Guadalajara, asómate
Castilla - La Mancha
Dispone de una amplia y completa red de accesos y de vías de comunicación, para que conozca una tierra acogedora por tradición y condición, dónde el visitante encontrará una amplia oferta de lugares con encanto, parajes naturales de extraordinaria belleza
Els Blaus de Roses

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Historia de la provincia de Guadalajara

De los primeros pobladores de estas tierras poco sabemos hoy: se han conservado restos del muy lejano periodo musteriense como la Cueva de los Casares (en Riba de Saelices), con importantes pinturas rupestres o la necrópolis de Chera (en Alarilla).

Mucho después poblaron esta zona los arévacos (de tribus celtíberas) en el Norte y Este y los carpetanos, más al Sur. De los primeros procede ya la primitiva Segontia (Sigüenza) y de los segundos, algunos poblados en los fértiles valles del Jarama y el Henares.

De la época romana (a partir del siglo II a. C.) quedan restos de la calzada que unía Ercávica (en Cuenca) con Sigüenza pasando por Cifuentes, aunque se sabe que había otra, más importante, entre Zaragoza y Mérida, que pasaba también por Segontia.

En la etapa visigoda, a partir del siglo V d. C. se sabe que Sigüenza pasa a ser sede episcopal, aunque alcanza más realce Recopólis (la ciudad de Recaredo), que había sido fundada por el padre de éste, Leovilgildo, en el 578, junto a la actual Zorita de los Canes.

Los árabes y bereberes se distribuyen sobre todo por algunos núcleos estratégicos de la provincia, y dan nuevo nombre a la capital, Wad-al-Hayara, o río de las piedras; de esa época quedan en la ciudad los torreones del Alamín y de Alvar Fañez de Minaya, compañero de armas del Cid, que la reconquistó para la tropas cristianas en 1081. El resto de la provincia es conquistado y repoblado por gentes de la Castilla del norte y de las regiones cantábricas a lo largo del siglo XI, excepto las tierras de Molina que lo serán en la centuria siguiente, bajo el reinado de Alfonso I de Aragón (1104-1134).

El tipo de repoblación se basa en la concesión por la corona de generosos fueros a los nuevos habitantes, que organizan en las poblaciones y sus alrededores Comunidades de Villa y Tierra, con cierta independencia unas de otras.

Alfonso VII (1126-1157) concede a Bernardo de Agen, monje y soldado de Cluny (de la Orden del Císter), el señorío de Sigüenza, le nombra arzobispo de esta diócesis, le encarga que repueble la zona

La catedral de Sigüenza se empieza a construir 1150 con el trabajo de canteros franceses, en un estilo románico; que se continuará después entre el XIII y el XIV ya en gótico, salvo la girola que es de finales del XV.

La Orden de Calatrava controla el castillo de Zorita, a partir del siglo XIII y una serie de pueblos próximos (Pastrana, Almonacid, Fuentelaencina, Almoguera, Driebes, etc.). En el resto de la provincia sólo hubo otro pequeño enclave, de la orden de Santiago, en torno a la encomienda de Mohernando.

De los siglos XII al XIV proceden la mayoría de los castillos en que tan abundante es esta provincia: como el de Brihuega, llamado de Peña Bermeja, rehecho en el siglo XIII por orden del arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada; o los de Molina y Sigüenza. Algo posteriores (del XV) son los de Palazuelos; los de Riba de Santiuste, y Galve de Sorbe (este último fue del infante don Juan Manuel); el de Jadraque, de finales del XV mandado construir por el cardenal Mendoza; o el de Torija.

Durante los siglos XIV y XV la provincia, y muy especialmente su capital, vivirán bajo la influencia de la familia nobiliaria de los Mendoza, auténticos mecenas de las artes, que construirán aquí algunos de los mejores edificios de estas tierras. Los Mendoza ponen su poder y su fuerza al lado de los Trastamara: Pedro González de Mendoza (1340-1385) se hace con el control de amplias extensiones entre Hita y Colmenar de la Sierra; su hijo Diego Hurtado (1365-1404) sería nombrado almirante mayor de Castilla por Enrique III. Y el más conocido de todos ellos será Iñigo López de Mendoza,(1398-1458), político y escritor que apoya a Juan II, quien le concede el marquesado de SantilIana, por el que sería famoso en la posteridad. Un hijo de éste será Pedro González, cardenal y consejero de los Reyes Católicos, bajo cuya corona la familia llegará a su máximo esplendor. Son estos quienes les concederán el título de Duques del Infantado, cuyo epicentro va a ser el palacio del mismo nombre, construido entre 1480-83, y realizado por Juan Guas.

Pero el XV no va a ser sólo el siglo de auge de la capital: en Sigüenza a finales de esa centuria se va a crear una Universidad, a petición de su obispo, D. Pedro González de Mendoza, con estudios de Teología, Filosofía y Lógica. A mediados del siglo siguiente se le añaden las cátedras de Derecho y Medicina, y la Universidad sirve de ejemplo a Cisneros para la creación de la Complutense, en Alcalá de Henares. Esta universidad perduraría hasta comienzos del siglo XIX, en que fue cerrada por el gobierno, al igual que las de Almagro y Toledo.

También son de finales del XV los soberbios palacios ducales de Cogolludo (de la familia Medinaceli) terminado de construir por Lorenzo Vázquez en 1492, y la colegiata y palacio ducal de Pastrana, donde vivieron los duques de Pastrana (Ruiz Gómez de Silva y Ana de la Cerda, la princesa de Éboli, muerta allí en 1592, tras ser encerrada por orden de Felipe II, doce años antes.

A principios del XVII los Mendoza deciden trasladarse a Madrid. Este siglo va a significar, no sólo por ello, el comienzo de una importante crisis económica y política para la provincia. En el XVIII se intentará remontar con la creación de la Real Fábrica de Paños, con sedes en Brihuega y Guadalajara, por inspiración de Fernando VI, construidas en torno a 1750; su sucesor Carlos III concederá una feria a la capital, con lo que ésta recupera algo de su pérdida potencia mercantil anterior.

En este siglo y en los dos siguientes se acentúa la despoblación de buena parte de los pueblos de la provincia que sólo será frenada ya en la segunda mitad del actual con la instalación de un polígono industrial en la capital y de otra importante cantidad de fabricas en lo que se ha dado en llamar" corredor del Henares", desde Azuqueca hasta Guadalajara, aprovechando las necesidades de descongestión de la saturada urbe madrileña.

