Guadalajara, palacios y castillos en el valle de Henares
Castilla - La Mancha
El itinerario propuesto en esta ruta discurre paralelo al valle del río Henares, desde la capital, Guadalajara, a las tierras altas de Sigüenza. Pequeños y grandes pueblos con un gran patrimonio arquitectónico y artístico, paisajes...
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El itinerario propuesto en esta ruta discurre paralelo al valle del río Henares, desde la capital, Guadalajara, a las tierras altas de Sigüenza. Pequeños y grandes pueblos con un gran patrimonio arquitectónico y artístico, paisajes con continuos contrastes, entre páramos aislados que a menudo se coronan con un castillo. Románico y Renacimiento, junto a una exquisita gastronomía harán las delicias del viajero más exigente.

Desde la capital, iniciaremos nuestro itinerario dirigiéndonos hacia el porte por la N-II y, a pocos kilómetros, nos desviaremos para tomar la CM-1003 para ir hacia Hita. Después de atravesar Tórtola de Henares, llegamos a Torre de Burgo, donde podremos detenernos para ver las ruinas del Monasterio de Sopetrán, del que se pueden contemplar parte de los muros y tres lados de un magnífico claustro herreriano del s. XVII, y muy próximo a éste, la ermita de la Fuensanta, un magnífico edificio renacentista alcarreño. Proseguiremos nuestro camino y muy pronto comenzamos a divisar HITA, en la falda del cerro coronado por los restos del castillo.

Es ésta una importante villa por lo que fue en época medieval. Aquí se celebran, el 18 de julio y desde 1961, los Festivales Medievales que reviven el espíritu de Juan Ruiz, el Arcipreste autor del Libro de Buen Amor, pieza capital de la literatura española. Torneos, botargas, teatro, comparsas, danzantes, todo magníficamente ambientado para estas fiestas que año a año se han popularizado.

Tuvo un gran valor estratégico en la Edad Media, señorío de los Mendoza hasta el s. XVI; el Marqués de Santillana la convirtió en importante centro de comercio y agricultura. Aquí vivió una importantes comunidad judía. Tuvo castillo y murallas que rodeaban la población completamente, mandados construir por D. Iñigo López de Mendoza.

Durante la Guerra Civil fue casi totalmente destruida y posteriormente fue rehecha; queda el arco de Santa María para mostrarnos algo de lo que fue Hita, la Plaza Mayor o del Arcipreste conserva un buen conjunto de arquitectura popular con dos lados con soportales. En lo más alto del pueblo, la antigua iglesia de San Juan, gótico-mudéjar, reconstruida y que conserva un artesonado mudéjar en una de las capillas.

Si le gusta la artesanía, podrá visitar un taller artesano en el que se trabaja la cerámica con diseños modernos, y la joyería.

Rollo y Puerta de Hita
Ahora nos encaminamos, siempre hacia el norte, hacia COGOLLUDO. Debe su nombre a la forma apiñada o de "cogollo" de sus casas más antiguas, situado a los pies de los montes del Sistema Central.

En lo más alto del pueblo se sitúa el castillo del que partían las murallas que rodeaban por completo la villa. En este cerro se han encontrado importantes restos de la Edad del Bronce, pero las primeras noticias datan de 1102, fecha en la que Alfonso VI le concedió el Fuero. La Orden de Calatrava fue propietaria del término desde 1177 a 1377 en que pasó a los Señoríos de Mendoza, Treviño y más tarde al Conde de Medinacelli.

Al llegar a la Plaza Mayor contemplamos uno de los conjuntos más interesantes de la provincia, del s. XV; su flanco oriental está presidido por el Palacio Ducal, importante edificio del primer renacimiento español. Obra de Lorenzo Vázquez, con fachada almohadillada y una cornisa de dentellones. Bella portada con escudo ducal y, en el interior, patio plateresco, buenos artesonados en algunas estancias y una chimenea gótico-mudéjar. Está declarado monumento desde 1931.

A la plaza se abre también el Ayuntamiento, casas del s. XVIII, dos largas hileras de soportales y una gran fuente en el centro del espacio.

El otro monumento importante de Cogolludo es la iglesia gótica de Santa María, del s. XVI, en la que destacan la portada principal, las bellas bóvedas de crucería y, entre los objetos artísticos, un lienzo de José Ribera El Españoleto que representa a Cristo antes de la Crucifixión.

