León, rutas turísticas
Castilla y León
León es una provincia que, con sus 15.468 km2 es una de las más grandes de nuestro país, y tiene como esencia fundamental su diversidad y variedad geográfica y cultural.
Els Blaus de Roses

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INTRODUCCIÓN

León es una provincia que, con sus 15.468 km2 es una de las más grandes de nuestro país, y tiene como esencia fundamental su diversidad y variedad geográfica y cultural. La montaña, tierra de campos. El Bierzo, no son más que expresiones genéricas de las cerca de 50 comarcas en que se llegó a dividir la provincia.

La diferencia entre los 2.648 m. de altitud de Torrecerredo, en Picos de Europa, y los 383 de Puente de Domingo Flórez, son el límite a esta diversidad paisajista, a la que se une algo tan singular como que sus ríos corren en tres direcciones diferentes: hacia el Cantábrico unos, por la Cuenca del Duero otros y directos al Atlántico el resto.

Pero si el territorio que la compone es muy diferente, no lo es menos el pensar y el obrar de las gentes que la pueblan.

En León, todos le hablarán de los caracteres particulares de los bercianos, montañeses, riberanos o maragatos. En unos casos la propia tierra en la que viven, y en otros un aislamiento no siempre bien entendido, han creado particularidades todavía claramente visibles en el trabajo, el ocio, la arquitectura, etc.

Diversidad geográfica, diversidad cultural y de gentes y diversidad histórica. Desde los primeros pobladores, pasando por los importantes asentamientos romanos y sus obras de ingeniería, hasta su esplendor como territorio de un reino o su historia más reciente, todo ha colaborado en crear uno de los conjuntos monumentales más diferenciado y numeroso de todas las provincias del país, castillos, palacios y catedrales conviven con una arquitectura rural que va desde la piedra al ladrillo, el barro, la pizarra, la teja o la paja.

Para cualquier viajero despistado que llegue a León, siguiendo probablemente otra de sus singularidades, la de cruce de caminos, cuánto hemos dicho y le vamos a enseñar le hará cambiar de opinión, si su idea solamente consistía en unos pocos días de paso hacia otros lugares, la Ruta de la  Plata, la Cañada Real o el más significativo: Camino de Santiago, les traerá a la provincia, ella misma se encargará de atraparlos.

En las próximas líneas, siguiendo una serie de rutas, intentaremos contar cuanto decimos. Otras muchas son posibles en León y quedan a la imaginación o el ingenio de cada cual.

OCIO Y DEPORTE


León diverso en paisajes, historia y costumbre, no podría serlo menos en sus fiestas y posibilidades de ocio.

Desde los desfiles de carnaval de La Bañeza o los más tradicionales de Velilla de la Reina, la fiesta del Corpus en Laguna de Negrillos, la impresionante romería de Castrotierra, la Semana Santa de toda la provincia o la explosión de fiestas por todos los pueblos durante la época de verano, León es una fiesta romera y actual.

Desfile de carnaval de la Bañeza en León
Para no desfallecer en el jolgorio sus vinos de El Bierzo y los Oteros, y su gastronomía más diversa si cabe: cocido maragato, botillo de El Bierzo, morcilla de Matachana, cecina de vaca y chivo, queso de Valdeón y todo tipo de dulces.

Múltiples son también las posibilidades deportivas. Cicloturistas o senderistas tienen todo tipo de caminos, desde los más escabrosos hasta los sencillos entre parajes inolvidables. Rutas a caballo en toda la provincia y al norte, en la montaña: escalada, montañismo y esquí, con dos estaciones promocionadas por la Diputación provincial. Por sus ríos y pantanos se pueden ejercitar el windsurf, piragüismo, descenso de ríos, etc. En montes de loma erosionada el parapente y el ala delta se practica con asiduidad y se cuenta  con bases de ultraligeros. Y para excursión sencilla e inolvidable la de la Cueva de Valporquero, una de las más grandes y espectaculares de España.

Deportes en época de verano en León
Abierta en verano, cuenta con una zona de visita general de más de 1km., y otra para espeleólogos: “el curso de aguas”.

RUTA 1. EREMITAS Y ANACORETAS: VALLE DEL SILENCIO


Nuestro recorrido, siguiendo el Camino de Santiago, nos lleva a Foncebadón, donde un anacoreta llamado Gaucelmo consiguió no pagar impuestos por su labor de atención a los peregrinos. Por estos lugares de altos montes frondosos y angostos valles, nos iremos adentrando en un mundo de pequeñas cuevas al servicio de anacoretas retirados en busca de paz espiritual. Se dice que hasta 2.000 monjes llegaron a repartirse por estos parajes. Refugiados en estos montes durante la época visigoda, constituyeron justificadamente, lo que se ha dado en llamar al “Tebaida berciana”, con una segunda época de esplendor en el siglo X.

De todos ellos sobresalió un descendiente de familia regia goda: San Fructuoso, principal impulsor de estos lugares, fundando el monasterio de Compludo, dedicado a Justo y Pastor y más tarde el de Montes, lugar al que se trasladó hacia la segunda mitad del siglo XVIII.

