Los 6 rincones naturales más bonitos de Marruecos
Marruecos
Nos adentramos a descubrir algunos de los lugares que nos fascinaron durante nuestro road trip por este país y que nos permitió salirnos de las ajetreadas zonas masificadas y gozar de los increíbles paisajes prácticamente solo para nosotros.
Els Blaus de Roses

marruecos , los 6 rincones naturales más bonitos de marruecos

Viajar a Marruecos es adentrarte en otra cultura, costumbres y unos paisajes de lo más impresionantes que nos dejaran indiferentes. Con su estratégica ubicación al norte de África y a un paso de España y de Europa, Marruecos cuenta con una gran diversidad lugares naturales y espacios vírgenes que harán de nuestro un viaje inolvidable.

Por un lado, una costa bañada por el atlántico, en su centro cordilleras y macizos montañosos, destacando por su tamaño y extensión la cordillera del Atlas. Esta sin duda es la sierra más importante del norte de África, pues sirve de frontera natural entre las regiones de clima sueva y el desierto de Sahara, siendo este un atractivo más de los increíbles paisajes que ofrece el destino.

Paisaje del desierto de Marruecos.

En cuanto a sus ríos podemos decir que en general son escasos y poco caudalosos, aunque no por ello dejamos de disfrutar de algunas de las cascadas más bonitas del continente.

Nos adentramos a descubrir algunos de los lugares que nos fascinaron durante nuestro road trip por este país y que nos permitió salirnos de las ajetreadas zonas masificadas y gozar de los increíbles paisajes prácticamente solo para nosotros.

1. El Desierto de Merzouga y el de Zagora
Desierto de Zagora en Marruecos.

Viajar a Marruecos y no acercarnos a disfrutar de su desierto es casi un pecado. Un atractivo que desde hace tantos años atrae a miles de personas a disfrutar de sus paisajes singulares, sus dunas y sus habitantes que sobre todo se dejan ver por la noche y que todo ese conjunto es un verdadero atractivo para todo aquel que quiera disfrutar de una experiencia inolvidable.

En el interior de Marrucos, donde se pierde el límite del Atlas y aparecen los coloras dorados del desierto de Merzouga y la parte de Erg Chebbi y el desierto de Zagora, que, aunque los dos pertenecen al desierto de Sahara, son diferentes entre sí y nos permiten disfrutar de una manera diferente de ellos. Se puede llegar a ellos por nuestra cuenta o mediante una excursión desde Marrakech. En cuanto al desierto de Merzouga remarcamos sus increíbles dunas que pueden llegar a una altura de 150 metros de altura mientras que en el caso del desierto de Zagora encontramos un terreno más árido y rocoso que no por ello nos dejara indiferentes.

Tanto en uno como el otro podemos disfrutar de un paseo en dromedario, en quad, dormir en una jaima a la luz del cielo más estrellado que podríamos imaginar y donde hasta podemos observar la Vía Láctea, o gozar de los más bonitos amaneceres y atardeceres. Sin lugar a duda esta es una de las experiencias más increíbles que hacer en Marruecos, donde además de descubrir lugares que han sido escenarios de varias películas, hallaremos rincones con un encanto y con una notable importancia histórica.


2. Cascadas de Ouzoud

Cascadas de Ouzoud.

No podemos negar que es un lugar frecuentado, pero sin duda merece la pena una parada aquí. Ubicadas en pequeño pueblo de Tanaghmeilt, a priori, si no hemos consultado previamente en internet, no sabremos exactamente que nos vamos a encontrar, dado que para acceder a esta cascada tenemos que descender unos cuantos metros mediante escaleras. Durante la bajada, con numerosas tiendas de suvenires, restaurantes y bares, nos toparemos con varios miradores y terrazas que nos irán descubriendo este tesoro natural y nos ofrecerán una de las mejores panorámicas de estas mágicas caídas de agua, consideradas las más altas y bellas del país. Nacen del río Ouzoud y con sus 110 metros nos dejaran con la boca abierta. Durante nuestra visita no faltaran tampoco los monos salvajes que hay en esta zona, que se acercan a los turistas en busca de comida y sobre todo de cacahuetes.

Para completar la visita podremos gozar de un paseo en barco en la parte baja de la cascada o refrescarnos con un baño durante la época más calurosa del año.

3. Nacimiento del río Oum Er-Rbia

Camping cerca del nacimiento del río Oum Er-Rbia.

Otro de los tesoros naturales de Marruecos es el río Oum Er-Rbia, que nace entre Azrou y Khenifra, en el Gran Atlas, desemboca en el océano Atlántico, siendo el segundo más largo de Marruecos. Para llegar a su nacimiento y sus fantásticas fuentes, a 1240 metros de altitud, tenemos que tomar una pequeña carretera comercial desde Azrou. Durante el recorrido, que dura aproximadamente una hora, disfrutaremos de un paisaje de los más apasionante, entre montañas, valles y bosques de cedros. Conocido como “madre de la primavera” por sus 40 fuentes dulces y saladas que lo alimentan y que brotan del subsuelo de las montañas, lo que lo ha convertido en una reserva hidráulica de una parte del país y de una gran importancia del riego. Es por esta razón que el gobierno marroquí construyó ocho presas a lo largo de su curso.

