Itinerarios para recorrer el Parque Nacional de Doñana
Doñana - Sevilla
Sigue los itinerarios para recorrer el Parque Nacional de Doñana y no te pierdas ninguno de sus bonitos rincones naturales. Su abundante flora y fauna hacen del itinerario uno de los más atractivos para realizar en la Doñana sevillana
Els Blaus de Roses

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ITINERARIOS PARA VER LA NATURALEZA DE DOÑANA


ITINERARIO 1

EL GUADALQUIVIR

El Río Guadalquivir, en sus tramos comprendidos entre Sevilla y su desembocadura, es El gran desconocido. Su recorrido carece de relieves y curvas que lo modelen, pareciendo aburrido o tedioso. La visita del Río se plantea con muchas paradas en pantalanes que nos permitirán observar los valores naturales, culturales y atractivos que esconde este estuario. Posee innumerables rincones repletos de historia, cultura, naturaleza o de su actual socioeconomía.

Coria del Río, aunque se encuentre fuera del ámbito de esta guía, es un pueblo muy ligado al río y en su paseo marítimo tiene pantalanes y rampas o transbordadores que lo hacen ser el punto de partida ideal para esta ruta fluvial. No hemos de desdeñar el puerto deportivo de Gelves ni el mismísimo Sevilla: El primero aventaja a la capital en que nos ahorramos el pago y paso, siempre engorroso, por la exclusa.

Los autores de esta guía no podemos dejar de insistir en que el Guadalquivir en un maravilloso río en el que se pueden hacer muchas más cosas que permitir navegar a barcos de gran tonelaje, ¡pero que muchísimas más! Además de un simple canal de navegación, es un espacio natural único y muy valioso, un destino turístico en sí y una fuente de nutrientes y de agua para toda la potente industria agroalimentaria sevillana. Cualquier alteración a su potente biodiversidad conlleva un empobrecimiento del recurso, algo que a estas alturas no nos podemos permitir.

Ente Coria y La Puebla podemos hacer una visita a La Corta de la Isleta. Si nos coge con buena marea veremos el lugar donde se asentabanlas mayores colonias de garzas del estuario. La corta, en ciertasépocas, es visitada por flamencos y fumareles, y es un lugar donde trasmallos. También podemos disfrutar de los remanentes del ribereño bosque de eucaliptus quesujetan las márgenes y sirvende posadero para los, cada día más abundantes, cormoranes grandes.

El Paseo de las Palmillas, en la Puebla del Río, está cada vez más bonito y bien cuidado. A babor podemos observar el escarpe sobre el que se encuentra el casco urbano: su torre, los jardines, su iglesia y hasta la casa que Morante se acaba de hacer mirando al río. Un magnífico desembarcadero nos permitirá atracar para tomar algo en El Velero o en El Ancla, bares de dos hermanos muy ligados al río los dos hermanos, quienes nos atenderán muy gustosos y nos deleitaran con unos buenos pescados o camarones.

La próxima parada obligada es la Corta de los OlivillosEl Mocho suele tener puestas cosas para que se pueda desembarcar, ya que el es agricultor que suele atravesar desde su Puebla natal a los campos de arroz de este paraje con algún tipo de “fricky embarcación” ¡Llegó a hacerlo en su día durante toda la campaña en una cámara de rueda de un tractor! para ir a arrancar los motores  de riego del arrozal por las mañanas. La Corta de los Olivillos ofreceuno de los espectáculos más bonitos del estuario para ver concentraciones de anátidas, como coloraos, porrones, fochas, alguna cerceta padilla, y multitud de zampullines y somormujos. En la zona duermen garcetas y martinetes y siempre se ve algún águila pescadora merodeando. Las ramas secas del eucaliptal son el mayor dormidero de cormoranes invernal en todo el cauce del Gran Río. Siempre es interesante adentrarnos con nuestra embarcación, pues suele haber calado suficiente, al final de la corta en el cauce del Guadaira o ”Rio Peztozo” como le llaman por ahí. Hay algunas antiguas casas en lo bordes realmente interesantes en esta zona. Aquí crían ahora gran parte de las garzas, garcillas y garcetas, pero conviene que no nos adentremos más de 300 metros en “El Peztozo” para no molestar.

