgicos edificios comerciales. A corta distancia, el renovado Teatro Manuel José Othón se presenta como el recinto por excelencia para la exhibición de obras de teatro, ópera, musicales y muchos otros eventos de corte internacional.

Si tu interés apunta hacia la historia de la ciudad y de otras regiones del Estado, una buena propuesta la hallarás en el Museo de las Culturas con su exposición de piezas arqueológicas, objetos comunes de la Matehuala antigua y muestras artísticas contemporáneas (fotografía, pintura y escultura]. Asimismo, la conurbada localidad de Ojo de Agua (a cinco minutos del centro) te remontará al sitio justo en que se fundó la ciudad y donde aún se conserva el Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, construido en el siglo XVII.

La herencia cultural de Matehuala es tan vasta que seguramente requerirás volver para conocerla un poco más. Concentrados también en su centro histórico se hallan los templos del Santo Niño de Atocha y de Nuestra Señora de Dolores, además de otros edificios como el Hotel Matehuala.

ESPECIALIDADES
•El mejor cabrito potosino se prepara en Matehuala, y como siempre, acompañado de un dulce postre de Las Sevillanas.
•Desde hace muchos años, la familia Coronado Grimaldo se luce con sus creaciones artesanales en hoja de maíz (muñecas, danzantes, ángeles y flores).

INFRAESTRUCTURA TURÍSTICA
Ya sea que vengas por periodos amplios a vacacionar o como punto de partida hacia otros municipios cercanos, en Matehuala encontrarás una extensa oferta de servicios de buena calidad (hoteles, restaurantes, bancos, operadoras turísticas, etc.).

FIESTA CULTURAL
Desde 1999, cada año se lleva a cabo en el Altiplano potosino el Festival del Desierto. Teniendo como sede ocho municipios, el evento es escaparate de exhibiciones de teatro, danza, música y artes plásticas con invitados nacionales y extranjeros.

CRISOL DEL ALTIPLANO

Si recorres 8 Km. al oeste llegarás a VILLA DE LA PAZ, donde aún se mantiene vigoroso el mineral que le dio nombre en el siglo XIX. En una caminata por el pueblo reconocerás edificios como la Parroquia, la Casa del Minero, La Vieja Paz y otros que recuerdan sus orígenes; y si te enfilas por las laderas del legendario Cerro del Fraile aledaño, el mirador Tiro al Blanco te ofrecerá hermosas panorámicas del valle y de la cercana Matehuala. El paisaje semiárido de la zona se irá cubriendo de coníferas conforme te acerques a la comunidad de Los Laureles (a 4 Km.] para descubrir sus pozas de cristalina agua, y otros 4 Km. más adelante las grutas de Jaquis.

La ruta hacia el noroeste amerita una escala en CEDRAL, un municipio que, aun que pocos lo saben, suele estar presente en las mesas de muchos hogares de la República en forma de tomates, chiles, cebollas y otras hortalizas que se cosechan en sus huertos e invernaderos, así como en el chorizo y en las tradicionales cajetas, obleas y natillas de leche que aquí se elaboran. Como pueblo pintoresco, su jardinada Plaza de Armas se halla circundada por edificios emblemáticos como la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y la Presidencia Municipal. Las bellas artes tienen un buen escaparate en el Centro Cultural, con exposiciones artísticas temporales, y en el restaurado Teatro Juárez, escenario de conciertos musicales, obras teatrales, ópera y más.

En la misma dirección, a media hora de camino habrás llegado a VANEGAS. Su propuesta turística inicia en la plaza principal con la Parroquia del Sagrado Corazón y le sigue con la Presidencia Municipal, que tiene la singularidad de contar con una plaza de toros anexa. Date una vuelta por los patios del ferrocarril, cuya estructura (hoy oficinas) continúa conservando la antigua imagen de cuando era estación y que motivara su fundación como municipio apenas en 1922. Además de ser una de las más bellas del Estado, ha sido escenario de películas importantes como Lo Mexicana y 40 grados, ópera prima del controvertido director Luis Estrada.

Bajo el resguardo montañoso de la Sierra de Catorce, como cofre que atesora maravillas, descubrirás un pueblo que nació de sueños de grandeza. Fundado en 1778 a raíz de los ricos yacimientos de oro y plata encontrados bajo la aridez de su manto, durante más de un siglo generó fabulosas riquezas. El REAL DE CATORCE selló las puertas de su veta, pero ha dejado una gran fortuna por sus calles de piedra, destilando recuerdos entre muros de cantera.

