Irlanda. Cómo recorrer el país entero en una semana
Irlanda
Es un viaje sencillamente apasionante, en el que tendremos varios elementos que difícilmente se pueden encontrar en otro destino, al menos en el enorme grado que se hallan en la isla esmeralda: cultura, historia y naturaleza.
Els Blaus de Roses

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Irlanda: Castillos y naturaleza

El viaje que proponemos hoy es un estupendo viaje a lo largo y ancho de Eire, la República de Irlanda,  en siete etapas o días, usando como medio de transporte el coche de alquiler. No se hace nada pesado y es muy cómodo de realizar, con etapas muy asequibles. El hecho de que Irlanda sea una isla de pequeño tamaño invita a optar por este tipo de transporte. Si a eso añadimos que no va  a encontrar problemas de aparcamiento en ninguna parte, tenemos el medio perfecto para movernos por allí.

Es un viaje sencillamente apasionante, en el que tendremos varios elementos que difícilmente se pueden encontrar en otro destino, al menos en el enorme grado que se hallan en la isla esmeralda: cultura, historia y naturaleza.

Y todo ello en un plato  sazonado con un ingrediente fundamental: la tradicional hospitalidad y amabilidad irlandesa, que harán que cada parada sea una invitación a fusionarse con los nativos en el “templo” local: el pub del pueblo, o del barrio si se hallan en una ciudad mayor. Del mismo modo, casi podríamos garantizar que, en caso de tener que preguntar a cualquier transeúnte por una dirección o camino, el irlandés intentará conducirle de la forma más considerada y amable posible. Y eso es otra ventaja añadida cuando se va en coche por un país desconocido.

Perderse por los viejos caminos irlandeses -tantas veces glosados por bardos medievales y por posteriores vates románticos, omnipresentes en canciones de inspiración folk celta de Connie Dover hasta Loreena McKennit, de Dubliners hasta The Chiftains- es una experiencia única, rodeados de antiguos roturados campos y muretes de piedra milenaria, a menudo con poco espacio para dos vehículos, aunque fáciles de transitar por la bajísima densidad de tráfico que estos presentan.

Blarney Castle. Co. Cork
En muy pocos países plenamente desarrollados, pertenecientes a la UE y en el entorno euro,  se puede tener la sensación de la detención del paso del tiempo como en Irlanda. En el viaje, animamos al viajero a abandonar el coche, obviamente en estos tramos más paisajísticos que nos referimos, en una orilla de la carretera y sentarse junto a las ruinas de algunas de las cientos de abadías y castillos que trufan la preciosa campiña irlandesa, quizás bajo un roble o un sauce, para contemplar extasiado el feraz paisaje: sempiternamente verde, amable y generalmente llano, aunque a veces  con pequeñas elevaciones y suaves valles con lagos en su interior. Y con ovejas. Las sempiternas ovejas, marcadas con vivos colores, que le acompañarán casi constantemente por los casi 1000 kilómetros que van a hacer en esta semana.

Respecto a cuándo sería la mejor época para visitar Irlanda en coche, la respuesta es simple: en principio, siempre. En cualquier época la visita les resultará agradable. Ahora bien, es indiscutible que a finales de primavera y en verano ustedes encontrarán un clima mucho más amable y cómplice que en otras estaciones. En verano, las temperaturas son agradables, con mínimas de 12º-15º al amanecer y anochecer, y picos que pueden rebasar los 20º al medio día. Además, la lluvia (que también hay, y mucha) cae suave e intermitentemente, mientras que en otoño y principios de primavera, cae con mucha intensidad y se une al frío, mucho más crudo. Invierno es una bonita estación para ir a Irlanda, pero el frío es bastante intenso y la nieve suele hacer aparición con frecuencia, con lo que el estado de las carreteras puede ser peliagudo.

Una última consideración sobre el destino de nuestro viaje: No recorreremos la capital, Dublín, más que como salida y llegada. Consideramos que Dublín y sus alrededores es merecedor de un viaje aparte, como podrán leer en esta misma web. Por otra parte, hay que aclarar que vamos a hacer un recorrido circular por la República de Irlanda, dejando pues la zona del Ulster aparte, es decir, la zona más industrializada y más alejada al norte (y cuya mayor parte del territorio pertenece aún al Reino Unido). No es rechazable la idea de visitar el Ulster en el futuro, pues también esconde algunos paisajes notables, pero quizás para otra ocasión.

