Eslovaquia, recorridos para los viajeros
Eslovaquia
Un valioso patrimonio milenario constituyen las ciudades medievales, los románticos castillos y ruinas, ostentosos palacios y parques arqueológicos, la arquitectura popular de gran diversidad,...
Els Blaus de Roses

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LO MÁS HERMOSO DE ESLOVAQUIA


Lo más... de Eslovaquia es el hecho de que es un Gran Pequeño País. En un territorio relativamente pequeño los visitantes pueden encontrar prácticamente de todo: riquezas naturales, monumentos históricos, diversión, descanso. Exceptuando el mar, desde luego, si bien se puede decir que lo tenemos en el subsuelo rico en fuentes de aguas minerales y medicinales. En el país existen grandes montañas y extensos llanos, pantanos y desiertos, caudalosos ríos, saltos y lagos. Un valioso patrimonio milenario constituyen las ciudades medievales, los románticos castillos y ruinas, ostentosos palacios y parques arqueológicos, la arquitectura popular de gran diversidad, las tradiciones populares y el folklore vivo. En Eslovaquia hay grandes urbes con arquitectura y estilo de vida modernos, pero también encantadores rincones "mágicos" que han escapado a la civilización humana. Los visitantes pueden contemplar imágenes multicolores de Eslovaquia en una veloz secuencia, si deciden recorrer los 450 kilómetros que separan el extremo este del oeste del país.

Lo más... de Brastilava

Bratislava es una de las metrópolis más jóvenes de Europa. En 1993 devino capital de la República Eslovaca independiente. Es, a la vez, la mayor ciudad de Eslovaquia: en una superficie de 367,5 Km2 viven casi 550 mil habitantes. La urbe se extiende en ambas orillas del río más caudaloso de Europa, el Danubio. Si bien la mayor parte de la ciudad está ubicada en un llano, una cuarta parte de su territorio penetra en las laderas boscosas de los Pequeños Cárpatos, que conforman una punta del gigantesco Arco de los Cárpatos.

Castillo Spis
En Europa Central, la metrópoli eslovaca goza de una situación geográfica extraordinariamente privilegiada. Se encuentra a 65 Km. de distancia de Viena y a 180 Km. de Budapest. Con Praga la une una autopista de 330 Km.

Los hallazgos arqueológicos testimonian que dos mil años atrás, en estos sitios se levantaba el primer oppidum celta, y al comienzo de nuestra era, un campamento militar romano. Los eslavos se establecieron en este territorio a principios del siglo VI. El primer nombre conocido del recinto del castillo, en torno al cual se fue conforman­do la ciudad, data del año 907. Importantes hitos en la historia de Bratislava han sido la concesión de privilegios de ciudad real libre en 1291, y el período entre los años 1563–1830, cuando fue la urbe de coronación del Imperio Austro-Húngaro. El núcleo histórico de la ciudad, con casi 300 monumentos arquitectónicos únicos, ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos.

Un recuerdo de los gloriosos tiempos de la ciudad, en la que fueron coronados 11 reyes (incluyendo a María Teresa) y ocho esposas reales, es la lista de coronados grabada en el ala izquierda del presbiterio de la magnífica iglesia gótica de coro­nación, la catedral de San Martín, igual que el camino de coronación que recorre las estrechas calles y plazas del centro histórico. El camino lo marcan 178 placas de latón pulido incrustadas en el pavimento, decoradas con una corona real estilizada. La bendición de la catedral de San Martín ocurrió en 1452. Esta obra gótica de tres naves, situada en los intramuros de la urbe medieval, tiene 70 m. de largo, 22,85 metros. de ancho, y en la zona del altar alcanza una altura de 18,5 m. El la punta de su torre se alza a 85 m. de altura una réplica dorada de la corona real húngara, de 300 Kg. de peso, colocada en u cojín de 2x2 metros. Durante la Primera Guerra Mundial las cinco campanas originales de la catedral fueron refundidas en cañones. En aquel momento sólo se había conservado la campana más antigua y de mayor peso (dos toneladas), a la cual, en el año 2000, se sumaron cinco campanas nue­vas, donación que recibió Bratislava de los cinco países vecinos de Eslovaquia.

La ciudad experimentó su mayor auge arquitectónico, social y cultural durante el reinado de María Teresa (1741–1780). La emperatriz gustaba de visitar la ciudad acompañada de un numeroso séquito de nobles, que a la postre levantaron en la urbe ostentosos palacios en estilo rococó y clasicista. Ejemplo de ellos es el palacio de Grassalkovich, hoy residencia del Presidente de la República Eslovaca.