Pueblos y ciudades de Guadalajara

ALBALATE DE ZORITA.- Población de origen musulmán (Al-balate, "camino") que en la Edad Media perteneció a la Orden de Calatrava hasta que en el s. XVI pasó al Príncipe de Éboli, cuya familia la regentó hasta el s. XIX. Su iglesia parroquial de San Andrés es del s. XV-XVI, destacando sus portadas, una gótica con elementos renacentistas y otra renacentista, una pila bautismal con decoración de ángeles y grutescos y la Cruz del Perro encontrada en 1514 por un perro.

Algunas casas blasonadas y la fuente de los Ocho Caños junto a la ermita de Cubillas a dos kms., actual cementerio, con portada románica del XII e interesantes canecillos, completan el patrimonio de esta población alcarreña.

ALBENDIEGO.- Pequeño municipio de la comarca atencina. Su iglesia de Santa Coloma, románica rural del s. XII con magnífica cabecera, única en el arte románico, está declarada monumento desde 1965. El conjunto urbano ofrece una interesante arquitectura popular. Muy cerca del pueblo la ermita de Cristo Rey, importante centro comarcal de romerías.

ALCOCER. - Villa alcarreña de la zona de los embalses. En 1941 se declaró monumento a la iglesia de la Asunción, conocida como la Catedral de la Alcarria, tiene tres portadas, la principal románica y las otras góticas. El interior es de tres naves con bóvedas de crucería y girola del s. XVI con algunas interesantes capillas.

La iglesia del antiguo convento de las Clarisas es del s. XV y actualmente se utiliza como casa de labranza. En su caserío destacan algunas casas de los s. XVI-XVIII con escudo en sus portadas. En sus alrededores importantes yacimientos arqueológicos (poblados celtíberos, romanos, visigodos y árabes).

ALMONACID DE ZORITA.- Población de la Alcarria e importante conjunto de trazado medieval. En su plaza mayor se conservan los típicos Soportales adintelados, un palacio gótico del s. XIV, el Ayuntamiento, de nueva planta, y la torre del reloj del s. XVI. Conserva parte de sus murallas y una de las cuatro puertas que tuvo. La iglesia parroquial es de finales del s. XV y destaca su portada con escudos de los Reyes Católicos y de la Orden de Calatrava.

Además, en el conjunto urbano destacan la Ermita de Nuestra Señora de la Cruz (s. XVII), la Iglesia convento de Jesuitas, a la salida el humilladero gótico, y el convento de la Concepción, del s. XVI, actualmente deshabitado.

ANGUITA.- Municipio formado por varios lugares y aldeas de importante valor arqueológico y artístico. En lo alto del pueblo está la iglesia parroquial, del s. XVII; en la plaza mayor se conservan algunos caserones del s. XVI. La llamada Torre del Moro es el resto de una antigua torre vigía (s. XII-XIII).

En los alrededores (Aguilar de Anguita), el dolmen de Portillo de las Cortes de la Edad del Bronce y la necrópolis del altillo de la Edad del Hierro; se conservan objetos en el Museo Arqueológico Nacional.

En el término de Santa María del Espino, la cueva de la Hoz, importante centro de pinturas rupestres y grabados neolíticos muy semejantes a los de la cueva de los casares.

ATIENZA.- Importantísima población cabecera de la comarca serrana, de hondas resonancias medievales, situada en un escarpado cerro, rematado por su castillo roqueño.

Su origen se remonta a época prehistórica, llamada Thytia por ser la patria del pueblo celtibérico de los titios. Por su valor estratégico fue un enclave muy codiciado y estuvo bajo dominio árabe hasta la conquista de Alfonso VI.

Los monumentos que quedan en pie dan fe de su antiguo esplendor como posición estratégica en la línea divisoria de las dos Castillas, El castillo, la "peña muy fuert" del Cantar del Mío Cid, preside el conjunto urbano; restaurado, en la actualidad conserva restos de murallas, la torre del homenaje, fosos, aljibes y puertas.

Descendiendo del castillo llegamos a la iglesia de Santa María del Rey, aislada de la población y convertido en cementerio, es la más antigua de Atienza, conserva del s. XII el ábside y dos puertas románicas, sobre todo la principal, decorada en sus arquivoltas con infinidad de detalles.

A continuación nos encontramos con la iglesia de El Salvador, de origen románico, reconstruida en el s. XVI. Igual origen tuvo la Iglesia de la Trinidad en cuyo interior se guarda una bella imagen del Cristo de los Cuatro Clavos.

Otros edificios destacados son la iglesia románica de San Gil, del s. XII y restaurada en el XVI, que alberga el Museo de Arte Religioso de Atienza, donde se recogen las obras de pintura, escultura, orfebrería… de las antiguas parroquias de la villa; la de San Bartolomé, románica de principios del XIII y reformada en el XVI como las anteriores, con bello retablo barroco y un interesante grupo escultórico gótico; el Hospital de Santa Ana del s. XVIII y la Iglesia de Nuestra Señora del Val, románica también, en la que destaca la portada con bellas figuras en la arquivolta. Completan el patrimonio la plaza de España con una serie de casonas típicas con soportales, incluido el Ayuntamiento (s. XVIII); un poco más abajo está la Posada del Cordón, el Arco de Arrebatacapas o de San Juan, que es lo que resta de una puerta de la muralla, que nos da acceso a la Plaza del Trigo. Es ésta una de las plazas más bellas de Castilla, de trazado medieval y edificios de los s. XVI al XVIII, la Iglesia de San Juan del XVI, la única que mantiene culto; un balcón ojival esquinado, soportales, la Casa del Cabildo de clérigos y palacios nobles.

La fiesta por antonomasia de Atienza es la Caballada; se celebra el Domingo de Pentecostés desde hace más de 800 años (1162), destacando la espectacular cabalgata desde Atienza a la ermita de la Estrella y vuelta tras la romería y la procesión al atardecer.

BELEÑA DE SORBE.- Pequeña aldea de visita inexcusable para admirar la iglesia parroquial románica, de la que sólo se conserva de la construcción primitiva la portada decorada con la representación de un zodiaco o meses del año con escenas de la vida campesina y de la vida de Cristo. Sobre el río Sorbe hay un bello puente árabe y en lo alto de la colina el Castillo de Doña Urraca; se accede al puente por uno de hierro que además nos conducirá hacia el embalse entre magníficos paisajes naturales.