En la margen derecha, río abajo, están las grandes tomas de agua junto al Cortijo de la Mínima. Se trata de una gran casa de bombas en la que podemos observar y aprender cómo funcionan los sistemas de riego del Río para el arrozal. En la margen izquierda podemos observar los grandes silos de arroz de “Cazudi” donde las Arrocerías de Herba tienen sus mayores plantaciones. El Cortijo de Escobarcon su Ganadería Brava, sus caballos de estirpe cartujana y sus plantaciones de arroz. En la Isla Mínima además de ver la explotación agrícola y ganadera podemos ver algunos de los edificios más singulares de toda la marisma, el cortijo, la plaza de toros que la llaman la Pequeña Maestranza o el poblado donde hay un hotel en el que nos podremos, si queremos, alojar, y una serie de instalaciones turísticas muy interesantes. No deberemos dejar de ver el magnífico Cristo de la Capilla que es una autentica joya con cuatro clavos. 

El embarcadero de la Isla Mínima es el mayor esfuerzo inversor que se ha hecho por parte de la administraciones publicas para estructurar y dotar la excursiones por el Río, un auténtico empeño Turismo de la Provincia de Sevilla (Prodetur). Además de poder visitar este paraje podemos contactar con empresas de guías de naturaleza de Isla Mayor que nos recogerán y nos llevaran a ver la zona en las que existen grandes cantidades de lugares en los que disfrutar del arrozal, canales y caños en los que abunda la pesca y la avifauna. En Isla Mayor se come de maravilla y no decimos el nombre del sitio fetén para que nos se nos vea el plumero de la debilidad que tenemos por Enrique Santoyo, a quien desde aquí le mandamos un abrazo. Él ha hecho por la marisma y por su gastronomía más que nadie.

Continuar el recorrido hasta la Casa de Carabineros en la confluencia del río con el Brazode la Torre, y por éste hasta Aguas Mínimas.¡Aventureros, no lo dudéis, llegareis al Cangrejoy descubriréis alguno de los secretosmejor guardados de la marisma y de sustrampillas hidráulicas o hidrológicas! Cualquierade ellas es una opción para gente conmucha afición a la naturaleza y con bastanteespíritu de aventura. En la margen izquierdatenemos un lugar para descansar que es LaSeñuela, en término de Lebrija, y en la margende derecha la Isla de Tarfía, que, aunqueestá en la margen derecha, también es deLebrija y linda con La Puebla del Río en lamargen izquierda. La historia del cauce del río es bastante complicada:cómo se ha ido manipulando y variando en función de las necesidadesde la navegabilidad al puerto de Sevilla. Increíble, pero lo bonito esverlo allí, in-situ. Se puede, en embarcaciones pequeñas, echar pie atierra y ver en la zona de Tierras Bajas la naturaleza más exultante detodo Doñana. No en vano estamos a la altura de la Veta la Palma, peroen un suelo sin alterar y sin domar, un lugar en el que se suelen dar lasmayores concentraciones de aves y mayores índices de biodiversidadde todo el Espacio Natural.

Ya veremos al fondo los pinares de La Algaida de Sanlúcar de Barrameda, donde puede acabar nuestro viaje, o dar la vuelta para volver al punto de partida. ¡Ojo! mareas y corrientes nos pueden obligar a tener que buscar un fondeadero al resguardo y hacer noche en algún lugar perdido del estuario. No hemos de olvidar que grandes barcos navegan a todas horas por el trazado dragado en el río y, lo que es más importante, deberemos avisar de nuestro viaje o singladura a la Autoridad Portuaria a través del Puerto de Gelves, Sevilla o Sanlúcar desde nuestra emisora. Es una muy recomendable acción, ellos nos dirán cual será el tráfico en el periodo en el que nos encontremos en el río. En cualquier caso, siempre es necesario tener un buen guía local que nos acompañe en nuestro recorrido o mejor que nos lleve en una embarcación. Tanto en La Puebla del Río con en Isla Mayor los hay muy profesionales y buenos.