Fue esta época la que marcó el florecimiento del Castillo de Bratislava. Siglos antes, en su lugar se levantaba la fortaleza de un principado eslavo, más tarde la sede de la administración territorial y por último, la residencia del lugarteniente real. La edificación gótica de cuatro alas (de la que se conservan múltiples detalles arquitectónicos, por ejemplo, una ventana en la fachada sur) la completaban un espléndido palacio rococó de tres plantas, el Teresianum, el patio de honor, las caballerizas, un invernadero y un parque al estilo de los jardines franceses. A raíz de un incendio devastador, en 1811, el Castillo de Bratislava quedó convertido en una gigantesca ruina. No fue sino 150 años más tarde cuando se procedió a su amplia reconstrucción. Hoy día en su recinto se encuentran las salas representativas del Consejo Nacional Eslovaco y exposiciones del Museo Nacional eslovaco, abiertas al público. La típica silueta de cuatro torres, que el majestuoso palacio-castillo adquirió en los años 1635–1649, se alza a 85 metros sobre el nivel de las aguas del Danubio. En una de las terrazas de este complejo de fuertes es posible con-templar las bases descubiertas de una basílica de tres naves, del siglo IX. Se trata de la mayor obra arquitectónica de la época de la Gran Moravia, hallada en nuestro país. Desde unas plataformas, que sirven de miradores, se abre una vista panorámica prácticamente de toda la urbe.

Una joya clasicista de la ciudad es el Palacio Primacial del Arzobispado, en cuya Sala de Espejos fue firmado en 1805el Tratado de Paz de Presburgo, al término de la batalla de Slavkov (Austerlitz), librada entre las tropas de la Francia de Napoleón y la Austria de los Habsburgos. En la actualidad, en el Palacio Primacial tiene sus salas representativas el alcalde de la capital. Los locales están decorados con seis valiosos tapices ingleses del siglo XVII. En el techo de la edificación, encima de la entrada principal, se alza un sombrero de cardenal, hecho de hierro, de 180 cm. de diámetro y 150 Kg. de peso.

Lo más... de la relación del Patrimonio Universal de la UNESCO

En 1993, la relación de localidades del patrimonio cultural y natural de la UNESCO ha sido enriquecida con cinco localidades eslovacas. Con el número 400 aparece en la lista la pintoresca ciudad minera de Banská Štiavnica, con toda la estructura técnica no sólo de la minería, sino también del sistema de embalses y otras obras técnicas. Gracias a su prosperidad y productividad minera, Banská Štiavnica era llamada "ciudad de plata". Sólo en 1740 se habían extraído casi 23 000 Kg. de este metal precioso y 600 Kg. de oro. La riqueza de la ciudad y de sus ciudadanos la testimonian hoy día los 215 monumentos culturales nacionales con impresionantes elementos arquitectónicos, las excepcionales características de dos castillos en el recinto de una sola ciudad (Castillo Viejo y Castillo Nuevo) y dos basílicas representativas del estilo románico tardío, a sólo 500 metros una de la otra. Testimonio del nivel de desarrollo de la minería de Banská Štiavnica en el siglo XVIII, la tercera ciudad mayor del Reino Húngaro, es la decisión de la reina María Teresa de constituir en la ciudad, en 1762, la Academia Minera, primera escuela superior técnica del mundo. El singular sistema hidroeconómico minero se fue formando entre los siglos XVI–XVIII. Inicialmente lo conformaba un sistema de 60 diques artificiales, genialmente interconectados por medio de zanjas y galerías de agua. El subsuelo de la ciudad lo ocupa un sistema de galerías mineras de varios kilómetros de largo y 17 pisos, el primero de los cuales se encuentra a 900 metros de profundidad. Hoy día la minería de Banská Štiavnica no es más que una atracción turística. A lo largo de una fila de lagunas artificiales, que se preservan en el pintoresco paisaje de los montes de Štiavnica, conducen los "caminos de aprendizaje“. En el subterráneo se oculta un laberinto de pozos y socavones con obras mineras; en la superficie, monumentos arquitectónicos y técnicos. Su visita y el descenso al subsuelo los propicia el Museo de la Minería en la naturaleza, al que acuden anualmente unos 40 mil visitantes.

Catedral de St. Martin`s
Otra de las localidades registradas es el singular conjunto monumental del castillo de Spiš, una de las ruinas más grandes de Europa Central, y los monumentos en sus alrededores: Spišské Podhradie, el cabildo secular Spišská Kapitula y la Iglesia del Espíritu Santo de Žehra. El conjunto, integrado por un importante centro administrativo feudal y una pequeña urbe al pie del castillo, enclavado en el centro de una hondonada y la sede fortificada de la administración feudal, se preservan en esta forma integral en casos realmente muy raros. El complejo se encuentra en el este de Eslovaquia, a 19 Km. de la ciudad de Levoča. La fortaleza es accesible desde el pueblo de Hodkovice, en las cercanías de Žehra. Spišská Kapitula se encuentra a 6 Km. de distancia.