BRIHUEGA.- En pleno corazón de la Alcarria encontramos esta villa histórica y monumental enclavada en un entorno paisajístico excepcional del valle del Tajuña. Famosa por su miel, en los últimos años se ha convertido en un gran centro de piscifactorías.

El nombre de Brihuega proviene de briga, "lugar fuerte o amurallado. De origen celtibérico, fue enclave romano y se le denominó Castrum Brioga hasta la Edad Media. Fue conquistada por Alfonso VI quien, desde aquí, inició la reconquista de Guadalajara, Madrid, Talavera y Toledo.

En el s. XVII el arzobispo Ximénez de Rada le concede el Fuero y en esta época se inició la construcción de la mayoría de sus templos y Felipe V y Carlos III la dotaron con su famosa Fábrica de Paños.

El conjunto del casco antiguo conserva construcciones de gran interés histórico-artístico. A la entrada se alza el rollo jurisdiccional y gran parte del recinto amurallado. Los lienzos mejor conservados están entre la puerta de la Cadena y el Arco del Corazón. En un alto rocoso se sitúa el castillo de Peña Bermeja, con gran patio de armas (Prado de Santa María). Destaca la capilla gótica de la primera mitad del s. XIII, de corte cisterciense y decoración mudéjar). Junto al recinto del castillo se encuentra la iglesia parroquial de Santa María de la Peña, construida en el s. XIII, con portada gótica y tres naves. De la misma época son la de San Miguel, cuya portada románica es lo más interesante, y la de San Felipe.

Del s. XVIII es la ya citada Real Fábrica de Paños, de arquitectura circular, con puerta barroca y románticos jardines de estilo versallesco.

El caserío muestra nobles casonas, como la de los Gómez, y rincones de auténtica arquitectura popular alcarreña y otras con soportales, como los de la plaza del Coso, donde podemos ver la cárcel pública de tiempos de Carlos III.

CAMPISÁBALOS.- Pequeña población que conserva la magnífica iglesia románica de San Bartolomé, declarada monumento en 1965, con original friso único en su género que recorre el muro lateral y representa escenas del ciclo de la vida campesina según los meses del año y justadores. En el ábside, un rosetón mudéjar que forma el sello de Salomón e interesantes canecillos foliados e historiados; la capilla de San Galindo apoya en el muro sur, su portada muestra una serie de canecillos con decoración antropomórfica y zoomórfica y arquivoltas con decoración en zigzag.

CIFUENTES.- Situada en el páramo alcarreño entre los valles del Tajo y el Tajuña, de gran monumentalidad y centro de una comarca de bellos parajes. Su nombre proviene del gran número de sus manantiales. Magnífica zona de pesca y criaderos de truchas.

Su Plaza Mayor, de marcado sabor castellano, es un gran espacio rectangular, con soportales en las casas de construcción popular alcarreña. En un lado se encuentra el Ayuntamiento, presidido por el escudo de los Silva, que antes estuvo en la desaparecida Puerta de la Fuente. Subiendo por las escalinatas accedemos a otra plaza donde se encuentra la iglesia de San Salvador (s. XIII) de transición del románico al gótico y reformada en el XVI. Destaca una portada románica de influencia francesa con un gran rosetón dedicada a Santiago y en la que aparece representada la lucha de la fe y la idolatría. La portada principal es renacentista con añadidos barrocos. El cuerpo de las naves y el ábside son góticos de los s. XIV y XV con bóvedas de crucería. En el interior, varias capillas dedicadas a la Virgen de las Flores, la Concepción, del Sagrario y a familias nobles como la de los Arces y los Calderones, Condes de Cifuentes. Es muy interesante el púlpito en alabastro, del s. XVI.

Otros monumentos y edificios de interés son: la Casa de los Gallos, del s. XVI, el convento de Santo Domingo, del mismo siglo, y la iglesia de los Remedios que fue hospital, del s. XVI con portada gótica; el convento de Nuestra Señora de Belén, con portada del s. XVI.

Se conservan importantes restos del castillo del s. XIV construido por el infante don Juan Manuel y parte de las murallas, así como un palacio renacentista del s. XVI, un molino de balsa del XVIII y, en la carretera que viene de Trillo, la picota, que da fe de sus antiguos privilegios.

COGOLLUDO.- Debe su nombre a la forma apiñada o de "cogollo" de sus casas más antiguas, situado a los pies de los montes del Sistema Central.

En lo más alto del pueblo se sitúa el castillo del que partían las murallas que rodeaban por completo la villa. En este cerro se han encontrado importantes restos de la Edad del Bronce, pero las primeras noticias datan de 1102, fecha en la que Alfonso VI le concedió el Fuero. La Orden de Calatrava fue propietaria del término desde 1177 a 1377 en que pasó a los Señoríos de Mendoza, Treviño y más tarde al Conde de Medinacelli.

Al llegar a la Plaza Mayor contemplamos uno de los conjuntos más interesantes de la provincia, del s. XV; su flanco oriental está presidido por el Palacio Ducal, importante edificio del primer renacimiento español. Obra de Lorenzo Vázquez, con fachada almohadillada y una cornisa de dentellones. Bella portada con escudo ducal y, en el interior, patio plateresco, buenos artesonados en algunas estancias y una chimenea gótico-mudéjar. Está declarado monumento desde 1931.

A la plaza se abre también el Ayuntamiento, casas del s. XVIII, dos largas hileras de soportales y una gran fuente en el centro del espacio.

El otro monumento importante de Cogolludo es la iglesia gótica de Santa María, del s. XVI, en la que destacan la portada principal, las bellas bóvedas de crucería y, entre los objetos artísticos, un lienzo de José Ribera El Españoleto que representa a Cristo antes de la crucifixión.

Cuenta además con algunos otros interesantes edificios de los s. XVI Y XVII, aunque hoy se encuentran en ruinas: el convento de Carmelitas, el de San Francisco y la iglesia de San Pedro. Si recorremos sus calles podemos encontrar casas blasonadas y ejemplos típicos de arquitectura popular.

El 5 de febrero se celebra la fiesta de Santa Águeda, muy popular; se mantea y se quema al pelele y es una fiesta feminista en la que las mujeres suelen ocupar por un día los cargos municipales. Está declarada de interés turístico regional.

