Granada - La Zubia y la reina Isabel La Católica
Andalucía
La fusión de cultura también tiene su reflejo al pasear por distintos barrios del municipio, algunos conservan sus rasgos árabes más apreciables que otros.
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A tan sólo 6 km de Granada capital, y conectada con la Circunvalación, a través de la Ronda Sur, se llega al municipio de La Zubia. Geográficamente se encuentra ubicado en un lugar privilegiado, ya que se encuentra emplazado a medio camino entre la Vega de Granada - en su cornisa Sur- y la ladera norte de Sierra Nevada.

Barranco de corvales. La zubia
La Zubia forma parte de lo que se denomina el área metropolitana de Granada capital, siendo posiblemente el municipio más representativo de toda la zona sur. El desarrollo de la localidad tiene su reflejo en el importante crecimiento demográfico que ha experimentado en la última década, la población se ha duplicado alcanzándose, en la actualidad, los 12.000 habitantes. La razón fundamental de este fenómeno radica en el óptimo nivel de calidad de vida que se ofrece en el pueblo, además de su cercanía con la capital, la completa oferta de servicios públicos (sanitarios, educativos, etc.); la amplia variedad de pequeños y medianos comercios; las atractivas campañas sobre actividades socioculturales y deportivas que se organizan. Hay que resaltar la posibilidad real de vivir cerca de un entorno natural y paisajístico tan bello, rico y variado como el que presenta el Parque Natural de Sierra Nevada (se recomienda visitar los prados del Abuelo, el área recreativa de Cumbres Verdes, la cueva del Moro, el cerro de la Pipas, el barranco de Corvales, etc.)

La Zubia siempre ha sido un municipio que ha buscado líneas de colaboración con los pueblos colindantes, razón ésta que motivó, en su día, la constitución de la Mancomunidad Río de Monachil, junto con los municipios de Cájar, Monachil y Huértor Vega. Este órgano supramunicipal está en proceso de transformación para ir ampliando sus objetivos y competencias y así responder mejor a las necesidades que demandan los ciudadanos de la mancomunidad. Pese a todo, el pueblo mantiene una identidad propia que se manifiesta en cada rincón de sus casas, en cada esquina de sus calles, y en cada uno de sus habitantes. Esta identidad proviene de conjugar perfectamente pasado y presente, de servir de ciudad residencial y de prestación de servicios sin haber perdido su esencia de pueblo, de compartir un turismo activo junto a pequeñas fábricas que activan la economía local, de conservar románticas leyendas frente a realidades históricas, o de edificar para el futuro, conservando las huellas de nuestros antepasados.

La milenaria encina de la Zubia
Aunque se reconoce el origen romano de la villa, son escasas las referencias arqueológicas que han llegado a nuestros días, con toda seguridad por que el casco urbano se haya levantado y desarrollado, sobre los restos de lo que sería el primer asentamiento romano. Como muestra de esta civilización podemos admirar un ARA ROMANA, con una inscripción latina, borrada, porque la piedra fue reutilizada como base para erigir la cruz de San Antón (s. XVII), precisamente en la calle de este nombre. De este modo observaremos cómo el pasado más remoto se funde con el pretérito más cercano para originar una elegante amalgama. La base de la cruz se encuentra casi escondida, junto a unos secaderos de tabaco, como un ejemplo más de mezcla entre historia y tradición. Estos viejos edificios muestran cómo las antiguas actividades agrícolas se esfuerzan en sobrevivir en un mundo que les resulta ajeno.

Pero, sin embargo, es el pasado árabe, el que protagoniza los restos más interesantes que podemos encontrar en la villa. Destacan, por su importancia y antigüedad, los BAÑOS ARABES (s. XII), en la llamada Casa del Miedo, o de Mariquita la Chana, precisamente en la calle Baño. Dos habitaciones abovedadas con claraboyas octogonales que corresponden al tepidarium y al caldarium romano, la cámara tibia y la sala del baño caliente respectivamente. También sobresalen en la vega del pueblo algunos restos poco visibles del Torreón de Yájar (s. XIV), muy cerca de otro torreón similar en la vecina población de Cájar.

Pero, al igual que en otras tantas poblaciones andaluzas, la mayor extensión de restos musulmanes corresponden a la doble red de acequias para la conducción del agua -La del Genital, y la Gorda, o de La Zubia-, y la infraestructura aneja que genera. Entre estos se encuentran tres arcos árabes que atraviesan el Barranquillo de la Negra, a modo de pequeños acueductos; o bien las ruinas del Molino de Cantares cerca de la calle Chorreras, nombre que recuerda los chorros de agua que salvaban un desnivel de agua; o también los numerosos aljibes, que aparecerían por las calles del pueblo, como el del barrio hondillo, cuyos restos son hoy propiedad privada. Más interesantes es la Alberca Grande (s. XIV) en pleno centro urbano de La Zubia, una impresionante construcción que servía de depósito permanente de agua. Función muy distinta tenían las magníficas albercas para cocer cáñamo que hay desperdigadas por toda la vega del pueblo. Ellas son el testimonio vivo de un cultivo que llegó a producir hasta 10.000 arrobas un sólo año. El testimonio gráfico de su cultivo lo constituye un arco de triunfo construido a base de arrobas de cáñamo erigido con motivo de la visita de la reina Isabel II a La Zubia en 1862.