La silueta del castillo de Spiš, en la cima de una empinada peña de travertino, se avista desde grandes distancias. En sus cuatro patios, con un área de más de 4 hectáreas, se conservan ruinas de los siglos XII a XVIII. Entre los elementos más antiguos e interesantes de la fortaleza alta figura una torre habitable cilíndrica, de 19 m. de altura y 23 m. de ancho, y el Palacio de los Caballeros de estilo románico, reformado en los siglos XV y XVI, cuando fue dotado de elementos góticos. En 1780 el Palacio fue devastado por un incendio, y desde entonces se ha ido deteriorando. Actualmente, en los locales del complejo están abiertas al público diversas exposiciones del Museo de la región de Spiš.

Spišská Kapitula sirvió originalmente de sede a la administración sacra y de su representante, el preboste. Más tarde fue constituido en el lugar el episcopado independiente de Spiš. El macizo muro de la fortaleza de la pequeña ciudad sacra protege las treinta casas de los canónigos, el palacio episcopal y el edificio del seminario, pertenecientes a las épocas gótica, renacentista y barroca, respectivamente. Todas estas edificaciones se concentran en una sola calle. La dominante del cabildo secular Spišská Kapitula es la catedral de San Martín, de dos torres, construida en estilo románico tardío. En esta localidad se encuentra la más antigua obra plástica románica de Eslovaquia: el León Blanco (Leo albus).

La Iglesia del Espíritu Santo de Žehra, del gótico tardío, fue construida después del año 1245. Para su construcción se utilizó el travertino de Spiš. Pese a varias reconstrucciones, su carácter medieval no fue ha alterado. Las paredes de la iglesia están decoradas con singulares frescos góticos de los siglos XIII a XV, de gran diversidad temática. Entre ellas destaca el llamado Árbol de la Vida (Arbor vitae), de la primera mitad del siglo XV, cuya iconografía representa la redención y la perdición.

La reservación Vlkolínec, en la que se concentran monumentos de la arquitectura popular, aparentemente no es más que una pequeña aldea de la región de Liptov, cerca de la ciudad de Ružomberok. Este pueblo, oculto en las montañas de la cadena montañosa Veľká Fatra, parece resistirse no sólo al paso del tiempo, sino a todos los cambios que habían condenado a pueblos similares al olvido. Se trata de un magnífico conjunto de más de 45 casas campesinas originales de madera, construida sobre bases de piedra y con troncos de árboles, paredes revocadas con arcilla y techos de tejas. Vlkolínec no es un museo sino un pueblo auténtico, lleno de vida. La dominante del núcleo histórico es un campanario de madera del año 1770. Valioso es también el pozo de troncos del año 1860. El camino de acceso a la aldea montañesa parte de Biely Potok, pueblo situado a 3 Km. de la ciudad de Ružomberok, en dirección a Banská Bystrica.

A finales del año 2000 fue incluido en la relación de localidades del Patrimonio Universal el núcleo histórico de la ciudad de Bardejov. La edad de oro de la urbe, entre los siglos XIV y XV, la evoca la monumental Catedral de San Egidio, del siglo XIV. La basílica de tres naves acoge un monumento único: 11 altares de ala con pinturas sobre tabla del gótico tardío, que conservan hasta hoy día su ubicación original. La iglesia está situada en la parte norte de la plaza central rectangular, rodeada de casas burguesas restauradas, que se caracterizan por sus altos puntales, testimonio de su origen medieval. Un punto dominante de la plaza es el ayuntamiento, del siglo XVI. Tiene bases góticas, una planta alta con elementos del renacimiento italiano y una fastuosa escalera exterior techada. El núcleo histórico de la ciudad, con 131 monumentos históricos nacionales, está circundado de una muralla urbana magníficamente conservada. En 1986, Bardejov, como primera ciudad de la antigua Checoslovaquia, obtuvo un Premio Europeo: la medalla de oro de la organización ICOMOS, adjunta a la UNESCO, por la preservación y renovación del patrimonio cultural.

Las cuevas

El mundo considera las cuevas de Eslovaquia como algo único. Pocos países pueden enorgullecerse, como Eslovaquia, de un número tan alto de formaciones cársicas. Por el momento el país cuenta con 12 cuevas accesibles al público, a las que acuden anualmente hasta 650 mil turistas. En el año 1995 doce cuevas y barrancos del Carso Eslovaco han sido inscritos en la lista del Patrimonio Universal de la UNESCO. A ellos se sumó en el año 2000 otra localidad eslovaca: la Cueva Glacial Dobšinská.

