Granada, poniente granadino
Andalucía
Situada en el centro de Andalucía, entre vegas, altiplanicies, o altas montañas, la provincia de Granada, tierra de grandes contrastes y especialmente apta para los amantes de la naturaleza, no ha querido quedarse fuera de las nuevas tendencias turísticas
Els Blaus de Roses

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GRANADA: CAMINOS, MAR Y CIELO

Situada en el centro de Andalucía, entre vegas, altiplanicies, o altas montañas, la provincia de Granada, tierra de grandes contrastes y especialmente apta para los amantes de la naturaleza, no ha querido quedarse fuera de las nuevas tendencias turísticas y ha desarrollado una importante infraestructura en torno al Turismo Rural.

   Turismo Rural, ecoturismo, turismo alternativo o turismo verde, es igual como queramos denominarlo. Aunque nos parece un fenómeno nuevo, en el fondo no se trata más que de una vuelta a las raíces, un reencuentro con lo natural.
   Esta "nueva" forma de hacer turismo avanza arrolladora en los últimos años. Su desarrollo parece imparable y cada vez son más los que apuestan por ello. Varias son las claves principales que conforman esta manera de pasar las vacaciones: naturaleza; alojamiento en medio rural; tradición; gastronomía autóctona; y participación en actividades de más o menos riesgo que se desarrollen en la naturaleza.

   Granada ofrece este contacto con la naturaleza en su estado más puro, cuatro Parques Naturales y otras sierras de alto valor ecológico se distribuyen por su orografía ocupando un gran porcentaje de su superficie. Junto a ello también encontramos una multitud de pueblos que se encuentran diseminados a lo largo y a lo ancho de sus cuatro puntos cardinales. En ellos se conservan intactas sus costumbres ancestrales y una forma muy sana de entender la vida: pueblos con encanto donde pequeños rincones, a veces cargados de historia, nos dan respuesta a aquello que andamos buscando.

   El acceso hasta la provincia de Granada goza de grandes posibilidades, recientemente mejoradas todavía más. Importantes ejes nos comunican mediante modernas autovías con los principales núcleos de población desde los que parte alguna carretera regional o comarcal que nos llevará hasta nuestro des- tino. Un amplio entramado de carreteras de segundo o tercer orden se distribuye por toda la provincia. En algunas ocasiones tendremos que hacer uso de alguna pista forestal o agrícola; en este caso es conveniente informarse de la necesidad de solicitar el permiso para su uso, así como no olvidarse del medio natural en el que nos encontramos y de la obligación de su óptima preservación. Si no dispone de un medio propio podrá hacerse uso del autobús o del ferrocarril en aquellos lugares donde exista.

   Cada vez son más numerosas las agencias de viaje o empresas afines que se dedican a la organización del Turismo Rural. Utilizando esta vía podremos encontrarnos con una serie de lugares perfectamente catalogados tal y como figuran en los archivos de estas organizaciones profesionales, pero también es posible que, debido a lo novedoso de esta forma de ocio, algunas ofertas de reciente incorporación al mercado no estén incluidas en ninguna parte. Lógicamente las garantías varían y, en evitación de posibles problemas, recomendamos desde estas líneas una buena información previa así como el asesoramiento, siempre que sea posible, de profesionales solventes.

   Casas sencillas, junto a vecinos del lugar; cortijos; camping-cortijos; granjas escuela; cabañas; viviendas-cueva; pequeños hoteles o villas turísticas nos podrán servir de acomodo por unos días. Su enclave, a veces entre una exuberante naturaleza, algunas en un simple paisaje campestre y otras en un pequeño pueblo, compensa con su sosiego la falta de los grandes ambientes de la costa.

   Esta forma de invertir nuestro descanso no necesariamente tiene que ser pasiva, pues numerosas actividades se desarrollan a nuestro alrededor. Esto es lo realmente novedoso con respecto a tiempos pasados, ahora una gran oferta activa nos desfila ante los ojos en una continua invitación: excursionismo, senderismo, bicicleta de montaña, paseos a caballo, escalada, parapente, puenting y una infinidad de deportes semejantes nos ofrecerán la oportunidad de llenar nuestros pulmones de sano aire natural.
Tras un buen ejercicio nada mejor que una sabrosa comida regada de buenos vinos. Una sencilla gastronomía, basada en productos del campo o en la caza nos deparará grandes satisfacciones al paladar. Sabias y antiguas recetas, cargadas de una tradición, que a veces se remontan a un pasado musulmán, se nos ofrecen en mesones y restaurantes esparcidos por toda la provincia.

