Ferrol, ventana al Mar
Galicia
El pasado permanece muy vivo en la comarca de Ferrol. Quizás no pueda ser de otra forma, puesto que durante la Edad Media y buena parte de la Moderna los condes de Andrade mandaron y ordenaron a su albedrío, dejando su impronta en numerosas obras.
Els Blaus de Roses

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Ventana al mar

La capital departamental se encuentra bien resguardada en el seno de la ría de Ferrol. La ciudad que hoy conocemos tiene un origen militar en el siglo XVIII: El arsenal militar y el "racional" Barrio de la Magdalena en cuadrícula y estructurado en torno a las plazas de armas (hoy sede del Ayuntamiento) y de Amboaxe. A partir de los años 70 se construyen las nuevas barriadas de Caranza y Esteiro, y la ciudad toma su aire definitivo hasta hoy.

Clima

Temperaturas medias suaves y de una baja oscilación térmica, siendo enero el mes más frío y agosto el más cálido.

Fiestas Populares

SAN XIAO. 7 de enero. Fiestas Patronales de la ciudad.
NOITE DAS PEPITAS. 18 de marzo. Rondallas por las calles al anochecer.
SEMANA SANTA. El Jueves Santo procesión del Cristo de la Misericordia. El Viernes Santo procesión del Santo Entierro y por la noche la famosa procesión "dos caladiños" (entre otras). El Lunes de Pascua romería a la ermita de Chamorro (N a. Sra. del Nordés). Fiesta declarada de Interés Turístico Nacional.
FIESTAS DE LA CIUDAD. Durante el mes de agosto, que concluyen el 31, día de San Ramón.

Playas y Deportes Náuticos

Magníficas playas aptas para el baño. De ocho a diez kilómetros aproximadamente separan del núcleo urbano arenales como Doniños (que se ve acompañado por un hermoso lago costero), en Covas: O Vilar, A Fragata, Santa Comba, Ponzos y Sartaña, San Xurxo, Esmelle, etc. Todas ellas idóneas para la práctica de surf, windsurf, vela, piragüismo, remo, pesca marítima y caza submarina, estos dos últimos deportes requieren la solicitud del permiso previo en la Consellería de Pesca, Marisqueo y Acuicultura.

Cultura y Arte

ATENEO FERROLÁN, Magdalena, 202  981 35 79 70

Museos

MUSEO NAVAL. Centro Social y Cultural de la Armada
Lunes (cerrado). Martes a viernes de 9.30 a 13.30 h.
Sábados, domingos y festivos de 10.30 a 13.30 h.
Visitas a Buques y Dependencias de la Armada  981 33 60 00

Salas de Exposiciones

SALA CASINO FERROLANO.
Real, 100 
Tlf. 981 353092
SALA ATENEO FERROLÁN.
Magdalena, 202-1º   
Tlf. 981 35 79 70
GALERÍA DE ARTE ARBOREDA.
Dr. Fléming, 82
Tlf. 981 35 43 94
CENTRO DE CULTURA.
Concepción Arenal, s/n
Tlf. 981 35 90 00
CENTRO CULTURAL CARBALLO CALERO.
Praza do Inferniño, s/n 
Tlf. 981 37 07 28
GALERÍA SARGADELOS.
Dolores, 55
Tlf. 981 35 37 14