Nacimiento del rio Oum Er-Rbia.

Volviendo a su nacimiento observamos una pequeña villa que da paso a un pequeño recorrido entre las montañas y la estación balnearia primaria con casetas de caña que se ocupan por población local en los días más calurosos. Las singularidades de este lugar son varias, pues además de ser un lugar frecuentado por aventureros que se quieran adentrar por las aguas del rio en kayak, observar una piscifactoría o encontrarnos con “todo en uno”, pues se mezcla aguas salinas por los minerales del subsuelo con agua dulce procedente del deshielo de las montañas, dándole paso a lugares con agua caliente y otros con agua muy fría. El camino hasta llegar a la fuente es un complejo, ya que tenemos que atravesar, subir y bajar varios tramos con una dificultad un poco elevada, pero sin duda vale la pena.

4. Valle del Ziz

Valle del Ziz.

¿Qué sería del desierto sin los oasis? Desde la carretera central entre el desierto de Merzouga y Fez se abre un paisaje donde infinitas palmeras llaman nuestra atención y nos hacen contemplar un paisaje de ensueño. Conocido como el valle del Ziz, detenemos nuestro coche y nos encaminamos a disfrutar de una panorámica sobre estas palmeras que juntas crean un pequeño paraíso natural. Tanto si solo lo observamos desde el mirador como si decidimos bajar y pasear entre las palmetas y sus tranquilos caminos donde nos podemos topar con algún local que está haciendo sus quehaceres, merece la pena hacer esta parada. Alimentadas por el río Ziz, estas palmeras fuentes de ricos dátiles que son el principal motor económico de las familias bereberes del lugar. Hallamos además varios albergues y alojamientos que nos permiten tener la oportunidad de disfrutar de la magia de este lugar por más tiempo, quedándonos a dormir aquí y aventurándonos en el Marruecos más auténtico. Al sur del valle observamos un frondoso palmeral entre antiguos acantilados donde hallamos yacimientos geológicos y minerales.

5. Playa de Legzira

Playa de Legzira.

Bañada por el océano atlántico, la costa marroquí ofrece una gran variedad de playas, calas y acantilados donde relajarnos y descansar, recorrer largos kilómetros de arena blanca, pescar o practicar algun deporte acuático como el surf. Podemos encontrar playas para todos los gustos, tanto si preferimos las más populares donde encontramos un ambiente muy animado y con una amplia oferta turística como otras prácticamente desérticas y mucho más tranquilas donde mezclarnos con los locales y con sus costumbres.

Sin lugar a duda, un paisaje que nos enamoro fue la playa de Legzira, en el territorio de Sidi Ifni, antigua colonia española de Marruecos, esconde uno de los lugares más fascinantes de la costa atlántica africana. Esta playa, de 8 kilómetros de longitud guarda dos imponentes arcos naturales de color rojizo que se han ido formando durante miles de años por la erosión natural del viento y del mar. Es muy agradable disfrutar de un paseo por la playa mientras la marea este en periodo bajo, dado que en caso contrario es imposible acceder, y pasear debajo de los gigantescos arcos de roca que imponentes se funden con el mar. Sin duda es un regalo natural que vale la pena visitar y dejarnos seducir por su belleza.

6. Campos de argán cerca de Essaoira

Árbol de argán con cabras.

En la provincia de Essaoira descubrimos valles salpicados por cedros, pinos y, como no, los arboles de argán, el popular oro líquido marroquí. Durante nuestro paso por las carreteras de esta región nos llamará la atención numerosos rebaños de cabras que en algunas ocasiones trepan por las ramas de estas plantas rugosas y espinosas para degustar sus frutos y saciar su apetito. La explicación de este fenómeno reside en que la fruta de este árbol, similar a una oliva arrugada y con un sabor amargo, es muy querida por estas cabras que no dudan en trepar por las ramas de estos árboles y hasta una altura de 9 metros para nutrirse. Aunque las cabras se comen la fruta entera, expulsan los huecos no digeribles que se esconde bajo la gruesa piel, siendo la fuente desde la cual se extrae el aceite. En la actualidad, muchas mujeres bereberes se dedican al proceso extraer y elaborar el aceite, razón por la cual encontramos varias cooperativas y que algunas hasta ofrecen visitas guiadas.

Dicho eso, y volviendo al interesante suceso con el que nos podemos topar mientras viajamos por la carretera, no podemos dejar de hacer una pequeña parada y gozar de la vista de cómo estas cabras “adornan” las ramas de los árboles de argán para disfrutar de su rico fruto. Hay que tener en cuenta que, aunque en la mayoría de casos nos toparemos con chivas que han accedido hasta ahí por su propia decisión y ansia de comer, en otras ocasiones es el hombre el que ha hecho que sus cabras permanezcan en el árbol, convirtiendo este hecho en un espectáculo para los turistas.

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