Catedral Sr. Martín en Spisská
El intrincado sistema de cuevas del parque nacional Carso Eslovaco, con 400 cuevas, se extiende en el territorio cársico más grande de Europa Central. Entre las grutas más conocidas accesibles abiertas al público figuran las de Domica, Jasovská, la cueva de aragonito Ochtinská y la Gombasecká A la cueva Krásnohorská sólo se puede acceder en compañía de un espeleólogo. Entre las características excepcionales de ésta se puede mencionar la monumental columna de caliza de 36,2 m. de altura, la mayor de su especie en el mundo, inscrita en el Libro de Récords Guiness.

Domica es la mayor y más conocida cueva del Carso Eslovaco. Se encuentra en las cercanías de la pequeña ciudad de Plešivec. Sus caminos subterráneos suman 5 kilómetros. Bajo el nombre de Baradla, cruzan la frontera con Hungría, pasando a formar parte del parque nacional de Aggtelek. La cueva Domica Antigua había sido habitada por seres humanos hace 35 mil años. En 1932 fue abierta parcialmente al público con 1315 metros de recorrido. La cueva ha sido labrada por las aguas del pequeño río subterráneo Styx y el arroyo Domica. Cuando Styx recibe suficiente caudal de aguas, es posible remontarlo con pequeñas embarcaciones en un tramo de 140 metros y admirar desde su superficie las típicas formaciones semejantes a tambores y escudos, las estalactitas en forma de cebolla y las estalagmitas que forman en la cueva una suerte de pagodas.

A escala mundial constituye un fenómeno natural la cueva de aragonito de Ochtiná, que figura entre las tres cuevas de aragonito más hermosas del mundo. Se encuentra entre Jelšava y Štítnik, en las proximidades del pueblo de Ochtiná. En la original decoración de la cueva destacan los cristales en forma de espirales o agujas, cuyas agrupaciones semejan formaciones coralinas o elegantes anémonas marinas que parecen flotar en las bóvedas de la cueva. Estas formaciones se originaron en condiciones climáticas específicas, producto de la cristalización química del carbonato cálcico. La riqueza de formas y colores (desde el blanco marfil hasta el marrón) se fue conformando a lo largo de 138 mil años. Las agrupaciones de agujas, de 13 mil años. La cueva de aragonito fue descubierta en 1954, y en 1972 fue abierta al público en un tramo de 230 metros.

La más antigua inscripción en una pared de cueva fue hallada en la gruta Jasovská y data del año 1452. La gruta Jasovská se encuentra en las cercanías de un pueblo de mismo nombre, famoso por el magnífico complejo monasterial del barroco tardío. La cueva fue labrada por un arroyo sumergido del río Bodva, que recorre un tramo de 2811 metros. Su descubrimiento ocurrió a mediados del siglo XIII. Su belleza síntrica, rica en formaciones rizadas, tambores, escudos y cascadas fue abierto al público por primera vez en 1846 y, después de una reformación, en 1924. El recorrido de 550 metros dura 45 minutos, al cabo del cual el visitante tiene que estar preparado para ascender los 314 escalones que llevan a la superficie, venciendo un desnivel de 360 metros.

La última joya accesible al público del sistema de cuevas del Carso Eslovaco es la gruta Gombasecká. Esta catedral subterránea con varias salas fascinantes se encuentra en las cercanías de la ciudad de Rožňava. Entre sus elementos singulares figuran los finos bucles de caliza que en algunos casos alcanzan tres metros. La cueva también es rica en otras formaciones bizarras de estalactitas y estalagmitas. Famosos son el llamado “hongo atómico“, las voluminosas estalactitas en forma de pagodas chinas y las “cortinas” de color marrón-rojizo orladas de brillantes bucles. La cueva Gombasecká fue descubierta por espeleólogos de Rožňava en 1951 y poco después abierta al público con un recorrido de 285 metros. Fue la primera cueva en Eslovaquia utilizada para espeleoterapia.

La cueva más antigua y a la vez mayor cueva glacial de Europa es la Cueva Glacial de Dobšinská. Se localiza a 20 Km. de Dobšiná, en el territorio del parque nacional Slovenský raj. Descubierta en 1870, y en 1887, fue una de las primeras beneficiadas con la electrificación. El volumen de su relleno glacial es de 110 mil metros cúbicos de hielo, que en algunas partes alcanza un grosor de 26,5 metros. Este enorme glaciar subterráneo exhibe, además del hielo de planta, maravillosas cascadas heladas, estalagmitas y columnas de hielo. Hasta 1946 funcionó en la cueva durante todo el año una pista de patinaje pública. La Cueva Glacial Dobšinská es parte de un sistema de cuevas de 21 Km. de largo. Tiene 1232 metros de longitud, la ruta para el público, 475 metros. El recorrido dura unos 30 minutos.