Monumentos

1. CONCATEDRAL DE SAN XIAO. Construcción en un neoclasicismo estricto de la segunda mitad del siglo XVIII, de la que cumple visitar su interior por arquitectura, tallas y pinturas.
2. IGREXA DE SAN FRANCISCO. Un edificio reedificado sobre los cimientos de otro medieval y característico por sus torres truncadas. Destacado retablo en su interior obra de José Ferreiro.
3. IGREXA DE NOSA SEÑORA DO PERPETUO SOCORRO. Sencilla arquitectura que data del siglo XVIII situada en el "Ferrol Vello" y próxima al BALUARTE DE SAN XOAN en pleno puerto.
4. CAPELA DE NOSA SEÑORA DAS DOLORES. Sencilla arquitectura clasicista en la Praza de Amboaxe.
5. CAPELA DE NOSA SEÑORA DAS ANGUSTIAS. Similar a la anterior por sus características arquitectónicas. Está en la plaza a la que da nombre.
6. HOTEL SUIZO. Obra del arquitecto A. Ucha. Es un edificio modernista al igual que el del CASINO.
7. CASA DO PATÍN. Recientemente restaurada, muestra de esmerada construcción tradicional.
8. XARDINS DE HERRERA. Situados entre el Parador de Turismo y el palacete de Capitanía. En él se yergue el obelisco de Churruca y desde este mirador, en el corazón de la ciudad, se puede divisar casi toda la ría, arsenales y diques militares. De imprescindible visita para comprender Ferrol.
9. CASTELO DE SAN FELIPE. Fortaleza a orillas del mar en la boca de la ría, con estratégicas vistas panorámicas de la ría y la ciudad.
10. ERMIDA DE CHAMORRO. Pequeña capilla de origen medieval situada en un monte próximo y desde donde se contempla la ría y la ciudad.
11. CASA DO BANCO SIMEÓN. De estilo modernista obra del arquitecto R. Ucha.
12. TEATRO JOFRE. De estilo ecléctico de 1871.
13.  ALAMEDA DE SUANCES.

Itinerarios desde la ciudad

I. Tierra de castillos

El pasado permanece muy vivo en la comarca de Ferrol. Quizás no pueda ser de otra forma, puesto que durante la Edad Media y buena parte de la Moderna los condes de Andrade mandaron y ordenaron a su albedrío, dejando su impronta en numerosas obras. Aquéllos a los que les gusten las fortalezas están de enhorabuena, y a poco que el visitante se aleje de la llamada Ciudad Departamental lo comprobará.
Rumbo a Ortigueira se llega a Moeche (los amigos de la bicicleta pueden llevar hasta ahí sus velocípedos en tren), donde se levanta un castillo que durante el siglo XV fue testigo del ataque de los campesinos, que, hartos del trato que les daba Nuño Freire de Andrade, “o Mao", se levantaron en armas contra su señor. Nacía así la revolución de Os Irmandiños, con el objetivo de terminar con aquéllos que los asfixiaban con impuestos. Y para ello tenían que derribar las fortalezas.
Ésta de Moeche se salvó de la destrucción porque “o Mao", sabedor de lo que se avecinaba, puso tierra por medio. Gracias a tan sabia decisión, el castillo se encuentra en muy buen estado. Por el valle adelante se llega a los pies del Pico Ferreira, que se distingue desde muy lejos tanto por su forma simétrica como por las antenas que alberga en su cima. Y al lado de estas últimas desafía vientos y tempestades un sarcófago antropomorfo. Es, según todos los habitantes de las cercanías, la cama de San Vicente.

San Vicente, encadenado

A los pies del monte queda la plácida Ferreira, con su airosa iglesia dieciochesca. Y dentro del templo, nada menos que la estatua del mismo San Vicente. La peculiaridad es que el pobre se halla encadenado, pues la tradición asegura que antes, cuando estaba libre, subía todas las noches a dormir en su cama y había que ir a recogerlo por la mañana, algo a todas luces incómodo. Solución: las cadenas.
La fuente de San Palo es la siguiente parada antes de subir vía Fraga hasta los montes de enfrente. Allí, en el roquedal situado más a la izquierda, se halla otro hueco, y dicen que en él se sentaba un rey "mouro" que habitó aquellos parajes. Por eso el conjunto de piedras recibe el nombre de A Pena do Rei Mouro.

Narahío y su subterráneo

El descenso conduce a otro castillo, el de Narahío, pegado a los grandes desniveles de la sierra de O Forgoselo, río por medio. Narahío también tuvo que ver con la casa de Andrade, y hoy pervive airoso, ocultando el secreto de su túnel subterráneo, cuya salida ha sido localizada encima de la acequia, pero no así la entrada.  El camino se vuelve suave, con ascensos y bajadas que llevan hasta un puente medieval muy transformado en la superficie. A la entrada, uno de los símbolos de la omnipresente casa de Andrade. Después, la aldea de Eirexado, nacida en torno a una armoniosa iglesia, compañera de sencillo crucero y notable casa rectoral. En O Eirexado se impone la elección: de continuar al frente, se ganará la carretera que en un cuarto de hora de coche conduce a los aledaños de Ferrol. Si se gira a la izquierda, la excursión se prolonga para acabar en Cabanas —excelente iglesia parroquial— y en Pontedeume.

