Girona - Lloret de Mar, villa marinera
Cataluña
Una villa marinera que sus playas, calas y calitas cautivan a sus visitantes. Un marco natural extraordinario donde adentrarse y vivir las tradiciones, la historia, y la gastronomía
Els Blaus de Roses

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LA VILLA DEL LAUREL

Situada en un privilegiado lugar al Sur de la Costa Brava, a cien kilómetros de la frontera francesa, se encuentra la señorial villa de Lloret de Mar, caracterizada por la belleza de sus playas y paisajes, en equilibrada mezcla de mar y de montaña.

Joaquín Ruyra la describe "como una joya en un estuche abierto, presente de esponsales que la tierra parece ofrecer al mar". Goza de clima fresco en verano y templado en invierno. En ella no existe la contaminación. Dispone de toda clase de establecimientos hoteleros y comerciales, instalaciones deportivas, centro de recreo y de relación social, cómodas y frecuentes comunicaciones con el resto de España y con la Europa Occidental y eficientes servicios.

Tiene un hermoso pasado histórico del que se conservan interesantes huellas y es cuna de hijos ilustres.
Todo ello, junto con su fino espíritu, un variado y sabroso folklore y el carácter amable y acogedor de sus habitantes, explica los numerosos turistas, españoles y extranjeros, que la visitan y la recomiendan y los que, después de convivir con los lloretenses, compartiendo con ellos sus costumbres y tradiciones, acaban fijando definitivamente su residencia en Lloret y afincándose en ella.

Lloret de Mar ha merecido del gobierno español la declaración de "Lugar de interés turístico" (1958) está en posesión de la "Placa del Mérito Turístico", trece sectores del término municipal ostentan la calificación oficial de "Paraje pintoresco", y ha sido llamada "Madre del Forastero". Y "Compendio de todas las gracias".

PERFIL HISTORICO

Según Víctor Balaguer el nombre de Lloret proviene de las palabras LORETA que en la primitiva lengua española significaban lugar abundante en flores o floreta. Pero la versión más comúnmente aceptada atribuye el origen del topónimo Lloret en el latino LAURETUM, o sea lauredal, paraje poblado de laureles y así lo expresa desde tiempo inmemorial el escudo de la villa.

El nombre de Lloret -LOREDO- aparece por primera vez en un documento escrito el 20 de noviembre del año 966 y es la donación del valle de Tossa al monasterio de Ripoll, otorgada por los albaceas del conde de Barcelona, Osona y Girona Miró I.

Este acontecimiento sirvió de base para la conmemoración del Milenario de Lloret, que se celebró el 1966 con inusitado esplendor.

Esteve Fábregas y Barri divide la historia de Lloret en tres épocas perfectamente caracterizada. La primera de ellas va desde los primeros habitantes del término hasta mediados del siglo XVIII. En esta época, que podríamos llamar agropescadora, los lloretenses se dedican al laboreo de las tierras y a la pesca en el mar. La segunda época, inminentemente marinera y colonial, empieza con las justas medidas de Carlos III, permitiendo a los catalanes el libre comercio con las Américas y termina con la pérdida de las colonias y la extinción de la marina velera catalana a principios del siglo actual. El "Tercer Lloret", turístico y hotelero, se inicia con la presencia en esta villa del primer automóvil y del primer veraneante del país, en 1908, y cobra auge con el advenimiento del turismo extranjero por grupos, en 1950.

Las huellas de la prehistoria se limitan a unas pocas puntas de flecha de sílex y algunas hachas y cuchillos de piedra pulimentada.
Poco sabemos del largo período que transcurrió desde la invasión de los bárbaros hasta el siglo X. Mejor conocidos son los poblados ibéricos de "Puig de Castellet", "Turó Rodó", al Este de la playa de Lloret y "Montbarbat", los tres en períodos de excavación y estudio. Existen indicios romanos en los lugares conocidos por Les Alegries, Sant Quirze y Canyelles, y una torre sepulcral romana (anterior al siglo II de J.C.), en las cercanías del casco urbano, que ha sido reconstruida en parte.

