Granada, recorrer la ciudad en un fin de semana
Granada
El recorrido circular que proponemos está diseñado para que el visitante vea lo más importante de Granada en un par de días. También recomendamos, a fin de visitar con mayor comodidad los principales monumentos de la ciudad, el Bono Turístico.
Els Blaus de Roses

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Recorrido por la ciudad para no perderse nada

Hablar de la ciudad de Granada es hablar de uno de esos raros sitios en que lo encuentras todo, y todo a un tiro de piedra. En Granada se puede respirar el densísimo aire de la historia, muy vivo en el ambiente. Con el permiso de otras ciudades, como Córdoba o Toledo, no encontraremos en España una ciudad en cuyo ambiente se perciba mejor  el paso de la historia y el peso de ésta sobre vencedores y vencidos. El definitivo choque de culturas que se dieron el relevo al finalizar el Medievo y  comenzar el Renacimiento se produjo exactamente en este punto  de la geografía hispánica, y ello ha dejado un sedimento imposible de obviar por el visitante moderno, que se solaza despreocupado por la ciudad, hecha para pasearla y respirarla, admirando sus espacios, algunos de los cuales han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como los conjuntos monumentales de La Alhambra y el Generalife, así como el barrio del Albaicín.

Esta atmósfera de encrucijada, de lo árabe y lo cristiano, de lo gótico y lo renacentista, de lo antiguo y lo modernista, de lo seglar y lo religioso, de lo popular y lo oficial, hacen de Granada una ciudad única, portentosa, maravillosa y cautivadora. Si a eso añadimos el fantástico ambiente universitario y juvenil, atractivamente alternativo, lo asequible tamaño de su centro, lo bien comunicada que está la ciudad por carretera y por aire y el fantástico clima que goza casi todo el año: con sus inviernos de intenso pero agradable frío, sus primaveras y otoños frescos y apacibles, en incluso sus veranos, con un calor muy intenso durante el día pero que dan lugar a las tardes y noches más amables.

Breve historia de la ciudad

Granada está ahíta de historia, como hemos comentado. Habitada desde hace mucho, tiene raíces íberas, cartaginesas y romanas. Sin embargo, es imposible sustraerse al hecho de que es sólo cuando termina el Califato de Córdoba y comienza el nacimiento de los Reinos de Taifas, cuando el solar que ocupa la ciudad renace de sus cenizas y Granada es fundada oficialmente, en el 1013.

Poco a poco iría pasando de una modesta aldea que ocupaba tan sólo la ladera del actual Albaicín a  una población que se iría extendiendo hasta donde se encuentra hoy día el Realejo, ya en época Nazarí. Sin embargo, este esplendor no fue más que le canto del cisne de la Granada musulmana. Los Reyes Católicos, en su autodenominada cruzada para unificar los reinos hispánicos, ocuparon todo el reino nazarí, tomando primero Málaga en 1487, después Almería en 1489 y Granada, sitiada en 1491, aunque la entrada oficial en la ciudad, tras largas negociaciones, se hiciera en el 2 de enero de 1492. Con ello se ponía fin a más de 7 siglos de poder político árabe en la península ibérica.

Y siete fueron los años de buena convivencia entre la mayoría musulmana de la ciudad con las nuevas fuerzas de ocupación cristianas, al amparo de unas capitulaciones muy generosas para los granadinos, ya que podían seguir practicando su religión y se le respetarían sus propiedades. Sin embargo, cuando en 1499 la Corte se instala temporalmente en Granada, los cortesanos, cristianos viejos y judíos conversos fervorosos de su nueva fe, se escandalizaron de la pervivencia del Islam y de que la población aún asistiera masivamente a las mezquitas. El cardenal Cisneros, arzobispo de Toledo, se propuso cambiar radicalmente el mapa social granadino, persiguió el Islam y presionó a los musulmanes con todo tipo de medidas coercitivas, como la de convertir sus mezquitas en Iglesias. Esta política generó graves revueltas en el populoso barrio del Albaicín, que se extendieron a otras zonas del antiguo reino, y que fueron sangrientamente reprimidas. En 1501 los Reyes Católicos aprovecharon estos hechos para declarar nulas las Capitulaciones y ordenar una primera expulsión de moriscos y la reclusión de los restantes en un "gueto" situado en Bib-Rambla.

