Islandia, un país para todas las estaciones
Islandia
Islandia ofrece al viajero un amplio abanico de experiencias independientemente de cuándo se visite el país. Cada época del año tiene su ambiente único y siempre hay ocasión de experimentar cosas nuevas
Els Blaus de Roses

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Un país para todas las estaciones

Islandia ofrece al viajero un amplio abanico de experiencias independientemente de cuándo se visite el país. Cada época del año tiene su ambiente único y siempre hay ocasión de experimentar cosas nuevas, descubrir la belleza y maravillarse por la frescura y los colores de la naturaleza. Todo momento tiene su encanto y le dejará un sinfín de recuerdos imborrables.

La primavera
es el tiempo en el que el sol asciende cada vez más alto en el cielo, calentando la tierra y todo ser viviente. La hierba cobra un color verde claro y las aves migratorias retornan, por lo que ésta es la época perfecta para la observación ornitológica. Más de 200 especies anidan en Islandia y algunas en gran número. Por ejemplo, hay literalmente millones de frailecillos, y en numerosos sitios es posible acercarse mucho a ellos. En primavera los Pescadores deportivos de caña disfrutan de los azules lagos y murmurantes ríos con abundante pesca. Los habitantes de la isla se deleitan con la nueva vida que surge en primavera.

En verano,
el cielo pasa por varias tonalidades de azul, gris y celeste, pero nunca espere los tonos negros: aquí en el norte, el sol apenas se pone y los días de verano son eternos. Huela la verde hierba creciendo o maravíllese con las pequeñas pero robustas flores de las tierras bajas. O visite las tierras altas y experimente la vastedad, la pureza y las asombrosas vistas de esta área inhabitada. Descubra cómo el cielo azul, la tierra marrón y el hielo blanco convergen en el horizonte. Y hay una amplia selección de actividades: buceo, esquí sobre glaciares, viajes en motonieve sobre el glaciar más grande de Europa, pesca con caña, excursiones en quads, bicicleta de montaña o en kayak. Y no olvide las salidas en barco para la avistamiento de las ballenas que abundan en las ricas aguas de Islandia.

En otoño,
los arroyos y ríos, rebosantes de agua del deshielo, se precipitan hasta las tierras bajas, alimentando la tierra y por último el océano. Los dones de la naturaleza son bienvenidos en todas partes. La vegetación verde se vuelve roja, amarilla o marrón, produciendo paisajes de magnífico colorido. No es de extrañar que los fotógrafos consideren el otoño la época más atractiva, con todos sus diferentes matices de colores y cielos cambiantes. En otoño los caballos y las ovejas que han estado pastando en las montañas son conducidos a las zonas habitadas para su recogida anual. Son acontecimientos animados e interesantes en los que los visitantes pueden participar.

El invierno
es tiempo de asombrosos contrastes. La plácida nieve acentúa los negros campos de lava, con un resultado mágico. Por la noche, de repente, la negrura del cielo es interrumpida por destellos de luz que titilan y bailan por el firmamento en verde, blanco o rojo: la aurora boreal a menudo aparece con tiempo frío y claro. Se puede uno imaginar que las tormentas de nieve y los vientos que a veces barren el país están luchando por un gran premio, pero siempre pierden la batalla: poco tiempo después, todo vuelve a la calma y la tierra resurge fresca, como renacida. El invierno es una época óptima para el esquí nórdico y no hace falta alejarse mucho de Reikiavik para encontrarse rodeado de paisajes preciosos y fantásticas vistas.

Aunque cada época tiene su encanto y características, existen muchas actividades que se pueden disfrutar todo el año. Cabe mencionar la equitación, un amplio abanico de excursiones panorámicas, visitas a museos, de los que hay muchos, disfrutar de las comodidades de la ciudad, saborear exquisita comida, ir de compras o asistir a uno de los muchos festivales culturales de Islandia.

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