Junto con las cuevas inscritas en la lista del patrimonio universal de la UNESCO hay que mencionar el mayor sistema de cuevas de Eslovaquia. Se localiza en el territorio del parque nacional de los Bajos Tatras, en la hondonada Demänovská. El intrincado laberinto subterráneo supera los 30 Km. de longitud. Lo conforman más de 170 cuevas labradas por la erosión fluvial con nueve niveles cársicos y una diferencia de altura de 173 metros. Nueve cuevas están interconectadas. A dos de ellas tiene acceso el público. La cueva "Libertad" del complejo de Demänovská figura entre las grutas calcáreas más hermosas de Europa. Las potentes cascadas, magníficas flores de loto y excelentes estalagmitas adornan los 8126 metros de corredores subterráneos, que se abren en impresionantes salas y catedrales. El recorrido habilitado para los visitantes mide 1800 metros. La cueva fue descubierta en 1921 y seguidamente abierta al público.

Cueva Domica
Sólo a tres kilómetros de la cueva "Libertad" se encuentra la Cueva Glacial Demänovská, conocida ya en la Edad Media. Testimonio de ello son las inscripciones en sus paredes. En la cueva existen hallazgos de huesos de osos cueveros extinguidos hace 15 mil años. La cueva fue abierta al público en los años 80 del siglo XIX. De los 1750 metros de corredores se puede acceder a 650. El relleno glacial en forma de hielo de planta, columnas, estalagmitas y estalactitas de hielo se encuentra en las partes inferiores. En la parte superior de la cueva la temperatura es de 5 ºC, en la parte inferior, siempre bajo cero.

Fortalezas y Castillos


Las fuentes históricas indican que en el pasado existían en Eslovaquia unos 300 castillos y fortalezas. Hoy día encontramos en los mapas actuales del país 168, de ellos 109 registrados como monumentos históricos nacionales. Nuestros castillos y ruinas de fortalezas ofrecen al visitante no sólo el descubrimiento de una historia olvidada -si bien interesante-, sino también programas atractivos: festivales, diferentes tipos de juegos, competencias, duelos de caballeros, ferias, visitas nocturnas, representaciones teatrales y conciertos, y también románticos rituales nupciales.

Entre los mayores conjuntos de fortalezas y castillos de Eslovaquia figura el de la ciudad de Trenčín, levantado en el sitio de un fuerte del Imperio de la Gran Moravia, en el siglo XI. Su silueta característica la adquirió en el siglo XIII, bajo el gobierno de Matúš Čák, también llamado “el Señor del río Váh y de los Tatras“. En 1790 en la ciudad se produjo un incendio devastador que también afectó el castillo. Si bien después del siniestro fueron parcialmente reparados los edificios de la parte inferior de la fortaleza, su reconstrucción y trabajos de conservación más extensos no se produjeron hasta finales de la década del cincuenta del siglo XX. El complejo está integrado por un conjunto de palacios y la impresionante torre de Matúš de 39 metros de altura, con una planta de 12x12 metros y un grosor del muro en la base de hasta 4 metros. Una curiosidad del castillo es una inscripción romana del año 179 grabada en la peña sobre la cual se levanta la fortaleza, y que indica que en este lugar habían pasado el invierno los miembros de la segunda legión romana. A la atención de los visitantes tampoco escapa el pozo de la fortaleza que, según cuenta la leyenda, fue excavado por un joven turco a cambio de la libertad de su novia, prisionera del gobernante de Trenčín. En los locales de la fortaleza están abiertas al público las exposiciones del Museo de Trenčín y de la Galería de la familia Illésházy, antigua dueña de la fortaleza.

Los gigantescos espacios subterráneos, con su extensión y arquitectura únicos en Europa, constituyen la atracción de una de las mejor conservadas obras de fortificación renacentistas en Eslovaquia: Červený Kameň. El mayor de los sótanos mide 70 metros de largo y 9 metros de altura. Con su forma de cuadrado irregular se levanta en las pintorescas lomas de los Pequeños Cárpatos, cerca de Častá y encima del pueblo Píla (al noreste de Bratislava). La época más importante de la fortaleza ha sido el siglo XVI, cuando pasó a ser propiedad de la familia Thurzo, y más tarde de la familia de los Fugger, que la reformó en un castillo renacentista con gigantescas bodegas que servirían de almacenes. En 1588 pasó a ser propiedad de la familia Pálffy. Gracias a ella, Červený Kameň se transformó en una residencia barroco-renacentista. Una rareza de la fortaleza monumental es la farmacia “Águila de Oro“, del siglo XVII, que funcionó como tal hasta el siglo XIX, y la galería de retratos. Poco tradicional es la incorporación de la bellísima Sala Terrena, del año 1656, en el interior del palacio. Después de una exigente y costosa reparación, hoy el castillo de nuevo está abierto al público. En su interior hay varias interesantes exposiciones temáticas del Museo Nacional Eslovaco, una valiosa colección de muebles históricos, pinturas, alfombras orientales, cerámica, porcelana de Fayence y armas.

