Isla de Córcega, vacaciones a un lugar mágico
Francia
Para todos los "paseantes de sueños y descubridores de utopías", Córcega es un amor necesario. Ofrece la oportunidad de visitar unos lugares mágicos con un encanto íntimo.
Els Blaus de Roses

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ISLA DE CÓRCEGA, DESPIERTE SUS SENTIDOS


El aire de las ciudades.

Para todos los "paseantes de sueños y descubridores de utopías", Córcega es un amor necesario.

Ofrece la oportunidad de visitar unos lugares mágicos con un encanto íntimo. Al partir al encuentro de sus habitantes, tanto en las zonas rurales como en las grandes localidades de la isla, comprenderá y apreciará la célebre hospitalidad corsa. Algunos les abrirán las puertas de sus casas, verdaderos jardines secretos. Le bastará atreverse a tender un oído ligeramente indiscreto para comprender el alma corsa. Déjese sorprender, en función de sus preferencias, por las recomendaciones de unas mujeres y hombres que aman por encima de todo esta tierra tan especial. Sin duda, le aconsejarán visitar los numerosos museos y centros artísticos que le insuflan una importante vitalidad cultural. También podrá darse una vuelta por los mercados para saborear los numerosos productos de la tierra. La gastronomía corsa dejará de tener secretos para usted. La Isla de la Belleza ofrece una diversidad de actividades festivas. En verano, se celebran espectáculos musicales en los pueblos o en las principales ciudades: las noches de la guitarra en Patrimonio, Porto Latino en Saint Florent o Calvi On the Rocks le encantarán.

Pero poco importa la época del año, el corazón de la isla late al ritmo de los acontecimientos culturales, como los encuentros del cine italiano de Bastia. Para disfrutar a lo grande, no dude en alojarse durante una escapada en las residencias hoteleras, donde la elegancia y el trato agradable son las palabras clave, y parta a descubrir nuestros municipios. Declaradas "Ciudades de Arte y de Historia", Sartène y Bastia seducen por sus monumentos y lugares culturales: Piana y Sant Antonino, con el distintivo de los "más bellos pueblos de Francia", combinan encanto y discreción, mientras que Lama figura entre los 205 municipios de Francia que proponen unos adornos florales excepcionales. Por último, Ajaccio la Imperial disfruta de una calidad de vida única. A unas horas de las principales capitales europeas, Córcega es un destino soñado con un destacado patrimonio y unas infraestructuras eficientes. Todas estas cualidades la convierten asimismo en un importante lugar para el turismo de negocios.

Barrios de Córcega
Estancias de prestigio

La hospitalidad es un verdadero arte de vivir que encuentra toda su expresión en las grandes casas corsas y en los hoteles. El carácter sociable típico del Mediterráneo se combina con 'La discreción y el saber hacer de los insulares. En las ciudades, en los pueblos, cerca de los puertecitos o de los grandes senderos de montaña, siempre encontrará una habitación donde descansar. La oferta de alojamientos es amplia y sobre todo accesible para todos los presupuestos.

Si lo prefiere, puede salirse de los caminos trillados y recorrer las carreteras sinuosas para disfrutar de verdaderos rincones paradisíacos. Ni carteles, ni señalizaciones, sólo unos caminos de tierra que llevan hacia hectáreas de monte.

Le sorprenderán unos paisajes de postal y verá auténticos apriscos, en los que podrá alojarse en medio de un paisaje totalmente preservado. Estas viviendas con carácter conservan el espíritu rústico de Córcega, con la voluntad declarada de proteger el medio ambiente. Los aficionados al golf disponen en Córcega de varios campos donde practicar su deporte preferido.

Sperone, cerca de Bonifacio, es sin duda el más célebre. Es el quinto recorrido más difícil de Francia y permite jugar en un magnífico paisaje, que alterna monte salvaje y acantilados calcáreos. En Speloncato, en el corazón de la Balagne, el campo de Le Reginu está situado en medio de olivares centenarios en un terreno ondulado. Por último, los campos de Porticcio, de Borgo y de Lezza, cerca de Porto-Vecchio, proponen unos recorridos de gran calidad.

Tras el deporte, podrá reservar una mesa en los mejores restaurantes para disfrutar de la gastronomía insular, símbolo de convivencia.
Por ello, déjese sorprender por las sugerencias de los grandes chefs de las zonas de Calvi, Porto-Vecchio, Ajaccio y Bastia. Alrededor de unos platos incomparables que combinan fantasía y autenticidad, sabrán satisfacer su paladar.

Y luego, está todo lo demás, aquello que no se dice por pudor pero que es sugerido y que reúne a huéspedes e invitados: las ganas de disfrutar y de hacer disfrutar.

Una tierra de cultura

Córcega es una tierra de cultura donde la curiosidad es una buena compañera. Los museos abundan y todos ellos cuentan con destacadas obras que han dejado su huella y marcado en la Historia.

El Museo de Bastia conserva 10.642 objetos de arte y documentos, mientras que el Palacio Fesch de Ajaccio alberga la mayor colección de pinturas italianas de Francia, tras la del Louvre. La casa natal de Bonaparte, en pleno centro de Ajaccio, le revelará numerosos secretos sobre la familia del más ilustre hijo del lugar. A tan sólo unos pasos de ahí, podrá acercarse a la Biblioteca Fesch, única por la calidad de sus incunables. Cuidado en la entrada de este templo del saber no se deje impresionar por la mirada de dos leones de yeso, hechos con el molde del escultor Canova en la tumba de Clemente XIII en San Pedro de Roma.

En Sartène, el Museo de la Prehistoria alberga unas colecciones de gran importancia que ilustran la vida cotidiana de las civilizaciones de la isla, y el de Aléria, situado en el Fuerte de Matra, expone los objetos descubiertos en las excavaciones de la colonia de la Antigüedad y las necrópolis. En Corte se encuentra el Museo de Córcega, dedicado a la etnología, la historia y la fotografía; este destacado lugar del saber evoca la vida tradicional de los pastores, los agricultores, la evolución de las costumbres y de las creencias, así como diferentes aspectos de la sociedad insular contemporánea.

La Filmoteca de Porto-Vecchio espera a los aficionados al séptimo arte. Organiza proyecciones, exposiciones y encuentros.

Una tierra de convivencia

Con una importante herencia Latina, Córcega sorprende por La belleza de sus santuarios religiosos.

Cada parcela del territorio alberga pequeñas iglesias o catedrales. Cerca de Bastia, la iglesia Santa Maria Assunta, conocida con el nombre de “A Canonica", es una antigua basílica pisana del siglo XII. Es también una verdadera obra maestra de sobriedad. La iglesia Saint-Jean-Baptiste (San Juan Bautista), la mayor iglesia parroquial de Córcega, se alza orgullosa sobre el Viejo Puerto de Bastia. Desde su elevada y teatral fachada observa la vida de los habitantes de la ciudad. En Ajaccio destaca su catedral de color ocre. Napoleón Bonaparte fue bautizado en ella en 1771, lo que la convierte en uno de los orgullos de la Ciudad Imperial.

En el Nebbiu, en Murato, encontrará una de las más bonitas iglesias corsas. La iglesia románica San Michele seduce a numerosos visitantes por la originalidad de su decoración. Todos estos lugares de culto destacan por su fuerza pictórica y arquitectónica.