El coche de alquiler en Irlanda

Muchas son las posibilidades de alquiler en Irlanda, como varios son los puntos de recogida y entrega de los vehículos. La más lógica y más conveniente es el hacerlo en los aeropuertos. Y de todos los irlandeses, el mejor y más grande, así como el que tiene más conexiones con España y, por añadidura, el que tiene más compañías de alquiler, es lógicamente el de Dublín. Allí mismo podremos encontrar las principales compañías de alquiler (actualmente, “Avis”, “Budget”, “Thrifty”...), y además situadas en la terminal de llegadas una al lado de otra. Es conveniente haberlo reservado online con antelación, para evitar largas esperas o sorpresas, como que no haya el tipo de vehículo que se desea y haya que alquilar uno de rango (y precio) superior, o al revés, y haya que conformarse con uno de tamaño o calidad inferior. Además, si viajamos con niños y necesitamos elementos especiales, como sillita de bebé o elevador, también es muy conveniente dejarlo claro en la reserva.

Y llegamos al gran tema: conducir por la izquierda. Problemático a primera vista. Traumático incluso para los más inseguros en su conducción, es cierto que en principio puede plantear dificultades de coordinación iniciales, no solo por el tráfico a contramano, sino por el propio manejo del coche, con las marchas o el retrovisor del coche situados a nuestra izquierda. Todos los temores del conductor novel en esto de conducir por el carril contrario deben, sin embargo, relativizarse. Querido lector (y futuro conductor en Irlanda) les aseguramos unas 24 primeras horas algo “exigentes” en lo que a concentración y atención se refiere, pero en modo alguno una tarea titánica o inabordable. Al revés, cada minuto se irá sintiendo poco a poco cada vez más cómodo y, lo crea usted o no, todos los que hemos pasado por ello aseguramos tras varios días conduciendo por la izquierda que se conduce de forma más natural y segura.  No obstante, unas vueltas por el parking antes de salir  a la autovía que conecta el aeropuerto con nuestro primer destino no es una mala idea.

Hay que decir que el permiso de conducción español es totalmente válido para Irlanda. Por cierto, las distancias suelen estar expresadas tanto en millas como en Km. Además, el límite de velocidad en zonas urbanas es de 50km/h (30millas/h). En carreteras es de 100km/h (60millas/h) y en autopistas es de 110km/h (70millas/h). Respecto  a las señalizaciones, nosotros estamos acostumbrados en España a ver como se usa las lenguas regionales como instrumento diferenciador y disgregador, pero en Irlanda, su amado idioma Gaélico convive perfectamente con el inglés sin problemas y, al revés de lo que pasa en nuestro país, los carteles están en ambos idiomas, por consideración a las personas que no manejan la lengua exclusivamente local. 

Las estancias


Aunque no es totalmente crucial, aconsejamos que también se reserven las estancias con antelación, puesto que las etapas pueden ser preestablecidas desde España. Hay cierta variedad de establecimientos hoteleros, desde los más típicos del país, los B&B (Bed and Breakfast, “cama y desayuno”) hasta impresionantes castillos remozados a un precio probablemente menor de lo que usted espera, pasando por supuesto por hoteles de muy diferentes categorías. 

Detengámonos un instante en los dos primeros. Los B&B, son una gran solución si no se es demasiado exigente con la calidad del establecimiento hotelero, puesto que los hay por doquier –literalmente, en cada pueblito de Irlanda por donde pasemos-, son muy convenientes económicamente y se podría decir que son la mejor forma de tomar el pulso a la vida local, ya que junto a algunos bastante grandes hay otros en los que tan solo se acoge a un par de invitados y se puede incluso desayunar con la propia familia tranquila y amistosamente.

Los castillos son la otra alternativa “diferente” al típico hotel.  Pernoctar en uno de los castillos irlandeses, en ocasiones magníficamente restaurados, será una experiencia totalmente inolvidable. Obviamente su precio es elevado e incomparable al de los B&B, pero no es muy superior al de un hotel de 4 estrellas. Si, además, aprovecha alguna de las muchas ofertas que hoy pululan en internet sobre este tipo de alojamientos, la estancia puede salirle realmente bien de precio. No obstante, quizás se va de su presupuesto dormir cada noche en un castillo, amén de ser complicado que haya un hotel-castillo al final de cada etapa que haga, así que una solución intermedia es pernoctar solo una noche o dos, preferiblemente al final de su ruta,  para que el recuerdo final sea imborrable.

Fotos y Texto Antonio Pérez Gómez


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Comentarios:
Javi 18-06-2012
fantástica guía de Irlanda
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