Luxemburgo, pequeño tesoro de Europa Occidental
Luxemburgo
En el corazón de Europa encontramos el pequeño, pero encantador, Gran Ducado de Luxemburgo. Ciudad moderna con raíces de un rico pasado.
Els Blaus de Roses

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En el corazón de Europa encontramos el pequeño, pero encantador, Gran Ducado de Luxemburgo.  Tanto por su situación como por su economía altamente desarrollada hacen que el país europeo sea un destino idóneo para todos aquellos que quieren disfrutar de unas tierras llenas de historia, por donde han pasado diferentes culturas y tradiciones y que han dejado numerosos monumentos y ejemplos que podemos observar. Además en él podemos encontrar un gran número de instituciones de la Unión Europea lo que lo convierte asimismo en un destino cosmopolita. Otro punto a su favor para visitar este maravilloso país es su gran oferta de alojamiento, restaurantes y actividades para todo tipo de turista.

Descubriendo todos los rincones de Luxemburgo

Mientras recorremos la ciudad de Luxemburgo podemos percibir todos los contrastes anteriormente nombrados que se entrelazan y asimismo disfrutar de unos paisajes realmente bonitos. La mayoría de los monumentos recomendables para visitar se encuentran en el centro de la ciudad, ubicada sobre una pequeña colina. Ante nosotros se abre una ciudad -fortaleza que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y unas interminables murallas en perfecto estado que guardan parte del casco antiguo, como es el caso del Muro de Wenceslas.

Empezamos nuestro recorrido desde la Plaza de la Constitución coronada con un monumento, llamado Monument du Souvenir en honor a todos los luxemburgueses que se ofrecieron voluntarios para los servicios en las fuerzas armadas durante la I Guerra Mundial. Resaltan sus colores dorados que caracterizan a la mujer que se sitúa en la parte más alta del obelisco, razón por la cual también se denomina  Gëlle Fra o Mujer de oro.  A pocos metros de esta plaza encontramos unas preciosas vistas panorámicas sobre gran parte de la ciudad. Destacando sobre todo, por un lado las formas del Viaducto con sus majestuosos arcos y por el otro, el Puente Adolphe, símbolo de la independencia de Luxemburgo. Es el lugar perfecto para hacernos una foto como recuerdo inolvidable. Además si nos asomamos podremos ver  los Jardines de Petrusse así como sus Casemates, siendo uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Estos túneles secretos, que además podemos visitar, fueron escavados estratégicamente en el siglo XVII por los españoles para proteger la ciudad. De esta manera se permitía el movimiento a tropas militares de manera discreta y sobre todo de forma sorpresiva para los enemigos que querían apoderarse de la ciudad.  

Catedral de Santa María
Podemos tomarnos el tiempo necesario para disfrutar de las vistas y pasear por el parque que se encuentra situado justo al lado de la plaza con vistas al Casino Luxemburgo, siendo hoy en día el Museo de Arte Contemporáneo que puede ser visitado por todo aquel que quiera gozar de lo que nos han dejado importantes artistas. Adentrándonos por las calles de Luxemburgo encontramos muchos edificios que llamaran nuestra atención y nos cuentan un poco más del pasado del país.  Un ejemplo de ello es la Catedral de Santa María  o Catedral de Nuestra Señora, siendo esta la principal iglesia del país y catedral de la Arquidiócesis de Luxemburgo. Este edificio del siglo XVII es de estilo gótico tardío, aunque también encontramos elementos en otros estilos, como es el caso del portal principal de estilo barroco primitivo. No podemos dejar de visitarla para poder apreciar todos los elementos que guarda en su interior. Junto a la catedral podemos ver la Biblioteca Nacional de Luxemburgo, siendo esta la principal biblioteca del país, albergando un gran número de documentos en diversos idiomas, o el Monumento de Charlotte, Gran Duquesa de Luxemburgo. Siguiendo con nuestro itinerario, nos adentramos en la “Cité Judiciaire”, centro de la justicia luxemburguesa con algunos importantes edificios como el Tribunal de Distrito. Justo al lado se sitúa la “Citadell du Saint- Esprit”, que aunque al principio fue un convento para mujeres más tarde la meseta se aprovecho con carácter militar, debido a la construcción del tercer recinto defensivo de la ciudad. Finalmente observamos en la Colina de los Cañones, el Monumento Nacional de de la Solidaridad en memoria a las victorias de la II Guerra Mundial. Delante del monumento y bajo la bandera luxemburguesa podemos observar como arde una llama eternamente.