Cuando en 966 apareció el nombre de Lloret en la historia, la antigua LOREDO aún no constituía un alodio independiente. Formaba parte de un término más extenso -MAÇANEDO- que en aquel entonces llegaba al mar, hasta que en 1002 los condes de Barcelona Ramón Borrell y Ermessenda cedieron Lloret, en pago de una deuda, al  vizconde de Girona Sunifred.

Luego los vizcondes de Girona Guerau y Ermessenda transmitieron el dominio de Lloret a una noble señora llamada Sicarda, esposa de Umbert de ses Agude, señor del Montseny y de Palafolls.

De aquella época datan el castillo, hoy en ruinas, y la primera iglesia parroquial de Lloret, dedicada a San Román. (1079).
Uno de los hijos de Sicarda, Bernat Umbert, fue obispo de Girona de 1093 a 1111. Es el primer lloretense notable de que tenemos noticia.
En 1104, hallándose Sicarda en el castillo de Lloret, postrada por la enfermedad de que murió, hizo testamento concediendo varios bienes a sus hijos y al Capítulo de Canónigos de Girona. Aquel testamento fue la causa de que Lloret fuese, en el futuro y durante casi seiscientos años, una población de dominio eclesiástico.
Los descendientes de estos personajes tomaron el nombre de Palafolls y tuvieron el señorío de Lloret. En 1165 Bernat de Palafolls y su mujer empeñaron por 250 morabetines el castillo de Lloret y otros bienes a la Iglesia de Girona. La pignoración subsistió hasta 1217 que en Guillem de Palafolls hizo donación y remisión perpetua al Cabildo de todo cuanto tenía el castillo y honor de Lloret.

Las jurisdicciones civil y criminal de Lloret y el pago de impuesto y otras cargas feudales del Cabildo dieron lugar a varios pleitos en los que, a través de los siglos, intervinieron el Capítulo de Girona, señora de la villa, la Universidad y particulares de Lloret y otros señores.
Entre los principales acontecimientos de aquella primera época histórica, figuran la influencia que las relaciones marítimas de los lloretenses con Italia ejercieron sobre las costumbres y devociones de la villa.

Lloret tiene un barrio denominado Venecia, de Italia recibió posiblemente la devoción a Santa Cristina, mártir de Tiro, a Santa Rosalía, dama palermitana, y a la Virgen de Loreto, así como algunos apellidos y giros del lenguaje.
El pueblo, asentado en un principio a unos 2,5 kilómetros tierra adentro, fue acercándose poco a poco al mar, donde vivió solamente la gente marinera.
La peste en 1318 y luego la guerra con los genoveses asolaron Lloret, la cual, en el censo de 1359, figura solamente con 67 hogares.
Sufrió igualmente devastadores temporales de mar e incursiones y saqueos de los piratas turcos y argelinos. No obstante el nuevo Lloret marítimo, con un esfuerzo ejemplar, levantó un hospital para pobres y peregrinos (1460), una nueva iglesia parroquial -la que sirve todavía al culto en nuestros días- (1522) y una fortaleza -la "Torre de la Vila"- para defenderse de los piratas (1601).
Dada la señal de alarma, ancianos, mujeres y niños corrían a refugiarse en la torre, como antes lo hacían en la iglesia, mientras los hombres aptos para la pelea, rechazaban a los piratas, ayudados por el fuego de artillería y los disparos que partían de la Torre. Bajo la égida del párroco Jaume-Felip Gibert (1591-1608) Lloret hizo de lleno su entrada  a la edad moderna.

Desde entonces (1593) no se celebró ningún consejo abierto, es decir, sesión plenaria en la playa, donde, sentados en la arena, podían intervenir todos los vecinos cabezas de familia. Los intereses de la villa fueron regidos por tres jurados y un consejo de ochenta y cinco varones, que se redujeron a treinta y cinco, en 1683, de acuerdo con unas nuevas constituciones, denominadas "Lo Redreç", tan perfectas que sirvieron de pauta a otros pueblos de la comarca, fueron asimismo modélicas las ordenanzas para el régimen de la escuela pública de niños aprobadas por el consejo municipal de Lloret, en 1599, que se anticipaban, en cierto modo, a las modernas pedagogías. Las sesiones del Consejo se celebraban en la Torre que sirvió también de Casa Consistorial, hasta su derribo por ruinosa en 1867.