Los volúmenes armoniosos que despliegan son el fundamento de la visión humanista insular. Visitar estos monumentos permite realizar un recorrido de gran riqueza que suscita verdadero interés entre los más eruditos. Unos edificios legados por siglos de civilización que provocan admiración.

Vendedores de queso
Una tierra de descubrimiento

Sorpresas, alegría y fantasía: eso es lo que le espera en sus paseos matutinos por los más hermosos mercados de Córcega.

Los fines de semana, Ajaccio, Bastia, Íle-Rousse, Calvi, etc, le propondrán una multitud de sabores, colores y aromas. La vida transcurre al ritmo de las gesticulaciones y de los anuncios de los productos de la tierra por parte de los vendedores: quesos, charcutería, frutas y verduras del sol. .. Cada mercado tiene un carácter particular, su propia identidad que dice mucho sobre la vida de la región. Déjese asimismo tentar por los rastrillos dominicales. Podrá rebuscar en total libertad y tal vez tendrá la suerte de descubrir algunos objetos raros procedentes del patrimonio de la isla.

Y si desea conocer la isla de un modo diferente, realice alguna de las visitas guiadas de las oficinas de turismo. En Bastia, con las muy originales "légendines": de abril a septiembre, le permitirán "vivir los cuentos y leyendas de la isla" a través de un magnífico recorrido. Un viaje que invita a la sorpresa y al descubrimiento. En la zona de Ajaccio, la primavera se viste de fiesta con jornadas dedicadas a destacar el patrimonio que se apoyan en las tradiciones locales, el paisaje medioambiental y, por supuesto, la convivencia.

Y cuando llega el final del día y los rayos de sol se alejan de los madroños y de los olivos silvestres, puede dedicar su tiempo a realizar una visita un tanto especial. Si es aficionado al vino, podrá descubrir las numerosas bodegas corsas y disfrutar de unos caldos exquisitos.

Uno se evade, ya nada importa y el vino se convierte en un formidable transmisor de cultura. No hay reglas cartesianas: basta con dejarse llevar a la ensoñación y la degustación. Lúdicos y. pedagógicos, ése es el lema de estos momentos de verdadera felicidad. Los más atrevidos podrán reunir diferentes aromas e imaginar su vino ideal escuchando a los productores evocar sus secretos de elaboración. Entre las catas de grandes vinos, los paseos por los más hermosos mercados de la isla y los recorridos para conocer el patrimonio, realizará un viaje al país de los sabores. Un viaje lejos de la agitación del mundo contemporáneo.

Una tierra de sabores

No hay dudas al respecto ni motivos para andarse con remilgos: Córcega destaca por sus especialidades culinarias.

Aparte del deseo de compartir unos productos exquisitos con nuestros seres queridos, también resulta agradable pasearse por las callejuelas en busca de los ultramarinos finos de la isla. Los productores apasionados por su tierra tienen por norma respetar las estaciones del año y el medio ambiente. Ofrecen unos productos con unos sabores excepcionales. Déjese guiar por sus propios gustos: prisuttu, coppa, lonzu o también figatellu y la harina de castaña decoran los escaparates de estas tiendas. Y para acompañar esta sabrosa charcutería de la tierra, nada mejor que una botella de vino procedente de las grandes variedades locales. Muscats, blancos, rosados y tintos. Los buenos consejos sagaces de los vendedores le serán de gran ayuda.

Si usted desea descubrir las especialidades de la isla de un modo distinto, entonces siga las célebres "Rutas de los Sentidos Auténticos", donde la cultura de la tierra se expresa a través de unos itinerarios que se pueden recorrer libremente en cada microrregión.

En verano, para aquellos que desean más ligereza, basta con pasear algunas noches por el centro de las ciudades. Los comerciantes proponen sus sesiones nocturnas que le permiten disfrutar de momentos de relajamiento antes de irse a dormir. Eso también es ir de compras en Córcega: estar en el corazón de la ciudad, compartir momentos de convivencia, vivir una historia, sencillamente.

Festivales y encuentros artísticos

Numerosos eventos llenan durante todo el año el calendario cultural en Córcega. Festivales de canto, de cine, encuentros internacionales de teatro, fiestas populares: ofrecen opciones muy variadas y permiten que cada uno encuentre fácilmente lo que más le gusta.

Las ceremonias religiosas del fin de semana de Pascua son destacados momentos de fervor popular y numerosas procesiones tienen lugar en todas las zonas de la isla. Los prioratos de cofradías llevan sus santos a través de las ciudades y pueblos. La más célebre de ellas es el Catenacciu de Sartène que simboliza la ascensión de Cristo al calvario.

Dentro de otro estilo, si quiere relajarse y no parar de reír, las "Mosaicales de la risa" de Porto-Vecchio le permiten asistir a unos espectáculos populares donde los mejores cómicos se alternan sobre el escenario. El comienzo del otoño es claramente favorable para los descubrimientos artísticos: Bastia y sus "Musicales" prometen compartir con usted inolvidables momentos de emoción. Este festival- el más antiguo de Córcega - apuesta por la fiesta proponiendo una programación variada. Una auténtica fiesta: de eso se trata precisamente en las representaciones del festival de Porto Latino. Saint­ Florent se llena de luces y vibra al ritmo de sonidos arrebatadores. ¡No debe perdérselo!

En cuanto al jazz, Calvi y Ajaccio abren la temporada de verano. Seducción, armonía mestizaje y swing, la música que proponen no tiene fronteras. Pero, el blues y rock son las grandes estrellas del mes de julio. En Patrimonio, las guitarras suenan con tanta fuerza que toda la isla vibra. Al mismo tiempo, Calvi convoca a los dioses del rock para unas noches febriles de "Calvi on the Rocks".

El séptimo arte tampoco se queda atrás y Córcega demuestra que sus gustos cinematográficos son eclécticos. En febrero, Bastia rinde homenaje al cine italiano con un festival del cual los cinéfilos alaban su gran calidad. En julio, el festival de cine de Lama propone proyecciones al aire libre alrededor del tema de lo rural. Es precisamente en los pueblos del Giussani y en especial en Olmi Capella donde el actor Robin Renucci se ha instalado para organizar los Encuentros Internacionales de Teatro.

Turismo de negocios
Turismo de negocios

Córcega ofrece todos los atractivos de un destino de primer orden a sólo unas horas de las principales capitales europeas. Su patrimonio histórico y cultural excepcional, su calidad de vida lejos del estrés y la contaminación, pero también sus infraestructuras de alto nivel, la convierten en una región de referencia para el turismo de negocios.

Apoyándose en un arte de vivir "auténtico" y en unas estructuras de acogida con carácter. el destino se posiciona como una alternativa eficaz para organizar seminarios, coloquios, convenciones y congresos. El Palacio de Congresos y Exposiciones de Ajaccio tiene una capacidad de acogida que puede alcanzar las 650 plazas sentadas. Situado en el centro de la Ciudad Imperial, cuenta con una situación ideal cerca de los puertos de recreo, de pesca y de comercio, así como a 10 minutos del aeropuerto internacional Napoleón Bonaparte.
La isla tiene asimismo un acceso muy fácil: durante todo el año, cuatro aeropuertos internacionales ofrecen vuelos directos a Marsella, Niza, Lyón, París-orly y París-Roissy, así como a otras muchas metrópolis regionales; siete puertos conectan con el continente y con Italia con ferries tradicionales, cargos mixtos y barcos de gran velocidad.