La torre y la calle Real

Y mire por donde en esta localidad se levanta una torre que fue parte del palacio principal de los Andrade. El edificio ha sido reconvertido con gran acierto en sala de exposiciones y oficina de turismo. En Pontedeume se recomienda recorrer su empinada calle Real, de sabor típico.
Al emprender regreso a Ferrol, el viajero quizás eleve la vista. Un monte parece que en cualquier momento se puede venir encima de la villa; es Breamo, con su iglesia románica de San Miguel en la cumbre. Otro, cercano, tiene en su parte alta un castillo más; es el de Nogueirosa, en el que a toda prisa buscó refugio Nuño Freire de Andrade, “o Mao", procedente de Moeche y pensando que hasta allí no llegarían Os Irmandiños. Se equivocó y acabó pidiendo protección al obispo de Santiago.

II. Los secretos de "La otra banda"

“La otra banda”. Así es como llaman los ferrolanos a la península que cierra la ría por la izquierda, y a la que todavía es posible ir utilizando el servicio regular de lanchas. Tierras alomadas de costas suaves, más ricas en marisco antes que ahora pero con un aceptable estado de conservación. El hombre las ha respetado, y para comprobarlo nada mejor que salir por el puente de As Pías (o sea, en dirección a A Coruña) y girar en Fene a la diestra.
La primera aldea se llama Barallobre. Si los filólogos románticos están en lo cierto, el topónimo procede del céltico “baralla", igual a mercado, y el sufijo "bre", que indica lugar. Quizás hubiera habido un mercado en el lugar. Nadie nos dejó referencias escritas, por supuesto, pero sí una aldea de los tiempos prehistóricos un poco más allá, en O Seixo.

Pulpo “a la mugardesa"

La carretera continúa hasta Mugardos, un pueblo marinero por excelencia al que arriban las lanchas desde Ferrol. Su fachada marina es digna de tanta protección, al menos, como el secreto del pulpo “a la mugardesa", una manera muy "sui generis" de preparar el cefalópodo y que sólo se encuentra en esa localidad.
O Baño es un remanso de paz, antesala de A Palma, donde se yergue un castillo al que el Ejército aún da uso. El asfalto deja ahora paso a una pista cercada por los tojos, buena para caminar o ir en bicicleta y ganar así la punta de O Segaño, donde quedan restos de una batería de costa. Chanteiro, con su recóndita playa, exhibe la ermita de la Merced, generosa en elementos góticos.
Después está Cervás, con su castro a la derecha y su templo de ábside románico a la izquierda. Allí el recién llegado oirá la leyenda de la cueva que cruza la península de parte a parte, en la cual ningún vivo entró nunca pero cuya existencia tampoco va a ser negada por nadie.

Lubre, la huella celta

Si se sigue desde Cervás hacia el interior, hacia Montefaro, se alcanzará el viejo monasterio de Santa Catalina. Si la elección es continuar recto, entonces se llegará a una de las iglesias más sencillas pero más armoniosas de formas: Lubre, palabra que —volviendo a los románticos— está formada por "Lu" o “Luc", dios celta, y de nuevo el sufijo "bre". O sea, un lugar dedicado a una deidad y que luego fue cristianizado.
Ares queda muy cerca. Fue un importante núcleo judío, aunque ahora no quede ni rastro de su sinagoga. Sí permanece, claro está, la playa, a la que sigue la de Seselle.
El regreso a Ferrol debe hacerse bordeando su ría. Es decir, obviando el puente de As Pías. Así se llegará a Neda, cuyo puerto era muy frecuentado a finales de la Edad Media y durante la Moderna: en él desembarcaban miles de peregrinos procedentes del Norte de Europa, que preferían pasar cuatro o cinco días en alta mar a las largas jornadas de camino, y al fin atracaban, entre otros puertos, en Neda y en Ferrol. El monte que cierra la ría, llamado Ancos, fue habitado desde varios siglos antes de Cristo hasta la novena centuria. Ahora es muy fácil alcanzar la cumbre, donde se ha construido un mirador que domina visualmente toda la denominada Ferrolterra.