   Siguiendo con la tradición, esta no nos abandonará en ningún momento, siempre encontraremos algún artesano que modela una cerámica o un telar donde se teje jarapa. Podremos coincidir con un trovero en plena actuación o nos veremos inmersos en plena fiesta de Moros y Cristianos. Recorramos juntos cuanto Granada ofrece en Turismo Rural, conozcamos sus Parques Naturales, adentrémonos en sus comarcas.

ESPACIOS PROTEGIDOS

Parque Natural de Sierra Nevada

   Este impresionante macizo montañoso, declarado por la Unesco en 1986 Reserva de la Biosfera, constituye uno de los enclaves naturales más importantes de España. Con una superficie de 169.239 Ha., una serie de cumbres se suceden marcando la dirección noreste- sureste, entre el Picón de ]eres (3.494 m.), al norte, y el del caballo (3.015 m.), al sur. Pero sin duda alguna, sus cumbres más conocidas son el Veleta (3.398 m.) y el Mulhacén (3.482 m.), los picos más altos de la Península Ibérica.
   El mayor atractivo de este Parque Natural es su contraste paisajístico, ya que en muy reducido espacio se pasa del bosque mediterráneo, siempre verde y oscuro, al impresionante paisaje de los lanchares, fríos desiertos de piedra y nieve. De gran belleza son los barrancos que bajan hacia el sur, sobre todo el del Poqueira.

   Para comprender la singularidad de su flora y fauna habría que remontarse a las últimas glaciaciones, en las que Sierra Nevada se mantuvo como zona inalterada y dio lugar a que se refugiasen en ella numerosas especies que eran incapaces de adaptarse al inestable entorno inmediato. La evolución resultante dio lugar a una serie de especies únicas en el mundo. Tal es el caso de la amapola alpina, que sólo se encuentra aquí y en algunos valles del Pirineo; pero sobre todo hay que citar la estrella de las nieves y la violeta de Sierra Nevada, que se puede considerar como símbolo botánico del macizo: sus bellas flores se abren de junio a octubre y sus raíces permanecen vivas bajo la nieve del invierno para renacer en primavera.
   En cuanto a la fauna la especie más característica de Sierra Nevada es la cabra montesa, mamífero perfectamente adaptado al roquedo. Otras especies que deambulan por sus montes y riscos son el jabalí, el tejón, la garduña y el gato montés. Entre las aves destacan el águila real, el azor, el buitre leonado, el halcón común, el cernícalo y el mirlo acuático.

   Sierra Nevada tiene además la Estación de Esquí más meridional de Europa, con la posibilidad de practicar este deporte desde final de otoño a primavera. También son muchas las actividades que ofrece este Parque a los amantes de la naturaleza, ya que cuenta con una importante red de pistas forestales y senderos que conducen a parajes y rincones de increíble belleza. Para los amantes del riesgo y de la aventura nada más excitante que las diferentes rutas de esquí de travesía que unen las más altas cumbres, o las escaladas en las impresionantes paredes de la cara sur del Veleta, pasando por el parapente o el puenting. Existen numerosas agencias especializadas en la organización de excursiones a caballo, en bicicleta, a pie, etc. que cuentan con personal experto y profesional.
Además de hoteles, pensiones, casas rurales y campings, existen diversos refugios de la Federación Española de Montañismo, así como adecuaciones recreativas de la Consejería de Medio Ambiente.

Parque Natural de la Sierra de Baza

   Ocupa una superficie de 52.337 Ha. en la parte central de la Cordillera Penibética, con unas alturas que superan los 2.000 m. en algunas cumbres, como las de Santa Bárbara o la Rapa.
   El entorno está marcado por agrestes y abruptas pendientes, con un desnivel de 1 .400 m. en una extensión de terreno relativamente pequeña. Esta desigualdad origina valles y barrancos donde nacen numerosos arroyos y ríos.

   La vegetación está marcada por las acusadas diferencias de altitud, distribuyéndose en los llamados pisos bioclimáticos en los que coexisten reductos del bosque mediterráneo (encinas y coscojas) con bosques de coníferas de repoblación (pino carrasco, pino negro, pino salgareño, etc.). Sin embargo es debajo de la flora de gran tamaño donde se encuentran los tesoros botánicos del parque, representados por la siempreviva, con sus hojitas acumuladoras de agua y la "lactuca singularis", lechuga singular de esta zona.
Su fauna es de gran variedad y riqueza, siendo el grupo de las aves, especialmente las rapaces y carroñeros, el más significativo: Águila real, águila ratonera y el alimoche. Entre los mamíferos, se pueden citar a la jineta, el tejón y el gato montés.
   Esta sierra es uno de los principales asentamientos del hombre prehistórico, como lo demuestran las viviendas trogloditas abiertas en las laderas del monte Jabalcón; culturas posteriores han dejado huellas notorias como la escultura ibérica de la Dama de Baza (S. IV a.d.c.) , y restos de la Vía Augusta, calzada romana que unía la provincia Bética con la Roma Imperial.

