Islas Canarias, plató natural
Canarias
La naturaleza cálida de Canarias se identifica con el sol, el mar y las playas extensas, con lugares de ensueño para sentirse muy cerca del Paraíso. El placer de disfrutar de agradables temperaturas, de playas soleadas y baños de mar durante todo el año.
Els Blaus de Roses

canarias, islas canarias, plató natural

La naturaleza cálida de Canarias se identifica con el sol, el mar y las playas extensas, con lugares de ensueño para sentirse muy cerca del Paraíso. El placer de disfrutar de agradables temperaturas, de playas soleadas y baños de mar durante todo el año, hace del Archipiélago un destino turístico único, donde el invierno y el verano pierden aquí su sentido. Islas de eterna primavera en las que reina la suave brisa de los vientos alisios, auténticos protagonistas de este milagro climático.

Situadas en una latitud cercana al Trópico de Cáncer y frente a las costas saharianas del continente africano, las Islas deberían ser calurosas, pero el generoso juego de los vientos alisios, húmedos y frescos, de la refrigerante corriente del Golfo, y, en las más montañosas, de las crestas cumbreras desde las que se desploman profundos barrancos, determinan que Canarias tenga una temperatura media y muy suave -entre los 19º C en invierno y los 24º C ó 25º C de julio y agosto- con pequeñas variaciones por zonas, según la orientación de las distintas vertientes.

Son islas de naturaleza volcánica. Ninguna es igual a las otras. De oriente a occidente aparece, en primer lugar, las dos menos elevadas. Lanzarote y Fuerteventura, la primera de paisajes extraños e irrepetibles y la segunda de inmensas llanadas y playas interminables. Sigue Gran Canaria, redonda, con perfil de pirámide alzada hasta unos 2.000 metros sobre el nivel del mar. Tenerife, la mayor y la más alta, coronada por el pico Teide, con sus casi 4.000 metros de altura. La Gomera, de menor envergadura que las dos anteriores pero de superficie accidentada repleta de sorpresas. La Palma, también montañosa con latitudes por encima de los 2.000 metros y El Hierro, la extraña isla por la que pasó el Primer Meridiano que marcaba el extremo más occidental del mundo antes del surgimiento americano.

El peculiar relieve de las islas de mayor altura influye directamente en su clima, que varía con extraordinaria rapidez en pocos kilómetros, dando lugar a una de las características más sorprendentes de las Islas Canarias: el llamativo fenómeno de los microclimas. Es posible entrar en un túnel bajo el sol radiante y salir al otro lado entre las espesas brumas del alisio. En las islas con alturas por encima de los 1.700 metros se puede estar en la playa mientras nieva en las cumbres, y en una misma jornada disfrutar del chapuzón en el mar y del paseo en alta montaña. Los microclimas permiten, también el cultivo de frutas continentales en zonas separadas por un brazo de cordillera de las dedicadas a cultivos tropicales.

La variedad de paisajes y los contrastes convierten a las islas en auténticos continentes insulares donde los escenarios naturales más diversos se suceden, uno tras otro, a cada vuelta del camino.

El cine ya ha capturado con sus cámaras algunos de estos paisajes. Canarias ha sido el escenario principal de películas dirigidas por cineastas de la talla de John Huston o Wolgang Petersen, y actores como Gregory Peck, Raquel Welch, Marcello Mastroianni, Silvana Pampanini, Eddie Constantine o Dennis Quaid han compartido protagonismo en alguna ocasión con el paisaje canario. La variedad de escenarios naturales es tan amplia que todos los géneros de la historia del cine encuentran en el Archipiélago un emplazamiento idóneo para desarrollar su argumento.

HACE UN MILLON DE AÑOS

Un universo que surgió del fuego y de la ceniza y que luego se quedó quieto, inmóvil, recreándose, a lo largo del tiempo interminable, en sus propias formas inverosímiles, extendido, como un bosque petrificado sobre la paleta de un pintor cuyo genio le permitiera captar todos los colores y sugerir todos los matices imaginables.