A principios del siglo XVII, Lloret había asegurado su defensa, y atendido cumplidamente a sus necesidades religiosas, benéficas, administrativas y culturales. Era, y siguió siéndolo, un modelo de villa bien administrada.

DE LLORET A LLORET DE MAR

Lloret con su vecindario, sus devociones y sus angustias económicas surge otra vez al conjuro de los tiempos infaustos para la tierra catalana cuando se produce la rendición de Barcelona a las tropas de Felipe V, en 1714.

Tenía entonces 238 casas, en su mayor parte viejas o ruinosas, y 980 habitantes, agrupados en 205 familias. La tierra y el mar, como en época anterior, eran el complemento    que recurrían, para poder subsistir, todos los vecinos, cualquier que fuera su oficio. Ninguno de ellos, ni siquiera el médico y el notario, ganaban más de sesenta libras (treinta duros) al año. De muchas de aquellas familias, se nos dice que su oficio era tirar el arte de pescar y hace "diferentes arbitrios mecánicos por ser gente pobre". Pese a tal situación, Lloret se encontraba ya en las últimas décadas de sus estrecheces económicas. El 12 de octubre de 1778, después de algunos años de satisfactorio ensayo, Carlos III decretó el comercio libre de España a las Indias. El océano Atlántico se abría a los catalanes y los hombres de Lloret, con vocación de navegantes, fueron a América. La villa, llamada entonces Lloret, a secas, empezó a llamarse Lloret de Mar.

Mediante un largo y costoso pleito, Lloret consiguió emanciparse del dominio feudal del Capítulo e incorporarse a la Real Corona.
Los antiguos astilleros se adiestraron en la construcción de buques para la navegación ultramarina. Los hijos de los viejos patrones estudiaron la carrera de Náutica. Todo el pueblo, de un modo u otro, quedó vinculado al mar.

De 1812 a 1869, los astilleros lloretenses construyeron unos 120 barcos veleros -polacras y bergantines en su mayor parte- sin contar los de porte inferior a ochenta toneladas.
Los pilotos se formaron principalmente en las escuelas de Náutica de Barcelona y de Arenys de Mar.
Además del capitán, piloto, aprendiz de piloto y contramaestre, tripulaban aquellos barcos seis u ocho marineros y un grumete. Con carga de vino, frutos y artículos manufacturados del país, iban a Montevideo o Buenos Aires, donde se dejaban su carga y tomaban otra de tasajo (carne de buey salada y seca) para la Isla de Cuba. De las Antillas traían azúcar, cacao, melaza, tabacos y caoba; y de los Estados Unidos, algodón, madera para la construcción de toneles y petróleo para los quinqués. Otros fueron a Filipinas, a Lima y a Valparaíso. La peste, la rebelión a bordo, el apresamiento de la nave por piratas e insurgentes, el temporal y el naufragio llenan páginas enteras de los Diarios de Navegación.

Numerosos lloretenses se establecieron en las Américas donde, atrás una dura vida de trabajo y de ahorro consiguieron reunir una fortuna, que, a su regreso, les permitió enriquecer a su villa natal con hermosos edificios, y dádivas al hospital, a las escuelas, a la iglesia , a los santuarios y a los pobres.

LA MODERNA IMAGEN DE LLORET

Lloret de Mar no es, pues, como otros centros, una creación reciente de la industria turística; es una realidad antigua y sabrosa con historia, personalidad y costumbres propias, que se ha abierto al turismo y, actualmente, se consagra enteramente a él.

Ya en 1908 el primer automóvil de turismo y el primer veraneante del país hacían su aparición en Lloret como heraldos de un tiempo mejor. Con ellos se paliaba la dura crisis que sufrió la villa con la extinción de la marina mercante a vela y la pérdida de los mercados de América y se iniciaba una nueva prosperidad.

La sorprendente transformación que se ha operado en la villa, desde el advenimiento del turismo internacional en 1950, es conocida por "El Milagro de Lloret de Mar".
Casi la totalidad del antiguo núcleo urbano ha sido reedificado y un moderno ensanche cubre todo el terreno llano y las suaves colinas donde, hace apenas veinte años, se extendían las huertas y las viñas. En el área montañosa, poblada de pinos y encinas, se vienen desarrollando treinta y ocho tranquilas zonas residenciales, con torres y jardines, y el bosque se va transformando en parque natural.

