Huesca, descubra todos sus rincones
Huesca - España
Huesca es verde como la albahaca. Es una ciudad actual que no olvida la tradición. Una ciudad en la que se puede vivir, sin atascos, familiar, hospitalaria, con estudiantes y buenos profesionales
Els Blaus de Roses

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DOS BONITOS PARQUES DE HUESCA: GUARA Y EL DEL RÍO VERO

Te vas a sentir joyero rodeado de tantas joyas. Adéntrate en una sierra escarpada en la que el paisaje natural y el cultural van de la mano. En el Parque de la Sierra y los Cañones de Guara, los ríos Vero, Alcanadre, Flumen y Guatizalema, para salir al valle del Ebro, han excavado unos caprichosos barrancos en los que nuestros antepasados se refugiaban del frío con arte. Para ellos sería una forma de matar el rato o de experimentar pero, gracias a eso, hoy quedan más de sesenta abrigos con pinturas rupestres declaradas Patrimonio de la Humanidad que componen el Parque Cultural del Río Vero. Hoy los cañones son auténticos museos y paraíso para los amantes del riesgo.

Haz un alto en Alquézar. Un precioso lugar de Huesca con colegiata, recinto amurallado y restos de un antiguo castillo musulmán. Centros de interpretación, propuestas de aventura y agradables paseos por sus calles cuidadas y uniformes gracias al buen hacer de sus amables vecinos.

Barbastro es la puerta de acceso natural a la Sierra de Guara. Con su catedral, la casa Baselga, el palacio de los Argensola y el Episcopal. Camino de Graus, te encontrarás dos puentes medievales, no dejes de visitar en esta localidad su bella Plaza Mayor Porticada. Cerca el santuario de Torreciudad, una de las paradas obligadas de la Ruta Mariana.

Si quieres descubrir todos los encantos del Somontano en la provincia de Huesca debes sumergirte en el turismo enológico, sí, sí, el del vino. Puedes visitar las bodegas de esta denominación. Están tan cerca unas de otras que, si te atreves, puedes hacerlo andando mientras disfrutas de un trayecto plagado de vides y arboledas. Si te embriagan sus propuestas, ya no tienes que coger después el coche.

MONEGROS, MONASTERIO DE SIGENA

Preparado para adentrarte en el desierto de Aragón. Lejos de encontrarte arena y poco más, con una pizca de imaginación, tu paso por los Monegros se convertirá en una experiencia inolvidable. Empápate de un paisaje de luz y tonalidades de ocres rojizos que le ha valido la calificación de único en Europa. Para llegar, vas por la autovía de Huesca hasta Almudévar donde te desvías por la A-1210. Llegas a Tardienta que es sinónimo de aventura con mayúsculas.

En Tardienta Monegros, sólo tienes que elegir. Una placentera  vuelta en camello o un atrevido recorrido en cosechadora, vuelos en ultraligero, guerras de pintura, paseos en motos antiguas... Y esto es sólo el principio. Puedes dormir en jaima o en un hotel excavado dentro de la roca. No lejos de ahí, el Parque de La Gabarda es un sueño hecho realidad, sobre todo, para los peques y los más jóvenes. Emulando a Tarzán, puedes recorrer esa zona más verde y rocosa con los árboles a tus pies. No hace falta que vueles, tienes la ayuda de tirolinas, laberintos y puentes de cuerda.

Sigue la pista de las aves y en Villanueva de Sigena visita la casa natal de Miguel Servet y el monasterio románico-gótico con su impresionante portada. En los alrededores de Sariñena encontrarás su laguna, uno de los humedales más grandes de España y la Cartuja de Nuestra Sra. de las Fuentes, la primera de las levantadas en el Reino de Aragón. Hallarás la impronta de los artistas mudéjares en iglesias y torres como las de Perdiguera, Leciñena, Alcubierre o Torralba de Aragón y podrás visitar el impresionante monasterio de la Virgen de Magallón. En la sierra de Alcubierre sigue los pasos del escritor George Orwell recorriendo recuperados escenarios de la Guerra Civil Española. ¡Monegrízate!

CINCA Y LITERA EN EL MUNICIPIO DE HUESCA

Vas a entrar en la vega final del Cinca, en el límite de la provincia de Huesca con Lérida. Encontrarás muchas casas familiares, pueblos rústicos y auténticos como Albalate de Cinca o Chalamera, villa natal del escritor Ramón J. Sender, en una zona donde tampoco faltan torres y castillos medievales. El recuerdo romano pervive en Fraga donde Villa Fortunatus te abre las puertas cargada de importantes restos y mosaicos. En Fraga, visita también la iglesia románica reformada en el Renacimiento.

En la comarca del Cinca Medio, lleva la voz cantante Monzón, cuna del ilustre aragonés Joaquín Costa y de la tenista Conchita Martínez. Lugar de paso, guarda el rastro de las muchas gentes y culturas que han dejado su huella. El castillo fue sede de templarios y hospitalarios, hoy sigue aupado en el cerro en el que se instaló entre los siglos X y XIII. Comparte protagonismo con la catedral y el ayuntamiento. Puedes volar en ultraligero en Alcolea o a bordo de un quad, si sales de Fonz. A caballo, en bici o andando, te va a encantar esta tierra de huertas, frutales, muelas y ripas como las de Alcolea con atractivas chimeneas pobladas por rapaces.

