Guatemala, colonial y neoclásica
Guatemala
A diferencia de los demás países Centroamericanos, Guatemala ofrece una oferta integrada y con gran variedad de segmentos turísticos de alta calidad.
Els Blaus de Roses

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APOGEO DEL NEOCLÁSICO

Después de los terrenos de 1773, la ciudad de Guatemala fue llevada del vale de Panchoy al valle de La Ermita. La Real Audiencia dictó un proyecto para la construcción del nuevo centro urbano, que conllevó la instauración de un estilo arquitectónico distinto: el neoclásico, en esa época considerado signo de modernismo y de buen gusto.

Las construcciones fueron levantadas conforme a los cánones, pero introduciendo algunas heterodoxias que derivaron en un neoclásico no menos singular que el colonial. Por ejemplo, el recuerdo de los terremotos fue tan intenso, que en lugar de las torres elevadas y los delgados muros, se hicieron torres bajas y muros gruesos. Asimismo, las autoridades prohibieron que los edificios tuvieran una altura mayor que la estipulada en los reglamentos y dispusieron que las casas contaran con un solo piso.

En suma, a pesar del decidido apoyo al neoclásico, surgieron templos y edificios civiles que contenían tanto elementos neoclásicos como coloniales. Esta dualidad produjo resultados sorprendentes; por ejemplo, construcciones con fachadas neoclásicas e interiores barrocos. Ahora, ese eclecticismo forma parte del paisaje urbano y puede admirarse en las iglesias de la Merced, El Carmen, Capuchinas y Santa Rosa, todas ubicadas en la nueva Guatemala.

Calle del Arco
REGRESO DEL COLONIAL GUATEMALTECO

El colonial guatemalteco tuvo una vigorosa reaparición en los años 40 del presente siglo, alcanzando su máxima expresión en la obra del arquitecto Rafael Pérez De León. Dicha épocas se caracterizó no sólo por mezclar los principios estéticos, sino los elementos decorativos del barroco con vestigios neoclásicos y de otros estilos. Pérez De León dejó algunas obras maestras, como el edificio de Correos y el Palacio Nacional. Ambos merecen ser visitados.

Después de esa época de eclecticismo que logró su culminación con la sobrecarga de elementos decorativos, texturas y materiales en la iglesia Yurrita, Guatemala se vio influenciada por la Bauhaus, que si bien tuvo una duración de apenas dos décadas, produjo varios testimonios dignos de admirarse. Finalmente, ya en los años 70, ocn el florecimiento de nuevas zonas en la ciudad capital, vuelve a cobrar brillo el colonial guatemalteco, aunque de nueva cuenta transformado.

Los seguidores del estilo modernista crearon falsos techos inclinados mediante losas de concreto maquilladas con teja, cambiaron ventanales con estructura de hierro y aluminio por otros de madera, sustituyendo barrotes de diseño geométrico por algunos de formas caprichosas, etcétera.

Así a lo largo de varios siglos ha dio conformándose un panorama urbano único por su variedad y extraña armonía. El visitante de ojo atento no dejará de hallar, aquí y allá, los indudables encantos de un arquitectura cuyos principales puntos de apoyo han sido y continúan siendo el estilo colonial y el estilo neoclásico reinterpretados de madera muy peculiar y creativa.

Vista general de la antigua Guatemala
QUETZALTENANGO

La arquitectura de Quetzaltenango sigue el estilo neoclásico. Entre sus edificios más hermosos destacan el Teatro Municipal, el Pasaje Enríquez, la Penitenciaría, la Propiedad Inmueble, el Instituto para Señoritas y algunas residencias particulares.

El encanto y la belleza de Quetzaltenango han atraído a todo tipo de artistas. En efecto, escritores, músicos y pintores vienen a este lugar para crear y hacer públicas sus más bellas obras. Cada año, los Juegos Florales se realizan al aire libre, en calles y plazoletas; allí, los artistas se presentan declamando, contando y exhibiendo sus creaciones para disfrute de lugareños y visitantes.

TOTONICAPÁN

En el templo de San Andrés Xecul, en Totonicapán, se mezclan la tierra y el cielo entre retablos coloridos y huipiles encendidos. Los retablos representan cielos chiquitos llenos de ángeles y santos, quimeras trenzadas en volatilidad, sueños artesanos de maderas preciosas y febriles imaginaciones. En San Cristóbal, en San Francisco El Alto y en San Andrés Xecul su belleza compite con el propio cielo que, celoso de los rivales, se deja descolgar de las alturas para espiar el neoclásico guatemalteco. ¿y como no bajar hasta Totonicapán para admirarlo si sus gentes son los más imaginativos duendes de la forma?

Vista nocturna de Guatemala
UN ESTILO SINGULAR

Tras la toma de México Tenochtitlán, los conquistadores de la espada y la cruz decidieron ampliar su dominio. El territorio de Guatemala fue explorado por Pedro de Alvarado, quien por órdenes de Hernán Cortés vino con trescientos españoles, igual número de indios y diversas piezas de artillería. Luego de luchar durante meses, pudo vencer a los nativos que opusieron resistencia y adueñarse del territorio.