Dentro del Parque existe un Centro de Interpretación de la Agencia de Medio Ambiente donde poder informarnos mejor de toda su fauna y flora. Numerosas pistas cruzan este Parque Natural, llegando a los lugares muy altos desde donde se divisan espléndidas panorámicas de Cazorla, Castril y Sierra María.

Parque Natural de la Sierra de Huétor-Santillán

   Está situado al noreste de la ciudad de Granada, de la que lo separan pocos kilómetros. Ocupa una extensión de 12.428 Ha y en su mayoría ofrece un paisaje de media montaña en la que barrancos y picos se mezclan con simas, arroyos y manantiales de estos últimos destacan los de los Pinares del Alfaguara, cerca de Víznar, desde donde los árabes llevaron el agua a la Alhambra. Su altura máxima es Cerro Buitreros (1.805 m.). Enclavada en un substrato geológico similar a su vecina Sierra Nevada, numerosos ríos y arroyos dan vida al Parque, destacando el Darro, el Fardas y el Beas.

Posee grandes masas vegetales autóctonas formadas por encinas y quejigos que conviven con coníferas de repoblación.
   La naturaleza caliza de estas sierras hace que surjan abundantes formaciones kársticas como la famosa Cueva del Agua.
   La fauna está representada por jabalíes, tejones, comadrejas, gatos monteses y ardillas. En el aire no es difícil ver al ratonero común (frecuente en los postes de telégrafos) el águila real o el piquituerto.
   La autovía A-92 lo cruza transversalmente, pero son los caminos y senderos los que harán las delicias de  los amantes de la naturaleza. Son espectaculares las panorámicas que se divisan de Sierra Nevada, particularmente a la puesta de sol. La ciudad de Diezma es conocida como el mirador de Sierra Nevada. En las inmediaciones de Víznar se encuentra el Centro de Visitantes del Parque Natural, donde se puede recabar cualquier tipo de información sobre el mismo. Junto a él está el parque cinegético, donde es posible contemplar especies de caza en plena libertad.

Parque Natural de la Sierra, de Castril

   E1 Parque Natural de la Sierra de Castril, al norte de la provincia de Granada, en el límite con la provincia de Jaén, ocupa una superficie de 12.265 Ha. y viene a ser una prolongación de la Sierra de Cazorla.
   Barrancos, roquedos, farallones, arroyos y bosques marcan un relieve accidentado de andadura difícil. Sus máximas alturas son los Picos de Tornajuelos (2.138 m.), el Buitre (2.013 m.) y Tornajuelo (1.919 m.) y el Pico del Moro (1.831).

   La flora autóctona está representada por la encina, el arce, el enebro común y el enebro de la miera, el álamo blanco y la carrasca, que conviven con especies de coníferas como el pino laricio y el pino salgareño fruto de la reforestación.
   Las especies cinegéticas más representativas son la cabra montés, el jabalí y el muflón. En las frías y limpias aguas de los arroyos habita la trucha común, constituyendo el alimento preferido de la nutria, que vive en la orilla. Entre las numerosas rapaces que surcan el cielo del Parque no hay que olvidar el águila real y el buitre leonado.

   Muy próximo al Parque Natural de Castril se sitúa la Sierra de la Sagra. Aunque no está catalogada como zona protegida, por las especiales características de su relieve, flora y fauna, consideramos necesario ofrecer una pequeña reseña de la misma.
En su falda se encuentran ejemplares únicos en España de sequoias californianas, popularmente llamadas en la zona "mariantonias", algunos ejemplares alcanzan los l00 m de altura. Otro punto de interés se sitúa en las inmediaciones de la Ermita donde Huéscar y La Puebla de Don Fadrique celebran las fiestas de sus patronos Alodia y Nunilón; encontraremos allí merenderos, barbacoas y fresca agua de manantial. Otras adecuaciones recreativas son la Cañada de los Cazadores, donde se puede acampar previo permiso municipal, y el Puente de las Tablas, bello rincón en el centro de la sierra, equipado con todo lo necesario para pasar un día de campo.

   En el límite norte de la provincia malagueña se encuentra otro paraje no catalogado que también goza de bellos paisajes serranos. No referimos a Sierra Tejeda. Numerosos caminos rurales que se adentran hasta idílicos rincones, nos transportan a la época de las últimas rebeliones moriscas y más recientemente a las correrías protagonizadas por los bandoleros.

   No cabe la menor duda de que estos cuatro Parques Naturales de la provincia de Granada, más estos dos últimos parajes descritos, son espacios muy idóneos y altamente sugestivo para desarrollar todo ese conjunto de actividades recreativas que se engloban bajo el rótulo de Turismo Rural.