HITA.- Importante villa por lo que fue en época medieval. Aquí se celebran, el 18 de julio y desde 1961, los Festivales Medievales que reviven el espíritu de Juan Ruiz, el Arcipreste autor del Libro de Buen Amor, pieza capital de la literatura española. Torneos, botargas, teatro, comparsas, danzantes, todo magníficamente ambientado para estas fiestas que año a año se han popularizado.

Tuvo un gran valor estratégico en la Edad Media, señorío de los Mendoza hasta el s. XVI; el Marqués de Santillana la convirtió en importante centro de comercio y agricultura. Aquí vivió una importante comunidad judía. Tuvo castillo y murallas que rodeaban la población completamente, mandados construir por D. Íñigo López de Mendoza.

Durante la Guerra Civil fue casi totalmente destruida y posteriormente fue rehecha; queda el arco de Santa María para mostramos algo de lo que fue Hita, la Plaza Mayor o del Arcipreste conserva un buen conjunto de arquitectura popular con dos lados con soportales. En lo más alto del pueblo, la antigua iglesia de San Juan, gótico-mudéjar, reconstruida y que conserva un artesonado mudéjar en una de las capillas.

JADRAQUE.- Villa alcarreña situada en el valle del Henares e importante centro comercial de su comarca, debido a las canteras de yeso y alabastro. Su nombre árabe era Xaradraq, el cristiano medieval Xadraque; primero fue propiedad de Juan II y posteriormente del Cardenal D. Pedro González de Mendoza y sus descendientes hasta el s. XIX. La población está dominada por el cerro donde se ubica el castillo, llamado de El Cid. Construido por el Cardenal Mendoza en 1489, probablemente sobre uno anterior que Rodrigo Díaz de Vivar conquistó a los árabes, conserva su perímetro exterior aunque con muchas restauraciones; desde él se divisan los bellos paisajes del valle del Henares.

La iglesia parroquial es del s. XVII con una portada clasicista y elementos manieristas. En el interior destaca el retablo mayor, barroco, procedente de Fromista (Palencia). Guarda un cuadro de Zurbarán, Cristo recogiendo Sus Vestiduras, de su última época tenebrista.

La Plaza Mayor se rodea de construcciones populares, el Ayuntamiento y la Casa de la Inquisición, del s. XVII. En la Calle San Juan se conservan algunos edificios de interés de los s. XVI al XIX, renacentistas y barrocos. Otro edificio destacable es el Palacio de los Verdugos, del s. XVIII, al inicio de la Calle Mayor. Aquí residió Jovellanos varios meses y Gaya lo retrató. De ello queda la llamada salita de Jovellanos, decorada por él con dibujos y adornos barrocos al fresco.

Gran centro turístico, es famosa por sus asados de cabrito en horno de leña; se celebra una romería en el castillo la Noche de San Juan, con una tradicional cena y las hogueras.

LUPIANA.- Villa alcarreña cercana a la capital. De gran interés es el monasterio de San Bartolomé, declarado monumento, en 1931. En un complejo recinto monasterial fundado por la primera Casa Jerónima en España en 1370. Su claustro principal es una de las joyas del plateresco, debido a Covarrubias. Posee, además, iglesia conventual, sacristía, un claustro gótico y jardines. Ha sido recientemente restaurado, es de propiedad privada y su visita muy restringida. De este monasterio procede la estatua sepulcral de doña Aldonza de Mendoza, gótica de 1440, expuesta en el Museo Provincial de Guadalajara.

La población cuenta en sus calles con las típicas casonas alcarreñas. De la iglesia parroquial de San Pedro, de finales del XV y principios del XVI, destaca la portada sur, plateresca, y la torre del XVII, con dos cuerpos. En la Plaza Mayor podemos contemplar el rollo de la villa y el Ayuntamiento.

MOLINA DE ARAGÓN.- Importante ciudad del nordeste de Guadalajara, de intensa historia fronteriza y bellos entornos naturales, cabecera de una comarca forestal y pastoril y capital del Señorío de Molina. Aparece citada por vez primera por Ptolomeo como el poblado celtibérico denominado Mediolum, y posteriormente las crónicas árabes como importante conquista de Tarik. Fue conquistada en 1129 por Alfonso el Batallador y en 1152 repoblada y convertida en el primer señorío de Molina por Manrique de Lara.

Lo más destacado es su alcázar, conjunto edificado sobre un castro celtibérico, que los árabes acondicionaron y utilizaron hasta el s. XII. Es un destacado conjunto defensivo que cuenta con castillo, murallas y la llamada Torre de Aragón, en lo más alto del cerro que domina la ciudad, separada del resto de las defensas a la que estuvo unida por una muralla almenada. La fortaleza cristiana se construyó entre los siglos XII Y XIII.

Tuvo ocho torres, de las que se conservan cuatro junto con la del homenaje, la de Armas y la de Veladores. Este recinto amurallado recibe el nombre de El Cinto y está declarado conjunto histórico. Es una de las más típicas ciudades señoriales de Castilla-La Mancha.

En la población se encuentra la iglesia del Convento de las Clarisas, cuya iglesia es de mediados del XII, transición del románico al gótico, románicos son el ábside y la portada, encontrándose los elementos góticos en el interior. Otra iglesia interesante es la de Santa María la Mayor de San Gil, primitivo edificio románico reedificado en el s. XVI. En la sacristía se guardan buenas pinturas del s. XVII y en el interior un retablo procedente de la parroquia de El Atance, renacentista.

Junto al Ayuntamiento, del s. XVII, en la Plaza de España, se encuentra la iglesia de Santa María del Conde, de estructura románica y reedificada en el s. XVI.

Otros edificios de interés son el convento de Franciscanos, gótico del s. XIII, fundado por doña blanca, señora de Molina, con añadidos barrocos. La torre es barroca del XVIII y está rematada por un giraldillo o veleta lo que hace que se le conozca como del Giraldillo. La iglesia de San Pedro, de origen románico. Totalmente rehecha, el crucero y la cabecera góticos y el cuerpo barroco del s. XVIII. Barroco son también el oratorio de San Felipe y la iglesia de San Martín que conserva la portada románica.

El río Gallo atraviesa la población de norte a sur y sobre él está el Puente Viejo, románico, de tres arcos.

En sus estrechas y pintorescas calles de inconfundible sabor medieval existen numerosas casas nobiliarias y palacios, la mayoría del s. XVI.