Córcega es el destino ideal para unas estancias de incentivos que ofrecen la oportunidad de disfrutar plenamente del tiempo libre. Los profesionales de la isla le ayudarán a desarrollar programas adaptados a sus preferencias.

Raids en zódiac o en barcos rápidos, excursiones en catamarán, yates o veleros, submarinismo o pesca de grandes especies, podrá probar sus límites en un entorno totalmente seguro y controlado. El corazón de Córcega aguarda con los brazos abiertos a aquellos que deseen partir a la conquista de una naturaleza preservada y de gran riqueza. A través de recorridos de senderismo, en 4x4, en quad o en bicicleta de montaña podrá descubrir el mundo rural.

Galopar sobre una playa, sobrevolar el litoral en helicóptero, enfrentarse a los rápidos haciendo rafting, descubrir el monte a caballo o ascender las cumbres son otros tantos retos que le aguardan en los caminos de Córcega. Podrá conocer la isla realizando un recorrido o desarrollará su curiosidad durante unos juegos de búsqueda del tesoro.

Así pues, en Córcega hay para todos los gustos y todas las preferencias. Aquellos que quieren disfrutar del tiempo libre para pasear podrán visitar museos prestigiosos y vestigios históricos. Las ideas originales no faltarán cuando llegue a la isla donde encontrará todo tipo de posibilidades innovadoras para realizar su seminario o evento profesional, un momento inolvidable que le permitirá alcanzar todos los objetivos.

Alrededor del mar

La isla permite realizar bellas escapadas y paseos, y la vida en la isla se articula sin duda alrededor del mar.

Es necesario visitar los puertecitos para comprender lo que une a los corsos: una formidable humanidad. Basta permanecer unos minutos junto a los muelles para responder a la llamada del Gran Azul. La sensación de libertad y de evasión es entonces más fuerte y uno desea partir a la conquista de las costas. Descubrir nuevos lugares, inventarse nuevas rutas, encontrar rincones llenos de luz: Córcega ofrece todo esto por poco que uno lo busque. Las estaciones del año importan poco cuando lo que se desea es olvidar la vida cotidiana. Tanto si busca lugares marinos de increíble pureza o si participa en grandes eventos deportivos, basta con seguir su instinto y partir a descubrir esta verdadera joya en el corazón del Mediterráneo.

Y si nos atrevemos a tomar prestadas de Gustave Flaubert algunas palabras incluidas en su fantástica obra, Viaje a los Pirineos y Córcega, "el mar estaba en calma, el sol, justo encima, iluminaba el azul que parecía más límpido todavía (...)", es para mejor comprender que se trata realmente de uno de los últimos paraísos sobre la Tierra.

Estancia de descanso

¿Necesita relajarse, tiene ganas de pasar el tiempo escuchando el ruido de las olas y disfrutar de un entorno de ensueño? Córcega es el destino ideal. La Isla de la Belleza se presta perfectamente a una estancia de descanso durante todo el año. Descubrirá unos lugares mágicos con aguas claras, pequeñas calas desiertas y acantilados salvajes.

En primavera, al pasear a lo largo de las sublimes extensiones de arena fina de la Llanura Oriental, de Palombaggia o de Santa Giulia a Porto-Vecchio, comprenderá por qué Córcega es considerada como la "cuna de los ángeles".

En verano, nada más poner el pie sobre el suelo de la isla, no hay tiempo que perder: póngase el bañador, prepare la toalla, la crema solar y parta a respirar el aire de las playas de Saint­ Florent, bordeadas de pinosde Alepo.

En otoño podrá pasearse por las célebres islas Sanguinarias en Ajaccio.

Este archipiélago es considerado el paraíso de las aves: cormoranes moñudos, halcones pelegrinos, currucas y las águilas pescadores se disputan los favores de los cielos. En familia o entre amigos, podrá visitar la torre de la Parata, antigua fortaleza genovesa, uno de los símbolos de la historia de Córcega, y asistir a la célebre puesta de sol, para comprender la descripción que realizaba de ella Alphonse Daudet: "una isla rojiza de aspecto salvaje".

Una pequeña pero importante recomendación: en el mes de marzo, instálese en la playa y no dude en saborear los erizos y el marisco, acompañados de un vaso de vino blanco corso. ¡Un momento mágico!

Deporte y ocio
Deporte, ocio y descanso

Al poner rumbo a Córcega para pasar unas vacaciones tonificantes, podrá elegir entre un cóctel de actividades deportivas al borde de las playas donde participará en memorables partidos de vóley playa o de vóley fútbol.

En los últimos años, los deportes sobre la arena han sido adoptados por numerosos corsos. Un grupo de viejas glorias del fútbol o incluso del rugby así como jóvenes deportistas de alto nivel se disputan los favores de un público feliz de participar en estos acontecimientos. Se trata de grandes espectáculos populares que combinan pasión, diversión y en ocasiones incluso espíritu de competición. Podrá asistir a este espectáculo en medio de un entorno de ensueño.

Puede disfrutar de estos deportes en todas las playas. Diversas pruebas de los campeonatos nacionales se desarrollan en Porticcio (orilla sur del golfo de Ajaccio), en Sagone y Carqese, donde le aguardan unas magníficas bahías de arena junto a un mar puro. Y aunque el sol del verano puede ser en ocasiones abrasador: piense que tras el esfuerzo bastan unos pocos pasos para lanzarse al agua ¿Quién dice que el deporte no significa descanso y diversión?

Para muchos viajeros amantes de las sensaciones fuertes, Córcega es mucho más que un simple destino: es una verdadera experiencia.

En los alrededor de 1.000 kilómetros de costas, los deportes náuticos son los protagonistas. Y evidentemente en Córcega abundan diferentes tipos de paisajes que ofrecen una diversidad que no se encuentra en ningún otro lugar: Con una belleza todavía salvaje, las playas de Calvi y de lle-Rousse son lugares de referencia para practicar el surf. Disfrute de la quietud y de la naturaleza de la región para relajarse. Los aficionados a la vela deben dirigirse a la punta sur, donde el viento es acelerado por el estrecho entre Córcega y Cerdeña. En Bonifacio cerca de los enclaves de Figari, Tonara, Piantarella y Santa-Manza podrá navegar en pequeñas lagunas situadas frente a las montañas.

Unas sensaciones fuertes que le permiten descubrir unos lugares excepcionales donde la escultura ancestral de la roca se mezcla con la pureza de las más hermosas calas. Una sensación de libertad se apodera de usted: ¡bienvenido, usted se encuentra en Córcega!

Córcega por el mar

¿Quién no ha imaginado alguna vez ser un gran explorador de los mares que recorre los más bellos litorales del mundo?

Por la riqueza de sus paisajes y las numerosas posibilidades que ofrece, todo es posible en Córcega.
Por tanto, es hora de dar libre curso a sus deseos y admirar la belleza del litoral. Disfrute del placer de la navegación con las ofertas de "minicruceros".

Alquile un velero y parta hacia las más bellas costas. Las islas Lavezzi o el magnífico paraje de Girolata, incluido en el Patrimonio Mundial de la UNESCO, dejarán de tener secretos para usted. Evidentemente, la playa de Saleccia debe descubrirse por el mar. Este paseo le llevará hasta el lugar histórico de la Torre de Mortella, punto destacado de los Agriates.