ITINERARIO 2

EL LINCE

Algo realmente sorprendente es que la población de linces más sana y abundante de Doñana se encuentra en los Montes Públicos de Aznalcázar-Puebla del Río. El lince ibérico es el felino más amenazado del planeta y su salvación de la extinción es muy reciente. Se ha librado por los pelos. El esfuerzo de las Administraciones Comunitarias, central y autonómica, y un buen número de ONGs han impedido que esta joya se extinga. Por ello, visitar territorio lince requiere de unas normas de conducta y unas pautas de comportamiento muy estrictas y ES IMPRESCINDIBLE IR ACOMPAÑADO DE UN GUIA EXPERTO AUTORIZADO, que los hay tanto en la Puebla como en Aznalcázar.

Nuestro viaje se inicia por los Montes Públicos de la Puebla del río, en la Cañada del Juncal que nos lleva hacia La Juliana. De ahí, y en el paraje conocido como Monte Martel, nos adentraremos en un mundo muy agreste y un ecosistema muy bien conservado, una masa forestal transitada por muchos ciclistas, senderistas, joggers y peregrinos rocieros. No obstante, y a determinadas horas del día y en determinadas épocas, podremos contemplar fauna y flora excelente y en un estado de conservación ejemplar. Por colinas y entre pinares de pino piñonero jalonados de mirtos y lentiscos podremos ver algunas rapaces, tanto nocturnas como diurnas y un sinfín de aves de colores, flores silvestres, mariposas o libélulas. Nuestro destino es terminar en el poblado de Colina.

Desde este viejo asentamiento de colonos ingleses nos dirigimos a la zona del Majaberraque atravesando por la antigua Cañada del Arroyo hasta la zona recreativa de Echarena en AznalcázarEn toda esta zona podemos ver desde el alto las fincas de Los cerrosCasa Neves el Juncal ya linderas con la marisma en la Zapatera. Es una lugar en el que se conserva una vegetación de jaras y monte bajo ideal para especies de carnívoros de la fauna ibérica entre los que destaca el lince ibérico En cualquiera de los cruces de caminos es muy fácil atisbar una buena “cagada” de un gran macho que haya marcado por allí su territorio.

Nos encaminamos a una de las mejores zonas para el avistamiento de fauna de toda la comarca, las zonas claras de los pinares, algo sorprendente en los meses de verano es ver docenas de milanos negros dándose baños de hormigas, cucos buscando inocentes y gentiles huéspedes y abejarucos, rabilargos y alcaudones comunes por doquier. Este área es un santuario zoológico que requiere ser visitado con la gente de la zona si queremos sacarle el máximo provecho, si queremos verlo todo. En el cercano Camping de Dehesa Nueva los amigos de Pinea Natura o bien “Manolo Salado” o Juan Carlos nos darán el servicio necesario para descubrir todos los tesoros de esta emblemática zona doñanera.

Cerca tenemos el Corredor Verde del Guadiamar y allí se encuentra el Vado del Quema y la imponente obra de restauración de medio natural que llevó a cabo la Junta de Andalucía tras el desastre de Azanalcóllar que alcanza, en este punto, su paradigma y máxima expresión. Tanto río Guadiamar arriba como río Guadiamar abajo las repoblaciones de fresnos, alisos, sauces, tarajes, chopos, álamos, encinas, alcornoques, pinos… son algo extraordinario y dignos de contemplar. La proliferación de micro fauna, topillos, ratones de campo y musarañas ha hecho que ésta sea una zona permanente de campeo de elanios azules. La ictiofauna, los peces, del río Guadiamar se ha ido paulatinamente recuperando y ha traído consigo la presencia de las nutrias. Si no las viéramos, algo que con paciencia se consigue, si podremos comprobar su existencia pues dejan permanentes rastros en las orillas para marcar territorio y alejar nuevas familias intrusas.