En las blancas callejas antiguas, convertidas las más céntricas en animado mercado de toda clase de artículos, se ofrecen todavía al observador detalles curiosos de la vida ancestral e invitan a un demorado y provechoso paseo. La plaza del Ayuntamiento de inconfundible aire decimonónico, preside el trazado urbano de la villa que se abre al mar, a través de un elegante paseo flanqueado por palmeras.

LLORET, PARAISO DEL TURISTA

La Villa del Laurel es una de las concentraciones turísticas más completas del litoral mediterráneo español. Hay en Lloret más de doscientos hoteles y hostales de cuatro, tres, dos y una estrellas, millares de apartamentos y cuatro campings, dotados todos ellos de instalaciones modernas y confortables.

Hay instalados en Lloret de Mar un gran número de bares, snacks, restaurantes, salas de fiesta, discotecas y pistas de baile. Hay entre ellos, establecimientos típicos catalanes, andaluces y de otras regiones españolas; casas para ingleses, franceses, alemanes y holandeses, con decoración, cocina y música propios de cada país. Los de lujo y económicos. Unos son frecuentados por los jóvenes y otros por las personas mayores. Hay barrios bulliciosos que, por la noche, brillan con sus luces y letreros luminosos, las voces y la música. En ellos la animación se prolonga hasta la madrugada, mientras en otras zonas urbanas podríamos decir que "se oye el silencio".

El típico mercadillo al aire libre ofrece todos los martes los más variados artículos. Hay varias salas de exposiciones de arte.
La plaza de toros "José Luis Andrés", con cinco mil plazas, ofrece en verano buenas corridas y novilladas. Las salas de bingo y el Casino de Lloret de Mar, con ruleta francesa y americana, bacarrá, chemin de fer, black-jack, boule y otros juegos, permanecen abiertos todo el año.

Lloret es centro de amenas excursiones por tierra y por mar, dentro del propio término, al resto de la costa Brava y a distintos puntos de Cataluña.
Varias y acreditadas agencias de viajes facilitan diariamente al turista la visita a Barcelona, la capital (a 75 km); Montserrat, montaña mágica  famoso monasterio benedictino (a 123 km); Girona, llamada "La Ciudad de Piedra" (a 40 km); Banyoles y su lago (a 57 km); Quart y La Bisbal y sus fábricas de cerámica; Empúries, interesantísima villa ibero-griega-romana; Tossa y su recinto medieval "Vila Vella" (a 13 km) y Blanes con su jardín botánico "Mar i Murtra" (a 6 km), etc.

La población es además un importante centro de actividades, entre las que destacan los innumerables congresos, jornadas y convenciones que se realizan durante todo el año en los diferentes hoteles preparados para este tipo de actos, que disponen de todos los equipamientos necesarios.
Lloret dispone de cuantos elementos son necesarios al turista para disfrutar de una estancia agradable y provechosa, de enero a diciembre, de día y de noche, para el cuerpo y para el espíritu, para la gastronomía , la diversión y el descanso, sean cuales fueran sus gustos personales, su edad, su nacionalidad y su condición humana y social.

Actualmente la población se encuentra inmersa en un complejo proceso de transformación para convertirse en una ciudad de servicios, tanto públicos como privados, con la construcción de nuevos equipamientos y con un crecimiento basado en un nuevo urbanismo, de menos altura y de más calidad, pero también con un nuevo concepto de oferta turística más integrada en el territorio y más personalizada. En definitiva, un proceso para convertir Lloret en un hábitat de alta calidad de vida, con todo lo que ello comporta.

LAS PLAYAS

La ópera "Marina", de Campodrón y Arrieta, inspirada en esta villa marinera, dio a Cataluña y a España entera, ya en 1855, el que sería en el futuro nuestro primer eslogan turístico: "Costas las de Levante; playas las de Lloret".