Como parte de ese movimiento expansivo, en 1524 Alvarado fundó en Ixmché, capital de los cackchiqueles, la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Ese fue el primer asentamiento europeo en tierras guatemaltecas y a su influjo pronto llegarían la imprenta la metalurgia, la herrería, la platería, el oro de hoja, las telas y los ricos brocados. En una mezcla perfecta se unieron los viejos oficios de Europa y el talento natural de los indígenas. El resultado fue esplendoroso, pues la sensibilidad y creatividad mestizas dieron lugar a un estilo muy propio: el colonial guatemalteco.

Las ciudades fundadas durante la época que comienza en la conquista y termina en 1821, cuando Guatemala se declara independiente estuvieron marcadas por los principios del barroco español; pero éstos no fueron imitados, sino reinterpretados, dando origen a un estilo singular que todavía asombra a propios y extraños.

Las exquisitas manos indígenas, acostumbradas al preciosismo y al detalle, crearon en la época colonial verdaderas obras de arte. Ello se hace evidente sobre todo en las imágenes sacras, hoy tan codiciadas por coleccionistas y conocedores. Algunas de estas obras pueden verse en el Museo de la Universidad de San Carlos, ubicado en Antigua Guatemala, así como en iglesias de esa ciudad, de la capital y del interior del país.

Igualmente significativas son las fachadas de las iglesias de La Merced y de El Carmen, situadas en Antiguo Guatemala. Allí, los artistas indígenas transformaron racimos de uvas en mazorcas de maíz; hojas de acanto en terminaciones de la planta de Guisquil y los ángeles en personajes con facciones indias. En San Andrés Xecul, la fachada de la iglesia fue realizada con la misma técnica de la tradicional cerámica vidriada de Totonicapán, consistente en la utilización de delgadas barras de arcilla para formar las figuras decorativas.

Asimismo, el principio indígena de la perpetua renovación queda plasmado mediante la reiteración constnate de la pintura y de los colores empleados, típicos de la cosmogonía maya.

Iglesia colonial destruida.
EJEMPLO DEL COLONIAL GUATEMALTECO

Al pie del Volcán de Agua se alza la que fuera capital del Reino de Guatemala, hoy llamada Antigua Guatemala. Víctima de un terremoto que la sacudió hace largo tiempo, muchos de sus conventos, iglesias y palacios quedaron parcialmente destruidos. Sin embargo, Antigua Guatemala es el destino ideal para quienes buscan lo más hermoso y romántico de una ciudad colonial.

Allí se ha conservado la belleza de antaño y pareciera que el tiempo se ha detenido. El Palacio de los Capitones Generales alza sus soberbios muros a un espléndido amanecer que desde el Palacio del Ayuntamiento lo muestra más impresionante y revelador. Durante el día, las calles emprendadas permiten a los viajeros un tranquilo andar, mientras van descubriendo los laboriosos detalles que engalanan las cornisas de la Plaza Mayor.

En esta plaza, llamada también El Parque, a la vuelta de cada esquina hay acogedores cafés y restaurantes donde las delicias de la cocina guatemalteca satisfacen a los paladares más exigentes.

Antigua Guatemala, que llegó a ser la ciudad más hermosa de América, ha sido declarada patrimonio de la Humanidad. Por la UNESCO.

Teatro Nacional de Guatemala
COMO LLEGAR A GUATEMALA Y A SUS OBRAS COLONIALES Y NEOCLÁSICAS

A Guatemala se puede arribar por avión desde las principales ciudades del mundo; los vuelos internacionales aterrizan en el aeropuerto de la ciudad de Guatemala y en el de Santa Elena, Petén. Las líneas aéreas que sirven al país son American Airlines, Continental, Copa, Ibera, KLM, Mexicana, Grupo Taca, Delta, United Airlines y Aerocaribe.

Una extensa red de carreteras cruza el suelo guatemalteco para que usted vaya, en autobús o en un vehículo rentado, al encuentro de las obras coloniales y neoclásicas.

Guatemala es el corazón del mundo maya, un área de casi 500 mil kilómetros cuadrados que ahora ocupan Belice, el salvador, la propia Guatemala, Honduras y los estados mexicanos de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán. Aquí usted encontrará prácticamente todo cuanto ha soñado para unas espléndidas vacaciones: mucho se interesantes vestigios arqueológicos: ciudades coloniales, playas, ríos subterráneos (cenotes) arte, cultura, una vasta gastronomía criolla y, sobre todo, gente amigable.

Por eso y mucho más le recomendamos que cuando viaje a Guatemala, procure visitar también las otras regiones cercanas: que vaya al encuentro con la naturaleza, el hombre y el tiempo.


Fuente: Instituto Guatemalteco de Turismo

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