Cuenta además con algunos otros interesantes edificios de los s. XVI Y XVII, aunque hoy se encuentran en ruinas: el convento de Carmelitas, el de San Francisco y la iglesia de San Pedro. Si recorremos sus calles podemos encontrar casas blasonadas y ejemplos típicos de arquitectura popular.

Vista parcial de Cogolludo y torre de la Iglesia de San Pedro
El 5 de febrero se celebra la fiesta de Santa Águeda, muy popular; se mantea y se quema al pelele y es una fiesta feminista en la que las mujeres suelen ocupar por un día los cargos municipales. Está declarada de interés turístico regional.

Desde aquí emprenderemos dos pequeños desplazamientos para conocer Arbancón y Beleña de Sorbe. Tomaremos una carretera local que se dirige a Tamajón y, a unos 3,5 kms., llegamos a ARBANCÓN, población que cuenta con unos notables ejemplos de arquitectura popular serrana. Su Plaza Mayor es decimonónica y en su centro se encuentra una fuente del s. XVIII; en la calle que se dirige a la iglesia podemos ver varias casas con típicos soportales. La iglesia parroquial es de los s. XVI Y XVII Y en su interior conserva un retablo y varias pinturas barrocas.

Una excusa para venir a Arbancón es asistir a la Fiesta de la Botareja de la Candelaria, declarada de interés turístico.

Regresamos a Cogolludo y ahora tomamos la carretera que se dirige a Fuencemillán, para desde aquí dirigimos a BELEÑA DE SORBE, pequeña villa de visita inexcusable para visitar su iglesia parroquial románica. Está situada en el valle del río Sorbe, al pie de los Montes de Beleña que conforman las estribaciones de la Sierra del Ocejón. La iglesia se sitúa sobre un pequeño altozano, en el extremo norte del caserío y por debajo del castillo; es de estilo románico; de la construcción primitiva se conserva la portada decorada con la representación de un zodiaco o doce meses del año con escenas de la vida campesina y de la vida de Cristo. La fachada donde se encuentra la puerta tiene un atrio de gran belleza, con columnas pareadas, reconstruido en el s. XVI. Conserva una pila bautismal del s. XII y una pila de agua bendita, también románica, y diversas lápidas y fragmentos de escultura funeraria en alabastro, de distintas épocas.

Beleña de Sorbe.
Sobre el río Sorbe hay un bello puente árabe y en lo alto de la colina el Castillo de doña Urraca; se accede al puente por uno de hierro que además nos conducirá hacia el embalse entre magníficos paisajes naturales.

Regresamos hacia Cogolludo, si bien antes podemos desviarnos a TORREBELEÑA para contemplar su atractiva Plaza Mayor y su iglesia, obra del s. XVI, un magnífico edificio renacentista de la campiña del Henares, para dirigimos ahora a la CM-101 que nos llevará a JADRAQUE, nuestra próxima parada.

Es ésta una de las más importantes villas alcarreñas, situada en el valle del Henares e importante centro comercial de su comarca, debido a las canteras de yeso y alabastro. Su nombre árabe era Xaradraq, el cristiano medieval Xadraque; primero fue propiedad de Juan II y posteriormente del Cardenal D. Pedro González de Mendoza y sus descendientes hasta el s. XIX. La población está dominada por el cerro donde se ubica el castillo, llamado de El Cid. Construido por el Cardenal Mendoza en 1489, probablemente sobre uno anterior que Rodrigo Díaz de Vivar conquistó a los árabes, conserva su perímetro exterior aunque con muchas restauraciones; desde él se divisan los bellos paisajes del valle del Henares.

La iglesia parroquial es del s. XVII con una portada clasicista y elementos manieristas. En el interior destaca el retablo mayor, barroco, procedente de Fromista (Palencia). Guarda un cuadro de Zurbarán, Cristo recogiendo Sus Vestiduras, de su última época tenebrista.

Castillo de Jadraque
La Plaza Mayor se rodea de construcciones populares, el Ayuntamiento y la Casa de la Inquisición, del s. XVII. En la Calle San Juan se conservan algunos edificios de interés de los s. XVI al XIX, renacentistas y barrocos. Otro edificio destacable es el Palacio de los Verdugos, del s. XVIII, al inicio de la Calle Mayor. Aquí residió Jovellanos varios meses y Goya lo retrató. De ello queda la llamada salita de Jovellanos, decorada por él con dibujos y adornos barrocos al fresco.