Peñalba de Santiago. León
Hoy se llega a Compludo por empinada y tortuosa carretera que sale hacia la izquierda, al final del pueblo del Acebo, al que hemos llegado desde Focebadón. Del antiguo monasterio no queda nada, pero podemos visitar una curiosa herrería, que aún funciona de forma machacona y con gran estruendo por medio del agua, y cuyos orígenes parece que se encuentran en el siglo VII. Quedan en estos lugares la paz que buscaban los anacoretas, el valle estrecho y de vegetación cerrada y varios pueblos parados en el tiempo de visita obligada.

Desandamos el camino, volvemos a la carretera del camino Francés, y cruzando Riego de Ambrós llegamos a Molinaseca. Pueblo donde podemos reposar y pasearlo tranquilamente para ver su puente de peregrinos y sus casas blasonadas, si es posible el recorrido por sus bodegas, merece la pena. Llegamos a Ponferrada y antes de entrar en la ciudad, tomamos la desviación a la izquierda, hacia el Valle de Valdueza, por donde trascurre el río Oza que da origen a su nombre. Estamos en la puerta del corazón espiritual de la “Tebaida”. En estos parajes la historia y la leyenda van unidas, y los cuélebres y los santones comparten cuevas según la narración. San Esteban, Valdefrancos y San Clemente, encajados en el valle, con curiosa, y digna de admirar, arquitectura rural. De inmediato comenzamos a subir, y en la primera y única desviación hacia la derecha llegamos al pueblo de Montes, escondido entre castañoss centenarios. Fundación de San Fructuoso sobre un posible asentamiento militar romano, para protección de los canales de agua para las “Médulas”, se perdió en el olvido en los tortuosos siglos de conquista árabe y fue vuelto a refundar por San Genadio, obispo de Astorga, y segundo gran promotor del eretismo por estos parajes hacia el siglo IX. La iglesia y monasterio actuales son del siglo XII y su abandono y reutilización como huerto en la parte del claustro, le dan un aspecto que le hacen dudar a uno entre el deseo romántico de que prosiga como ruina y la sensación racional de una clara intención de que sea restaurado.

Volvemos hacia atrás, y en el cruce nos adentramos en el sagrado, ya en el nombre, Valle del Silencio. Llegamos a un pueblo pobre, pero de encantadora arquitectura; casas viejas de piedra y pizarra. En medio del mismo, la sorpresa de la arquitectura de mayor lujo: sencilla y magnífica, la iglesia del antiguo monasterio de Peñalba, mozárabe al igual que San Miguel de Escalada, cerca de León. Su traza interior y su impresionante puerta de acceso, con columnas de mármol y arcos de herradura, nos hermana con el lugar en la que se enclava. Atrás queda olvidada la tortuosa carretera que nos conduce a la misma. Fue un discípulo de San Genadio quien mandó construirla y no es suficiente una sencilla mirada para captar toda la belleza que contiene. Sin duda, la vida anacoreta y el paisaje donde se sitúa ayudaron a elevar el espíritu de sus constructores, y de ello es su fiel reflejo. Solamente un camino conduce a las numerosas cuevas que estuvieron ocupadas por los eremitas, y lo hace a la principal de todas ellas: la de San Genadio, pequeña y sobria, su máximo interés se encuentra en la espiritualidad del lugar.

Toda esta actividad monacal no quedaría encerrada, en estos lugares y, en siglos posteriores. El Bierzo se pobló de monasterios hasta llegar a los cuarenta, repartidos por toda la comarca.

RUTA 2. DONDE LAS HURDES SON CABRERA


Como nombre de esta ruta hemos elegido un libro de uno de nuestros escritores, Ramón Carnicer, que refleja el estado de abandono, miseria y atraso en que vivían en esta zona leonesa hace apenas 50 años, la recorrió y la descubrió en un bello libro de viajes y nosotros de alguna manera le seguiremos los pasos, al menos en los lugares de parada.

Hoy en día, la zona ha podido avanzar algo más gracias a la no siempre beneficiosa explotación de la pizarra, pero aún así este retraso en que se vivía hasta hace tan poco, y unas comunicaciones muy pobres, han convertido a la Cabrera, junto con los Ancares, en museos vivos de tradiciones, gentes y especialmente, arquitectura rural y utensilios. Como en La Maragatería y El Bierzo, en esta comarca, las mujeres hacían las labores del campo, mientras los maridos trabajaban en cualquier parte de España. Tierra pobre y monte bajo, las casas son un reflejo de ello, pizarra, piedra y madera pobremente trabajada, han servido de cobijo común a personas y animales.

El recorrido puede hacerse desde Astorga, en Maragatería, hasta Puente de Domingo Flórez, en El Bierzo o viceversa. Nosotros lo iniciamos en Astorga hacia Destriana, de aquí a Castrocontrigo y ya, a la derecha, entramos en La Cabrera. 

Lago La Baña. León
Siguiendo el río Eria llegaremos a Truchas, capital administrativa de la Cabrera Alta, a la derecha iremos dejando los montes del Teleno, que serán vigías silenciosos de todo nuestro recorrido, y que, según los antiguos pobladores, fueron morada de sus dioses. A nuestra izquierda habremos dejado los restos de un antiguo castillo, en cuya cima se colocó una imagen religiosa, se trata del castillo de Valdavido.