¡VIVA SAN PANCHITO!
Cada 4 de octubre, de la Región y otras partes del país arriban a Real de Catorce peregrinos para festejar a San Francisco de Asís, también conocido como El Charrito o Panchito.

Rastreando la huella del pasado

La emoción empieza en la entrada más original de todo el Estado: el Túnel de Ogarrio, sombrío socavón de 2.3 Km. que atraviesa el Cerro Barriga de Plata. Una vez dentro del pueblo, la vieja usanza demanda te presentes primero en la Parroquia de la Purísima Concepción (S.XVIII), casa de la venerada imagen de San Francisco de Asís.

Bastará con que cruces la calle para un encuentro con el arte en el Centro Cultural Casa de la Moneda, que da cabida a exposiciones de fotografía, pintura, música, teatro y danza, además de ofrecer talleres artísticos. Apenas habrás salido y la nostalgia te invadirá en el cercano Museo Parroquial con su colección de objetos antiguos (fotos, libros, herramientas...). Tres calles distante y ya estarás ingresando a la Plaza de Armas (también conocida como Jardín Hidalgo), apacible espacio de arraigo catorceno donde se concentran los jóvenes Caballerangos del Real para pasearte a caballo por el pueblo y sus alrededores. En esta misma plaza, en Semana Santa se reúnen Los Catorce Reales, un grupo de adultos mayores que te harán volar la imaginación con sus leyendas sobre personajes del pasado, aparecidos y sucesos transmitidos por sus abuelos.

El goce de la caminata se prolongará hasta llegar al Palenque de Gallos, antiguo anfiteatro donde se presentan obras de teatro, musicales y peleas de gallos. Algunas calles más arriba, las desgastadas lápidas del cementerio te revelarán añejas costumbres, al tiempo que conocerás la Capilla de Guadalupe, con pinturas del siglo XIX y donde -se dice- San Francisco de Asís estuvo de pie.

SAFARI FOTOGRÁFICO

Entre planicies semidesérticas y elevaciones que rozan los 3 mil metros de altura, los alrededores de Real de Catorce abren infinidad de posibilidades recreativas. A lomo de caballo con los Caballerangos certificados por la Secretaría de Turismo o a bordo de incansables jeeps todo terreno (willys) que puedes rentar en el pueblo, recorre brechas y caminos agrestes para conocer localidades pequeñas en su trazo pero opulentas en historia:

Alamitos, con su gran altitud entre paisajes cubiertos de álamos para recorrerlos también en bicicleta; Potrero, asiento de antiguas haciendas que han dejado señales en la Iglesia Mocha y en los arcos del viejo acueducto; La Luz, escenario fílmico de películas como Las Bandidas e Hidalgo Moliere; Los Catorce, joya del desierto y admirado por sus manantiales y huertos de aguacate; San Antonio de Coronados, legendario pueblo minero con paisajes ideales para caminarlos y con un centro recreativo con cabañas, temazcal y alberca de aguas termales; Estación Catorce, el mayor núcleo poblacional del municipio y antaño parador ferroviario en la ruta México-Estados Unidos.

RUTA CULTURAL HISTÓRICA DEL PUEBLO HUICHOL

Cercano a Real de Catorce se localiza el Cerro del Quemado (Área Natural Protegida de Wirikuta), donde culmina la ancestral peregrinación que cada año emprenden a pie los huicholes desde sus lugares de origen (Durango, Nayarit y Jalisco). Sorteando las vicisitudes naturales del místico paisaje desértico, durante su trayecto —reservado únicamente para las comunidades indígenas—, fuego, flechas y peyote se ofrendan en un prolongado ritual que tiene como destino la presencia limpia ante la Madre Patria, ante la Madre Naturaleza.

Agaves y minas

El cambio de curso hacia el sur de Matehuala estimulará especiales sensaciones en cada pueblo que saldrá a tu paso. En VILLA DE GUADALUPE, el cultivo de hortalizas demostrará la capacidad de sus habitantes para sacarle fruto a la tierra ante la escasez de agua. Si tu llegada coincide con el 12 de diciembre, visita la parroquia, que lucirá sus entradas de cera y vistosas danzas como ofrenda a la Virgen Guadalupana. Al norte de la población, un paisaje insólito se asomará en la comunidad de San Bartolo, donde las aguas provenientes de la Sierra La Maroma han conformado un oasis tropical de árboles frutales y un ojo de agua con cascada; aquí mismo visita los talleres artesanales de fibra de ixtle. 3 Km. a pie de carretera, la comunidad de El Leoncito te asombrará en el Vivero La Ilusión, donde se reproducen 75 especies de cactáceas regionales, muchas de las cuales se exportan.