El 16 de julio se celebra la Virgen del Carmen, con desfile de la Cofradía Militar, que lo hace con vistosos uniformes, morriones y adargas. Su origen se remonta al s. XII aunque ha ido evolucionando. Está declarada de interés turístico regional.

PASTRANA.- Situada entre el Tajo y el Tajuña, cerca de la zona de los Embalses, esta villa alcarreña, de trazado y ambiente medieval y declarada conjunto histórico, cuenta con importantes monumentos y densa historia. De origen ibérico, fue destruida por los romanos y reconstruida por el cónsul Paterno Paterniano, de quien tornó el nombre. Durante la Edad Media perteneció a la Orden de Calatrava hasta 1542 en que la corona, tras enajenarla, la vendió a doña Ana de la Cerda, abuela de la Princesa de Éboli, convirtiéndose así en Ducado de Pastrana.

Durante esta época de esplendor -siglos XVI y XVII- se construyeron los importantes monumentos que forman su conjunto. En la Plaza de la Hora se sitúa el más relevante: el Palacio Ducal. Esta plaza se hizo para que se pudiera contemplar el palacio en toda su extensión. Su estructura es renacentista, con elementos manieristas del s. XVI, fue proyectado por Alonso de Covarrubias, su planta es rectangular con torreones esquineros, la portada plateresca, flanqueada por columnas corintias y rematados con el escudo ducal.

A los lados del palacio, junto a los torreones, se alzan los arcos que ponen en comunicación la plaza con la carretera de Tarancón, por un lado, y con el entramado urbano por el otro.

Tras el palacio, en la Plaza del Deán, se alza el convento de San Francisco, fundado por Santa Teresa. La iglesia es barroca, reedificada sobre otra del s. XVI. En otro lateral se encuentra la Casa del Deán, que fue utilizada como hospital.

La Plaza de los Cuatro Caños fue centro de reunión social en la vida del pueblo y en ella se encuentra una fuente del mismo nombre que data de 1731.

En la plaza del Ayuntamiento se alza la colegiata e iglesia parroquial de Nuestra Sra. de la Asunción; es una mezcla de estilos, gótico del s. XIV y renacentista del XVI. La fachada es renacentista y en el interior destaca el retablo de Matías Jimeno y en el panteón hay varias urnas funerarias procedentes del panteón del Infantado de Guadalajara.

En lo que fue Sala Capitular, alberga el Archivo y Museo Parroquial de gran interés por su excepcional colección. Magníficos tapices medievales del s. XV, tejidos por Grenier, un Cristo románico, pinturas de El Greco, Carreño, Luis Fernández... y piezas de orfebrería religiosa.

Otros edificios religiosos son el convento de San José, fundado por Santa Teresa y la Princesa de Éboli en el s. XVI, rodeado por una hermosa huerta, y el convento del Carmen, a las afueras de la villa ducal, fundación teresiana, en el que se conservan recuerdos de Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Es del siglo XVII y la iglesia, barroca, alberga un retablo mayor del mismo estilo y varias capillas. Junto al convento existe un jardín con ermita y cenobio, alberga un museo de historia natural con piezas recogidas por los franciscanos en sus misiones del Lejano Oriente.

Del castillo y sus murallas se conservan importantes ruinas consolidadas. En sus calles se aprecian interesantes fachadas y construcciones populares, la mayoría del s. XVII, aunque se conserva alguna del s. XVI.

Destacar entre la arquitectura civil el colegio de San Buenaventura, fundación de don Pedro González de Mendoza, del que se conserva la fachada con una portada que ostenta el escudo del fundador y en el interior un patio con galerías.

RIBA DE SAÉLlCES.- Población de la comarca serrana encaramada en un pequeño cerro que domina la confluencia de tres valles que forman la cabecera del río Linares. Poblada desde tiempos prehistóricos, destaca en lo más alto del caserío la iglesia parroquial, rodeada de recinto murado, su estructura es románica, de la segunda mitad del s. XII, época de la que conserva la portada y la capilla absidal. Del s. XVI es la nave; crucero y ábside, renacentista.

Los restos del castillo se utilizan como palomares y a cuatro kms., en una ladera del pico Pedriza del Mirón, se encuentra la Cueva de los Casares, uno de los más importantes enclaves del arte parietal paleolítico. Contiene pinturas y grabados rupestres de tipo esquemático, con figuras antropomorfas, caballos, ciervos, un hurón, bóvidos, peces... y la sorprendente representación de un acto sexual, auténtica primicia del arte rupestre.

SIGÜENZA.- Importante ciudad que, un poco antes de llegar a ella, nos obliga a detenernos antes de la última curva para mostramos la importancia del conjunto y su dimensión histórica y urbanística. El fabuloso patrimonio arquitectónico que posee fue declarado conjunto histórico-artístico en 1965. Su origen es la ibérica Segoncia, situada en el llamado cerro de Villavieja y cuya población, en época romana, se va trasladando a la llanura.

Magníficamente conservada pese a los avatares de la historia, nos muestra una ciudad alta de carácter medieval en la que destaca el castillo (actual Parador de Turismo), construido tras la invasión árabe en el s. VIII, época en la que esta población adquirió gran importancia estratégica y se construyó la alcazaba; y la ciudad baja, renacentista y barroca que tiene su principal símbolo en su catedral, amén de un tejido urbano en el que se respira un ambiente medieval, con diferentes estilos, muy interesantes, que albergó hasta finales del XVIII la universidad.

La catedral, iniciada en 1130 a instancias del obispo don Bernardo de Agén, es de estilo románico y desarrollada después siguiendo las líneas del gótico. Su aspecto exterior es el de una fortaleza medieval con fuertes torres y pórtico románicos y un imponente rosetón. Un interior de gran riqueza ornamental, con retablos platerescos, altares barrocos, rejas, tallas, pinturas, etc. y, sobre todo, una de las joyas de la escultura funeraria española: el sepulcro de Martín Vázquez de Arce, conocido como El Doncel de Sigüenza. Destacan también la sacristía de las Cabezas, obra de Covarrubias, y su claustro, el coro con sillería gótica y una importantísima colección de arte en la que, junto a los tejidos, orfebrería y documentos, se encuentra una Anunciación de El Greco.