Aquí, en los dominios del volcán, la nieve y el sol, la desolación y la luz, conviven en la paz de un silencio denso, y tan sobrecogedor como los aspectos tortuosos que las rocas ardientes adoptaron para la eternidad.

ROBIN HOOD

El arroyo, cuya fresca superficie apenas es aguijoneada por un sol que puja en su intento tenaz de atravesar la maleza, es el habitante más ruidoso del bosque.

La vegetación, en un encaje de mágicas tonalidades, se enzarza consigo misma en un intrincado laberinto surcado tímidamente por las rojas veredas que marcaron, con los siglos, las tímidas pisadas de los escasos caminantes. Se diría que ese dédalo natural pretende resguardar el secreto de su longevidad y de la supervivencia de algunas de las especies del Terciario que, prácticamente, han desaparecido del resto de la faz del planeta. El musgo trepa por la superficie de los troncos milenarios para orientarlos en la penumbra y el perezoso helecho nos saluda con una inclinación de sus hojas cuando nos disponemos a penetrar en los secretos de su corazón, exuberante de verdor. Por estos montes, por estos bosques, corre, perenne, un espíritu huidizo de la aventura y el hálito de una vieja leyenda de amor.

LAWRENCE DE ARABIA

Dunas levemente despeinadas por la brisa. Paisajes dorados, sinuosos, amplios. Huellas de pisadas anónimas y dibujos caprichosos trazados por los cálidos dedos del viento nocturno. Guiños de luces y sombras jugueteando en los bordes de romas montañas.

Olas de arena que se mueven perezosas, lentas, bajo la mirada fija del sol. Tras cualquier duna no sorprendería la aparición de una caravana de hombres azules con sus camellos o la súbita presencia de una silueta blanca y legendaria a lomos de un delicado corcel. Sólo la sensación de frescor que nos envuelve, el olor promisorio del salitre y el rumor cercano del océano nos dan la seguridad de que no estamos perdidos en el desierto. Una pareja corre, cogida de la mano, hacia la orilla de la playa.

Un mar azul turquesa besa la arena con su blanca espuma.

EL ÚLTIMO PARAISO

Un oasis de palmeras inunda la cálida arena. La brisa acaricia las dentadas hojas de unos árboles de sorprendente envergadura y extraordinaria presencia. El agua dulce se remansa  la sombra de frondosos palmerales de majestuoso porte. La Phoenix Canariensis, la palmera de enormes hojas y delicado fruto, orgullosa y acogedora como el pueblo del que toma su nombre, es la reina de algunos de los hermosos parajes de las Islas. Lugares perfectos para el reposo del guerrero, para la meditación del héroe, para el apasionado encuentro tras la azarosa aventura.

EL PLANETA PROHIBIDO

Vayas por donde vayas, no deja uno de asombrarse con un rincón, un paisaje, una perspectiva capaz de situarnos, momentáneamente, muy lejos. Quizás a años luz de donde nos encontramos realmente. En la superficie o en el subsuelo. Intrincadas cuevas propician la ilusión óptica, complejos trabajos de talla realizados por la erosión emergen del océano. Efectos especiales brindados por la naturaleza espontáneamente, puestas de sol irrepetibles. Escenarios de otros mundos, pero que están en éste.

LA ISLA DEL TESORO

La luz de las Islas es uno de sus más preciados e inagotables tesoros. Los pintores y los fotógrafos lo saben. No hace falta mapa alguno. Basta caminar y contemplar el paisaje. Cuando menos se espera, en el recodo de un camino, en la ascención a una montaña, en el borde de un acantilado, en el instante fugaz de un parpadeo, se ha cruzado el umbral y hemos entrado, de súbito, en otro universo.