La distinción de ser la población más antigua del Altiplano potosino la ostenta el municipio de CHARCAS, cuyo esplendor minero ha dejado estela en edificios como La Albóndiga y la parroquia. El impulso a la cultura lo notarás en los talleres y exposiciones artísticas del Centro Cultural y en la muy próxima apertura del Museo del Meteorito (que exhibirá una réplica del aerolito que aquí cayera en siglo XIX y exposiciones sobre minería y astronomía). Saliendo del pueblo, es obligada la visita a la panorámica Ermita de Cristo Rey, así como a la ex Hacienda de Laguna Seca, donde, tal como hace más de cuatro siglos lo hicieran los monjes carmelitas, aún se utiliza un proceso artesanal a base de molino de tierra tahona y hornos de leña para producir el mejor mezcal potosino.

DELICIAS GUADALUPANAS
12 Km. al sur de Villa de Guadalupe, la comunidad de Zaragoza de Solís sobresale por su producción tecnificada de mezcal, mieles y jarabes a partir del maguey silvestre.

DISTINTIVO
Una trayectoria llena de reconocimientos regionales y nacionales tiene la Banda Sinfónica Juvenil de Charcas, integrada por niños y adolescentes, y que cada año te invita a su tradicional Festival de Bandas.

El arribo al municipio de VENADO siempre es refrescante. Su Inagotable abundancia acuífera se hace patente en el Balneario Ojo de Agua y en sus huertos frutales. Caudaloso también en historia, en el pue¬blo son destacables la Parroquia de San Sebastián, el artesanal acueducto que recibió un premio por su restauración) y la antigua Fábrica Textilera, transformada en el Centro Cultural Roberto Donís, con exposiciones artesanales, de pintura y escultura. Recomendable te des una vuelta a la ex Hacienda de Guanamé de gran importancia ganadera en el siglo XVIII) para apreciar su Imponente e inconclusa arquitectura.

En la misma dirección se halla el municipio de MOCTEZUMA con una considerable dosis cultural y recreativa. El itinerario empieza en la Parroquia de San Jerónimo, que conserva pinturas de buena manufactura; en el Barrio de Tlaxcala visita el Templo de Santa Anita, sobre todo en julio, cuando se celebra la Feria. Para distraerte, nada mejor que el Parque Ojo de Agua (con alberca, puente colgante y áreas deportivas]; aquí mismo aprovecha para conocer el Centro Cultural con su colección de objetos antiguos y exposiciones artísticas temporales. Un vistazo a su brillante pasado agropecuario lo hallarás en las cercanas ex haciendas de Cruces y San Antonio de Rul.

MANOS CREATIVAS
Si en la comunidad de Cruces, Moctezuma, se cotizan bien los cintos piteados, los jorongos y cobijas de lana, en la de Morados presumen sus tejidos de malla (manteles, carpetas, blusas...).

Aun con la aridez de su territorio, en VILLA DE ARISTA hay suficientes motivos para lograr una buena cosecha turística. Para entrar en calor, una visita a la Parroquia de Nuestra Señora del Refugio y a la Presidencia Municipal te vendrá bien. Recobra el aliento bajo la fresca sombra del arbolado Parque La Laguna porque el recién inaugurado Centro Cultural te espera con sus exposiciones artísticas y talleres culturales. Si crees que eso es todo, agenda una nueva visita el 4 de julio para ser partícipe de sus Fiestas Patronales, y a mediados de septiembre para disfrutar los eventos culturales de su Feria Regional.

La mayor atracción de VILLA GIDALGO la encontrarás en los alrededores de su cabecera municipal. Con el Cerro del Picacho como símbolo, después de conocer el pueblo con su plaza y parroquia, el interés se centra en las localidades que antaño fueran productivas haciendas agropecuarias, como las de Corcovada y Peotillos, que además de conservar el señorío que las vuelve atrayentes como sets fílmicos, todavía exhiben muebles, vestuario, pistolas y muchas otras piezas históricas de uso común; o como las de Rincón del Refugio y Tanque de Luna.