Seguidamente nos acercamos ante uno de los lugares más románticos del país, como es la Cornisa o el Balcón más Bello de Europa que se exhibe sobre las murallas del siglo XVII y nos ofrece unas maravillosas vistas sobre el valle del Alzette, la ciudad baja de Grund y la meseta de Rham, además de algunos interesantes edificios, como es el Museo Nacional de Historia Natural, la Iglesia de San Juan o la Abadía de Neumünster.
Abadía de Neumünster
Es obligatorio detenernos y disfrutar de este regalo para la vista y observar detenidamente todas las construcciones que se han conservado durante los siglos. A continuación nos adentramos en la Roca de Bock, que antiguamente fue el lugar elegido por Sigfrido I para construir su castillo del que hoy en día solo queda el llamado Monumento del Milenio. Además encontramos la Cripta arqueológica y las Casamatas de Bock desde donde podemos descubrir unas maravillosas vistas a todo el valle.

Retrocediendo un poco hacia en corazón del centro, nos encontramos con la Plaza de Clairefontaine presidida por la Estatua de la Gran Duquesa Carlota. A un lado de la plaza nos encontramos con el Museo de Historia de la Ciudad de Luxemburgo que nos muestra el pasado y las memorias de la ciudad. Si seguimos por Rue du Marché-aux-Herbes, localizamos el Parlamento y el Gran Palacio del Ducado, siendo este uno de los edificios más importantes en la actualidad, ya que es la residencia de de los duques. Aunque durante años ha sufrido numerosas restauraciones guarda un importante valor arquitectónico que hace imprescindible su visita, tanto para observarlo por fuera como visitar su interior donde encontramos el encantador Salón Amarillo entre otros.

Sin perdernos ningún importante rincón, nuestra siguiente parada será la Plaza Guillaume II con la solemne  estatua de bronce en honor al rey de los Países Bajos y Gran Duque de Luxemburgo, Guillaume II. Esta plaza es el lugar elegido para la celebración de muchos festivales, conciertos y mercados. Además, aquí encontramos el Ayuntamiento de Luxemburgo y la Oficina de Turismo, donde podemos consultar cualquier duda que nos surja durante nuestra visita. Seguimos por las callejuelas para llegar hasta la Plaza de Armas. Recibe este nombre debido a que las tropas francesas de Luis XVI la utilizaron como patio de armas. De esta plaza destaca el edificio administrativo, Cercle Municipal, que en el pasado fue utilizado como lugar de reuniones de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Además, tampoco pasa desapercibido el punte de cristal que sale desde este edificio.

Cercle cité en la plaza de armas
Si disfrutamos del arte, no podemos irnos de Luxemburgo sin visitar el Museo Nacional de Historia y de Arte. Se caracteriza por la división en dos partes, dedicadas a la civilización galorromana, con piezas arqueológicas, herramientas de trabajo y de defensa, y la parte dedicada al arte antiguo, con pinturas flamencas, entre otras.  Muy cerca del museo hayamos las Tres Torres, que son una puerta por donde se podía acceder a la ciudad y justo al lado de esta encontramos la Torreta Española.

Ciudad con vistas al futuro
Otras dos zonas a las cuales es imprescindible su visita son la ciudad baja de Grund, un complejo arquitectónico del siglo XIV que aguarda pintorescas casas, llegando a parecer un pueblo medieval, y la Plateau de Kirchberg. Esta amplia meseta es el lugar elegido para albergar los edificios administrativos de las instituciones europeas con sede en Luxemburgo. Además resalta el puente de la Gran Duquesa Charlotte construido en hierro y pintado en color rojo. Toda esta zona ha ido cambiando en la última década, ya que además de las instituciones europeas, como el Parlamento Europeo o la Plaza de Europa encontramos el complejo cinematográfico Utópolis, el Philharmonie de Luxemburgo o Centro Nacional de Deporte y Cultura D’Coque. Aunque esta parte de la ciudad esta muy modernizada y adornada con vegetación y un gran número de esculturas, hemos de destacar que en su colina también se ubica la Fortaleza de Thüngen que data de 1732, aunque hoy en día solo se conservan las tres torres “les Trois Glands”. Por su historia e importancia, ha sido el lugar elegido para albergar el Museo de Arte Moderno Grand-Duc Jean (MUDAM).

En definitiva Luxemburgo es una ciudad moderna con raíces de un rico pasado. Además de todo lo que podemos ver en esta encantadora ciudad, no nos tenemos que olvidar que por su estratégica ubicación, un tercio de su superficie esta cubierto con espacios verdes, como parques y jardines, donde podemos pasear tranquilamente o realizar algún deporte al aire libre. Así que no tenemos que perder la oportunidad de conocer esta maravillosa ciudad y dejarnos seducir con su encanto tan particular y único. No es una ciudad muy grande, pero aun así, cada rincón suyo tiene que contarnos algo cautivador.

Fotos y Texto Miroslava Mihaylova Topalova - AbcViajes.com

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