De Truchas seguimos carretera hacia Quintanilla de Losada, pasando por Iruela, famoso por ser el lugar donde naciera el “relojero Losada”, quien creó y regaló el reloj que nos da las uvas el año nuevo en la Puerta del Sol de Madrid. De Quintanilla a Encinedo y La Baña.

Este último pueblo es el más importante de la comarca y con las explotaciones de pizarra ha ganado para sus habitantes y perdido para los viajeros. Hasta helipuerto tiene, y de ser un pueblo de emigrantes, hoy recibe población de otros lugares.

Desde el pueblo se realiza una de las excursiones a pie más conocida de la provincia: la subida al lago de La Baña. Tras un recorrido de 12 km por un camino solamente apto para andar, llegamos a un bonito lago enclavado entre picos de más de 2.000 metros de altura.

Del pueblo de La Baña volvemos sobre nuestros pasos hacia Quintanilla y de aquí a Nogar, y hacia la izquierda, Saceda,  Castrillo de Cabrera, Marrubio…, entramos en la Cabrera Baja. Su río, El Cabrera, ya vierte sus aguas hacia Galicia. Estamos en pueblos encerrados en el paisaje, con casas arracimadas, con cubiertas de pizarra y tosca arquitectura en piedra y madera que nos aleja en el tiempo. Si miramos en su interior no creemos que hasta hace poco, y aún hoy en día, éstas podían ser viviendas útiles. Tan solo algunas casonas, no muy agraciadas en su mayoría, nos recuerdan que el viaje no ha sido en el tiempo. Pertenecen a emigrantes que, como nuevos ricos, enseñan su supuesta prosperidad a quienes se quedaron. Como ejemplo de cuanto vemos el dicho: “Castrillo, Noceda, Saceda y Marrubio: cuatro lugares donde Cristo no anduvo”.

Aún hoy se pueden oír de los lugareños historias sobre los guerrilleros de la Guerra Civil, que por estos lugares estuvieron “huidos” durante 18 años en algunos casos.

La carretera nos lleva a Odollo, Quintalilla y Pombriego; en todos se repiten los paisajes y en todos, alguna particularidad nos llama la atención. A un lado, el río, y por el otro, monte arriba, los “carriles”; los canales de agua construidos por los romanos, para llevar la misma a la impresionante explotación de oro de “Las Médulas”. Nada de este oro llegó a la Cabrera, y estos canales en un número de hasta siete, fueron testigos del estancamiento en el tiempo de esta comarca. Hoy en día algunos de ellos pueden ser utilizados para curiosas excursiones a pie.

Muy cerca nos espera Puente de Domingo Flórez, capital de las explotaciones de pizarra ya, sobre todo, puerta, por este lado, de la más importante de las Comarcas leonesas: “El Bierzo”.

RUTA 3.  ANCARES: REINO DEL “TEITO”


Los Ancares es la comarca, junto con la Cabarera, más atrasada de la provincia de León. Casi despoblada, hoy en día se le busca una cierta recuperación a través de un turismo, no excesivamente voraz con el medio. La arquitectura popular tiene en esta zona los elementos más antiguos, aún en utilización en algunos casos, se trata de “Las Pallozas”, viviendas rurales de procedencia prerromana y cuya característica más sobresaliente es su cubierta de paja.

De una sola planta, su interior servía de morada a las gentes y sus animales, separados por una sencilla división de madera. Éstos permitían mantener el calor en la vivienda, y el dueño podía atenderlos en los largos días de invierno, cuando las grandes nevadas no permitían salir de la casa. Intensas nevadas que todos los años nos recuerdan el atraso en el que viven, pues cada invierno quedan incomunicados en varias ocasiones.

Los ríos que la cruzan son el paso natural de comunicación entre pueblos, y las carreteras, pocas, siguen su curso sin apenas cruce entre sus montes, lo que obliga a recorrerlas en su totalidad para pasar de unos a otros.

Vista de Pallozas
Zona deprimida en la que podemos visitar unos enclaves que, junto con la comarca gemela de Lugo, forman una singularidad única en España.  Son numerosas las construcciones de pallozas que hoy se pueden ver, y no todas con la conservación que sería de esperar. No podemos olvidar que en el siglo XVIII casi todos los tejados de estos pueblos eran de paja, pero el fuego, su gran enemigo, solamente nos ha dejado ejemplos más o menos aislados.

Comenzaremos nuestro recorrido en Villafranca del Bierzo, capital cultural e histórica de El Bierzo y de la que hablamos en la ruta del Camino. Nos dirigimos por la nacional VI hasta el desvío a Balboa, donde señorea la torre del castillo, cerca, pueblos como Cantejeira y Pumarín con ejemplares de pallozas y hórreos. Después de breve visita, nos vemos obligados a volver, para adentrarnos por el desvío de Paradela hacia Paradaseca. Las carreteras no son muy buenas, pero el paisaje que se puede contemplar, lo compensa. En Paradaseca comienza la Reserva Nacional de los Ancares, y aquí, de nuevo, podemos encontrarnos con restos de explotaciones mineras romanas.