Uno de los hechos históricos que con mayor arraigo se narra y recuerda en La Zubia, es el que hace referencia a la reina Isabel La Católica. Según cuenta la tradición popular, durante los días previos a la Toma de Granada, la reina decidió pasear a caballo para divisar y descubrir, lo más cerca posible, la belleza de la ciudad de La Alhambra y sus alrededores. Los árabes confundieron la osadía de la monarca con una incursión de tropas cristianas, por lo que decidieron atacar. La reina, que estaba en clara desventaja, se refugió entre unos frondosos laureles y dirigió sus plegarias a San Luis. Sus tropas ganaron la escaramuza, y la reina hizo voto de construir allí un convento dedicado a dicho santo. Efectivamente, en el año 1500 fue fundado el CONVENTO DE SAN LUIS (s. XVI), adscrito a la orden de los franciscanos. De dicho Convento, hoy, sólo queda la iglesia. En cuya portada se pueden ver los símbolos e iniciales referentes a los Reyes Católicos.

Calle miguel Hernández. La zubia
La iglesia fue reformada en el siglo XVIII, mezclándose el estilo barroco con líneas sencillas y sobrias, y un tabernáculo neoclásico. En el exterior un jardín romántico decimonónico, donde aparece un templete con varias efigies de santos, un busto de la reina Isabel I, en el bosquecillo de laurel, el mismo que, según la tradición, acogió a la reina (de ahí su nombre, el laurel de la reina). A un lado aparece un mirador construido con motivo del viaje de la Reina Isabel II que nos permite apreciar la Vega en una gran extensión, y al fondo la ciudad de Granada.

A un lado del convento se encuentran los restos del PALACIO ARZOBISPAL (s. XIX) que los arzobispos de Granada poseían en la villa. Fue construido por el arzobispo Bienvenido Monzón y Martín sobre los restos del antiguo convento. Su escudo episcopal aparece en la portada principal del edificio, así como el año de finalización de las obras, 1884. El palacio fue utilizado durante poco tiempo, y estuvo en ruinas hasta hace algunos años, no obstante aún conserva el poder y la magnificencia que le dieron sus constructores.

Sin duda ninguna, el otro gran monumento que disfruta la villa es la espléndida IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN, construida entre 1526 y 1573, es claro exponente del más puro estilo mudéjar. El templo se erigió sobre una mezquita musulmana y se compone de una nave principal que desemboca a un altar mayor donde destaca un monumental retablo protobarroco de piedra, atribuido a Ambrosio de Vico (1614), y la cúpula octogonal cubierta con unos hermosos artesonados. A ambos lados se abren dos pequeñas capillas: la de la derecha corresponde a la capilla bautismal y la de la izquierda constituye la base sobre la que se levanta la torre-campanario, de tres cuerpos, que está adornada con preciosos azulejos sevillanos. Junto a estos elementos arquitectónicos debe hacerse mención al cuadro, titulado "Cristo recibiendo el pan de los ángeles", atribuido a Don Pedro A. Bocanegra y la sobriedad de la puerta principal y lateral de marcado estilo manierista. Todos esta variedad y riqueza de estilos ha motivado que el Ayuntamiento de La Zubia haya tramitado, ante la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, el expediente por la declaración de la iglesia, como Bien de Interés Cultural.

Iglesia y jardines. La zubia
La fusión de cultura también tiene su reflejo al pasear por distintos barrios del municipio, algunos conservan sus rasgos árabes más apreciables que otros. La influencia morisca se sigue dejando sentir en el trazado del Barrio Alto, en la estrechez de algunos callejones y calles como Miguel Hernández, antigua calle Real.

En ella se alzan poderosas casonas de familias importantes, como lo demuestran sus imponentes portadas, cierres y balcones. En el centro del pueblo se alza asimismo la Casa Pintá (en la calle García Lorca) donde antiguos blasones nos invitan a entrar a un viejo palacete decimonónico, pero que conserva unos estupendos frescos en el techo de una de sus habitaciones.

Sin embargo, las famosas huertas que presidían el centro del pueblo casi han desaparecido. Quizás su mejor representante sea la Huerta Grande, Huerta Iberos, o la Huerta de Santa Rita; de otras sólo queda el nombre como la Huerta de las Infantas, un pequeño palacete nazarí del siglo XIX, o la casa Ahumada, relacionada con la fundación de la Guardia Civil, precisamente en terrenos que hasta hace poco pertenecía a la Huerta Grande, y que actualmente están destinados a albergar una amplia zona verde de 7.200 m2 en pleno corazón del pueblo, donde se encuentra la mítica Encina de La Zubia, un hermoso y grandioso ejemplar con una antigüedad de más de 700 años, que pertenece al Patrimonio Natural, considerado como Monumento Vegetal, y sin duda alguna símbolo del pueblo.

