Irlanda, Días 5 y 6. Doolin - Killarney - Waterford
Irlanda
Saldremos dirección sur, hacia uno de los puntos naturales más afamados de todo el país: el Parque Nacional de Killarney, por unas carreteras espectaculares que trascurren no lejos de los acantilados y la rocosa costa oeste del país.
Els Blaus de Roses

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Dia 5: Doolin- Killarney (120 kms)

Saldremos de Doolin hacia uno de los puntos naturales más afamados de todo el país: el Parque Nacional de Killarney. Tomando la N67 hacia el sur, tomaremos unas carreteras espectaculares, que trascurren no lejos de los acantilados y la rocosa costa oeste del país. Miltown, Malbay, Doonbeg, Kilkee o Kilrush son algunas de estas muy pintorescas poblaciones costeras por las que pasaremos en nuestro camino a Killimer, pequeño pueblo conocido por ser el punto de partida y llegada del ferry Killimer-Tarbert. Allí  cogeremos este medio de transporte para atravesar el estuario del Shannon hacia Tarbert, y así continuar nuestro camino hacia la capital del salvaje condado de Kerry, Tralee, por la N69. Esta ciudad es la mayor del condado y en el pasado fue castigada con virulencia por los avatares históricos por los que pasó Irlanda. La ciudad medieval  fue quemada totalmente  por las tropas de Isabel I de Inglaterra por su apoyo  a las rebeliones irlandesas, y entregada la población a uno de los nobles afectos a la reina inglesa. Ya en tiempos modernos, fue escenario de luchas por la independencia y fue represaliada por las tropas gubernamentales, que se oponían a los levantamientos nacionalistas, aunque al menos estos enfrentamientos sí acabaron con bien: con la  independencia del país del yugo británico. Por todos estos desgraciados acontecimientos históricos, no hay una parte antigua muy rica, pero es una pequeña ciudad en la que vale la pena parar a descansar un poco en nuestro camino.

Siguiendo hacia el sur por la N70, podremos observar que el paisaje se va haciendo cada vez más agreste, incluso con apariencia montañosa y escarpada. De ese modo, llegaremos al bonito pueblo de Castlemaine, último pueblo importante antes de llegar a Killarney.
Killarney es un precioso pueblo, elegido en 2007 como la ciudad mejor conservada de Irlanda, y en ella hay bastantes atracciones que recorrer, aunque hay que decir que el mero paseo por sus bonitas y cuidadas calles ya sería una recompensa, en especial si incluimos en ese paseo la catedral católica de St. Mary. Pero vayamos con las cosas que ver en el “Parque Nacional de Killarney”.

El Parque se abre al sur de la población como si de un gigantesco parque periurbano se tratara. De hecho, hasta el primer tercio del siglo pasado, eran los terrenos de caza de los dueños de la soberbia mansión de “Muckross House”, un palacete en medio del Parque Nacional, a unos 5 kms. del pueblo, y que es otra popular atracción turística en la que se pueden recorrer la casa y los jardines por un precio irrisorio. No lejos de allí se encuentra la Abadía “Muckross Abbey”, escenario de sangrientos episodios entre los frailes y asaltantes en épocas pretéritas.

Realmente, no podemos esperar ver todas las maravillas del parque ni recorrer sus más de cien kilómetros cuadrados en una tarde, pero podemos pasear por una parte de él, o incluso aún mejor, hacerlo en uno de los muchos  tradicionales coches de caballos que se hallan a la entrada del parque para ser alquilados por un módico precio. El regateo es  casi obligatorio. También dentro del Parque pero algo más cercano al pueblo hay que destacar el histórico Ross Castle (el castillo de Ross), el último castillo que fue netamente irlandés, antes de que los 4000 efectivos del inglés Oliver Cromwell lo atacaran y, tras meses de asedio  infructuoso, tuvieran que hacer uso de la recientemente descubierta artillería pesada desde el lago principal del Parque para rendirlo.

Algunos paisajes de la reserva natural son preciosos, aunque de nuevo hay que destacar su relativa lejanía al centro del pueblo, a destacar la “Purple Mountain” (la montaña morada) con su espectacular reflejo sobre el “Upper Lake”  (el lago superior) en un día claro; o las “Torc Waterfalls” (la cascada de Torc); o la “Gap of Dunloe” (La grieta de Dunloe).

Por si esto fuera poco, hay que decir que Killarney es la base de una popular ruta entre los irlandeses: el “Ring of Kerry” (el anillo de Kerry). Se trata de una ruta  paisajística que comienza en Killarney y recorre en círculo toda la maravillosa penísnsula de Iveragh. Es, verdaderamente, bonita, con desolados paisajes montaraces, colinas sobrecogedoras y la tranquilidad de no ver un coche durante muchos minutos. No obstante, la longitud del recorrido  (179 kms) y el hecho de que nosotros ya venimos ese día del no menos sobrecogedor paisaje atlántico de Clare, puede restar interés al famoso anillo.

Esa noche nos despedimos de la Irlanda más apartada y natural para dirigirnos hacia el este, en busca de tres grandes ciudades.