Gran centro turístico, es famosa por sus asados de cabrito en horno de leña; se celebra una romería al castillo la Noche de San Juan, con una tradicional cena y las hogueras.

Y de Jadraque ahora nos dirigimos hacia Sigüenza, siguiendo por el Valle del Alto Henares, atravesaremos BUJALARO, cuya iglesia tiene una magnífica portada plateresca; MATILLAS, Villaseca de Henares, situada sobre un altozano que domina la vega del río Dulce, muy cercano a la desembocadura en el Henares y que tiene una iglesia parroquial románica, en lo más alto del poblado. En su interior destaca el artesonado y en el exterior, en el muro sur, la portada decorada con cordoncillo y puntas de diamante. Y llegamos a MANDAYONA, punto de las tierras altas donde tomaremos la CM-1101 para llegar, recorriendo magníficos paisajes, a la importante ciudad de SIGÜENZA que, un poco antes de llegar a ella, nos obliga a detenernos antes de la última curva para mostrarnos la importancia del conjunto y su dimensión histórica y urbanística. El fabuloso patrimonio arquitectónico que posee fue declarado conjunto histórico-artístico en 1965. Su origen es la ibérica Segoncia, situada en el llamado cerro de Villa vieja y cuya población, en época romana, se va trasladando a la llanura.

Catedral y conjunto urbano de Singüenza
Magníficamente conservada pese a los avatares de la historia, nos muestra una ciudad alta de carácter medieval en la que destaca el castillo (actual Parador de Turismo), construido tras la invasión árabe en el s. VIII, época en la que esta población adquirió gran importancia estratégica y se construyó la alcazaba; y la ciudad baja, renacentista y barroca que tiene su principal símbolo en su catedral, amén de un tejido urbano en el que se respira un ambiente medieval, con diferentes estilos, muy interesantes, que albergó hasta finales del s. XVIII a la universidad.

La catedral, iniciada en 1130 a instancias del obispo don Bernardo de Agén, es de estilo románico y desarrollada después siguiendo las líneas del gótico. Su aspecto exterior es el de una fortaleza medieval con fuertes torres y pórtico románicos y un imponente rosetón. Un interior de gran riqueza ornamental, con retablos platerescos, altares barrocos, rejas, tallas, pinturas, etc. y, sobre todo, una de las joyas de la escultura funeraria española: el sepulcro de Martín Vázquez de Arce, conocido como El Doncel de Sigüenza. Destacan también la sacristía de las Cabezas, obra de Covarrubias, y su claustro, el coro con sillería gótica, importantísima colección de arte en la que, junto a los tejidos, orfebrería y documentos, se encuentra una Anunciación de El Greco.

Frente a la Catedral se encuentra el Museo Diocesano de Arte de Sigüenza, creado en 1968, con una interesante colección de bienes muebles procedentes de numerosas iglesias de la diócesis, destacando piezas de arqueología celtibérica, esculturas románicas, góticas y renacentistas, importantes retablos, piezas de orfebrería y una colección de pintura con obras como la Inmaculada Niña de Zurbarán.

En la plaza mayor o del mercado, de estilo renacentista y urbanizada en 1484-1494, destacan las casas de los canónigos, con balconadas y galerías, el Ayuntamiento y la Puerta del Toril. La plaza está porticada en dos de sus lados con casas de los s. XVI Y XVII. Se conservan importantes restos de las murallas, cuyas puertas y torres arrancan del castillo.

Destacar las iglesias románicas de San Vicente, con cabecera y portada románicas, la parroquia de Santiago, cisterciense del s. XIII y con portada románica; el Seminario, de estilo barroco y con un notable patio; la Casa del Doncel, buen palacio del s. XV, con fachada gótica de tres cuerpos; la Posada del Sol, en la Plazuela de la Cárcel, del s. XVI. La iglesia de las Ursulinas, el Colegio de la Sagrada Familia, la Casa del Arcediano, el Humilladero de la Vera Cruz y el Colegio de Infantes son algunos de los muchos puntos que merecen la visita sosegada, al igual que el callejear por este conjunto urbano que seguramente conseguirá remontarnos atrás en el tiempo.

