Guadalajara, todo su encanto
Castilla - La Mancha
Sus paisajes de espectacular belleza, moteados de castillos de origen medieval, son uno de los mayores atractivos de la provincia.
Els Blaus de Roses

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HISTORIA

La primitiva Arriaca de época romana (de la que sólo se conservan restos de un viejo puente sobre el Henares) se convierte durante la invasión musulmana en Wad-al-Hayara o 'río de las piedras'. Los árabes dejan huellas que se han conservado hasta nosotros como los torreones del Alamín, o el de Alvar Fañez de Minaya, compañero de armas del Cid, que toma la ciudad, mediante pactos, en 1081.

Alfonso VII le concede un fuero en 1133 que es ampliado sucesivamente por Fernando III y Alfonso X, el cual a su vez decide que todos sus habitantes sean caballeros. La ciudad tiene voto en las Cortes de Castilla, que se reúnen aquí en 1390 y en 1408.

A mediados del siglo XV, el rey Juan II ofrece el señorío de la ciudad al primer Marqués de Santillana, Iñigo López de Mendoza, aunque sigue siendo una villa de realengo. Esta dinastía, los Mendoza, marcará la vida de la ciudad durante varios siglos y edificará en ella algunas de sus más preciadas joyas arquitectónicas como el Palacio de los Duques del Infantado, construido entre 1480-83 por orden del segundo duque, y realizado por Juan Guas.

Los siglos XV Y XVI serán los de máximo esplendor en la ciudad, sobre todo en torno al palacio de los Mendoza, que actúa como corte cultural, literaria y artística de la época.

De ese período son también el palacio de don Antonio de Mendoza, la capilla de la Piedad, obra de Covarrubias, o la de Luis de Lucena, con aportaciones mudéjares, y las iglesias de San Ginés o Los Remedios.

El palacio del Infantado resultó bastante afectado por las bombas en diciembre de 1936 y ha sido restaurado posteriormente, albergando hoy la Biblioteca Pública, y el Museo y Archivo Provinciales.

Durante la revuelta comunera de 1520, parte de la nobleza ciudadana se suma a la protesta pero queda sofocada por la intervención del tercer duque del Infantado que se pone del lado del emperador Carlos I.

Los Mendoza parten hacia Madrid a comienzos del s. XVII, con lo que empieza el declive de la ciudad y de la provincia en su conjunto.

En el s. XVIII Guadalajara sufre los saqueos de las tropas del pretendiente al trono, el archiduque Carlos de Austria, en dos ocasiones (1706 y 1710). Por esos años la ciudad apenas contaba con 2.000 habitantes. Posteriormente, durante la Guerra de la Independencia, volverá a ser saqueada por las tropas napoleónicas.

A mediados del s. XIX vuelve a haber un momento de cierta recuperación con la llegada del ferrocarril (1859) con destino a Zaragoza y Barcelona, y la instalación de la Academia Militar de Ingenieros. Así, en poco más de 20 años, duplica su población que pasa de unos 6.000 habitantes en 1857 a más de 12.000 en 1877.

En la segunda mitad de este siglo se beneficiará de la cercanía a Madrid, acogiendo en su término y en los municipios circundantes industrias procedentes de la descongestión de Madrid, que harán elevar su población y su riqueza.

Ayuntamiento de Guadalajara
ARTE

En la parte baja de la ciudad se encuentra el puente sobre el río Henares, con restos de varios períodos históricos, reconstruido por completo en el s. XVIII durante el reinado de Carlos III y declarado monumento en 1931. En los alrededores del Henares se han encontrado restos de antiguas culturas neolíticas, celtibéricas, una villa romana y numerosos vestigios árabes, hoy depositados en los fondos del Museo Provincial.

El edificio que identifica a Guadalajara es el Palacio del Infantado (1480-1483), levantado a instancias de D. Íñigo López de Mendoza y es obra de Juan Guas, auxiliado por Enrique Egas. Debido a las masivas reformas, este palacio muestra hoy una mezcla entre gótico isabelino y manierismo renacentista. En la Guerra Civil perdió sus artesonados mudéjares. Su fachada es una de las más singulares y se considera uno de los mejores palacios renacentistas españoles. El patio interior o de los Leones, de dos alturas, muestra una profusa decoración de animales fantásticos.