El monasterio de O Couto

Más adelante se cruza el río Xubia (hermoso recodo con molino a la diestra) y se entra en zona periurbana. Hay que estar atento a la desviación a A Faísca, a la izquierda, para alcanzar San Martiño do Couto, un cenobio con las dependencias monacales en ruinas y la iglesia bien cuidada. Según se entra en el atrio, a la derecha, nacía un túnel que aún sigue intacto, si bien el acceso semeja imposible. La leyenda asegura que por él eran trasladados los condenados a muerte hasta el cercano lugar donde había una picota. La Historia no se refiere a nada de eso, y sí a que en tiempos medievales el monasterio albergaba a monjes y monjas en antirreligiosa compañía.

III. Tras los pasos de los ingleses

Ferrol es una ciudad que vive replegada sobre sí misma. Su situación geográfica y la generosidad de la Naturaleza le ayudan a llevar esa vida plácida. Pero no siempre fue así, porque en el año 1800 un ejército inglés desembarcó en las cercanías y sufrió una estrepitosa derrota en su intento de avanzar sobre la urbe. Ahora, aunque no está señalizado, es posible recorrer el escenario de la batalla, que todos los años rememora en agosto el Club de Montaña local. Buena parte del itinerario se puede hacer en coche, pero resulta mucho mejor si se recurre a la bicicleta de montaña y, desde luego, a las piernas.
Hay que dirigirse a San Felipe, en la margen derecha de la ría de Ferrol, un viejo pueblo de pescadores que se mantiene como décadas atrás, incluso con sus marineras casas abalconadas. La carretera ha serpenteado y ascendido de manera pronunciada antes de alcanzar la aldea, y ello permite tener una primera magnífica panorámica sobre la boca de la ría. En San Felipe destaca el castillo, donde hasta mediados de los años 90 el Ejército tenía una de sus bases. Junto con el situado enfrente, A Palma, controló de manera eficaz las aguas cercanas y ningún barco navegaba por ese estrecho canal sin ser detectado.

Los castillos de San Carlos y San Cristóbal

El asfalto continúa hasta alcanzar San Cristóbal, donde un camino ancho invita a bordear la costa y llegar a los castillos de San Carlos y San Cristóbal, hoy sólo ruinas pero enclaves de entorno agradable. Y no procede descartar el chapuzón si el tiempo lo permite.
Cuatro kilómetros más allá de San Felipe se esparcen unas cuantas casas en torno a una playa recóndita: es Cariño, donde comienza una subida que o bien se puede realizar por carretera o, lo que es mejor, por una pista ancha sin asfaltar. Una y otra ganan altura y llevan a Confurco, aislada instalación militar rehabilitada para usos sociales.

El mirador de Monte Ventoso


Y de Confurco a Monte Ventoso. Sólo son 1.100 metros más, pero hay que tomárselos con una cierta calma porque no paran de subir. El premio es una vista tan amplia que hasta incluye la playa y laguna de Doniños, la ría de Ferrol, A Coruña y un trozo de la Costa da Marte, con las islas Sisargas de telón de fondo. De vuelta a Confurco una pista (a la diestra) primero y sendero después conducen hasta los altos de Brión, donde unos campesinos mal armados y unos cuantos soldados derrotaron al cuerpo expedicionario inglés; el camino acaba en el asfalto que muere en Ferrol.
Pero desde el mismo Confurco se ofrece también la posibilidad de descender por carretera a la izquierda para ganar Fontán y la playa de Doniños. En ese arenal desembarcaron los británicos, que acabaron sin problemas con la casi nula resistencia que pudo ofrecer el castillo situado en lo que hoy es polígono de tiro.

La laguna de Doniños


Si quedan fuerzas, tras hacerse una foto ante la laguna —donde la tradición asegura que hay una ciudad sumergida—, bordeando la costa hacia el Norte se alcanza el castro de Lobadiz, con sus dos imponentes murallas y un trozo de una tercera. Frente a esa aldea prehistórica, una isla que da la impresión de ser dos, As Gabeiras, se niega a revelar el secreto de una cueva a la que sólo se accede por un mar siempre embravecido.

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