Desde aquí tres ramales, uno a Tejeira, con hórreos de paja y una curiosa caja mortuoria comunal, para enterrar a quienes no tenían para otra cosa; otro ramal, a Porcarizas y por el otro a Aira da Pedra, desde la que podemos llegar, si hace buen tiempo, por una pista a Burbia, con restos de pallozas y arqueología viva de gentes trabajando la tierra con los métodos más tradicionales.

Antes de llegar al pueblo, podemos seguir por la pista de la izquierda al santuario, venido a menos, de los pueblos de “Teitos”: Campo del Agua. Un incendio destruyó parte de las pallozas; hasta hace poco, todo el pueblo eran casas de paja. Con tristeza podemos admirarlo, y con los restos imaginamos lo que pudo ser, estaba recién restaurado cuando se produjo el incidente. 

De Burbia por carretera de nuevo, a lo alto, y de ahí hasta Vega de Espinareda, el paisaje es el mejor compañero, y aunque de monte bajo, es de belleza sencilla.

Vega de Espinareda es hoy un pueblo grande, poblado, con numerosos servicios y con un monasterio reconstruido del siglo XVIII que tiene al lado la “Fuente de la Vida”, dicen que quien bebe de ella 7 veces mantiene la salud siempre.

Por Vega de Espinareda al puerto de Lumeras, de nuevo el paisaje es protagonista. Sorbeira, Candín, Surtes, pueblos con vida al más puro estilo tradicional, molinos de agua al lado del río y curiosos colmenares: construcciones circulares de piedra que protegían las colmenas de tronco de árbol, de enemigos como el oso. En Tejedo está el santuario de La Magdalena, que celebra su romería el último domingo de julio, y nuevo puerto camino de Balouta y Suárbol.

En el primero, la única palloza habitada, y en el último, unas pocas pallozas más que resistieron el fuego que las destruyó a mediados de siglo pasado.

La vuelta por el mismo camino nos depara una sorpresa si se realiza al finalizar el día, el sol poniéndose sobre estos montes y valles que aún guardan una fauna rica y salvaje.

A pié: Paso desde Burbia a Suárbol o la subida al pico “Tres Obispos”.

En bicicleta: cualquiera de los recorridos por los valles.

RUTA 4. CAMINO DE SANTIAGO. EL CAMINO DE LAS ESTRELLAS

Es la ruta por excelencia de León y a su vera han crecido sus principales ciudades.

En un tiempo le sirvió para repoblar buena parte de sus tierras y hoy y siempre, es su calle comercial por antonomasia a la que, como escaparates, los pueblos que cruza se abren en venta continua a viajeros y peregrinos. El Camino de Santiago tiene en León su recorrido más largo, le corresponde casi un tercio de sus 700 km.

Empezamos nuestro viaje en Sahagún, en la frontera con Palencia. Esta ciudad reúne en su historia todos los significados y características del Camino; por un lado, su todopoderoso monasterio de los monjes negros de Cluny, que ayudaran como nadie a la repoblación del Camino, no sin quedarse con pocas prebendas. Por otro, los burgos de gente de todo tipo, comerciantes y artesanos alrededor del monasterio y en constante lucha por los privilegios del mismo. Y por otro, todo lo que acompaña a las grandes masas de gente en movimiento, el juego, el ocio y el vino de los mesones. Dicen de Sahagún que llegó a tener el mayor censo de mujeres de alquiler de toda la vía, y que en sus vigilias siempre había carne sin pecado, dado que tiraban los cerdos al río para ser pescados más tarde.

Tiene su origen Sahagún con el Monasterio que vendría a ser fuertemente beneficiado por Alfonso VI, el del juramento de Santa Gudea, que aquí yace.

Hoy, de su pasado, quedan restos del Monasterio, las iglesias del románico de ladrillo de San Tirso y San Lorenzo, construidas por albañiles mudéjares, la ermita de la Virgen del Puente, a la entrada del pueblo y la iglesia de la Peregrina. Además, nos encontramos con el convento de las M.M. Benedictinas donde, aparte de unas deliciosas pastas, podemos visitar su pequeño pero cuidado museo, con importantes joyas como la custodia Procesional o la Imagen de la Peregrina.

A la salida otros míticos restos: dicen que los chopos que pueblan los márgenes del río, son las lanzas de los soldados de Carlomagno que aquí vinieron a perder su batalla.

Unos pocos kilómetros hacia el sur, podemos ver el monasterio de San Pedro de las Dueñas, que de lugar de educación de las señoritas del reino de León, es hoy hospedería y lugar de admirables restos arquitectónicos.

Cerca también, Grajal de Campos, con castillo del siglo XVI que más parece plaza de armas, y cuyos cañones apuntan al pueblo, donde hay un palacio del mismo siglo.