La costa, de exuberante frescor, se extiende en zigzag a lo largo de siete kilómetros de acantilados (Costa Brava), entre los que se abre calas acogedoras y playas de arena limpia y aguas claras. La famosa playa de Lloret de Mar, propiamente dicha, obra maestra de la naturaleza, es única por la perfección de su arco, por su medida y por el fenómeno de traslación periódica de su arena, debido a los movimientos del mar, que la mantienen en un estado permanente, limpio y natural. La arena de esta playa no es de grano tan grueso que dañe la piel, ni tan fina que se pegue  a ella. El bañista puede tenderse con toda comodidad. Al este de esta playa, sobre el Paseo Marítimo, se encuentran el monumento a la Sardana (danza catalana), esculturas en hierro de Domingo Fita, la placa de bronce que recuerda el lugar donde, según la tradición, fue inspirada "Marina ", y un lápida granítica en homenaje a los lloretenses que emigraron a América, en pos de la fortuna, y no tuvieron suerte. Porque Lloret, tanto como a los próceres que triunfaron, honra y recuerda agradecida a los hijos que, pese a sus esfuerzos, murieron en la oscuridad.

En la pequeña playa contigua, denominada "Sa Caleta", se yergue sobre el mar el decorativo castillo medieval, de construcción moderna, tan divulgado por los medios gráficos. En esta abrigada cala se instala, en ocasiones de grandes festivales, un grandioso Teatro Natural, capaz para 5.000 espectadores, con el escenario sobre las aguas marinas, en el cual han actuado renombradas orquestas y compañías de opera y ballet.
Siempre hacia el Este, merecen visitarse "Es Frares", "Caleta d´En Trons", la Playa de Canyelles, con extensas urbanizaciones y toda clase de servicios, y "Cala Morisca".

Siguiendo la costa por el sector Oeste de la playa de Lloret, se levanta "La Mujer Marinera", estatua de bronce de Ernesto Maragall, único monumento de España con esta dedicación. A poco trecho "Cala Banys", ofrece su fuente natural junto a las olas, bar y dancing, y a lo alto del cerro de San Juan existen los cimientos en ruinas del antiguo castillo feudal. La playa de Fenals constituye la salida al mar de una distinguida zona residencial, con grandes hoteles, restaurantes, apartamentos y Club Náutico.

Sobre "Sa Boadella", playa silenciosa, se hallan los pulcros jardines y la casa museo de Santa Clotilde, creación del Marqués de Roviralta.
Cierra con broche de oro el litoral lloretense, por el Oeste, la playa de Santa Cristina, de arena fina y poca profundidad, con el famoso templo, hotel, restaurantes y apartamentos en sus cercanías, y se disfruta de merendero y cafetería en la misma arena del mar.

LOS ALREDEDORES DE LLORET

En las inmediaciones de la villa existen lugares interesantes por su belleza y significado, ermitas, monumentos y ruinas, a los que se puede llegar andando, a través de amenos parajes.
"Sant Quirze", a 1 km de la villa es la ermita más antigua de Lloret. Junto a ella se han encontrado fragmentos de cerámica romana, una moneda de Constantino y varias sepulturas.
"Les Alegries", a 2,5 km fue iglesia parroquial desde su consagración en 1079 hasta 1522. Campanario románico y pinturas al fresco de Calándria.
"Sant Pere del Bosc", a 5 km perteneció antiguamente al Gremio de Pescadores. Su nuevo propietario, el indiano Nicolás Font y Maig, efectuó en la capilla y en la extensa heredad obras de embellecimiento y ampliación, tales como:
"La Cruz", a poco trecho del santuario, proyectada por Josep Puig y Cadafalch, en 1898. Inspiró a Mn. Jacinto Verdaguer tres estrofas de su "Cántico a la Cruz", que, con música de Cándido Candi, el pueblo de Lloret iba a ofrecerle todos los años el 1º de mayo; y "El Ángel", primer monumento erigido a Jacinto Verdaguer, con el popular relieve en bronce del poeta, obra del escultor Eusebio Arnau (1904). La estatua en mármol de Nicolás Font y Maig, frente al santuario, es de 1911.
"Santa Cristina", a 3,5 km, patrimonio y orgullo de los lloretenses. La primera noticia que tenemos de ella es de 1376. El templo actual data de fines el s. XVIII. Es de estilo neoclásico, con un riquísimo altar mayor de mármoles, construido en Italia, y una interesante colección de ex-votos y barcos en miniatura.