Por último, los aficionados a la velocidad pueden alquila un jet ski y partir a la conquista de los golfos.
Entre tierra y mar; tiene de sobras donde elegir

Pase de lo insólito a lo maravilloso en un ambiente familiar realizando unos paseos en barco. En unas horas, podrá visitar las más bellas joyas de la isla.

Disfrute de alguno de los numerosos cruceros que parten de Ajaccio, Cargese, Porto o Calvi y descubra el paraje excepcional de Scandola. Esta fachada marítima del Parque Natural Regional de Córcega es un verdadero museo vegetal. Situada en una península de origen volcánico, esta reserva muestra una verdadera explosión de colores y unos paisajes fantásticos. Su vegetación aromática se suma a la pureza de las aguas para convertirla en un pulmón del Mediterráneo.

Las islas Lavezzi ofrecen un panorama igual de interesante A una hora en barco de Bonifacio, esta magnífica reserva natural, paraíso de los submarinistas, donde se entremezclan una multitud de islotes minúsculos, alberga pequeñas playas de aguas cristalinas y calas recónditas.

El Mare Nostrum de los latinos se ofrece ante usted con fuerza y carácter Una delicia para los sentidos y un verdadero oasis de paz que le llevará hasta la gruta marina de Sdragonato bajo los acantilados de Bonifacio. Córcega es también el lugar perfecto para realizar circuitos náuticos propuestos por numerosos clubes de vela. Una fórmula que le permite combinar deporte y descubrimiento mientras que sus hijos se lo pasarán en grande practicando actividades en el "Jardín de los mares". Ideal para iniciarse a los placeres del agua. ¡Córcega es el reino de los mares donde todo es posible y mágico!

Tesoro bajo el mar
Un tesoro bajo el mar

La belleza de Córcega es fuente de eternos debates: ¿cuáles son las playas más hermosas y las cumbres más majestuosas? Pero hay un punto de acuerdo: La mayoría de los parajes marítimos excepcionales se encuentran al pie de las reservas.

Los mejores submarinistas son unánimes al respecto: las islas Cerbicales, espacio natural protegido, las islas Lavezzi y los archipiélagos de Finochiarola y Scandola son lugares maravillosos. Numerosas pasiones y vocaciones han nacido de un bautizo de submarinismo en las aguas corsas. En unos parajes excepcionales, rodeados de cigalas y dátiles de mar; se convertirá en un verdadero explorador para conquistar un litoral único en el Mediterráneo. Póngase en contacto con los numerosos clubes de submarinismo de la isla: los monitores le harán descubrir unos rincones insólitos. Y para quienes deseen probar nuevas experiencias, le recomendamos el esnórquel. Esta práctica, adaptada a las aguas poco profundas, permite acercarse a los arrecifes de todo tipo. Más tradicional, los recorridos con aletas le permitirán descubrir la biología marina.

Córcega es también un lugar ideal para los aficionados a la pesca y la caza submarina. La suavidad del clima y la claridad de sus aguas favorecen la abundancia de los peces de roca.

Los herederos de Hemingway que prefieran la pesca en barca deben dirigirse a Ajaccio. La ciudad se refleja en las aguas del viejo puerto. En compañía de los marineros más veteranos, aprenderá con paciencia las técnicas de la "traine" (del arrastre) o del brumeo y pescará peces nobles como el denti (especie de dorada)' los caránguidos y la barracuda.
En la isla, la pesca es un verdadero arte de vivir donde la curiosidad, disfrutar y compartir son los elementos claves. Así pues, le recomendamos que dedique tiempo a escuchar y observar a los locales que viven en comunión con el mar: ¡es el verdadero alma corsa!

Un patrimonio marino sorprendente

Con sus fondos marinos protegidos, Córcega es el teatro privilegiado de los buceadores principiantes o de los más aguerridos. Numerosos clubes proponen verdaderas aventuras submarinas que le permitirán descubrir una vegetación tan sorprendente como magnífica.

Al bucear con bombonas o más sencillamente con gafas y tubo, se cruzará con los habitantes del Mediterráneo como la rescaza, el mújol ó la dorada. Un consejo: es indispensable visitar "el sendero submarino", situado en el archipiélago de Lavezzi en el corazón del Parque Marino Internacional de Bouches de Bonifacio. Permite admirar una fauna y una flora submarinas con numerosas especies notables (mero, lapa gigante, nacra, corvallo...) La Oficina de Medio Ambiente de Córcega organiza visitas guiadas gratuitas. Así pues, ¿a qué espera para lanzarse al agua?

Mucho más cerca de las costas, al borde de las playas, observe atentamente la célebre águila pescadora. Sí, Córcega es única por su carácter y mágica por su diversidad. Una abundancia de especies que da a esta región tan especial un encanto irreal.

Paseos cerca de las costas

Región de paisajes variados, Córcega es uno de los mejores destinos de Francia para los aficionados al senderismo al borde del mar.

Así, usted disfrutará de largos paseos por las playas de Erbalunga. Por el camino, debe realizar un alto en el puertecito pesquero del pueblo, declarado monumento histórico. Descubrirá asimismo el sendero del litoral que parte de Macinaggio y termina en Centuri, primer puerto francés para la pesca de la langosta y que ofrece unas vistas fantásticas del mar.
Estos paseos le permitirán adentrarse en el corazón de Kallisté como denominaban los griegos a la isla, mezcla de sabores y perfumes incomparables. Un encuentro refrescante entre el mar y las rocas.

Un último consejo para todos los aficionados al séptimo arte: no dude en acudir a la playa de Saleccia, en los Agriates, cerca de Saint Florent. Allí se rodó una de las más célebres escenas de la historia del cine, "El día más largo". Córcega reúne todos los paisajes, ¡incluso los de Normandía! Y los más grandes productores de Hollywood no se equivocan: la isla es una tierra de ensueño, propicia para la magia del cine.

Córcega, teatro de eventos náuticos

Córcega ofrece un patrimonio marino fuera de lo común que da lugar a unos eventos náuticos de renombre internacional.

Desde hace varios años, en la costa oriental se celebran acontecimientos motonáuticas de primer orden, como el campeonato del mundo de jet ski y el campeonato del mundo offshore en la bahía de Solenzara. Esta localidad se convierte entonces en el teatro de la unión entre los espectáculos deportivos, el arte de vivir y la cultura.

La operación Mare in Festa ofrece la gran fiesta de la náutica y del mar para todos los amantes de sensaciones fuertes.
En Ajaccio, la célebre carrera de viejos veleros en el Mediterráneo, Las Regatas Imperiales, disfruta del reconocimiento del público. Los aficionados pueden admirar los prestigiosos navíos de grandes velas triangulares, con más de 300 marineros en el puente.

Con unos días de intervalo, es indispensable asistir a la fiesta de los pescadores. Este acontecimiento festivo celebra a san Erasmo, patrón de los pescadores de la ciudad de Ajaccio. Se trata de una verdadera manifestación popular en la que los habitantes de la ciudad imperial se reúnen con fervor alrededor de grandes banquetes y cantos tradicionales. Los pescadores del mundo entero también están invitados. ¡Uno casi se olvidaría de echar el ancla!

Experiencia al natural

Córcega ofrece unos paisajes espléndidos por su pluralidad. El mar y las montañas están reunidos en un entorno formidable. Recorrer la isla permite impregnarse de su cultura.