Sala capitular, Monasterio de Carracedo en León
Por la que sin duda es la parte más desolada del Camino, por su paisaje cruzamos los pueblos de Calzada del Coto, el Burgo Ranero, Villamarco y Reliegos, para desde un altozano divisar León. Rápida bajada por el antiguo “Puentecastro” y pronto, ante uno de los monumentos más significativos de nuestro país: “La Catedral de León”, ejemplo del más puro gótico y uno de los mayores placeres a la vista, con su interior multicolor de vidrieras. Levantada sobre antiguas termas romanas y los palacios de Ordoño I y Ordoño II, su fábrica data del siglo XIII. Hasta época muy reciente no se ha dejado de intervenir en ella y en la actualidad se prosigue su restauración. En su museo podemos apreciar, amén de otras piezas de gran valor, el Antifonario del siglo X o El Libro de los Reyes.

Obra singular del románico y única, en lo que se refiere a las pinturas del Panteón Real, es San Isidoro. Aquí yacen los reyes leoneses, revueltos sus huesos con saña por los franceses. La contemplación de la que se ha dado en llamar “La Capilla Sixtina” del románico nos dejará perplejos. También es de interés notable su iglesia, la llamada Puerta del Perdón y su claustro. Así como, especialmente, los tesoros que guardan su archivo y museo, con varios libros “raros”, algunos de los más valiosos del mundo, como la biblia mozárabe.

Otro monumento digno de mención es el hoy Parador Nacional de San Marcos, de fachada plateresca. Fue hospital de peregrinos, sede de la Orden de Santiago y cárcel para ilustres como Quevedo. En su interior se encuentra una de las mejores colecciones de lápidas romanas y vadinienses de la Península, pertenecientes al Museo de León que aquí tiene sus salas y que conserva otras joyas como La Cruz de Peñalba, el Cristo románico de Carrizo o el mosaico romano de Hilas.

El palacio de los Guzmanes, hoy sede de la Diputación provincial y la Casa de Botines, obra de este siglo del arquitecto Antonio Gaudí, son algunos ejemplos más del rico patrimonio de la ciudad, que son el espejo de una historia plena de acontecimientos.

Palacio Gaudi. Astorga-León
Por el puente de San Marcos seguimos “camino”, varios pueblos con este apodo lo atestiguan, y  llegamos al lugar donde las locuras de Don Quijote se vuelven realidad: en Hospital de Órbigo el puente del “Paso Honroso”, lugar donde en el siglo XV, Don Suero de Quiñones y 10 caballeros más juran romper 300 lanzas por el amor de una dama.

Y tras el río, varios kilómetros más adelante, sobre un altozano (donde dicen que un día un obispo se sacudió las zapatillas sin querer saber más de ellas), divisamos la ciudad de Astorga.

Su máximo esplendor lo alcanzaría como capital administrativa romana, y lo prueban los numerosos restos aparecidos y visitables hoy en día (casas, termas públicas, puerta de muralla, restos de la basílica, etc.). Prueba de su importancia es que llegó a ser la segunda ciudad del Camino con mayor número de hospitales. Aparte de los restos romanos, hay que visitar su Catedral e importante museo, su palacio Episcopal del arquitecto Gaudí, su Ayuntamiento y su paseo sobre la muralla y sobre la comarca mítica de Maragatería.

De Astorga a Castrillo de los Polvazares, pueblo arriero por excelencia y conjunto histórico-artístico, de aquí a El Ganso, Rabanal, con hospital de peregrinos y casa templaria, y a Foncebadón, con cruz sobre montón de piedras, crecido con cada peregrino, que impresiona en su sencillez. Comenzamos a bajar entrando en la zona de mayor privilegio, en cuanto al clima y geografía de la provincia. Hablamos de El Bierzo, jardín y huerto a la vez, que estalla de vida en primavera y es amarillo y rojo de árboles y viñas en otoño.

Molinaseca, con puente peregrino sobre el río y casas blasonadas, y pronto Ponferrada. Capital administrativa actual, es ciudad importante. Debe sus orígenes al obispo de Astorga Osmundo, que construyó un puente con pasarela de hierro: “Pons Ferrata”. Su mayor recuerdo es el Castillo Templario y en lo religioso La Virgen de la Encina, patrona de El Bierzo, aparecida a los caballeros templarios en una encina cuando construían el castillo. 

Ya por el llano del fértil valle berciano, llegamos a Cacabelos, centro vinícola de la zona y en cuya iglesia de la V Angustia podemos ver un curioso relieve con el niño Jesús jugando a las cargas. También merece la pena el museo del pueblo, con importantes restos romanos.

Entre campos de viñas y en un alto a la izquierda, el Castro de la Ventosa, antiguo enclave de la ciudad romana de Bergidum Flavia que por expreso empeño de los monjes de Carracedo, nunca volvió a repoblarse.

Cerca, el mencionado monasterio de Carracedo, el más importante y de mayor poder de El Bierzo. Hoy se puede visitar tras una cuidada restauración, y tiene museo dedicado a su historia. Son muy importantes los restos en su conjunto, los de su sala capitular y los de las estancias civiles, conocidas como la cocina y el mirador de la reina.