Otro monumento importante es la Iglesia parroquial de Santiago, de estilo gótico mudéjar (s. XIII-XIV). Es la antigua iglesia del desaparecido monasterio de Santa Clara. Destacar su ábside mudéjar y las dos capillas de la cabecera, una de ellas del primer tercio del s. XVI, obra de Covarrubias. Con un bello mausoleo plateresco de la familia Zúñiga.

Destacan otras importantes obras de Covarrubias en Guadalajara: la portada del antiguo Palacio de D. Antonio de Mendoza, hoy Instituto de Enseñanza Media, de formas toscanas y en cuyo interior encontramos uno de los mejores patios platerescos de toda Castilla; la Iglesia de la Piedad contiene el sepulcro de la fundadora, Brianda de Mendoza, con otra magnífica portada plateresca decorada con un grupo de La Piedad y escudo de los Mendoza.

Una antigua mezquita fue la base sobre la que se construyó la concatedral de Santa María la Mayor, llamada también "de la Fuente", mudéjar y reformada en el s. XVII. El pórtico sobre columnas es de principios del XVI y da acceso a un interior donde destaca el altar mayor. Otras edificaciones mudéjares son la Capilla de Luis Lucena, único resto de la antigua iglesia parroquial de San Miguel del Monte, quien la fundó hacia 1540 y que presenta un fuerte aspecto militar con torreones cilíndricos almenados en el exterior y decorado el interior por bellas pinturas al fresco; también la Iglesia de Nuestra Sra. de la Antigua, antes de Santo Tomé, que conserva el ábside con tres ventanas de arcos lobulados y ciegos, aunque el resto del edificio es de estilo neogótico.

Ecce Homo, Anónimo. Museo de Guadalajara
El barroco está dignamente representado por la iglesia jesuítica de San Nicolás el Real (s. XVII), en plena calle Mayor, declarada monumento en 1981, donde destaca el retablo de columnas salomónicas del s. XVIII y el sepulcro de alabastro de Don Rodrigo de Campuzano. También es interesante la Iglesia del Carmen, ejemplo de arquitectura carmelitana barroca del s. XVII, en la que destaca la fachada de tres arcos semicirculares.

Otros edificios que deben visitarse, correspondiente a la época renacentista, son la Iglesia de San Ginés, que guarda los enterramientos de don Iñigo López de Mendoza y de su hermano Pedro Hurtado de Mendoza, y la Iglesia de San Pedro. Edificios civiles dignos de mención son el Palacio de los Guzmán, del s. XVII, con bella portada barroca y gran escudo de armas, el de los Paez de Sotomayor o el Palacio de las Torres.

Hacia la parte nordeste de la ciudad se encuentra el Fuerte de San Francisco, conjunto modernista que fue Maestranza de ingenieros militares en el siglo pasado y en el que se encuentra, muy alterada, la Iglesia de San Francisco y en la que se puede ver, bajo el presbiterio, el Panteón de los Mendoza, copia del Panteón Real de El Escorial.

Del siglo XIX encontramos diversas obras y construcciones de interés, como son los Caserones de la Plaza de los Dávalos, el Mercado de Abastos, el Ayuntamiento o el Palacio de la Diputación, en el que destaca el patio neomudéjar. También merece una visita el bello Parque de la Concordia, con un quiosco de música construido en la segunda mitad del s. XIX.

El Museo Provincial de Guadalajara, instalado en el Palacio del Infantado, fue creado en 1973 con los fondos procedentes de las requisas de la Desamortización de Mendizábal. En la actualidad tiene abiertas al público las secciones de Bellas Artes y Etnografía. En la primera destacan las obras de José de Ribera, Juan Carreño de Miranda, Bartolomé Román, Alonso del Arco, Alonso Cano ... En cuanto a la sección etnográfica, sobresale la parte dedicada a la vivienda en la provincia de Guadalajara, diferenciando la arquitectura popular de la Alcarria y la Campiña, la zona de Molina y Atienza.

En la sección de Arqueología, este museo guarda materiales provenientes de yacimientos de la Edad del Bronce (Cogolludo, Alarilla), Hierro (Sigüenza, Molina),celtibéricos (Sigüenza, Prados Redondos), romanos (Gárgoles, Hortezuela de Océn) y visigodo (Zorita de los Canes).

Procesiones de Semana Santa
FIESTAS

En Guadalajara se celebran fiestas tradicionales como la procesión del Corpus Christi, cuyas primeras noticias documentadas datan de 1452 y reorganizada en 1693, con la presencia de la Cofradía de los Apóstoles o del Santísimo Sacramento, y que está declarada de interés turístico. La peculiaridad de esta procesión viene dada por la presencia de personajes que encarnan a los apóstoles y a Jesús. Desfilan de uno en uno, acompañando al grupo de niños que han hecho su Primera Comunión.