La mayor atracción de la región de Orava es el Castillo del mismo nombre. Está ubicado en Oravský Podzámok, en el noroeste de Eslovaquia, en la importante ruta que atraviesa Polonia, Eslovaquia, Austria y Hungría. Esta obra fascinante de constructores medievales se perfila en posición casi vertical sobre el río Orava, en una alta y escarpada peña calcárea, a 112 metros de altura. El castillo de Orava se fue construyendo en las terrazas de altura de la peña desde arriba hacia abajo, desde mediados del siglo XIII hasta inicios del XVII. Las obras más importantes fueron comenzadas a mediados del siglo XVI por la familia Thurzo. Ésta hizo reconstruir la devastada fortaleza de arriba, y junto al bastión de la fortaleza del medio levantar el llamado palacio renacentista de los Thurzo. En el año 1800 el castillo fue devastado por un incendio. Su imagen actual la adquirió a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando el conde Jozef Pálffy decidió hacer una reconstrucción al estilo romántico. La amplia remodelación del castillo entre los años 1953 y 1968 se prolonga en parte hasta la actualidad. El Castillo de Orava es visitado cada año por unas 200 mil personas. Los visitantes son conducidos por la historia del castillo y de la región de Orava por las exposiciones del Museo de Orava, uno de los museos más antiguos de Eslovaquia, fundado en el año 1868.

El castillo eslovaco más visitado es el de Bojnice, considerado uno de los más hermosos del país. Por las puertas de este monumento histórico nacional pasan todos los años unas 215 mil personas. La fabulosa silueta de los empinados techos de las torres y palacios corona el extenso llano de la región de Nitra. El actual castillo, impresionante y romántico, se levanta en el lugar de una fortaleza medieval del siglo XII. Su último dueño de linaje aristocrático, el conde Ján František Pálffy, gran amante del arte y coleccionista de antigüedades, lo hizo reconstruir en 1889–1910, haciendo de él una vivienda romántica representativa, al estilo de los castillos góticos franceses de la cuenca del río Loire. Murió antes de ver terminada la obra. Hermoso es el techo de la Sala de Oro del castillo (copia del techo de la Academia di Belle Arte de Venecia), los tapetes de cuero turcos en el Salón Oriental, la capilla del castillo con preciosa bóveda de estucado y frescos del año 1662; atractiva es la cueva subterránea y el misterioso sarcófago del último conde. Entre los objetos más valiosos del castillo figura la obra del maestro italiano Nardo di Cione, el Altar de Bojnice, del segundo tercio del siglo XIV, que sólo recientemente ha retornado del extranjero a su lugar de origen.

Castillo Orava
Uno de los castillos medievales de Eslovaquia mejor conservados Krásna Hôrka, se encuentra sobre el pueblo de Krásnohorské Podhradie. En 1320 inició su construcción la familia aristocrática de los Bebek. En el XVI adquirió la forma de fortaleza renacentista. Después de un fuego devastador, en 1817, lo reparó parcialmente la familia de los Andrássy, que habilitó en él su museo familiar. Una curiosidad del museo es el interior de la cocina del castillo, la colección de armas y, el ataúd de cristal y la momia de Zofia Serédy, esposa de uno de los herederos del castillo. Los enormes cañones ante las puertas del castillo también forman parte del inventario original.

Los balnearios

Lo que ha hecho famosa a Eslovaquia ya en el pasado, son sus fuentes de aguas minerales y termales. En busca de salud y belleza acuden todos los años a nuestros balnearios cada vez más visitantes extranjeros. La oferta de estancias curativas y de recreación o de tratamientos wellness es realmente amplia.