Si hay tierras "buenas y amplias, unas tierras que fluye leche y miel", esta isla, con un carácter fuerte, es seguramente una de ellas. Cuando los postigos de las casas se abren y sale lentamente de su silencio, Córcega se dispone a contar su historia. Cada época del año deja su huella en los relieves de un entorno todavía preservado. Con cerca de 1.500 Km. de senderos señalizados y más de 1.350 camas en albergues o refugios, el Parque Natural Regional de Córcega propone magníficos recorridos para practicar el senderismo y descubrir una fauna y una flora de gran rareza que cuenta con más de 2.000 especies vegetales.

Los marchadores confirmados no deben dejar de seguir los senderos señalizados del GR20, partir a la conquista de las agujas de Bavella o zambullirse en las piscinas naturales de las gargantas de la Restonica. Todos ellos son unos paisajes majestuosos que convierten a la isla en un lugar sorprendente emocionante. En familia ó entre amigos, practicar deportes en plena naturaleza permite recorrer unos espacios salvajes. Poco importa la época del año, la Isla de la Belleza siempre se desvela con pudor y autenticidad. Las posibilidades son numerosas, así pues demuestre imaginación y atrévase a despertar sus sentidos. Un último consejo: no dude en comer una suculenta bandeja de marisco al pie de las montañas nevadas. ¡Algo único, se lo avisamos!

Un paraíso para los aficionados al senderismo

Córcega es la tierra de todos los superlativos. Su relieve abrupto, sus lagos de agua viva dominados por montaña conforman unos paisajes excepcionales. La isla es mucho más que una extensión de roca, bordeada por playas mágicas: es una joya montañosa colocada en medio del Mediterráneo. Para descubrir su corazón, lo mejor es recorrer el sendero del GR20. Considerado como uno de los más hermosos trekkings del mundo, es muy apreciado por los aficionados al gran senderismo. Su alta cadena cruza Córcega de norte a sur y provoca una sensación de libertad total. ¿Se atreve a partir a la conquista del "techo de Córcega" a 2.710 metros de altitud? El Cinto le espera con los brazos abiertos.

Le recomendamos recorrer las montañas rocosas del norte de la isla antes de dirigirse hacia las cumbres del sur Luego puede seguir por el macizo de Bavella y descubrir el "agujero de la bomba", una enorme excavación natural en una pared de granito; tras superar la brecha de Capitello dominará los lagos de aguas profundas ó puede seguir ascendiendo hasta las cumbres del Incudine. Para aquellos que practican la carrera a pie, la primavera es la estación ideal. Apúntese a las Foulées Cortenaises, en Corte, ó justo antes del verano al Corsica Raid Aventure y sus numerosas disciplinas en el mar y la montaña.

También puede elegir seguir los senderos "Mare a Mare" que se extienden de Porto-Vecchio a Propriano en el corazón de la Alta-Rocca. Es una verdadera inmersión en las entrañas de Córcega con un panorama azul del mar como decorado. Por último, puede probar la experiencia "Mare e Monti" que une Calenzana a Carqese, de este modo las raíces de la isla dejarán de tener secretos para usted.

Tras estos esfuerzos intensos, podrá disfrutar de unas horas de descanso en nuestros magníficos refugios tallados en la piedra y practicar las actividades en agua dulce.

Fuente de sensaciones fuertes
¡Fuente de sensaciones fuertes!

Cada región corsa propone bautizos, cursillos de iniciación y clases con acompañantes que se adaptan a las capacidades de cada uno.

Y para empezar, ¿por qué no lanzarse a la conquista del macizo de Bavella? Esta explanada de vegetación cubierta de pinos es uno de los parajes más majestuosos de Córcega. Imposible no caer rendido ante el encanto de sus "agujas". Estos picos son un verdadero reto para todos los aficionados. Al pie del monte Paglia Orba, donde se extiende el lago de Calacuccia, el valle del Niolu, inmenso terreno de aventuras, le promete sensaciones fuertes. Al igual que el valle del Restonica, tallado por numerosos acantilados vertiginosos, que ofrece una enorme singularidad.

Descubra la diversión de la Via Ferrata y los parajes de Peri, Solenzara, Tolla, Zonza, Chisa y Moltifao, en el corazón de las profundas gargantas de Córcega. Los "recorridos de aventura", tirolesas y accrobranches son también un verdadero momento de diversión para todos los públicos. Se realizan en medio de unos paisajes de gran diversidad que no le dejarán indiferente. Pero estos montes imperiales no serían nada sin los lagos, cataratas o fuentes termales que los rodean. Las cataratas de Bujia, en la costa oriental, del Velo de la Casada en Bocognano y las de Polischellu proporcionarán una increíble sensación de frescor. Los lagos de alta montaña, como los célebres Nino, en el Niolu, Créno, en la zona de Vico, y el lago del Ospédale, cerca de Porto-Vecchio le encantarán. De este modo, comprenderá por qué la isla es el paraíso para los aficionados a las actividades al aire libre.

Los deportes en plena naturaleza son los protagonistas

Córcega puede enorgullecerse de ser un terreno de numerosas actividades al aire libre, como la bicicleta de montaña, los recorridos ecuestres o el quad. Todas ellas son ofrecidas por los profesionales de la “naturaleza activa “que le permitirán descubrir la autenticidad de esta región a través de unas “estancias multiactividades”.

En bicicleta de montaña hay para todo tipo de aficionados. Los recorridos en el Niolu y sus pistas de montaña son recomendados para los más temerarios. Los demás podrán seguir itinerarios al borde del mar o realizar la travesía de los pueblos. Si ese es el caso, dedique tiempo a realizar una pausa y charlar con los habitantes. Le aconsejarán trazados poco conocidos y todavía salvajes.
Los grandes circuitos también le encantarán. Puede realizar un pequeño desvío por la meseta del Cuscione, recorrido predilecto de los deportistas de alto nivel. A caballo, la Balagne, la zona de Corte o la fachada marítima del desierto de Agriates y el valle del Rizzanese satisfarán a todos aquellos a los que les gusta conquistar los grandes espacios.

Los 1.900 kilómetros de senderos que recorren la isla le permitirán realizar bonitas escapadas en quad en busca de los aromas de la tierra corsa.
¿Y por qué no terminar el día con una iniciación de ball-trap? Un montón de posibilidades para unos momentos de verdadero placer.

¡Tierra de lo extremo!

Por su belleza, sus relieves, pero también por las actividades que se practican en ella, la isla es una tierra de los extremos. "Córcega vista desde el cielo" es por tanto más que un slogan, es una promesa muy atractiva.

El parapente ofrece un espectáculo mágico. Durante unos instantes tendrá la sensación de tocar el cielo. Cuando uno se aficiona y pierde el miedo, una gran sensación de ligereza aparece a medida que se toma altura. Podrá vibrar descubriendo desde el aire el cabo Corse y los fabulosos parajes de Teghime y Nonza, tierra de inspiración de cantantes míticos. Atrévase a lanzarse en paracaídas: todo el paisaje de la isla desfilará delante de sus ojos y no terminará de sorprenderle. Para aquellos que prefieren actividades "más terrenales" como el rafting o el canyoning, los ríos de la isla le conducirán a través de unos paisajes grandiosos. El kayak incluso cuenta con un festival de fama internacional que seducirá a los amantes de lo extremo. Esta "montaña en el mar" es, a buen seguro, el paraíso de los deportes en plena naturaleza.