Este desfile lo encabeza Jesús, seguido por los apóstoles en el centro de la procesión: San Pedro, San Pablo, San Andrés, Santiago el Mayor, San Juan, Santo Tomás, Santiago el Menor, San Felipe, San Bartolomé, San Mateo, San Bernabé y, por último, San Matías. Todos van perfectamente caracterizados, con pelucas, túnicas, sandalias y sus rostros maquillados, portando algunos de ellos entre sus manos el símbolo que los identifica. Tras ello, desfilan la custodia bajo un baldaquino y finalmente las autoridades civiles y religiosas.

Otras fiestas de interés son los Carnavales, las procesiones y via crucis de Semana Santa, las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de la Antigua (7 y 8 de septiembre) y la Feria de Otoño, con procesiones y toros, destacando sus multitudinarios encierros llenos de colorido y alegría, gracias sobre todo a sus animadas "Peñas".

Principales Monumentos y lugares de interés

Palacio del Infantado
Capilla de Luis de Lucena
Iglesia de Santa María
Iglesia de Santiago
Iglesia de San Nicolás
Iglesia de San Ginés
Iglesia de San Francisco
Panteón de la Duquesa Sevillano
Iglesia de la Piedad
Museo Provincial de Guadalajara
Parque de la Concordia
Torre del Alamín
Torreón de Alvar Fáñez de Minaya
Iglesia de los Remedios

Artesanías textiles.
ARTESANÍA

Guadalajara cuenta hoy con una rica artesanía y, al igual que ha sucedido con el resto de la región, su origen está determinado por la convivencia de unas artesanías rurales junto a otras suntuarias. Este hecho es palpable en una capital donde destacan los numerosos centros artesanos dedicados, entre otras, a la cerámica creativa y que, con la incorporación de jóvenes artesanos, han introducido nuevas técnicas y sobre todo nuevos diseños.

Los oficios artísticos vinculados a la madera, donde los ebanistas se dedican a elaborar piezas funcionales, van desde diseños modernistas a muebles de línea popular. Otras actividades artesanas son la orfebrería, realizándose trofeos, placas de homenaje, piezas de adorno en oro, plata y piedras preciosas, y bandejas; la encuadernación tradicional, la metalistería artística, los trabajos en mármol y los textiles son otros de los ejemplos a encontrar.

GASTRONOMÍA

En Guadalajara se dan cita los mejores manjares de las comarcas que la rodean: La Alcarria, la Campiña, la Serranía y la zona de los embalses. Sabrosos corderos y exquisitos cabritillos, finas truchas, suculentos cangrejos, suaves judías y sabrosas patatas, y la caza (perdices, codornices, conejos y liebres), además de las gachas y el morteruelo serrano que en Guadalajara es diferente al de Cuenca; y una rica y variada oferta de setas y los innumerables productos del cerdo. Todas estas materias primas dan como resultado, tras su paso por los fogones, asados de cordero o de cabrito, caldereta o menestra de cordero, estofado de jabato, solomillo de ciervo, perdices escabechadas, estofadas o con judías, truchas cocinadas de mil formas, patatas con congrio, con huevos escalfados y setas (setas de cardo, por supuesto), platos que se pueden degustar en los múltiples restaurantes de la capital.

Esta gastronomía, fiel a sus tradiciones y basada ante todo en la calidad de sus productos, tiene además como estrella la miel, presente en algunas suculentas recetas y en sus postres: alajú, arrope, aguamiel, miel sobre hojuelas. El más famoso de los postres de Guadalajara son los bizcochos borrachos.

Guadalajara es, sin embargo, la zona menos afortunada de Castilla-La Mancha en cuanto a vinos, pero aunque no tengan Denominación de Origen, los vinos de la zona de Mondéjar-Cifuentes-Sacedón proceden de uvas cencibel y malvar y se caracterizan por su color rubí en el caso de los tintos y el oro pálido de los blancos. Si le ofrecen de "cosecha propia", no dude en aceptar.

Y, al final, aguardiente de Morillejo, que sirve para confeccionar diversos licores, todos muy digestivos. En algunos restaurantes le ofrecen el dulzón y aromático vino de miel o hidromiel, realizado con milenarias fórmulas secretas en muchos pueblos de la Alcarria.

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