La Habana, al ritmo de sus barrios
La Habana - Cuba
La belleza de su casco antiguo, su extraordinaria arquitectura, su amplia oferta cultural, como también su iconografía revolucionaria son solo una pequeña parte de la propuesta que nos ofrece la capital cubana.
Els Blaus de Roses

la habana - cuba , la habana, al ritmo de sus barrios

Auténtica, así es la Habana, la capital de Cuba y la mayor entre las ciudades de Las Antillas. La belleza de su casco antiguo, su extraordinaria arquitectura, su amplia oferta cultural, como también su iconografía revolucionaria son solo una pequeña parte de la propuesta que nos ofrece esta metrópoli. Es hora de ponernos un calzado cómodo, mezclarnos con los locales y descubrir la Habana más real.

Fundada en el año 1519 por el conquistador Diego Velázquez de Cuéllar bajo el nombre de Villa de San Cristóbal de La Habana, la ciudad nos recibe con su temperatura tropical donde la media anual ronda los 25°C. Durante el siglo XVII la villa fue fortificada y también se erigieron construcciones de defensa militares, convirtiendo así la villa en la mejor defendida del “Mundo Nuevo”. Aun hoy en día, durante nuestro recorrido podemos disfrutar de los vestigios de esta época, que se han mantenido con el paso de los años. La mejor manera de descubrir la larga historia de la ciudad es adentrándonos por sus calles y gozar de toda la belleza arquitectónica que ofrece. Sus diferentes zonas completan un perfecto tapiz de historia, tradición, cultura y sensaciones que combinados en perfecta armonía harán de nuestro viaje una experiencia inolvidable.

Capitolio Nacional de Cuba. Turismo Cuba.

Sin duda, los lugares que no nos podemos perder y que destacan por su importante pasado son La Habana Vieja, el Parque Histórico Militar de Morro Cabaña, el Centro Habana, el Barrio Vedado y Playa Miramar. Nuestra primera parada no podía ser otra que La Habana Vieja, un oasis arquitectónico donde gozar de la historia de la ciudad. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982 y es la zona que se encuentra dentro de los límites de la Plaza de la Catedral, la Plaza de Armas, Plaza de San Francisco y Plaza Vieja. Cada una de estas plazas tenía su función, la Plaza de Armas era el centro militar de la villa. Hoy en día nos ofrece la posibilidad de ver edificios de diferentes épocas, monumentos antiguos, palacios e iglesias que van desde el barroco hasta el modernismo. También cabe destacar sus numerosas terrazas, pues es un buen lugar para disfrutar de algo refrescante o picar algo sabroso antes de continuar con nuestra ruta. Cerca de esta plaza encontramos el Castillo de la Real Fuerza, una fortaleza militar en la bahía erigida en el año 1558. La Plaza de la Catedral, que recibe su nombre en honor a la Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada de la Habana, es sin duda una de las explanadas más bonitas de la ciudad. La catedral, de estilo barroco, nos da la bienvenida con sus 3 naves y sus 2 torres campanarios. Hallamos también numerosos bellos edificios coloniales que combinan perfectamente entre sí, donde en la sombra y bajo las columnas de sus porches muchos turistas deciden hacer una parada. A poca distancia de aquí se encuentra la famosa Bodeguita del Medio, un restaurante típico cubano por el cual han pasado numeroso ilustres personajes y que hoy en día merece la pena pararnos, disfrutar de un clásico mojito y gozar del ambiente que se crea tanto en su interior como en la misma calle.

Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada de La Habana. Turismo Cuba.

Seguimos por la Plaza Vieja, siendo el eje comercial gracias a su importante mercado, que además nos ofrece excepcionales ejemplos del barroco colonial y la Plaza de San Francisco de Asís, el lugar donde se exportaba e importaban mercancías debido a la cercanía del puerto. Aquí nos topamos con la iglesia y monasterio de San Francisco de Asís (1608) y la antigua Lonja del Comercio.