PONIENTE GRANADINO

   Como bien indica su nombre, el Poniente Granadino se localiza en la zona más occidental de esta esta bella e histórica provincia. Forma una cornisa elevada sobre la Andalucía situada más al oeste que le confirió gran carácter estratégico durante la Reconquista.
   Es tierra de interior y en ella se distribuyen numerosas poblaciones de reconocido carácter monumental que alternan con pequeños pueblos y aldeas de marcada semblanza rural. Aquí, hasta los grandes núcleos de población no han perdido su entrañable estampa de pueblo andaluz. Alhama de Granada, desde su impresionante tajo, se asoma orgullosa de sus antiguas raíces a un sobrecogedor paisaje donde una frondosa vegetación y un río sinuoso juegan con la luz entre antiguos molinos de agua. Muy cerca, en un mágico enclave, el Balneario ya usado por los romanos nos permitirá el baño en aguas minero-medicinales que surgen a más de 47º de temperatura.
    Más al suroeste, en la comarca de Los Ríos, el Pantano de los Bermejales ofrece una inmejorable alternativa para la práctica de actividades acuáticas.

Montefrío forma un bello conjunto de blancas casas jalonadas de iglesias y coronadas por una impresionante roca que sustenta un castillo musulmán, quizás sea la mejor de las postales de una Andalucía interior. La localidad de Loja, de amplia vocación urbana en el Poniente granadino, posee un rico patrimonio monumental enraizado en los albores de la dominación musulmana y en Renacimiento posterior, patrimonio rematado en el siglo XIX a la sombra de su ilustre hijo José María de Narváez, el Espadón de Loja. Al pie de la autovía A-92, la ciudad de Loja capitaliza un extenso municipio integrado por una veintena de localidades de marcado carácter rural, perfecto complemento medioambiental para la oferta cultural que significa la ciudad.

   Cerca de Montefrío el hombre prehistórico también percibió su belleza y la escogió para convivir con ella. La usaba pero la respetaba. Al abrigo de las Peñas de los Gitanos, desde un mirador natural, cazaba, se calentaba y observaba maravillosas puestas de sol sobre el valle. Estos monumentos megalíticos, rodeados de verde césped y resguardados del norte por altas peñas, son un destino ideal para nuestras escapadas en bicicleta de montaña o nuestros paseos a pie.

   Muy al sur, formando frontera con la provincia malagueña Sierra Tejeda y la Sierra de Alhama en los días más crudos del invierno cubren de un liviano manto blanco pinos, tejos y viñedos. Pero son mayoría las jornadas en las que un cálido sol nos permite la práctica de numerosas actividades al aire libre. Los aficionados a la bicicleta o senderismo disponen de multitud de rutas que recorren maravillosos paisajes serranos o rurales. Puertos, caminos que suben y bajan, típicos cortijos andaluces, pequeños pueblos y un silencio roto solo por el canto de los pájaros o de un gallo, será nuestra compañía. Si queremos observar todo esto desde una particular perspectiva, altos roquedos nos ofrecen atalayas ideales para lanzarnos en parapente, y si lo que deseamos es emular a nuestros antepasados, nada mejor que recorrerlos a caballo. Como un escalón natural, el Poniente Granadino desciende hacia el litoral mediterráneo a través del famoso polje de Zafarraya, un espectacular fenómeno geológico que da lugar a una depresión de gran importancia hortícola gracias a su particular microclima.

   Para la práctica del vuelo en sus diferentes especialidades: parapente, ala delta ultraligeros o aeromodelismo, la Sierra de Loja, el Monte Hacho o el Aeródromo de Loja brindan oportunidades de ensueño para recorrer el magnífico bosque mediterráneo de la Dehesa de los Montes, el nacimiento de Río frío o la espectacular cascada de los Infiernos de Loja, mientras el viento acaricia nuestra cara. El Valle del Genil aparecerá ante nosotros entre las campiñas de moteado olivar, tan andaluzas y ondulantes, hasta morir suavemente en los piedemontes de las serranías calcáreas de Loja, Gibalto y los Alazores o del Hacho.
   Si se tiene afición al turismo cinegético o a la pesca deportiva, este es el lugar adecuado. Numerosos cotos de caza menor nos abren sus puertas para recorrer sus lomas al amanecer y un Coto Intensivo de Pesca, catalogado de primera categoría, nos espera en Riofrío. La trucha es precisamente uno de los platos obligados en la gastronomía del Poniente, pero también guisos, ollas, gazpachos, magníficas chacinas serranas y una antiquísima repostería morisca, nos deleitaran con suculentas comidas.