En una explanada dominando el mar, se encuentra el "Pi Gros" (pino grande), bajo cuyo ramaje pueden comer cómodamente sentadas centenares de personas a la vez. Expertos en arboricultura le calculan unos quinientos años de edad. En el propio interior de la villa y en su inmediata periferia, merecen ser visitados, el templo parroquial de San Román, gótico de transición al Renacimiento (1522). Contiene tablas de Pere Serafí y Jaume Fontanet (s. XVI) y tallas de Monjo (s. XX). Anejas al mismo, la capilla del Smo. Sacramento (1916) y la Casa Rectoral (1920), modernas y originales creaciones del arquitecto Buena Ventura Conill Montobbio. La Casa de la villa, de estilo neoclásico, construida bajo los planos de Félix de Azúa, entre 1868 y 1872. En el Paseo de las Palmeras se suceden la curiosa "Palmera de cinco ramas", el monolito y parte recordando el sitio donde fue construida la flota velera de Lloret, y la "Fuente de Canaletas", copia exacta de la popular fuente del mismo nombre existente en las Ramblas barcelonesas, obsequio de la Ciudad Condal de Lloret de Mar, en 1968. La casa que fue de D. Nicolá Font y Maig (1877) en la calle de San Carlos, nº 14, es prototipo del estilo sobrio y elegante que presidió la construcción de las casas de los indianos.

El cementerio Municipal (1900) contiene suntuosas sepulturas de estilo modernista y de la escuela de Gaudí, y junto a la Estación Terminal, en la misma entrada de la villa, al pie d una fuente luminosa, unos versos de Sebastián Sánchez Juan exaltan el carácter peculiar de los lloretenses: "Fora d´humana mida no resulta res que es doni a Lloret, atzar, fatic, recordats piament, tenen un culte al fons del cor com en un vidre antic".

FOLKLORE

Lloret tiene un rico acervo de costumbres típicas y un variado programa de manifestaciones tradicionales y modernas.
La procesión marítima de Santa Cristina y la danza de "Ses Morratxes" (almarrajas), son dos preciadas gemas del folklore catalán.
El 24 de julio, festividad de Santa Cristina, muy de mañana, sale del templo parroquial la procesión, al son de la orquesta y bajo el alegre sonar de la campana. Las banderas y los tabernáculos de San Elmo, San Jaime y Santa Cristina, son llevados por pescadores descalzos, vistiendo sus ropas de trabajo. Acompañan a la imagen de la mártir de Tiro "Ses Obretes", pavordesas de la Santa, llevando de la mano un niño de corta edad, vestido de ángel. Cierran la comitiva las autoridades y el clero.
Ya en la orilla del mar, embarcan en las nueve barcas engalanadas, que llevan los nombres de las antiguas cofradías y, en unión de muchas otras, abarrotadas de fieles y turistas, se dirigen a Santa Cristina, en cuyo santuario se celebra una misa solemne, y, a la sombra del pino centenario, rematan la fiesta con un alegre cantar.
Años atrás cuando la procesión llegaba a Santa Cristina y cuando volvía a Lloret, se corría una típica regata a remo llamada "S´AMORRA, AMORRA", que actualmente se continua realizando.

Por la tarde del mismo día, tiene lugar en la plaza de la Casa de la Villa, bajo la presidencia de las autoridades y ante numeroso público, la antiquísima danza de "Ses Morratxes", a cargo de cuatro parejas de Obreros y Obreras de Santa Cristina. Es una danza ceremoniosa que recuerda el minué. Al terminar el baile, el danzante ofrece la almarraja (jarrito de cristal de cuatro picos, con flores y agua perfumada) a su pareja y ésta, de un gesto enérgico, la arroja al suelo. Según la leyenda, este episodio de la danza recuerda el asedio amoroso de un joven árabe, rico y apuesto, a una doncella cristiana a la que pretendía por esposa. Esta, no quiso renunciar a su fe y manifestó su desprecio al moro, rompiendo contra el suelo el vaso de cristal que aquél le ofrecía, invitándola a la danza y al amor.