Frente a la Catedral se encuentra el Museo Diocesano de Arte de Sigüenza, creado en 1968, con una interesante colección de bienes muebles procedentes de numerosas iglesias de la diócesis, destacando piezas de arqueología celtibérica, esculturas románicas, góticas y renacentistas, importantes retablos, piezas de orfebrería y una colección de pintura con obras como la Inmaculada Niña de Zurbarán.

En la plaza mayor o del mercado, de estilo renacentista y urbanizada en 1484-1494, destacan las casas de los canónigos, con balconadas y galerías, el Ayuntamiento y la Puerta del Toril. La plaza está porticada en dos de sus lados con casas de los s. XVI Y XVII. Se conservan importantes restos de las murallas, cuyas puertas y torres arrancan del castillo.

Destacar las iglesias románicas de San Vicente, con cabecera y portada románicas, la parroquia de Santiago, cisterciense del s. XIII y con portada románica; el Seminario, de estilo barroco y con un notable patio; la Casa del Doncel, buen palacio del s. XV, con fachada gótica de tres cuerpos; la Posada del Sol, en la Plazuela de la Cárcel, del s.XVI. La iglesia de las Ursulinas, el Colegio de la Sagrada Familia, la Casa del Arcediano, el Humilladero de la Vera Cruz y el Colegio de Infantes son algunos de los muchos puntos que merecen la visita sosegada, al igual que el callejear por este conjunto urbano que seguramente conseguirá remontarnos atrás en el tiempo.

Además de ciudad monumental, Sigüenza es un destacadísimo enclave gastronómico: el cabrito, el cordero, las sopas de ajo, los perdigachos y, cómo no, de postre, sus bizcochos borrachos, las melindres de hojaldre y las yemas del doncel. Si le a trae la artesanía o las antigüedades, en esta población podrá encontrar algún recuerdo de su viaje.

TORIJA.- Villa alcarreña, de gran importancia estratégica en otro tiempo, al ser uno de los pasos naturales que desde la submeseta va hacia Aragón.

La plaza de la iglesia es un bello ejemplo de arquitectura popular, con soportales y capiteles alcarreños del s. XVI. A ella da el ábside de la iglesia, del s. XVI, restaurada en el XVIII, encontrándose en el presbiterio los enterramientos de los primeros vizcondes de Torija; un bello retablo del s. XVII, procedente de Santa María de Atienza, y en el costado norte, la capilla fundada por don Bernardino de Mendoza, del s. XVII.

El edificio de mayor interés es el castillo; lo que queda de él es del s. XVI, recientemente reconstruido. Se ha instalado un museo dedicado a la obra de Camilo José Cela Viaje a la Alcarria.

TRILLO.- Villa alcarreña situada en la margen izquierda del río Tajo, en uno de los más bellos y pintorescos parajes de la provincia, rodeado de bosques y roquedales. El municipio está formado por varias villas de gran antigüedad histórica, como atestiguan los restos romanos y medievales que en su término se encuentran. En el paisaje destacan las famosas Tetas de viana popularizadas por Cela en su Viaje a la Alcarria.

En la margen izquierda del Tajo está los baños termales, ya conocidos y utilizados por los romanos y los árabes y que Carlos III impulsó al crear un complejo de baños públicos, piscinas, hospital, paseos y oratorio en el s. XVIII. Actualmente se conservan la hospedería, jardines y restos de piscinas de mármol, acequias y bancos.

En las cercanía se encuentran las ruinas del monasterio de Santa María de la Oliva, fundado por Alfonso VIII en el s. XII para la Orden Cisterciense; se pueden ver hoy restos de la iglesia, la bodega y el claustro de estilo renacentista.

De gran interés es un puente gótico junto al Tajo, de origen tal vez romano, que fue reconstruido por Carlos III y destruido en la Guerra de la Independencia y vuelto a construir en 1820. De gran encanto es la Puentecilla, sobre el río Cifuentes; y el puente de Arriba, a 2 ó 3 kms. Sobre el mismo río, de tiempos de Carlos III para facilitar el acceso a los baños termales. La iglesia parroquial de Santa María de la Estrella es obra del s. XVI con portada plateresca.

En los alrededores se ha encontrado una importante necrópolis de la Edad del Hierro a época medieval y en el cerro de Villa vieja, los restos de la primitiva población Thermide.

UCEDA.- Situada en la campiña entre el Henares y el Jarama, estuvo poblada desde el paleolítico y ha sido asentamiento de romanos, visigodos y musulmanes, pero será con la Reconquista cuando Uceda adquiera verdadera importancia, quedando bajo el poder real, como cabeza de una extensa comarca.

Se trata de la Uscelia romana, conquistada por el pretor Cayo Fluminio en el 190 a.C. Fue levantada por los arzobispos toledanos que poseían el Señorío de Uceda. Esta villa estuvo amurallada en la Edad Media, teniendo varios lados de su recinto sobre pronunciados desniveles.

En la Plaza Mayor se encuentra la iglesia parroquial. Comenzada en el s. XVI y terminada a finales del XVIII por impulso del Cardenal Lorenzana. Destaca su portada clasicista y la torre de cuatro cuerpos. En el entramado del pueblo se conservan alguna casona palaciega del s. XVII, con grandes portadas, y otras de arquitectura popular.

En las afueras, actualmente aislado y rodeado de campos de labor, se encuentran las ruinas de la iglesia de Santa María de la Vega o de la Varga, románica del s. XII-XIII, convertida en cementerio. Sólo conserva la cabecera compuesta por los tres ábsides y el presbiterio, cubiertos con bóveda de medio cañón apuntada, la portada principal de ocho arquivoltas y los muros hasta la línea de impostas sin cubiertas.

ZORITA DE LOS CANES.- Población alcarreña próxima a los Embalses y situada en un alto peñón a la orilla izquierda del Tajo. Su castillo, del s. XII Y XIII, tiene una magnífica disposición defensiva. Conserva la torre albarrana, una puerta de hierro formada por un arco doble, uno ojival al exterior y de herradura en el interior; una capilla románica, restaurada, con bóveda de cañón y fajones, sobre capiteles traídos de las ruinas de Recópolis y la Sala del Moro.

Desde el castillo tenemos una magnífica panorámica de las aguas del Tajo, los tejados del caserío y las tierras que fueron campamento de Alfonso VIII desde el que sitió y rindió el castillo.

En la población existe una puerta de entrada a la antigua muralla, del s. XIII. En la calle Mayor veremos interesantes muestras de arquitectura popular alcarreña.

