La Bureba, entre historia y paisajes
La Bureba - Provincia de Burgos
Llanuras bordeadas por ríos, pequeños pueblecitos integrados en perfecta armonía en tierras que forman una alfombra de colores, tradiciones milenarias que aun hoy en día se festejan y un camino que miles de peregrinos se aventuran a hacer cada año.
Els Blaus de Roses

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Llanuras bordeadas por ríos, pequeños pueblecitos integrados en perfecta armonía en tierras que forman una alfombra de colores, tradiciones milenarias que aun hoy en día se festejan y un camino que miles de peregrinos se aventuran a hacer cada año. Esto es solo un pequeño aperitivo de lo que nos puede ofrecer la comarca de la Bureba. Situada al norte de la provincia de Burgos, esta región, desconocida para muchos, es sinónimo de autenticidad, de historia, de tradición, de naturaleza y de curiosidades que no dejaran indiferente a nadie.

Su estratégica ubicación, entre la Cordillera Cantábrica y el Sistema Ibérico ha permitido que estas tierras fueran casa de diferentes tribus y pueblos que, desde miles de años configuran la interesante historia de Castilla. La mejor manera para descubrir el rico patrimonio cultural y natural que guarda es recorrerla a nuestro ritmo, sin prisa, disfrutando de la tranquilidad y la calma que se transpira aquí. Os damos la bienvenidos a la Castilla más pura.

Nuestra primera parada no podría ser otra que Briviesca, a orillas del río Oca, nombrada capital de la región por los Autrigones, una tribu celta que se estableció aquí alrededor del siglo I a.C. Esta villa, cruce de calzadas romanas y conocida como “la bien trazada” por su estructura, nos recibe con su Plaza Mayor porticada por casas palaciegas y, en medio, un templete de música como protagonista ilustre. Hallamos también el ayuntamiento, ubicado en la casa de los Soto Guzmán y la Iglesia de San Martín, que además de la variación de sus estilos arquitectónicos destaca su bonito Retablo Mayor y el Santo Sepulcro. Otros dos interesantes templos son el conjunto monumental de Santa Clara y la excolegiata de Santa María, ambos de visita obligatoria. El primero, declarado Monumento Nacional en 1931, está compuesto por la iglesia, la casa solariega, el Hospital de Nuestra Señora del Rosario y el Convento de las monjas franciscanas de Santa Clara. El verdadero tesoro está guardado tras las paredes de la iglesia, pues con más de 20 metros de altura y tallado en madera encontramos el Retablo de Santa Clara, una verdadera obra maestra.

Retablo de Santa Clara. Turismo Burgos.

A menos de media hora hallamos Belorado, otra villa que no nos dejará indiferentes. Aunque aparentemente observamos una similitud en cuanto a la estructura de la villa con Briviesca, sobre todo por su Plaza Mayor con su templete en medio, sus casas blasonadas y sus pórticos, sin duda nos sorprenderá su personalidad gracias a su legado arquitectónico y cultural. Este poblado de origen celtíbero es un refugio para muchos peregrinos que deciden hacer una parada durante su recorrido por la Ruta Jacobea, razón por la cual hallamos el Centro Digital de Promoción Jacobea. Una interesante iniciativa es el Paseo del ánimo, un paseo de la fama al estilo hollywoodiense, donde algunos famosos deportistas y actores han dejado su huella. Tampoco faltan los templos aquí, pues encontramos varios, como la Iglesia de San Pedro, la Iglesia de Santa María, con su retablo barroco, y la ermita de Nuestra Señora de Belén, siendo antiguamente un hospital de peregrinos. Una mención especial merece el Convento de Santa Clara – Nuestra Señora La Bretonera, ubicado en las afueras de la villa, que esta regentado por monjas Clarisas, actualmente muy conocidas por elaborar deliciosos chocolates, que no pasaron desapercibidos en Madrid Fusión.

Mural en Belorado.