MOBY DICK

Gregory Peck vino hasta aquí para enfrentarse al coloso de los mares. En este lado del atlántico situó John Huston la épica batalla. El cine transformó las cálidas aguas de Canarias en un espacio trágico y tenebroso, donde las olas embravecidas arrancaban sin piedad a duros marineros de sus barcos. ¡Qué diferente resulta la realidad!  El escenario es el mismo pero otros son los protagonistas. Las amigables ballenas piloto que viven confiadas cerca de la costa en nada se parecen a su salvaje pariente de la ficción. Los majestuosos barcos que recalan en los puertos canarios para iniciar sus rutas transoceánicas poco recuerdan al cascarón por cuya cubierta se clavaba la imponente pierna de madera del capitán Acab.

CARAVANA DE HEROES

Arriba, los grandes roques, casi huérfanos de vegetación, resaltan en su pétrea soledad. Abajo, el amplio discurrir de la llanura salpicada de plantas autóctonas, habituadas a la permanente presencia del sol. El panorama nos remite a otras lejanas tierras de lucha y de conquista, a la épica del oeste insólito, a unos horizontes de grandes cabalgadas, de tiroteos, de caravanas en pos de una tierra salvaje y prometida. La erosión ha actuado sobre el paisaje de manera concienzuda, inconsciente de que, con su lento esculpir, estaba produciendo, en pequeña escala, el fondo natural en el que se movieron los héroes de nuestros sueños de celuloide. Incluso el cielo, con su azul transparencia rota intermitentemente por los algodonosos jirones de nubes, es idéntico al otro cielo en technicolor bajo el cual se vivieron las más dramáticas epopeyas de la historia del cine.

AL SUR DE LA FRONTERA

Existe un paisaje humano, rural, popular, tan atractivo y variado como el de los campos, montañas, playas y barrancos. Los pueblos, los caseríos, las aldeas tienen, en cada una de las islas, una personalidad determinada, aunque, siempre, con algo en común: la cordialidad y hospitalidad de sus habitantes y el cuidado de sus alrededores. Verdes praderas y espacios abiertos salpicados por hermosas casonas y caseríos. Construcciones que nos recuerdan zonas de mucho más al norte, y otra, capaces de transportarnos con la imaginación al río Bravo.

LA PEQUEÑA AMERICA

Mezcla de culturas y crisol de pueblos. Islas europeas, africanas y, sobre todo, de una gran vocación americana. La arquitectura y el urbanismo de sus villas y ciudades así lo dicen. Rincones que parecen sacados de cualquier población del Nuevo mundo, con las mismas influencias andaluzas, extremeñas o portuguesas.
Plazas recoletas, solemnes fachadas, patios interiores floridos y umbríos, balconadas elegantes de primorosa artesanía. Lugares que se conservan como hace siglos de un pueblo orgulloso de sus tradiciones.

Canarias está situada en el Océano Atlántico, cerca de las costas de África y de Europa y en la ruta hacia América. Se encuentra a tan sólo dos horas de vuelo de la Península Ibérica y a cuatro de Europa Central. Sus aeropuertos tienen vuelos directos con las ciudades más importantes del mundo. Las Islas están conectadas entre sí por frecuentes vuelos diarios de muy corta duración, que facilitan el traslado entre ellas. Las conexiones marítimas insulares son igual de frecuentes. Se realizan por medio de rapidísimas embarcaciones ultramodernas, los Jet Foil, y de confortables y amplios Ferrys.

Con una privilegiada situación geográfica y un estupendo clima todo el año, las islas son pequeños continentes con distintos paisajes separados entre sí por pocos kilómetros. Es difícil encontrar otro lugar donde la naturaleza haya sido tan generosa.