La Litera es tierra de frontera y de lucha por el agua como demuestran los aljibes de la zona de Albelda, San Esteban y Tamarite y el sifón de Sosa de La Almunia de San Juan. Se conservan pozos de hielo en Zurita, Calasanz, Camporrells y Peralta. Aquí también existe un manantial de agua salada y un salinar. Por eso, esta villa se llama Peralta de la Sal. Hay restos prehistóricos, romanos e íberos y también medievales sembrados por todas partes pero además queda espacio para olivos, almendras, cereal, maíz, alfalfa y huerta. Tierra de lengua y tradiciones arraigadas como el dance de Camporrells, las alfombras de flores de Tamarite o la Festa del Tossino de Albelda. Y, por supuesto, de acción al aire libre en torno al embalse de Santa Ana, a pie o por el aire practicando parapente. Y, para el estómago, prueba el Recao de Binéfar. Eso sí es una agradable aventura.

VALLES DE ANSÓ, HECHO, ARAGÜÉS DEL PUERTO Y JASA

No los hagas esperar. Búscalos. Desde Huesca por el Puerto de Monrepós, una vez pasado Jaca, en Puente la Reina, toma el desvío para adentrarte en los valles más occidentales del Pirineo aragonés, los más verdes y frescos. En Embún, repón fuerzas comiendo boliches porque tienes por delante  Hecho, Ansó, Siresa, Jasa, Aísa y Aragüés del Puerto. Pueblos empedrados de recia arquitectura y gente noble. Muchos se dedican a las labores tradicionales, herederos de una historia y de las costumbres de unos lugares donde la naturaleza manda y el hombre acata. Y eso es así desde que los prehistóricos dejaron sus monumentos megalíticos como los más de doscientos círculos de piedras que ocupan la Corona de los Muertos, en la Selva de Oza.

Encuentra el Valle Escondido, el de Aragüés del Puerto y Jasa plagados de bosques de anuncio y especies como el treparriscos, la perdiz nival, el armiño o rapaces como el azor o el gavilán. Anota las pistas de esquí de fondo de Lizara donde también puedes escalar en hielo, Linza y Gabardito o apúntate al esquí de travesía por el Bisaurín, el Bozo o el Foratón. Escalada en Peña Forca. El paraíso te espera en los ibones de Acherito y de Estanés, la Boca del Infierno, la Selva de Oza o Aguas Tuertas. Pesca, caza, micología y paseos por la naturaleza, todo con personalidad propia.

En Hecho, los vecinos todavía hablan en cheso y cuidan su música, sus bailes y sus trajes de antaño. Lo mismo que en Ansó donde hasta hace unos años algunos vecinos todavía los usaban como indumentaria habitual. Hoy celebran la Exaltación del Traje Ansotano. Fíjate en sus tejados rojos coronados por las chamineras, chimeneas que llegan a alcanzar los cuatro metros de altura en un reto descarado contra la ley de la gravedad.

No te exaltes y asómate al románico monasterio de Siresa y al suave valle de Zuriza desde el que puedes llegar a las tierras del Roncal navarro. Búscalos y encuéntralos.

VALLE DEL ARAGÓN

Puedes tocar el cielo subiendo en telesilla al Tobazo en Candanchú o a los lagos en Astún, escalando picos de más de tres mil metros como el Aspe, Balaitus o Vignemale o despegando desde el aeródromo de Santa Cilia. Sino puedes acercarte un poco a él recorriendo parte del Camino de Santiago, desde Somport hasta Jaca donde te espera una catedral pionera en esculpir el ajedrezado jaqués.

Conocida como la Perla del Pirineo, Jaca, a la sombra del Monte Oroel, es una ciudad abierta al mundo como demuestra su Festival Folklórico de los Pirineos, llena de propuestas como los Cursos de la Universidad de Verano, con tapas y pasteles que te invitan a perderte. Un lugar en el que te sentirás cómodo e integrado desde el primer minuto. No te vayas sin patinar en su flamante pista de hielo. En el camino desde Somport, pasarás por Canfranc con su imponente Estación Internacional de Ferrocarril, un edificio de anuncio inaugurado en 1928, historia viva. Pregunta también por la Torreta de Fusilería. Poco después llegarás a Villanúa donde debes visitar las cuevas de Las Güixas. Dicen que las brujas se reunían ahí para celebrar sus aquelarres. Por cierto, están pobladas por una de las colonias de murciélagos más importantes del Alto Aragón.

Cambiando de encantadores animalitos, Castiello de Jaca es puerta de acceso a la Reserva y Coto Nacional de La Garcipollera. Al fondo de este valle del mismo nombre, no dejes de ver la bella iglesia de Santa María de Iguacel y, en Borau, la ermita de San Adrián de Sásabe. Visita el Monasterio de San Juan de la Peña y Santa Cruz de la Serós. Todos los pueblos y las gentes que salgan a tu paso tienen encanto por naturaleza. Aprovecha cada minuto.



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