Pero lo más destacable son las ruinas de Recópolis, ciudad visigoda mandada construir por el rey Leovigildo en el año 578, en honor de su hijo Recaredo. En uno de los pocos núcleos urbanos que nos legó la sociedad visigoda.

Se asienta en el cerro de la Oliva, desde el que se domina una gran extensión de territorio, rodeado por tres partes por el río Tajo. Sufrió transformaciones a lo largo de los siglos XI-XV, con aportaciones de estilo románico y gótico. Es el conjunto más antiguo de palacio-basílica altomedieval de todo el occidente europeo. La basílica visigoda era de tres naves y se unía al palacio por una edificación. Está en proceso de convertirse en uno de los Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha.

Fiestas en la provincia de Guadalajara

Las fiestas de esta provincia bien merecen el calificativo de populares pues en casi todos sus pueblos se celebran fiestas con gran poder de convocatoria. La de más antigua tradición es la famosa Caballada de Atienza, que se celebra desde el siglo XII el Domingo de Pentecostés. Los cofrades de la Santísima Trinidad, o de la Caballada, cabalgan en romería tras su abanderado vistiendo largas capas negras y sombrero del mismo color hasta la ermita de Nuestra Señora de la Estrella; por la tarde vuelven al pueblo donde compiten en briosas cabalgadas.

En Valverde de los Arroyos se celebra la Octava del Corpus con antiguas danzas como el Paleteo, las Cintas y la Perucha. De especial interés folklórico es la Danza del Demonio, interpretada por los danzantes de Molina de Aragón. Mención especial merecen los Festivales Medievales que se celebran en la villa de Hita, donde se representan justas medievales y juegos, así como las danzas de origen antiquísimo ejecutadas por los danzantes de Majaelrayo, acompañados de los Botargas, en la festividad del Santo Niño.

La figura del botarga goza de gran popularidad en numerosos pueblos de la provincia, ubicados sobre todo en la Campiña Alta y la Serranía de Tamajón. Comienza a aparecer a mediados de enero en las diferentes fiestas (Montarrón, Mohernando, Mazuecos, Retiendas, Arbancón) y sobre todo se prodiga en primavera y verano (Valverde de los Arroyos, Majaelrayo).

Otras fiestas de interés son: las fiestas de las Mujeres de Santa Águeda que se celebran en Cogolludo, la Semana Santa en Cifuentes, Pastrana, Sigüenza y, sobre todo, en Hiendelaencina, las representaciones vivientes de la Pasión; el Raid Alta Alcarria de Yunquera de Henares, la Noche de San Juan en Jadraque; Nuestra Señora del Carmen en Molina de Aragón. En Brihuega se celebran los encierros más antiguos de España, convocando a una multitud en torno a los valles y barrancos que rodean la población. Esta tradición del toro en la calle se desarrolla en muchos pueblos de la provincia, siendo realmente sorprendentes los que se celebran en centros históricos como Sigüenza, Molina de Aragón, Pastrana y Cifuentes durante las fiestas patronales de agosto y septiembre.

Artesanía en la provincia de Guadalajara

La actividad artesanal en la provincia de Guadalajara ha tenido importantes centros de producción a lo largo de la historia. Cuenta hoy con una rica artesanía y, al igual que ha sucedido con el resto de la región, su origen está determinado por la convivencia de unas artesanías rurales junto a otras suntuarias.

En estos momentos vive un periodo de auténtico renacimiento, que está propiciando la revitalización de los talleres tradicionales y el nacimiento de otros nuevos, con la incorporación de jóvenes artesanos que han introducido nuevos materiales y sobre todo nuevas técnicas.

Los principales enclaves artesanales, además de los de la capital se encuentran en: Sigüenza (alfarería, cerámica, latón, cobre, textiles, botería, juguetería), Brihuega (alfarería, cerámica, forja, textiles), Horche (talla en madera, cuero... ); Atienza, Cifuentes, Pozancos, Tamajón y Tendilla (alfarería y cerámica), Hita (cerámica y joyas), Illana y Yélamos de Abajo (mimbre), Jadraque (alabastro), Molina de Aragón y Pastrana (madera).

Gastronomía de la provincia de Guadalajara

Cada una de las diferentes comarcas que forman la provincia de Guadalajara (la Alcarria, la Campiña, la Serranía y la zona de los Embalses) nos obsequian con sus mejores manjares: sabrosos corderos y exquisitos cabritillos, finas truchas, suculentos cangrejos, suaves judías y sabrosas patatas, y la caza (perdices, codornices, conejos y liebres), además de las gachas y el morteruelo serrano que en Guadalajara es diferente al de Cuenca; y una rica y variada oferta de setas y los innumerables productos del cerdo. Todas estas materias primas dan como resultado, tras su paso por los fogones, asados de cordero o de cabrito, caldereta o menestra de cordero, estofado de jabato, solomillo de ciervo, perdices escabechadas, estofadas o con judías, truchas cocinadas de mil formas, patatas con congrio, con huevos escalfados y setas (setas de cardo, por supuesto), platos que se pueden degustar en los restaurantes repartidos por toda la provincia.

Esta gastronomía, fiel a sus tradiciones y basada ante todo en la calidad de sus productos, tiene además como estrella la miel, presente en algunas suculentas recetas y en sus postres: alajú, arrope, aguamiel, miel sobre hojuelas. El más famoso de los postres de Guadalajara son los bizcochos borrachos; otros dulces son la 'pata de vaca', los 'crispines' , las yemas, las puches ...

Guadalajara es, sin embargo, la zona menos afortunada de Castilla-La Mancha en cuanto a vinos, pero aunque no tengan Denominación de Origen, los vinos de la zona de Mondéjar-Cifuentes-Sacedón proceden de uvas cencibel y malvar y se caracterizan por su color rubí en el caso de los tintos y el oro pálido de los blancos. Si le ofrecen de "cosecha propia", no dude en aceptar.

Y, al final, aguardiente de Morillejo, que sirve para confeccionar diversos licores, todos muy digestivos. En algunos restaurantes le ofrecen el dulzón y aromático vino de miel o hidromiel, realizado con milenarias fórmulas secretas en muchos pueblos de la Alcarria.