De nuevo viñedos y árboles frutales para llegar a Villafranca del Bierzo, capital cultural de la zona, surgida a la sombra del monasterio de la orden de Cluny, hoy desaparecido, y repoblada con gentes de todo tipo, especialmente extranjeros. Es ciudad para pasear y ver tranquilos su calle más típica, la “Calle del Agua”, está llena de casas señoriales y son numerosos los edificios de interés: la Iglesia de Santiago, románica y única donde es posible ganar el jubileo si no se puede seguir hasta el Apóstol, San Francisco, que la tradición considera fundación del propio Santo camino a Santiago, del siglo XIII y artesonado del XV, el colegio Jesuita, hoy de los Paules, del siglo XVII y con Museo de Ciencias Naturales. La iglesia de la Anunciada del siglo XV con el panteón de los marqueses o la Colegiata de Santa María, de estilo gótico tardío y plateresca obra de Gil de Hontañón. Sin olvidar su castillo palacio del siglo XV.

Todavía antes de entrar en Galicia, un paisaje más escarpado y bello en su diferencia, con numerosos castañoss repoblando las laderas del monte y con un castillo, el de Vega de Valcarce, como último estandarte de la protección de estos lugares. El Santo Patrón nos espera.

RUTA 5. VIA DE LA PLATA Y CAÑADA REAL


Según uno de los voceros más singulares de la provincia leonesa, Pedro Trapiello, tres pueden ser las rutas que, como un embudo, se dirigen a la cabecera principal de la Ruta de la Plata que es Astorga. Y esto es bien cierto si nos atenemos a la particularidad que a todas ellas les es común, y que provocó la prosperidad romana de Astorga: la explotación, sin vergüenza ni tapujos medioambientales, de las minas de oro.

De una parte, el ramal que viene desde la más impresionante explotación minera antigua: “Las Médulas”. En ellas todo son números: miles de esclavos trabajando, 60 millones de metros cúbicos de tierra removida, 100 metros cúbicos de agua por hora transportada en canales de hasta más de 40 kilómetros de longitud, y todo para 20.000 libras de oro al año enviadas a Roma. Sólo ellas, merecen una visita serena y atenta; única desde miradores como el de Orellán. Misteriosas por sus túneles interiores y curiosas en paseos por el laberinto de picachos en los que se ha convertido lo que en su día fue monte. Por la Cabrera venía este ramal, acompañando los canales de agua.

Maragatería sería el segundo ramal, sembrada de pequeñas explotaciones mineras de oro. Es región mítica donde las haya, sus costumbres son objeto de numerosos estudios y el origen de su nombre y sus gentes, sigue sin estar claro. Pueblos como Santa Colomba, Santiagomillas o Castrillo de los Polvazares, nos hablan de su pasado arriero de esplendor, los trajes, de sus orígenes míticos, y, presidiéndola toda ella, su monte sagrado, “El Teleno”.

Y ya coincidente con la que se convertiría en la Cañada Real, la ruta que se dirige de la montaña central leonesa hacia el sur, para seguir el río Órbigo y perderse en las provincias de Zamora y Salamanca. En estos lugares también existen vestigios mineros, pero el polvo del camino de los grandes rebaños de merinas cruzando estas tierras en busca de pastos, ciega cualquier otro recuerdo.

Las médulas, antigua explotación minera. León
Esta tierra será el origen o asentamiento de una de las grandes familias leonesas, Los Quiñones.

Empezamos nuestro recorrido en Babia, nunca mejor dicho, absortos entre las cercanas montañas y las grandes praderas donde dicen llegaron a pastar más de medio millón de cabezas de ganado merino. Lugar de veraneo de los reyes leoneses. En pueblos como San Emiliano o Riolago son numerosos los vestigios de casonas y palacios. Luna y Omaña son una continuación del paisaje bucólico, el pastoreo y sus pueblos de casa de piedra y teja son testigos de la vieja hidalguía leonesa. En estos pastos dicen que se crió el caballo del Cid, “Babieca”, y aún hoy es muy importante la ganadería, a pesar de ser una actividad en retroceso. De la importancia de estos rebaños que llegaban a alcanzar las 10.000 cabezas, con toda la gente que los acompañaba: mayorales, rabadanes, pastores, etc., hablan las canciones tradicionales:

“Ya se van los pastores, ya se van marchando, más de cuatro copitas se van echando; más de cuatro doncellas quedan llorando”.

Y se dirigían al llegar el otoño hacia la Extremadura, en un viaje que duraba hasta 40 días y que tenía su vuelta cada primavera.

Su recorrido inmediato es el nuestro, por las orillas del Órbigo, llegando a Carrizo, con su importante monasterio de monjas del Císter, y de cabecera románica. Joyas del mismo pueden verse hoy en Astorga (el Arcón románico policromado) y en León (el Cristo de marfil, de la misma época).

Aguas abajo, por la fértil vega, vamos hacia La Bañeza, cabecera de comarca y con numerosos servicios. Después Jiménez de Jamuz, con su museo y artesanos de alfarería, Villanueva de Jamuz, con restos de castillo, y Quintana del Marco, con torre del castillo y, sobre todo, restos romanos de gran importancia como el “San Pedro”, según los lugareños, de la torre de la iglesia y que resulta ser un busto en mármol de origen romano, o el “Mosaico de Hilas” que procedente de este pueblo, se conserva en el Museo de León.