El ascenso a los paisajes serranos te tiene reservado un festín cultural y aventurero en GUADALCÁZAR. Legado de un remoto pasado mineral, el pueblo adorna sus calles con edificios como el vetusto Templo de la Purísima Concepción, el Palacio Municipal, la antigua Casa de Moneda, la Parroquia de San Pedro Apóstol y, junto a ésta, el Museo de Arte Sacro. Distante 8 Km., un horizonte ecoturístico se expande en la comunidad El Realejo, con enigmáticos sitios como las grutas de las Candelas, de las Cabras y de San Cayetano, y formaciones pétreas en el Cerro de las Comadres, también ideal para practicar senderismo, cabalgata y ciclismo; si eres afecto a las emociones extremas, dolinas como La Joya son una tentación para la escalada y el rapel. A 4 Km. del pueblo, otra propuesta se localiza en la comunidad de Ábrego, en el Campamento Monternach, equipado con todo lo que te puedas imaginar para pasar días completos de convivencia familiar.

La perla del Salado

Compartiendo límites con Zacatecas, el municipio de SANTO DOMINGO tiene en su Feria Regional (finales de julio y principios de agosto) el más claro destello de identidad. En este festejo a Santo Domingo de Guzmán, migrantes y lugareños se congregan en el pueblo para divertirse con sus bailes, carreras de caballos, peleas de gallos y coleaderos. Fuera de estas fechas, su tranquilidad se presta para recorrer la plaza con su kiosco y admirar las casonas de grueso adobe y techos altos que continúan proclamando apellidos de abolengo.

Apenas estarás llegando a VILLA DE RAMOS y la torre de su vieja parroquia (se construyó en 1625) custodiada por el negruzco Cerro del Calvario y el panorámico Cerro de la Cantera con su Cristo te estarán saludando. Evocando su herencia mineral, en el pueblo aún verás robustos caserones (como la casa del Conde) y lo que queda de la otrora rica Mina de la Cocinera. Una escapada por sus alrededores se verá recompensada en la comunidad de Yoliatl, estación ceremonial en la Ruta Sagrada de los huicholes hacia el Cerro de Wirikuta, y en la ex hacienda Salitral de Carrera, con vestigios arquitectónicos de su antigua actividad mineral.

El Altiplano potosino ha escrito la mayoría de su historia a partir de su riqueza mineral. Notarás que en SALINAS DE HIDALGO es distinto cuando visites el Centro Cultural de Salinas, antigua casa de negociación salinera que ofrece exposiciones y talleres artísticos, biblioteca y un museo de sitio donde se dice que en 1867 pernoctó Benito Juárez. No dejes de conocer en la plaza principal el Santuario de Nuestro Padre Jesús y prepara tu cámara para las panorámicas que te regalará el Cerro del Peñón Blanco.

FIESTA AL PALADAR

En la Región Altiplano la especialidad incluye cabrito asado o al horno, chorizo, quesos de cabra, cabuches y nopales; para alegrar el espíritu, mezcal, aguardiente y licores de frutas; para endulzar el momento, cajeta Coronado, obleas Las Sevillanas, natillas y glorias.

LOS SABERES DE LA SALUD EN EL DESIERTO POTOSINO

En cinco rutas proponemos acercarse a los conocimientos terapéuticos y usos de las plantas y sus propiedades que posee la población del Altiplano Potosino.

La abundancia de planicies desérticas y de la sierra de Catorce, hace que existan distintos ambientes en los cuales se reproducen una extensa variedad de cactáceas, matorrales y árboles con propiedades curativas que son del conocimiento de la población. Recorrer cada una de estas rutas permite un acercamiento de primera mano a las personas que concentran este saber y que gustosos lo comparten con el visitante. Igualmente, en cada lugar puede encontrar frutos deliciosos de sus huertos como manzana, nuez, o los ya procesados como quesos, frutas en almíbar o cajetas.

La historia que acompaña los rincones de esta región vinculada a la minería y las haciendas ganaderas y agrícolas puede ser relatada en las leyendas que abundan la zona.

La aplicación sobre la piel, en infusión, la producción de pomadas o en champú, son las formas en que se pueden constatar los resultados de la utilización y procesamiento de la naturaleza en este desierto potosino.

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