Disfrute de los deportes de invierno

Córcega se vive durante todo el año y de diciembre a abril abundan las posibilidades para realizar una estancia agradable. Puede pasar en unas horas de dar un paseo familiar a lo largo de la playa a un día de esquí alpino entre amigos.

Si se atreve a aventurarse hasta el corazón de la isla para enfrentarse a las montañas nevadas con una belleza en ocasiones agreste, hay que demostrar valor.. e imaginación.

Puede descubrir la Alta Strada (GR20 en invierno) practicando el free ride y disfrutar de grandes momentos de convivencia.
En la cima de las montañas tendrá al mar Mediterráneo como horizonte. Le recomendamos realizar una estancia cerca de las estaciones de Ese y de Ghisoni, unos parajes notables, donde podrá practicar el esquí de fondo o realizar recorridos con raquetas de nieve. El valle de Pozzi, enteramente cubierto de nieve con abundantes marismas, y las célebres pozzines (charcas de montaña conectadas entre sí) conforman un patrimonio natural a descubrir sin límites.

Le fascinará la inmensa belleza de los parajes y comprenderá que Córcega es única para disfrutar de una estancia que combina lo extremo con el descanso.

Una fauna y una flora preservadas

Por su fauna y su flora, la isla es el paraíso de numerosas especies animales y vegetales endémicas y nos ofrece un festival único de colores y aromas.

Del célebre monte bajo oloroso a las pozzines, sin olvidar las zonas costeras, los aficionados al senderismo podrán recorrer unos paisajes bordeados de pinos Larici o de mirtos. Los mejores sabores de la isla también procedentes de allí. Por tanto, es indispensable tocar; sentir y observar estos elementos para comprender la tierra corsa.
A las puertas de Île-Rousse le aguarda un paraje excepcional, el Parque de Saleccia que ofrece un paisaje botánico a lo largo de 7 hectáreas. Aventúrese asimismo en los Jardines Tradicionales del cabo Corse cuyas colecciones de huertos, vergeles y plantaciones son irresistibles.

Las granjas con el distintivo "Bienvenido a la granja" son también verdaderos lugares de descanso e inspiración.
En esta tierra todavía salvaje, el muflón corso, heredero de la mitología griega, despliega sus aires fieros por los bosques de Aitone, Asco y Bavella.
Los senderos botánicos de Córcega le llevarán asimismo a descubrir castaños, robles verdes y cítisos. Probará los placeres de la "bella inmortal" tan apreciada por Napoleón así como el sabor de los madroños que proporcionan delicados aromas a nuestros quesos de leche cruda y nuestro célebre Brucciu. Y si alza la vista hacia el cielo, tenga cuidado: el magnífico quebrantahuesos barbudo y el águila real reinan como monarcas absolutos y no tienen piedad por sus presas.

Unas tradiciones celosamente conservadas

La historia de la isla está repleta de narraciones que cuentan las peregrinaciones de personajes de fuerte carácter que se aventuraban en los montes, a lomos del célebre asno corso, verdadero compañero de viaje.

Pero no es el único animal en recibir el reconocimiento de los habitantes de la isla. No se puede comprender Córcega sin partir en busca de los jabalíes, acompañado por cazadores apasionados.

Este animal está íntimamente relacionado con el patrimonio cultural. Tierra de tradición por excelencia, Córcega despliega 2.000 hectáreas de libertad entre el mar y la montaña. Los parajes del valle del Ortolo y de Belle Lasagne en Oletta son importantes zonas de caza protegidas. Jabalíes, perdices, faisanes, codornices, liebres, tordos, becadas, palomas o patos encuentran su lugar en este excepcional entorno salvaje. En verano, tal vez se cruce con unos pastores y su rebaño recorriendo discretamente los bosques y valles. A buen seguro le contarán con su acento cantarín algunas historias corsas y sin duda tendrá la suerte y la inmensa felicidad de compartir con ellos un pedazo de queso, acompañado de un vino tinto exquisito bajo unos árboles centenarios. El arte de vivir y de compartir...

Un patrimonio agrícola fundamental

En esencia tradicional, la agricultura corsa está íntimamente vinculada a la tierra ya los hombres.

La mayoría de los animales son criados al aire libre y se alimentan de productos naturales. Bóvidos y ovinos siguen siendo guiados por los pastores porque en la isla la trashumancia todavía está vigente. Muy a menudo, a comienzos del otoño, se puede ver a un pastor dirigiendo su rebaño, seguido de sus perros. Esta autenticidad es la fuerza de una agricultura de calidad, respetuosa de su entorno. Por consiguiente, los productos surgidos de la tierra tienen un sabor muy especial, reflejo de la extrema diversidad del patrimonio corso. Cada región cuenta con su especialidad y cada familia de productores un talento específico que permite a los mejores restauradores de la isla proponer unos platos sabrosos y refinados.

¡Unas pruebas deportivas de culto!

Sólidamente apegada a sus tradiciones, Córcega es también el escenario de numerosas competiciones internacionales que hacen de ella un escaparate en el Mediterráneo.

Las carreras hípicas de Zonza son conocidas a nivel internacional. Este majestuoso recinto, el hipódromo de más altura de Europa, acoge su gran premio de verano para disfrute de los aficionados al galope y trote enganchado.

En cuanto al ciclismo, el Critérium Internacional de Porto-Vecchio ve enfrentarse a los mejores corredores. Córcega es asimismo una tierra de rallyes automovilísticos. Destaca fundamentalmente por el mítico Tour de Córcega, una prueba de culto, que forma parte integrante de la cultura popular.

Otros acontecimientos menos mediáticos pero igual de apasionantes como la Ronda de la Giraglia, el rally de Pila Canale o el rally de la Balagne le permitirán descubrir unos paisajes pintorescos. Durante las especiales, bien protegido en unos caminos escarpados, asistirá a los combates de estos "ases del volante".

Tierra con carácter
Una tierra con carácter

Los más grandes artistas siempre han captado su belleza. Los aficionados a las leyendas ven en ello la marca de los dioses donde habría surgido el mundo de Homero y de Ulises, centrado en el honor, la grandeza y los sentimientos trágicos. Córcega es una tierra con carácter: Para convencerse de ello, basta con observar su entorno y comprender su historia.

Con un patrimonio natural excepcional de una geología granítica y de esquisto, la isla está repleta de lugares propicios a la ensoñación. Es esta Córcega a la vez secreta y auténtica que sorprende. La fuerza de las Calanche de Piana, la inmensidad histórica de las ruinas de Filitosa o la belleza de la reserva de Scandola son marcas del tiempo que han forjado los contornos de un paisaje de múltiples rostros. Esta tierra se descubre a través de una artesanía reconocida que destaca unas especialidades únicas: fabricación de cuchillos, producción de aceites esenciales o trabajo del coral rojo. Y si durante su periplo encuentra encantadoras posadas en los pueblos, no dude ni un segundo en entrar. Los aficionados a la buena mesa podrán disfrutar de una maravillosa cocina tradicional que se inspira de recetas ancestrales. La visita a las numerosas ferias organizadas alrededor de la gastronomía son también verdaderas invitaciones al disfrute. Sus sentidos serán estimulados al degustar cada producto. Kallisté, como la apodaban los griegos, atrae a cada vez más visitantes eruditos, deseosos de seguir las huellas de Napoleón Bonaparte y de Pasquale Paoli Herencia de un pasado tumultuoso, Córcega posee un patrimonio arquitectónico excepcional: torres genovesas, iglesias románicas y barrocas, mansiones de prestigios, todos ellos lugares que favorecen unas visitas de sumo interés. Entre las fiestas profanas y las conmemoraciones religiosas, pasando por las ferias y las citas culturales, a los corsos les gusta compartir su historia entre leyendas, tradición y modernidad.