En cambio en el Barrio Hondillo sobreviven otras construcciones más humildes, pequeñas casas, agrupadas en calles con nombres tan sonoros como calle del Primo, calle Higueras, o calle Doña Francisca. Por momentos, parece que vamos a ver aparecer cualquier personaje de época, como esta Dª Francisca, una importante dama del siglo XVIII, que supo hacer valer su nombre en una época en que la mujer no podía ser un personaje público.

Debe reconocerse el importante papel que la mujer ha desempeñado en el desarrollo del pueblo, ya que además de llevar la responsabilidad del hogar y cuidar de la familia, ha tenido que dedicarse muchas veces a realizar trabajos y labores relacionados con la agricultura, la ganadería o la artesanía.

Reflejo de aquellos tiempos se pueden identificar los diferentes pilares públicos, que adornan las calles del pueblo. Por ejemplo el pilar de la placeta del Pilar (s. XIX), ubicado en una verdadera plaza de pueblo, con pequeñas casas bajas, donde se puede respirar el ambiente que vivió el lugar en otras épocas. Con un poco de esfuerzo todavía podemos ver a las mujeres con sus cántaras charlando alegremente mientras esperan su turno. Aún se observan los rebajes en la piedra justo donde se apoyaban las cántaras.

Otra labor relacionada con la mujer es el tejido, cuyo máximo representante, sin duda alguna, es la fábrica de alfombras, "La Alpujarreña", donde se elaboran las más extraordinarias alfombras y tapices para los más variados lugares: desde eternos palacios de Oriente, a modernos despachos de ministerios. La calidad de los artículos es indiscutible, a ello ha contribuido el buen hacer de las sucesivas generaciones de maestras tejedoras que desde los inicios de fábrica, por la década de los veinte, han ido perfeccionando y enseñando las distintas tareas que se realizarán en el taller.

Al hablar de actividades tradicionales de La Zubia, no podemos pasar por alto hacer una pequeña reseña a la industria de la alpargatería. Por desgracia esta actividad ha desaparecido y sólo queda en el recuerdo de las personas mayores, pero el trabajo del esparto ha sido muy significativo en el desarrollo del pueblo, donde de manera artesanal se realizaban artículos de gran calidad y muy apreciados en el mercado, como las conocidas Alpargatas de La Zubia.

Poco después llegaremos al barrio de San Pedro, donde podríamos encontrarnos con personajes tan curiosos como José Salvador de Reyes García de Lara, un hijo del pueblo que llegó a ser Arzobispo de Granada (1851-1865), y nos hablaría de la plaza que lleva su nombre, placeta José Reyes, que el gracejo popular convirtió en Ozé Reyes, y acabó llamándose placeta de "Once Reyes". En este barrio se alza una, de las más importantes manifestaciones de la religiosidad popular, la ERMITA DE SAN PEDRO (s. XVIII), que preside la plaza de España, y que pese a la estrechez de sus dimensiones, es una excelente muestra de mezcla de tradición y religiosidad. Cofradías y Hermandades daban origen a cultos renovados como este de San Pedro, desligado de otras tradiciones anteriores. Otra muestra de la devoción religiosa, la encontramos en la ERMITA DE LA VIRGEN DE GRACIA, en el barrio de Molino, donde además de la imagen de la virgen, se venera a la de un Cristo conocido popularmente como "el Señor de la Ermita" y a la talla de San Antonio de Padua, patrón del tradicional Barrio de S. Antonio.

Como en común hoy en día, las mayores manifestaciones del fervor católico coinciden con la celebración de las fiestas populares, que cada barrio organiza y que tiene una gran acogida y participación, son fundamentalmente las correspondientes a S. Antonio (13 de junio), las de S. Pedro (29 de junio), y las de la Virgen de Gracia en septiembre. Al tratar este punto estamos obligados a resaltar la Fiestas Patronales en honor a San Juan de Nepomuceno, patrón del pueblo y que se celebran alrededor del 16 de mayo, junto a los tradicionales actos religiosos, se organiza un gran ferial, concursos, verbenas, actividades culturales y deportivas, etc.

Por último y como complemento a todo lo anteriormente expuesto, hay que hablar de otras facetas, que hacen de La Zubia, un municipio muy atractivo para vivir: las múltiples actividades sociales, culturales y deportivas que se organizan. Desde el nuevo Centro de Promociones Culturales, en la calle Joan Miró, se ofrece una amplia gama de actividades dirigidas a todas las edades, además se trabaja en coordinación con todas las asociaciones y agrupaciones del municipio para preparar todo tipo de actos y encuentros. Desde el punto de vista deportivo la Zubia es un municipio que destaca por ser, posiblemente, uno de los pueblos de España que cuenta con un mayor número de deportistas de élite, siendo las disciplinas de atletismo, ciclismo, artes marciales y tenis de mesa donde se han cosechados los mayores éxitos, lo que supone un aliciente para la futuras promesas que se entrenan en algunas de las instalaciones deportivas que existen en la localidad.

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