LA ALPUJARRA

   Al sur del imponente macizo montañoso de Sierra Nevada se encuentra una de las zonas más conocidas de Andalucía: La Alpujarra.
   Durante siglos, esta soleada tierra que mira al Mediterráneo y al continente africano fue lugar de convivencia entre musulmanes que aprendieron a cultivarla mediante un sistema de bancales y terrazas. Esta técnica de regadío era tan apropiada que aún hoy es usada por los habitantes de la Alpujarra. Almendros, viñedos e higueras se distribuyen por sus laderas junto a otros frutales que se mezclan con cereales y hortalizas.

   No es casualidad el atractivo pasado y presente de este lugar. Un cúmulo de coincidencias lo modelaron como lo más parecido al mítico paraíso. Sierra Nevada, que la protege del norte, África que la calienta desde el sur y el Mediterráneo que la refresca y le presta la luz, se pusieron de acuerdo para crearla.
   Tras la expulsión morisca, repoblada por habitantes del resto de la península, la Alpujarra ha sabido conservar su particular historia, arquitectura o excelente gastronomía y ha dado lugar a tradiciones, creencias, arte y fiestas.

   Lanjarón es la puerta de entrada. Las ruinas del antiguo castillo recuerdan la estratégica situación que le otorgaba el Islam. Su Balneario sigue teniendo el esplendor de antaño; una gran oferta hotelera acoge a infinidad de visitantes que acuden a aprovechar las propiedades curativas de sus aguas.
   En el valle formado entre la Sierra de Lújar y Sierra Nevada, Orgiva nos da la bienvenida y nos indica el camino de ascenso hacia la Alta Alpujarra. Entre curvas y manantiales, entre cultivos y bancales, un desfile de pequeñas poblaciones nos incitan a conocerla. Orgiva queda poco a poco abajo, y al fondo comienza a mostrase una luminosa Costa Tropical a la que recorta el azul intenso del mar.
   Durante el tiempo que permanezcamos aquí las sorpresas y satisfacciones se suceden. Una de las primeras nos la otorga la súbita aparición del Barranco del Poqueira tras una curva. Uno de los más bellos conjuntos de la Alpujarra se muestra ante nosotros; tres pequeños pueblos, colgados literalmente de las empinadas paredes, se distribuyen a distintas niveles con el fondo majestuoso de las blancas cumbres del Mulhacén y el Veleta.

   Capileira ya nos enseña lo que el resto de esta tierra depara. Paredes blanqueadas hasta la saciedad; techumbres planas, sin tejas, rematadas por cilíndricas chimeneas; rústicas balconadas; parras de vid que trepan; flores que se reparten aquí y allá; recónditos trazados urba nos que aprovechan el techo de las viviendas inferiores; ínfimas placitas, a las que se asoman coloridas jarapas que incitan a la compra; blancos pasadizos de madera engarzados con pizarra; esquinas, escalones, pequeñas puertas, todo romo de tanta cal que soportan; un telar que suena; una cabra que bala tras una puerta desvencijada.... Imposible transmitir en estas líneas todo lo asombroso que nos espera en la Alpujarra.

   Rincones como los descritos se repiten por toda la zona. Bubión acoge una Villa Turística, ejemplo de integración en un entorno. Capileira un Museo de Arte Alpujarreño. Trevélez, la población más alta de España, guarda en secaderos sus conocidos jamones. Carataunas, Pitres, Pórtugos, Juviles, Bérchules,... son algunos nombres escogidos al azar de una lista interminable de pueblos del más claro sabor alpujarreño; pueblos donde se nos aguarda y se nos acogerá como solo los alpujarreños saben hacerlo.
   Pero una gran actividad se desarrolla en torno a tanta placidez. Este es uno de los rincones de la provincia granadina que ofrece una gama mayor de actividades.
De cualquier parte nace un camino que nos lleva a lugares paradisíacos. El senderismo, excursionismo, paseos a caballo o la bicicleta de montaña, forman parte de esta tierra igual que su arquitectura o su gastronomía.

   Y qué decir de esos otros deportes, denominados de riesgo, como la escalada, el vuelo libre, el esquí de travesía o hasta los 4x4 tienen aquí su sitio, aunque con las limitaciones lógicas. En Pampaneira, por ejemplo, empresas con esta clase de vehículos nos suben cerca de la falda del Mulhacén y nos asoman al Mirador de Trevélez. El más fascinante paisaje aparece ante nuestros ojos durante el trayecto, entre bosques de pinos, a veces nevados, el Mediterráneo y las costas africanas nos saludan en el horizonte.