Día 6: Kildare- Waterford (165 Kms)

Saliendo por la N22 hacia el este, tomaremos el camino a Cork, ciudad que se halla a unos 70 kms, mientras vemos como el paisaje empieza a llanear el verde comienza a hacerse más abundante y menos oscuro. La ruta es muy sencilla, con buena carretera, pero no pierdan la costumbre de parar a fotografía castillos o abadías que salpican el paisaje. Destaca en el camino quizás el castillo semiderruido de Carrighaphooca, con su belleza simple. En el condado de Cork podemos encontrarlos por doquier, e incluso varios círculos megalíticos.

Blarney Castle. Co. Cork
Pero uno de los castillos que no debemos perdernos por su singular significado y leyenda que le rodea es Blarney Castle (el Castillo de Blarney), en el pueblecito del mismo nombre justo antes de llegar a Cork.  El castillo  es otro bonito ejemplo de fortaleza que ha sufrido asedios y destrucciones, y los jardines que lo rodean son muy visitables, con varios elementos, como “Las escaleras susurrantes”, “La cueva de las Brujas” o “El círculo de los druidas”. Pero lo más notable se halla justo en la parte de arriba de la torre del homenaje que se conserva. En ella, estratégicamente situada bajo un matacán de la torre, se halla la Piedra de la Elocuencia. Una piedra, que según las leyendas podría ser la mágica piedra sobre la que los antiguos reyes de Irlanda eran coronados, que tiene el supuesto poder de que si la besas te dará ese preciado don de la elocuencia. Eso sí, si usted padece de vértigo o piensa que el whasapp ha matado a la retórica, no le podemos recomendar la visita, ya que hay que besarla en una determinada postura medio acrobática. Eso sí, algo tendrá cuando durante generaciones, muchas personas importantes han venido a hacer el rito buscando sus beneficios (incluido Winston Churchill, por cierto).

Tras salir de Blarney, enseguida ingresamos en la ciudad de Cork. Lo primero que vemos es que se trata de eso, una ciudad como las que estamos acostumbrados. De hecho, es una población bastante grande, si a comparamos con lo que hemos visto en Irlanda. Con casi 120 mil habitantes, es la segunda más grande de Irlanda. La ciudad también tiene un largo historial de rebeliones contra la ocupación inglesa, por ello el condado de Cork se le llama “El condado rebelde”. Los habitantes de la ciudad la consideran, no sin cierta sorna, “la auténtica capital de Irlanda”, ya que Dublín siempre estuvo sometida al poder real británico.

 Cork, que fue capital europea de la cultura en 2005,  tiene su propio aeropuerto homónimo, un polo industrial pujante (como curiosidad, decir que aquí se encuentra la central europea de Apple o que en esta ciudad se fabrica la Viagra) y las hechuras de una gran ciudad que da cobertura a un área metropolitana de casi medio millón de habitantes.

Hay varios elementos destacables. El “English Market” o el colegio Universitario de Cork no están mal...pero de nuevo, la barbarie de los enfrentamientos entre patriotas y fuerzas inglesas acabó con el “gran incendio de Cork” y se perdieron algunas joyas arquitectónicas. Sí son más interesantes las dos catedrales, la católica de St. Mary y la protestante de St. Finbarre, más antigua y bonita. También es destacable su famosa St. Patrick street, auténtica “Gran Vía” de Cork, plagada de restaurantes y centros comerciales  

No nos detendremos mucho más, pues debemos seguir camino hacia Waterford, donde probablemente llegaremos a la última hora de la tarde para cerrar el destino de nuestra sexta etapa, aún a casi 100 km, aunque antes podremos hacer otra interesante parada, especialmente para los amantes del Whiskey. Cogeremos la excelente carretera N25/E30 hacia el este y al poco de salir de la ciudad nos encontraremos con la salida para el pueblo de Midleton. Allí se está la destilería de Jameson, donde podremos hacer un entretenido tour que incluye una degustación final. Todo un placer para los entendidos.

Retomando la N25/E30, y tras un corto viaje, llegaremos a Waterford, capital del condado que lleva su nombre, es la quinta ciudad mayor de Irlanda, con unos 50 mil habitantes, y curiosamente es la ciudad más antigua del país. Fundada por los vikingos antes incluso que Dublín, fue la segunda mayor ciudad de la isla durante mucho tiempo. Como casi todas las ciudades del Munster, dio muchos problemas a la corona inglesa para su captura. Una vez más, sólo el tenaz y sanguinario anticatólico Cromwell pudo tomarla para devolverla a la tutela británica.

No tiene grandes hitos monumentales, pero tras refrescarse en el hotel, merece la pena un paseo nocturno por el “triángulo Vikingo”, el barrio más antiguo y encantador de la ciudad, donde podremos brindar con lo que ustedes quieran por su última noche en la provincia de Munster.

Fotos y Texto Antonio Pérez Gómez


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Comentarios:
Javi 18-06-2012
fantástica guía de Irlanda
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