Los montes que nos unen con Villamanrique de la Condesa, tanto Chaparral como los Torreones son una autentica delicia en todas las estaciones del año. Muy fáciles de andar o recorrer tranquilamente con un vehículo, aunque lo suyo es pie a tierra y a disfrutar todo lo que la naturaleza nos ofrece es este rincónúnico de Doñana. Ahí podemos ver de todo. Nuestros amigos de Viturevent, Jesús y Alberto, nos pueden guiar por este pequeño universo salvaje en el que el lince ibérico es su máximo exponente. La Laguna de San Lázaro en la Dehesa Boyal y los montes aledaños, no podemos dejar de visitarlos.

La visita organizada y guiada por las empresas especializadas nos permitirá conocer y explorar más zonas con más posibilidades de vivir aventuras en la naturaleza únicas en Europa. Existen en la zona fincas privadas o zonas públicas protegidas que, en compañía de estos profesionales, podemos explorar y sacar el máximo partido.

ITINERARIO 3

EL ARROZAL

Si bien en el mismísimo barrio de Las Marismas, en la Puebla de Río, estamos ya en la zona del arrozal, es en la Venta del Cruce donde empieza la zona de arrozal propiamente dicho para un excursionista. Antes de llegar a este punto, deberemos poder observar zonas de vega a ambos lados de la carretera, y disfrutado el viejo cauce, también sembrado, del brazo de Casas Reales a la altura de la Cañada de los Pájaros.

El cultivo del arroz en las marismas del Guadalquivir es importantísimo bajo todo punto de vista. En lo económico porque constituye la base y el sustento de un gran numero de personas. 35.000 Has de arroz a una media de 11.000 Kg/Ha es una autentica barbaridad que deja a otras zonas de España, que gozan de mayor superficie, a la mitad de producción. Bajo el punto de vista ecológico, el arrozal se ha convertido en una maravillosa marisma de recambio. Hay parcelas, por el Decreto de ecocondicionalidad, encharcadas durante el inverno que sirven de refugio a las aves. Estas parcelas se siembran y encharcan en mayo, y se recoge en octubre, por lo que primavera, verano y principios de otoño el arrozal da cobijo a la avifauna y constituye el lugar ideal para su observación. La aparición del Cangrejo Americano en la década de los setenta vino a poner el colofón a la despensa, arroz con cangrejo.

Desde la Venta del Cruce podemos ver el Cortijo de Rojas, también conocido cono el Rancho el Rocío, la casa de los hermanos Peralta, Ángel y Rafael, absolutamente vinculados desde que nacieron a la marisma. El sitio es visitable previa reserva y es uno de los mejores lugares para ver cómo bailan los caballos andaluces o una autentica ganadería brava. Si tenéis la suerte de conocer a Paco “El Míster” conoceréis a uno de los mejores jinetes de Doñana, el mayoral de la ganadería. Desde ahí continuaremos en dirección al Cortijo de los Lirios antes del Poblado de Alfonso XIII, en el que a ambos lados de la carretera encontraremos inmensos arrozales. Nuestro objetico es llegar a la Isla Mayor.

Una vez en Isla Mayor, pueblo antiguamente llamado Villafranco del Guadalquivir, deberemos enfilar hacia el Puente de los Vaqueros, vado que atraviesa el cauce del Guadiamar en el Entremuros,aunque nosotros no lo vamos a atravesar. La idea es continuar despacio, mejor por la orientación a la hora de mañana por el muro de la izquierda o de levante. Cualquier altura que se pueda ganar en esta inmensa llanura nos da una perspectiva caballera que nos permite disfrutar más del paisaje, de la fauna y la flora de la marisma. Siguiendo este muro, que suele estar mal de firme, requiere 4x4 o coche un poco trasto, no un coche berlina nuevo. Es ideal para rutas en bicicleta. Esta ruta nos conducirá, dejando cientos de hectáreas de arrozal a nuestra izquierda, a la marisma restaurada del Corredor Verde del Guadiamar a nuestra derecha, un lugar clave y emblemático de Doñana, La Vuelta la Arena. Es un lugar importante para conocer cómo se desecaron las marismas y cómo funcionaba la inundación del todo el estuario en el pasado. Veremos, al poniente, la inmensa Casa de Bombas y parte del cauce original, bien restaurado por el Profesor Borja y el Profesor Montes tras el desastre de Aznalcollar. Al levante se ve perfectamente la maravilla que es el antiguo cauce del Brazo de la Torre con sus eneas, carrizos, juncos y sus playas. No hay una sola época del año en la que este rincón no nos ofrezca algo muy atractivo que ver. En el invierno es un descomunal dormidero de todo tipo de aves entre las que destacan los laguneros venidos del norte de Europa. En primavera aquí crían garzas imperiales, calamones, avetorillos y todo tipo de carriceros y carricerines. Suele haber bonito ganado marismeño y caballos en las “playas”.