La Catedral

Granada fue visitada inmediatamente tras su reconquista por numerosos viajeros y eruditos, que venían a conocer la última ciudad árabe de la Europa occidental. Todos ellos dejarían constancia de su belleza y lo exótico de sus edificios. Incluso algunos de ellos, como la hija de los Reyes Católicos, la conocida como Juana la Loca, invertirían parte de su patrimonio en restaurar y reconstruir parte del patrimonio dañado tras las revoluciones moriscas. Incluso la Alhambra se vio favorecida por este afán conservacionista. Con el paso del tiempo, sin embrago la castellanización de la ciudad se haría un hecho incuestionable e imparable. La ascensión al poder del Emperador Carlos V, hijo de Juana la Loca y nieto de los Reyes Católicos, supuso otra vuelta de tuerca en la cristianización de la Granada monumental. El nuevo emperador dio un nuevo impulso a la política urbanística de afirmación del nuevo poder, reforzando la idea de la sustitución de los edificios islámicos por otros cristianos y construyendo además edificios de gran relevancia en los espacios que habían sido los más representativos de la ciudad musulmana, edificios que visitaremos en nuestro recorrido por la ciudad, como La Capilla Real, en la que se depositaron los cuerpos de los reyes Isabel y Fernando, en 1521; El Hospital Real, iniciado en 1511; la Catedral, planteada en 1523; la Chancillería, comenzada en 1531, o incluso la  el Palacio de Carlos V, en plena Alhambra, según deseo del emperador, comenzaría a construirse a partir de 1526.

Todo este nuevo urbanismo y política arquitectónica destinada a demostrar los nuevos poderes de facto de la ciudad hizo que Granada fuese en el siglo XVI una ciudad literalmente en obras, como apuntaría el viajero Bernard Vincent. Y este carácter de ciudad bajo reformas se acentuó con la llegada al poder de Felipe II. Su tiempo se vio  marcado por nuevas revueltas de moriscos, con lo que su política se hubo de caracterizar por una desconfianza aún mayor hacia los musulmanes. Como quiera que la más importante de estas revueltas, la de 1568, tuvo su origen en el corazón del barrio del Albaicín, las autoridades tomaron serias medidas contra la población mahometana en general y los habitantes del Albaicín en particular, comenzando su lento pero inexorable declive como principal y más populoso barrio de Granada. De los 30 000 habitantes de 1560 pasó a los apenas cinco millares censados en 1620. Fue en este siglo cuando el barrio toma el aspecto que conserva hoy en día, en el que la superpoblación y el abigarramiento de sus calles han pasado a la historia, siendo hoy día un barrio amable y con encanto, lleno de espaciosas y bellas huertas  (los llamados “Cármenes”).

Pero la expulsión de los moriscos, llevada a cabo definitivamente por Felipe III, conllevó un declive importante para Granada y su entorno, pues al tradicional comercio morisco de la seda se le unió el abandono de las técnicas de regadío de la antigua población granadina y los desastres naturales. Así, a principios del siglo XVIII a ciudad contaba con un censo de 39.000 habitantes, abundando los edificios abandonados del siglo anterior. No obstante, la ciudad nunca perdió su pulso ni su status de capital del levante andaluz, levantándose algunas edificaciones de bella factura, como la culminación de algunas construcciones  barrocas y la construcción de los ensanches y los paseos de la Bomba y del Salón, o el del Violón, todos ellos junto al río Genil o la antigua plaza de toros del Triunfo (1768), desaparecida hoy día. También se derribaron la mayoría de lienzo de la antigua muralla árabe y la espectacular  Puerta Real (1790).

Los recorridos

El recorrido circular que proponemos está diseñado para que el visitante vea lo más importante de Granada en un par de días. Obviamente, la distribución exacta de las etapas está en función de la voluntad de cada uno, sus ganas de madrugar
o su capacidad de caminar. Ver Granada de forma estresada es un pecado mortal.

También recomendamos, a fin de visitar con mayor comodidad los principales monumentos de la ciudad, el Bono Turístico. Con este Bono se puede entrar a la Alhambra, el Generalife, la Catedral y la Capilla Real, así como los monasterios de la Cartuja y de San Jerónimo, e incluso el Parque de las Ciencias, en la parte sur de la ciudad.

Fotos y Texto Antonio Pérez Gómez - abcViajes.com


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