Plaza Mayor de Singüenza
Además de ciudad monumental, Sigüenza es un destacadísimo enclave gastronómico: el cabrito, el cordero, las sopas de ajo, los perdigachos y, cómo no, de postre, sus bizcochos borrachos, las melindres de hojaldre y las yemas del doncel. Si le atrae la artesanía o las antigüedades, en esta población podrá encontrar algún recuerdo de su viaje.
Desde Sigüenza regresaremos a Guadalajara disfrutando de la naturaleza pues nos vamos a adentrar en uno de los espacios más bellos y desconocidos de la provincia: PELEGRINA. Aquí el río Dulce nos presenta unos magníficos parajes naturales en su recorrido. Aquí sentiremos la necesidad de abandonar una vez más nuestro vehículo y, bien en bicicleta, bien andando, recorrer los bosques frondosos, acercarnos a rincones incomparables y a las orillas de un río de aguas cristalinas que hace la delicia de los pescadores. La Hoz de Pelegrina es un enclave natural tan excepcional que uno se sorprende de estar en Castilla-La Mancha.

La población se sitúa aislada en una pequeña elevación que domina el valle. Siempre gozó de una magnífica posición estratégica, lo que la ha hecho ser escenario de diversos avatares de la Historia. El caserío está amurallado y coronado por las ruinas del castillo; en el centro hay una iglesia románica del s. XII que conserva el ábside y cuyo acceso se realiza por un atrio del s. XVI situado al sur sobre un pequeño espacio que se abre y domina el valle. En el interior conserva un retablo y pinturas del Taller de Sigüenza del s. XVI. La nave se cubre con un artesonado mudéjar policromado del s. XVI.

A pocos kilómetros es de obligada visita el mirador "Rodríguez de la Fuente". En las cercanías del pueblo existe un castro de la Edad del Hierro.

Y ahora, setenta kilómetros más y a Guadalajara, pasando por ALMADRONES, cruce en el que podremos dirigirnos a enlazar con la ruta del Alto Tajo y la de la Alcarria. A mitad del camino nos podremos igualmente acercar a poblaciones como ARGECILLA y LEDANCA, situadas en un típico paisaje alcarreño; la primera con un interesante urbanismo y una curiosa estructura en sus casas: la planta baja de sillarejo y la alta con entramados de madera. En la plaza, la iglesia parroquial del s. XVII y una casa de la misma época, que perteneció a los Marqueses de Argecilla y Duques de Pastrana. LEDANCA, situada como la anterior en una empinada colina a la orilla del río Badiel, con la misma tipología en sus casas, una iglesia parroquial con una sencilla portada románica y el resto barroco y, en la plaza, una fuente pública del s. XVIII.

En Valfermoso de las Monjas encontraremos un monasterio benedictino, enclavado entre grandes arboledas; por Gajanejos retomaremos la N-II hasta TRIJUEQUE, situada al borde de una meseta que da al barranco por el que fluye el río Badiel y que nos ofrece una magnífica panorámica. Fue población amurallada de la que únicamente se conserva un torreón al este del pueblo. Aquí estuvo custodiada doña Juana la Beltraneja. Tuvo población hebrea como denota el hallazgo en el s. XVI de una carta manuscrita hebrea, en la que Rabi Josef, médico, ofrecía una dote a su futura mujer. Podremos ver una interesante Plaza Mayor, con el Ayuntamiento del s. XVI y edificaciones populares con soportales. La iglesia parroquial de la Asunción conserva una magnífica portada plateresca del s. XVI, en mal estado de conservación. Al sur, junto a la carretera, una ermita del s. XVII y un calvario en piedra.

Proseguiremos la ruta haciendo nuestra última parada en TORIJA, villa alcarreña de gran importancia estratégica en otro tiempo, al ser uno de los pasos naturales que desde la submeseta va hacia Aragón.

La plaza de la iglesia es un bello ejemplo de arquitectura popular, con soportales y capiteles alcarreños del s. XVI. A ella da el ábside de la iglesia, del s. XVI, restaurada en el XVIII, encontrándose en el presbiterio los enterramientos de los primeros vizcondes de Torija; un bello retablo del s. XVII, procedente de Santa María de Atienza, y en el costado norte, la capilla fundada por don Bernardino de Mendoza, del s. XVII.

El edificio de mayor interés es el castillo; lo que queda de él es del s. XVI, recientemente reconstruido. Se ha instalado un museo dedicado a la obra de Camilo José Cela Viaje a la Alcarria.
Vista panorámica desde Trijueque

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