Una de las joyas mejor guardadas de Belorado es sin duda su Museo Internacional de Radiotransmisión Inocencio Bocanegra y hasta que no recorramos sus diferentes salas y exposiciones no podremos entender todo lo que ofrece. Este museo sorprende, y mucho. Único en España, nos presenta una detallada colección que recrea la historia de la telecomunicación desde la I Guerra Mundial hasta nuestros días, con más de 500 piezas originales. Ubicado en un silo restaurado íntegramente nos da la bienvenida la recreación de Checkpoint- Charlie, el famoso puesto fronterizo del Muro de Berlín, que nos invita a adentrarnos en el interior de este museo, donde nos sorprenden ejemplos de diferentes espacios del Titanic, como la Sala Marconi, camarotes de primera clase, la sala de generación eléctrica, etc. Una vez curioseados los equipos de radio comunicación de las diferentes épicas, visitaremos una recreación de una trinchera de la I Guerra Mundial, con su dormitorio, la cocina o el puesto de mando, para sentirnos como unos auténticos supervivientes. Además de eso, no nos podemos ir sin hacer una parada al helicóptero que yace en el patio del museo o al carro de combate del ejército de tierra, único visible en España. Sin duda, vale la pena una parada, pues descubriremos muchísimas curiosidades durante la hora y media aproximada que dura la visita.

Recreación de trincheras en el Museo Internacional de Radiotransmisión Inocencio Bocanegra.

En busca del mejor paisaje

Medieval y de cuento, son las dos palabras que mejor definen Poza de la Sal, una villa que se hace andando y sin prisa. Sus calles adoquinadas guardan verdaderas joyas arquitectónicas como la iglesia gótica de San Cosme y San Damián, la Casa de la Administración de las Salinas o el edificio del Ayuntamiento del siglo XVIII. Poza de la Sal también es famoso por ver nacer al naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, teniendo la oportunidad de visitar su casa natal, ubicada en la Calle Mayor, número 18. Merece la pena una parada a la Plaza Vieja y la Plaza Nueva, lugar de celebración del mercado semanal, además de ser punto de encuentro de los vecinos de la villa.

Poza de la Sal.

Hace falta detenernos un momento para descubrir que detrás del nombre de la villa se esconde su verdadero tesoro, pues sus salinas son declaradas Bien de Interés Cultural. Desde que los romanos se instalaron aquí, y después de descubrir la riqueza de esta zona y el importante afloramiento de halita, elaboraron un sistema de ingeniería para aprovechar este recurso tan importante para ellos. Así pues, durante nuestra visita al Centro de Interpretación de las Reales Salinas tendremos la oportunidad de descubrir todo sistema de galerías y el proceso de extracción.

Mientras hacemos una parada para visitar las salinas, nos toparemos con el imponente Castillo de los Rojas, del siglo IX, que preside sobre el valle del arroyo Torca Salada y parece emerger desde una roca. Llegar hasta él es muy fácil, ya sea por carretera o mediante una pequeña ruta a pie, su visita nos ofrece la extraordinaria oportunidad de disfrutar de la mejor panorámica de Poza de la Sal y de toda la zona que la rodea.

Castillo de los Rojas.

Abandonamos este bonito pueblo para adentrarnos por Oña, una villa medieval con personalidad que se asienta en un paraje accidentado sobre un valle a orillas del rio Oca. Se originó como una fortificación estratégica, alcanzando su máximo esplendor en el 1011, año en el que se fundó el majestuoso Monasterio de San salvador de Oña. Esta obra de arte, que nos recibe con su bonita escalinata y su pórtico aderezado por esculturas, llegó a tener bajo su dominio más de cien monasterio e iglesias repartidas por la provincia de Burgos y Cantabria. El conjunto monástico está formado por distintos elementos como la Iglesia Parroquial de Oña, donde destaca el fantástico Panteón Real labrado en madera de nogal y las pinturas gótico-flamencas, la capilla de Santa Catalina, con su retablo y órgano del siglo XVIII, la Capilla Mayor, siendo el espacio más relevante del monasterio, la sacristía, de estilo herreriano, que guarda numerosas pinturas y objetos, el bonito claustro gótico con una excepcional decoración, y la Sala Capitular románica. Como podemos observar, este monasterio cuenta con una amplia variedad de estilos artísticos, que, entre otras muchas razones, hace que nuestra visita sea obligatoria durante nuestro paso por la Bureba. Merece la pena también un paseo por los Jardines Benedictinos del monasterio, donde la belleza natural y la tranquilidad están aseguradas. Si somos amantes del senderismo, en la casa del Parque Natural Montes Obarenes-San Zadornil podemos encontrar información sobre las diferentes rutas que pasan por aquí.