Son muy celebradas la romería o "Aplec dels Perdons" que se celebra en el mismo santuario de Santa Cristina el segundo domingo de Cuaresma; el "Aplec de les Alegries", en pleno campo, el 8 de setiembre; la cabalgata de Reyes, el 5 de enero, y la procesión nocturna del Viernes Santo, fundada en el siglo XVI. Lloret de mar es, con frecuencia, sede de diferentes congresos, convenciones, asambleas y simposios internacionales, algunos de los cuales vienen alcanzando varias ediciones.
Entre las manifestaciones modernas destacan las  deportivas, por tierra y mar con participación internacional; El Rally Catalunya-Costa Brava, para el mes de noviembre, que en 1991 fue una de las pruebas del Campeonato Mundial. Entre las más recientes fiestas populares, destacamos la presentación y bautizo (17 de noviembre de 1991) de la pareja de gigantes de Lloret, "Es Nais" y "Miss Ling".

DEPORTES

Pueden practicarse casi la totalidad de los deportes terrestres y acuáticos, la caza y la pesca.

Existen centenares de piscinas, algunas climatizadas, en hoteles y unidades residenciales. Hay dos pabellones municipales de deportes cubiertos, pistas de atletismo, campo de fútbol, campo de tiro olímpico, equitación, Club de Tenis, parque de atracciones, cuatro clubs náuticos y un pequeño puerto de temporada, en Canyelles, para embarcaciones de vela ligera y motor.

GASTRONOMÍA

La cocina de Lloret tiene singular importancia. Recomendamos, entre los platos típicos, mejillones la marinera, pulpitos con cebolla "a la paella", langosta a la cazuela, caracoles "a la llauna" y calamares salteados, buñuelos de Semana Santa y vino tinto "de la tierra".

LLORET-GIRONA-BANYOLES

Interesante excursión, que permitirá conocer la bella ciudad de Girona - capital de la provincia a la que pertenece la Costa Brava -, por la que pasa el río Ter y de cuya extraordinaria riqueza monumental sobresalen la catedral -con su Torre de Carlomagno y su valioso Tesoro-. San Pedro de Galligants, San Nicolás, la Colegiata de San Félix y los Baños Árabes. La población de Banyoles ofrece el maravilloso paisaje del lago -8 km. de perímetro- y la iglesia románica de Porqueres.

LLORET-FIGUERES-EMPURIES

Esta excursión ofrece la oportunidad de adentrarse en el corazón del Empordà, cuya capital es Figueres, cuyo monumento más importante es  el Castillo de San Fernando, que se alza sobre una colina desde la que se domina la ciudad y el paisaje circundante. Otro edificio notable es el Ayuntamiento. Figueres cuenta además con el valioso Museo de Dalí. En Empúries se conservan importantes ruinas griegas y romanas. Es de gran interés el Museo Monográfico.

LLORET-BARCELONA-MONTSERRAT

Excursión del más alto interés. Barcelona ofrecerá al excursionista el encanto de una gran ciudad que ha sabido conservar el encanto de sus entrañables tradiciones y una gran riqueza monumental, con su Barrio Gótico, la Basílica de Santa María del Mar, la Sagrada Familia, las Ramblas, Montjuïc, el Tibidabo, el museo de Arte Románico, el de Picasso, la Fundación Miró. A 50 km está la montaña de Montserrat, con su famoso monasterio.

LLORET-MONTSENY

Sugestivo itinerario de alta montaña. El macizo de Montseny está bordeado por las vías férres de Barcelona-Puigcerdà y Barcelona-Cerbère y cuenta con buenos accesos por carretera. Ofrece al oeste, parajes de gran belleza. Como Aigufreda, Seva, Viladrau y El Figaró; en el sudeste, Sant Celoni -de donde arranca una carretera que va al valle de Santa Fe de Montseny- y Cardedeu; y, en el nordeste, poblaciones como Breda y Arbúcies.

LLORET-ISLES MEDES-PARC NATURAL DELS AIGUAMOLLS

Itinerario recomendado por su interés ecológico, visitando el pequeño archipiélago de las Islas Medes, de 21,5 hectáreas, para apreciar su interesante fauna marina. Las barcas para esta excursión salen del Puerto de L´Estartirt. De ahí por tierra hasta Els Aiguamolls de L´Empordá, importante zona húmeda de Cataluña. Su mayor interés radica en que acoge un gran número de especies animales y vegetales, tienen además un gran interés paisajístico. Son importantes los prismáticos para observar las migraciones.

Dónde alojarte en Lloret de Mar



Hotel Evenia Montevista
Lloret de Mar

Hotel Evenia Hawai
Lloret de Mar

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