Hungría, Eger-Tokaj y las cordilleras del norte de Hungría
Hungría
Grandes extensiones de bosques ofrecen un refugio ideal para los amantes de los deportes de naturaleza, como montar a caballo o senderismo.
Els Blaus de Roses

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Un atractivo mundo de contrastes

Grandes extensiones de bosques ofrecen un refugio ideal para los amantes de los deportes de naturaleza, como montar a caballo o senderismo. Tierra bendecida por el cultivo de uva y la producción de vino con denominación de origen cuyos representantes más notables son el vino Tokaj y el de Eger.

El norte de Hungría ofrece un atractivo mundo de contrastes. Ciudades y fortalezas de gran belleza y larga historia, como Eger y Sárospatak, deslumbrantes fenómenos naturales, como las cuevas de estalactitas y estalagmitas de Aggtelek, declaradas Patrimonio de la Humanidad, enormes valles de viñedos, donde se consigue el tokaj, uno de los mejores vinos del mundo y pueblitos anclados en el tiempo, como Hollóko, también Patrimonio de la Humanidad.

En esta región, se encuentra el punto más alto de Hungría, Kékestető, de 1014 metros de altitud. Antes de penetrar en ella, nos detenemos en Vác, «la ciudad de las iglesias», una de las perlas de los meandros del Danubio. Desde allí, se descubren las intactas e impresionantes montañas del Börzsöny, a pesar de que no sobrepasan los 1000 metros de altitud y, más allá, las colinas de Cserhát, anchas, fértiles y muy pobladas. A los habitantes de esta región se les denomina palóc etnia que ha mantenido su dialecto y costumbres propias. Una buena muestra de su artesanía, vestidos y tradiciones se ofrece en el Museo Palóc de Balassagyarmat, en la frontera con Eslovaquia.

Hollókő, la verdadera patria de los palós, representa lo más auténtico de la Hungría rural: rústicas casas que acogen a los miembros de tres generaciones, mujeres vestidas de negro, viejos artesanos tallando la madera, niñas con sus vestidos tradicionales… Sólo unos pocos cientos de personas viven en las cincuenta casas que se conservan, aunque algunas se han convertido en cafés o museos y otras admiten huéspedes o han sido adquiridas por intelectuales y artistas de Budapest, que acuden aquí de vez en cuando y contribuyen a su conservación. Muy próximo, se encuentra Szécsény, ciudad donde se constituyó el Parlamento húngaro en 1705, cuando la Confederación de Territorios de Hungría eligió como su dirigente al príncipe Ferenc Rákóczi.

De camino hacia la zona central de esta región norte, atravesamos las montañas volcánicas Mátra, uno de los más populares centros turísticos del país, con pistas de esquí abiertas a través de bosques de hayas y robles y, además, disfrutar de las delicias de sus aguas termales. Entre los montes Mátra y Bükk, está Eger con una rica herencia arquitectónica. La ciudad es todo un símbolo en la historia húngara. En 1552, el héroe local István Dobó, al frente de un pequeño grupo de hombres y mujeres, consiguió repeler el ataque del ejército turco, sesenta veces más numeroso. Esta victoria psicológica dio al país un impulso optimista y a Europa un respiro que duró cuarenta años, hasta 1596 cuando la ciudad fue tomada por las tropas de Muhammad III. Durante el siglo XVIII, Eger creció y se embelleció con ricas iglesias, palacios y mansiones que hoy forman un atractivo centro urbano. La visita de la ciudad no sería completa sin probar su famoso vino, «Egri bikavér» o «sangre de toro», un tinto oscuro y denso que hace la competencia al célebre vino de Tokaj.

A pocos kilómetros de Eger, se encuentra Szilvásvárad, famosa por su centro de cría de los célebres caballos lippizanos y, siguiendo el camino que serpentea a través de los magníficos hayedos del Parque Nacional de Bükk, se llega a Lillafüred, con un precioso lago sobre el que resalta la silueta del Hotel Balneario Palota, construido en los años 30, con su característica arquitectura de castillo de hadas, al estilo de Luis II de Baviera. Miskolc, pese a ser la tercera ciudad en importancia de Hungría, después de Budapest y Debrecen, no tiene grandes monumentos. Es moderna e industrial y sus principales atractivos están en las cercanías: el castillo de Diósgyőr y las fuentes termales de Miskolc-Tapolca.

Vale la pena adentrarse en la carretera que lleva hacia la frontera con Eslovaquia y llegar hasta el Parque Nacional Aggtelek donde se halla un complejo y espectacular sistema de cuevas con preciosas estalactitas y estalagmitas, declarado Patrimonio de la Humanidad

Tokaj, región del vino

Nos adentramos en la ciudad de Tokaj, con numerosas mansiones del siglo XVIII. Pero, sin duda, la fama mundial del lugar se debe a su delicioso vino que puede saborearse en muchas de sus bodegas. La clave del peculiar sabor de este vino se debe a sus suelos volcánicos, su microclima y a la combinación del vino seco «Tokaji Szamorodni» y «aszú», uvas pasas con alta concentración de azúcar. A partir del año 1993, la región Tokaj tiene un lazo especial con España.

Este año es cuando la empresa española Grupo Vega Sicilia se establece en la región. Su empresa, Oremus Kft. es quien contribuye de manera muy importante a aumentar el prestigio del «caldo» de Tokaj tanto en Hungría como en España y también en el resto del mundo. Para conocer mejor la tradición de la elaboración del vino tan peculiar de Tokaj, nada es mejor que a través de Oremus. Desde 2002, el paisaje cultural histórico de la región vitícola de Tokaj está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La última visita en la región norte de Hungría es Hollóháza, la población más septentrional del país, célebre por su porcelana de moderno diseño.

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