Rutas Turísticas. Provincia de Guadalajara

1. LA CAMPIÑA: ENTRE EL HENARES Y EL JARAMA

Solitarias carreteras nos permiten adentrarnos a la parte más occidental de la provincia de Guadalajara. Tierras en el pasado dominadas por los Mendoza, familia que condicionó el desarrollo urbanístico y arquitectónico de la mayoría de las poblaciones por las que discurre este itinerario.

Impresionantes paisajes del Valle del Jarama y la campiña del Henares en perfecta armonía con pequeños núcleos urbanos, sirven de marco a esta ruta de trasfondo historicista, donde podemos admirar bellas muestras del Renacimiento en clara conjunción con el mudéjar y el románico.

2. LA ARQUITECTURA NEGRA

Nuestros pasos nos llevarán por las tierras altas del noroeste de la provincia de Guadalajara, recorriendo una serie de pueblos que constituyen un conjunto singular por utilizar, en la construcción de sus viviendas, casi exclusivamente lajas de pizarra y piedra oscura, Preservándose así del extremado clima de la zona. Pueblos que mantienen y conservan su primitiva arquitectura, pueblos en los que muros, cubiertas, pavimentos y cercas conforman conjuntos de gran uniformidad cromática y de un particular atractivo.

Esta ruta transcurre por las laderas del Pico Ocejón que, con sus 2.048 m. domina toda la comarca. Un recorrido con un paisaje capaz de sorprender y donde a cada recodo del camino el viajero disfrutará de amplias y bellísimas panorámicas.

3. EL ROMÁNICO DEL NORTE DE GUADALAJARA

Este itinerario recorre el territorio del norte de la provincia de Guadalajara, un espacio dominado por las sierras de Ayllón, alto Rey y Sigüenza. El arte románico penetra en Castilla con la primera repoblación cristiana, con la conquista que avanza desde el norte, a finales del s. XI y principios del XII, durante el reinado de Alfonso VI, expresándose sobre todo mediante la construcción de pequeñas iglesias románicas en gran parte de las aldeas que pueblan estas sierras, Así encontramos importantes muestras de un arte que se caracteriza por su armonía y sencillez, poco alterado, de gran encanto y originalidad.

Esta ruta es una puerta abierta al viajero deseoso de conocer un rico patrimonio arquitectónico y artístico y, a la vez, disfrutar de una belleza excepcional y donde poblaciones como Sigüenza y Atienza son dos núcleos con un marcado carácter monumental que le confieren al recorrido un valor especial.

4. PALACIOS Y CASTILLOS EN EL VALLE DE HENARES

El itinerario propuesto en esta ruta discurre paralelo al valle del río Henares, desde la capital, Guadalajara, a las tierras altas de Sigüenza. Pequeños y grandes pueblos con un gran patrimonio arquitectónico y artístico, paisajes con continuos contrastes, entre páramos aislados que a menudo se coronan con un castillo. Románico y Renacimiento, junto a una exquisita gastronomía harán las delicias del viajero más exigente.

5. LA ALCARRIA: PÁRAMOS Y VALLES

Es éste un clásico recorrido por una zona de la provincia de Guadalajara de paisajes grandiosos que enmarcan conjuntos urbanos con un rico patrimonio, iglesias, palacios y arquitectura civil de diferentes estilos.

A lo largo de esta ruta podremos contemplar unos espacios naturales de gran variedad y espectacularidad porque la Alcarria es un raro ejemplo de área no montañosa que ofrece al visitante un fuerte contraste visual determinado por la coexistencia de formas del relieve tan distintas como son los páramos, extensas campiñas tapizadas por fértiles vegas, valles encajados, cerros testigo y fuertes pendientes.

A los encantos de la naturaleza le sumaremos un asombroso conjunto de arquitectura popular y el atractivo de algunas grandes ciudades monumentales cargadas de historia.

Entramos en un territorio salvaje, recorreremos las abruptas tierras del noreste de Guadalajara, encontraremos un sinfín de lugares de extraordinaria belleza que conservan en su totalidad un atractivo natu­ral. Fronterizo entre la Alcarria y la Sierra, poco poblado y cuyos límites marcan la trama más agreste del Tajo. No hace mucho aún descendía por estas aguas los míticos "gancheros" que conducían los troncos hasta la llanura.

Hoces y barrancos, sierras y bosques, y sobre todo sus numerosos ríos que, labrando profundas gargantas, dan carácter a la zona. Aquí la Naturaleza invita a abandonar el coche en cualquier momento y adentrarse caminando por sendas y veredas que le llevarán a descubrir agrestes parajes nunca imaginados en una región como Castilla-La Mancha.

O a aventurarse en el descenso en piragua por los raudales de sus ríos y, en cualquier caso, a disfrutar de los innumerables atractivos históricos y artísticos, de la variada y exquisita gastronomía y a disfrutar del sinfín de fiestas que se celebran él lo largo del año en estos pueblos.

7. SEÑORÍO DE MOLINA-VALLE DEL MESA

Ruta que nos lleva por el nordeste de la provincia, territorio limítrofe con Aragón, de intensa y movida historia fronteriza y bellos paisajes naturales. Lo podríamos considerar como un territorio independiente dentro de la provincia, teniendo sus límites muy definidos ya desde el s. XV.

Es una homogénea paramera que alcanza sus máximas cotas en los montes Aragoncillo y la Sierra de Caldereros.

Descubriremos algunas muestras de románico rural y ascenderemos a sus castillos roqueros.

8. POR LA RUTA DE LOS EMBALSES A UCLÉS Y SEGÓBRIGA

Es esta una clásica ruta que une Naturaleza y Arte, Ocupado desde muy antiguo por culturas y civilizaciones que han dejado innumerables huellas de su presencia, Al realizar este itinerario, estaremos dando un paseo por la historia de España, desde la Prehistoria a la Edad Moderna: parques y yacimientos arqueológicos de todas las épocas, diferentes estilos representados en el gran patrimonio conservado en edificios religiosos y civiles, que forman parte de algunos de los conjuntos urbanos más interesantes de Castilla-La Mancha.

Ruta que nos muestra las tierras de la Alcarria Baja de Guadalajara y la Comarca de los Embalses hasta la Alcarria de Cuenca, Los llamados "lagos de Castilla", construidos a finales de la década de los 50, forman parte de la geografía de Guadalajara y confieren a la zona un gran atractivo, Estos embalses han creado un nuevo ecosistema con rasgos de mar interior, los cuales han sido aprovechados para practicar deportes náuticos.


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