Cabe mencionar que, aunque destaquen estas hermosas plazas, vale la pena recorrer las calles de los alrededores y descubrir todas las restauraciones que desde los años 70 se están llevando a cabo de los edificios históricos, además de crear diferentes proyectos sociales dirigidos a los locales. Entre los numerosos museos como el Museo de La Ciudad, el Museo de la Real Fuerza, el Museo del Ron, el Museo de Arte Colonial, los diferentes palacios como el de Márquez de Arcos o el Palacio del Conde de Lombillo, encontramos también verdaderas joyas como el Callejón de los Peluqueros, donde además de la barbería se ubica el Museo Arte Corte o la Farmacia Taquechel, en la calle Obispo, en la cual desde la entrada nos quedaremos atónitos ante los muebles que aderezan toda la pared y que hoy en día es una farmacia activa además de Museo farmacéutico.

Calle de la Bodeguita del Medio.

Así pues, la mejor manera para descubrir la verdadera esencia de La Habana vieja es adentrarnos a recorrer cada rinconcito, cada callejuela y admirar todos los edificios que alberga, pues estos nos cuentan su historia, tradiciones y costumbres.

Volviendo en el corazón de la ciudad, seguimos nuestro recorrido por el Centro de La Habana. Aquí se encuentra una de la más típica postal de la villa, los coloridos coches clásicos aparcados alrededor del Parque Central, con la estatua de José Martí, y de fondo el Capitolio Nacional de Cuba. Alrededor de este parque se hayan algunos de los hoteles más prestigiosos como también observamos escaparates de reconocidas marcas internacionales. En esta zona encontramos otros parques también, como el de la Fraternidad, repleto de bustos de líderes americanos y latinoamericanos, y el Parque de los Enamorados, que están rodeados por interesantes puntos que merecen la pena ser visitados. Además de callejear por las arteras que rodean esta zona, podemos visitar la Real Fábrica de Tabacos Partagás, el Palacio de Aldama, el Museo Nacional de Bellas Artes, el bonito Gran Teatro de La Habana García Lorca o la famosa Fuente India, ubicada en la explanada que hay delante del Capitolio. Desde esta fuente esculpida por Giuseppe Gaginni en 1837 descendemos por el Paseo del Parado conocido también como Paseo de Martí, un bonito bulevar que llega hasta el Malecón. Durante el paseo observamos el Museo de la Revolución ubicado en un antiguo palacio presidencial, precedido por un tanque que utilizo Castro en 1961. Una vez llegados en el Malecón todo se detiene, este paseo marítimo de 8 kilómetros, conocidos por todos, es el lugar donde los lugareños pasan sus horas tocando música, pescando o simplemente disfrutando de las vistas. Aquí nos da la bienvenida el Castillo de San Salvador de la Punta, una fortificación construida por la corona española para vigilar la bahía. Pasear y admirar esta zona, observar a los lugareños o simplemente disfrutar de un refresco en alguna de las terrazas es una experiencia más que recomendable.

Pescadores en el Malecón en la Habana. Turismo Cuba.

La Habana también guarda otros secretos, fuera de estas zonas centrales. La Plaza de la Revolución es uno de estos lugares, pues es considerada una de las plazas públicas más grandes del mundo, y tiene un gran valor histórico ya que ha sido escenario de varios acontecimientos de la revolución cubana. Hoy en día sigue siendo un lugar de celebración de diversos actos y en el centro de la plaza se encuentra el Memorial a Jesé Martí, como también las oficinas gubernamentales, el Ministerio del Interior con su enorme mural de Che Guevara junto con la frase “Hasta la Victoria Siempre”, la Biblioteca Nacional José Martí y el Teatro Nacional de Cuba. Esta plaza nos da la bienvenida en el barrio residencial de El Vedado, al más estilo norteamericano, gracias a algunos edificios inspirados en el arte Art Déco, como el edificio López Serrano, sus hoteles y la numeración de sus calles con números y letras. Hoy en día vale la pena pasear y descubrir los teatros, restaurantes, museos y edificios que guarda este barrio, además de permitir alejarnos un poco de las ajetreadas zonas turísticas. Asimismo, observamos la Universidad de La Habana, además de una pequeña joya que sin duda nos enamorará desde el primer momento, el callejón de Hamel. Esta pequeña calle es uno de los principales focos de cultura afroamericana que hay en La Habana. Desde 1989 se empezó a desarrollar este proyecto cultural comunitario que ha dado como resultado lo que vemos hoy, una galería al aire libre donde se ha plasmado los orígenes africanos de la identidad cubana. Gran parte del trabajo es de Salvador González Escalona, escritor y muralista cubano, que con sus murales ha hecho un enfoque en la cultura afroamericana desde un punto de vista surrealista y abstracto hasta religioso y cultural. Leer, observar, celebrar, este callejón es más que una joya, es un regalo que merece la pena recorrer y disfrutar y con un poco de suerte quizás podamos asistir a alguno de los eventos y actividades que se celebran, una oportunidad más para acercarnos a los locales. Fernando Belleau Hamel fue uno de los primeros habitantes del callejón, ciudadano estadounidense que compro estos terrenos en el siglo XX, abrió un negocio de materia prima y dio trabajo a numerosa publicación negra y china, además de construirles casas para que pudieran vivir. De esta zona cabe decir también que es la que más oferta nocturna ofrece, pues es el lugar ideal para salir y disfrutar de las noches cubanas, entre ritmos latinos como en la heladería Copelia, el café Fresa y Chocolate o el Submarino amarillo para los más roqueros.