Canarias se presenta en el concierto mundial como un destino turístico consolidado. En las últimas décadas está recibiendo la visita de millones de turistas atraídos por la bondad del clima, el sol y las playas. Sus siete islas cuentan con zonas turísticas muy conocidas en Europa, en las que se ha completado una infraestructura de primer orden que permite competir con la mejor oferta que puedan presentar otros lugares del mundo. Modernos hoteles de cuatro y cinco estrellas con los mejores servicios y atenciones, restaurantes de la más variada cocina internacional, casinos, centros de ocio y toda la oferta complementaria desarrollada a lo largo de más de treinta años de experiencia como destino puntero. El buen clima y la orografía de las islas invitan a practicar todo tipo de actividades en contacto con la naturaleza y a conocer sus hermosos pueblos. Las pequeñas distancias y las buenas comunicaciones hacen posible combinar en unas mismas vacaciones el sol y la playa con el campo y la montaña, y pasar de la cocina internacional a los platos típicos de la rica gastronomía local.

Esta oferta complementaria a la tradicional está dirigida a un turismo selectivo que desee practicar sus distintas aficiones al aire libre en unos escenarios naturales extraordinarios. Deportes náuticos como la navegación en barcos de recreo o de competición, la pesca deportiva de altura, el submarinismo, el surf, y el windsurf, o la práctica del golf, del turismo rural o el senderismo cuentan con una moderna y completa infraestructura. El Gobierno de Canarias, las administraciones locales y la iniciativa privada están apostando fuertemente por potenciar todos estos valores y facilitar que el turista conozca mejor el archipiélago y las múltiples opciones que se le ofrecen.

La economía canaria está presente en los circuitos mundiales de información, comunicaciones y capital, y en las principales rutas del comercio internacional. Las Islas se han dotado de una moderna red de comunicaciones en permanente expansión. Ocho aeropuertos y diez puertos comerciales, junto con una amplia red de carreteras colocan al Archipiélago a un nivel de infraestructuras igual al de los primeros países europeos. Canarias prepara la llegada de un nuevo siglo con un proceso de modernización acelerada de su economía, infraestructuras y redes de comunicación. Un ambicioso programa de desarrollo que se propone culminar en el inicio del tercer milenio en este contexto de modernización se ha creado la Zona Especial de Canarias -ZEC- que abre un nuevo horizonte a las Islas y las sitúa en primera línea del concierto mundial. La Zona especial se configura como un área de baja tributación que hace más atractiva la inversión y la actividad económica, que posibilita la promoción del Archipiélago como una opción importante en el mercado internacional de planificación fiscal.

Canarias está integrada en el territorio aduanero europeo con un status propio que deja sin aplicación los impuestos especiales existentes en la Unión Europea, y permite disfrutar de un régimen fiscal específico que favorece su desarrollo económico y social y mitiga el efecto de la insularidad.

De entre los estímulos a la inversión destacan la reducción de hasta el 90% del impuesto de sociedades, incentivos y bonificaciones, créditos blandos y subvenciones a diferentes iniciativas del sector servicios.

Su estratégica ubicación geográfica, las excelentes condiciones naturales y los incentivos económicos y fiscales hacen del Archipiélago un lugar ideal para el establecimiento de empresas de alta tecnología.

El apoyo de los organismos públicos y el empuje de la iniciativa privada local están creando las condiciones ideales para que se desarrolle en Canarias una industria audio visual sólida que facilite a las empresas del sector de todo el mundo realizar sus proyectos en el Archipiélago. Con esta finalidad, la empresa pública SATURNO ha creado la Canarias Film Commission que ofrece asesoramiento profesional de todo tipo para conseguir la viabilidad de iniciativas que se desarrollen en las Islas. Las empresas cinematográficas, de televisión, de publicidad o del mundo de la moda tienen en el Archipiélago todas las facilidades para desarrollar su trabajo. En Canarias no se cobran cánones ni tasas de rodaje por ningún concepto en ninguna de sus ciudades o poblaciones. Las autoridades locales, insulares y regionales colaboran eficazmente con cualquier proyecto serio.

La enorme variedad de paisajes, la magia de su luz, la modernidad, calidad y lujo de sus instalaciones turísticas, el tipismo de sus poblaciones y la originalidad de su arquitectura popular convierten a Canarias en un plató natural único.

Las horas de sol aseguradas garantizan el éxito de su elección.

Tipo de viaje
Guárdame en el móvil