Inmediatamente, y siguiendo por el muro, llegaremos a la Veta de Alí o de Enriquez en Aznalcázar. En esta zona colindante hay un Almajal que ha llegado bien conservado a nuestros días a pesar de quese le han pasado hierros y hierros para acabar con él. Se pueden vercosas siempre bonitas. Me extrañaría que no nos sorprenda algún zorrete dando una vuelta por laveta o un culebrón bastardo deesos de casi dos metros en elmuro, un mar de alaudidos enla primavera donde calandriasy alondras junto con las terrerasmarismeñas nos van a deleitarel oído. Aquí se pueden ver lasgangas y algún alcaraván. En elinvierno, dependiendo de la pluviosidadde éste, veremos detodo: grullas, gansos, lechuzascampestres, avefrías, algunoschorlitos grises y dorados, algún carambolo… En el grupo de eucaliptosprimero había una colonia de espátulas y cigüeñas. Durante unosaños estuvo el águila imperial, hasta que algún desalmado la envenenóy, ahora, han vuelto las espátulas, cigüeñas y, fundamentalmente, garzasreales. No hay que perdérselo. El punto ideal de observación parano molestar, es el arrozal que se encuentra justo al sur de la veta.

Siguiendo por el muro podríamos, opcionalmente y para los más pajareros, llegar al Lucio del Cangrejo o al Matochal, se recomienda un vehículo adecuado, 4x4. En verano con los orejeros, pardillas y mosquitos convencionales, debemos tener precaución. Otoño y primavera es más aconsejable. 

Nada más salir de la Veta debemos de torcer a la izquierda y estaremos en el mítico Cantarita. Una zona que adoran los gansos en octubre, cuando llegan, y que siempre tiene pájaros. Hemos de buscar el cauce del Brazo y pasearlo. En cualquier época del año es un lugar ideal para la observación de aves pues el eneal y carrizal siempre tienen agua y, por muy malo que sea el año, el Brazo de la Torre a la altura de Cantarita no nos va a defraudar. Llegar a esta zona de marisma, si no la conoces, sí que requiere un buen guía local. Además de no perderte, te podrás morado de ver pájaros y entenderás el funcionamiento de la Isla Mayor.

Más arrozal dirección norte. Llegará un momento en el que el camino nos pide girar a izquierda o derecha. A la derecha va al Guadalquivir y se llega al viejo poblado de Queipo de Llano, es interesante, más arrozal siempre pájaros para observar aunque el escenario es el mismo. El Río es para dedicarse a él un día entero. A la derecha nos vamos de vuelta a Isla Mayor, al Puntal. 

Merece la pena, al llegar al pueblo y junto a la Cooperativa Príncipe de Gales, donde están todos los silos de arroz, tomar el camino de la derecha siguiendo los carteles que nos llevan a Isla Mínima. Es interesante ver la zona donde repostan muchas avionetas del arroz junto al cauce del viejo Brazo de los Jerónimos. Continuaremos hacia el Cortijo de Escobar, que previa cita merece la pena ser visitado. La Plaza de Toros, la vieja gañanía, la capilla, el cortijo, la ganadería, el arrozal… Inclusive nos podemos acercar al río y visitar el magnífico pantalán en el que se apoya toda la visita navegable por el Guadalquivir. Hay empresas como TurIsla en Isla Mayor que nos guiaran y nos harán de este día, algo mucho más interesante y provechoso.

Ya podemos elegir el camino que queramos de vuelta. La parada en Isla Mayor conlleva la visita obligada al Estero, con tapas y platos típicos de la marisma que no se pueden degustar en ninguna otra parte. Consultar precios y direcciones en la ficha correspondiente a Isla Mayor.


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