El camino o cañada que prosigue al sur, no dejará de plasmar sus huellas hasta la Extremadura de las canciones.

Datos de interés:
A pie por Maragatería subidas al Teleno, recorrido por las Médulas, o seguir por la  Cabrera los canales, subida al Teleno.
En bicicleta, toda la maragatería y, sobre todo, siguiendo los caminos de la mesta, todo el recorrido de los rebaños desde Babia.

RUTA 6. EL PADRE ESLA


Nadie como los escritores Juan Pedro Aparicio y José María Merino para darnos a conocer este río y cuanto él guarda en sus riberas, a través de un precioso libro de viajes: “Los Caminos del Esla”.

El Esla, con 290 kilómetros de recorrido, es uno de los ríos más grandes de España sin dar directamente al mar, ya que sus aguas acaban en el Duero. En su orilla crecieron civilizaciones, como en los legendarios ríos de la historia, y su antiguo nombre, “Astura” llegó a dar nombre a un pueblo, “Los Astures” que mantuvo en jaque todo un imperio como el romano. Recorre la provincia de norte a sur en su parte más ancha, la zona oriental, y en él se miran pueblos de piedra y de barro, castillos y monasterios.

Empezaremos nuestro recorrido en Riaño, al pie de la presa, si bien su nacimiento se pierde en los picos de Europa. Riaño es un pueblo nuevo que debe su nombre al que, tras no pocas luchas, quedó bajo las aguas del pantano. Hoy intenta contar con servicios náuticos y es la antesala de los excursionistas a la montaña. El Esla corre rápidamente, con importante caudal  regulado y pronto en un cruce a la derecha nos vamos a permitir el desviarnos por una carretera estrecha, que más es camino asfaltado, para llegar al pueblo de Lois, lugar que se denominó la “Universidad  de la Montaña”, y cuya iglesia, que nos impresiona por su tamaño, y el lugar donde está situada, se conoce como “Catedral de la Montaña”.

En este pueblo, donde se llegaron a impartir latines, no se puede dejar de dar un tranquilo paseo para ver sus casas, alguna de ellas blasonada y realizadas con piedra de la zona, al igual que la iglesia: mármol rosa de Lois, se le llama.

De nuevo en el río, y vencida la fuerte tentación de no abandonar Lois, siguiendo su curso y en una nueva desviación a la derecha está Sabero. Es pueblo minero venido a menos con el cierre de las minas, pero en él es posible visitar un curioso museo minero y restos importantes de arquitectura industrial. Río abajo proseguimos hasta Cistierna, capital administrativa de la zona, y, abandonando ésta, la montaña comienza a quedarnos a la espalda y se abre la llanura arbolada.

San Miguel de Escala, antiguo monasterio edificado por monjes cordobenses. León
Pronto Gradefes, bello ejemplo de monasterio del Císter del siglo XII y puerta de una importante región monacal de la provincia. En él destaca su iglesia con ábside románico, con numerosos canecillos sobrios y elegantes, como todos los de esta época. El interior nos sorprende por la bella girola que rodea el altar y, ya en el claustro, merece ser admirada la sala capitular. Pocos kilómetros más allá, la que sin duda es una de las joyas arquitectónicas de la provincia: la iglesia mozárabe del siglo X de San Miguel de Escalada. Único pero maravilloso resto de lo que fuese un importante monasterio edificado por monjes cordobeses en tiempos de Alfonso III. Afortunadamente sus arcos de entrada, su interior elegante como pocos, sus columnas de mármol o sus capiteles finamente decorados, han llegado a nuestros días para nuestro goce estético. Estamos ante uno de los más importantes monumentos de la provincia.

Cerca, unas ruinas algo más pobres: Santa Olaya de Eslonza, y, más abajo, Mansilla de las Mulas, ciudad que mira al río y mira al camino. El Camino de Santiago la cruza y forma parte de su historia, y por él llegarían personajes como la Pícara Justina, que aquí tuvo mesón. Amén de pequeños restos por el pueblo, lo más importante son las murallas que la circundan al lado del río y que están hechas de cantos rodados. Seguimos camino y nos quedan nuevas ruinas monacales como las del monasterio de Sandoval con importantes restos románicos.

Desde aquí la vegetación es protagonista, y si en primavera camufla el río, en otoño, se convierte en su jardín particular, las choperas son una explosión de colores amarillos, marrones, rojos y verdes. Y paralela al río, la segunda comarca vinícola de León, con cientos de bodegas que “joroban” el paisaje; la Comarca de los Oteros, con una uva tan particular como su nombre, la “prieto picudo”. En la carretera nos encontraremos con Valencia de Don Juan, antigua Coyanza, con orgulloso y espectacular castillo del siglo XV sobre el río. Cerca ya de Zamora, Toral de los Guzmanes, con casa palacio que se confunde con el paisaje al estar hecha, a pesar de sus importantes dimensiones, en tapial. Un poco alejada del río hacia nuestra izquierda, otra villa señorial y con historia: Valderas, con ruinas de Castillo, rincones de interés en la plaza mayor y casas señoriales entre las que destaca el antiguo seminario.