   La Alpujarra celebra infinidad de fiestas que proporcionan un verdadero tesoro costumbrista, como la Fiesta de Moros y Cristianos o el Entierro de la Zorra. Su riqueza folklórica se complementa con su rica cultura musical en la que se destacan los villancicos mozárabes, romances, bailes de candil, bailes y cantares de ánimas, con claras reminiscencias moriscas, temporeras y cantos muleros, o el Trovo, la composición poético-musical más emblemática de la Alpujarra.
   Su riquísima artesanía es fruto de su legado cultural y tradicional. Destacan, la cerámica, la confección de jarapas y tapices, la cestería, el bordado, el esparto, etc.
   Una agricultura rica y variada y una tradición culinaria sabiamente conservada, es la base de su peculiar gastronomía. Guisos, ollas y pucheros abundan en toda la comarca, con sus variantes locales. La perdiz, las gachas o el exquisito jamón de Trevélez, se acompañan de excelentes caldos autóctonos; y para postre podemos saborear una rica repostería de tradición morisca.

Baza, Huéscar: El Altiplano

   Al norte de Granada, formando una altiplanicie de 1.100 metros de altitud, rodeada de sierras se encuentra esta sorprendente comarca. El contraste está presente en todos sus rincones. En el centro está la llanura, casi desértica, salpicada de cultivos y de oasis junto a los ríos. Las Sierras de Castril, la Sagra y Cazorla la protegen por el norte, las de Lúcar, Orce, Umbría y María la resguardan hacia levante, y al sur nos encontramos con la imponente masa de la Sierra de Baza.
   En tan impresionante paraje, al sur de la Sierra de Castril, caprichosas formas producto de la erosión de su composición caliza, crean un mar de puntiagudas torres que se tiñen de un rojo intenso al atardecer.
   Diversos ríos, provenientes de las sierras cercanas, confluyen en el desértico altiplano creando a veces profundos barrancos de verde vegetación que nace al abrigo del agua. Son auténticos oasis junto a los que se desarrollan núcleos urbanos como Cúllar, Galera o Huéscar, donde de la magia del agua aflora la vida. Cercano a esta última el lago natural de Fuencaliente es el centro sobre el que gira un complejo veraniego.
   Cobijada en una ladera al norte de la sierra a la que le da nombre, Baza, la monumental Basti romana y principal población de la comarca, fue antiguo asentamiento del primitivo hombre europeo y valioso baluarte de la cultura íbera (la Dama de Baza).
   Ya que hacemos mención a la arqueología es obligado referirnos a lugares tan emblemáticos como Orce, que recoge parte de su riqueza arqueológica en el Museo Municipal (bello emplazamiento en el interior del Castillo), o a Galera con los yacimientos prehistóricos de la Necrópolis Ibérica de Tútugi.

   Un incontable número de grandes y pequeñas poblaciones se distribuyen por el llano y las sierras. De acusado carácter rural es la serrana Castril, encaramada al abrigo de una gran peña, bastión de la altiplanicie y puerta del Parque Natural aguardan al ciclista que lleva su nombre.
   Es fácil apreciar por toda la zona el carácter abierto y afable de sus habitantes; las improvisadas y amenas charlas con ellos nos recordarán la profunda sensatez de los saberes tradicionales, de una remota cultura oral o de una sabiduría creada con la lentitud de los años. Incontables son las posibilidades de prácticas deportivas en esta comarca granadina. El senderismo, el cicloturismo o los paseos a caballo son de los más relajantes, pero si lo que prefiere es subir las palpitaciones y lanzar un grito producto de la adrenalina, lo mejor será lanzarse al vacio en parapente, escalar una pared vertical en el Parque Natural de la Sierra de Castril o practicar el puenting.

También podemos dedicar nuestro ocio a la contemplación, a recrearnos con el paisaje en tranquilos paseos, a la observación de aves o a conocer el medio agrícola en alguna de las granjas escuela.
   Un fenómeno del hábitat tiene lugar aquí. Cuevas excavadas en las paredes y laderas arcillosas fueron lugares de cobijo en el pasado. Modernamente estas cuevas, totalmente impermeables, de temperaturas constantes en invierno y verano, y dotadas de modernos medios de  habitabilidad (luz eléctrica o agua) sirven de alternativa en alojamiento rural. La gran demanda de estos alojamientos ha creado una gran oferta en Galera con la explotación turística de las casas-cueva. El Ayuntamiento de Orce ha promovido la construcción de una Villa Turística de alojamientos-cueva en la zona de Venta de Micena, muy cerca de las conocidas excavaciones arqueológicas.
   Una importante red bien llevada por profesionales ofrecen otras alternativas de alojamiento en todas sus variantes de hoteles y casas rurales, cortijos, granjas escuela, campings y hasta casas nórdicas.