El balneario eslovaco más conocido en el mundo es el de Piešťany. Este sitio, que es el más soleado de Eslovaquia, se encuentra en la Isla Balneario, situada en el amplio valle de la orilla izquierda del río Váh. La primera escritura que menciona las aguas calientes que brotan en la orilla del río y sus propiedades medicinales data del año 1549, y suponemos que incluso ya dos mil años atrás la fuerza beneficiosa del agua de Piešťany la aprovecharon los soldados romanos del cercano campamento de Trenčín. Unos decenios más tarde ya eran conocidos la fuerza del lodo medicinal y su efecto curativo en la ciática. Las estancias curativas sin embargo no se comenzaron a practicar sino después de construido el edificio clasicista de ladrillos con baños de bañera, en el año 1822. Hoy se conoce como Baños de Napoleón. Piešťany mereció la fama de balneario internacional en el siglo XX, a raíz de la construcción del hotel de lujo Thermia Palace, de estilo secesionista, los baños Irma y el complejo hotelero Pro Patria. A Piešťany le fue concedida la condición de balneario en 1965. Seguidamente en la Isla Balneario fue construido el Balnea Centrum, un complejo de sanatorios. El símbolo del balneario es la figura de un hombre que parte en dos su muleta, indicando que en el balneario se tratan enfermedades del aparato locomotor, artritis, inflamaciones del sistema nervioso central y estados postraumáticos a postoperatorios. Las aguas termales de Piešťany se retienen de 12 manantiales. El nivel de mineralización de las aguas es mediano, se trata de aguas sulfato-carbonatadas, calcáreo-sódicas, de sulfonado, calientes e hipotónicas. Brotan de las fracturas tectónicas, a una profundidad de 2000 metros. En el manantial su temperatura es de 67–69 0C. El lodo de Piešťany figura entre los peloides de más alta calidad en el mundo.

El balneario más antiguo de Eslovaquia se encuentra en la ciudad de Bardejov. Una escritura de 1247 menciona el agua medicinal de Bardejov, y otra, de 1505 da a conocer que junto a los manantiales se habían levantado 5 cabinas de baño. El sanatorio más antiguo conocido se construyó en 1777. Un orgullo de Bardejov es un antiguo parque de balneario de 300 hectáreas, cuyos rincones pintorescos se extienden al parque boscoso y a los bosques en los que predomina el pino. Pese a que el balneario no contaba con aguas termales, lo visitaban gobernantes y aristócratas. En 1821 recibieron tratamiento en Bardejov la emperatriz María Luisa, el emperador ruso Alejandro y la emperatriz Elizabeth, esposa de Francisco José I, quien pasó en 1895 en Bardejov todo un mes. Su estancia la recuerdan el manantial y el monumento frente al sanatorio, que llevan su nombre. En la segunda mitad del siglo XIX Bardejov es mencionado como el balneario climático más hermoso de aguas minerales. En esta época fue construido el mayor sanatorio, el Astoria, con 60 habitaciones, de estilo neoclasicista, con rica decoración secesionista. La modernización y las nuevas obras se hicieron notar en Bardejov en los años 60 del siglo XX, cuando fueron construidas la monumental columnata, un sanatorio-balneario con policlínico y piscina techada, nuevos sanatorios y hoteles. Diez manantiales fríos de aguas saturadas de hidrógeno carbonato cloruro, sodio, carbono y hierro se aplican en forma peroral, fomentos y baños en piscinas para el tratamiento de enfermedades del aparato digestivo, metabolismo y glándulas de secreción interna, enfermedades renales y de las vías urinarias.

El balneario más joven de Eslovaquia es el de Dudince. El pueblo figura entre los sitios de mayor temperatura del país, ubicado en la parte sur de Eslovaquia Central, al pie de la hondonada Krupinská kotlina. Si bien las noticias de 1549 sobre las aguas asombrosas de Hungría ya mencionan a Dudince, y las escrituras de la época describen el lugar de los manantiales como una meseta totalmente cubierta por aguas minerales en las cumbres de los montículos de travertino, el agua de Dudince, llamada "kyselka" se comenzó a utilizar más como agua potable que medicinal. El primer sanatorio con baños de bañera fue construido en el lugar en 1951. A partir de 1983, cuando a Dudince le fue otorgada la condición de balneario, se desarrolló a plenitud el tratamiento de pacientes en dos centros balneológicos –Rubín y Smaragd–, sumándose a ellos más adelante Krištáľ y Diamant y un hotel reconstruido, Achát. Las aguas minerales frías y tibias ricas en hidrógeno carbonato y cloruro y ácido sulfhídrico, con una temperatura hasta 30 0C, se aplican en Dudince en el tratamiento de enfermedades del aparato locomotor, reumáticas, la enfermedad de Bechterew, enfermedades del sistema nervioso y cardiovasculares. Los especialistas suelen comparar la magnífica composición química de las aguas de Dudince y sus efectos sobre la salud humana con el balneario francés de Vichy.

Bardejovské Kúpele
Las riquezas naturales

Los que dicen de los Altos Tatras que son los Alpes más pequeños del mundo, y en Europa representan una concentración única de bellezas naturales en un espacio relativamente chico, tienen razón.