Córcega, secreta y auténtica

La isla cuenta con un patrimonio cultural y religioso de una gran riqueza.

De la pastoral franciscana a los frescos de la Córcega genovesa, pasando por los ábsides, déjese guiar por la huella indeleble del cristianismo a través de la historia. La tradición ha perpetuado el mito de lo singular y lo maravilloso. Cada localidad cuenta con un santo protector, celebrado por inmensas procesiones.

Las peregrinaciones más importantes son las de la Madonuccia, de Notre-Dame de Lavasina y de la Santa di U Niolu. Los devotos se prosternan también ante Santa-Lucia di Ville di Pietrabugno. Otras muchas merecen ser descubiertas. En Sartène, "la más corsa de las ciudades corsas", la procesión del Catenacciu, el Viernes Santo, es un momento de comunión popular. Una cruz de más de 30 kilos y una cadena de 15 kilos son entregadas al penitente cuya identidad debe mantenerse en secreto y que, llevando un largo vestido rojo, conmemora por las calles de Sartène la subida de Cristo hacia el Gólgota. Emoción, paz, recogimiento, respeto, belleza ... Esos son los valores más destacados legados por el patrimonio en la isla. En las fronteras entre el mundo real, el sueño la religión y lo profano, las creencias ancestrales alrededor de los "Siqnadore" que conjuran los maleficios, los "lvlazzeri" con dones premonitorios y las "Streqhe", brujas malvadas, son sin duda las más arraigadas. Estos seres misteriosos forman parte de la memoria colectiva y es en los pueblos, en las plazas sombreadas o en la intimidad de sus casas donde los corsos son más proclives a hablar de ellos con quienes saben mostrar interés por este tema.

Una historia turbulenta

La historia de Córcega es densa por sus combates, sus numerosas revueltas y los grandes hombres que vivieron en ella.

Disputada entre cartagineses y romanos, fue un lugar de destierro durante el Imperio. Séneca incluso se exilió allí. Durante la Edad Media, Córcega estaba en el centro de los conflictos de intereses entre el papado, Pisa y Génova, lucha que esta última terminó por ganar en 1284. Los genoveses trataron de convertir a Córcega en un centro agrícola, pero las numerosas revueltas de los habitantes, organizados en clanes, se opusieron a dichos proyectos. Pasquale Paoli, profeta de la historia de la isla, insufló la democracia desde su cargo de gobernador. La cabeza de Moro es el emblema de esta Córcega que abrió los ojos y no fue francesa hasta el siglo XVIII.

Los grandes personajes destacan por su singularidad y están unidos por el amor que sienten por su isla. El emperador Napoleón 1, nacido en una callejuela de Ajaccio, ha dejado su huella en la historia mundial. Nunca dejó de reivindicar su apego visceral a Córcega cuyos valores de combate, honor y conquista están en el origen de sus mayores victorias. Al César lo que es del César, su tío materno, el cardenal Fesch, gran esteta aficionado al arte, legó a la ciudad de Ajaccio unas colecciones fabulosas de pinturas y esculturas. Otros muchos han forjado el carácter de la isla como Ghjuvan Petru Gaffory o Sampieru Corsu, que conservan la imagen de liberadores frente a la opresión.

Un patrimonio arquitectónico símbolo de su pasado

No hay ningún pueblo que no tenga su torre genovesa, sus ruinas prehistóricas, sus bastiones defensivos. Córcega es una tierra especial donde la historia está grabada en la piedra.

Heredadas de la ocupación genovesa, encargadas de defender la isla contra sus asaltantes, las torres genovesas, diseminadas por todo el territorio, son destacados vestigios de la tradición. En su mayoría están siendo restauradas y las torres de Porto, Capitello o de la Parata están abiertas a la vista. Descubra los vestigios de la batalla sangrienta de Ponte Novu, puente genovés que unía las dos orillas del Golo al pueblo.

En 1769, fue el escenario de enfrentamientos entre las tropas de Pasquale Paoli y las del rey de Francia. Los ingenieros militares italianos construyeron ciudadelas, fuertes y bastiones diseminados en toda la isla. Rodeada de piedra, dominando el mar, con torreones y puentes levadizos desplegados, la Ciudadela de Calvi cuenta con abundantes de vestigios herencia de los años de lucha por la libertad.

En su periplo a través del tiempo, podrá visitar los fuertes genoveses de Matra, de Girolata y de Saint-Florent. Imposible dejar recorrer la muralla bastionada de Porto-Vecchio, herencia de la arquitectura de Liguria, o extasiarse ante los vestigios de Filitosa. Este destacado lugar de la Prehistoria con 8.000 años de antigüedad, sembrado de menhires, presenta numerosos intereses. En el corazón de la Alta-Rocca, en el territorio del municipio de Levie, los yacimientos arqueológicos de Capula y de Cucuruzzu, declarados monumentos históricos, son magníficos testigos de los tiempos. Cucuruzzu destaca por su notable sendero bordeado de viejos robles, altos pinos y castaños. Estos yacimientos completan admirablemente el de la antigua ciudad de Aléria, con murallas de la época griega, una necrópolis prerromana o una villa romana.

Estos preciados monumentos y propiedades conservan el aspecto sombrío y áspero que la Historia vio nacer.

Una herencia natural excepcional

Las riquezas turísticas de la isla descasan indudablemente en un patrimonio natural de gran singularidad. Entre el mar y la montaña, Córcega le reserva numerosas sorpresas.

Cavadas y labradas por la erosión, las Calanche de Piana, acantilados de granito rojo que caen a pico en el mar; son una joya de formas increíbles. La aldea de Girolatta es un lugar increíble, dominado por un fuerte genovés y al que sólo puede accederse desde el mar: Incluido en el Patrimonio Mundial de la UNESCO, el golfo de Porto es de una belleza que deja sin aliento. Está formado por acantilados de granito coloreados por los rayos de sol y playas de piedras multicolores. Les Bouches de Bonifacio, que separan a Córcega de Cerdeña, son muy distintas pero de igual belleza. La localidad se caracteriza por una "vena" caliza que dibuja sus acantilados. Descubra el célebre bloque despagado del continente insular, denominado “el grano de sal”.

En la vertiente opuesta, podrá visitar "la escalera del rey Araqón" excavada, según cuenta una leyenda, en una sola noche. Esta geografía que conoce la erosión del tiempo es fuente de orgullo por lo mucho que se asemeja a sus habitantes: fuerte y generosa.
El patrimonio corso es el reflejo de una historia compleja que se descubre tanto a través de los menhires antropomorfos de Filitosa o los "Castelli" de L·Alta Rocca como en las ciudadelas genovesas del litoral. Todos estos monumentos catalogados, de una belleza original, invitan a los paseantes a una verdadera exploración... y a disfrutar de una increíble quietud.