   La gastronomía merece un punto y aparte, ya que a la atractiva tradición culinaria propia de la región, se le unen influencias de la cocina navarra, murciana y manchega, que le da un carácter muy peculiar. Abundan los platos de caza, regados por buenos vinos de la comarca.

GUADIX Y MARQUESADO.

   La autovía del 92 atraviesa esta zona que, desde los primeros datos históricos conocidos, ya era referida como cruce de caminos y acceso natural desde el levante andaluz.
   Su orografía presenta desde extensiones semidesérticas de atractivos paisajes lunares a ascendentes laderas que preludian las grandes alturas de Sierra Nevada.

   El norte es árido pero hermoso. Dependiendo de la hora del día los estratos ocres que forman los pliegues del terreno, se tornan en cálidos o fríos sirviendo como fondo que resaltan esporádicas concentraciones arbóreas. Puntuales oasis como el formado por el Balneario de Alicún refrescan el ambiente y nos sirven de descanso. Aguas minero-medicinales surgen de las entrañas de la tierra y donan la materia prima indispensable en este tipo de instalaciones. La creciente demanda del binomio turismo y salud encuentra aquí una de sus mejores ofertas.
   Un impresionante desfiladero verde conduce hasta Gorafe y al posterior enlace con la autovía. Esta pequeña localidad alberga en el Cerro Culandrillo un poblado argárico con numerosos dólmenes. Caso parecido es el de la cercana Gor, también con dólmenes y donde queda constancia de su pasado íbero en el lugar llamado Cortijo Colorado.
   Una tierra ocre, que los agentes climatológicos modelan a su antojo, es el escenario donde se asienta la capital de la comarca, Guadix. Esta especial composición de su terreno le confiere la mayor concentración de cuevas de Europa donde, perfectamente aclimatadas, sirven de vivienda a más de 3.000 familias. El auge del Turismo Rural y las idóneas características de esta vivienda -frescas en verano y cálidas en invierno- ha llevado a su explotación turística por parte de expertos profesionales, que las han dotado de todas las necesidades propias de nuestro tiempo.
Una cueva museo nos muestra tan singular forma de vida.

   Al sur, lindando con Sierra Nevada, el Marquesado de Zenete tiene grandes posibilidades dentro del Turismo Rural. Pueblos mineros o pequeñas poblaciones agrícolas se reparten en gran número por toda su fisonomía. Alquife, Ferreira, Lanteira o Jerez del Marquesado son pequeñas poblaciones que conservan todo su antiguo sabor. Diminutas tiendas donde poder comprar cualquier objeto y que incluso a veces son un bar; puertas
de esquinas redondeadas por las múltiples capas de cal; burros cargados de yerba fresca que transitan por las estrechas calles o hasta un rebaños de cabras a las que hay que ceder el paso, son escenas que parecen sacadas del pasado y que en esta zona todavía se conservan con todo su valor.

   Toda esta comarca es un lugar donde apenas hay que dar unos pasos para hacer una bonita excursión. El senderismo, cicloturismo o los paseos a caballo se convierten de nuevo en protagonistas de nuestro tiempo libre. La Calahorra, con la imponente mole de su castillo del siglo XVI, es la puerta que nos abre un precioso recorrido hasta el Puerto de la Ragua. Otra interesante ruta a pie o a caballo es la que nos lleva por el Valle de Zalabí hasta el nacimiento del Río Verde y la vuelta a Alquife por el Valle de Piena. O la que sube hasta el Picón de Jeres a 2.500 m de altitud. Es recomendable recabar información de las diferentes empresas que prestan estos servicios ayudados por guías.
Purullena, Graena, La Peza y otras poblaciones se encuentran algo más al oeste entre frondosos valles que coronan picos rojizos salpicados de cuevas.
   Cuevas, casas de campo o pequeños hoteles rurales, poco importa el tipo de alojamiento que se escoja, en todos ellos se puede encontrar la paz y autenticidad deseada. Degustar comida autóctona: potaje, migas o gachas o adquirir preciosa artesanía de la zona será un placer. Pintorescos personajes como el Cascamorras de Guadix o numerosas ferias y fiestas de los más recónditos pueblos nos harán pasar ratos inolvidables llenos de tradición.

SIERRA NEVADA

   Y nos hemos referido anteriormente a Sierra Nevada como Parque Natural y hemos recogido las excelentes condiciones para su disfrute. Posiblemente en ningún otro lugar de España se reúnan tantas coincidencias en un solo punto. Nieve, mar, cálidas laderas, frías vertientes se alternan en un lugar privilegiado, punto de encuentro y de continentes, donde el clima sabe premiar con numerosos días de sol al año.
   Rodeando la Sierra, esparcidos por sus laderas, existen numerosos pueblos, algunos tan distintos y a la vez tan iguales como los de la Alpujarra o los del Marquesado de Zenete. El Puerto de la Ragua es un paso natural que los separa y los une, y, entre paisajes del más claro sabor alpino, nos hace amar un poco más la naturaleza. Es un bello enclave situado en la zona más oriental de la Sierra que linda con la vecina Almería y que una buena parte del invierno permanece nevado. Un típico refugio construido en madera nos acoge y nos da de comer.