El pico más elevado de los Altos Tatras y a la vez de los Cárpatos, es el Gerlach (2654 m.). Junto con él, otros 25 picos de los Tatras sobrepasan la altura de 2500 metros sobre el nivel del mar. El Gerlach, gracias a su accesibilidad y la belleza de la vista panorámica es uno de los picos más visitados. En la actualidad los turistas sólo pueden ascender al Gerlach en compañía de guías montañeses experimentados.

El pico más conocido y atractivo de los Tatras es el Lomnický štít (2634 m.). Desde 1940 se asciende a él en un funicular que tiene su punto de partida en Tatranská Lomnica. En la actualidad, debido a la reparación de esta vía de cable, al pico Lomnický se puede acceder gracias al funicular de cabina de cuatro plazas desde Tatranská Lomnica, con transferencia a otro funicular de cabina de 15 plazas en Skalnaté Pleso, que llega hasta la estación cumbre. En el pico Lomnický funciona una estación meteorológica, considerado el lugar de trabajo situado a mayor altura en el país. En condiciones de buena visibilidad, desde el pico Lomnický es posible divisar gran parte de Eslovaquia.

El los Altos Tatras se concentra el mayor número de lagunas naturales en Eslovaquia, procedentes de la era glacial. Hoy día existen unos cien que ocupan un área aproximada de 3 Km2 y embalsan 10 millones de m3 de agua. El agua transparente de las lagunas montañesas supera en muchos casos la profundidad de 12 metros. La mayor y más profunda es la laguna Veľké Hincovo pleso (1945 m. sobre el nivel del mar). Su superficie ocupa 20,08 hectáreas y alcanza una profundidad de 53 metros. Retiene casi 1800 mil m3 de agua. El lago se encuentra en un extremo de la hondonada Mengusovská, la más visitada por los turistas.

La laguna situada a mayor altura es el Modré Pleso (Lago Azul, 2192 m.) en Malá Studená dolina. La sombra proyectada por los picos circundantes hace que el agua del Lago Azul parezca tener un color azul oscuro. El mejor acceso a él es de Skalnaté Pleso o del centro turístico Hrebienok sobre Starý Smokovec.

Los valles de los Tatras también seducen con las atractivas cascadas de sus saltos. Entre los más visitados figura el salto de Studený potok. Los saltos más conocidos son Obrovský vodopád (1330 m.), cuyas aguas se precipitan a una profunidad de 20 metros, Malý (1247m.) y Veľký vodopád (1226 s.n.m.) con una caída de 13 metros y finalmente, Dlhý vodopád (1160 s.n.m.) que termina frente al parador Bilíková chata. A los saltos de Studený potok en Malá y Veľká Studená dolina se puede acceder desde Tatranská Lomnica o desde Hrebienok hacia Skalnaté pleso. Veľká Studená dolina tiene otra primacía: oculta el mayor número de lagunas (22) de entre todos los valles de los Tatras.

Las bravías aguas en las mesetas cársicas de Eslovaquia han labrado impresionantes barrancones profundos y cañones de roca por que caracterizan el parque nacional Slovenský raj. Entre los más visitados en Slovenský raj se encuentra el barranco Suchá Belá, situado en su parte noroeste. Su origen se debe al arroyo del mismo nombre. Tiene 4 Km. de largo y sus aguas superan por medio de saltos y cascadas una diferencia de altura de hasta 400 metros. Aquí la naturaleza ha creado diversas formaciones, como "ventanas" en las rocas, escalones, "ollas gigantes", etc. Los tramos expuestos, a menudo muy cerca de los saltos, son accesibles con ayuda de escaleras de madera o hierro o de pasarelas. El barranco es accesible desde el centro de recreación Podlesok, en el pueblo de Hrabušice.

Los Bajos Tatras, el macizo montañoso eslovaco más grande por su extensión, ofrece hermosas caminatas turísticas por la sierra principal de 100 Km. de longitud. La sierra está integrada por 27 cumbres con una altura media de más de 1700 m. y 18 picos de más de 1800 m. Una decena de picos alcanza alturas superiores a los 1900 m. Se ofrece la posibilidad de exigentes caminatas de todo un día a grandes alturas, igual que caminatas de dificultad menor a alturas menores. La caminata por los picos del parque nacional de los Bajos Tatras se puede realizar en cinco etapas: desde Donovaly (980 m.) hasta el parador al pie de Sedlo Ďurková (1750 m.), desde ahí hasta el parador Chata Generála M. R. Štefánika (1728 m.), luego hasta la el parador Ramža (1300 m.), el parador pod Andrejcovou (1410 m.) y, finalmente, el pueblo de Telgárt (881 m.).
En el pico mas alto

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