Cubana en la Habana ViejaTurismo Cuba.

Otro rincón que sin duda no nos dejará indiferente es el barrio costero de Jaimanitas, donde podemos sentirnos como si estuviéramos ante alguna de las numerosas obras de Gaudi, pero en Cuba. Una obra pintoresca, colorida y fascinante que empezó a mano de José Fuster quien en la década de los 90 escogió este lugar para instalar su taller-estudio y dio rienda suelta a su imaginación, convirtiendo este lugar en una verdadera galería de arte al aire libre. Empanzado desde la casa de Fuster, de acceso gratuito, y continuando por las fachadas de las casas vecinas, hallamos todo tipo de imágenes y figuras hechas con mosaicos de cerámica que parecen un tapiz de colores, queriendo convertirse en el mayor mural del mundo. Este proyecto, que a día de hoy inspira a muchos artistas, pretende ser un punto de inflexión para seguir haciendo esta hermosa revolución artística que se está llevando en Cuba. Además de encontrarnos en esta bonita singularidad ante nosotros, es un lugar donde muchos comerciantes han aprovechado el flujo de turistas y han abierto sus talleres y tiendas de arte, en los cuales la cerámica, el cristal y la pintura son los protagonistas.

Barrio costero de Jaimanitas. Turismo Cuba.

Por último no podemos irnos de la Habana sin haber visitado el Parque Histórico Militar Morro-Cabaña ubicado en una colina en el otro lado de la bahía. Aquí encontramos sus dos antiguas fortalezas, el Castillo de los Tres Santos Reyes del Morro y la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sin duda el mejor momento para visitar esta parte de la bahía es al atardecer, ya que, por un lado, debido a la altura podremos obtener una magnificas panorámicas sobre la ciudad y, por otro lado, es el momento cuando se celebra la famosa ceremonia de “El Cañonazo” en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Esta celebración, acompañada por actores vestidos con uniformes militares del siglo XVIII, representan el disparo de cañón que hasta 1850 anunciaba el cierre de puertas de la muralla de la ciudad. Un espectáculo de los más aconsejable. Además de estas fortalezas hallamos el Cristo de la Habana, ubicado en el punto más alto de la colina, muchas veces rodeados por músicos o locales que disfrutar de las increíbles vistas. Si nos sobra tiempo no podemos dejar de visitar la casa de Ernest Hemingway en la Finca Vigía o el Faro del castillo del Moro, otro punto de defensa contra los posibles invasores.

Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Turismo Cuba.

La Habana enamora. Desde el momento en que pisamos tierra podemos notar como cambia el ritmo, ya que en Cuba tienes que tomarte las cosas con calma y así, aprovechar al máximo la experiencia. La arquitectura, los monumentos, los numerosos rincones donde perdernos son solo parte de esta ciudad de contrastes. Lo mejor es mezclarnos con los locales y disfrutar de su compañía mientras te relatan interesantes historia y memorias de otras épocas. Cada uno de sus barrios nos acercará a conocer un poco más de esta ciudad y gozar de su ambiente único.

Poblaciones del reportaje
Guárdame en el móvil