Después dejamos correr al río en su busca del Duero castellano.

RUTA 7.  DE PUERTO EN PUERTO

Un bonito libro de Luis Pastrana puede ser la mejor referencia para visitarlos.

Los puertos de León son una balconada corrida, como las de sus viejas casas consistoriales, que mira al horizonte de Asturias. Unas veces a un mar de nubes, otras a paisajes impresionantes donde los pueblos se vuelven pequeños ante la altura, y siempre con el no comprobado dicho que: “tan altos son, que desde algunos de ellos, en los días especialmente claros, llega a verse el mar”.

En vueltas y revueltas, idas y venidas, iremos de un puerto a otro, siempre con sorpresas y paisajes cambiantes en su uniformidad.

Vista de la laguna de Leitariegos. León
Empezaremos nuestro recorrido desde el más occidental de los mismos: Leitariegos, con su estación de esquí, la laguna de Arbás y el alto del “Cueto”. A este último, aunque en tierras Asturianas, merece la pena subir a pie y comprobar la amplia y espectacular panorámica de los montes leoneses. Nos hemos acercado desde Villablino, población más importante de la zona, y una de las principales de la provincia.

A Somiedo llegamos por praderas de belleza casi insultante, en el camino, cascadas como la de Lumajo y brañas de pastores que se alcanzan en bonitos paseos a pie.

Cruzamos el río fundamental de la comarca de El Bierzo, el Sil, sobre impresionante puente en su altura, el de “Las Palomas”. Son aguas claras y limpias, pues muy cerca tiene sus fuentes. Al puerto Ventana, ya en tierras y prados de Babia, y con los ríos corriendo el agua hacia el Duero, llegamos en poco tiempo. Lo más significativo: pueblos como Torrestío, con varias posibles caminatas inolvidables a los lagos de Saliencia o al puerto de la Mesa, lugar donde en invierno solamente quedaban 1 ó 2 lugareños, pagados por todos los demás, para atender a los viajeros que por aquí pasaran. Excursión para montañeros lo es la subida al monte más importante de la zona “Peña Ubiña”.

Ya por la comarca de Luna, cruzamos su importante pantano, con el hermoso y sorprendente puente actual, y rodeando el mismo, nos dirigimos hacia el puerto de Aralla. A mitad de camino tomamos la desviación de la izquierda y, tras un pequeño túnel, aparecemos en un balcón a los prados esparramados por la comarca de Arbás. Cruzamos el valle, y en Villamanín nos dirigimos hacia el puerto más conocido: El Puerto Pajares. Hasta la construcción de la autopista, fue el paso natural a la meseta para los asturianos y el camino hacia el mar para los leoneses. Hoy cuenta con servicios hoteleros y estación de esquí.

De vuelta a Villamanín, de aquí a Cármenes, Almuzara, Valdeteja y la Vecilla de Curueño. Carreteras tortuosas y estrechas, pero de paisajes que nos harán olvidar los problemas. Los pueblos, pequeños y preparados para los duros inviernos, no desmerecen del entorno. En este tramo, dos puertos tuertos, ya que el asfalto termina en sus altos; desde Cármenes el de Piedrafita, y, poco más adelante, el de Vegarada.

La Vecilla y después Boñar, uno de esos pueblos significativos de la provincia y con un muñeco en la torre de la iglesia, y de camino, un nuevo pantano, el de Porma. Lugar de pueblos bajo las aguas, cantadas por el escritor Julio Llamazares. Llegamos a Puebla de Lillo, con torreón circular y pueblo de servicios turísticos, con numerosas sendas por sus alrededores, especialmente por su bosque de pinos autóctonos.

Hacia la izquierda el puerto de San Isidro con la estación de esquí más importante y moderna de la provincia y con parajes para visitar como los lagos. Isoba y ausente o el desfiladero de “los Arrudos” ya hacia Asturias. Hacia la derecha el puerto de Tarna, nuevo balcón a Asturias, y desde aquí, por un nuevo valle, el de Riosol, con ciertos desastres urbanísticos, llegamos a Burón, salvado por las aguas del nuevo pantano de Riaño. Ya muy cerca, el “cogollo” más impresionante de piedra caliza de nuestro país y único en Europa. Los puertos que lo cruzan agrupan mil rutas en vehículos, bicicleta o andando, pues sus posibilidades son infinitas al igual que amplia su bibliografía para conocerlos. El Pontón hacia Sajambre con el desfiladero de los Beyos, Vegabaño o Peña Santa de testigo.

El mirador de Piedrasitas sobre el Valle de Valdeón y en su interior Caín, el pueblo más bajo y puerta de la garganta divina del Cares. Pandetrave que nos lleva al desfiladero de la reina y a San Glorio, frontera con Santander y mirador a los picos desde el collado de Yesba.

Estamos rodeando los Picos o viéndolos desde sus miradores, pero lo más probable es que nos perdamos voluntariamente por los mismos, nuestros sentidos nos lo agradecerán.

 

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Ponferrada


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