Claustro del Monasterio de San Salvador de Oña. Turismo Burgos.

Aventúrate por la historia

Además de bonitos pueblos, naturaleza en estado puro, y toda la tradición que encontramos en esta comarca, no podemos olvidarnos de uno de los lugares más representativos como es Atapuerca, uno de los yacimientos más importantes del mundo gracias a los fósiles aquí encontrados. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997, este yacimiento nos hace hacer un salto en el pasado y replantearnos la evolución de nuestra especie. Antes de adentrarnos por él, tenemos una cita en el Centro de Acceso a los yacimientos (CAYAC), donde conoceremos el origen de la sierra de Atapuerca y haremos un recorrido didáctico que nos mostrará como vivían nuestros antepasados, aprenderemos a hacer fuego, tiro con arco, etc. Sin duda es una oportunidad de retroceder en el tiempo y disfrutar como niños.

CAYAC Atapuerca. Turismo Burgos.

La aventura no acaba aquí, pues en La Bureba se halla también el Complejo Minero de Puras de Villafranca, una ocasión de vivir una verdadera experiencia minera del siglo XIX donde el magnesio es el protagonista. Cabe decir que este mineral, tan apreciado por su capacidad para endurecer el acero, fue el mismo que se utilizó para construir las planchas de acero del casco de Titanic. Con una superficie de unas 70 hectáreas, y con un casco en la cabeza, nos adentramos en varias minas reales para conocer la labor de los mineros, las herramientas que utilizaban, el proceso de extracción, etc. Por otro lado, los más aventureros también tienen la posibilidad de adentrarse en las Cuevas Fuentemolinos, donde profundizaremos varios kilómetros por cuevas de conglomerado calizo, unas de las más importantes del mundo, y contemplando formaciones de estalactitas y estalagmitas.

Minas Puras de Villafranca. Turismo Burgos.

¿Dónde dormir? Aunque tenemos numerosas alternativas, dependiendo de nuestro presupuesto y gusto, sin duda El palacete del Obispo es una excelente opción. Esta casa solariega del siglo XVII, restaurada en 2008, es la mezcla perfecta entre lo tradicional y lo moderno. Cuenta con 11 habitaciones equipadas perfectamente para hacer de nuestra estancia una experiencia única e inolvidable. Además de la comodidad de sus habitaciones, hallamos espacios comunes como el mini-spa, la biblioteca, la cafetería y restaurante para completar nuestra experiencia.

¿Dónde comer? La gastronomía de La Bureba está fuertemente arraigada a la cocina castellana. Entre la variedad de sus platos destacan sobre todo los guisos, asados y vinos de calidad. El Restaurante Los Claveles es una fantástica opción para descubrir algunos de los platos más típicos de la zona. Un punto de encentro entre sabores tradicionales y contemporáneos, para ofrecer una carta de lo más completa. No podemos irnos de aquí sin probar la morcilla de Burgos, a base de sangre de cerdo, arroz, cebolla, pimiento, sal, entre otros ingredientes, dependiendo de la zona, ya que existe una gran variedad, o la olla podrida, un plato que en la edad media solo la gente “pudiente” podía permitirse y que consistía en un guiso de alubias rojas con carne y relleno delicioso. Se recomienda hacer una reserva previamente.

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