La fauna y la flora de la isla son increíbles

Descubra los emblemáticos bosques de pinos Larici de esencia endémica y poblados por muflones. Algunos de sus árboles son testigos desde hace siglos de nuestra historia. Le recomendamos realizar paseos por la región de la Castagniccia, por sus laberintos de valles con ligeras pendientes y cubiertos de castaños. Cuando la primavera deja su huella en el paisaje, déjese llevar por los aromas de su flora y los sabores de sus cítricos. Limoneros, mandarinos, cidros son verdaderas maravillas. Esta tierra con carácter no deja de sorprender y atesora otros muchos pequeños rincones llenos de encanto. En el recodo de cada sendero, cerca de cada pueblo se ocultan lagos, ríos, cataratas y maravillosas fuentes naturales. No dude en dedicar un poco de tiempo para descansar al borde de estas piscinas naturales. Mejor aún báñese en sus aguas claras y refrescantes y séquese luego en las piedras calientes.
Comprenderá que en Córcega es fácil alcanzar un estado de absoluta serenidad.

Artesanía

Unos artistas con mucho talento, llenos de ideas y conceptos, utilizan sus conocimientos para producir obras de excelente factura.

Metal, madera, lana, cestería, alfarería... La artesanía corsa destaca por una gran diversidad y una gran calidad. Cada artesano de la isla expresa una verdad artística propia que se inspira lo más a menudo en la vida de la sociedad local. La cuchillería es a buen seguro el elemento más destacado de esta actividad. Los artículos se realizan a mano, amorosamente vestidos con las maderas procedentes de los bosques o del monte bajo corso y las hojas son pacientemente forjadas en los mejores aceros. La llegada de jóvenes creadores ha permitido aportar un toque de modernidad a esta actividad que atrae en los talleres del interior de la isla a visitantes llegados del mundo entero. Al combinar autenticidad de los materiales, excelencia de la técnica, creatividad y sentido de la identidad, los cuchilleros han logrado renovar su fabricación.

Desde hace siglos, el coral fascina a los hombres. En Córcega, su color rojo y su esqueleto mineral son comparados con la sangre de Gorgona que mató Perseo.
El más hermoso coral rojo del mundo se encuentra en Bouches de Bonifacio. Déjese tentar por las perlas y ramas pescadas en las grandes profundidades y trabajadas por verdaderos orfebres. Este "oro rojo del Mediterráneo" es uno de los grandes orgullos de la isla.

La artesanía corsa es variada. Alfareros, ceramistas, luthiers, cuchilleros y joyeros le harán descubrir su pasión común. Compartirán su alma, su talento y tal vez le inicien a su arte.

Tierra con mil sabores
Una tierra con mil sabores

En Córcega, las tradiciones están muy vivas y alimentan la gastronomía, que ocupa un lugar de primer orden.

Los finos paladares apreciarán la calidad de los productos de una tierra auténtica donde se mezclan los perfumes de las castañas y de los cítricos, la suavidad salada de la charcutería, quesos cremosos, vinos y licores. A la gastronomía corsa le gusta sorprender. También podrá apreciar las diferentes mieles que le permitirán descubrir la inmensa variedad de la flora insular y que ahora cuentan con una Denominación de Origen Controlada. En otra vertiente de la tradición, la harina de castaña da nacimiento a la célebre "pulenta, apreciada especialmente durante las fiestas de fin de año. Las uvas corsas, como el muscat de Cap Corse o el vino de Patrimonio le encantarán. Nueve de estos néctares tienen Denominación de Origen Controlada que lleva la imagen de Córcega por todo el mundo. A los aficionados les gusta tomarlos acompañados de una suculenta charcutería de la tierra. Se deleitará con el prizuttu (jamón crudo) o con un célebre figatellu, un tipo de salchicha que se toma en invierno, asada con fuego de leña.

Los quesos son igualmente notables. En invierno, podrá disfrutar del brocciu, elaborado a partir del suero de leche y que se encuentra en numerosas recetas saladas como los rellenos o dulces con el fiadone, la ambrucciata. Le recomendamos los quesos de oveja aromatizados con las especias de la isla que mezclan los olores del monte. Combinan perfectamente con licor de mirto y aguardiente. Y si tiene el apetito curioso, siempre hay buenos restaurantes donde se pueden saborear guisos, jabalí o pescados a la parrilla cocinados de forma tradicional. Córcega cuenta con una veintena de granjas-posadas con el distintivo "Bienvenido a la granja" concedido por las Cámaras de Agricultura: la oportunidad de poner un poco del alma de la tierra en su plato. En cuanto a los productos del mar, déjese tentar por el marisco, los mejillones y las ostras de la laguna de Diana, galardonados con varias medallas de oro en el concurso de la Feria de la Agricultura de París. Con una preparación más lenta, los calamares rellenos a la Ajacciena o las langostas al estilo corso le ofrecerán grandes momentos de placer que demuestran que la gastronomía corsa está más viva que nunca. No hay que dejar de descubrirla porque además es accesible a todo tipo de presupuestos.

En las ferias...

Córcega cuenta con numerosas ferias temáticas, dedicadas a la almendra, la charcutería, la castaña, la miel, la avellana, la aceituna o el higo...

Estas manifestaciones populares, rodeadas de buen ambiente, encantan a los gourmets. Durante todo el año, son destacadas fechas para los aficionados a la gastronomía. Estas citas, que revelan la profunda autenticidad de la tierra corsa, ofrecen la oportunidad a los productores de dar a conocer la calidad de sus productos a través de concursos y alrededor de animaciones, a las que a menudo participan artesanos.

La Fiera di a Castagna de Bocognano y la feria del higo en Peri han adquirido una reputación que ha superado las fronteras de Córcega. También recomendamos la feria del aceite de oliva de Sainte-Lucie de Tallano. Durante estos momentos proclives a los intercambios, siempre resulta agradable dedicar tiempo a charlar con los productores locales. No dudarán en sugerirle platos y sabores. Y si tiene suerte, le contarán sus secretos de fabricación. Son la expresión viva de una cultura dedicada al amor por la tierra, donde la mezcla de aromas vuelve los productos únicos. Una forma muy particular de transcribir la autenticidad del destino a través de "Corsica Made".

En el corazón de la identidad corsa

Víctor Hugo lo decía: "si sólo queda uno, seré yo", Esta máxima podría aplicarse perfectamente a la cultura corsa, "si sólo quedase una...”.

A los más antiguos les gusta imaginarse la isla como una catedral que vibra con el sonido de la vida. Los cantos corsos son a buen seguro el mayor exponente de esta cultura tan orgullosa de su identidad y sus mejores embajadores. Por ello, la paghella corsa ha sido incluida en el Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Cuenta la leyenda que estos cantos que elevan el espíritu se inspiraban en los pastores que narraban los episodios de su vida cotidiana. Todavía hoy, suenan por todas partes con fuerza y numerosos grupos como A Filetta, Canta u Populu Corsu. I Chjami Aghjalesi e I Muvrini, perpetúan la tradición de la oralidad llevando sus voces a los principales escenarios del mundo.

Si visita la isla en septiembre, acuda a Calvi para asistir a los Encuentros Polifónicos, un gran momento de comunión. Y cuando llega el verano, en una callejuela animada podrá escuchar a jóvenes entonar una paghjella, canto basado en la suma de tres voces armoniosas. Así, comprenderá que estas sonoridades se transmiten desde los tiempos más remotos.

 

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