   Otro paraje cargado de gran belleza es el Barranco del  Poqueira; las zonas más altas de sus laderas albergan numerosos bosques de pinos, a veces salpicados de nieve en sus bases y por donde corretea una variada fauna. Es tal la tranquilidad del lugar que no en vano ha sido elegida como residencia por la comunidad budista de 0-Sel-Ling; "El ojo que todo lo ve" vigila altivo a un mismo tiempo el paso de las aguas por el Mediterráneo y las blancas cumbres de la Sierra. En esta misma vertiente occidental, al fondo, cercano a las cumbres rocosas de la alta sierra otro refugio de la Agencia de Medio Ambiente en caja acertadamente en tan sorprendente panorámica.
   Para llegar a este y otros rincones existen numerosas pistas de tierra, vedadas a vehículos a motor en su gran mayoría, por donde la práctica de senderismo o bicicleta de montaña reportará grandes satisfacciones. El respeto al entorno y las debidas precauciones serán la garantía de una experiencia inolvidable; será también necesario no olvidarse de las imprevisiones meteorológicas: provéase de agua, comida y ropa de abrigo.

   En Sierra Nevada existen otras muchas formas de disfrutar de forma activa mientras inundamos nuestros sentidos de su grandiosidad. Además de los deportes de nieve usuales en su importante Estación de Deportes de Invierno y Montaña, en los meses más fríos es posible la travesía en esquí por las cumbres más altas;  el Mulhacen (3.480 m.), y otros como el Veleta, Alcazaba o Atalaya, prestaran sus nevadas cumbres para tan bella práctica deportiva. El senderismo de alta montaña, la escalada o el vuelo en parapente subirán nuestra adrenalina hasta límites insospechados.

EL VALLE DE LECRÍN

   Al sur de Granada, pasado el Suspiro del Moro, la carretera comienza un descenso que no interrumpirá hasta la costa. Al principio, al abrigo suroccidental de la impresionante pared de Sierra Nevada, entre profundos barrancos y agrestes estampas serranas, se encuentra el Valle de Lecrín.
   Su conformación física lo lleva desde las altas cumbres que modelan el valle (Cerro del Caballo de 3.050 m) a las suaves ondulaciones del fondo.
   Además de las grandes poblaciones como Padul y Dúrcal, multitud de pequeños pueblos como Lecrín se reparten por sus laderas. Entre viñedos, olivos y almendros o cerezos que anuncian con sus flores el final del invierno, se sitúan poblaciones como Cónchar y Cozvíjar. Las Cuevas prehistóricas en la zona baja del Arroyo de la Laguna son un destino muy sugerente para una excursión. Numerosas fuentes pueblan las recónditas calles de Albuñuelas, y en pleno corazón del valle, Saleres, Restábal, Melegís, Murchas, Chites, Talará o Mondújar, son nombres que posiblemente no haya leído en ninguna guía monumental  pero que representan sin duda un maravilloso conjunto sumergidos entre naranjos, olivos y limoneros que tiene mucho de monumento natural. Molinos de harina, antiguos castillos musulmanes y simples cortijos cargados de tipismo terminan de poner la guinda a este pastel luminoso y tranquilo.
   Y ya que hablamos de gastronomía conviene no perderse el puchero de hinojos, los batarines de Cozvíjar o el mosto de Cónchar. Un largo periodo de dominación musulmana ha creado una gran influencia en la cocina tradicional de la zona.  En el Molino de Dúrcal se encuentra el Centro Andaluz de Investigaciones Gastronómicas.

   Ríos y arroyos corren por sus pictóricos barrancos buscando zonas más llanas como la Rambla de Cijancos. Manantiales como los Baños de Urquizar nos obsequian con sus aguas medicinales mientras desde lo alto Acequias y Nigüelas se asoman con sus blancas casas a través del río Torrente.
   Para los inquietos recomendamos la práctica del puenting o trekking y para los más sosegados nada mejor que un buen paseo a caballo, o un interesante recorrido a pie o en bicicleta por senderos de gran belleza natural. La caza y la pesca disponen en este rincón de un auténtico paraíso, pero no olvide la proximidad de espacios naturales protegidos y la obligación de no perjudicar su conservación.
En el Cañuelo de Albuñuelas existe una interesante zona de acampada.

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